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domingo, 1 de enero de 2017

La arquitectura del dominio imperialista occidental ha implosionado


Confieso con toda sinceridad que para mí, escribir sobre la implosión de la arquitectura del dominio imperialista occidental, es algo extraordinario que me llena de satisfacción. 

No puedo pasar por alto el discurrir casi a saltos de los hechos recientes en la escena internacional. Son reflejo de las leyes económicas que se agitan en lo más profundo del sistema. Leyes que están fuera de la voluntad de los hombres. Y han sido sorprendentes que van a quedar gravados definitivamente en los anales de la historia universal.

El negro periodo de la globalización anticomunista (1980-2010) como expresión del sistema unipolar y bajo la férula de Estados Unidos, ha sido mortífero.

Pero, ahora vivimos tiempos históricos. Tiempos inexorables. El desplazamiento del bloque imperialista occidental encabezado por Estados Unidos en la nueva estructura económica del sistema capitalista mundial emergida tras la gran crisis económica iniciada en 2008, es realmente excepcional. Algo que ha roto el espinazo del dominio hegemónico estadounidense que por más de un siglo ha ocasionado enormes sufrimientos a los pueblos del mundo entero.

En primer lugar China ya es la primera potencia capitalista mundial, ha desplazado de ese puesto a Estados Unidos que lo ostentó por más de un siglo. Recordemos que en 2013 China se convirtió en el primer país comercial y en 2014 el mayor país capitalista del mundo. Segundo, India también ha desplazado a Japón del tercero al cuarto lugar. Tercero, Indonesia está fondeando a Inglaterra del quinto al sexto puesto.

Entonces de acuerdo a estos fenomenales cambios la relación de países en orden de importancia en la nueva estructura económica del sistema capitalista mundial, es la siguiente: Primero, China. Segundo Estados Unidos. Tercero, La India. Cuarto, Japón. Quinto, Indonesia. Sexto, Gran Bretaña. Séptimo, Rusia. Sin olvidar que en una estimación de acuerdo al crecimiento de los PBI actuales, existe la posibilidad de que la India también en unos años más este dejando atrás a Estados Unidos.

No debemos olvidar que lo central en todo esto ha sido el movimiento constante. Qué duda cabe, el sistema imperialista estaba en esa vorágine violentamente arrastrado al fondo de la gran crisis económica iniciada en 2008.

Por supuesto esto ha tenido enormes consecuencias, por un lado, la ruina y la bancarrota de las economías, estadounidense y europea, en medio de un enorme sobre-acumulación de capitales ficticios y, la pérdida de la hegemonía mundial estadounidense en 2010.

Y, por el otro, la ascensión capitalista de China, la reconversión de Rusia como una gran potencia militar y la ascensión a una gran potencia nuclear de la República Popular Democrática de Corea (un país que nada tiene que ver con los países imperialistas, un país socialista, una esperanza de los pueblos oprimidos, algo excepcional y única en la historia reciente de la humanidad).

Y, de acuerdo a los mecanismos de interrelación de base y superestructura, esta nueva estructura económica del capitalismo mundial (base) ha dejado impregnado su sello en el sistema internacional (superestructura) como sistema multipolar. En realidad un proceso científico que jamás entenderían los “doctorcitos” del Pentágono. Sobrevino de forma crucial y demoledora con el sistema unipolar establecido en 1991 tras la implosión de la ex URSS. Ocurrió en 2010 tras la constatación de la equiparación de fuerzas (nucleares) en las tres superpotencias más armadas del planeta (Estados Unidos, Rusia y China).

Sin olvidar que es sistema multipolar y no tripolar como algunos sostienen, pues, incluso teniendo en cuenta la enorme incidencia de China, Estados Unidos y Rusia, en el fondo aún no está totalmente definido la nueva estructura económica del sistema capitalista mundial emergida tras la gran crisis económica del 2008 que se bate en un proceso muy fuerte de cambios en el mundo, por un lado, La India e Indonesia están apretujados sobre China y Estados Unidos y, Gran Bretaña, respectivamente y, por el otro, Japón, Alemania y Gran Bretaña están tratando de romper los grilletes impuestos por Estados Unidos en 1945. Entonces aún se sienten los ecos de la implosión del sistema unipolar ocurrida en 2010.

Sin embargo, los hechos no han quedado aquí, han seguido corriendo al influjo de esta misma tendencia. En efecto en el año 2015 sobrevino el periodo que más se temía en geo economía mundial, el periodo que aceleraría el hundimiento económico acelerado de Estados Unidos a efecto de su confrontación con China (que desde 2010 estuvo latente cuando ocurrió la ruptura del acuerdo estratégico en materia económica), llámese si se quiere, “Guerra Fría”.

En esto es muy importante el dato que se tiene aún desde el año 2011. Esto ahora es una realidad, difícil de soslayarla: “La política actual de Washington es mantener su supremacía militar en Asia, pero una carrera armamentística con China podría hacer que la Guerra Fría (con la ex URSS) nos pareciera una minucia. La economía de la Unión Soviética representaba solo una cuarta parte de la de Estados Unidos cuando se produjo aquella carrera armamentística. Si Estados Unidos entrara en un proceso serio de ese tipo con China, los estadounidenses podrían olvidarse de Medicare, la seguridad social y de la mayor de aquello en lo que el gobierno de Estados Unidos gasta su dinero” (1).

Y finalmente, como un resultado de lo anterior, tenemos ante nosotros, la implosión de la arquitectura del dominio imperialista occidental ocurrido a finales de este año, 2016. Esto de antemano ya estaba predicho desde el año 2010 cuando se produjo la pérdida de la hegemonía estadounidense. Consecuentemente, está ante nuestros ojos la nueva arquitectura de dominio del sistema capitalista mundial emergida tras la gran crisis económica del 2008 bajo égida del sistema multipolar. Queréis pruebas sobre esto, observad lo que hay en la olla de grillos de la Unión Europea (quieren nuevo ejército, algunos países están contra las sanciones anti rusas, etc.), también lo que hay en Japón, en el sur de Asia, en el sudeste asiático, en la península coreana (RPDC es una potencia nuclear) y últimamente en Alepo (Siria) y, sobre todo, tomad nota del gran acuerdo entre las tres superpotencias más armadas del planeta (Estados Unidos, Rusia y China) producido entre octubre y noviembre de 2016 bajo presión de, o el gran acuerdo o la guerra nuclear, que en realidad constituye, si queréis, tomadlo por de facto, la primera medida de la nueva arquitectura de dominio del sistema capitalista mundial ya en proceso.

Esta es la historia escrita con letras de oro desde el año 2008.

Notas:

1.- ¿Debería preocuparnos que China supere a Estados Unidos?" Noticia aparecida el 29 de abril de 2011, en: spanish.china.org.cn.

