Portada de antigua versión de Revista Libre Pensamiento

domingo, 20 de marzo de 2016

MALALA, UN MITO OCCIDENTAL


Nuestra lectura de “Yo soy Malala. La joven que defendió el derecho a la educación y fue tiroteada por los talibanes”.

MALALA, UN MITO OCCIDENTAL

Manuel Moncada Fonseca


¿Cómo nacen los famosos?

Comparando entre sí a los más famosos según los medios occidentales, Abel Prieto refiere que topó con un listado compuesto por Eminem (50 millones de fanáticos), Rihanna (48 millones) y Lady Gaga (45.6 millones); Shakira (43 millones), Michael Jackson (pocos miles menos); luego estaban Justin Bieber, Cristiano Ronaldo, Katy Perry, el conjunto de rock Linkin Park y el rapero Akon. Entre los más seguidos en Twitter en 2014, pudo observar que algunos nombres se repetían: Katy Perry (más de 51.3 millones); Justin Bieber (50.2 millones), Barack Obama (42 millones), Lady Gaga (41.1 millones) y Rihanna (34.5 millones).


Entre otras cosas, Rihanna fue incluida por Forbes en la lista de las más “poderosas” del planeta; apareció en People entre las diez mejores vestidas de 2008; Glamur la ubicó entre las 50 mujeres más glamorosas en 2009 y la declaró “la Mujer del Año”. En 2007, Gillette la nombró “la celebridad con piernas de diosa”. En 2011 Esquire la declaró “la mujer viva más sexy”. MTV la ha nombrado “la estrella más grande y la reina del Caribe”; en 2012, Time la estimó en el puesto número ocho de las personas más “influyentes” del planeta. Fue nombrada la mujer del año también por la revista Glamour. 

Criticando la falsa rebeldía de Lady Gaga, el autor cita a Camille Paglia, quien afirma que ella «es más bien una ladrona de identidad que alguien que rompe los tabúes eróticos, un producto manufacturado del mainstream que afirma cantar para los raros, los rebeldes y desposeídos, cuando no es nada de eso».

Esto de la fama no es, desde luego, ni mágico ni gratuito, porque como apunta nuevamente Abel Prieto: “Los “famosos” refuerzan la corriente consumista; pues se prestan continuamente (y son muy bien pagados por ello) para anunciar los más variados productos y aceptan componer e interpretar canciones asociadas a campañas publicitarias. Incluso van más allá y fundan líneas de artículos supuestamente diseñados por ellos y “divinizados” con sus nombres.” 

Como trasfondo protervo, la “construcción de una estrella de rap que ha escapado de la pobreza” sirve al propósito de desplazar del imaginario colectivo “otros referentes como Martin Luther King, Malcolm X o Angela Davis.”[1]


Planteo inicial sobre Malala Yousafzai



Lo expuesto por Abel Prieto, nos cae como anillo al dedo para tratar el caso que nos interesa, el de Malala Yousafzai, figura que, a nuestro parecer, es también un producto por entero mediático. De ella, más bien de quien la suplanta, tomamos las siguientes palabras que muestran una gran similitud con lo expresado por el autor cubano al hablar de los famosos: “Beyonce me escribió una postal […] Selena Gómez había retuiteado sobre mí y Madona me dedicó una canción. Incluso había un mensaje de […] Angeline Jolie…” (p. 313).[2] Como puede apreciarse, se observa el patrón destinado a crear a los “famosos” con ayuda de otros “famosos” y tras todos ellos se encuentra Occidente y sus múltiples formas de embobar al mundo para rendirlo a su dominio.



 Imagen tomada de: http://www.bbc.com/news/entertainment-arts-34637751


Mas intriga saber de quién trata en verdad el asunto: de Malala, de su padre, Ziauddin Yousafzai o de la BBC. Llama nuestra atención lo que plantea un documental, a saber, que sin la influencia de su padre, Malala “no se hubiera convertido en un personaje mundialmente conocido.” De plano nos late que es así. Es tan así que ella expresa: “Me dio alas. Y si mi vida fuera llevada a una película de Bollywood,[3] mi padre sería el personaje heroico que lucha contra los villanos”.[4] En todo caso, es pertinente preguntarse: ¿Qué fuerzas volvieron famosos al padre y a la hija? Para nosotros ambos fueron una creación mediática como muchas otras… Pero el padre fue, a lo inmediato, el que llevó la iniciativa.

