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sábado, 6 de octubre de 2018

La resistencia de Benjamín Zeledón contra el invasor yanqui

La resistencia de Benjamín Zeledón contra el invasor yanqui*
Revista Libre Pensamiento

La gesta de Zeledón se constituyó en antecedente colosal de la que Sandino, al frente del pueblo, protagonizó entre 1927-1934. Éste tenía 17 años cuando fue testigo presencial del destace de nicaragüenses en Masaya y en otros puntos de Nicaragua, por parte de los interventores. Personalmente, vio el cadáver de Zeledón, cuya muerte heroica le dio la clave de la “situación nacional frente al filibusterismo norteamericano”. Por esta razón, la guerra libertaria de 1927-1934 en que se vio involucrado, la estimó “una continuación de aquélla”; desatada anteriormente, justamente en contra del mismo enemigo. Como señala Selser, Sandino con relación a Zeledón, plantea algo doblemente importante: primero, porque da su propia visión del héroe antiimperialista de 1912, llamándolo general “invicto y glorioso”; segundo, porque establece el vínculo entre la lucha de Zeledón y la que a él le tocó encabezar directamente.


Benjamín Zeledón nació en La Concordia, Jinotega, el 4 de octubre de 1879. Hizo su secundaria en Tegucigalpa, Honduras. Se graduó de abogado en 1903. En 1905, se casó con Esther Ramírez Jerez, hija de Jerónimo Ramírez, prominente miembro del Partido Conservador. Durante el Gobierno de Zelaya, fungió, por poco tiempo, como ministro de Guerra. Promovió leyes que beneficiaron a la naciente clase obrera, en cuyo seno ganó simpatías.

En 1907, peleó en Namasigüe, Honduras. Ello le valió, en agosto de ese año, su ascenso a coronel. Más tarde, Zelaya lo nombró juez ante la Corte de Justicia Centroamericana, con sede en Cartago, Costa Rica. Fue militante del Partido Liberal. En 1909, participó en la guerra civil desencadenada a raíz del alzamiento del general Juan José Estrada en el Atlántico. Luchando contra éste, durante la presidencia de Madriz, se destacó en la batalla de Tisma (Selser, 1980: 11-12, 14; Selser, 2001: 241).

Aunque el Zelayismo fue desplazado del poder, el Liberalismo continuó expresándose como fuerza de oposición, aprovechando las disensiones entre los conservadores. En este marco, se produjo el levantamiento conjunto de Luis Mena y Benjamín Zeledón. El primero aspiraba a la presidencia que Díaz le impedía. El segundo soñaba con recuperar la legalidad de su partido y conque, una vez en el poder, éste pudiera funcionar en pie de igualdad con el Conservador, tal como Mena prometiera. El alzamiento de las fuerzas coligadas se inició el 29 de julio de 1912.

La Asamblea Nacional, que aún respondía a Mena, desconoció a Díaz y nombró al primero en su lugar. Los liberales se alzaron en León y se tomaron la ciudad. Zeledón se hizo cargo de Masaya y, con los pobres medios con que contaba, fortificó El Coyotepe y La Barranca. De Granada se responsabilizó Daniel Mena, hijo de Luis. Sólo Managua quedó en poder de Díaz, quien, con sus ministros, se dirigió a la legación estadounidense para instalar allí provisoriamente la sede de su gobierno.

A pesar de ser un militar experimentado y de tener todo en su favor, Mena en vez de atacar, se mostró inactivo. Pero, lo que él no hizo, sí lo hizo Zeledón, sometiendo a la capital a bombardeo de artillería, desde el 11 al 14 de agosto; lo que combinó con ataques de infantería de civiles. Careciendo del apoyo de los Mena, y sin posibilidades de tomar la capital, Zeledón puso fin al sitio que había impuesto en ella y regresó a Masaya. De este modo, los jefes militares conservadores, Barberena y Chamorro, ganaron tiempo, energía y, desde luego, apoyo de los interventores. El 14 de agosto, día en que Zeledón regresaba a Masaya, los interventores, en Managua y en otros puntos del país, ya sumaban 600 efectivos.

Zeledón alzó su voz en contra de la intervención y rechazó la mediación de Butler. Argumentó que el arreglo de los asuntos internos sólo podía ser competencia de los nicaragüenses. En un bando del 10 de agosto, expuso las motivaciones de su lucha:

“La anciana encorvada por la miseria, el niño pálido por la escasez serán redimidos. El pobre humillado, escarnecido por una insolente oligarquía, tendrá pan para sus bocas hambrientas y lienzos para cubrir sus ateridos cuerpos desnudos […] el artesano, fuerza fecunda, propulsora de las naciones, podrá trabajar con entera independencia […] Nuestros hijos, nuestros hermanos, tendrán escuelas, y la instrucción pública [será] difundida por todas partes…”. (Selser, 1980: 17-19).

Los Mena se rindieron ante Smedley Butler, entre el 24 y 25 de septiembre, sin haber disparado un sólo tiro; prevenido a Zeledón de que procederían de esa forma o proporcionarle sus armas y municiones. Él héroe antiimperialista, pese a todo, prosiguió sólo su lucha contra el interventor. Sobre él hubo presión. Resultó vana. A Southerland -que le envió una exhortación- le manifestó su disposición para discutir con él lo atinente a la violación de la soberanía del país por el desembarco en su territorio; la toma de sus puertos y las amenazas proferidas de parte de sus subalternos, añadiéndole que ello era un proceder extraño, viniendo de cualquier país civilizado.

Fracasada la intentona de los interventores de doblegar a Zeledón, Chamorro emprendió otra, utilizando al doctor Jerónimo Ramírez, suegro del primero. De la entrevista entre ellos, resultó una carta testamento del 12 de octubre, que Zeledón dirigió a su esposa y a sus hijos. Decía, en parte, que Chamorro estúpidamente lo creía igual a él. Refiriéndose a su esposa e hijos, los llamaba “esos pedazos de mi corazón para quienes quiero una Nicaragua libre y soberana”. Explicaba que, al rebelarse, no pensó más en su familia, sino en la causa libertaria. Y sin hacerse ilusión alguna, anotaba que “al rechazar las humillantes ofertas de oro y honores” que le hicieron, había firmado su “sentencia de muerte”. Manifestaba que jamás podría tolerar ni acostumbrarse “a la humillación y la vergüenza de un interventor”.

El mismo día de la entrevista entre suegro y yerno, el coronel Pendlenton conminó a Zeledón a rendirse, dándole de plazo final el 3 de octubre, sopena de atacarlo en sus posiciones con artillería para desalojarlo de allí. Zeledón respondió:

“Por la igualdad, por la libertad y por la autonomía nacional luchamos. Queremos que el pueblo no se muera de hambre, que desaparezcan los explotadores, los hombres que envilecen […] que haya verdadero bienestar para todos los hombres, para los del montón, para los anónimos, a quienes la oligarquía llama despectivamente ‘carne de cañón’…”.

Expirado el plazo dado a Zeledón, las fortalezas de El Coyotepe y La Barranca -que estaban aún en su poder- fueron atacadas. En pocas horas, cayeron en manos de los interventores. Los muertos y heridos del lado de los patriotas se contaron por centenas; los de los atacantes, sumaban dos docenas. Masaya fue víctima de un saqueo generalizado por parte de los conservadores, hecho reconocido por Cuadra Pasos (Cuadra, 1976: 428). Zeledón y un grupo pequeño de los suyos, se dirigieron a Jinotepe, donde esperaban proseguir la resistencia, desconociendo que dicha ciudad se encontraba ya en poder de tropas gubernamentales.

