Portada de antigua versión de Revista Libre Pensamiento

jueves, 13 de septiembre de 2018

El más acá, la falsa felicidad y el quimérico yo exaltado


El más acá, la falsa felicidad y el quimérico yo exaltado
Revista Libre Pensamiento

Lo urgente es el más acá...

Qué por ahora no nos preocupe el más allá, sino el más acá. El primero ya se encargará de mostrarse tal como es. Ocupémonos, pues, de lo nuestro en el planeta, de cómo somos, cómo actuamos y nos relacionamos con los demás.

No busquemos la santería, pero tampoco adoptemos caminos que nos alejen de nuestra condición humana. Ser imperfectos, con la relatividad que el concepto posee, no es de perversos, sino de humanos.

Cometemos todo tipo de errores, en efecto. Podemos, advertida o inadvertidamente, ser más o menos competitivos, individualistas, egocéntricos, pero ello no nos vuelve despreciables, mucho menos, inhumanos. Distinto, por completo, es cometer genocidio, saqueo, dedicarse a la trata de blancas, traficar con el humanismo, ser violadores, etc.

Estas malas vivencias encierran una condición que ya no es humana, sino inhumana, de bestias malignas; sin que quepa, por lo regular, la reversibilidad, el retorno a la humanidad.


No hagamos de la felicidad una quimera

La felicidad no existe sin infelicidad

Nos aferramos a la pureza, a la perfección; soñamos, ilusos, con lo imposible. No vemos la realidad en movimiento, sino fotografiada, pintada o descrita en un momento dado. Negamos admitir que ella es de conjunto incapturable, dado que, sometida a contradicciones que le son inherentes, sigue su curso indetenible.

Desconociendo este hecho ineluctable, fantaseamos, y nos aferramos a esquemas, dogmas, creencias cerradas que no admiten modificación de ningún tipo, ni conducen a parte alguna. Sobre este marco, juramos que podemos hacer de nuestras vidas lo que nos plazca, como si todo dependiera de modo exclusivo de acciones volitivas. Hacemos de cuenta y caso que la realidad objetiva fuese un conjunto vacío o inexistente.

Y por más que haya quienes desean vivir en las nubes, lo cierto es que si la dicha dependiera de una simple decisión, no cabría nadie desdichado sobre la Tierra. Así las cosas, la tan ansiada felicidad cohabita siempre con la infelicidad, son correlativas.

Una felicidad invariable se volvería indeseable, intolerable. Sin superar obstáculos, de uno u otro tipo, nadie puede experimentarla.

No deja de tener alguna certeza esta frase de Baltasar Gracián: “Todos los mortales andan en busca de la felicidad, señal de que ninguno la tiene”.


La mentira del Yo exaltado 

La exaltación del yo es sólo un espejismo. El sistema opresor presenta al sujeto moviéndose de acuerdo a su propio interés, cuando en verdad se supedita a causas externas que lo sobrepasan. No es su propio yo al que responde, sino al “yo social”, equivalente al rol que se espera que él ejerza; una suerte de “disfraz subjetivo de la función social objetiva” que el Capital le asigna a cada individuo.” De esta suerte, lejos de la reafirmación del yo, lo que se produce “es un debilitamiento de la personalidad total y se la reduce solo a determinadas facultades.”

miércoles, 12 de septiembre de 2018

NI EL TRABAJADOR ES EMPRESARIO, NI ÉSTE ES TRABAJADOR, SINO EXPLOTADOR


NI EL TRABAJADOR ES EMPRESARIO, NI ÉSTE ES TRABAJADOR, SINO EXPLOTADOR 
Revista Libre Pensamiento


La pequeña producción mercantil simple se basó en el trabajo no explotado de artesanos y campesinos. En ella el productor directo era el propietario de los medios de producción, de los que dispuso utilizando su propia fuerza de trabajo para producir; en la gran producción mercantil capitalista, por el contrario, el productor, el obrero, dejó de ser propietario de los medios de producción que, ahora, se pusieron en función productiva por y para el capitalista, explotando, eso sí, la mano de obra ajena: la del obrero. 

Si enredamos las cosas, llamaremos empresarios a los trabajadores por cuenta propia, a los barrenderos, vende raspados; a los campesinos, a los obreros. Ellos son productores directos, proletarios, no empresarios. Proletario es el que vende su fuerza de trabajo al propietario de dinero, el empresario. Empresario es el que explota la mano de obra ajena, óigase bien, aun cuando pague “bien” por ella. 

Pagar más o pagar menos no es, pues, lo que define el grado de explotación de la mano de obra, sino el valor adicional que el trabajador genera sin que le sea de ningún modo remunerado. Si el trabajador, póngase por caso, por contrato debe trabajar ocho horas diarias, y en sólo cuatro horas genera su propio valor como mercancía, significa que, en las cuatro horas restantes, a fuerza, según el contrato, debe proseguir su labor, creando la plusvalía que constituye ese valor adicional del cual el empresario se apropia por entero. 

Lo expuesto deviene del hecho que con la acumulación originaria por parte de los capitalistas, el trabajador se transformó en un ser doblemente libre: libre en el sentido personal y libre de todo medio de subsistencia. 

Marx lo expone así: los trabajadores “...no figuran directamente entre los medios de producción, como los esclavos, los siervos, etc., ni cuentan tampoco con medios de producción de su propiedad como el labrador que trabaja su propia tierra, etc.” Se les liberó y se les desheredó. 

Y sigue: “...el proceso que engendra el capitalismo sólo puede ser uno: el proceso de disociación entre el obrero y la propiedad de las condiciones de su trabajo, proceso que, de una parte, convierte en capital los medios sociales de vida y de producción, mientras que, de otra parte, convierte a los productores directos en obreros asalariados. La llamada acumulación originaria no es, pues, más que el proceso histórico de disociación entre el productor y los medios de producción. Se la llama «originaria» porque forma la prehistoria del capital y del modo capitalista de producción.”

martes, 11 de septiembre de 2018

RESPONDIENDO A LA IGNORANCIA

RESPONDIENDO A LA IGNORANCIA
Revista Libre Pensmiento

Palabras de Daniel


Estamos en la Guerra Caliente ahora. ¡Ahora es la Guerra Caliente!

Periodista Carolina Chimoy

¿Cuál es la Guerra Caliente?

Palabras de Daniel

¿Te parece poco lo que ha pasado en el Mundo en estos Tiempos, o sea, lo que ha significado...?

