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jueves, 20 de abril de 2017

Histórico fallo: Monsanto comete crímenes de lesa humanidad

© REUTERS/ Michael Dalder

Histórico fallo: Monsanto comete crímenes de lesa humanidad
Sputnic

02:00 21.04.2017 (actualizada a las 02:38 21.04.2017) 

Según el fallo del Tribunal Internacional Monsanto, un órgano consultivo convocado por la sociedad civil, la corporación agroindustrial transnacional es culpable de ‘ecocidio', una figura que recomiendan incluir en el Estatuto de Roma para que pase a la órbita de la Justicia ordinaria.

El fallo era esperado con ansias por varios sectores de la sociedad civil de todo el mundo, tras las audiencias que se llevaron a cabo en octubre de 2016. Se trata de un tribunal popular, integrado por seis juristas con una sólida experiencia en la magistratura, que fue conformado a pedido de actores sociales, explicó a Sputnik el médico Damián Verzeñassi, uno de los testigos del juicio.

En base a las pruebas aportadas por científicos, el tribunal —cuyo fallo es consultivo, al no ser un órgano oficial— determinó que los organismos genéticamente modificados (OGM) y los pesticidas de la empresa la vuelven culpable de "ecocidio", por provocar "una acción de destrucción ambiental permanente y consistente, dirigida a alterar la vida en los territorios", indicó Verzeñassi.

"Desde el punto de vista jurídico, es un paso muy importante. Una vez hecho este reconocimiento el tribunal hizo algo que no previmos: sugerir con fuerza que se modifique el Estatuto de Roma para que las corporaciones puedan empezar a ser juzgadas por delitos de lesa humanidad. Hasta el día de hoy, la Corte Penal de La Haya solo puede juzgar a personas físicas o los Estados", comentó el médico argentino, un notorio activista que ha documentado el efecto nocivo de pesticidas como el glifosato en las poblaciones a proximidad de monocultivos de soja transgénica.

Verzeñassi, profesor de la Universidad Nacional de Rosario, destacó los argumentos del dictamen de la jueza senegalesa Dior Fall Sow, que opinó que los Gobiernos que permiten el uso de los productos de la empresa son "cómplices del delito de ecocidio".

El argentino precisó que los Estados tienen responsabilidad, ya que han firmado convenios internacionales para garantizar la protección al medioambiente, la salud, la alimentación saludable y la libertad científica.

El académico también destacó la parte del dictamen a cargo del juez mexicano Marcos Orellana, "un reconocimiento de que la introducción de OGM en los territorios puede considerarse un crimen", pues están asociados "al uso cada vez mayor de venenos", algo que ha sido "claramente demostrado en la salud de los territorios" con este tipo de cultivos.

"Al mismo tiempo, se demostró que estos OGM generan contaminaciones en producciones no transgénicas, entonces violan los derechos comerciales y de producción de quienes deciden no usar este tipo de elementos. Finalmente, estos agentes fueron introducidos en los territorios y liberados en sus estructuras comerciales sin pruebas científicas fidedignas y confiables de que son inocuos", valoró.

Aunque el fallo no obliga a Monsanto a cumplir ninguna sanción, "le genera una condena social muy importante" en un momento en el que la compañía tiene una oportunidad para "limpiar su cara" tras ser comprada por Bayer.

Los movimientos sociales, dijo Verzeñassi, temen que este cambio de propiedad sea una "estratagema comercial" de ambas empresas. En ese sentido, el argentino recordó los crímenes contra el territorio de la petrolera Texaco en Ecuador. Esa firma fue adquirida luego por Chevron, que se deslindó de toda obligación relativa a los desastres ambientales de la explotación petrolera previa a la compra.

"Pensamos que algo similar puede hacer Bayer, con el agravante de que es vendedor de productos farmacológicos que se usan para tratar las enfermedades que se generan con los productos agroindustriales de Monsanto", comentó el activista.

Asimismo, recordó el rol que tuvo Monsanto en la Guerra de Vietnam. La trasnacional es "productora y proveedora del agente naranja que usaba el Ejército de EEUU para arrasar los territorios vietnamitas", evocó. En 1966, cuando un juzgado popular integrado por intelectuales como Jean-Paul Sartre y Bertrand Russell abordó el conflicto, no existía la perspectiva de poder someter a las corporaciones a la Justicia internacional como ahora propone el TIM.

La jueza argentina Eleonora Lamm, integrante del TIM, dijo a Sputnik que se "recalcó la importancia de que las empresas empiecen a jugar otro papel en el Derecho, no solo en el local, sino especialmente en el internacional" a partir de un "interés general" desde el ámbito social y académico.

"En el Derecho Internacional se les exigen cosas a los Estados. La idea ahora es evolucionar en este sentido, para empezar a hacerlo a las empresas. Se procura que el ecocidio sea efectivamente incorporado en la Corte Penal Internacional. No sabemos si va a pasar o cuándo, pero lo cierto es que ya que se esté planteando en alguna instancia la necesidad de que esto sea incorporado a un marco legal internacional", indicó la magistrada.

Esta perspectiva jurídica que se basa en la protección de los derechos humanos y no de los económicos es "algo importantísimo", ya que "hay una brecha muy grande" entre las dos categorías. Según la jueza, a veces los magistrados de cada país tienen dificultades para encontrar los argumentos para dictar sentencias en casos de ecocidio. La relevancia de los integrantes del tribunal y las pruebas aportadas en el juicio les darán herramientas sólidas para poder utilizar de ahora en más.

https://mundo.sputniknews.com/ecologia/201704211068546870-tribunal-internacional-monsanto-fallo/

jueves, 6 de octubre de 2016

El MONSTRUOSO ‘matrimonio’ de Bayer y Monsanto

El MONSTRUOSO ‘matrimonio’ de Bayer y Monsanto

Fecha- 6.10.16 Etiquetas- Capitalismo USA


La adquisición
de la polémica multinacional Monsanto por Bayer supone la creación de un gigante empresarial a cuya sombra se desenvuelve la vida cotidiana de millones de personas. 


¿Qué motivos hay tras una operación de semejante envergadura?

¿Cómo actuará esta nueva pieza en el tablero económico mundial?

¿De qué forma influirá en nuestro día a día?

En esta edición de ‘El Zoom’, Javier Rodríguez Carrasco analiza, ayudado por expertos, la letra pequeña de este ‘matrimonio de conveniencia’.

 
Zika y otros ‘Mortíferos’ Virus CREADOS por Los Dueños del Mundo


 

https://hugosadh.com/2016/09/29/el-monstruoso-matrimonio-de-bayer-y-monsanto/

jueves, 11 de agosto de 2016

Cambio climático: ¿Estafa global?

Cambio climático: ¿Estafa global?

Publicado: 10 ago 2016 22:36 GMT | Última actualización: 11 ago 2016 09:55 GMT

La expresión 'cambió climático' se ha extendido por todo el mundo y, con ella, la insinuación de una pavorosa amenaza que dirige a nuestro planeta hacia su destrucción. Sin embargo, ¿sabemos exactamente de qué se trata y cuáles son sus causas? ¿Nos están manipulando? ¿Quién hace caja con el 'apocalipsis medioambiental'? En esta edición de 'El Zoom', Javier Rodríguez Carrasco examina, con la ayuda de expertos, las medias verdades que avalan unas iniciativas 'verdes' no del todo altruistas.

¿Acaso nunca ha formado parte de un debate en el que alguien dice "ya no llueve como antes" o "qué invierno tan seco"? En realidad, el cambio climático es un tema muy importante, pero ¿quién está detrás de la alarma global sobre el clima? Hoy en día, la 'teoría' del calentamiento global se ha convertido en una realidad, casi en una religión. Si creemos todo lo que nos repiten a diario, prácticamente nos encontramos ante una catástrofe mundial. 

Las verdades del calentamiento global

El hombre es un predador del clima por culpa de la economía y el consumismo, aunque los propios procesos evolutivos de la Tierra también están relacionados con este polémico fenómeno. De todos modos, algunos de los argumentos que nos han vendido hasta ahora tienen otro trasfondo. Este tipo de defensas del medio ambiente son un negocio muy lucrativo y casi todas están alejados de la realidad. En realidad, suponen una forma perfecta de encubrir la actividad de las grandes empresas, las principales beneficiadas de las nuevas tecnologías de energía sostenible.

