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lunes, 3 de octubre de 2016

PsyOp: Operación Siria x Manlio Dinucci


03/10/2016 :: MEDIO ORIENTE, EE.UU.

PsyOp: Operación Siria

Clinton: «El derrocamiento de Asad constituiría un inmenso beneficio para Israel y también haría disminuir el comprensible temor israelí a perder el monopolio nuclear»

Mientras el emirato de Qatar promueve la gira internacional de una exposición sobre los crímenes supuestamente cometidos por la República Árabe Siria, Manlio Dinucci pasa en revista –basándose en documentos– lo que realmente sabemos sobre ese conflicto.


El jeque Tamim ben Hamad Al Thani, es emir de Qatar desde 2013. Qatar es una monarquía absolutista. Teóricamente, ese país dispone desde 2003 de una constitución que incluye la elección de un parlamento. En la práctica, los partidos políticos están prohibidos y las elecciones legislativas han sido pospuestas una y otra vez.

El Departamento de Defensa de EEUU define las operaciones psicológicas (PsyOp) orquestadas por las unidades especiales y los servicios de inteligencia estadounidenses como «operaciones planificadas para influir, mediante determinadas informaciones, sobre las emociones y motivaciones y por consiguiente sobre el comportamiento de la opinión pública, organizaciones y gobiernos extranjeros, para inducirlos o fortalecer actitudes favorables a los objetivos previamente estipulados».

Precisamente ese es el objetivo de la colosal operación psicológica político-mediática emprendida contra Siria.

Después de 5 años de intentos de acabar con el Estado sirio, destruyéndolo desde adentro mediante el uso de organizaciones terroristas armadas e infiltradas desde el exterior y provocando una guerra que ya ha segado 250 000 vidas, ahora que la operación militar está fracasando se inicia une operación psicológica tendiente a hacer creer que los agresores son el gobierno sirio y los ciudadanos que luchan junto a él contra la agresión exterior.

Un objetivo fundamental de esta operación psicológica consiste en demonizar al presidente Assad –como ya se hizo anteriormente con Milosevic en Serbia y con Kadhafi en el caso de Libia– presentándolo como un dictador sádico que disfruta bombardeando hospitales y exterminando niños con ayuda de su amigo Putin –a quien se describe como el neo-zar de un renaciente imperio ruso.

Con ese fin se presentará en Roma, a principios de octubre y por iniciativa de varias organizaciones «humanitarias», una exposición fotográfica financiada por la monarquía absoluta imperante en Qatar y ya presentada en la sede de la ONU en Nueva York y en el Museo del Holocasuto de Washington por iniciativa de EEUU, Arabia Saudita y Turquía. Esa exposición incluye parte de las 55 000 fotos que un misterioso desertor sirio, identificado únicamente como «César», afirma haber tomado para el gobierno de Damasco para documentar las torturas y asesinatos perpetrados contra sus prisioneros, en otras palabras este personaje pretende que el régimen sirio quiso documentar sus propios crímenes.

Lo cierto es que habría que presentar otra exposición para mostrar toda la documentación que echa por tierra las «informaciones» que se pretende inculcarnos en el marco de esta operación psicológica contra Siria.

Habría que presentar, por ejemplo, el documento oficial de la Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa estadounidense (Defense Inteligence Agency, DIA) con fecha del 12 de agosto de 2012, desclasificado el 18 de mayo de 2015 por iniciativa de la asociación Judicial Watch. En ese documento se señala que

«los países occidentales, los Estados del Golfo y Turquía apoyan en Siria a las fuerzas de oposición para establecer un emirato salafista en el este de Siria, conforme a los deseos de las potencias que respaldan a la oposición para aislar al régimen sirio».

Eso explica el porqué del encuentro de mayo de 2013 (por cierto, fotográficamente documentado) entre el senador estadounidense John McCain –como representante de la Casa Blanca– e Ibrahim al-Badri, el hoy autoproclamado «califa» del Emirato Islámico (Daesh, también designado como Estado Islámico o por siglas como EI, EIIL, ISIS o ISIL).