Pregunta de Carolina Chimoy

¿Y en la Guerra Caliente todavía existe el Bloque Estados Unidos y Países que no son amistosos con los Estados Unidos? ¿Existe ese Bloque en la Guerra Caliente?

Palabras de Daniel

En la Guerra Caliente lo que tenés son los Países en Vía de Desarrollo siempre víctimas de las Políticas hegemonistas. ¿Quién destruyó toda esa Zona de Seguridad que existía allí en el Magreb? ¿Quién la destruyó? ¿Y quién provocó esta enorme oleada de inmigrantes que tiene ahogada a Europa, donde incluso Alemania abrió las puertas, y cómo las situaciones en que se encuentra Alemania frente a eso? ¿Quién rompió ese blindaje que tenía Europa con esos Gobiernos que estaban allí?

O sea, fueron los Golpes, Golpes allí, Golpes de Estado.

RESPONDIENDO A LA HIPOCRESÍA

RESPONDIENDO A LA HIPOCRESÍA 
Revista Libre Pensamiento

Periodista Carolina Chimoy 

Alemania tiene una larga tradición también como Mediadora y apoyan en Mediación, y en una entrevista que le hice al Viceministro de Relaciones Exteriores alemán, él me dijo que Alemania incluso ofrecía su apoyo para colaborar, contribuir, ayudar en la Mediación en un posible Diálogo de Paz en Nicaragua, si el Gobierno así lo requiere, lo pide. ¿Usted estaría dispuesto a aceptar apoyo por parte de Alemania en Mediación? 

Palabras de Daniel 

El mejor apoyo que pueden brindar en estos momentos Naciones como Alemania, la Comunidad Internacional, el Presidente de España también lo ha manifestado, es decirle a los Estados Unidos que no se estén lanzando contra Nicaragua una vez más. Porque ellos son los que están al frente, el que lleva la Vocería en la OEA es el Representante de los Estados Unidos... ¡hablando de los Derechos Humanos! 

Periodista Carolina Chimoy 

Pero el Secretario General no es estadounidense, no es de Estados Unidos, es uruguayo. 

Palabras de Daniel 

Pero el que marca la Agenda es el que pone la plata allí, porque Estados Unidos pone el 50% de los fondos para la OEA, entonces él marca la Agenda. 

domingo, 9 de septiembre de 2018

Fin del dominio colonial, no de la opresión


Fin del dominio colonial, no de la opresión, ni de la lucha de clases...
Revista Libre pensamiento

Las insalvables contradicciones del colonialismo condujeron a la independencia de todos los territorios americanos sobre los cuales recayó su dominio. Y aunque la independencia fue real, también lo fue el que, con ella, a pesar de lo que intencionadamente se ha sostenido hasta la fecha, no se inauguró una era que volviera a los pueblos del continente libres, soberanos e independientes. 

En cambio, los sectores más pudientes de entre los criollos hicieron realidad su vieja meta, atesorada a lo largo del dominio colonial, de instaurar su propia patria, dejando así de compartir con España al indio, sus tierras y riquezas. Significa que esa patria le fue negada al indio y a sus compañeros de infortunio: el negro y el mestizo. Llegó a su fin el dominio colonial, pero la colonización interna, la del dominio oligárquico, lo reemplazó.

Así se comprende que la colonización interna se tornara, más temprano que tarde, modo de expresión del neocolonialismo externo, ejercido por una u otra potencia capitalista. De esta suerte, los poderes criollos se volvieron, por doquier, intermediarios del dominio externo que, por lo regular, no se presentó como dominio abierto. Más aún, al contrario del colonialismo que declaró sin ambages la supeditación directa del Nuevo Mundo a sus designios, el neocolonialismo se presentó y se presenta como "ayuda", sin descartar jamás la intervención militar.

Esta "ayuda", por diversos condicionamientos económicos, tecnológicos, culturales, políticos e ideológicos, se ha vuelto para los pueblos del continente americano dominio brutal, metamorfoseado y atemperado gracias, justamente, a la intermediación de los oligarcas criollos.

Veamos lo que sostiene una fuente respecto a la situación imperante en las antiguas colonias de España tras la independencia: "El éxito militar y la independencia político-estatal obtenidos […] son limitados por el fracaso de la revolución social. Las formas feudales de dependencia y, en muchos países, hasta la esclavitud se conservan […] El hecho de no haberse realizado la ruptura social radical con la hipoteca colonial y sus usufructuarios facilita desde entonces que América Latina caiga en dependencia de las grandes potencias capitalistas". 

Por otra parte, la clase criolla centroamericana -que se había formado como una fuerza burocrática y mercantil y que, por ende, estaba acostumbrada políticamente a un estilo patrimonial, "careció de una visión de clase y de una dimensión nacional".

El neocolonialismo se impuso sobre la base de dos factores que interactuaron de modo indisoluble: a) el enorme atraso heredado del colonialismo expresado en todos los órdenes, y b) la expansión del mercado capitalista mundial. Justamente, sobre la coincidencia de estos dos factores fue posible que tras el dominio colonial se impusiera el del mercado capitalista mundial.

Conozcamos una muestra clara de cómo comenzó a operar el dominio capitalista foráneo sobre Nicaragua:

A "raíz de la Independencia, el comercio de León y el Realejo pasó a ser controlado por empresarios ingleses, entre quienes se destacan John Foster, Vice-cónsul británico en aquel puerto, Thomas Manning en León, Walter Bridge y Jonás Glenton. Su principal negocio era la exportación de añil y maderas preciosas […] Los comerciantes ingleses prestaban dinero al gobierno nicaragüense a cambio del monopolio del tabaco y de las rentas de las aduanas del Realejo. También gozaban de los derechos exclusivos sobre las importaciones en la costa del Pacífico. Adquirían tierras para cultivar productos de exportación tales como tabaco, añil y algodón. Introdujeron una nueva maquinaria para limpiar, procesar y empacar esta fibra, gracias a la cual incrementaban la producción a la vez que reducían sus gastos. En medio de las tormentas políticas de Nicaragua, estos comerciantes se protegían bajo el paraguas del gobierno británico".

Pero veamos escuetamente qué circunstancias facilitaron el reemplazo de un dominio externo por otro. Tras estar efímeramente sujetas al dominio del imperio mejicano de Agustín Iturbide, de 1822 a 1823, las provincias de Centroamérica, conducidas por fuerzas liberales progresistas, en 1824, se federaron bajo el nombre de Provincias Unidas de Centroamérica. Sin embargo, este esfuerzo unionista se vio torpedeado por la iglesia católica, las fuerzas conservadoras y por Estados Unidos e Inglaterra. Por este torpedeo múltiple, por los localismos prevalecientes y sobre todo por la carencia de una sólida base material que uniera de manera efectiva a Centroamérica, la federación comenzó a disolverse a partir de 1838, año en que Nicaragua se separó de la misma.