(*) ENRIQUE MUÑOZ GAMARRA:

Sociólogo peruano, especialista en geopolítica y análisis internacional. Autor del libro: “Coyuntura Histórica. Estructura Multipolar y Ascenso del Fascismo en Estados Unidos”. Su Página web es: www.enriquemunozgamarra.org

http://www.hispantv.com/noticias/opinion/328965/dominio-imperialista-occidente-decadencia

domingo, 28 de agosto de 2016

Vicecanciller de Alemania: El tratado de libre comercio entre la UE y EE.UU. "ha fracasado"

Francois LenoirReuters


Vicecanciller de Alemania: El tratado de libre comercio entre la UE y EE.UU. "ha fracasado"

Publicado: 28 ago 2016 11:48 GMT | Última actualización: 28 ago 2016 18:41 GMT

El político alemán recuerda que en 14 rondas de negociaciones ninguna de las partes ha acordado ni un solo capítulo de los 27 previstos para el tratado de libre comercio entre la EU y EE.UU.

El vicecanciller de Alemania y el ministro de Economía, Sigmar Gabriel, ha afirmado este domingo en una entrevista al canal ZDF que las negociaciones sobre el tratado de libre comercio (TTIP por sus siglas en inglés) entre la Unión Europea y Estados Unidos han fracasado, aunque "realmente nadie lo admite".

"En mi opinión, las negociaciones con Estados Unidos han fracasado de facto, pese a que, realmente, nadie lo admite", declaró Sigmar Gabriel. El político alemán recuerda que en 14 rondas de negociaciones ninguna de las partes ha acordado ni un solo capítulo de los 27 previstos.

Andrea Comas Reuters

Asimismo, Signer considera que el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA por sus siglas en inglés) entre la UE y Canadá es más justo para todas las partes que el TTIP.

Pros y contras del TTIP

Los defensores del TTIP argumentan que el acuerdo sería beneficioso para el crecimiento económico de las naciones que lo integrarían, aumentaría la libertad económica y fomentaría la creación de empleo. Sin embargo, sus críticos argumentan que éstas se producirían a costa del aumento del poder de las grandes empresas y desregularizaría los mercados, rebajando los niveles de protección social y medioambiental de forma drástica.

Además, la opinión pública europea se muestra descontenta con el TTIP debido al carácter secreto de su negociación. Los detractores del acuerdo llevan a cabo protestas en numerosas ciudades europeas, siendo la más reciente una que tuvo lugar en Berlín el pasado fin de semana.

https://actualidad.rt.com/actualidad/217300-alemania-fracaso-tratado-libre-comercio-ue-eeuu

jueves, 16 de junio de 2016

¿La próxima crisis se llevará por delante a los más ricos?

pixabay.com

¿La próxima crisis se llevará por delante a los más ricos?
actualidad/economia/

Publicado: 16 jun 2016 16:05 GMT | Última actualización: 16 jun 2016 17:26 GMT

Ante la perspectiva de una posible crisis financiera inminente, nos preguntamos si los ricos, esta vez, también tienen algo que temer. ¿O acaso vivimos en una economía estructurada para satisfacer sus intereses?

Cada vez son más las voces que alertan sobre el posible advenimiento de una nueva crisis financiera. Incluso en un escenario masificado de medios de comunicación, en los que cada opinador o 'experto' expone sus tesis influidas por doctrinas e ideologías variopintas, las predicciones y los argumentos que se escuchan empiezan a agruparse en torno a una idea común y ese coro de voces alarmadas parece referirse a una amenaza real.

Cada vez son más las voces que alertan sobre el posible advenimiento de una nueva crisis financiera

Es como si otra vez estuviéramos viendo crecer un tsunami en el horizonte y, desde la orilla, se sintiera el temor a que una nueva crisis arrasará de nuevo los mercados, cuando aún estamos retirando los escombros del anterior desastre.
 
Rumores de un desastre inminente

Hace escasamente un mes y medio, Ignacio Crespo, el economista español que predijo con éxito la crisis financiera de 2008, ponía fecha al próximo derrumbe financiero y lo situaba muy cerca, en 2017: "Los servicios de estudios de los grandes bancos mundiales ya están empezando a percibir claros síntomas de la próxima recesión, basados en el análisis de señales como los tipos de cambio de las principales divisas y bolsas del mundo, la duración previsible de la recesión y las vías de salida".

Paul HackettReuters

Esto va a ser un desastre, deberíamos estar muy preocupados y prepararnos

Si esto les resulta inquietante, vean lo que opina Jim Rogers, el experto inversor estadounidense que ha sabido predecir cada una de las crisis financieras de las últimas décadas: "Esto va a ser un desastre, deberíamos estar muy preocupados y prepararnos". En declaraciones recogidas por el 'Wall Street Daily', Rogers afirma directamente que "la próxima crisis financiera global ya ha empezado y conllevará graves consecuencias a los países desarrollados. Se vaporizarán cientos de billones de dólares de riqueza y declinarán o desaparecerán muchas viejas instituciones, partidos políticos, gobiernos y costumbres".

Los mismos inspectores del Banco de España que en 2006 alertaron, sin éxito, sobre una burbuja inmobiliaria que desataría una crisis bancaria en el país vuelven a alzar la voz

En suelo español también se ve la sombra de una nueva crisis que planea sobre la economía. Hace pocos días el diario 'El Mundo' se hacía eco de una inquietante noticia: "Los mismos inspectores del Banco de España que en 2006 alertaron, sin éxito, sobre una burbuja inmobiliaria que desataría una crisis bancaria en el país vuelven a alzar la voz. Ahora han estallado por el deterioro en las inspecciones de la banca y el peligro de que los errores del pasado puedan volver a repetirse".

¿Tienen los ricos algo que temer?

Todo indica que no pisamos un suelo económico muy estable. Pero, ¿esto es así para todos?

Jon NazcaReuters

No lo parece. A principios de este año, RT informaba de la publicación de un documento de Intermon Oxfam, cuyas principales conclusiones resultaron demoledoras. Como su propio nombre indica, todos vivimos en un sistema económico que funciona para favorecer al 1 % de la población mundial. Las cifras son tan interesantes como desoladoras: "En 2015, solo 62 personas poseían la misma riqueza que 3.600 millones, la mitad más pobre de la humanidad. No hace mucho, en 2010, eran 388 personas". 

En 2015, solo 62 personas poseían la misma riqueza que 3.600 millones 

Además, el mismo informe indica que esta abrumadora desigualdad tiene una perversa tendencia a crecer, en el seno de un sistema socioeconómico que, a todas luces, la alimenta: "La riqueza en manos de las 62 personas más ricas del mundo se ha incrementado en un 44 % en apenas cinco años, algo más de medio billón de dólares (542.000 millones) desde 2010,hasta alcanzar 1,76 billones de dólares". 