En esta foto de mayo de 2013 puede verse al senador estadounidense John McCain con el hoy jefe de Daesh (a la izquierda con camisa negra). En un correo electrónico, la oficina del senador McCain calificó de “absurda” nuestra interpretación de esta fotografía y afirmó que el senador había recibido amenazas de muerte del Emirato Islámico. Pero un año más tarde, el propio McCain declaraba públicamente que conocía a los dirigentes de Daesh y que incluso se mantenía en contacto permanente con ellos.

Octubre de 2014. El senador estadounidense John McCain reconoce en televisión que está en contacto permanente con los dirigentes del Emirato Islámico.

Esto también explica porqué el presidente Obama autoriza secretamente, en 2013, la operación «Timber Sycamore», dirigida por la CIA y financiada por Arabia Saudita con varios millones de dólares, para armar y entrenar a los «rebeldes» que posteriormente serían infiltrados en Siria (Ver en el New York Times [1]).

Otro documento en ese sentido aparece entre los correos electrónicos de Hillary Clinton (emails desclasificados «number case F-2014-20439, Doc N° C057944983»), donde, desde su posición como secretaria de Estado, la señora Clinton escribe –en diciembre de 2012– que, dada la «relación estratégica» existente entre Irán y Siria,

«el derrocamiento de Assad constituiría un inmenso beneficio para Israel y también haría disminuir el comprensible temor israelí a perder el monopolio nuclear».

Clic en la imagen para descargar el documento en PDF.

Para que la verdad se imponga ante las «informaciones» de la operación psicológica, también hace falta una retrospectiva histórica sobre la manera cómo EEUU ha venido utilizando a los kurdos desde la primera guerra del Golfo, en 1991. En aquel momento, EEUU se sirvió de ellos para «balcanizar» Irak y hoy los utiliza nuevamente para desintegrar Siria. Las bases aéreas que EEUU ha instalado en los territorios sirios bajo control kurdo están al servicio de la conocida estrategia de «divide y vencerás», que no favorece la liberación sino el sometimiento de los pueblos, incluyendo al pueblo kurdo.
________________
Nota: [1] “U.S. Relies Heavily on Saudi Money to Support Syrian Rebels”, por Mark Mazzetti y Matt Apuzzojan, The New York Times, 23 de enero de 2016.

Il Manifesto / Red Voltaire

Texto completo en: 

http://www.lahaine.org/psyop-operacion-siria

jueves, 26 de mayo de 2016

La estrategia del golpe de Estado global

La estrategia del golpe de Estado global
por Manlio Dinucci

Si bien Estados Unidos ha comenzado a tratar de economizar sus medios militares bajo la presidencia de Barack Obama, no por ello ha cesado de actuar militarmente en todo el mundo. La potencia imperial sigue disponiendo de un amplio sistema, a la vez abierto y secreto, que le permite intervenir casi en cualquier lugar del mundo, sistema que pone en marcha cada vez que se le ofrece la menor ocasión.

RED VOLTAIRE | ROMA (ITALIA) | 26 DE MAYO DE 2016 


¿Qué relación existe entre sociedades geográfica, histórica y culturalmente lejanas, desde Kosovo hasta Libia y Siria, desde Irak hasta Afganistán, desde Ucrania hasta Brasil y Venezuela? Lo único que tienen en común es el hecho de verse arrastradas por la estrategia global de Estados Unidos, ejemplificada en la «geografía» del Pentágono, que divide el mundo en «áreas de responsabilidad». Cada una de esas áreas está «en manos» de uno de los seis «mandos combatientes unificados» de Estados Unidos: 

el Mando Norte (NorthCom) cubre Norteamérica, 

el Mando Sur (SouthCom) cubre Sudamérica [1], 

el Mando para Europa (EuCom) cubre la región que incluye la Unión Europea y Rusia, 

el Mando para África (AfriCom) cubre el continente africano, 

el Mando Central (CentCom) cubre el Medio Oriente y parte de Asia, 

el Mando del Pacífico (PaCom) cubre la región Asia/Pacífico.

A los 6 mandos geográficos se agregan otros 3 que operan a escala mundial: 

el Mando Estratégico (StratCom) a cargo de las fuerzas nucleares, 

el Mando de Operaciones Especiales (SoCom), 

el Mando de Transporte (TransCom).