En la marcha, se toparon con las fuerzas de caballería del gobierno que los intimó a la rendición. Prefirieron combatir. Zeledón y el general Vega fueron heridos gravemente y luego capturados. Lo que vino después no es conocido con certeza (Selser, 1980: pp. 21-23, 27-28). Según Richard Millett, Zeledón fue capturado por las tropas de Díaz al momento en que “huía de la batalla”. Pero, al día siguiente, el gobierno que éste presidía informó que había muerto en ella (Millett, 1979: 43-48).

Después de Zeledón, sostenía el Partido Renovador Autonomista en 1932, la lucha ulterior se redujo “a una pugna de conservadores y liberales igualmente traidores por hacerse preferir dentro de la servidumbre de la plutocracia de Estados Unidos”. (Véase referencia en bibliografía). Así fueron las cosas hasta que, en el escenario de la política nacional, apareció Sandino.

* Extracto del artículo: Imposición del dominio yanqui en Nicaragua y Resistencia Sandinista. https://librepenicmoncjose.blogspot.com/2010/07/imposicion-del-dominio-yanqui-en.html

lunes, 1 de octubre de 2018

Mentiras que parecen verdades ¿Es EEUU el mejor país del mundo?

Mentiras que parecen verdades ¿Es EEUU el mejor país del mundo?
Revista Libre Pensamiento 


En un video del 2012, se muestra un debate público en EEUU. En él, a la pregunta sobre si esta nación es la mejor del mundo, los asistentes sostuvieron rotundamente que sí, partiendo del supuesto de que en él hay más libertades y mayores oportunidades que en ninguna otra parte. 

Sólo uno de los asistentes mantuvo lo contrario haciendo ver que su país, en no pocos rubros, está por debajo de los países europeos, ocupando el puesto 27 en matemáticas, 49 en esperanza de vida, 3 en ingresos del hogar, 7 en alfabetización, 22 en ciencia, 4 en mano de obra y exportaciones. La misma persona sostuvo que su país, a nivel global, ocupa el lugar Nº 178 en mortalidad infantil. 

Acotó que sólo en tres campos supera a los demás: en gastos militares, en cantidad de personas adultas que creen en los ángeles y en el número de encarcelados. 

Con todo, el video miente porque ni EEUU ni ninguno país “desarrollado” ha sido ni será jamás el mejor país del mundo, menos si se pretende medir a los países partiendo de los parámetros de calidad que occidente diseña para sí. 

Viendo las cosas desde otra perspectiva, los mejores países son aquellos que sirven a su población entera y tienden su mano a los demás. En Nuestra América mencionamos a Cuba, Bolivia, Nicaragua y Venezuela; países que por trabajar en función de mejorar constantemente las condiciones de vida de sus pobladores, se ven acosados y amenazados por las políticas imperiales. Es el caso, en otros lares, de Corea del Norte, ubicada en Asia Oriental. 

Véase ahora con espíritu crítico el video al que hacemos alusión:

Los países del ALBA como ejemplo

Cuba fue el primer país en recibir el reconocimiento oficial de la OMS por haber eliminado la transmisión del VIH de madres a hijos. La mayor de las Antillas, alcanza 4,0 por cada mil nacidos vivo, traducido en una mayor atención materno infantil. En 2014, Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud, afirmó: “Cuba es el único país que he visto que tiene un sistema de salud estrechamente relacionado con la investigación y el desarrollo en ciclo cerrado. Es esta la dirección correcta, porque la salud humana no puede mejorar si no es con la innovación”, saludando “los esfuerzos de la dirección de este país para colocar la salud como pilar esencial del desarrollo”.

Bolivia, con Evo Morales, posee el más grande crecimiento económico de la región, con el 4,5 por ciento en 2018 y el de menor tasa de inflación.

De Nicaragua, aportamos el siguiente dato: su Gobierno redujo la pobreza del 42.5% al 24.9% y la pobreza extrema del 14.6% al 6.9%. No está demás señalar que pese a la violencia desatada en los últimos meses por golpistas fracasados, el país sigue siendo el más seguro en Centro América y de los más seguros de América Latina. más del 90 % del país se encuentra electrificado.

Venezuela, durante el Gobierno de Nicolás Maduro, ha visto aumentar la inversión social en un 74 %; ha aumentado en dos millones de personas las que se han beneficiado con el plan vivienda; 100% de personas en edad de jubilación ya son pensionadas; empleo abarca al 60,8 de la población y el desempleo llega apenas al 6 % de la misma.

martes, 18 de septiembre de 2018

VERDAD INELUDIBLE QUE PRETENDE IGNORARSE

VERDAD INELUDIBLE QUE PRETENDE IGNORARSE

Revista Libre Pensamiento

Por mucho que se pretenda negar, existe algo que posee, de modo objetivo, el mayor peso en la sociedad humana: la producción y distribución de los bienes necesarios para la vida de las personas, vistas de modo individual o colectivo. Sin ello no se puede dar paso alguno. Búsquese por donde se quiera, en cualquier momento histórico y lugar, y se topará ineluctablemente con esta realidad.

Y, claro está, la conciencia, los sentires, los deseos, las pasiones, etc., también juegan su papel. No son inertes, cobran fuerza y pueden alzar sus voces en función de esculpir la realidad, mas, con todo, una cadena invisible les hace ver, tarde o temprano, sus límites concretos para hacerlo, porque lo primero que se busca cada día es el pan. Sin él, toda aspiración o pasión se disipa. Necio es negarlo.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Los Pueblos Hacen la Historia, las Revoluciones y su Propia Independencia



Real Palacio en la ciudad de Guatemala, donde se firmó el acta de Independencia en 1821 (Foto: Miguel Alfredo Álvarez Arévalo)

Los Pueblos Hacen la Historia, las Revoluciones y su Propia Independencia 

Revista Libre Pensamiento


El pasado histórico alumbra, mucho más de lo que a menudo se piensa, al presente histórico. No se debe obviar que en él se establecieron las bases firmes de lo que hoy se vive. De esta suerte, el segundo lleva en su ser las huellas indelebles de lo ya transcurrido en otras épocas. De ahí su importancia vital para comprender la contemporaneidad, sin que se niegue, con ello, que nuestra actualidad se alimenta también de sus propios acontecimientos y de la compleja trama de fenómenos que se están desenvolviendo ante nuestra mirada y que, forzosamente, habrán de observarse igualmente en el devenir. 

Preguntémonos: ¿las atrocidades que se registraron a partir de los mal llamados descubrimientos geográficos a fines del siglo XV, en África, Asia, Oceanía y América, no son acaso la base histórica de los no menos atroces que ahora asoman por doquier?

Entremos en materia. 

Para iniciar, hagamos un breve examen de dos de los puntos que contempla el Acta de Independencia de Centroamérica para ver, con relativa objetividad, lo que encierra su contenido.