El informe de Intermon Oxfam no se limita a ofrecer datos, sino que intercala reflexiones muy esclarecedoras que componen, junto a las cifras, el dibujo de una realidad exageradamente injusta: "Es innegable que los grandes beneficiados de la economía mundial son quienes más tienen. Nuestro sistema económico está cada vez más distorsionado y orientado a favorecerles. Lejos de alcanzar a los sectores menos favorecidos, los más ricos están absorbiendo el crecimiento de los ingresos y la riqueza mundial a un ritmo alarmante. Una vez en sus manos, un complejo entramado de paraísos fiscales y toda una industria de gestores de grandes patrimonios garantizan que esa riqueza no sea redistribuida, quedando fuera del alcance de la ciudadanía en su conjunto y de los Gobiernos”.
Es innegable que los grandes beneficiados de la economía mundial son quienes más tienen. Nuestro sistema económico está cada vez más distorsionado y orientado a favorecerles
¿Y en España? Los datos son igualmente preocupantes. Un anexo del mismo estudio indica que "España no es una excepción: en 2015, el 1 % más rico de la población concentra ya casi tanta riqueza como el 80 % más pobre. Mientras, la población en situación de pobreza y exclusión ha alcanzado en 2014 su máximo histórico, un 29,2 % de la población, 13,4 millones de personas". En cuanto a la tendencia de crecimiento de esa desigualdad, la cifra es también alarmante y, curiosamente, simétrica: "España es también el país de la OCDE en el que más ha crecido la desigualdad desde el inicio de la crisis, tan solo por detrás de Chipre, y casi 10 veces más que el promedio europeo. Incluso, 14 veces más que en Grecia". El informe señala que, durante el año pasado, las 20 personas más ricas de España disfrutaron de un incremento del 15 % de su riqueza. Es el mismo porcentaje que supuso la reducción de riqueza que tuvo que soportar el 99 % de la población de ese país. 
España no es una excepción: en 2015, el 1 % más rico de la población concentra ya casi tanta riqueza como el 80 % más pobre
El dato es tan importante que ese 99 % ha pasado a convertirse en un nuevo sinónimo para referirse a 'los oprimidos', o 'los indignados', que también declaran ser 'los del 99%'. No en vano, se convirtió en el lema del movimiento 'Occupy Wall Street' ('We are the 99 %') [Ocupa Wall Street (Somos el 99 %)] y lo hemos escuchado recientemente en la campaña preelectoral española, en boca del político comunista Alberto Garzón, líder de Izquierda Unida. Eso no es extraño, porque la distribución de la riqueza en España es, simplemente, tan injusta como en el cómputo global del planeta. Sin embargo, la derecha española, en el poder, no parece consciente de la gravedad de la situación.

A finales de ese mismo año, 2015, Álvaro Nadal, en calidad de director de la Oficina Económica del presidente del Gobierno, declaraba que "no es cierto que el problema de la economía española sea la desigualdad" y explicaba que "todo el espectro de la izquierda dice que el problema de la economía española es un problema de desigualdad, de reparto de la riqueza. Es incorrecto. Nosotros no hemos resuelto nuestros problemas de pobreza mirando eso, sino solucionando nuestras problemas de competitividad", según informa 'El Plural'.
La derecha española, en el poder, no parece consciente de la gravedad de la situación
Quizá se entiende mejor su postura si tenemos en cuenta que se avecinaban las elecciones de diciembre. Pero a la luz de los datos, resulta muy difícil compartirla. Intermon Oxfam, al menos, insiste en lo contrario: "Mientras los hogares más pobres han ido perdiendo poder adquisitivo a través de los salarios y un modelo fiscal cada vez más regresivo, la concentración de riqueza y patrimonio en muy pocas manos no ha encontrado frenos para seguir creciendo".

Desigualdad-crisis-desigualdad: un círculo vicioso

Llegados a este punto, la pregunta es inevitable: ¿Están relacionadas las crisis económicas con la desigualdad global?
 
Damir SagoljReuters

En un reciente artículo firmado por el economista Vicens Navarro y publicado en la página web de la asociación Attacc se establece una clara conexión entre ambos fenómenos. Navarro afirma que "una de las causas más importantes de que ocurriera la Gran Recesión y de que ésta fuera tan larga fue el gran crecimiento de las desigualdades, resultado de la aplicación de las políticas públicas que se conocen como políticas neoliberales". A su juicio, el diagnóstico es tan irrefutable que "incluso un gran número de organismos internacionales responsables de haber promovido tales políticas, como el Fondo Monetario Internacional o la OCDE, estén, por fin, cuestionando la aplicación de tales medidas neoliberales, que todavía se reproducen y promueven en la mayoría de países de la Eurozona". Para concluir, Navarro lamenta que "en España tal cuestionamiento no ha ocurrido todavía, en parte debido a la muy limitada diversidad ideológica de los mayores medios de información y persuasión. La enorme falta de diversidad ideológica de estos grandes medios —claramente influenciados por la banca, cuyos créditos los sostienen— explica que en España todavía la sabiduría convencional esté estancada en tal pensamiento".
Una de las causas más importantes de que ocurriera la Gran Recesión fue el gran crecimiento de las desigualdades, resultado de la aplicación de las políticas públicas neoliberales
En conclusión, parece que, en efecto, como se suele comentar, y como la historia viene confirmando tozudamente, el sistema neoliberal capitalista, tanto a nivel local como global, está abocado a producir crisis económicas periódicas. Algunos indicios sugieren que estamos, de nuevo, al inicio de una de ellas. Y también parece que, una vez más, los más ricos no sólo saldrán indemnes, sino que probablemente se harán más ricos todavía. Así que podemos establecer que la relación entre la desigualdad y las crisis económicas no sólo existe y es directa, sino que además es circular y se reproduce constantemente. Entonces, ¿Es este sistema sostenible? Y, si no lo es, ¿cuanto tiempo le queda? Hay quienes ya pronostican su fin, pero lo cierto es que sigue vivo. Y mientras así sea, todo indica que los ricos, 'los del 1 %', están a salvo.

https://actualidad.rt.com/economia/210505-proxima-crisis-llevara-delante-ricos

martes, 11 de noviembre de 2014

El capitalismo agoniza el coste cero lo enterrará en el siglo XXI

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El capitalismo agoniza el coste cero lo enterrará en el siglo XXI

Publicado: 11 nov 2014 | 20:53 GMT Última actualización: 11 nov 2014 | 20:53 GMT

La tercera revolución industrial está al llegar y concederá al capitalismo su último triunfo para luego borrarlo del escenario mundial. Así lo pronostica Jeremy Rifkin, escritor y antiguo asesor político de varios líderes europeos.

El nuevo orden social, que ya se intuye en esta primera mitad del siglo XXI, es llamado 'sistema procomún colaborativo' en el libro 'La sociedad de coste marginal cero', recientemente publicado. El coste marginal, explica el autor, es el coste de producir una unidad adicional de un bien después de haber pagado los costes fijos y, cuanto más bajo es, más óptimo es el mercado.

Según el ensayista, citado por 'The Guardian', tras haber alcanzado su eficiencia óptima y un coste marginal igual a cero el capitalismo dejará de obtener beneficios y se aniquilará a sí mismo compitiendo con la creciente economía colaborativa. Este nuevo fenómeno, aunque ya existente, será impulsado por una estructura que el autor denomina el 'Internet de las cosas'. 

