Portada de antigua versión de Revista Libre Pensamiento
Mostrando entradas con la etiqueta Polonia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Polonia. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de junio de 2014

Recordatorio de la Polonia socialista tras la muerte de Jaruzelski

Recordatorio de la Polonia socialista tras la muerte de Jaruzelski
Juan Carlos Martínez-Portillo

jun 2nd, 2014 | By Boltxe kolektiboa | Category: Iritzia

Con la muerte del militar y político comunista polaco Wojciech Jaruzelski el pasado 25 de mayo, desaparece una figura fundamental que representa por su propia trayectoria de vida la efervescencia revolucionaria y antifascista de los elementos más progresivos del pueblo polaco en su durísima lucha contra la criminal ocupación nazi en el período comprendido entre 1939 y 1945; la creación y desarrollo de la República Popular de Polonia; y, finalmente, el triunfo de la contrarrevolución acontecida en los países socialistas del este de Europa en el período de 1989-1991.

La biografía política y militar de Jaruzelski constituye la plasmación, en primera persona, de la ayuda prestada por la URSS para la conformación en el propio territorio soviético de la Unión de Patriotas Polacos (ZPP) en febrero de 1943 y que, en permanente contacto con el clandestino Partido Obrero Polaco (PPR) que operaba dentro de la Polonia ocupada por el nazifascismo, mantuvo en las terribles condiciones de lucha que el período histórico requería un programa, en alianza con otros sectores de izquierdas, centrado en la realización de cambios socioeconómicos sustanciales, como la nacionalización de la industria, de la banca y el gran comercio, o la reforma agraria.

Jaruzelski, a pesar de no estar encuadrado en ninguna organización comunista hasta 1947, es miembro activo desde 1943 del Ejército Popular Polaco (LWP), creado igualmente en la URSS para dar protagonismo a los refugiados polacos dentro del territorio soviético en la tarea de colaborar militarmente en la Gran Guerra Patria dentro de las fronteras soviéticas, y a ser ellos mismos, posteriormente, protagonistas en la liberación de su patria de las garras de la Alemania hitleriana.

Varsovia, Gdansk, Gdynia…. fueron algunas de las ciudades polacas en las que el LWP tuvo un protagonismo activo en su liberación definitiva. E incluso tuvieron la oportunidad de cobrarse merecida venganza por los más de 6 millones de ciudadanos y ciudadanas de Polonia exterminados por el III Reich, al participar en los combates librados para la toma de la Cancillería y del Reichstag berlinés por el Ejército Rojo.

Caen por su propio peso, por tanto, con este breve recorrido histórico, las mentiras volcadas por los elementos reaccionarios polacos, de entonces y de ahora, que pretendieron y pretenden falsear su propia historia menospreciando, o condenando abiertamente, la que fue una vital ayuda internacionalista de la patria soviética a las masas polacas en su lucha por sacudirse, tanto la ocupación alemana, como el intento por parte de los sectores capitalistas polacos encuadrados en su día en el autoproclamado gobierno polaco en el exilio (primero en París, luego en Londres) como los inequívocos y únicos representantes de los intereses del pueblo polaco de la época.

Jaruzelski fue testigo de cómo en el referéndum de junio de 1946, el pueblo polaco apoya mayoritariamente las reformas socioeconómicas impulsadas por el PPR, y cómo en las elecciones legislativas de 1947, el PPR y sus aliados se alzan con el triunfo, pasando así Polonia a convertirse en República Popular, dirigida por el Partido Obrero Unificado Polaco (PZPR), resultante de la fusión del PPR y del Partido Socialista.

Nuevamente los simples hechos históricos contradicen a los elementos anticomunistas de toda condición y pelaje que, machaconamente, siguen pretendiendo inocular el falso discurso según el cual el llamado bloque socialista del Este de Europa no fue más que fruto de una ocupación soviética y una imposición externa contra las aspiraciones “democráticas” de sus propios pueblos.

Jaruzelski fue ascendiendo gradualmente en el escalafón político y militar de la Polonia Popular siendo primero, testigo de excepción, y posteriormente participante activo en la toma de decisiones estratégicas, del impresionante desarrollo experimentado por el país, fruto de la planificación democrática de la economía y de la propiedad colectiva de los medios de producción, donde la clase obrera, a través de sus organizaciones políticas o sindicales, era sujeto activo en la construcción del Socialismo.