Reza el primero de ellos: “Que siendo la Independencia del Gobierno Español la voluntad general del pueblo de Guatemala, sin perjuicio de lo que determine sobre ella, el Congreso que debe formarse, el Señor Jefe Político le mande publicar para prevenir las consecuencias, que serían temibles en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo

Enlazado estrechamente con lo anterior, aparece esto otro, el décimo punto: “Que la religión católica, que hemos profesado en los siglos anteriores, y profesaremos en los siglos sucesivos, se conserve pura e inalterable, manteniendo vivo el espíritu de religiosidad que ha distinguido siempre a Guatemala, respetando a los Ministros eclesiásticos, seculares y regulares, y protegiéndoles en sus personas y propiedades.[1]

En consecuencia, si hay algo que nunca debe relegarse es el hecho que la Independencia se proclamó desde arriba, porque los criollos centroamericanos, al igual que sus congéneres del resto del continente, deseaban evitar que la Independencia fuera el corolario de la lucha de las masas populares. La abolición del Régimen de Servidumbre en la Rusia zarista, en 1861, obedeció exactamente a lo mismo, al pánico que en los terratenientes ricos de este país provocaba la rebelión campesina que había encabezado Emiliano Pugachov, entre 1773 y 1775.

Existe entonces una ley histórica; a saber, hubo antes y después de la Independencia, hubo y hay en la actualidad, en todas partes del orbe, temor exacerbado a los de abajo por parte de los opresores, mismos que, ilusamente piensan que, con sus medidas excluyentes, pueden evitar lo ineludible, olvidándose de esta máxima de la vida y de Fidel: “Los pueblos son como volcanes se encienden solos”. 

El otro punto de la Independencia repara en la necesidad de mantener incólume los cimientos colonialistas de Centroamérica, confesando que se busca respetar “a los Ministros eclesiásticos, seculares y regulares”, brindando protección a “sus personas y propiedades”. Entonces, se dibuja acá, con nitidez, que quienes actúan en función de sí mismos, llámense élites eclesiásticas o seglares, no hacen más que reflejar, a cada instante, su naturaleza opresora, individualista, egocéntrica, inhumana.

La lucha entre anexionistas e independentistas (1821-1823)

Apenas proclamada la Independencia, los chapetones (personas procedentes, en este caso, sobre todo de España) y las fuerzas más acaudaladas de entre los criollos, anexaron Centroamérica al imperio mexicano de Agustín Iturbide (1783-1824). A fin de comprender las causas que condujeron a hecho semejante, resumiremos las consideraciones que aporta, al respecto, José Dolores Gámez:

- El apego al pasado que caracterizaba al partido tradicionalista o conservador, el cual se vio obligado por la presión de las masas, primero a tolerar la independencia; luego, a pronunciarse a favor de la república.

- Esta misma fuerza, siendo consciente de la inestabilidad de su dominación, sintiéndose amenazada por la muchedumbre que le inspiraba temor, decidió la anexión a México, pensando que, de esa forma, salvaguardaría sus privilegios.

- El otro partido, el de los criollos liberales (menos pudientes), se pronunciaba no en contra de la anexión en sí misma, sino en virtud de que identificaba su realización con la continuidad del dominio que sobre ellos ejercían los chapetones y los criollos serviles.[2]


Otra, muy distinta, fue la actitud asumida por las masas populares. Su lucha contra la anexión a México tuvo un carácter abiertamente clasista; es decir, que, de manera franca, el pueblo, mediante esa lucha, aspiraba a realizar sus propios intereses sobre todas las facciones de la clase dominante. Lo hacía de forma instintiva, espontánea. Pero la incapacidad de la clase dominante para defender la Independencia abonaba el terreno sobre el cual la necesidad de mantener el estatus de Nicaragua como Estado independiente, tendría en ellas la fuerza social que no sólo defendería este estatus sino que, además, buscaría como realizarlo plenamente.

De esta suerte, en Nicaragua, la anexión a México no sólo fue repudiada sino que generó una rebelión popular encabezada por Cleto Ordóñez, la cual adquirió la dimensión de un levantamiento de la multitud, de largos meses de duración. La rebelión de Ordóñez lanzó la consigna “se acabaron los dones”, pronunciándose, de esta suerte, contra los elementos más acaudalados de Granada. Mas las cosas fueron más allá de un simple lema. Se actuó directamente en favor del pueblo y en contra de aquéllos, como apunta Carlos Fonseca Amador: 

-Los rebeldes arrancaron los escudos nobiliarios de las casas de los ricos y los destruyeron.

- Los habitantes de los barrios populares y comarcas rurales bajaron a expropiar los productos de los almacenes pertenecientes a los principales comerciantes.

- De las despensas de los ricos se extrajeron viandas y vino y, en las calles, se sirvieron comilonas para la multitud.

Todo ello evidencia claramente el sentido clasista de la rebelión encabezada por Ordóñez en la ciudad de Granada en 1822.[3]

El levantamiento de Ordóñez contra la anexión a México fue en Nicaragua el más relevante, pero no el único. Poco antes del mismo, también durante ese año, en León un grupo de artesanos de Sutiaba y varios estudiantes asaltaron y se apoderaron del cuartel de la compañía provincial. Este movimiento perseguía, al parecer “... llevar a cabo el movimiento popular... [que] el pueblo se reuniera en cabildo abierto y pudiera ejercer el mismo las atribuciones del poder y proceder a elegir una junta de once individuos que ejercieran todas las funciones del mando”.[4]

EEUU se opuso a Independencia de América Latina y Caribeña, como hoy se opone a su Autodeterminación

Aunque oficialmente EEUU proclamó su neutralidad ante la guerra de las colonias latinoamericanas por su independencia de España, en los hechos se convirtió en su cómplice. Sustentamos esta afirmación con lo siguiente: 

Bolívar y un emisario estadounidense, Irving, sostuvieron una correspondencia con motivo de dos barcos estadounidenses detenidos por Venezuela debido a que, en ellos, habían transportado armas para los españoles. La protesta venezolana, no obstante, no detuvo el envío de armas a los colonialistas, que se mantuvo hasta el fin de la guerra. Todo porque EEUU se oponía a la liberación de las colonias americanas de España; tratando, de esta suerte, de impedir que sus vecinos pudieran convertirse en estados fuertes e independientes. De ahí que advirtiera a Bolívar que no consentiría un desembarco en Cuba y Puerto Rico que pudiera librarlos del dominio colonial.[5]

No en vano Bolívar se opuso a que en el Congreso Anfictiónico  de Panamá, instalado entre el 22 de junio y el 15 de julio de 1826, se invitara a EEUU...



[2] Gámez, José Dolores. Historia Moderna de Nicaragua. Complemento a mi Historia de Nicaragua. Colección Cultural Banco de América. Serie Histórica Nº 7, Nicaragua, 1975. p. 113-114.
[3] Fonseca, Carlos.  Viva Sandino.  DEPEP-FSLN, 1984. pp. 18-20.
[4] Wheelock Román, Jaime. Raíces Indígenas de la Lucha Anticolonialista en Nicaragua. Editorial Nueva Nicaragua, Managua 1985. p. 331.
[5] Volski, Víctor. “La hazaña de Bolívar”. En: Venezuela: Desde Bolívar hasta nuestros días. Tomo I. Redacción de “Ciencias Sociales Contemporáneas”, Academia de Ciencias de la URSS. Moscú 1983. pp. 32-50.

jueves, 13 de septiembre de 2018

El más acá, la falsa felicidad y el quimérico yo exaltado


El más acá, la falsa felicidad y el quimérico yo exaltado
Revista Libre Pensamiento

Lo urgente es el más acá...