La característica principal del nuevo orden será el aumento de la relevancia de las energías renovables, que permitirá dejar atrás las disputas relacionadas con el petróleo. Los propios ciudadanos compaginarán el papel de productores y consumidores, es decir, se convertirán en 'prosumidores'. La empresa alemana del sector energético E.ON ya ha admitido que el modelo tradicional de generación centralizada está condenado a desaparecer y celebra que sus clientes se transformen en proveedores de los servicios, sostiene Rifkin.

Siguiendo el mismo patrón se desarrollarán los sectores de las comunicaciones y de la logística. Estas dos ramas de la economía, igual que la energía, evolucionarán de una manera innovadora, en forma de redes sin ninguna integración vertical, de manera similar a Internet. 

Las ofertas de empleo se concentrarán cada vez más en la infraestructura social de sectores como la educación, las artes o la sanidad. Habrá que aprender a regular los excesos vinculados a la acumulación masiva de datos ('Big Data'), el fenómeno que ha inundado de información el mundo a través de la multiplicación de los dispositivos y las aplicaciones. 

Para el año 2020 los 'prosumidores' podrán compartir entre sí sus productos impresos en 3D y transportarlos en vehículos sin conductor, alimentados con energía renovable de coste marginal casi nulo. Según vaticina Rifkin, esta convergencia marcará el primer paso hacia el desmantelamiento del capitalismo.

Texto completo en:


sábado, 25 de octubre de 2014

'The Guardian': El modelo occidental ha fracasado

© REUTERS 

'The Guardian': El modelo occidental ha fracasado

Publicado: 25 oct 2014 | 2:53 GMT Última actualización: 25 oct 2014 | 3:32 GMT

En vista de los recientes acontecimientos internacionales, el mito sobre la infalibilidad del modelo occidental parece estar desacreditado y hasta los expertos de esta zona del mundo lo reconocen.

"Hasta ahora, el siglo XXI ha sido un siglo fracasado para el modelo occidental", aseguran John Micklethwait y Adrian Wooldridge, autores de la nueva obra titulada 'The Forth Revolution' ('La cuarta revolución'. Una afirmación que puede parecer extraordinaria teniendo en cuenta que Micklethwait y Wooldridge son autores de 'The Economist', publicación que durante mucho tiempo ha insistido en que el 'no Occidente' solo podría alcanzar la prosperidad y la estabilidad a través del patrón occidental, destaca Pankaj Mishra, autor de un artículo publicado sobre este tema en 'The Guardian'.  

A continuación, Mishra analiza las razones por las que el modelo occidental ha fallado en muchas partes del mundo, desacreditando la idealización del modelo occidental. Con este término el autor se refiere a la creencia de que "las instituciones del estado nación y la democracia liberal se generalizarán poco a poco en el mundo y que las clases medias en ciernes, creadas por el capitalismo industrial, traerán consigo gobiernos representativos y estables; que cada sociedad, en fin, está destinada a evolucionar como Occidente".  

Las dinámicas y los rasgos específicos del "progreso" occidental no han podido replicarse en el 'no Occidente'  

En opinión del autor, los acontecimientos ocurridos de los últimos años, junto con la historia de Europa del siglo pasado, apuntan a que es momento de preguntarse sobre lo que Neibuhr llamó "los altamente contingentes logros de Occidente" y dedicar más atención a las historias del 'no Occidente'. 

La descolonización del siglo XX dio lugar al nacimiento de muchos estados naciones en Asia y en África. Pero el autor continúa explicando que las condiciones que resultaron propicias para el éxito de Europa en el siglo XIX no existían en los países de Asia y África. En consecuencia, si ahora el mundo está agonizando, sumergido en insurgencias, guerras y masacres, es por la ilusión de que el modelo occidental garantizaría el crecimiento y prosperidad para los países de Asia y África.

El autor llama la atención al hecho de que, a diferencia de Europa, que llegó a los estados nación modernos de forma paulatina, el 'no Occidente' se enfrenta de manera simultánea a la tarea de la crear estructuras políticas fuertes y economías viables y, a la vez, satisfacer las demandas de la dignidad e igualdad. El autor recuerda que en ningún lugar de Europa existían libertades privadas, sufragio universal y sistema parlamentario a la vez durante los años de la industrialización.

Todas las naciones occidentales están atrapadas en una mentira, la mentira sobre su falso humanismo  

Asimismo, Mishra hace hincapié en que los autores de 'The Economist' omiten en su libro que en Occidente la historia del nacimiento del estado nación moderno también pasó por matanzas masivas como los casos de las guerras religiosas del siglo XVII, las revoluciones francesas, las guerras napoleónicas, las guerras de la unificación italiana, etc. 

"Los siglos de guerra civil, conquista imperial, explotación brutal y genocidio fueron suprimidos en los relatos que mostraban cómo los occidentales hicieron el mundo moderno", asegura el autor, que, a continuación, cita a James Baldwin, quien en 1963 avisó de que "todas las naciones occidentales están atrapadas en una mentira, la mentira sobre su falso humanismo; esto significa que su historia no tiene justificación moral, y el occidente no tiene la autoridad moral".

Texto completo en: 


domingo, 12 de octubre de 2014

¿POR QUÉ UNA MAYOR INVERSIÓN EN TECNOLOGÍA DISMINUYE EL EMPLEO?


Lunes, 13 de octubre de 2014

Contradicciones irresolubles del sistema capitalista
¿POR QUÉ UNA MAYOR INVERSIÓN EN TECNOLOGÍA DISMINUYE EL EMPLEO? 
Por JUAN ANDRÉS PÉREZ RODRÍGUEZ

CANARIAS-SEMANAL.ORG. 

"Samsung invertirá más de 11.000 millones de euros en nueva fábrica de chips".  Si pudiéramos preguntar masivamente a la población ¿qué les sugiere este titular?, las respuestas mostrarían un amplio espectro de impresiones y expectativas.

Los capitalistas pensarán automáticamente en productividad y beneficios.

Habrá quien piense en la obsolescencia, percibida o planificada, y en que eso lo obligará a cambiar sus teléfonos.

Pero seguramente, en medio de una crisis como la que hoy sufrimos, la inmensa mayoría de las personas pensará en la amplia posibilidad de crear empleo que generará una inversión tan gigantesca.

La agencia DPA divulgaba así la intención de la multinacional: "Samsung invertirá más de 11.000 millones de euros en la construcción de una nueva fábrica de chips en la provincia surcoreana de Kyonggi".

La planta alentará la competitividad de la empresa y "cubrirá la creciente demanda de los productos semiconductores altamente desarrollados"- indicó Samsung el pasado lunes.

La fábrica, que ocupará una superficie de 790.000 metros cuadrados en el complejo industrial de Pyeongtaek, "comenzará a construirse en la primera mitad de 2015 para que la producción pueda ser iniciada dos años después", comunicó la empresa surcoreana.

Con la información divulgada, los "expertos" plantean que la compañía busca apuntalar sus ganancias ante la bajada sufrida por el negocio de los Smartphone apostando a estimular la creciente demanda de capacidad de memorias para aparatos móviles y smartphones.