Igual debemos señalar en qué ha consistido básicamente el interés foráneo por nuestro país. Como es ampliamente conocido, la suerte de Nicaragua ha estado en buena medida determinada por su privilegiada posición geográfica, toda vez que su territorio está bañado por aguas del atlántico y del pacifico y que en él existe una comunicación natural entre el río San Juan y el lago de Nicaragua o Cocibolca, todo lo cual se constituye en base natural para la construcción de un canal interoceánico sobre el mismo. Así, desde muy temprano, Nicaragua se vio disputada por distintos poderes coloniales, primero, y por Estados Unidos e Inglaterra tras la independencia de España.

Paradójicamente, no fue otro que el régimen burgués-nacionalista de José Santos Zelaya el que abriría a Estados Unidos la posibilidad de acabar con las pretensiones inglesas sobre el potencial canalero del país, al emprender en 1894 lo que fue llamado reincorporación de la Mosquitia -hasta entonces en manos de ingleses- al territorio de Nicaragua. Con todo, el dominio imperialista sobre el país y su potencial canalero sólo hubo de materializarse tras el derrocamiento del régimen de Zelaya (1893-1909) primero y el de José Madriz (1909-1910) después.

La imposición del dominio imperial yanqui sobre Nicaragua se tradujo en restauración del dominio conservador (1909-1929), pero sólo como intermediación del primero. Y, gradualmente, tras la frustración de su proyecto progresista, la burguesía liberal, en adelante, no buscaría otra cosa que tornarse ella misma intermediaria de ese dominio en el país. No fue nada fortuito que, en diciembre de 1928, antes de hacerle entrega formal de la presidencia a José María Moncada, Adolfo Díaz expresara que aunque el Partido Conservador aparecía en ese momento vencido por el Partido Liberal, este último se vio obligado a rectificar, adoptando sus ideales y colocándose, en fin, en un plano esencialmente conservador; siendo así preciso que los liberales reconocieran que, a lo largo de 18 años, los conservadores habían tenido siempre la razón, actuando del único modo en que, según su parecer, era posible hacerlo... 

Sobre la base del agotamiento estratégico de la burguesía liberal como fuerza progresista, fenómeno que tuvo su punto culminante el 4 de mayo de 1927 con la firma del Pacto del Espino Negro, aparece en la palestra histórica de Nicaragua el primer proyecto de nación para todos, contrapuesto al de la nación entregada al dominio externo y para pocos, esgrimido por los oligarcas. Hablamos del proyecto que Sandino lanzó y defendió con su lucha antimperialista y antioligárquica, sus sueños e ideales y hasta con su propia vida. El antecedente inmediato de su lucha fue el levantamiento antiimperialista que encabezó el general Benjamín Zeledón en 1912.
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Extracto tomado de: 

Viejas contradicciones y dos proyectos contrapuestos en Nicaragua. https://librepenicmoncjose.blogspot.com/2011/02/viejas-contradicciones-y-dos-proyectos.html

jueves, 6 de septiembre de 2018

A qué le llama libertad Pepe Mujica


A qué le llama libertad Pepe Mujica
Revista Libre Pensamiento

Pepe Mujica se la ha pasado desde hace rato, criticando a los países del Alba. Lo hace cada vez que el mundo occidental, amparado entre otros en él, busca cómo desprestigiar la causa del socialismo. Es evidente que se busca dividir a las fuerzas de izquierda en América Latina y fuera de ella. ¿Puede desconocerse este hecho acaso? 

Cabe preguntarse: a qué propiamente, llama libertad Pepe Mujica, personaje que responde afirmativamente a su decepción por el socialismo en países como Venezuela y la URSS, exponiendo: “Eso nunca fue socialista, eso fue estatismo. […] Están más cerca algunos indígenas del socialismo que lo que pasó en la Alemania oriental. Tengo una concepción autogestionaria, no estatista. El socialismo no puede estar peleado con la libertad.”[1] 

De seguro, entonces, por libertad entiende capitalismo, el neoliberalismo que gobierna en su país. Se le acusa, con razón, de ser un neoliberal de izquierda. 

No extraña que, en 2013, The Economist, un semanario liberal con sede en Londres, declarara a Uruguay el país del año y tratara al viejo tupamaro con efusividad. No halagaría este medio derechista gratuitamente a un adversario político, uno que, por cierto, se declara impotente ante el sistema, alegando “ser prisionero de este mundo.[2] 

No en vano, el gobierno de EEUU, sus cámaras de Comercio, Wall Street y el Financial Time pusieran de ejemplo sus políticas.[3] Y Tabaré Vásquez sustenta planteos esencialmente idénticos, como lo evidencia el hecho que en el Centro Rockefeller señalara que no se debe “hablar tanto de imperialismo”, puesto que EEUU, según él, ha cambiado.[4]  

Recordamos, porque lo escuchamos, a Schafik Handal cuando en un Foro de Sao Pablo dijo a los uruguayos allí presentes, quienes esperaban el primer triunfo electoral de Tabaré Vázquez, estas palabras: “Que les vaya bien en el neoliberalismo”. 

Son de Mujica estas palabras: “Para que haya redistribución, los capitalistas han de ganar dinero”. En 2016, fue capaz de decir que Argentina estaba mejor con Macri. Barack Obama, en 2014, aseguró que Mujica es un hombre de “extraordinaria credibilidad en lo que se refiere a asuntos de democracia y derechos humanos” y lo calificó como “un líder en esos asuntos en todo el hemisferio”.[5] 

Y “mientras los dueños del mundo satanizaban a Chávez, nos vendían a Pepe con su carrito, con sus chancletas, mal vestido y despeinado, sí, pero inofensivo. Y lo peor es que muchos lo compran y se tragan el cuento de que la cualidad revolucionaria se mide en chancletas y suéteres con bollitos, mientras más bollitos, más revolucionario… [6] 

Ricardo Morales Avilés, con la claridad que habla siempre, desde la cárcel de La Aviación, escribía: 