Por ejemplo, el que fuera vicepresidente estadounidense, Al Gore, presentó un documental que fue muy premiado... aunque para algunos especialistas está plagado de mentiras, como que si seguimos en la misma línea el nivel del mar subiría siete metros o que la corriente del golfo de México dejaría de fluir. De igual manera, la corriente que indica que el aumento de la emisión de dióxido de carbono supone la principal causa del calentamiento global tiene muchas contradicciones y la han desarrollado diversos grupos privados con intereses económicos en ese apartado.

Un nuevo negocio

La rehabilitación energética de edificios, las patentes o los productos biológicos forman parte del negocio de un nuevo sector de moda en el capitalismo, incluso este sistema económico busca mercantilizar las funciones de la naturaleza. Ahora, los culpables del cambio climático quieren mostrarse como los salvadores del planeta. 

De esta forma, los países renuevan sus legislaciones para obligar a comprar nuevos productos... y a pagar nuevos impuestos. Esas normas vinculantes ofrecen nuevos empleos pero, más allá de generar una preocupación real, se han convertido en una nueva forma de que las grandes compañías ganen más dinero.



https://actualidad.rt.com/programas/zoom/215704-cambio-climatico-estafa-global

jueves, 21 de enero de 2016

Los océanos se vacían: peces desaparecen a velocidades récord

REUTERS/Toru Hana
Los océanos se vacían: peces desaparecen a velocidades récord

Publicado: 20 ene 2016 02:53 GMT

De acuerdo con las cifras oficiales reflejadas por el estudio, en 2010 fue un 50% mayor de lo estimado por los organismos internacionales.

La pesca indiscriminada, a nivel industrial y a baja escala, tendrá prontas consecuencias para la fauna marina, cuyo volumen está en franca disminución. Así lo advirtió un estudio realizado durante más de diez años por especialistas de la Universidad de la Columbia Británica, en Canadá, que publicó 'Nature Communications'.

El informe destacó que la pesca industrial se encontró con una importante caída de su recolección, que responde a que los océanos se están quedando sin peces. Esta situación se volverá aún más grave si continúa el ritmo actual de pesca, que ocasionará una disminución de las opciones de pescado en los países ricos, mientras que los habitantes de las naciones pobres sufrirán una caída del consumo de proteínas animales.

De acuerdo con las cifras oficiales reflejadas por el estudio, la pesca global aumentó considerablemente entre 1950 y 2010. 

Por su parte, la Organización Mundial para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) también evaluó los datos y concluyó que la pesca mundial ha sido un 32% más alta que la declarada ante el organismo, cuya última evaluación, no obstante, clasificó a la pesca mundial como "prácticamente estable".

En el mismo sentido, se indicó que en el 2010, la pesca fue de 110 millones de toneladas, mientras que las reportadas a la FAO eran solo de 77 millones.

¿La tendencia irreversible?

"Los océanos están en un gran problema. Si no empezamos a reducir la sobrepesca ahora, va a ser mucho más difícil que las poblaciones de peces crezcan hasta un tamaño decente", afirmó uno de los investigadores de la Universidad de la Columbia Británica, Daniel Pauly, quien agregó que ese incremento es imprescindible para alcanzar "las cantidades que se necesitan para alimentar a una población que crece mil millones de personas en una década, a precios accesibles".

Por último, Pauly afirmó que una solución efectiva al problema global es eliminar los subsidios al combustible y a la construcción de nuevas embarcaciones o hacer más eficientes las ya existentes, que rondan los 20.000 millones de dólares al año. En ese sentido, aclaró que eliminar los subsidios no hará aumentar los costos de comercialización. "No hay relación entre subsidios y el precio del pescado", concluyó.

https://actualidad.rt.com/ciencias/197315-oceanos-vaciar-peces-desaparecer-velocidades-record

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Crónica de un desastre climático anunciado


18/11/2015 :: MUNDO, EUROPA

Crónica de un desastre climático anunciado

La COP21 prevé un sistema de acciones voluntarias sin compromisos vinculantes, legitimando nuevas falsas soluciones y peligrosas tecnologías

El cambio climático existe y es grave. Cifras más o menos, todos los análisis convergen: para evitar que el planeta se siga calentando con impactos devastadores urge reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), consecuencia del sistema de producción y consumo con combustibles fósiles como petróleo, gas y carbón. Los rubros que más GEI emiten son extracción y generación de energía, sistema alimentario agro-industrial –incluida deforestación y cambio de uso de suelo–, construcción y transportes.

Sin embargo, las reducciones necesarias y cómo garantizar que los principales responsables (países y empresas) dejen de contaminar el clima de todos y minar el futuro de nuestras hijas e hijos, no está en la agenda del próximo encuentro mundial sobre el clima que se realizará en París el próximo diciembre.

En su lugar, la 21 Conferencia de las Partes (COP21) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) que se reunirá las dos primeras semanas de diciembre prevé condonar un sistema de acciones voluntarias, llamadas contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional (CPDN o INDC, por sus siglas en inglés) sin compromisos vinculantes ni real supervisión internacional, legitimando nuevas falsas soluciones y peligrosas tecnologías. De paso terminarán de enterrar el proceso multilateral de negociaciones para enfrentar esta crisis global.

El precedente de este próximo acuerdo-no acuerdo (se trata de legalizar que cada país haga lo que quiera) fue el Protocolo de Kyoto, un acuerdo internacional vinculante que estableció que los principales países emisores, responsables de la mayoría de GEI, redujeran en 5 por ciento sus emisiones por debajo del nivel de 1990. El total de emisiones era entonces 38 giga toneladas equivalentes de dióxido de carbono anuales (equivalentes porque hay otros gases de efecto invernadero).

EEUU, principal emisor histórico y segundo actual, nunca firmó el Protocolo de Kyoto y siguió aumentando sus emisiones. Al 2010, las emisiones globales, en lugar de bajar, habían aumentado a 50 giga toneladas anuales. En ese año, China pasó a ser el primer emisor, ahora con 23 por ciento del total, seguido de EEUU (EU) con 15.5 por ciento. Pero acumulado, EU es responsable de 27 por ciento de emisiones desde 1850. Con 5 por ciento de la población mundial, usa 25 por ciento de la energía global y sus emisiones de GEI per cápita son más de mil 100 toneladas por persona mientras en China son de 85 toneladas por persona. Cabe notar que el desarrollo actual de China sigue el mismo modelo destructivo de producción y consumo industrial, con crecientes brechas de desigualdad interna.

Esta nueva realidad de emisiones de países emergentes afirmó a los principales emisores históricos a exigir que todos debían reducir –aunque ellos no lo habían hecho nunca. Bloquearon una nueva etapa del Protocolo de Kyoto y aprovecharon para minar el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas que había sido un pilar de la CMNUCC.

Para la COP 21, por primera vez cada país debe entregar a la Convención su plan de contribuciones previstas, y como son determinadas a nivel nacional, el secretariado se limita a contabilizar lo que significan. A fin de octubre 2015, se habían entregado las contribuciones previstas de 146 países. Según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, esos planes se traducen en un aumento de 3 a 3.5 grados en el promedio global al 2100, casi el doble del límite oficial acordado de máximo 2 grados y mucho más de 1.5 grados que los estados insulares, la mayoría de países del Sur y organizaciones de la sociedad civil consideran máximo aceptable para no morir bajo las aguas, sufrir violentos huracanes, sequías y hambrunas.

Las medidas propuestas por los grandes emisores históricos son altamente insuficientes, incluso en términos formales. Un análisis de organizaciones ambientalistas, sindicales y sociales, aplicando un criterio de contribuciones justas por país (tomando en cuenta responsabilidad histórica y capacidad de hacer reducciones según nivel económico actual debido a la industrialización que provocó las emisiones) muestra que EEUU, Japón y Europa ni siquiera llegan a 20 por ciento de lo que deberían reducir. Por el contrario, los países más pobres, contribuyen más de lo que nunca causaron y algunos países emergentes (China, India) proponen mucho más que su justa parte per cápita. (civilsocietyreview.org).