Qué por ahora no nos preocupe el más allá, sino el más acá. El primero ya se encargará de mostrarse tal como es. Ocupémonos, pues, de lo nuestro en el planeta, de cómo somos, cómo actuamos y nos relacionamos con los demás.

No busquemos la santería, pero tampoco adoptemos caminos que nos alejen de nuestra condición humana. Ser imperfectos, con la relatividad que el concepto posee, no es de perversos, sino de humanos.

Cometemos todo tipo de errores, en efecto. Podemos, advertida o inadvertidamente, ser más o menos competitivos, individualistas, egocéntricos, pero ello no nos vuelve despreciables, mucho menos, inhumanos. Distinto, por completo, es cometer genocidio, saqueo, dedicarse a la trata de blancas, traficar con el humanismo, ser violadores, etc.

Estas malas vivencias encierran una condición que ya no es humana, sino inhumana, de bestias malignas; sin que quepa, por lo regular, la reversibilidad, el retorno a la humanidad.


No hagamos de la felicidad una quimera

La felicidad no existe sin infelicidad

Nos aferramos a la pureza, a la perfección; soñamos, ilusos, con lo imposible. No vemos la realidad en movimiento, sino fotografiada, pintada o descrita en un momento dado. Negamos admitir que ella es de conjunto incapturable, dado que, sometida a contradicciones que le son inherentes, sigue su curso indetenible.

Desconociendo este hecho ineluctable, fantaseamos, y nos aferramos a esquemas, dogmas, creencias cerradas que no admiten modificación de ningún tipo, ni conducen a parte alguna. Sobre este marco, juramos que podemos hacer de nuestras vidas lo que nos plazca, como si todo dependiera de modo exclusivo de acciones volitivas. Hacemos de cuenta y caso que la realidad objetiva fuese un conjunto vacío o inexistente.

Y por más que haya quienes desean vivir en las nubes, lo cierto es que si la dicha dependiera de una simple decisión, no cabría nadie desdichado sobre la Tierra. Así las cosas, la tan ansiada felicidad cohabita siempre con la infelicidad, son correlativas.

Una felicidad invariable se volvería indeseable, intolerable. Sin superar obstáculos, de uno u otro tipo, nadie puede experimentarla.

No deja de tener alguna certeza esta frase de Baltasar Gracián: “Todos los mortales andan en busca de la felicidad, señal de que ninguno la tiene”.


La mentira del Yo exaltado 

La exaltación del yo es sólo un espejismo. El sistema opresor presenta al sujeto moviéndose de acuerdo a su propio interés, cuando en verdad se supedita a causas externas que lo sobrepasan. No es su propio yo al que responde, sino al “yo social”, equivalente al rol que se espera que él ejerza; una suerte de “disfraz subjetivo de la función social objetiva” que el Capital le asigna a cada individuo.” De esta suerte, lejos de la reafirmación del yo, lo que se produce “es un debilitamiento de la personalidad total y se la reduce solo a determinadas facultades.”

miércoles, 12 de septiembre de 2018

NI EL TRABAJADOR ES EMPRESARIO, NI ÉSTE ES TRABAJADOR, SINO EXPLOTADOR


NI EL TRABAJADOR ES EMPRESARIO, NI ÉSTE ES TRABAJADOR, SINO EXPLOTADOR 
Revista Libre Pensamiento


La pequeña producción mercantil simple se basó en el trabajo no explotado de artesanos y campesinos. En ella el productor directo era el propietario de los medios de producción, de los que dispuso utilizando su propia fuerza de trabajo para producir; en la gran producción mercantil capitalista, por el contrario, el productor, el obrero, dejó de ser propietario de los medios de producción que, ahora, se pusieron en función productiva por y para el capitalista, explotando, eso sí, la mano de obra ajena: la del obrero. 

Si enredamos las cosas, llamaremos empresarios a los trabajadores por cuenta propia, a los barrenderos, vende raspados; a los campesinos, a los obreros. Ellos son productores directos, proletarios, no empresarios. Proletario es el que vende su fuerza de trabajo al propietario de dinero, el empresario. Empresario es el que explota la mano de obra ajena, óigase bien, aun cuando pague “bien” por ella. 

Pagar más o pagar menos no es, pues, lo que define el grado de explotación de la mano de obra, sino el valor adicional que el trabajador genera sin que le sea de ningún modo remunerado. Si el trabajador, póngase por caso, por contrato debe trabajar ocho horas diarias, y en sólo cuatro horas genera su propio valor como mercancía, significa que, en las cuatro horas restantes, a fuerza, según el contrato, debe proseguir su labor, creando la plusvalía que constituye ese valor adicional del cual el empresario se apropia por entero. 

Lo expuesto deviene del hecho que con la acumulación originaria por parte de los capitalistas, el trabajador se transformó en un ser doblemente libre: libre en el sentido personal y libre de todo medio de subsistencia. 

Marx lo expone así: los trabajadores “...no figuran directamente entre los medios de producción, como los esclavos, los siervos, etc., ni cuentan tampoco con medios de producción de su propiedad como el labrador que trabaja su propia tierra, etc.” Se les liberó y se les desheredó. 

Y sigue: “...el proceso que engendra el capitalismo sólo puede ser uno: el proceso de disociación entre el obrero y la propiedad de las condiciones de su trabajo, proceso que, de una parte, convierte en capital los medios sociales de vida y de producción, mientras que, de otra parte, convierte a los productores directos en obreros asalariados. La llamada acumulación originaria no es, pues, más que el proceso histórico de disociación entre el productor y los medios de producción. Se la llama «originaria» porque forma la prehistoria del capital y del modo capitalista de producción.”

martes, 11 de septiembre de 2018

RESPONDIENDO A LA IGNORANCIA

RESPONDIENDO A LA IGNORANCIA
Revista Libre Pensmiento

Palabras de Daniel


Estamos en la Guerra Caliente ahora. ¡Ahora es la Guerra Caliente!

Periodista Carolina Chimoy

¿Cuál es la Guerra Caliente?

Palabras de Daniel

¿Te parece poco lo que ha pasado en el Mundo en estos Tiempos, o sea, lo que ha significado...?

Pregunta de Carolina Chimoy

¿Y en la Guerra Caliente todavía existe el Bloque Estados Unidos y Países que no son amistosos con los Estados Unidos? ¿Existe ese Bloque en la Guerra Caliente?

Palabras de Daniel

En la Guerra Caliente lo que tenés son los Países en Vía de Desarrollo siempre víctimas de las Políticas hegemonistas. ¿Quién destruyó toda esa Zona de Seguridad que existía allí en el Magreb? ¿Quién la destruyó? ¿Y quién provocó esta enorme oleada de inmigrantes que tiene ahogada a Europa, donde incluso Alemania abrió las puertas, y cómo las situaciones en que se encuentra Alemania frente a eso? ¿Quién rompió ese blindaje que tenía Europa con esos Gobiernos que estaban allí?

O sea, fueron los Golpes, Golpes allí, Golpes de Estado.