“¿De qué libertad nos hablan estos heraldos de la burguesía? ¿Acaso de esa libertad que nos atribuyen idealmente a cada uno de nosotros, y que la experiencia concreta de cada día niega en el hambre de los niños, en el salario de los trabajadores, en la incultura, el desempleo y el analfabetismo, en la opresión de la clase burguesa? La libertad de la que hablamos nosotros [los sandinistas] es esa que tenemos que ganarnos en las barricadas que nos librará del yugo de la explotación de clase de la burguesía. Libertad socialista es de lo que hablamos”.[7]
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[1] Entrevista a José Mujica, expresidente de Uruguay. “El socialismo no puede estar peleado con la libertad”. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=246131
[2] El Telégrafo - 'Pepe' Mujica, un neoliberal de izquierda. https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/2014/1/pepe-mujica-un-neoliberal-de-izquierda
[5] Manuel Moncada Fonseca. ¿Quién es en verdad Pepe Mujica?https://librepenicmoncjose.blogspot.com/2016/05/quien-es-en-verdad-pepe-mujica.html
[7] Morales Avilés, Ricardo. Obras. No Pararemos de andar jamás. Editorial Nueva Nicaragua. Managua, Nicaragua 1983, p. 78

miércoles, 5 de septiembre de 2018

“Competir atenta contra el aprendizaje”: Alfie Kohn experto en educación


“Competir atenta contra el aprendizaje”: Alfie Kohn experto en educación 

Presentación de Revista Libre Pensamiento 


Dijimos hace poco que es imprescindible  un debate permanente sobre la educación, propiamente alrededor de lo que se entiende por ella, su orientación y su sentido. Algo que “permita construir y practicar, sin interrupción, una educación radicalmente distinta” a la que hasta ahora ha prevalecido. 

En aras de contribuir con ese debate traemos a la atención del lector de nuestra revista, lo que expresa un artículo que sintetiza lo que piensa de la competencia el académico estadounidense Alfie Kohn quien estima que competir no contribuye para nada con el aprendizaje.  

Sin más preámbulos presentamos este material que vierte sus concepciones esenciales al respecto, en este caso, de la educación escolar. 



La escena es común: termina una competencia escolar y los participantes reciben un diploma o regalo simbólico, que los felicita por su participación. En un bando están los padres que celebran este gesto, pues creen que se trata de una estrategia para proteger el fortalecimiento de la autoestima de sus hijos. Pero no son pocos los apoderados que levantan la voz, alegando que premiar a todos es injusto hacia los que ganaron y que lo único que se consigue es que los pequeños no quieran dar lo mejor de sí. 

Alfie Kohn –conferencista, académico, escritor y educador estadounidense conocido por sus controversiales puntos de vista sobre educación y paternidad– no está de acuerdo con ninguno de estos dos grupos. Desde su casa, en Boston, dice con ironía: 

“No quiero decir que darles premios a todos sea bueno; más bien me parece un poco inocuo; al final, no es más que una expresión de cariño. Si yo critico estas competencias y la entrega de premios es desde una mirada más profunda: es el concepto mismo de competitividad y esfuerzo a toda costa el que me parece negativo”. 

¿Por qué afirma que la competitividad es nociva? 

Lo que yo quisiera es ver más juegos cooperativos que competitivos. La competitividad como valor destruye las relaciones humanas, porque la idea que está en su base es que los demás son potenciales obstáculos para mi éxito. Esto crea desprecio hacia uno mismo, junto con incentivar la agresividad y estimular la trampa, el engaño, la estafa. Además, evita el surgimiento de conductas cooperativas, que a la larga se traducen en una mayor productividad. La gente rinde más y se siente mejor consigo misma cuando tiene éxito, pero además es parte de una comunidad en la que todos se apoyan. 

Kohn, padre de dos hijos preadolescentes, está habituado a disparar hacia las bases mismas del sistema educativo occidental: los rankings de notas, que estimulan la competitividad entre instituciones, son uno de sus blancos favoritos. Por algo la revista Time lo calificó como “el más franco y abierto crítico de las notas, pruebas y tests” que hay en Estados Unidos. Columnista habitual de influyentes medios de comunicación, como The Washington Post y The Huffington Post, ha escrito más de una decena de libros sobre estos temas. Uno de los más conocidos es El Mito de las tareas, donde asegura que el hábito de enviar actividades para que los niños hagan en la casa, después del colegio, no refuerza los contenidos, como se cree, sino que solo consigue que los escolares pierdan interés en aprender. 

Kohn acaba de lanzar una nueva publicación: El mito del niño malcriado. Desafiando la sabiduría convencional sobre niños y paternidad, volumen en el que profundiza en la filosofía que le ha dado fama. 

Quise escribir este libro –dice– porque hay un cúmulo de ideas sobre cómo son los niños y sobre cómo debieran ser enseñados, que no solo carece de respaldo científico, sino que además se basa en valores que son muy conservadores, como la evaluación excesiva del esfuerzo y la competencia.” 

Kohn agrega que en Estados Unidos reina la idea de que los niños están recibiendo todo “demasiado fácil”, sin haber hecho suficiente trabajo ni haber sido tan persistentes. 

Por esta razón, habría toda una generación de niños malcriados, consentidos, que no saben lo que es la frustración, a la que se evalúa como ‘vital’ para aprender a sobrevivir en este ‘mundo cruel’ ”, agrega. 

Usted cuestiona el valor del trabajo duro como camino hacia el éxito. ¿Por qué? 

En Estados Unidos, la última moda en educación es la necesidad de instalar la persistencia en los niños; para mí se trata de un sofrito de la antigua ética protestante sobre el valor del trabajo. 

¿Qué le dice la palabra ‘meritocracia’? 

Me parece muy difícil afirmar que alguien tuvo éxito sobre la base de sus méritos. En el caso de los niños, me parece peligrosa esta idea, porque, para forjar la creencia en su propio valor fundamental como personas, necesitan sentir apoyo incondicional, independientemente de sus ‘méritos’. ¿Estamos más preocupados de seleccionar a los mejores y ponerlos como ejemplo, o de que todo niño tenga acceso a una buena educación? 

Si estas ideas no tienen respaldo científico, ¿de dónde vienen? 

El esfuerzo a toda costa es un punto de vista muy conservador, porque reproduce las instituciones y valores que tenemos hoy, en vez de estimular el cambio social. Por eso, al final de mi libro, invito a los adultos a ayudar a los niños a convertirse en lo que llamo ‘rebeldes reflexivos’; que se escandalicen por las cosas escandalosas, que hagan preguntas incómodas, aunque no sean bienvenidas por las autoridades. 