Por su parte, la empresa supone que la expansión de su producción no derivará en una sobreoferta (Superproducción).  "Si bien la preocupación existe, el aumento de la demanda en el mercado de smartphones disipa este tipo de temores", aseguró el director del sector en Samsung, Kim Kinam.

Ahora bien, más allá de las percepciones subjetivas, la noticia tiene todo el enfoque apologético empresarial que acostumbran a propagar los Medios, con un mensaje que sugiere que "todo lo bueno para la empresa lo es también para la sociedad".

Es evidente que la capacidad para producir estos dispositivos y otros supera con creces la demanda real.  Lo que se intenta es rascar de la cuota de sus competidores, respondiendo antes que ellos a la demanda de ciertas funciones de los smartphones.

Como vemos, la empresa hace sus cálculos y los medios difunden.  El interés individual es claro, "la compañía busca apuntalar sus ganancias […]".

Lo que no muestra es ¿qué gana la sociedad con esta gran inversión?

La lógica liberal del discurso empresarial, político y experto nos ha dicho siempre que a más inversión más y mejor producción, sin la cual es imposible el progreso económico traducido en más y mejores bienes y servicios para todos, y por supuesto, en la creación de empleo.  Sin embargo, de la relación real que se establece entre la inversión económica y la creación de empleo no hablan los medios.  ¿Por qué no hacerlo si posee toda la lógica del mercado: más es siempre mejor?

La razón por la que no se hace es simple.  La relación es contraria y tiene explicación desde que Marx demostró que el desarrollo de la tecnología aumenta el costo de los medios de producción y ese costo se asume con el incremento de la productividad de los que se emplean y el "ahorro de mano de obra".

A esto lo denominó Marx tendencia al crecimiento de la composición orgánica del capital: Los medios de producción (capital constante) crecen en relación a la fuerza de trabajo contratada y pagada mediante los salarios (capital variable).

La tendencia de este proceso es imparable dentro de esta lógica de producir, distribuir y consumir, tal y como lo demuestran otras grandes inversiones.

Una planta en Ohio de DuPont para material solar de 175 millones de dólares creará solamente 70 puestos de trabajo.

En Midland, Michigan, Hemlock Semiconductor con una planta por valor de un billón de dólares de silicio policristalino como materia prima, para la fabricación de células solares fotovoltaicas, creará 300 puestos de trabajo.

Intel invierte de 6 a 8 billones de dólares para la fabricación de una nueva generación de 22 nanómetros en la Costa Oeste.  Creará de 800 a 1.000 nuevos puestos permanentes.

Podrían mostrarse más ejemplos, pero estos son suficientes para señalar la tendencia.  El inmenso costo de la inversión (capital) en alta tecnología no solo no garantiza crear muchos puestos de trabajo, sino que estos son cada vez más escasos.  Ni siquiera, como se sugiere y se cree a menudo, se crean puestos de trabajo cualificados.  La tecnología permite transferir a las máquinas las habilidades humanas.

Es una advertencia realizada por Marx hace más de 150 años.


viernes, 11 de julio de 2014

Capitalismo, globalización y desigualdad social


JUEVES, 10 DE JULIO DE 2014

Olmedo Beluche

Especial para ARGENPRESS.info

Ponencia para el VIII Congreso Nacional de Estudiantes de Sociología (CONAESO 2014), Cajamarca, Perú 8 al 12 de septiembre de 2014.

El economista más famoso del momento es el francés Thomas Piketty, que publicó recientemente su libro El Capital en el siglo XXI(1). Sus críticos le acusan de no entender qué es el capital realmente; él confiesa que no ha leído la obra homónima de Carlos Marx; otros le señalan como moderado keynesiano. Sin embargo, el francés y su libro han causado furor porque, siendo un defensor del sistema capitalista, sus datos (al margen de las críticas metodológicas) demuestran que el capitalismo fomenta la desigualdad social creciente.

El Sr. Piketty estudia la distribución del ingreso a partir de los registros fiscales en los principales países “desarrollados” (Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Alemania y otros). Con esta metodología llega a la conclusión de que el ingreso de la élite de esas sociedades, que había caído relativamente a mitad del siglo XX, volvió a crecer y equipararse, a partir de los años 70, al que tenía durante el siglo XIX.

También afirma que en este momento Estados Unidos es uno de los países con mayor desigualdad de ingreso en su población, superando a muchos países “en vías de desarrollo” en inequidad social. Hablando en general, Piketty señala: “Con independencia de lo justificadas que puedan estar inicialmente las desigualdades de riqueza, las fortunas pueden crecer y perpetuarse más allá de todo límite razonable y más allá de cualquier justificación razonable en términos de utilidad social. Los empresarios tienden entonces a convertirse en rentistas, no con el paso de la generaciones, sino en el curso de una sola vida...”.(2)

Al margen de que Piketty crea que existe alguna desigualdad de riqueza que produce una “utilidad social”, lo importante de la cita es que reconoce la irracionalidad del sistema capitalista y su tendencia a la concentración de la riqueza social “más allá de todo límite razonable y más allá de cualquier justificación razonable”.

Como ciudadanos, y como cientistas sociales, nos vemos obligados a preguntarnos: ¿Cómo se resuelve esa contradicción reconocida por Piketty antes que el sistema capitalista conduzca a la humanidad entera a la barbarie, como advertía Rosa Luxemburgo hace un siglo? ¿Basta con las tímidas propuestas del economista francés que sugiere aumentar los impuestos a los capitalistas? Para dar una respuesta adecuada hay que ir a lo básico, empezando por entender qué es el capital y el sistema capitalista.

El capital es “una relación social” (Carlos Marx)

Una de las críticas metodológicas centrales que se hace a Piketty es que define “el capital” en el sentido del volumen de bienes materiales o riqueza acumulada (patrimonio) expresada como dinero. De esta manera Piketty elude el problema de que la creciente desigualdad social se debe a la explotación de clase que el sistema capitalista hace a los trabajadores. De allí que su propuesta de solución al problema planteado no pase de sugerencias “técnicas” que no cuestionan el fondo del asunto.

En eso consiste la gran diferencia con la perspectiva marxista, para la cual “el capital” no es un acumulado de cosas (objetos), bienes, patrimonio o como se les quiera llamar, sino una relación social de explotación de una clase sobre otra.

Para Carlos Marx, la tierra sólo se convierte en capital cuando es parte del sistema capitalista en que los empresarios al poseerla (propiedad privada) la utilizan como fuente de acumulación de ganancias explotando la fuerza de trabajo de la clase obrera (desposeída de propiedad) y obligada a venderse por un salario para poder sobrevivir.

En el tomo III de El Capital Marx dice: “¡Capital, suelo, trabajo! Pero el capital no es una cosa, sino determinada relación social de producción perteneciente a determinada formación histórico-social y que se representa en una cosa y le confiere a ésta un carácter específicamente social”.(3)

Por si no quedara claro, agrega: “El capital no es la suma de los medios de producción materiales y producidos. El capital son los medios de producción transformados en capital, medios que en sí distan tanto de ser capital como el oro o la plata, en sí, de ser dinero. Son los medios de producción monopolizados por determinada parte de la sociedad, los productos y las condiciones de actividad de la fuerza de trabajo viva automatizados precisamente frente a dicha fuerza de trabajo, que personifican en el capital por obra de ese antagonismo...”.