RESPONDIENDO A LA HIPOCRESÍA

RESPONDIENDO A LA HIPOCRESÍA 
Revista Libre Pensamiento

Periodista Carolina Chimoy 

Alemania tiene una larga tradición también como Mediadora y apoyan en Mediación, y en una entrevista que le hice al Viceministro de Relaciones Exteriores alemán, él me dijo que Alemania incluso ofrecía su apoyo para colaborar, contribuir, ayudar en la Mediación en un posible Diálogo de Paz en Nicaragua, si el Gobierno así lo requiere, lo pide. ¿Usted estaría dispuesto a aceptar apoyo por parte de Alemania en Mediación? 

Palabras de Daniel 

El mejor apoyo que pueden brindar en estos momentos Naciones como Alemania, la Comunidad Internacional, el Presidente de España también lo ha manifestado, es decirle a los Estados Unidos que no se estén lanzando contra Nicaragua una vez más. Porque ellos son los que están al frente, el que lleva la Vocería en la OEA es el Representante de los Estados Unidos... ¡hablando de los Derechos Humanos! 

Periodista Carolina Chimoy 

Pero el Secretario General no es estadounidense, no es de Estados Unidos, es uruguayo. 

Palabras de Daniel 

Pero el que marca la Agenda es el que pone la plata allí, porque Estados Unidos pone el 50% de los fondos para la OEA, entonces él marca la Agenda. 

jueves, 6 de septiembre de 2018

A qué le llama libertad Pepe Mujica


A qué le llama libertad Pepe Mujica
Revista Libre Pensamiento

Pepe Mujica se la ha pasado desde hace rato, criticando a los países del Alba. Lo hace cada vez que el mundo occidental, amparado entre otros en él, busca cómo desprestigiar la causa del socialismo. Es evidente que se busca dividir a las fuerzas de izquierda en América Latina y fuera de ella. ¿Puede desconocerse este hecho acaso? 

Cabe preguntarse: a qué propiamente, llama libertad Pepe Mujica, personaje que responde afirmativamente a su decepción por el socialismo en países como Venezuela y la URSS, exponiendo: “Eso nunca fue socialista, eso fue estatismo. […] Están más cerca algunos indígenas del socialismo que lo que pasó en la Alemania oriental. Tengo una concepción autogestionaria, no estatista. El socialismo no puede estar peleado con la libertad.”[1] 

De seguro, entonces, por libertad entiende capitalismo, el neoliberalismo que gobierna en su país. Se le acusa, con razón, de ser un neoliberal de izquierda. 

No extraña que, en 2013, The Economist, un semanario liberal con sede en Londres, declarara a Uruguay el país del año y tratara al viejo tupamaro con efusividad. No halagaría este medio derechista gratuitamente a un adversario político, uno que, por cierto, se declara impotente ante el sistema, alegando “ser prisionero de este mundo.[2] 

No en vano, el gobierno de EEUU, sus cámaras de Comercio, Wall Street y el Financial Time pusieran de ejemplo sus políticas.[3] Y Tabaré Vásquez sustenta planteos esencialmente idénticos, como lo evidencia el hecho que en el Centro Rockefeller señalara que no se debe “hablar tanto de imperialismo”, puesto que EEUU, según él, ha cambiado.[4]  

Recordamos, porque lo escuchamos, a Schafik Handal cuando en un Foro de Sao Pablo dijo a los uruguayos allí presentes, quienes esperaban el primer triunfo electoral de Tabaré Vázquez, estas palabras: “Que les vaya bien en el neoliberalismo”. 

Son de Mujica estas palabras: “Para que haya redistribución, los capitalistas han de ganar dinero”. En 2016, fue capaz de decir que Argentina estaba mejor con Macri. Barack Obama, en 2014, aseguró que Mujica es un hombre de “extraordinaria credibilidad en lo que se refiere a asuntos de democracia y derechos humanos” y lo calificó como “un líder en esos asuntos en todo el hemisferio”.[5] 

Y “mientras los dueños del mundo satanizaban a Chávez, nos vendían a Pepe con su carrito, con sus chancletas, mal vestido y despeinado, sí, pero inofensivo. Y lo peor es que muchos lo compran y se tragan el cuento de que la cualidad revolucionaria se mide en chancletas y suéteres con bollitos, mientras más bollitos, más revolucionario… [6] 

Ricardo Morales Avilés, con la claridad que habla siempre, desde la cárcel de La Aviación, escribía: 

“¿De qué libertad nos hablan estos heraldos de la burguesía? ¿Acaso de esa libertad que nos atribuyen idealmente a cada uno de nosotros, y que la experiencia concreta de cada día niega en el hambre de los niños, en el salario de los trabajadores, en la incultura, el desempleo y el analfabetismo, en la opresión de la clase burguesa? La libertad de la que hablamos nosotros [los sandinistas] es esa que tenemos que ganarnos en las barricadas que nos librará del yugo de la explotación de clase de la burguesía. Libertad socialista es de lo que hablamos”.[7]
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[1] Entrevista a José Mujica, expresidente de Uruguay. “El socialismo no puede estar peleado con la libertad”. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=246131
[2] El Telégrafo - 'Pepe' Mujica, un neoliberal de izquierda. https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/2014/1/pepe-mujica-un-neoliberal-de-izquierda
[5] Manuel Moncada Fonseca. ¿Quién es en verdad Pepe Mujica?https://librepenicmoncjose.blogspot.com/2016/05/quien-es-en-verdad-pepe-mujica.html
[7] Morales Avilés, Ricardo. Obras. No Pararemos de andar jamás. Editorial Nueva Nicaragua. Managua, Nicaragua 1983, p. 78

martes, 4 de septiembre de 2018

Sandino, Inteligencia, sensibilidad y entrega total a la lucha


Sandino, Inteligencia, sensibilidad y entrega total a la lucha*
Revista Libre Pensamiento

Sólo un ser sensible, inquieto ante lo que ocurre a su alrededor y en todo el planeta con los pueblos en su totalidad, puede sentirse constantemente desilusionado ante lo que observa allí donde llega, en cualquier país donde se encuentre. 

Sólo una persona así, con auténtica fibra humanista, puede apreciar que los hombres “… de gran mentalidad, se ensoberbecen con frecuencia”, olvidándose de su condición de mortales al “traficar con la justicia y con la carne humana”; sólo un ser así, como él, puede comprender cómo “las buenas doctrinas son menospreciadas por hombres sin escrúpulos”, en función de alcanzar prebendas. 

Sólo alguien capaz de indignarse por completo ante las injusticias sociales, puede tener la conciencia plena necesaria para moverse en contra de la inacción y la indiferencia ante semejante orden de cosas. 

Más aún, sólo una persona sensible y de mente amplia puede tener la certeza de lo imprescindible que resulta guiarse siempre por las circunstancias históricas y no por subjetivismos de una u otra índole. Sólo alguien por entero comprometido con la justicia popular puede contar con la más firme determinación para luchar hasta el final por esa causa. 


En las décadas del veinte y del treinta del siglo XX, entre los nicaragüenses, Sandino reúne, más que ningún otro, todos esos atributos, inteligencia, sensibilidad, determinación para luchar hasta el fin y necesidad constante de escudriñar cotidianamente la realidad impuesta a los pueblos del continente americano, en particular, al nicaragüense. Por eso, el héroe refiere que, en México, junto a un grupo de espiritualistas, “día a día”, comenta “la sumisión de nuestros pueblos […] ante el avance hipócrita o por la fuerza del asesino imperio yanqui.” 