Es una perspectiva reveladora, pese a que no toma en cuenta otro aspecto fundamental: cómo se componen esas contribuciones que harían los países. Porque además de insuficientes, la mayor parte de sus contribuciones se basan no en reducir emisiones, sino en compensarlas con mercados de carbono, con técnicas de geoingeniería como captura y almacenamiento de carbono (CCS) con mal llamada bioenergía que devasta ecosistemas y compite con producción de alimentos, y con programas perversos contra comunidades campesinas e indígenas, como la agricultura climáticamente inteligente y REDD+para bosques.

Además de anunciarnos que aumentarán las emisiones, las medidas propuestas van contra las comunidades y movimientos que tienen alternativas reales, viables y posibles para salir de la crisis. La COP21 se dirige a consolidar un crimen histórico. Pero no será sin denuncia y resistencia desde abajo.

* Investigadora del grupo ETC
La Jornada

Texto completo en: 

http://www.lahaine.org/cronica-de-un-desastre-climatico

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Diez razones para decir NO a los transgénicos


Diez razones para decir NO a los transgénicos
Silvia Ribeiro*

Enviado por tortilla en Mar, 11/25/2014 - 22:02

Silvia Ribeiro*, EcoPortal, 24 de noviembre 2014

Los promotores de los transgénicos (organismos genéticamente transformados = OGT), prometen que éstos serán más nutritivos, aumentarán las cosechas y disminuirán el uso de químicos, y por ello, son la solución para el hambre en el mundo. Deberíamos, nos dicen, aceptar los riesgos que conllevan, ya que todas las tecnologías tienen riesgos y siempre hay quienes no comprenden la ciencia y se resisten a los cambios.

La realidad de los transgénicos nos muestra que no cumplen con ninguna de estas promesas. Por el contrario, producen menos, usan más químicos, generan nuevos problemas ambientales y de salud, crean más desempleo y marginación, concentran la propiedad de la tierra, contaminan cultivos esenciales de las economías y las culturas, como el maíz, aumentan la dependencia económica y son un atentado a la soberanía.

1. La ingeniería genética se basa en más incertidumbres que conocimientos

Los transgénicos son organismos a los que se les ha insertado material genético, generalmente de otras especies, por métodos que jamás podrían ocurrir en la naturaleza.

Estudios recientes, aparecidos en publicaciones científicas (1) postulan que los dogmas centrales de la genética desde la década de 1950, podrían estar fundamentalmente equivocados. Lo grave es que sobre este dogma central ¿equivocado? se están produciendo a gran escala organismos transgénicos que van a parar a nuestros alimentos, medicinas y a la biodiversidad circundante.

La tecnología de la ingeniería genética tiene tantas incertidumbres y efectos colaterales impredecibles, que no podría llamarse ingeniería ni tecnología. Es como construir un puente tirando bloques de una orilla a la otra, esperando que caigan en el lugar correcto. Durante el proceso aparecen todo tipo de efectos inesperados y los dueños de esta obra, aseguran que no hay evidencias de que tengan impactos negativos sobre la salud o el medio ambiente, y que los que los cuestionan no son científicos. La realidad es peor, porque los transgénicos no son inertes, sino organismos vivos que se reproducen en el ambiente, fuera de control de los que los han creado.

2. Conllevan riesgos para la salud

Si usted fuera a una tienda y viera un anuncio de galletas que dice “no hay pruebas de que sean malas para la salud”, ¿las compraría? Yo no. Y creo que nadie más. Por supuesto, la industria biotecnológica no está buscando estas pruebas. Científicos independientes, como el Dr. TerjeTraavik de Noruega, han encontrado en 2004 resultados alarmantes: alergias en campesinos debido a que inhalaron polen de maíz transgénico (2).

Pero la verdadera Caja de Pandora, son los efectos impredecibles: ni los que construyen transgénicos saben qué efectos pueden tener en la salud humana y animal, al recombinarse, por ejemplo, con nuestras propias bacterias o ante la posibilidad de que nuestros órganos incorporen parte de estos transgénicos, como ya ha sucedido en pulmones, hígado y riñones de ratas y conejos. (3)

3. Tienen impactos sobre el medioambiente y los cultivos

No hay casi estudios sobre los impactos en los cultivos y en el medioambiente. Sin embargo, es claro y tristemente demostrado con la contaminación transgénica del maíz en México, que una vez que los transgénicos sean liberados, contaminarán los demás cultivos, por polen, viento e insectos. Los cultivos insecticidas pueden afectar a otras especies que no son plaga de los cultivos,tal como se comprobó que el polen de maíz Bt afecta a las mariposas Monarca— y en países de gran biodiversidad, los riesgos se multiplican.

En varias de las plantas de maíz contaminadas que se han descubierto en México, se notaron deformaciones.

4. No solucionan el hambre en el mundo: la aumentan

Según los promotores de los transgénicos, deberíamos aceptar todos estos riesgos, porque necesitamos más alimentos para la creciente población mundial. Pero la producción de alimentos no es la causa del hambre en el mundo. Actualmente se producen el equivalente a 3,500 calorías diarias por habitante del planeta: cerca de 2 kilos diarios de alimentos por persona, lo suficiente para hacernos a todos obesos.4 El hambre en el mundo no es un problema tecnológico. Es un problema de injusticia social y desequilibrio en la distribución de los alimentos y la tierra para sembrarlos. Los transgénicos aumentan estos problemas.

5. Cuestan más, rinden menos, usan más químicos

Desde que Estados Unidos comenzó con los transgénicos en 1996, el uso de agroquímicos aumentó en 23 millones de kilos.

Los cultivos transgénicos también producen menos. El cultivo más extendido, que es la soya tolerante a herbicidas (61% del volumen de transgénicos en el mundo) produce entre de 5 a 10% menos que la soya no transgénica. (5)

Las semillas transgénicas son más caras que las convencionales. Esto hace que en algunos casos, aun cuando provisoriamente haya un pequeño aumento de producción, éste no compensa el gasto extra en semilla. La industria biotecnológica arguye que esto no puede ser verdad (¡aunque lo sea!), porque entonces los agricultores estadunidenses no usarían estas semillas. Lo cierto es que la mayoría no puede elegir, ya no tiene sus propias semillas, hay falta de opciones en el mercado y tienen fuertes ataduras con las multinacionales semilleras.

6. Son un ataque a la soberanía

Prácticamente todos los cultivos transgénicos en el mundo están en manos de cinco empresas transnacionales. Son Monsanto, Syngenta (Novartis + AstraZeneca), Dupont, Bayer (Aventis) y Dow. Monsanto sola controla más de 90% de las ventas de agrotransgénicos. Las mismas empresas controlan la venta de semillas y son las mayores productoras de agrotóxicos. (6) Lo cual explica porqué más de las tres cuartas partes de los transgénicos que se producen en realidad —no en la propaganda— son tolerantes a herbicidas y aumentan el uso neto de agrotóxicos.

Aceptar la producción de transgénicos significa entregar a los agricultores, de manos atadas, a las pocas transnacionales que dominan el negocio y enajenar la soberanía alimentaria de los países.

7. Privatizan la vida

Todos los transgénicos están patentados, la mayoría en manos de las mismas empresas que los producen. Esto significa un atentado ético, en tanto son patentes sobre seres vivos, y además son una violación flagrante a los llamados “Derechos de los Agricultores” reconocidos en Naciones Unidas como el derecho de todos los agricultores a guardar su semilla para la próxima cosecha. Las patentes impiden esto y obligan a los agricultores a comprar semillas nuevas cada año. Si no lo hacen, se convierten en delincuentes. Las empresas multinacionales de transgénicos tienen iniciados cientos de juicios a campesinos de Norteamérica, por “uso indebido de patente”.