En una de sus columnas en ‘The Washington Post’ asegura que hoy se habla de ‘educación de calidad’ sin que las partes involucradas se pongan de acuerdo sobre lo que eso significa. ¿Cómo define usted esta discusión

Cada vez que hago una conferencia, tanto frente a padres como frente a educadores, pregunto: “¿Cómo quieren que los niños sean cuando adultos?”. Y siempre responden que quieren que sus hijos sean felices y éticos, independientes y compasivos; que sean pensadores críticos y creativos, que amen aprender. Pero, cuando les pido que comparen estas metas con las características de sus colegios, descubren una enorme brecha, una profunda desconexión. El sistema educativo no está enfocado en ninguno de estos valores. Lo que parece motivar a los colegios es alcanzar puntajes. Y esto hace que los niños odien la institución y duden de sus propias capacidades. Aprenden que el objetivo de conseguir buenas notas es ser mejor que el resto. 

Pero esos mismos padres dirían que sí quieren tener a sus hijos en colegios que demuestran buenos resultados en los ‘rankings’. 

Si los padres dicen eso es porque no han sido invitados a pensar en el efecto destructivo de las notas y las pruebas estandarizadas. La investigación científica demuestra de manera consistente que, cuando los alumnos son evaluados de esta manera, suceden tres cosas: tienden a estar menos interesados en el aprendizaje por sí mismos; escogen siempre el camino más fácil si tienen la opción (no porque sean flojos, sino porque son racionales) y tienden a tener un pensamiento más superficial. En vez de hacerse preguntas del tipo ‘¿estamos seguros de que esto es así?’ o ‘¿esto no se contradice con lo que vimos la semana pasada?’, preguntan ‘¿qué entra en la prueba?’. Pero la ironía más triste es que mucha gente que no sabe sobre pedagogía o educación –me refiero a políticos o altos ejecutivos– hablan sobre los rankings como indicadores de calidad, cuando justamente atentan contra la calidad en su sentido más profundo. 



martes, 4 de septiembre de 2018

Sandino, Inteligencia, sensibilidad y entrega total a la lucha


Sandino, Inteligencia, sensibilidad y entrega total a la lucha*
Revista Libre Pensamiento

Sólo un ser sensible, inquieto ante lo que ocurre a su alrededor y en todo el planeta con los pueblos en su totalidad, puede sentirse constantemente desilusionado ante lo que observa allí donde llega, en cualquier país donde se encuentre. 

Sólo una persona así, con auténtica fibra humanista, puede apreciar que los hombres “… de gran mentalidad, se ensoberbecen con frecuencia”, olvidándose de su condición de mortales al “traficar con la justicia y con la carne humana”; sólo un ser así, como él, puede comprender cómo “las buenas doctrinas son menospreciadas por hombres sin escrúpulos”, en función de alcanzar prebendas. 

Sólo alguien capaz de indignarse por completo ante las injusticias sociales, puede tener la conciencia plena necesaria para moverse en contra de la inacción y la indiferencia ante semejante orden de cosas. 

Más aún, sólo una persona sensible y de mente amplia puede tener la certeza de lo imprescindible que resulta guiarse siempre por las circunstancias históricas y no por subjetivismos de una u otra índole. Sólo alguien por entero comprometido con la justicia popular puede contar con la más firme determinación para luchar hasta el final por esa causa. 


En las décadas del veinte y del treinta del siglo XX, entre los nicaragüenses, Sandino reúne, más que ningún otro, todos esos atributos, inteligencia, sensibilidad, determinación para luchar hasta el fin y necesidad constante de escudriñar cotidianamente la realidad impuesta a los pueblos del continente americano, en particular, al nicaragüense. Por eso, el héroe refiere que, en México, junto a un grupo de espiritualistas, “día a día”, comenta “la sumisión de nuestros pueblos […] ante el avance hipócrita o por la fuerza del asesino imperio yanqui.” 

Sólo alguien con sensibilidad, gran inteligencia, resolución y permanentemente inquieto puede aprender rápido a conocer al enemigo de clase; a desentrañar su verdadera faz. 

Por ello, Sandino expresa que colocado ya en el teatro de los acontecimientos, esto es, incorporado en las filas de la Guerra Constitucionalista de 1926-1927, durante la cual crea su propia columna (la Segoviana), se encuentra “con que […] conservadores y liberales, son una bola de cobardes, canallas y traidores”, incapaces de “dirigir a un pueblo patriota y valeroso” como el nicaragüense.
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*Extracto de escrito propio

domingo, 2 de septiembre de 2018

SANDINO GUÍA SEMPITERNO

SANDINO GUÍA SEMPITERNO
Revista Libre Pensamiento

Hoy 2 de septiembre del año en curso, festejamos la creación, registrada en el año 1927, del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional que comandó Sandino, ejército cuyas banderas son recogidas a plenitud por el Ejército Nacional de Nicaragua, su digno heredero.

Sandino es héroe indiscutible. No hace falta rescatarlo de quienes, en los últimos meses, han pretendido mancillar su nombre y el de todo el Sandinismo. Él es, por excelencia, nacionalista, internacionalista, latinoamericanista,  antimperialista; un pensador y luchador que, lejos de alejarse del pueblo, como lo hizo el filipino Emilio Aguinaldo, declara con todo su ser que su mayor honra es haber surgido de su seno, llamándolo alma y nervio de la nación. Esta es razón suficiente para que exprese que, en sus filas, no se defienden negocios de dinero, sino de ideales; es decir los colectivos, los de marginados e ignorados. 

En efecto, Nacionalismo, Poder Nacional Revolucionario, Internacionalismo, Latinoamericanismo y Antimperialismo constituyen en él una sola visión, cuya raíz son, sin discusión, los explotados, no la nación en abstracto. 

Su amor hacia los obreros, campesinos, artesanos y estudiantes nicaragüenses, lo hace extensivo a los explotados de toda la tierra en su conjunto. Por lo mismo, se declara comunista y sostiene coincidir con los ideales comunistas del salvadoreño Farabundo Martí; hasta se entona el himno de la Internacional Comunista en las filas del EDSN. 

Sabe perfectamente que la tierra nos obsequia lo necesario para vivir con alegría y comodidad; y que el pueblo es el que produce con su sudor los bienes materiales necesarios para la vida en sociedad, pero la minoría, -por cierto, crecientemente pírrica- los derrocha con francachela. Por ello, anuncia que la guerra de los opresores contra los oprimidos será derrotada por éstos y, en consecuencia, habrá justicia y paz sobre el orbe. 