Sólo alguien con sensibilidad, gran inteligencia, resolución y permanentemente inquieto puede aprender rápido a conocer al enemigo de clase; a desentrañar su verdadera faz. 

Por ello, Sandino expresa que colocado ya en el teatro de los acontecimientos, esto es, incorporado en las filas de la Guerra Constitucionalista de 1926-1927, durante la cual crea su propia columna (la Segoviana), se encuentra “con que […] conservadores y liberales, son una bola de cobardes, canallas y traidores”, incapaces de “dirigir a un pueblo patriota y valeroso” como el nicaragüense.
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*Extracto de escrito propio

domingo, 2 de septiembre de 2018

SANDINO GUÍA SEMPITERNO

SANDINO GUÍA SEMPITERNO
Revista Libre Pensamiento

Hoy 2 de septiembre del año en curso, festejamos la creación, registrada en el año 1927, del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional que comandó Sandino, ejército cuyas banderas son recogidas a plenitud por el Ejército Nacional de Nicaragua, su digno heredero.

Sandino es héroe indiscutible. No hace falta rescatarlo de quienes, en los últimos meses, han pretendido mancillar su nombre y el de todo el Sandinismo. Él es, por excelencia, nacionalista, internacionalista, latinoamericanista,  antimperialista; un pensador y luchador que, lejos de alejarse del pueblo, como lo hizo el filipino Emilio Aguinaldo, declara con todo su ser que su mayor honra es haber surgido de su seno, llamándolo alma y nervio de la nación. Esta es razón suficiente para que exprese que, en sus filas, no se defienden negocios de dinero, sino de ideales; es decir los colectivos, los de marginados e ignorados. 

En efecto, Nacionalismo, Poder Nacional Revolucionario, Internacionalismo, Latinoamericanismo y Antimperialismo constituyen en él una sola visión, cuya raíz son, sin discusión, los explotados, no la nación en abstracto. 

Su amor hacia los obreros, campesinos, artesanos y estudiantes nicaragüenses, lo hace extensivo a los explotados de toda la tierra en su conjunto. Por lo mismo, se declara comunista y sostiene coincidir con los ideales comunistas del salvadoreño Farabundo Martí; hasta se entona el himno de la Internacional Comunista en las filas del EDSN. 

Sabe perfectamente que la tierra nos obsequia lo necesario para vivir con alegría y comodidad; y que el pueblo es el que produce con su sudor los bienes materiales necesarios para la vida en sociedad, pero la minoría, -por cierto, crecientemente pírrica- los derrocha con francachela. Por ello, anuncia que la guerra de los opresores contra los oprimidos será derrotada por éstos y, en consecuencia, habrá justicia y paz sobre el orbe. 

No es nada exagerado el planteo que hiciera Jorge Turner, intelectual panameño de izquierda, quien en el cuadragésimo primer aniversario del asesinato del Guerrillero Segoviano, lo llama “lúcido leninista práctico”. 

No en vano Carlos Fonseca Amador rescata a plenitud su pensamiento y su acción como una sola pieza acentuando su identificación con los ideales socialistas. 

sábado, 1 de septiembre de 2018

¿Alguna diferencia real de fondo?

¿Alguna diferencia real de fondo?
Revista Libre Pensamiento

No. Los cuatro y los anteriores son genocidas. Los cuatro y los anteriores son sionistas. Los cuatro y los anteriores piensan en el mundo como su patio trasero, mejor dicho, como patrimonio indiscutible del Imperio Yanqui. Uno de los anteriores, Harry Truman, en agosto de 1945, en nombre del llamado Establishment, ordenó el bombardeo atómico sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, argumentando que lo había hecho “para acortar la agonía de la guerra, para salvar las vidas de miles y miles de jóvenes estadounidenses”. Pero siendo claros, con ese u otro pretexto semejante, cualquiera de los que le han sucedido, pudo haberlo hecho; cualquiera de los que vengan podrá repetir semejante atrocidad en nombre de la “Libertad”. Desde luego, George Washington, el primer presidente de EEUU, no lo pudo haber hecho jamás, no sólo por ser innecesario en ese entonces, sino también porque la bomba atómica aún no existía.

Atacar a uno u otro mandatario yanqui sin atacar el sistema que los coloca al frente de la nación estadounidense, no tiene, en consecuencia, ningún sentido.

lunes, 27 de agosto de 2018

La educación no es tecnología, ciencia o conocimiento en sí mismos

La educación no es tecnología, ciencia o conocimiento en sí mismos...
Revista Libre Pensamiento



La educación no es tecnología, ciencia o conocimiento en sí mismos. Debe insistirse en ello. Pueden ser instrumentos para facilitarla, pero hasta ahí no más.  

José Saramago, nobel portugués de literatura, expresó con meridiana claridad esta temática. La escuela, la universidad y los centros tecnológicos que puedan o no estar adscritos a ella, no tienen tiempo, ni vocación, para dedicarse a educar. 

Sólo se educa cuando se transmiten, con la prédica y el ejemplo, el amor al prójimo, la solidaridad, la hermandad. Inicialmente el hogar también lo hacía, explica Saramago, pero luego trasladó dicha responsabilidad a la escuela, creyendo que en ella se atendería lo que en él se dejaba de atender: la transmisión de valores humanos; consustanciales para él con “espíritu crítico y la valentía de los ciudadanos para cambiar el mundo”. 

Por eso, el escritor portugués rechazaba de cuajo la confusión de “cosas complementarias, que son educación e instrucción. Hoy nadie habla de instrucción, sino de educación, lo cual nos llevaría a pensar que vivimos en una sociedad perfectamente educada”. En el mismo sentido, se pronuncia contra el concepto “educación del saber” que vincula a la cultura general, 

Raúl Pérez Torres, escritor y crítico ecuatoriano, interpretando el sentir del nobel portugués, rescata de él la necesidad de construir un mundo “desde el amor, desde la búsqueda interior, desde ese espacio significativo que es el encuentro con el otro, ese otro solitario y sonámbulo, experto en carencias, que es uno mismo, y que deambula por el mundo, mundo cada vez más virtual, y sin embargo cada vez más esperpéntico.” 

Claudio Naranjo, psiquiatra chileno, expone que hay “un elemento despótico: se usa la escuela para domesticar. Tenemos que usar la educación para formar seres completos. No se educa para ser feliz. Si se calculara el precio de la infelicidad que se crea, se vería lo antieconómica que es nuestra educación.” 

Añade que la “educación se convierte en una herramienta para convertirnos en factores de producción idiotizados, adaptables a lo que el sistema quiera”; su fin consiste en hacer que las personas sigamos siendo lo que somos, impone, pues, una manera de ser; desea producir trabajadores pero no presta atención al logro de una vida plena. Su naturaleza es racionalista, con lo cual, opina, se denigra a las personas 

Nuestras universidades... 

De muy poco sirve capacitar tecnológica y científicamente a las personas, si ello carece del cimiento, la base de fondo para formar verdaderos ciudadanos: la sensibilidad por todo lo humano, la vocación para servirle a los demás, a la sociedad en su conjunto, a los seres humanos en su totalidad, sin que ello empuje a una inútil pretensión hagiográfica. 