8. Lo que viene: semillas suicidas y cultivos tóxicos

La próxima generación de transgénicos incluye cultivos manipulados para producir sustancias no comestibles como plásticos, espermicidas, abortivos, vacunas. En Estados Unidos hay más de 300 experimentos secretos (pero legales) de producción transgénica de sustancias no comestibles en cultivos: fundamentalmente en maíz. Se nombra la producción de vacunas en plantas como si esto fuera algo positivo: ¿pero qué sucedería con estos farmacultivos si se colaran inadvertidamente en la cadena alimentaria? La mayoría de nosotros ha sido vacunado contra algunas enfermedades -¿pero se vacunaría usted todos los días? ¿qué efectos tendría esto? Ya se han producido escapes accidentales de estos cultivos.

En México, la siembra de maíz transgénico está prohibida y sin embargo desde el 2001 se ha encontrado contaminación del maíz campesino en varios estados de la república, al Norte, Centro y Sur del país (7). ¿Cómo sabremos que no sucederá con estos maíces? ¿Quién lo va a controlar, si las propias autoridades de la Secretaría de Agricultura firmaron en noviembre del 2003 un acuerdo con Estados Unidos y Canadá que les autoriza hasta un cinco por ciento de contaminación transgénica en cada cargamento de maíz importado que entra a México?

Las empresas que producen transgénicos están desarrollando diversos tipos de la tecnología “Terminator”, para hacer semillas “suicidas” y obligar a comprarlas para cada siembra.

9. La coexistencia no es posible ni el control tampoco

Tarde o temprano, los cultivos transgénicos contaminarán todos los demás y llegarán al consumo, sea en los campos o en el proceso post-cosecha. Según un informe de febrero 2004 de la Unión de Científicos Preocupados de Estados Unidos, un mínimo de 50 por ciento de las semillas de maíz y soya, de ese país que no eran transgénicas, están contaminadas. El New York Times (1-3-04) comentó sobre esto “Contaminar las variedades de cultivos tradicionales es contaminar el reservorio genético de las plantas de las que ha dependido la humanidad en gran parte de su historia. (…) El ejemplo más grave es la contaminación del maíz en México. La escala del experimento en el que se ha embarcado a este país —y los efectos potenciales sobre el medio ambiente, la cadena alimentaria y la pureza de las semillas tradicionales— demanda vigilancia en la misma escala”.

Para detectar si hay transgénicos, dependemos de que la propia empresa que los produce nos entregue la información, cosa que son renuentes a hacer, y por la que ponen altos costos que cargan a las víctimas de la contaminación. “Casualmente”, luego de que se han sucedido los escándalos de contaminación, se ha hecho cada vez más difícil detectarlos.8

10. Ataque al corazón de las culturas

La contaminación del maíz en México, su centro de origen, concentra todos los problemas que describimos hasta aquí, pero además es un ataque violento al corazón mismo de las culturas mexicanas: a su vasta cultura culinaria y los mil usos que se le dan al maíz, a sus economías campesinas, a las bases de la autonomía indígena. 

Con esta guerra biológica al maíz tradicional, las transnacionales podrían apropiarse y privatizar este tesoro milenario y colectivo de los mesoamericanos, obligando a los creadores del maíz a pagar para seguir usándolo en el futuro.

Las empresas multinacionales productoras y distribuidoras de transgénicos, así como los que favorecen las importaciones de maíz OGT, los que quieren levantar la moratoria que impide sembrar maíz OGT, o aprobar una ley de bioseguridad para legalizarlos, asumen una inmensa deuda histórica que los pueblos de México no van a permitir ni olvidar.

Aldo González zapoteco de Oaxaca, resume:

“…somos herederos de una gran riqueza que no se mide en dinero y de la que hoy quieren despojarnos: no es tiempo de pedir limosnas al agresor. Cada uno de los indígenas y campesinos sabemos de la contaminación por transgénicos de nuestros maíces y decimos con orgullo: siembro y sembraré las semillas que nuestros abuelos nos heredaron y cuidaré que mis hijos, sus hijos y los hijos de sus hijos las sigan cultivando. (…) No permitiré que maten el maíz, nuestro maíz morirá el día en que muera el sol”.

Notas:

(1) WaytGibbs,W, “The Unseen Genome” en Scientific American, noviembre 2003. Vertambién grain, “Blinded by the Gene”, en Seedling, Setiembre 2003, www.grain.org
(2) Ribeiro, Silvia, “Transgénicos, salud y contaminación” en La Jornada, México, 20-03-2004
(3) New HealthDangers of GeneticallyModifiedFoodDiscovered, Boletín de prensa del InstituteforResponsibleTechnology, citando los estudios de TerjeTraavik, del NorwegianInstitutefor Gene Ecology, Malasia, 24-02-2004
(4) Moore Lappé. F, Collins J y Rosset Peter, World Hunger: 12 Myths, Food First Books, EstadosUnidos, Oct. 1998.
(5) Benbrook, Charles, Tiempos problemáticos en medio del éxito comercial de la soja RoundupReady, NorthwestScience and EnvironmentalPolicy Center, AgBioTechInfoNet, TechnicalPaper # 4, Estados Unidos, 2001. http://www.biodiversidadla.org/arti…
(6) Grupo etc, etcCommuniqué # 82: Oligopolio sa, Nov/Dic 2003,http://www.etcgroup.org/article.asp…
(7) Contaminación del maíz en México: mucho más grave. Boletín de prensa colectivo de comunidades indígenas y campesinas de Oaxaca, Puebla, Chihuahua, Veracruz, ceccam, cenami, Grupo etc, casifop, unosjo, ajagi, Oct 2003
(8) Heinemann, Jack A. gm Corn in New Zealand: a case study in detecting purposeful and accidental contamination of food. Ponencia en el seminario científico para delegados al Protocolo Internacional de Cratagena sobre Bioseguridad de la Red del Tercer Mundo y el Institute de Gene Ecology, Malasia, 22-02-2004.
*Silvia Ribeiro es investigadora del Grupo etc, http://www.etcgroup.org

Ecoportal.net


Tomado de:


miércoles, 5 de noviembre de 2014

Presidente de Nestlé: Hay que pagar por el agua

© REUTERS

 Presidente de Nestlé: Hay que pagar por el agua
RT Actualidad / Sociedad

Publicado: 5 nov 2014 | 16:53 GMT Última actualización: 5 nov 2014 | 18:04 GMT

¿Es el agua un derecho básico y gratuito o debería pertenecer a las grandes corporaciones y ser tratado como producto comercial? Para el presidente de Nestlé, el agua debe ser privatizada. "Cuanto más agua consumas, mayor debe ser el precio", afirmó.

De acuerdo con el exdirector general y ahora presidente del mayor fabricante de productos alimenticios del mundo, las grandes empresas deben disponer de todo el agua del planeta y la población no debería disfrutar de ella si no la paga.

Nestlé, que notificó a finales de octubre el envío de hordas de 'guerreros de Internet' para defender la empresa y sus acciones en línea, defiende la postura de Monsanto y su "seguridad comprobada". No en vano, el exdirector general de Nestlé, Peter Brabeck-Letmathe, admite que su idea sobre la privatización del agua es muy similar a la de los transgénicos de Monsanto. En una entrevista Brabeck-Letmathe afirmó que nunca ha habido "enfermedad alguna" causada por el consumo de organismos genéticamente modificados, según Anthony Gucciardi, comentarista del portal NaturalSociety.

Gucciardi recuerda que el gigante Nestlé es una empresa que extrae el agua subterránea para algunos de sus productos, destruyendo por completo el suministro en zonas rurales sin compensación alguna.

Como informó Corporate Watch, Nestlé y su exconsejero delegado tienen un largo historial de desprecio a la salud pública y de abuso del medio ambiente pese a tener ganancias anuales del orden de 35.000.000 dólares por la venta de botellas de agua. "La producción de agua mineral Nestlé implica un abuso de los recursos hídricos vulnerables. En la región de Serra da Mantiqueira de Brasil, el bombeo excesivo ha provocado daños y agotamiento a largo plazo", asegura Corporate Watch.

"¿Entonces, es el agua un derecho humano, o debe ser propiedad de grandes corporaciones? Bueno, si el agua no es de todos, entonces tal vez el aire deba ser propiedad de grandes corporaciones también. Y en cuanto a los cultivos, Monsanto ya está trabajando duro para asegurarse de afianzar su monopolio sobre nuestros cultivos básicos y más allá", afirma NaturalSociety.