Al frente del Mando Europeo [EuCom] se encuentra un general o un almirante nombrado por el presidente de Estados Unidos. Este alto jefe militar estadounidense asume automáticamente el cargo de Comandante Supremo de las fuerzas de la OTAN en Europa. La OTAN se ve así automáticamente incluida en la cadena de mando del Pentágono, lo cual implica que opera fundamentalmente en función de la estrategia de Estados Unidos. Esa estrategia consiste en la eliminación de todo Estado o movimiento político-social que constituya una amenaza para los intereses políticos, económicos y militares de Estados Unidos, país que, aunque sigue siendo aún la mayor potencia mundial, está perdiendo terreno ante la aparición de nuevos actores estatales y sociales.

Son numerosos los instrumentos de esta estrategia y van desde la guerra abierta –como los ataques de fuerzas aeronavales y terrestres contra Yugoslavia, Afganistán, Irak y Libia– hasta las operaciones secretas realizadas en esos países y en otros, últimamente en Siria y Ucrania. Para la realización de estas operaciones, el Pentágono dispone de las fuerzas especiales, alrededor de 70 000 especialistas que «cada día operan en más de 80 países a escala mundial». Y también tiene a su disposición un ejército secreto de mercenarios. En Afganistán, según documenta Foreign Policy [2], el número de mercenarios del Pentágono se eleva a 29 000, o sea 3 mercenarios por cada soldado estadounidense. En Irak hay unos 8 000… 2 mercenarios por cada soldado estadounidense.

A los mercenarios del Pentágono se agregan los de la tentacular comunidad de inteligencia, que incluye, además de la CIA, otras 15 agencias federales. Los mercenarios son doblemente útiles ya que pueden asesinar y torturar sin que tales actos se atribuyan a Estados Unidos. Y cuando resultan muertos en acción, sus nombres no aparecen en la lista de bajas. Además, el Pentágono y los servicios secretos disponen de grupos a los que arman y entrenan, como los grupos islamistas utilizados para atacar Libia y Siria desde adentro y los neonazis utilizados en el golpe de Estado de Ucrania.

Otra herramienta de esta misma estrategia son las «organizaciones no gubernamentales» [ONGs] que, disponiendo de enormes medios, son utilizadas por la CIA y el Departamento de Estado para montar acciones de desestabilización interna en nombre de la «defensa de los derechos ciudadanos». En ese marco se inscribe también la acción del grupo de Bilderberg [3] –que el magistrado Ferdinando Imposimato denuncia como «uno de los responsables de la estrategia de la tensión y de las masacres» en Italia [4]– y la de la Open Society del «inversionista y filántropo George Soros», artífice de las «revoluciones de colores» [5].

En la mira de la estrategia golpista de Washington están hoy Brasil, para torpedear al grupo BRICS, y Venezuela, para socavar la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Para desestabilizar Venezuela, indica el SouthCom en un documento recientemente revelado [6], hay que crear «un escenario de tensión que permita combinar acciones callejeras con el empleo dosificado de la violencia armada».


Fuente 


Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio

[1] El SouthCom, United States Southern Command, es más conocido en Latinoamérica bajo la denominación “Comando Sur”. Nota de laRed Voltaire.

[2] “Mercenaries Are the Silent Majority of Obama’s Military”, Micah Zenko, Foreign Policy, 18 de mayo de 2016.

[3] «Lo que usted no sabe sobre el Grupo de Bilderberg», por Thierry Meyssan, Komsomolskaya Pravda (Rusia) , Red Voltaire, 15 de abril de 2011.


[5] «George Soros, especulador y filántropo», Red Voltaire, 3 de febrero de 2004.