De lo que se trata es señalar que, hoy como en el siglo XIX, la creciente desigualdad social, la pobreza, el subdesarrollo, la crisis económica, los déficits, la deuda, el mercado son todos conceptos abstractos que esconden la relación concreta de explotación económica de los empresarios a la clase trabajadora, tanto a lo interno de un país como a nivel planetario.

La economía burguesa busca ocultar ese hecho que desnuda la esencia de los problemas sociales del mundo, dando la apariencia de que las categorías económicas son una especie de espíritus con voluntad propia que los seres humanos no podemos controlar. ¿Por qué hay que priorizar el pago de la deuda a los bancos sacrificando puestos de trabajo y salarios, condenando a la miseria a miles de familias? Que el mercado, que las primas de riesgo, y por ahí van las “justificaciones”.

“... hemos puesto de relieve ya el carácter mistificador que transforma las relaciones sociales a las que sirven en la producción, como portadores, los elementos materiales de la riqueza, en atributos de esas mismas cosas (mercancía) y que llega aun más lejos al convertir la relación misma de producción en una cosa (dinero)... Pero en el modo capitalista de producción y en el caso del capital, que forma su categoría dominante, su relación de producción determinante, ese mundo encantado y distorsionado se desarrolla mucho más aún...”(Marx, Ibidem).

Es nuestro deber como sociólogos comprometidos con nuestros pueblos señalar que la creciente desigualdad social es un mal que tiene solución, la cual pasa por cambiar la relaciones sociales de explotación capitalista, las cuales ni han sido, ni serán eternas e inmutables: “...Como el capital, el trabajo asalariado y la propiedad de la tierra son formas sociales históricamente determinadas...” (Marx, Ibíd.)

Globalización y Capitalismo

Immamuel Wallerstein se pregunta y responde: “¿…habría algo hoy fundamentalmente diferente de lo que sucedía hace cincuenta años? …Para mí, la respuesta es no: económicamente no sucede nada diferente de lo que actualmente denominamos “globalización””.(4)

Agrega: “La globalización,…, es la esencia del modo de funcionamiento de la economía-mundo capitalista, y lo ha sido toda la vida. Los capitalistas no se concentran en un solo país, no los grandes, no los importantes. Y es totalmente falsa la idea de que solamente hoy existe mercado mundial…”.

Para Wallerstein la globalización es la continuidad del capitalismo, como fenómeno económico y social, revestido de una ideología (neoliberal) que la justifique: “…lo que pasa hoy no es algo nuevo; sin embargo, se manifiesta como una expresión ideológica de la situación actual. El término globalización, que es utilizado desde hace más o menos diez años, parte de la campaña neoliberal para imponerse sobre resistencias varias, fomentando la creencia según la cual hacemos frente a una situación inevitable, y es en ese sentido que los Estados no pueden hacer nada, deben someterse”.

Wallerstein rebate dos tesis fundamentales de los apologistas de la globalización, la primera de que los Estados nacionales tienden a desaparecer (“Los capitalistas utilizan a los Estados y son tan necesarios hoy como ayer”), y la de que hay un salto tecnológico cualitativo como impronta de esta época (“Lo que es importante no es la tecnología, no es la racionalidad, es el monopolio”).

Incluso, frente a quienes hablan de que una de las características de la globalización sería la muerte del “sujeto histórico”, la clase obrera, capaz de transformar el capitalismo mediante una revolución socialista, Wallerstein responde taxativamente: “Hoy, la clase obrera es el mundo”, señalando que cada vez están más integrados dentro de esta clase los llamados sectores populares: mujeres, movimientos étnicos, etc.

Otro autor que podemos ubicar en la perspectiva crítica a la globalización es Theotonio Dos Santos el cual señala que la expansión sin precedentes del capital financiero no debe sobreestimarse, sino que debe verse como un aspecto más de las características del capitalismo en este momento histórico. Y advierte que se está gestando una crisis financiera global que pone coto a este modo de expansión del sistema capitalista.

“Por otra parte -dice Dos Santos-, creo que la cuestión de la globalización tiene que ser vista desde un punto mucho más amplio: desarrollo de las fuerzas productivas, reestructuración de la economía como sistema productivo mundial con una división del trabajo que entra en una etapa nueva, reestructuración del sector industrial y del lugar del sector servicios, incluyendo el sector financiero…”.(5)

Para Theotonio Dos Santos, la fase de la globalización, si bien posee características particulares, se enmarca dentro del sistema capitalista internacional. Él nos previene de caer en dos extremos: “…el de sumarnos a la moda de augurar al advenimiento de una sociedad enteramente nueva, en los casos extremos de una sociedad poscapitalista, y el contrario de negarnos a reconocer las transformaciones del capitalismo en curso”.

Continúa diciendo: “La mejor manera de identificar estas especificidades será, entonces, comparando los rasgos del período que vivimos desde la crisis mundial desencadenada a comienzos de la década del setenta hasta nuestros días, con las características de períodos previos del desarrollo capitalista…”.

Define la globalización como “una determinada combinación de procesos económicos, sociales, políticos, ideológicos y culturales que puede ser considerada como una nueva etapa de acelerada extensión e intensificación de las relaciones sociales capitalistas. .. Es una combinación de procesos… determinada por el único principio que puede considerarse articulador y convertir en inteligibles este tipo de totalidades complejas y antagónicas: la lucha de clases”.

Globalización y neoliberalismo, instrumentos de la explotación capitalista

En esta misma perspectiva encontramos la obra del español A. Van den Eynde(6) quien, a nuestro juicio desarrolla de manera más acabada el análisis de la globalización desde una perspectiva marxista. Como resume muy bien el problema, reproducimos extensamente parte de la introducción de su libro, en la que considera su precursor a Francois Chesnais (“La mundialización del capital”, 1994).

“La palabra globalización – nos dice- entró con fuerza en el lenguaje económico y político a mediados de la década de los ochenta …Como todo concepto nuevo, el de globalización llegó acompañado de una propuesta inicial de contenido: había que entender por globalización o mundialización algo así como la completa e imparable liberalización de los mercados en todo el mundo. El mercado estaría a punto de ser uno y de ámbito mundial, pues iban a desaparecer de la faz de la tierra las barreras y legislaciones que trababan la libre circulación de toda clase de mercancías, desde el propio trabajo hasta el capital, y en consecuencia, estaríamos asistiendo al nacimiento de una economía “global” o mundialmente integrada.

“También se decía que las teorías y las políticas partidarias de limitar la libertad de los mercados y el libre juego de las fuerzas económicas elementales iban a ser arrojadas a la hoguera, condenadas por obsoletas y contrarias al progreso; sin distinción y comenzando por el socialismo… Y como entonces se produjo el hundimiento del Titanic soviético, la vida misma parecía confirmar el triunfo universal de un capitalismo “global”.