Texto completo en:


viernes, 19 de septiembre de 2014

Rusia llamará a todos los países a firmar el acuerdo del clima




20:55 19/09/2014

Arjánguelsk (Rusia), 19 sep (Nóvosti).

La delegación rusa en la Cumbre del Clima en Nueva York llamará a todos los países a firmar el acuerdo del clima independientemente del nivel de su desarrollo económico, comunicó a esta agencia el representante especial del presidente ruso para asuntos climáticos, Alexander Bedritski.

"Todos los países deben participar en este acuerdo pese a su estatus y potencial económico. Como muestra la experiencia de la realización del Protocolo de Kioto, las acciones perpetradas solo por parte de países desarrollados (...) no podrán alcanzar los objetivos acordados", dijo Bedritski este viernes durante la conferencia en la Universidad Federal del Ártico del Norte.

La Cumbre del Clima se celebrará el 23 de septiembre en el marco de la 69ª sesión de la Asamblea General de la ONU. El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, organiza la cumbre para acelerar la preparación del acuerdo mundial sobre las acciones conjuntas para limitar la carga del sistema climático por el periodo después de 2020.

Bedritski añadió que la postura de la UE es distinta porque determina los objetivos de limitar emisiones para los países con diferente nivel del desarrollo económico mientras que la mayoría de los países prefiere formular sus propios objetivos conforme con su situación política y económica.

Bedritski comentó que aún no se sabe quién presentará a Rusia en la Cumbre, pero señaló que los países desarrollados estarán representados a nivel ministerial.

El funcionario señaló que Rusia es el líder en limitaciones del cargo del sistema climático y sus recortes de emisiones superan a los de EEUU y la UE y subrayó que lo certifican los datos obtenidos por expertos independientes. 


lunes, 7 de julio de 2014

‘La cuestión es con qué visión se usa el extractivismo’

Hans-Jürgen Burchardt es doctor en Ciencias Económicas Aplicadas y Sociología e investigador del Instituto de Estudios Iberoamericanos en Hamburgo. Actualmente es profesor de Relaciones Internacionales en la U. de Kassel (Alemania).

‘La cuestión es con qué visión se usa el extractivismo’
EL TELÉGRAFO

14 ABR 2014


La renta derivada de la extracción de los recursos naturales ha crecido sustancialmente en América Latina en los últimos años y ha servido para disminuir la pobreza y la desigualdad en la región, pero ese modelo conocido como “neoextractivismo” plantea desafíos, riesgos y contradicciones.

De esos temas habló con EL TELÉGRAFO, el profesor alemán Hans-Jürgen Burchardt, experto en economía y desarrollo que visitó la semana pasada el país para participar en conferencias sobre Poscrecimiento y Buen Vivir.

¿A qué se refiere el concepto ‘neoextractivismo’ al que usted alude en sus investigaciones?


Existe una tradición de más de 500 años, desde el inicio de la colonización, de extraer recursos y comercializarlos en el mercado internacional o transferirlos a los países que colonizaron. Élites muy pequeñas se apropiaron de esas rentas y lo que podemos observar —y eso es lo nuevo en comparación con el extractivismo—, es que los nuevos gobiernos, a partir de 1998 con el (expresidente Hugo) Chávez en Venezuela, se comprometieron a entregar buena parte de esos recursos a entes políticos. En América Latina tenemos la desigualdad social más grande, la cuestión social es muy precaria, y con los ajustes del neoliberalismo a partir de los ochenta esa situación se agravó. La promesa era aumentar la prosperidad económica, pero lo único que aumentó fue la desigualdad y la pobreza. Las nuevas políticas de muchos gobiernos cambiaron esa distribución (de las rentas de la extracción de recursos naturales) y las destinaron a políticas sociales más progresistas que alcanzan a mayor parte de la población.

Ese cambio parece positivo. ¿Existen riesgos si ese modelo continúa?


Hay una bonanza de recursos, pero eso tiene unos límites por 2 motivos. Primero, por lo que se conoce como “enfermedad holandesa” o “la maldición de la abundancia” (consecuencias negativas cuando un país experimenta un crecimiento súbito asociado a la explotación de recursos naturales). Por otro lado, en algún momento tiene que cambiar el patrón económico, social y político de los países y a mí me parece que en la situación tan buena que atraviesa América Latina, cuando existe una voluntad política hacia una participación social más amplia, existe una legitimidad democrática bastante consolidada y existe también una bonanza económica, es el mejor momento para hacer reformas estructurales y la contradicción que veo es que hay muy poco de eso. Con esa coyuntura positiva se deberían empezar a implementar esas reformas estructurales.


“El pastel es más grande, no solo las élites económicas. Se pueden apoderar de los recursos. La distribución de ese pastel ha cambiado.
La cuestión sobre el extractivismo siempre es usar los recursos, las posibilidades, la bonanza, para llegar a un cambio estructural”

¿A qué tipo de reformas se refiere?


En este momento se ve una distribución de recursos adicionales. El pastel es más grande, no solamente las élites económicas se pueden apoderar de los recursos sino que la distribución de ese pastel más grande ha cambiado. Ahora hay que pasar de la distribución a la redistribución. Ahí hay 3 cosas fundamentales: una reforma tributaria, algo en lo que Ecuador ya está bastante adelantado frente a otros países. Tengo entendido que el mayor impacto de la carga tributaria viene del IVA (Impuesto al Valor Agregado) y se necesitaría una reforma tributaria que cargue más a la riqueza y los ingresos.


La segunda reforma estructural sería una reforma agraria. Entiendo que en el Ecuador todavía podemos encontrar una concentración de la tierra muy fuerte y mientras persista esa situación nunca se llegará a un sistema más sustentable, más productivo. La tercera reforma estructural debería ser la de la matriz productiva. En todos los países de América Latina donde observamos neoextractivismo, la productividad y el trabajo no han aumentado. Existe un discurso, la voluntad política, pero la realidad es que el trabajo informal no ha disminuido en ningún de esos países. Mientras no se realice una reforma agraria, no disminuya el trabajo informal y no tengamos una carga tributaria que le llegue más a las élites económicas, nunca vamos a tener un cambio estructural y, entonces, podemos caer en la trampa de la maldición de la bonanza.


América Latina cuenta con mayores recursos económicos fundamentalmente porque exporta productos primarios cuyos precios internacionales han crecido en los últimos tiempos, ¿cómo ve el escenario para los próximos años?

Muchos países como Ecuador no tienen el poder suficiente como para regular esos precios internacionales. Aquí las posibilidades que existen son, por ejemplo, (mirar a) la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), cuando se reforzó a través de la iniciativa de Venezuela. Se trataba de organizar un cambio de precios y también intercambios internacionales. De otro lado, se debería reducir a mediano y largo plazo esa dependencia con el exterior porque, aunque tenemos pronósticos que dicen que la demanda seguirá siendo alta, tenemos que reconocer que hoy no sabemos cómo se va a comportar el desarrollo económico de China (gran comprador de productos primarios latinoamericanos). Además, todavía hay mucha gente que dice que la crisis financiera global no ha terminado, sino que está entrando en una nueva etapa que va a tener un impacto importante en los precios internacionales.


En sus investigaciones usted habla de contradicciones del modelo neoextractivista, ¿cuáles son?

Una de las contraindicaciones es que tenemos impactos socioeconómicos muy fuertes, hay un daño a la naturaleza cada vez más alto, pero no cabe duda que se ha ganado calidad de vida con la redistribución de los recursos. En un país como Ecuador que todavía se encuentra en desarrollo hay que invertir y hay que destinar más recursos a los sectores sociales.

De otro lado, el daño que se está provocando en la naturaleza, a través del extractivismo, también puede disminuir a mediano y largo plazo.


En el Ecuador hay quienes quieren usar el dinero de la explotación de los recursos naturales para mejorar la calidad de vida de la población y otros que sostienen que no hay que tocar la naturaleza y buscar otras alternativas, ¿qué opina?