Somos del parecer que a nuestras universidades se les debe transformar de raíz, si de verdad se quiere que ellas contribuyan a educar a las jóvenes generaciones; de lo contrario, seguirán abonando, quiéranlo o no, como las hemos visto en los últimos meses, a la causa de fuerzas reaccionarias dispuestas a entregar los destinos del país a la brutalidad del imperio del Capital. 

¿No fue eso, acaso, lo que se vio en la UPOLI, la UNAN y la UNA cuyos recintos fueron tomados a la fuerza con gente propia, ajena y proveniente de otros países, o desde adentro como en la última en la que las fuerzas neosomocistas, que siempre han estado en ella, sacaron las uñas como nunca antes? 

¿Y qué decir de la UCA y de la UAM, universidades que si bien no participaron directamente de los hechos genocidas perpetrados por la derecha golpista, sí fueron centros generadores de dichas acciones, junto con la Embusa y otras fuerzas internas y externas? 

Algo resalta de estos centros de formación o deformación: lejos de instruir han generado “perros amaestrados”, como criticaba Einstein, para servir como mano de obra dúctil al servicio de las transnacionales y de las élites derechistas locales que pudieran hacerse del poder. 

Por mucho tiempo en dichos centros se ha “educado” a la juventud en los preceptos del mercado global, en la competitividad, la egolatría y el individualismo burgueses, el yoquepierdismo ante la suerte de las naciones y sus habitantes, ante la suerte de los demás. 

Por si fuera poco, se ha contribuido a la enajenación mental de no pocas personas que viven desconectadas de la realidad, ausentes de lo que acaece, sin nociones de lo que está de frente. 


Somos de la convicción de que así como están, las universidades sirven de poco a Nicaragua. Sobre todo por esa egolatría reinante que explica la conducta antipatriótica y entreguista de quienes se apoderaron de sus recintos transformándolos en cuevas de genocidas y entreguistas. 

Y aunque ciertamente los que secuestraron las universidades fueron grupos minoritarios de adentro y de afuera, de conjunto dominaron la apatía, el desconcierto y la incapacidad organizativa de autoridades y gremios para enfrentar la situación. 

Se impone, pensamos, un debate permanente alrededor de lo arriba expuesto que permita construir y practicar, sin interrupción, una educación radicalmente distinta.

viernes, 24 de agosto de 2018

Una corrección necesaria e imprescindible

Una corrección necesaria e imprescindible 

Revista Libre Pensamiento 



Carlos Marx y Federico Engels crearon las bases científicas del socialismo. Sus concepciones tenían como punto de partida la realidad objetiva, la material, la que no depende de que la reconozcamos o no para existir. Estaban, así, lejos de concebir el mundo desde una óptica idealista o semejante a ésta. No iban, en consecuencia, a asumir ideas provenientes de ese campo; ideas que, a su parecer, eran profundamente erróneas.

En aras de la verdad y para evitar la tergiversación de los postulados de los clásicos del marxismo, debemos hacer un correctivo de fondo a una contribución que, a propósito de un homenaje a Federico Engels, dedicado a los 120 años de su muerte, TeleSUR realizara presentando 10 frases del mismo que, de principio a fin, pertenecen a la pluma de este  genial alemán. Sin embargo, de ellas, lamentablemente, una fue tomada por completo fuera de contexto, lo cual deforma sus concepciones. 

En efecto, por apresuramiento, desconocimiento o descuido, el medio estimó como frase de Engels lo que en realidad no fue más que su interpretación del pensamiento de los socialistas utópicos. Dice así: “El socialismo es la expresión de la verdad absoluta, de la razón y de la justicia, y basta con descubrirlo para que por su propia virtud conquiste el mundo”.[1] 


Conozcamos íntegra la idea de Engels al respecto 

A fin de esclarecer por completo lo que Engels dijo transcribimos parte de sus referencias al pensamiento de los utopistas: 

“Los conceptos de los utopistas han dominado durante mucho tiempo las ideas socialistas del siglo XIX, y en parte aún las siguen dominando hoy. […] El socialismo es, para todos ellos, la expresión de la verdad absoluta, de la razón y de la justicia, y basta con descubrirlo para que por su propia virtud conquiste el mundo. Siguiendo con su interpretación, anota: “Y como la verdad absoluta no está sujeta a condiciones de espacio ni de tiempo, ni al desarrollo histórico de la humanidad, sólo el azar puede decidir cuándo y dónde este descubrimiento ha de revelarse.[2]
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[1] 10 frases célebres de Federico Engels a 120 años de su muerte. https://www.telesurtv.net/news/10-frases-celebres-de-Federico-Engels-a-120-anos-de-su-muerte-20150805-0039.html#!kalooga-34293/~%22Federico%20Engels%22%20~Comunismo%5E0.75%20~Socialismo%5E0.56
[2] MARX ENGELS. obras Escogidas. Editorial Progreso. Moscú. p. 425.

jueves, 16 de agosto de 2018

Bajo guía imperial: una izquierda y una intelectualidad en cruzada contra las revoluciones


Bajo guía imperial: una izquierda y una intelectualidad en cruzada contra las revoluciones
Revista Libre Pensamiento

La práctica revolucionaria



La práctica encierra el conjunto de experiencias, trabajos sociales y conocimientos del ser humano; engloba, pues, sabiduría y dinamismo. Su síntesis es la teoría, pero la que ella valida a cada instante, porque es un método, no una doctrina encerrando dogmas, anquilosamiento, esquematismo, sectarismo. Marx presentó su método, no un conjunto de dogmas; se limitó a plantear junto con Engels, seguido luego por Lenin, que su concepción era una guía para la acción. 



Sentidos y conocimiento racional 


Los sentidos son nuestra fuente inicial de información y conocimiento de la realidad, empero no trabajan aisladamente sino asociadamente con el conocimiento abstracto o racional, lo cual brinda un cuadro íntegro y permanentemente cambiante de la realidad como hecho objetivo-subjetivo, cuando está referido al mundo que circunda al ser humano y no al que existe desde siempre, más allá de que tengamos o no conciencia de su presencia. En este sentido debe enmarcarse su tesis según la cual las cosas, la realidad, la sensoriedad no deben concebirse sólo como objeto o contemplación, sino también como actividad sensorial humana, práctica, como algo subjetivo

En la misma tónica, aclara que al atribuirle al pensamiento una verdad objetiva -aquella que refleja el mundo circundante tal como es y no de acuerdo a cómo arbitrariamente se le imagine-, no se parte de una óptica teórica, sino práctica, porque sólo en ésta se demuestra “la verdad, la realidad y el poderío, la terrenalidad” del pensamiento. Y muestra la dialéctica que rodea a los fenómenos del mundo social, sin perder de perspectiva, que son los hombres los que cambian las circunstancias y recíprocamente éstas a ellos. Remata la idea expresando que la coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana se puede concebir y comprender racionalmente sólo como “práctica revolucionaria.” 

No obstante, la labor del imperialismo y sus secuaces ensombrece y entorpece los esfuerzos orientados a que los pueblos desentrañen la verdad objetiva-subjetiva sobre las causas reales de los conflictos en el orbe, tema orgánicamente vinculado con las causas del hambre, la miseria, el subdesarrollo, las guerras y muchas otras azotes sociales. 

A ello se suma la labor de zapa realizada por fuerzas pretendidamente revolucionarias que, de hecho, hacen causa común con los enemigos del ser humano. 