El término globalización tiene un origen social y político entre quienes defiende la idea neoliberal de ampliación sin límites ni restricciones las fuerzas del mercado, y el marxismo tanto política como sociológicamente tardó hasta mediados de los años 90 en darle una respuesta crítica al concepto.

Van den Eynde resume las principales características del desarrollo capitalista en esta fase denominada globalización. Características que tienen su origen y son una manifestación de una crisis crónica de la economía capitalista mundial iniciada a fines de los años 60 y comienzos de los 70:

1. Avance del comercio frente a la producción: desde 1984 a 1994 se produjo un hecho en apariencia ilógico, mientras la producción mundial de bienes ha crecido una tasa del 2.8%, la expansión del comercio lo ha hecho a 6.3%. Esta contradicción se explica por un decaimiento de los mercados nacionales, que ha forzado a un proceso de internacionalización no sólo de los bienes producidos, sino de la misma producción. El proceso productivo mismo se ha segmentado de modo que se desarrollan partes de cada mercancía entre varios países. Parte de este comercio se da entre diversas factorías de empresas multinacionales.

2. Se exportan más capitales que mercancías. La llamada Inversión Extranjera Directa (IED) crece 3 veces más que la exportación de mercancías. Entre 1983-1990, mientras el comercio mundial creció 9%, la IED lo hizo al 34%. Este movimiento masivo de capitales no va dirigido fundamentalmente a grandes inversiones productivas, sino a un proceso de compra de empresas estatales de los países subdesarrollados, al proceso de fusiones de grandes consorcios y a relaciones entre transnacionales y sus filiales. Lo que representa un avance de la concentración y centralización del capital, una de las características del capitalismo monopolista.

3. Progresión geométrica de las operaciones financieras, el capitalismo se vuelve cada vez más especulativo que productivo. Expresión de una crisis mundial de sobreproducción, que data de los 70, y una desconfianza generalizada en los mercados, lo que obliga a los grandes capitales a dedicarse a actividades especulativas (sin base material) como inversiones en bolsas de valores, compra de bonos, manejos de deudas, etc. Por ejemplo, para 1995, se movía especulativamente por día un volumen de capitales equivalentes a la producción anual de un país como Francia. Se calcula que hoy el monto de la especulación financiera en el mundo alcanza los 50 trillones de dólares anuales, mientras el valor de la producción mundial sólo llega a los 30 trillones.(7)

4. Reorientación de la producción hacia el mercado mundial, esta es otra respuesta a la crisis de sobreproducción, puesto que el estancamiento de los mercados nacionales fuerza a las empresas a intentar ganar mercados más amplios a nivel mundial.

5. Unificación de grandes mercados regionales, cuyo mejor ejemplo es la Unión Europea, pero también el tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLC). Es una consecuencia de la tendencia analizada en el punto 4. Esta integración no disuelve la explotación imperialista, de unas naciones sobre otras, sino que se da sobre el predominio de los capitales de una o algunas de estas potencias sobre estos mercados regionales, en detrimento de los medianos y pequeños capitales nacionales. Por ejemplo, el eje de la integración europea lo es sin duda el capital alemán seguido del francés, así como en el TLC y el ALCA predomina EEUU.

6. Liberalización de los mercados, dice Van den Eynde que el cenit de la globalización fue la creación de la Organización Mundial de Comercio en 1994. En ella las grandes potencias pactaron la apertura de las fronteras comerciales, reduciendo al mínimo los aranceles, para evitar las guerras comerciales que en el pasado tuvieron consecuencias funestas para el capitalismo.

7. El desarrollo de las comunicaciones, no sólo con avances tecnológicos en materia de transportes de mercaderías y personas, sino también en una rama productiva nueva, la telemática. La cual ha ayudado a una reducción de costos de producción, y acelerar todo el proceso productivo. En Estados Unidos este sector representaba, en 1996, el 16% del PIB. Pese a lo cual, el autor señala que no debe considerarse esto como una nueva revolución industrial, porque su uso efectivo queda en manos de unas pocas grandes empresas, rodeadas de un mar de medianas y pequeñas empresas incapaces de aprovechar al máximo esta tecnología.

Descritas estas siete características de la globalización Van den Eynde señala que el actor central de esta fase son 200 grandes transnacionales que controlan cada vez más el mundo. Ellas internacionalizan la producción, al segmentarla en diversos países, en busca de una reducción de costos, trasladando algunas factorías a países en que la clase obrera gana menores salarios que en los países desarrollados. Ellas también se aseguran el control de los grandes mercados mundiales mediante fusiones entre sí.

Esta tendencia exacerba las contradicciones del capitalismo en su fase monopólica mediante un proceso de integración que es cada vez más desigual e imperialista. La diferencia con la fase anterior, desde la posguerra a 1973, es que las transnacionales desplazan al Estado de su participación en la economía.

La razón y génesis de esto se haya en la crisis mundial capitalista que llevó a un agotamiento del modelo de acumulación capitalista (keynesiano). En este sentido, Van den Eynde afirma que “la globalización surge orgánicamente del desarrollo precedente. No es un accidente. Tampoco es un invento político”.

El modelo de acumulación precedente (keynesianismo), surgido luego de la Segunda Guerra Mundial se caracterizó por: a. tener como eje el endeudamiento estatal, para compensar la decadencia del crecimiento de capitalista que venía de los años 20; b. un “imperio del dólar” [norte] americano, que expresaba la nueva relación de fuerzas entre las potencias: c. la implementación de un “estado benefactor”, con concesiones sociales a los trabajadores, que pretendía enfrentar el reto de las revoluciones obreras que se expandieron por el oriente de Europa y Asia.

Esta forma de proceder del capitalismo (keynesiano) va a entrar en crisis a fines de los años sesenta, cuando el proceso de endeudamiento estatal alcanzó límites enormes, lo que, a su vez, llevó a la crisis de la libre convertibilidad del dólar-oro (Acuerdos de Bretton Woods), a un crecimiento inflacionario galopante, y a un estancamiento creciente de las fuerzas productivas, expresada en una caída del crecimiento económico constante. El estallido final del modelo, vino con el alza de los precios del petróleo de 1973.

La respuesta del sistema capitalista imperialista a esta crisis crónica siguió la lógica expuesta por Carlos Marx desde el siglo XIX, compensar la caída tendencial de la tasa de ganancias con diversas medidas, que genéricamente hemos llamado neoliberales:

Una ofensiva contra los países dependientes, arrancándoles mayores cuotas de explotación por la vía del endeudamiento externo y los ajustes estructurales, desarmando sus economías haciéndolas más vulnerables a las imposiciones de los capitales imperialistas.

Política de desregulación del trabajo, o sea, aumentar la explotación de la fuerza de trabajo en todo el mundo precarizando el empleo, apoyándose en el fomento de un desempleo masivo, aumentando los ritmos de trabajo, etc.

Cortando los beneficios sociales que de los trabajadores habían alcanzado bajo el estado de beneficio, y con mayor fuerza luego de la desaparición de la Unión Soviética en los años 90.