No he oído ni la una ni la otra posición así tan precisa como usted lo menciona, lo que veo más bien son posiciones en el medio en el sentido de que se está hablando de la transición del neoextractivismo hacia otro modelo, hacia una alternativa de desarrollo. En la conferencia en la que participé, la gente sin ninguna excepción reconoce que es un largo camino y es un camino en el que siempre hay que satisfacer las necesidades básicas de la población.


La cuestión no es decir si se termina con la extracción de los recursos, sino con qué idea o visión se usan los recursos del extractivismo. Entonces, ahí tenemos 2 posibilidades, una es profundizar el extractivismo y eso no va a ser una alternativa sustentable en el mediano o largo plazo, y, otra decidir usar los recursos para introducir las reformas estructurales que había mencionado.

No conozco la distribución de la riqueza en América Latina, pero si se aumenta la carga tributaria al 5% más rico de América Latina y, supongo que en Ecuador sería lo mismo, no habría que extraer petróleo por unos 5 años. Esos son temas que hay que discutir y en el futuro la construcción de infraestructura, el mejoramiento de los sectores sociales, no solamente debería conseguirse del extractivismo sino de otras fuentes.

A escala regional, ¿cómo observa el extractivismo?

Realicé un trabajo empírico sobre eso y observé 3 bloques en América Latina: primero, los países andinos que por su situación geológica, pero también por su tradición cultural, política e histórica son los países donde se ha profundizado el extractivismo. En la mayor parte de los países se podría ver al neoextractivismo como un nuevo modelo político-social. Segundo, en el Cono Sur se observa que la diversificación de la economía es mucho más alta. En Brasil, por ejemplo, existe una industrialización fuerte, el nivel de la extracción es más bajo aunque países como Argentina viven hoy en un 50%, 60% de la explotación de soja, según datos de colegas argentinos. Me parece que también el Cono Sur podría caer un poquito en las contradicciones de lo que se observa con el extractivismo.


Y el tercer bloque, es el de México, el Caribe y América Central, donde la inserción hacia el mercado interno de Estados Unidos es más alta. Ahí tenemos más bien el concepto de maquiladora, pero no con impactos muy buenos. Eso no está influyendo en una industrialización porque la maquiladora, aunque es una cosa industrial, en cierta manera es extractivismo porque extrae la fuerza de trabajo barata.


También hay un fenómeno muy interesante que podemos observar últimamente en México y es que el producto interno bruto recibe un 30% de la renta petrolera y la productividad de esa renta está bajando. Por eso en México se aprobó una ley energética a finales del año pasado para privatizar (la petrolera estatal) Pemex, para atraer más inversiones, que significa también una pérdida de control nacional, eso se hace para profundizar el camino del extractivismo.


¿A más extractivismo, más reprimarización de las economías?


Se puede romper la lógica con esos cambios estructurales que mencioné. La cuestión siempre es usar los recursos, la bonanza, para llegar a un cambio estructural.


sábado, 21 de junio de 2014

Manipulación genética, manipulación institucional, manipulación científica La decisión que nunca se tomó

domingo, 23 de marzo de 2014

Manipulación genética, manipulación institucional, manipulación científica
La decisión que nunca se tomó
José A. Estévez Araújo

El día 11 de febrero de 2014 el Consejo de Ministros de la Unión Europea tenía que decidir acerca de la autorización del cultivo de una simiente de maíz transgénico desarrollada por la empresa DuPont Pioneer. Desde el año 1998 no se ha autorizado el cultivo de ninguna variedad de maíz transgénico en la Unión Europea. Varios países miembros (Austria, Polonia, Grecia, Hungría, Francia, Luxemburgo, Alemania, Bulgaria, Italia e Irlanda) han prohibido incluso plantar en sus campos la única variedad de maíz transgénico autorizada por la UE. Por ello no es extraño que en la votación final del Consejo sólo 5 países miembros estuvieran a favor de la autorización del nuevo Organismo Genéticamente Modificado (OGM). Diecinueve estados  se manifestaron en contra y los restantes se abstuvieron.

Ese resultado parece que debería conllevar un rechazo de la autorización del maíz GM de DuPont Pioneer. Máxime al estar recogido el principio de precaución en la normativa de la UE. Sin embargo, la Comisión Europea manifestó que estaba obligada a autorizar el maíz puesto que los votos de los diecinueve países miembros no alcanzaban la mayoría cualificada requerida en este caso. La mayoría cualificada no es, pues, necesaria para aprobar la autorización de un OGM por parte del órgano que representa a los estados miembros, como parecería natural, sino que es precisa para rechazar la previa aprobación por parte del órgano tecnocrático de la UE. Además, hay que tener en cuenta que el Parlamento Europeo también se había manifestado en contra de permitir el maíz transgénico.

Posteriormente, poniendo en práctica una de esas artimañas jurídicas a que nos tiene habituados la UE, Francia propuso que el Consejo adoptara la decisión de no haber adoptado decisión alguna. Eso liberaría a la Comisión de la obligación compulsiva de autorizar el cultivo del producto de DuPont Pioneer y permitiría rechazar la petición. Tras un par de días de discusiones el Consejo votó, finalmente, no haber votado el 11 de febrero. La Comisión queda, desde entonces, con las manos libres para decidir a favor o en contra de la autorización del cultivo del maíz transgénico. Sin embargo, en el momento de escribir este texto (24 de febrero de 2014) las previsiones más pesimistas barajan la posibilidad de que la Comisión espere hasta las elecciones europeas de mayo de este año para, después, proceder a autorizar el maíz, conocido técnicamente como Pioneer 1507.

La colonización de la EFSA por la industria

El affaire del maíz de Pioneer pone de manifiesto la importancia determinante de los dictámenes de la EFSA a la hora de decidir acerca de la autorización de nuevos transgénicos en la UE. La EFSA (Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria) es la agencia europea encargada de dictaminar acerca de la seguridad de los alimentos. Este organismo es responsable de la evaluación del riesgo de todas las cuestiones relacionadas con la alimentación y la seguridad de los piensos, incluyendo plantas genéticamente modificadas, plaguicidas y aditivos alimentarios. Un estudio reciente, publicado por el Observatorio de las Corporaciones Europeas (CEO por sus siglas en inglés), que es una organización totalmente independiente, pone de manifiesto el grado de colonización de la EFSA por parte de la industria privada. El trabajo se titula “Mal provecho. El problema de la independencia de la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria” (“Unhappy meal. The European Food Safety Authority’s independence problem”) y fue publicado en octubre de 2013 (http://corporateeurope.org/efsa/2013/10/unhappy-meal-european-food-safety-authoritys-independence-problem).

Los resultados de la investigación del CEO producen “consternación” según sus propios autores. En términos generales, casi el sesenta por ciento de los expertos de la EFSA tienen conflictos de intereses con el sector privado (122 de 209). Todas las comisiones menos una están dominadas por expertos con conflictos de intereses. Por ejemplo, en la comisión encargada de los productos dietéticos, 17 de sus 20 miembros los tienen. Todos los Presidentes de esas comisiones menos dos tienen vinculaciones con la industria. Algunos de los expertos acumulan 10 o más conflictos de intereses. La palma se la lleva un miembro del panel de aditivos que tiene 24. A pesar de que la EFSA ha renovado recientemente su política para mejorar su independencia, estas reformas no parecen haber tenido éxito.

La EFSA se defiende diciendo que un solo miembro del panel no puede manipular a los restantes 10 o 20 integrantes del mismo. La decisión colegiada debe neutralizar cualquier interés individual. Realmente, es verdad que resulta difícil que un individuo pueda imponer sus puntos de vista “interesados” a todos sus colegas de comisión. Pero este argumento pierde toda su fuerza si más de la mitad de sus componentes de la misma tienen conflictos de interés con la industria que regulan.

La situación de colonización que revela el informe es, en buena parte, consecuencia de la inadecuación de las propias normas sobre incompatibilidades de la EFSA. La determinación de lo que es un conflicto de interés resulta demasiado estrecha. Los mecanismos para determinar su existencia son inadecuados. Hay aspectos importantes que no están regulados con precisión por las normas sobre incompatibilidades: algunos de los criterios establecidos en dichas normas son muy vagos existiendo así un amplio poder discrecional a la hora de su aplicación a un caso concreto.