Un sector agrícola de propiedad cooperativa o bajo control directamente estatal superior al 50% para los años -70; una industria que, partiendo de la nada en el período de posguerra, representaba el 62% del PIB y empleaba una cuarta parte de la mano de obra en 1977; una educación al servicio del pueblo trabajador donde la Constitución consagraba el carácter universal, laico, público y gratuito de la misma y donde, junto con el idioma polaco común, se protegía el derecho a la educación en lenguas minoritarias (bielorruso, alemán, ucraniano, eslovaco, lituano o yiddish); la erradicación de un ejército hasta entonces férreamente clasista (prohibición en 1937 de matrimonios entre oficiales con mujeres de sectores humildes) para transformarse en una institución donde ya en 1963 el 49% de los oficiales eran de extracción obrera y el 33% de composición campesina, y que tuvo la posibilidad de demostrar su carácter internacionalista en el aplastamiento, junto con otras tropas del Pacto de Varsovia, del intento de golpe capitalista abortado en Checoslovaquia en 1968; constituyen algunas de las conquistas que la clase obrera polaca protagonizó, y que contrastan con el desmantelamiento progresivo del tejido industrial y la consecuente necesidad de emigrar para millones de trabajadores y trabajadoras polacas a quien el proceso contrarrevolucionario triunfante de 1989-1991 sólo ha traído paro, privatizaciones, desprotección social, el regreso al oscurantismo religioso representado en un integrismo católico y antisemita, o un nacionalismo chovinista fanático interesado en reescribir la historia a medida de la oligarquía que actualmente detenta el poder, protegida por el imperialismo de la Unión Europea (UE), y tendente a borrar de la memoria colectiva del pueblo polaco cualquier pasado emancipador, así como a criminalizar a quienes siguen manteniendo en alto y reivindicando el pasado socialista de Polonia, donde actualmente la exhibición de los símbolos comunistas en Polonia es considerado un delito.

Sin embargo, la historia de la construcción de la Polonia Popular en la que Jaruzelski tomó parte activa, no está exenta de gravísimos errores, tanto en el ámbito económico como en el político, fruto sin duda de la relajación y la posterior profundización en la deriva revisionista que fue corroyendo progresivamente a las organizaciones partidarias y a las instituciones estatales tras la negación de los principios fundamentales del marxismo-leninismo, y su paulatina sustitución por “teorías” acientíficas y ajenas a los intereses del pueblo trabajador como el llamado “estado de todo el pueblo”, la pervivencia (incluso el impulso) de leyes económicas propias del capitalismo; o la esclerosis y burocratización de los aparatos del Estado que progresivamente se alejaban del necesario protagonismo que las masas debían tomar a la hora de dirigirlo, y que permitieron la recuperación y posterior ofensiva de sectores objetivamente interesados en liquidar la construcción socialista.

La permisividad para con una influyente jerarquía vaticanista que operaba impunemente como actor político contrarrevolucionario; el protagonismo y reconocimiento explícito concedido a falsos sindicatos como Solidaridad, o su vertiente agrícola (“Solidaridad Campesina”) que, sabiendo aprovechar hábilmente los fracasos de algunos planes quinquenales y malas cosechas, catalizaron el descontento de amplios sectores obreros y populares para presentarse falsamente como genuinos representantes de las masas y boicotear activamente la producción, elemento que a su vez retroalimentaba el creciente malestar en amplios sectores, constituyen alguno de los puntos que fueron abriendo paso paulatina pero ininterrumpidamente a posiciones ideológicas antagónicas a lo que debía suponer un gobierno obrero y campesino (chovinismo, odio religioso, regreso a una economía capitalista, o entrega directa de sectores estratégicos al capital privado, incluyendo el extranjero).

Jaruzelski, ya nombrado Jefe de Gobierno y Secretario General del Partido, dirigió en Diciembre de 1981 un importante golpe destinado a derrotar la influencia y maniobras abiertamente golpistas de los elementos derechistas que, a pesar del éxito momentáneo obtenido, y quizás debido a la timidez en cuanto a su contundencia e inconstancia en el tiempo, no pudo (o supo, o quiso) frenar el caudal contrarrevolucionario que, operando al mismo tiempo desde dentro de territorio polaco como desde fuera, haría caer definitivamente la Polonia Popular y descabalgar así a las masas polacas de un Estado que, con sus deficiencias y errores, durante las últimas 4 décadas les había pertenecido.

La posterior persecución política a Jaruzelski por parte de las autoridades de la Polonia burguesa, prácticamente hasta su muerte, incluyendo el intento de enjuiciamiento por las responsabilidades ocupadas en la antigua República Popular, es una muestra más del ensañamiento y afán de venganza que atraviesa el accionar de los distintos gobiernos capitalistas en un intento para erradicar la voluntad de lucha de los pueblos por deshacerse del yugo de la actual dictadura del capital; por desarticular a sus organizaciones de vanguardia. En definitiva, por tratar de parar la rueda de la historia y sacudirse el pavor que les asalta ante “el fantasma del comunismo”, que no deja de recorrer Europa.