Privatización de empresas públicas que le permitieran al capital privado depredar en sectores enteros sin realizar mayor inversión productiva.

Recolonización de la Unión Soviética, China y otros estados obreros cuando la burocracia dirigente decidió pasarse al capitalismo con la perestroika y el “socialismo de mercado” de Deng Xiao Ping. Esto le ha permitido ampliar el mercado mundial y la mano de obra explotada.

La globalización de la democracia (burguesa), como apoyo político del proceso económico, que le garantiza no sólo una ideología para enfrentar a los movimientos sociales y mecanismos de control imperialistas para la recolonización política de los países dependientes.

En resumidas cuentas: “La globalización no es una política casual, sino un desarrollo económico orgánico del imperialismo. Además la globalización tiene una política, que expresa el dominio y los intereses de su fracción dirigente: esa política es el neoliberalismo, que es un capitalismo sin artificios, reaccionario cien por cien: que es explotación sin las “cadenas doradas” del Estado “de bienestar”; que es recolonización de los países dependientes y restauración del capitalismo allí donde se había comenzado a construir el socialismo”.

Este análisis lleva a Van den Eynde a una conclusión, la globalización está agudizando las contradicciones que caracterizan al capitalismo: entre una mayor socialización de los procesos de trabajo y una acumulación en menos manos de la riqueza social; entre la necesidad creciente de una planificación económica y la anarquía del mercado; entre un mercado mundial en crecimiento y el mantenimiento de las fronteras nacionales: entre la necesidad de aumentar la tasa de beneficios y la crisis de sobre producción; en fin, entre las fuerzas productivas (desarrollo tecnológico) y la cada vez más extendida miseria humana.

Por ello, finalmente, Van den Eynde define la globalización como “la etapa del capitalismo en que comienzan a desplegarse todas las contradicciones explosivas del régimen burgués en su etapa imperialista o monopolista, y de esta manera surgen paso a paso las condiciones –que antes, durante medio siglo, no habían existido- para que se produzca un nuevo auge socialista”.

La creciente desigualdad social es producto de la globalización capitalista

Con los criterios expuestos, revisamos algunos de los abundantes datos aportados por Thomas Piketty sobre la desigualdad social en el capitalismo del siglo XXI.

Piketty afirma que medida patrimonialmente la riqueza (conjunto de bienes muebles e inmuebles privados netos), ésta se haya concentrada de la siguiente manera: en Francia, el 1% más rico de la población posee el 22% del patrimonio; en el Reino Unido el 30%; y e Estados Unidos el 32%.(8)

Si en vez del 1% se toma el décil más rico de la población tenemos que éste posee en Francia el 60% del patrimonio; en el Reino Unido el 70%; en Estados Unidos el 70%. Por contra, el 50% más pobre de la población de esos países sólo posee el 5%.

Medido el ingreso promedio anual, según Piketty en la Unión Europea el 50% de la población más pobre posee un patrimonio de 20 mil euros; la mal llamada “clase media”, el 40% de la población con ingresos medios, posee un patrimonio que oscila entre 100 mil y 400 mil euros; el 9% que sigue posee sobre los 800 mil euros de patrimonio; y el 1% más rico de la población recibe desde 5 millones de euros en adelante.

Con el mismo criterio metodológico, la situación a nivel mundial sería la siguiente: el 0,1% de la población posee el 20% del patrimonio mundial; el 1% el 50% del patrimonio; el 10% más rico posee entre el 80 y el 90% del patrimonio. Peor aún, tan sólo 225 personas en el mundo poseen un patrimonio medio de 15.000 millones de euros.

Piketty calcula el ritmo de acumulación de riqueza por parte de esta minoría en un 6% anual, con lo cual estima que hacia el año 2043 esas 225 personas poseerán el 60% del patrimonio mundial.

En términos históricos, Piketty también demuestra que la concentración de la riqueza en Europa, que era altamente desigual en el siglo XIX, tendió a moderarse a lo largo del siglo XX, gracias a la Revolución Rusa, las dos guerras mundiales y la crisis capitalista que derivó en la política keynesiana (estado benefactor) como una respuesta económica frente a la revolución social que amenazaba al sistema capitalista global.

Luego empieza el camino inverso gracias al Consenso de Washington de 1980, que impuso el modelo de globalización neoliberal que hemos descrito antes, el cual se vio reforzado en 1990 con la desaparición de la Unión Soviética y su bloque.

En Europa, en 1810, el décil más rico de la población poseía el 80% del patrimonio; en 1910 este décil concentraba el 90% del patrimonio; para decrecer hasta 1975, cuando bajó a cerca del 60%. El signo empieza a cambiar en las dos últimas décadas del siglo XX, y vuelve a crecer el proceso de acumulación de la riqueza en manos del décil superior hasta representar el 65% del patrimonio en 2010.

Muchos otros datos, basados en los criterios metodológicos señalados, se desprenden de la abundancia de información aportada por los cuadros de Piketty, y pueden ser consultados por internet.(9) Para los efectos nuestros, basta con lo citado hasta aquí.

Podrían complementarse esas estimaciones con otras, de otros especialistas e incluso con las de organismos internacionales, por ejemplo, los estudios sobre pobreza de CEPAL para nuestro continente. Al margen de las precisiones metodológicas, todas las fuentes muestran un mundo capitalista crecientemente desigual.

Desde nuestra perspectiva, y en conclusión, la solución a la desigualdad creciente del capitalismo no se encuentra en pequeñas medidas económicas o sociológicas, sino en grandes transformaciones políticas. Pero eso es harina de otro costal.

Notas:

1) Piketty, Thomas. Capital in the Twenty-First Century. The belknap of Harvard University Press. Cambridge, Massachusetts. London, England. 2014.
2) Piketty, T. Citado en: “Reflexiones metodológicas y políticas sobre El capital en el siglo XXI y el concepto de capital”, de James Galbraith. http://sinpermiso.info
3) EL CAPITAL, TOMO III. Sección séptima., Los réditos y sus fuentes. Capítulo XLVIII: La fórmula trinitaria. http://pendientedemigracion.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital3/MRXC3848.htm
4) “Sobre la economía-mundo actual. Entrevista a I. Wallerstein”. Revista Herramienta No.8. Buenos Aires, 1998.
5) “La teoría de la dependencia y el sistema mundial”, Entrevista a T. Dos Santos. Revista Herramienta No.8. Buenos Aires, 1998.
6) Van den Eynde, A. Globalització, La dictadura Mundial de 200 empreses. Edicions de 1984. Barcelona, 1999.
7) “Foro Social Mundial analiza crisis del capitalismo senil”. Voz Independiente No. 68. Panamá, mayo/junio de 2001.
8) Toussaint, Eric. “Thomas Piketty “El capitalismo del siglo XXI”: la gran desigualdad...”. En http://aquevedo.wordpress.com/2014/04/26/thomas-piketty-el-capitalismo-en-el-siglo-xxi-la-gran-desigualdad/
9) http:///piketty.pse.ens.fr/fr/capital21c

PUBLICADO POR ARGENPRESS EN 13:15:00 

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