[6] «Operación Venezuela Freedom-2», Red Voltaire , 22 de mayo de 2016.

http://www.voltairenet.org/article191966.html

martes, 7 de octubre de 2014

Tras la unanimidad del Consejo de Seguridad

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, indica a los miembros del Consejo de Seguridad dónde deben sentarse al inicio de la reunión. Obsérvese que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon obedece sus indicaciones mientras que el secretario general adjunto, el estadounidense Jeffrey Feltman, el verdadero jefe de la ONU, ya está sentado (a la derecha), esperando por su presidente.
© UN Photo/Mark Garten

RESOLUCIÓN SOBRE LOS «COMBATIENTES TERRORISTAS EXTRANJEROS» ADOPTADA EN LA ONU
Tras la unanimidad del Consejo de Seguridad
Por Manlio Dinucci

La unanimidad del Consejo de Seguridad de la ONU contra los yihadistas es sólo una fachada que permite a los «occidentales» continuar su propia política. Por un lado respaldan, arman y financian las organizaciones terroristas. Pero al mismo tiempo las utilizan como pretexto para incorporarse directamente a la destrucción de la República Árabe Siria bombardeando las instalaciones industriales de ese país.

RED VOLTAIRE | ROMA (ITALIA) | 27 DE SEPTIEMBRE DE 2014


Una «resolución histórica». Así la definió el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, al otorgarse a sí mismo la palabra como presidente del Consejo de Seguridad de la ONU.

La resolución 2178 sobre los «combatientes extranjeros» [1], adoptada por unanimidad en el Consejo de Seguridad de la ONU, es «legalmente vinculante» [de obligatorio cumplimiento] para todos los Estados miembros de la ONU. Estos están por lo tanto obligados a «prevenir el reclutamiento, organización, transporte y equipamiento de individuos que viajen a otros Estados para planificar, preparar o efectuar actos terroristas o para proporcionar o recibir entrenamiento terrorista y financiamiento a esas actividades». Para ello, todos los Estados tendrán que promulgar las leyes apropiadas, intensificar los controles en las fronteras, juzgar y condenar a los terroristas (reales o presuntos), incrementando la cooperación internacional en ese sentido –incluso mediante acuerdos bilaterales– y el intercambio de información destinada a identificar a los presuntos terroristas.

La resolución expresa en general una «preocupación en cuanto a la constitución de redes terroristas internacionales» dejando a cada país en libertad de determinar cuáles son los grupos terroristas que habrá que combatir –lo cual explica el voto favorable de Rusia y China. Inmediatamente después, la resolución resalta «la exigencia particular y urgente de prevenir el apoyo a combatientes terroristas extranjeros vinculados al Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL)».

Aunque no mencionó a Estados Unidos, el ministro ruso de Relaciones Exteriores Serguei Lavrov observó ante el Consejo de Seguridad que las organizaciones terroristas se fortalecieron en el Medio Oriente, África y Asia central precisamente «después de la intervención en Irak, de los bombardeos contra Libia y del respaldo extranjero a los extremistas en Siria», acusando de hecho a Washington de haber favorecido la formación de grupos terroristas, incluyendo el propio EIIL [actualmente identificado como «Estado» o «Emirato Islámico» y designado por Estados Unidos con las siglas en inglés ISIS], lo cual hemos documentado ampliado ampliamente en estas columnas.

El ministro chino de Relaciones Exteriores, Wang Yi, subrayó que «las acciones militares deben ser conformes con la Carta de las Naciones Unidas» y que «deben evitarse los dobles raseros», o sea la aplicación de las reglas de forma selectiva.

Sin embargo, al aprobar la resolución, Moscú y Pekín de hecho permiten que Washington la utilice como «motivación» legal para la acción desatada en el Medio Oriente, acción oficialmente dirigida contra el Emirato Islámico pero que en realidad tiene como objetivo volver a ocupar Irak y sembrar la destrucción en Siria, lo cual se había impedido hasta ahora a cambio del desarme químico de Damasco.

Este último objetivo se ve confirmado por el hecho que los ataques aéreos de Estados Unidos en territorio sirio se han concentrado sobre las refinerías y otras instalaciones petroleras sirias. Estados Unidos y los otros participantes en esos bombardeos –Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos– se justifican afirmando que el Emirato Islámico utiliza esas instalaciones. Con ese argumento, Estados Unidos puede dedicarse a destruir toda la red de industrias y la infraestructura de Siria para provocar el derrumbe del gobierno de Damasco.