Intentos vanos. Pues la máxima aspiración de quienes hoy somos golpeados por el poder de los monopolios de este capitalismo en crisis, incluyendo al pueblo trabajador polaco, no puede erradicarse nuestra voluntad por conquistar, y esta vez definitivamente, un mundo reflejado en las palabras de Israel Shamir para referirse al período soviético: “Vivíamos en un paraíso comunista pero no nos dábamos cuenta”.


sábado, 19 de abril de 2014

Ucrania: Polonia entrenó a los golpistas 2 meses antes de Maidan

¡CON LAS MANOS EN LA MASA!
Ucrania: Polonia entrenó a los golpistas 2 meses antes de Maidan
por Thierry Meyssan

Dicen que la mentira tiene las piernas cortas. Sólo 2 meses después del cambio de régimen en Kiev, la prensa polaca publica revelaciones sobre la implicación del gobierno de Donald Tusk en la preparación del golpe de Estado. Esta nueva información contradice todo el discurso occidental y demuestra que el actual gobierno provisional de Alexander Turchinov fue impuesto por la OTAN en violación del derecho internacional.

RED VOLTAIRE | DAMASCO | 18 DE ABRIL DE 2014 



En el papel de negociador europeo, Radoslaw Sikorski firma con el presidente de Ucrania Viktor Yanukovich un acuerdo para el arreglo de la crisis en la noche del 21 de febrero de 2004. Esa misma madrugada, tomarán el poder los hombres secretamente entrenados en Polonia por el propio Sikorski.

El semanario polaco de izquierda Nie [en español «No»] acaba de publicar un testimonio impactante sobre el entrenamiento de los elementos más violentos del EuroMaidan [1].

Según esa publicación, en septiembre de 2013 el ministro polaco de Relaciones Exteriores, Radoslaw Sikorski, invitó 86 miembros de Pravy Sector (Sector de Derecha) a viajar a Polonia en el marco de un programa de cooperación interuniversitaria. Pero los invitados no eran estudiantes y muchos tenían más de 40 años. No fueron a la universidad técnica de Praga, como decía en el programa oficial, sino al centro de entrenamiento de la policía de Legionowo, a una hora de carretera de la capital polaca. Allí pasaron 4 semanas de entrenamiento intensivo en manejo de multitudes, reconocimiento de personas, tácticas de combate, técnicas de mando, comportamiento en situaciones de crisis, protección contra gases utilizados por las fuerzas del orden y, fundamentalmente, clases de tiro que incluyeron el uso de fusiles de francotirador.

Este entrenamiento se realizó en septiembre de 2013. Recordemos que las protestas de la plaza Maidan supuestamente comenzaron como reacción a un decreto que suspendía las negociaciones sobre la firma del acuerdo de asociación de Ucrania con la Unión Europea, decreto firmado por el primer ministro ucraniano Mykola Azarov el 21 de noviembre.
El semanario subraya la existencia de fotos que demuestran la realización de este entrenamiento. En ellas puede verse a los ucranianos con uniformes nazis junto a sus instructores polacos vestidos de paisano.

Estas revelaciones justifican una nueva lectura de la resolución, adoptada por la Dieta polaca a principios de diciembre de 2013, en cuyo texto el parlamento expresaba su «total solidaridad con los ciudadanos ucranianos, quienes con gran decisión están mostrando al mundo su voluntad de garantizar la plena pertenencia de su país a la Unión Europea». Por supuesto, los parlamentarios polacos ignoraban entonces que su país había entrenado a los individuos que estaban tratando de tomar el poder en Ucrania, cosa que finalmente lograron.

Este escándalo es ilustrativo del papel que la OTAN ha asignado a Polonia en Ucrania, que bien puede compararse con el papel de Turquía en Siria. El gobierno del liberal pro-europeo Donald Tusk ha desempeñado a fondo ese papel. El actual ministro polaco de Relaciones Exteriores, el periodista Radoslaw Sikorski, quien fue refugiado político en el Reino Unido, fue el artífice de la integración de Polonia a la OTAN. Como miembro del «Triángulo de Weimar», Sikorski fue uno de los 3 representantes de la Unión Europea que negociaron el acuerdo del 21 de febrero de 2014 entre el presidente Viktor Yanukovich y los tres principales líderes de EuroMaidan [2]. Por supuesto, el presidente ucraniano no sabía que Sikorski había entrenado a los cabecillas de la revuelta.

Por su parte, el ministro del Interior de Polonia y coordinador de los servicios de inteligencia, Bartlomiej Sienkiewicz (tátara nieto del autor de Quo Vadis? Henryk Sienkiewicz,), fue uno de los fundadores del actual servicio secreto polaco, conocido como Buró de Protección del Estado (Urzad Ochrony Panstwa). Este personaje fue durante mucho tiempo el director adjunto del Centro de Estudios Orientales (Osrodek Studiow Wschodnich), un centro nacional de investigaciones sobre el este de Europa y los Balcanes que se dedica particularmente al estudio de Ucrania y Turquía. A través de sus acuerdos con la Fundación Carnegie [3], este instituto polaco ejerce gran influencia sobre la percepción que se tiene en Occidente sobre los acontecimientos actuales.