No es nada exagerado el planteo que hiciera Jorge Turner, intelectual panameño de izquierda, quien en el cuadragésimo primer aniversario del asesinato del Guerrillero Segoviano, lo llama “lúcido leninista práctico”. 

No en vano Carlos Fonseca Amador rescata a plenitud su pensamiento y su acción como una sola pieza acentuando su identificación con los ideales socialistas. 

sábado, 1 de septiembre de 2018

¿Alguna diferencia real de fondo?

¿Alguna diferencia real de fondo?
Revista Libre Pensamiento

No. Los cuatro y los anteriores son genocidas. Los cuatro y los anteriores son sionistas. Los cuatro y los anteriores piensan en el mundo como su patio trasero, mejor dicho, como patrimonio indiscutible del Imperio Yanqui. Uno de los anteriores, Harry Truman, en agosto de 1945, en nombre del llamado Establishment, ordenó el bombardeo atómico sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, argumentando que lo había hecho “para acortar la agonía de la guerra, para salvar las vidas de miles y miles de jóvenes estadounidenses”. Pero siendo claros, con ese u otro pretexto semejante, cualquiera de los que le han sucedido, pudo haberlo hecho; cualquiera de los que vengan podrá repetir semejante atrocidad en nombre de la “Libertad”. Desde luego, George Washington, el primer presidente de EEUU, no lo pudo haber hecho jamás, no sólo por ser innecesario en ese entonces, sino también porque la bomba atómica aún no existía.

Atacar a uno u otro mandatario yanqui sin atacar el sistema que los coloca al frente de la nación estadounidense, no tiene, en consecuencia, ningún sentido.

lunes, 27 de agosto de 2018

La educación no es tecnología, ciencia o conocimiento en sí mismos

La educación no es tecnología, ciencia o conocimiento en sí mismos...
Revista Libre Pensamiento



La educación no es tecnología, ciencia o conocimiento en sí mismos. Debe insistirse en ello. Pueden ser instrumentos para facilitarla, pero hasta ahí no más.  

José Saramago, nobel portugués de literatura, expresó con meridiana claridad esta temática. La escuela, la universidad y los centros tecnológicos que puedan o no estar adscritos a ella, no tienen tiempo, ni vocación, para dedicarse a educar. 

Sólo se educa cuando se transmiten, con la prédica y el ejemplo, el amor al prójimo, la solidaridad, la hermandad. Inicialmente el hogar también lo hacía, explica Saramago, pero luego trasladó dicha responsabilidad a la escuela, creyendo que en ella se atendería lo que en él se dejaba de atender: la transmisión de valores humanos; consustanciales para él con “espíritu crítico y la valentía de los ciudadanos para cambiar el mundo”. 

Por eso, el escritor portugués rechazaba de cuajo la confusión de “cosas complementarias, que son educación e instrucción. Hoy nadie habla de instrucción, sino de educación, lo cual nos llevaría a pensar que vivimos en una sociedad perfectamente educada”. En el mismo sentido, se pronuncia contra el concepto “educación del saber” que vincula a la cultura general, 

Raúl Pérez Torres, escritor y crítico ecuatoriano, interpretando el sentir del nobel portugués, rescata de él la necesidad de construir un mundo “desde el amor, desde la búsqueda interior, desde ese espacio significativo que es el encuentro con el otro, ese otro solitario y sonámbulo, experto en carencias, que es uno mismo, y que deambula por el mundo, mundo cada vez más virtual, y sin embargo cada vez más esperpéntico.” 

Claudio Naranjo, psiquiatra chileno, expone que hay “un elemento despótico: se usa la escuela para domesticar. Tenemos que usar la educación para formar seres completos. No se educa para ser feliz. Si se calculara el precio de la infelicidad que se crea, se vería lo antieconómica que es nuestra educación.” 

Añade que la “educación se convierte en una herramienta para convertirnos en factores de producción idiotizados, adaptables a lo que el sistema quiera”; su fin consiste en hacer que las personas sigamos siendo lo que somos, impone, pues, una manera de ser; desea producir trabajadores pero no presta atención al logro de una vida plena. Su naturaleza es racionalista, con lo cual, opina, se denigra a las personas 

Nuestras universidades... 

De muy poco sirve capacitar tecnológica y científicamente a las personas, si ello carece del cimiento, la base de fondo para formar verdaderos ciudadanos: la sensibilidad por todo lo humano, la vocación para servirle a los demás, a la sociedad en su conjunto, a los seres humanos en su totalidad, sin que ello empuje a una inútil pretensión hagiográfica. 

Somos del parecer que a nuestras universidades se les debe transformar de raíz, si de verdad se quiere que ellas contribuyan a educar a las jóvenes generaciones; de lo contrario, seguirán abonando, quiéranlo o no, como las hemos visto en los últimos meses, a la causa de fuerzas reaccionarias dispuestas a entregar los destinos del país a la brutalidad del imperio del Capital. 

¿No fue eso, acaso, lo que se vio en la UPOLI, la UNAN y la UNA cuyos recintos fueron tomados a la fuerza con gente propia, ajena y proveniente de otros países, o desde adentro como en la última en la que las fuerzas neosomocistas, que siempre han estado en ella, sacaron las uñas como nunca antes? 

¿Y qué decir de la UCA y de la UAM, universidades que si bien no participaron directamente de los hechos genocidas perpetrados por la derecha golpista, sí fueron centros generadores de dichas acciones, junto con la Embusa y otras fuerzas internas y externas? 

Algo resalta de estos centros de formación o deformación: lejos de instruir han generado “perros amaestrados”, como criticaba Einstein, para servir como mano de obra dúctil al servicio de las transnacionales y de las élites derechistas locales que pudieran hacerse del poder. 

Por mucho tiempo en dichos centros se ha “educado” a la juventud en los preceptos del mercado global, en la competitividad, la egolatría y el individualismo burgueses, el yoquepierdismo ante la suerte de las naciones y sus habitantes, ante la suerte de los demás. 

Por si fuera poco, se ha contribuido a la enajenación mental de no pocas personas que viven desconectadas de la realidad, ausentes de lo que acaece, sin nociones de lo que está de frente. 


Somos de la convicción de que así como están, las universidades sirven de poco a Nicaragua. Sobre todo por esa egolatría reinante que explica la conducta antipatriótica y entreguista de quienes se apoderaron de sus recintos transformándolos en cuevas de genocidas y entreguistas. 