El doctrinarismo se sitúa en un plano opuesto a las revoluciones 

En un plano opuesto a las revoluciones se sitúa el doctrinarismo. Su exponente, el doctrinario, se eleva a la estratósfera; se la pasa idealizando el concepto revolución, sin aterrizarlo jamás; no aprende de la realidad sino de lo que su propia cabeza por sí sola concibe. La perfección es su todo retrógrado, inanimado; los avances paulatinos, graduales, nada. Éstos se imponen como medio para avanzar hacia adelante, con perspectivas reales de realización a mediano o largo alcance. De ahí que resulten incomparablemente más realizables que los basados en el sueño de la perfección al que no pocos se aferran inútilmente. De ahí que deba transcurrir una eternidad antes de que sus postulados se vuelvan tangibles. 

La práctica revolucionaria es considerablemente más compleja y dialéctica, a la vez sencilla, comparada con la concepción que de ella tiene el doctrinario. Éste es sectario, excluyente, infantil, se asume encarnación de la verdad, cual si de una religión laica se tratara y maneja todo el repertorio de lo que los clásicos escribieron, o cree manejarlo; los cita para desautorizar a los que se vuelven herejes de sus cánones de verdades infalibles, catalogándolos como diletantes, reformistas o reaccionarios. 

El doctrinario se cree con patente de corso propia de un sumo sacerdote facultado para bendecir a los suyos, a sus rebaños seguidistas y maldecir, a lo inquisitorial, a los que pequen de herejía contra el marxismo del que se cree dueño. 

Con su sacerdocio laico pretende dictar cátedra sobre asuntos de teoría a toda la humanidad. Una muestra clara del asunto lo representa la concepción que sostiene que la revolución socialista implica expropiación inmediata de los medios de producción en manos de la burguesía y el establecimiento, también sin demora, de un poder desde abajo real y efectivo. Sino ocurre exactamente así, de acuerdo a esta visión, sólo puede tratarse de procesos capitalistas “socialdemócratas”. 

Hacemos referencia a gente que se infla mucho a sí misma y se piensa preclara, pero que a la hora de exponer los acontecimientos a la luz, pretendidamente, del marxismo, se revela incapaz para comprender una realidad que enseña mucho más de lo que ella cree enseñar, cuando, visto está, maneja fórmulas tan quiméricas que a la hora de analizar la revolución nicaragüense, la boliviana, ecuatoriana etc; no da pie con bola. 

No obstante, para disimular su aversión a las revoluciones que no siguen sus pautas, suele defender a la cubana, mas también comienzan a percibirse en él críticas en su contra, lo cual no debe causar extrañeza, dado que se evidencia, cada vez más, que esa gente coincide de forma cada vez más palpable con el imperio. 

Por el contrario, ante determinados movimientos de izquierda que atacan los procesos de cambio en verdad existentes, el doctrinario suele contemplarlos como ejemplos a seguir, aunque no den muestra alguna de poder cambiar o desear cambiar radicalmente la realidad imperante en determinadas naciones de América Latina, en las que prácticamente se ha trazado una vía eterna para la toma del poder. En cambio, Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, entre otros procesos, jamás dieron señales equívocas respecto a la toma del poder. 

Esa ortodoxia esgrimida en aras de la pureza teórica, el doctrinario la emprende contra los procesos revolucionarios que marchan indeteniblemente, a los cuales bombardea y torpedea mediáticamente haciendo causa común con el imperio. 


La de Nicaragua, una práctica revolucionaria muy aleccionante 

Lo acaecido en Nicaragua es práctica revolucionaria muy aleccionante. En ella se han estrellado todos los esquemas doctrinizantes; los dogmas de las citas sin mayor contacto con la realidad a la que muchos teóricos puros no quieren ni asomarse; los cálculos golpistas de otrora izquierdistas recurriendo a todo tipo de alianzas con narcotraficantes, maras, delincuentes pagados; a gobiernos que sin discusión se subordinan a Washington y sus propósitos, tanto en el continente como fuera de sus confines; a sacerdotes protegiendo genocidas; a empresarios sin escrúpulos pero con ambiciones sin límites como es de esperar; en fin a lo más abyecto que existe hoy en día en el orbe con el propósito de lograr cobardemente abatir al pueblo nicaragüense, a sus gobernantes y liquidar todo vestigio de la gloriosa Revolución Sandinista. 

Las cosas llegan al extremo que esas alianzas se ven claramente promovidas desde EEUU, pues, como expresa Luis Varese “Mike “Spence, vicepresidente de los EEUU llamó al Secretario de Estado del Vaticano a expresar su profunda preocupación por Obispos y sacerdotes nicaragüenses.” De ahí que “Ex sandinistas se alegran de ello, unos muy resentidos y despechados; otros con cierto tonito rosa de rubor, pero todas y todos en alianza con la derecha, aliviados de que EEUU se preocupe por ellas y ellos. Todas y todos rasgándose las vestiduras en público, […] porque el Comandante Daniel Ortega (Presidente Constitucional de Nicaragua) se atrevió a tildar a algunos sacerdotes y Obispos de golpistas.”[1]

No hay en el mundo semidioses que, careciendo de todo contacto efectivo con la realidad, se atrevan a dictaminar de forma absoluta quién actúa bien y quién  no aquí y en la Conchinchina. Pero eso, sin embargo, caracteriza a un sinnúmero de intelectuales y personajes progresistas afamados, a la hora de juzgar sobre los hechos acaecidos en Nicaragua, de abril a la fecha. 

El listado de ellos es relativamente grande, pero la que en verdad puede atestiguar y está atestiguando con auténtica veracidad lo ocurrido en nuestro país es la mayoría aplastante de la población que sufrió el secuestro a mares de la libertad en casas, barrios, ciudades, carreteras y caminos del país y que, de igual forma, se vio amenazada, en mayor o menor grado por doquier. 

Ella sufrió persecución, burla, vejamen, asesinato, genocidio por parte de un grupo minoritario de la población que ha gozado del apoyo de fuerzas criminales de gobiernos cuestionados severamente en sus propios países; de instrumentos abyectos como la OEA, la ONU y muchos otros organismo al servicio de los intereses del imperialismo; acomodándose a lo que ven y oyen decir en falsos videos, así como en historias por completo deformadas al grado de atribuirle al sandinismo todas las muertes acaecidas durante todo el tiempo mencionado, lo que incluye, muertes por accidentes, por ataques de delincuentes, o incluso por causas naturales, etc. 

Lo más perverso es que atribuyan al sandinismo la muerte de sandinistas. Con tal de creer en tanta falacia, esos iluminados se olvidan de que lo más reaccionario dentro y fuera de Nicaragua ha bendecido con mayúscula, al golpismo asesino. 

No es sobrancero señalar que Cuba socialista está apoyando con toda firmeza a la Nicaragua Sandinista, hecho que esos personales aludidos ven de soslayo o no le prestan mayor importancia. Mas tampoco está demás señalar que los reformistas de siempre, como los que defienden el “socialismo democrático” de Naomi Klein, en los que ella ubica a países imperialistas como Dinamarca y Suecia y a un país latinoamericano como Uruguay de tendencia cada vez más reaccionaria, cierren filas al lado del capitalismo neoliberal. 
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[1] Véase su escrito “Para Venezuela el asesinato; en Nicaragua, rasgarse las vestiduras”. https://www.alainet.org/es/articulo/194658

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