Tras la aparente unanimidad que hizo posible la adopción de la resolución en el Consejo de Seguridad se esconde una confrontación cada vez más aguda entre el oeste y el este, confrontación provocada por la estrategia de Estados Unidos. En su discurso ante la Asamblea General de la ONU, antes de la reunión del Consejo de Seguridad, el presidente Barack Obama pone nuevamente «la agresión rusa en Europa» al mismo nivel que la «brutalidad de los terroristas en Siria e Irak», afirmando que «las acciones de Rusia en Ucrania desafían el orden posterior a la guerra fría» y que nos hacen retroceder «a los días en que las naciones grandes pisoteaban las pequeñas para alcanzar sus ambiciones territoriales». Y agrega que es por eso que «fortaleceremos a nuestra aliados de la OTAN e impondremos a Rusia un costo por su agresión».

El presidente estadounidense recuerda también, dirigiéndose indirectamente a China, que «Estados Unidos es y seguirá siendo una potencia del Pacífico», donde promueve «la paz y la estabilidad», cuando en realidad está posicionando allí fuerzas y bases militares para «contener» a China, que a su vez está acercándose a Rusia.

Se trata de una confrontación entre potencias nucleares que se acelera debido a la carrera rearmamentista emprendida por el presidente Obama [2] y que ahora cuenta con el apoyo de otro Premio Nobel de la Paz, Lech Walesa.

Walesa acaba de declarar, al inicio de una gran maniobra militar de la OTAN en territorio polaco, que para protegerse contra Rusia «Polonia tiene que contar con armas nucleares».

Manlio Dinucci

Fuente

Il Manifesto (Italia)

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Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio

[1] «Obama à l’ONU relance la "guerre mondiale au terrorisme" », por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italie), Réseau Voltaire, 23 de septiembre de 2014.

[2] «El rearme nuclear del Premio Nobel de la Paz », por Manlio Dinucci,Il Manifesto (Italie), Red Voltaire, 24 de septiembre de 2014.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Operación «Emirato Islámico», objetivo China

Yihadistas chinos del «Emirato Islámico» en Siria.

 EL ARTE DE LA GUERRA»
Operación «Emirato Islámico», objetivo China
por Manlio Dinucci

Mientras el «Emirato Islámico» sigue incorporando a sus filas nuevos oficiales de procedencia china, el geógrafo Manlio Dinucci aporta nuevos elementos a los análisis de los politólogos Alfredo Jalife-Rahme y Thierry Meyssan para demostrar que el objetivo final de la operación no es otro que desestabilizar Rusia y China.

RED VOLTAIRE | ROMA (ITALIA) | 23 DE SEPTIEMBRE DE 2014 


Otra sirena de alarma comienza a sonar en momentos en que el Emirato Islámico [ex EIIL, designado en Estados Unidos con las siglas ISIS] divulga a través de las complacientes redes mediáticas las imágenes de la tercera decapitación de un ciudadano occidental: después de extenderse en Siria e Irak, el llamado «Emirato Islámico» está penetrando en el sudeste asiático.

El anuncio proviene de la firma Muir Analytics, que se dedica a proporcionar a las transnacionales «información de inteligencia contra el terrorismo, la violencia política y la insurrección». Muir Analytics es una de las «auxiliares» de la CIA en Virginia y la “casa madre” la utiliza a menudo para divulgar las «informaciones» útiles para sus operaciones.

La CIA cuenta con una sólida experiencia en ese terreno.

Bajo las administraciones de los presidentes Carter y Reagan, la CIA financió y entrenó –a través de los servicios secretos pakistaníes– unos 100 000 muyahidines utilizados para combatir las fuerzas soviéticas en Afganistán. En esa operación participó un rico saudita, Osama ben Laden, quien llegó a Afganistán en 1980 con miles de combatientes reclutados en su país y con amplios medios de financiamiento.

Al término de la guerra de 1989 –con la retirada de las tropas soviéticas y la entrada de los muyahidines en Kabul, en 1992– nació, en 1994, la organización de los talibanes, adoctrinados, entrenados y armados en Pakistán para conquistar el poder en Afganistán en el marco de una operación que contó con el apoyo tácito de Washington.