Bajo el gobierno de Yulia Timochenko (de 2007 a 2010), el actual presidente provisional ucraniano, Alexander Turchinov, fue jefe de los servicios secretos y posteriormente vice primer ministro. Turchinov trabajaba en aquel entonces con los polacos Donald Tusk –quien ya era primer ministro–, Radoslaw Sikorski –por entonces ministro de Defensa– y Bartlomiej Sienkiewicz –quien era director de la firma privada de inteligencia ASBS OTHAGO.

Para derrocar el gobierno de Ucrania, Polonia se apoyó en militantes nazis, de la misma manera como Turquía se apoya en al-Qaeda en sus intentos por derrocar el gobierno sirio.

Nada tiene de sorprendente ver que las actuales autoridades recurren a los nietos de los nazis que la CIA integró a la red Gladio de la OTAN para luchar contra la Unión Soviética, en tiempos de la guerra fría, cuando recordamos la polémica que estalló durante la elección presidencial polaca de 2005: el periodista y diputado Jacek Kurski reveló entonces que Jozef Tusk, el abuelo de Donald Tusk, se había enrolado en la Wermacht como voluntario. Después de negar vehemente los hechos, el entonces primer ministro acabó admitiendo que su abuelo efectivamente había servido en el ejército nazi, aunque afirmó que lo habían enrolado a la fuerza después de la anexión de Dantzig. Este incidente que dice mucho sobre las preferencias de Washington a la hora de seleccionar a sus agentes en el este de Europa.

Resumiendo, Polonia entrenó a los cabecillas de los desórdenes que condujeron al derrocamiento del presidente democráticamente electo de Ucrania y luego fingió negociar una salida a la crisis, el 21 de febrero de 2014, mientras que los cabecillas que había entrenado estaban tomando el poder.

Por otro lado, no cabe duda de que el promotor del golpe de Estado fue Estados Unidos, como queda demostrado en la conversación telefónica entre la secretaria de Estado adjunta Victoria Nuland y el embajador de Estados Unidos en Ucrania Geoffrey R. Pyatt [4]. También queda claro que otros miembros de la OTAN, como Lituania (Ucrania estuvo en otros tiempos bajo el dominio del imperio lituano-polaco), e Israel en su calidad de miembro de facto del estado mayor de la alianza atlántica, también participaron en el golpe de Estado de Kiev [5]. Todo ese dispositivo hace pensar que la OTAN dispone actualmente de una nueva red Gladio en Europa oriental [6]. Además, después del golpe de Estado, mercenarios estadounidenses empleados por una filial de la firma Academi (Greystone Ltd) fueron desplegados en Ucrania en coordinación con la CIA [7].

Todos esos hechos modifican profundamente la percepción que se podía tener del golpe de Estado que se produjo en Kiev el 22 de febrero de 2014. Contradicen toda la argumentación que el Departamento de Estado de Estados Unidos se ha tomado el trabajo de enviar por escrito a la prensa (Ver los puntos 3 y 5 de la nota del 5 de marzo) [8] y constituyen, a la luz del derecho internacional, un acto de guerra. Y por ende anulan todo el razonamiento de los occidentales sobre todo lo que ha venido sucediendo después del golpe de Estado, incluyendo toda la retórica occidental sobre la reunificación entre Crimea y la Federación Rusa y los actuales levantamientos en el este y el sur de Ucrania.

<:ver_imprimer:> <:recommander:recommander:> Facebook Twitter Delicious Seenthis Digg RSS
[1] «Tajemnica stanu, tajemnica Majdanu», Nie, n°13-2014, fechado el 18 de abril de 2014.
[2] «Accord sur le règlement de la crise en Ukraine», Horizons et débats(Suiza), Réseau Voltaire, 21 de febrero de 2014.
[3] «La Fundación Carnegie para la paz internacional», Red Voltaire, 1º de febrero de 2005.
[4] «Conversación entre la secretaria de Estado adjunta y el embajador de Estados Unidos en Ucrania», Oriental ReviewRed Voltaire, 8 de febrero de 2014. «La agenda secreta de Catherine Ashton y Victoria Nuland», por Wayne Madsen, Strategic Culture Foundation, Red Voltaire, 27 de marzo de 2014.
[5] «Militares israelíes en Maidan», Red Voltaire, 3 de marzo de 2014.
[6] «Nuevo Gladio en Ucrania», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia),Red Voltaire, 20 de marzo de 2014.

Seguidores

Vistas de página en total