Y aunque ciertamente los que secuestraron las universidades fueron grupos minoritarios de adentro y de afuera, de conjunto dominaron la apatía, el desconcierto y la incapacidad organizativa de autoridades y gremios para enfrentar la situación. 

Se impone, pensamos, un debate permanente alrededor de lo arriba expuesto que permita construir y practicar, sin interrupción, una educación radicalmente distinta.

viernes, 24 de agosto de 2018

Una corrección necesaria e imprescindible

Una corrección necesaria e imprescindible 

Revista Libre Pensamiento 



Carlos Marx y Federico Engels crearon las bases científicas del socialismo. Sus concepciones tenían como punto de partida la realidad objetiva, la material, la que no depende de que la reconozcamos o no para existir. Estaban, así, lejos de concebir el mundo desde una óptica idealista o semejante a ésta. No iban, en consecuencia, a asumir ideas provenientes de ese campo; ideas que, a su parecer, eran profundamente erróneas.

En aras de la verdad y para evitar la tergiversación de los postulados de los clásicos del marxismo, debemos hacer un correctivo de fondo a una contribución que, a propósito de un homenaje a Federico Engels, dedicado a los 120 años de su muerte, TeleSUR realizara presentando 10 frases del mismo que, de principio a fin, pertenecen a la pluma de este  genial alemán. Sin embargo, de ellas, lamentablemente, una fue tomada por completo fuera de contexto, lo cual deforma sus concepciones. 

En efecto, por apresuramiento, desconocimiento o descuido, el medio estimó como frase de Engels lo que en realidad no fue más que su interpretación del pensamiento de los socialistas utópicos. Dice así: “El socialismo es la expresión de la verdad absoluta, de la razón y de la justicia, y basta con descubrirlo para que por su propia virtud conquiste el mundo”.[1] 


Conozcamos íntegra la idea de Engels al respecto 

A fin de esclarecer por completo lo que Engels dijo transcribimos parte de sus referencias al pensamiento de los utopistas: 

“Los conceptos de los utopistas han dominado durante mucho tiempo las ideas socialistas del siglo XIX, y en parte aún las siguen dominando hoy. […] El socialismo es, para todos ellos, la expresión de la verdad absoluta, de la razón y de la justicia, y basta con descubrirlo para que por su propia virtud conquiste el mundo. Siguiendo con su interpretación, anota: “Y como la verdad absoluta no está sujeta a condiciones de espacio ni de tiempo, ni al desarrollo histórico de la humanidad, sólo el azar puede decidir cuándo y dónde este descubrimiento ha de revelarse.[2]
_____________________
[1] 10 frases célebres de Federico Engels a 120 años de su muerte. https://www.telesurtv.net/news/10-frases-celebres-de-Federico-Engels-a-120-anos-de-su-muerte-20150805-0039.html#!kalooga-34293/~%22Federico%20Engels%22%20~Comunismo%5E0.75%20~Socialismo%5E0.56
[2] MARX ENGELS. obras Escogidas. Editorial Progreso. Moscú. p. 425.

jueves, 16 de agosto de 2018

Bajo guía imperial: una izquierda y una intelectualidad en cruzada contra las revoluciones


Bajo guía imperial: una izquierda y una intelectualidad en cruzada contra las revoluciones
Revista Libre Pensamiento

La práctica revolucionaria



La práctica encierra el conjunto de experiencias, trabajos sociales y conocimientos del ser humano; engloba, pues, sabiduría y dinamismo. Su síntesis es la teoría, pero la que ella valida a cada instante, porque es un método, no una doctrina encerrando dogmas, anquilosamiento, esquematismo, sectarismo. Marx presentó su método, no un conjunto de dogmas; se limitó a plantear junto con Engels, seguido luego por Lenin, que su concepción era una guía para la acción. 



Sentidos y conocimiento racional 


Los sentidos son nuestra fuente inicial de información y conocimiento de la realidad, empero no trabajan aisladamente sino asociadamente con el conocimiento abstracto o racional, lo cual brinda un cuadro íntegro y permanentemente cambiante de la realidad como hecho objetivo-subjetivo, cuando está referido al mundo que circunda al ser humano y no al que existe desde siempre, más allá de que tengamos o no conciencia de su presencia. En este sentido debe enmarcarse su tesis según la cual las cosas, la realidad, la sensoriedad no deben concebirse sólo como objeto o contemplación, sino también como actividad sensorial humana, práctica, como algo subjetivo

En la misma tónica, aclara que al atribuirle al pensamiento una verdad objetiva -aquella que refleja el mundo circundante tal como es y no de acuerdo a cómo arbitrariamente se le imagine-, no se parte de una óptica teórica, sino práctica, porque sólo en ésta se demuestra “la verdad, la realidad y el poderío, la terrenalidad” del pensamiento. Y muestra la dialéctica que rodea a los fenómenos del mundo social, sin perder de perspectiva, que son los hombres los que cambian las circunstancias y recíprocamente éstas a ellos. Remata la idea expresando que la coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana se puede concebir y comprender racionalmente sólo como “práctica revolucionaria.” 

No obstante, la labor del imperialismo y sus secuaces ensombrece y entorpece los esfuerzos orientados a que los pueblos desentrañen la verdad objetiva-subjetiva sobre las causas reales de los conflictos en el orbe, tema orgánicamente vinculado con las causas del hambre, la miseria, el subdesarrollo, las guerras y muchas otras azotes sociales. 

A ello se suma la labor de zapa realizada por fuerzas pretendidamente revolucionarias que, de hecho, hacen causa común con los enemigos del ser humano. 


El doctrinarismo se sitúa en un plano opuesto a las revoluciones 

En un plano opuesto a las revoluciones se sitúa el doctrinarismo. Su exponente, el doctrinario, se eleva a la estratósfera; se la pasa idealizando el concepto revolución, sin aterrizarlo jamás; no aprende de la realidad sino de lo que su propia cabeza por sí sola concibe. La perfección es su todo retrógrado, inanimado; los avances paulatinos, graduales, nada. Éstos se imponen como medio para avanzar hacia adelante, con perspectivas reales de realización a mediano o largo alcance. De ahí que resulten incomparablemente más realizables que los basados en el sueño de la perfección al que no pocos se aferran inútilmente. De ahí que deba transcurrir una eternidad antes de que sus postulados se vuelvan tangibles. 