En 1998, en una entrevista concedida al semanario francés Le Nouvel Observateur, el ex consejero estadounidense de Seguridad Nacional Zbignew Brzezinski explicó que el presidente Carter había firmado la directiva que autorizaba la creación de los muyahidines. Lo interesante es que la firmó no después sino… antes de la invasión soviética en Afganistán para «atraer a los rusos hacia la trampa afgana». Cuando el entrevistador le preguntó a Brzezinski si deploraba aquello, la respuesta de Brzezinski fue la siguiente:

«¿Qué era lo más importante para la historia del mundo? ¿Los talibanes o el derrumbe del imperio soviético?» [1]

Así que no sería nada sorprendente que en el futuro algún ex consejero de Obama admitiese, después de los hechos, algo de lo que ya tenemos pruebas en este momento: que fue Estados Unidos quien favoreció el nacimiento del «Emirato Islámico» en un clima social «fertilizado» por sus guerras [las guerras estadounidenses en el Medio Oriente] en el marco de una estrategia que busca en primer lugar la destrucción total de Siria, impedida hasta ahora por la mediación rusa a cambio del desarme químico de Damasco, y la reocupación de Irak, que estaba alejándose de Washington y acercándose a Pekín y Moscú. El pacto de no agresión en Siria entre el «Emirato Islámico» y los «rebeldes moderados» es parte de esa estrategia.

En mayo de 2013, el senador estadounidense John McCain penetraba ilegalmente en Siria para reunirse allí con el estado mayor del Ejército Sirio 







En mayo de 2013, el senador estadounidense John McCain penetraba ilegalmente en Siria para reunirse allí con el estado mayor del Ejército Sirio Libre (ESL). En esta foto vemos al senador hablando con “Abu Yusef”, oficialmente buscado por el Departamento de Estado estadounidense bajo el nombre de “Abu Du’a” y también buscado por la ONU bajo el nombre de “Ibrahim al-Badri". Este jefe del ESL (que los occidentales presentan como “moderado”) era al mismo tiempo el jefe del “Emirato Islámico” (extremista) y hoy se hace llamar “califa Ibrahim”.

En ese contexto, la alarma sobre la penetración del «Emirato Islámico» en Filipinas, Indonesia, Malasia y en otros países geográficamente cercanos de China –alarma lanzada por la CIA a través de una firma que se dedica a esos menesteres– sirve para justificar la estrategia que ya había entrado en aplicación y en cuyo marco Estados Unidos y sus principales aliados están concentrando fuerzas militares en la región Asia-Pacífico. Precisamente allí donde –advertía el Pentágono en 2001– «existe la posibilidad de que surja un rival militar con una formidable base de recursos, con capacidades suficientes como para amenazar la estabilidad de una región fundamental para los intereses estadounidenses».

Así que… se cumplió la «profecía», aunque con una variante. Hoy Washington teme a China, pero no tanto como potencia militar –aunque el poderío militar chino no es nada despreciable– sino sobre todo como potencia económica, a cuyo fortalecimiento contribuyen incluso las transnacionales estadounidenses que fabrican en China muchos de sus propios productos.

China se está haciendo mucho más temible aún para Estados Unidos debido a sus acuerdos económicos con Rusia, que contrarrestan las sanciones de Occidente contra Moscú, y con Irán, otro país que está en el colimador de Washington, importante proveedor de petróleo para Pekín. Existen además indicios de que China e Irán están dispuestos a participar en el proyecto ruso des “desdolarización” de los intercambios comerciales, proyecto que asestaría un golpe mortal a la supremacía estadounidense.

Ello explica la estrategia que anunció el presidente Obama, basada en el principio (explicado por el New York Times) según el cual «la potencia estadounidense deber perseguir sus intereses económicos». Y es en función de los intereses de Estados Unidos que Italia participará en la coalición internacional, encabezada precisamente por Estados Unidos, contra el «Emirato Islámico».


FUENTE 

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio

[1] «Brzezinski: "Oui, la CIA est entrée en Afghanistan avant les Russes…"» [En español, “Sí, la CIA entró en Afganistán antes que los rusos”], por Zbigniew Brzezinski, Nouvel Observateur (Francia), Réseau Voltaire, 15 de enero de 1998.

Esta entrevista está en proceso de traducción al español. Nota de la Red Voltaire.


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