El problema más importante que tienen los mecanismos de determinación de la existencia de conflictos de intereses en la EFSA es que las declaraciones de los propios candidatos a expertos acerca de sus actividades son el único dato que se toma en cuenta para establecer si existe tal conflicto o no. No se realiza ninguna investigación independiente por parte de la propia EFSA o de algún otro organismo para determinar la existencia de vinculaciones distintas de las señaladas en las declaraciones. Es de suponer que se exigirían responsabilidades en caso de descubrirse a posteriori alguna falsedad en las declaraciones de los expertos. Pero hay que tener en cuenta también la opacidad existente en muchos casos en este tipo de vinculaciones. Las relaciones entre el experto y la industria pueden ser secretas o estar encubiertas. A este respecto, los autores del informe señalan el caso de supuestas organizaciones “sin ánimo de lucro” que son en realidad fachadas para Think Thanks de la industria, o auténticos lobbies. Un caso bastante claro es el del Instituto de Ciencias de la Vida (ILSI en sus siglas en inglés), financiado por industrias alimentarias y del sector del agrobussiness pero que se presenta como una ONG. Nadie desde la EFSA investiga la verdadera naturaleza de ese tipo de organizaciones por lo que la relación de los expertos con ellas no se considera fuente de conflicto de intereses.

Un problema fundamental de las normas relativas a conflictos de intereses en el seno de la agencia es que no se considera que los haya si el experto está vinculado a la industria agroalimentaria, pero forma parte de un panel que no se ocupa específicamente de cuestiones que afecten a la empresa con la que se encuentra vinculado.

El caso de Mr. Bach es expresivo de la laxitud en la apreciación de la discrepancia entre los intereses de la industria con la que el experto está relacionado y las competencias del panel del que forma parte. El Sr. Bach forma parte de la comisión encargada, entre otras cosas, de los aditivos para la alimentación animal. A su vez, trabaja como asesor de la Asociación Americana de Soja, un lobby de la agrobussiness relacionada con esa leguminosa, que es un componente abundantemente utilizado en  los piensos para animales. Este científico ha realizado trabajos de asesoramiento acerca de dietas animales para dicha asociación en países como Marruecos, Turquía o Polonia. Los representantes de la EFSA defienden haber autorizado a Mr. Bach para formar parte de la comisión de aditivos argumentando que la misma no tiene competencia sobre la soja. Pero la idea de que los aditivos de la soja no son lo mismo que la soja en sí parece uno de esos argumentos escolásticos medievales acerca de la diferencia entre la forma y la sustancia. Y resulta inverosímil que el lobby de la soja no vaya a tener interés en el tema de los aditivos permitidos para dicho vegetal en los piensos para animales.

Como se ha señalado más arriba, en la EFSA, la determinación de los conflictos de intereses se hace no tanto por la aplicación de reglas generales prefijadas cuanto por decisiones caso por caso en base a criterios relativamente vagos e imprecisos. Así, por ejemplo, la constatación de un potencial conflicto de intereses no determina por sí sola el rechazo de la candidatura de un experto. La normativa obliga a rechazarle únicamente en el caso de que tenga “un potencial conflicto de intereses de carácter general que conduzca regularmente a su exclusión [...] de las reuniones del grupo científico”. Es decir que la existencia de un conflicto de intereses puede determinar únicamente que el experto esté obligado a ausentarse de las reuniones en los casos en que estén en juego específicamente intereses de las empresas con que se encuentra vinculado. Sólo se le ha de rechazar en el caso de que se “prevea” la exclusión “regular” de las reuniones del experto por el potencial conflicto de intereses. Obviamente, ahí hay suficientes términos vagos como para proporcionar un amplio margen de discrecionalidad al encargado de tomar la decisión. Y eso ha dado lugar a la aceptación de candidaturas muy problemáticas.

Es importante señalar, por último, que la normativa de la EFSA no exige haber estado desvinculado durante un periodo de tiempo de la industria para que el experto pueda formar parte de la Agencia. Como dice expresivamente el informe del CEO: “[los expertos] pueden sentarse en el consejo científico asesor de una organización financiada por la industria hasta el día en que asistan a la primera reunión del panel” (p. 19). Tampoco existen suficientes limitaciones en el caso inverso, de paso de la EFSA a la industria privada. Esto favorece enormemente el fenómeno de las puertas giratorias en este campo.

Unos encuentros muy privados

La influencia de los lobbies sobre las decisiones de la UE no sólo tiene lugar por medio de su presencia dentro de los órganos comunitarios. Se instrumenta también por medio de contactos informales fuera de las instituciones europeas. Estos contactos pueden producirse en el marco de asociaciones privadas, como el lobby financiero G-30, uno de cuyos miembros es el Presidente del Banco Central Europeo sin que eso resulte, sorprendentemente, incompatible. Las relaciones pueden establecerse, también, en congresos o conferencias organizados por el sector privado a los que son invitados los miembros de los órganos decisorios de la UE.

Unos días antes de la votación del Consejo sobre el maíz transgénico, el 22 de enero, el lobby de la federación de las empresas biotecnológicas europeas (EuropaBio) organizó un acto dirigido a explicar los beneficios para los consumidores de los organismos genéticamente modificados. Ninguna organización de consumidores fue, sin embargo, invitada, a un acto calificado como “confidencial”. Sí estaba presente la autoridad más directamente responsable de la regulación de los OGM en Europa, la Directora General para la Salud y los Consumidores de la Comisión Europea, no sólo como asistente, sino como ponente. Curiosamente, también era ponente un representante de la empresa Pioneer, solicitante de la autorización del maíz transgénico.

El resto de los 144 participantes y 15 oradores estaba compuesto fundamentalmente por mandados de las empresas biotecnológicas y por políticos de la Unión Europea y de diversos países. Estaban presentes cinco miembros de la Comisión además de la Directora General antes mencionada así como varios parlamentarios europeos. Entre los políticos, destacaban los representantes de los países más proclives a los cultivos transgénicos, entre ellos, España. Fue una ocasión perfecta para un amigable intercambio de impresiones entre quienes dirigen las instituciones “públicas” y quienes se supone que deben ser regulados por ellas, justo antes de la adopción de una decisión especialmente importante (v. http://corporateeurope.org/agribusiness/2014/02/biotech-lobby-shuns-consumers-gmo-consumer-benefit-event).

 La colonización de la ciencia por la industria biotecnológica: el caso Séralini

El ámbito de la determinación de los posibles riesgos de las nuevas tecnologías, como la ingeniería genética y sus productos, los organismos genéticamente modificados, es uno de los muchos terrenos en los que la ciencia opera con previsiones estadísticas. En estas esferas, la determinación de lo que es una evidencia científica fundada tiene un cierto grado de convencionalismo y ambigüedad, por ejemplo en el establecimiento del porcentaje de error aceptable. Por otro lado, la determinación de los riesgos es un terreno rodeado de grandes dosis de incertidumbre en el caso de productos que van a ser sembrados a gran escala y a ser destinados a la alimentación de animales y seres humanos. Las variables susceptibles de ser relevantes y los factores que pueden interactuar son muy numerosas resultando así enormemente complicado prever los posibles riesgos. Esa complejidad crece exponencialmente en función del aumento de los periodos de tiempo considerados.

En un terreno rodeado de tanta incertidumbre y, sin embargo, de interés tan vital para las industrias biotecnológicas, no es extraño que las empresas intenten influir en la determinación de lo que vaya a ser considerado como evidencia fundada por parte de la comunidad científica. El campo de la ciencia se convierte así en uno de los terrenos de lucha de las corporaciones biotecnológicas para intentar imponer sus intereses. En este campo, las empresas hacen uso de muchos” incentivos”, desde la financiación de investigaciones destinadas a construir evidencias sobre la inocuidad de los productos transgénicos, hasta la subvención de congresos para promocionar sus supuestos efectos benéficos. Uno de esos medios utilizados por las industrias biotecnológicas en el campo de batalla de la ciencia son las revistas científicas. El control de los comités de redacción de las publicaciones académicas favorece la difusión de trabajos favorables a los intereses de las empresas que comercializan OGM’s  y pone trabas a los estudios que les resultan perjudiciales. El recientemente ocurrido “caso Séralini” es una buena prueba de ello.