La práctica revolucionaria es considerablemente más compleja y dialéctica, a la vez sencilla, comparada con la concepción que de ella tiene el doctrinario. Éste es sectario, excluyente, infantil, se asume encarnación de la verdad, cual si de una religión laica se tratara y maneja todo el repertorio de lo que los clásicos escribieron, o cree manejarlo; los cita para desautorizar a los que se vuelven herejes de sus cánones de verdades infalibles, catalogándolos como diletantes, reformistas o reaccionarios. 

El doctrinario se cree con patente de corso propia de un sumo sacerdote facultado para bendecir a los suyos, a sus rebaños seguidistas y maldecir, a lo inquisitorial, a los que pequen de herejía contra el marxismo del que se cree dueño. 

Con su sacerdocio laico pretende dictar cátedra sobre asuntos de teoría a toda la humanidad. Una muestra clara del asunto lo representa la concepción que sostiene que la revolución socialista implica expropiación inmediata de los medios de producción en manos de la burguesía y el establecimiento, también sin demora, de un poder desde abajo real y efectivo. Sino ocurre exactamente así, de acuerdo a esta visión, sólo puede tratarse de procesos capitalistas “socialdemócratas”. 

Hacemos referencia a gente que se infla mucho a sí misma y se piensa preclara, pero que a la hora de exponer los acontecimientos a la luz, pretendidamente, del marxismo, se revela incapaz para comprender una realidad que enseña mucho más de lo que ella cree enseñar, cuando, visto está, maneja fórmulas tan quiméricas que a la hora de analizar la revolución nicaragüense, la boliviana, ecuatoriana etc; no da pie con bola. 

No obstante, para disimular su aversión a las revoluciones que no siguen sus pautas, suele defender a la cubana, mas también comienzan a percibirse en él críticas en su contra, lo cual no debe causar extrañeza, dado que se evidencia, cada vez más, que esa gente coincide de forma cada vez más palpable con el imperio. 

Por el contrario, ante determinados movimientos de izquierda que atacan los procesos de cambio en verdad existentes, el doctrinario suele contemplarlos como ejemplos a seguir, aunque no den muestra alguna de poder cambiar o desear cambiar radicalmente la realidad imperante en determinadas naciones de América Latina, en las que prácticamente se ha trazado una vía eterna para la toma del poder. En cambio, Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, entre otros procesos, jamás dieron señales equívocas respecto a la toma del poder. 

Esa ortodoxia esgrimida en aras de la pureza teórica, el doctrinario la emprende contra los procesos revolucionarios que marchan indeteniblemente, a los cuales bombardea y torpedea mediáticamente haciendo causa común con el imperio. 


La de Nicaragua, una práctica revolucionaria muy aleccionante 

Lo acaecido en Nicaragua es práctica revolucionaria muy aleccionante. En ella se han estrellado todos los esquemas doctrinizantes; los dogmas de las citas sin mayor contacto con la realidad a la que muchos teóricos puros no quieren ni asomarse; los cálculos golpistas de otrora izquierdistas recurriendo a todo tipo de alianzas con narcotraficantes, maras, delincuentes pagados; a gobiernos que sin discusión se subordinan a Washington y sus propósitos, tanto en el continente como fuera de sus confines; a sacerdotes protegiendo genocidas; a empresarios sin escrúpulos pero con ambiciones sin límites como es de esperar; en fin a lo más abyecto que existe hoy en día en el orbe con el propósito de lograr cobardemente abatir al pueblo nicaragüense, a sus gobernantes y liquidar todo vestigio de la gloriosa Revolución Sandinista. 

Las cosas llegan al extremo que esas alianzas se ven claramente promovidas desde EEUU, pues, como expresa Luis Varese “Mike “Spence, vicepresidente de los EEUU llamó al Secretario de Estado del Vaticano a expresar su profunda preocupación por Obispos y sacerdotes nicaragüenses.” De ahí que “Ex sandinistas se alegran de ello, unos muy resentidos y despechados; otros con cierto tonito rosa de rubor, pero todas y todos en alianza con la derecha, aliviados de que EEUU se preocupe por ellas y ellos. Todas y todos rasgándose las vestiduras en público, […] porque el Comandante Daniel Ortega (Presidente Constitucional de Nicaragua) se atrevió a tildar a algunos sacerdotes y Obispos de golpistas.”[1]

No hay en el mundo semidioses que, careciendo de todo contacto efectivo con la realidad, se atrevan a dictaminar de forma absoluta quién actúa bien y quién  no aquí y en la Conchinchina. Pero eso, sin embargo, caracteriza a un sinnúmero de intelectuales y personajes progresistas afamados, a la hora de juzgar sobre los hechos acaecidos en Nicaragua, de abril a la fecha. 

El listado de ellos es relativamente grande, pero la que en verdad puede atestiguar y está atestiguando con auténtica veracidad lo ocurrido en nuestro país es la mayoría aplastante de la población que sufrió el secuestro a mares de la libertad en casas, barrios, ciudades, carreteras y caminos del país y que, de igual forma, se vio amenazada, en mayor o menor grado por doquier. 

Ella sufrió persecución, burla, vejamen, asesinato, genocidio por parte de un grupo minoritario de la población que ha gozado del apoyo de fuerzas criminales de gobiernos cuestionados severamente en sus propios países; de instrumentos abyectos como la OEA, la ONU y muchos otros organismo al servicio de los intereses del imperialismo; acomodándose a lo que ven y oyen decir en falsos videos, así como en historias por completo deformadas al grado de atribuirle al sandinismo todas las muertes acaecidas durante todo el tiempo mencionado, lo que incluye, muertes por accidentes, por ataques de delincuentes, o incluso por causas naturales, etc. 

Lo más perverso es que atribuyan al sandinismo la muerte de sandinistas. Con tal de creer en tanta falacia, esos iluminados se olvidan de que lo más reaccionario dentro y fuera de Nicaragua ha bendecido con mayúscula, al golpismo asesino. 

No es sobrancero señalar que Cuba socialista está apoyando con toda firmeza a la Nicaragua Sandinista, hecho que esos personales aludidos ven de soslayo o no le prestan mayor importancia. Mas tampoco está demás señalar que los reformistas de siempre, como los que defienden el “socialismo democrático” de Naomi Klein, en los que ella ubica a países imperialistas como Dinamarca y Suecia y a un país latinoamericano como Uruguay de tendencia cada vez más reaccionaria, cierren filas al lado del capitalismo neoliberal. 
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[1] Véase su escrito “Para Venezuela el asesinato; en Nicaragua, rasgarse las vestiduras”. https://www.alainet.org/es/articulo/194658

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