Giles-Éric Séralini, catedrático de Biología Molecular de la Universidad de Caen (Francia),  llevó a cabo, junto con su equipo, un experimento con ratas entre 2008 y 2011 para estudiar los riesgos del consumo de un maíz transgénico comercializado por la empresa Monsanto, así como del herbicida Roundup distribuido también por dicha empresa. Monsanto comercializa diversas especies de semillas genéticamente modificadas para ser más resistentes a su propio herbicida, entre ellas buena parte de la soja cultivada en el continente americano. Ello convierte a Roundup en el herbicida más utilizado en el mundo. Por tanto, la evaluación de los efectos sobre la salud del consumo de plantas que hayan sido rociadas con él y lo hayan absorbido es especialmente importante para los consumidores.

Séralini y su equipo hicieron públicos los resultados de su estudio en un artículo publicado en una revista científica de referencia, Food and Chemical Toxicology, en otoño de 2012: “Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize” (Toxicidad a largo plazo del herbicida Roundup y de un maíz modificado genéticamente resistente al Roundup). Posteriormente, Séralini publicó un libro en francés titulado significativamente: “¡Todos cobayas! OGM’s, pesticidas, productos químicos”. En él se hace un relato del estudio realizado así como una valoración de las consecuencias sociales de los resultados del mismo.

Para la realización del experimento se formaron cuatro grupos de ratas. Uno funcionó como grupo de control siguiendo una dieta normal. De los otros tres, uno fue alimentado con el maíz transgénico NK603, otro con el maíz transgénico más el herbicida Roundup y el tercero con el herbicida Roundup. Las novedad del experimento residía fundamentalmente en dos características: por un lado, en su duración, pues los experimentos realizados anteriormente por la empresa Monsanto no superaron los 90 días; por otro lado, se expuso a las ratas al herbicida Roundup completo y no sólo a su principio activo, el glifosato, como en los experimentos anteriores. La razón es que el herbicida tiene algunos componentes destinados a facilitar su absorción.

Los resultados del experimento fueron demoledores para los productos fabricados por Monsanto. La exposición a largo plazo de las ratas al maíz transgénico y al herbicida aumentó su mortalidad, determinó el desarrollo de tumores, especialmente de cánceres de mama en las ratas hembras, y provocó numerosos trastornos de salud en los ejemplares de ambos sexos. Las fotografías de los pobres bichos, que pueden verse en la página web de Séralini, son espeluznantes. La trascendencia de los resultados del estudio es tal que, como dice Ricardo Bachmann, “Desde la publicación del artículo de Séralini et al se ha reabierto el debate sobre la inocuidad de los OMG” (v. BACHMANN, Ricardo Ignacio: “Normas de seguridad alimentaria de la Unión Europea: presumiendo la inocuidad de los organismos modificados genéticamente”, en Actualidad Jurídica Ambiental, 4 de febrero de 2013).

La comercialización del maíz transgénico objeto del experimento de Séralini en la Unión Europea había sido aprobada por la Comisión el año 2005. La decisión se basaba en un dictamen emitido por la EFSA el año 2003 considerando dicho OGM inocuo para la salud. La reacción de la agencia europea encargada de la seguridad alimentaria a la publicación del artículo de Séralini debería haber sido, pues, la de revisar su dictamen de 2003. Eso lo exige no sólo el principio de precaución, sino el más mínimo sentido de la responsabilidad, máxime por el hecho de que son estudios de las propias empresas los que sirven de base para los dictámenes de la EFSA. Y el trabajo de Séralini puso radicalmente en cuestión los experimentos llevados a cabo por Monsanto.

Sin embargo, la colonización de la EFSA por los lobbies examinada más arriba hizo que esta adoptara una respuesta totalmente diferente: la Agencia lanzó una dura crítica contra el trabajo de Séralini considerando que sus conclusiones no eran científicamente válidas. Esta crítica fue publicada en el diario de la EFSA junto con un emplazamiento al investigador francés para hacer frente a las acusaciones. Séralini y su equipo publicaron una respuesta conjunta a las críticas que habían recibido demostrando su falta de fundamento. El texto se publicó en la misma revista que el artículo originario (Food and Chemical Toxicology), con el título “Answers to critics: Why there is a long term toxicity due to a Roundup-tolerant genetically modified maize and to a Roundup herbicide” (“Respuestas a los críticos: ¿Por qué existe una toxicidad a largo plazo debida a un maíz modificado genéticamente tolerante a Roundup y al herbicida Roundup?”) [1]

La revista en la que se publicó el artículo de Séralini, Food and Chemical Toxicology, pertenece al grupo Elsevier, una de las distribuidoras más importantes de revistas científicas del mundo, de las que comercializa casi 3000 títulos. En noviembre de 2013, la dirección de la revista decidió “despublicar” el artículo de Séralini, un hecho realmente insólito. Si visitamos la página web de Elsevier correspondiente a dicha publicación, podemos comprobar que efectivamente el artículo consta como “retirado [2]”.

La única explicación posible de esta inusitada decisión es la presión de la industria biotecnológica sobre la revista. De hecho el propio Séralini culpa de la retirada a la campaña de prensa contra su trabajo orquestada por Monsanto y a otra circunstancia: el hecho de haber entrado en el comité editorial de la revista (en calidad de editor asociado encargado   precisamente de la publicación de artículos sobre biotecnologías), Richard Goodman ex investigador de Monsanto. Su incorporación a  Food and Chemical Toxicology se produjo pocos meses antes de la decisión de la revista de retirar el artículo y Goodman no es el único miembro del comité editorial con vínculos con la industria biotecnológica [3].

Coda

Uno de los argumentos utilizados habitualmente para justificar el predominio de expertos procedentes del sector privado en los órganos reguladores o en las revistas académicas es que éstos son los mejores o los únicos suficientemente preparados en ese campo concreto. Esa es una justificación que también se usa frecuentemente para fundamentar las prácticas de autorregulación. En muchas ocasiones dichas argumentaciones se encuentran revestidas de la jerga de la “teoría de sistemas” y la “complejidad”. La sociedad se habría vuelto excesivamente compleja para ser regulada desde un organismo central teniendo cada subsistema su propia lógica interna. En esta sociedad “compleja”, el estado habría perdido la capacidad y los conocimientos necesarios para la regulación, siendo por ello preciso instaurar mecanismos de autorregulación o de gobernanza. Sin embargo, y a pesar de la colonización de la investigación pública por parte de las empresas privadas, existe un número suficiente de expertos totalmente independientes, tanto en Estados Unidos como en Europa, para satisfacer las necesidades de la regulación en muchos campos.

Como dice el informe del CEO “los expertos independientes pueden ser una especie amenazada, pero aún no se han extinguido” (p. 31). De hecho, en la propia EFSA, 64 de los expertos miembros de sus diferentes comités no tienen ningún conflicto de intereses ni siquiera en base a los criterios más estrictos del propio CEO. Por otro lado, en Estados Unidos, un estudio reciente demuestra que el 47% de los científicos universitarios son independientes de la industria privada en el campo de las ciencias de la vida (V. Zinner y otros: “Participation of Academic Scientists In Relationships With Industry”, en Health Affairs, 28, no.6, 2009, pp. 1814-1825). Estos investigadores no han recibido dinero alguno de la industria por asesorías, como conferenciantes o en forma de subvenciones. Este tipo de expertos deberían ser los que llevasen la batuta en los órganos reguladores como la EFSA y en revistas como Food and Chemical Toxicology y no los vinculados a Monsanto, Syngenta, DuPont Pioneer o cualquier otra multinacional directamente interesada en la difusión de los transgénicos.

Notas:

[1] Puede consultarse libremente en:
[3] Más información sobre el caso puede encontrarse en la página web de CRIIGEN (Comité de Recherche et d'Information Indépendantes sur le génie Génétique: http://www.criigen.org/SiteFr//index.php?option=com_frontpage&Itemid=73

José A. Estévez Araújo

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