Y muy a propósito de cómo se tergiversan los hechos de la realidad, hay algo que llama poderosamente la atención. Habiendo leído íntegro el libro atribuido a Malala, de algo estamos por completo seguros, a saber, que en él no hay ni ápice de identificación con la izquierda, en ninguna de sus variantes. No hay, así, base alguna que sirva para admitir las siguientes palabras: “Simpatizante de la organización trotskysta CMI (los ex-militant), ha colaborado con ellos en poner en marcha una escuela marxista en el país y se ha erigido en la voz de todas las niñas que no quieren quedar fuera de la educación, tal como pretenden los talibanes e integristas paquistaníes.”[5]

Aunque hablaremos de Malala insistentemente, lo haremos más que para referirnos a ella, a los que la usaron para cumplir propósitos occidentales en Paquistán y Afganistán: en primera instancia, la BBC y el padre de la joven en el que no puede presumirse inocencia alguna.

Competitividad extrema

Ahora, entremos de lleno en el contenido del libro “Yo soy Malala. La joven que defendió el derecho a la educación y fue tiroteada por los talibanes”.

Una temática constante a lo largo de esta obra es la competitividad indudable en su pretendida autora; hecho que, para nosotros, está reñido con una auténtica educación humanista, toda vez que quien la asume es, por excelencia, una persona individualista, egocéntrica que aspira siempre a sobresalir, a ser la mejor, sintiéndose muy mal cuando otra persona la supera. Ello es muy distinto a ser mejor, que equivale a poner todo su empeño para ser solidario y fraterno con los demás -sin sentirse por encima de ellos bajo concepto alguno- y disposición para aprender de otros. Veamos muestras de este afán: 

Ella constantemente hace referencia a los “trofeos que había ganado por ser la primera de la clase”. (p. 14) “Queríamos que se supiera lo lista que éramos. Cuando nos decorábamos las manos con henna para las vacaciones y las bodas dibujábamos fórmulas matemáticas en vez de flores y mariposas. Mi rivalidad con Malka-e-Noor continuaba […]. Ella solía ser la segunda y Moniba la tercera…” (p. 153) “Enseguida llegó la época de exámenes. De nuevo conseguí superar a Malka-e-Noor y conseguí ser la primera, pero por poco.” (p. 219) “Después de los exámenes de marzo la copa que coloqué en mi aparador nuevo era por el segundo puesto.” (p. 247) “No quería volver a quedar la segunda después de Malka-e-Noor como había ocurrido en marzo.” (p. 261) “Es aburrido competir sin ti” le escribió Maka-e-Noor. (p. 325)

Una afgana expresó que lo único que había en la joven era “el ansia de fama de una quinceañera.” (p. 339) 

Qué lejos están estas posiciones de un verdadero amor al prójimo y, por tanto, de un auténtico humanismo. Pero apenas estamos ante un asunto muy secundario de lo que Malala sustenta como ideología. Acusamos nuevamente que por Malala comprendemos, en lo esencial, a sus manipuladores.

Odio a la Unión Soviética, complicidad con Occidente

Lejos de atacar las innúmeras intervenciones, el despojo de territorios enteros a sus habitantes, la destrucción de naciones y un genocidio que la historia no ha registrado antes, todo ello perpetrado sin misericordia por Occidente, Malala expresa su admiración por éste y su odio visceral contra la URSS. 

Anota, sin reparar en explicaciones de ninguna índole, que, en su país, todo cambió tras la navidad de 1979, cuando “los soviéticos invadieron Afganistán.” (p. 41) Más aún, justifica su aversión a la URSS a sabiendas, como ella misma lo admite, que la “invasión soviética transformaría al General Zia[6] de un paria internacional en el gran defensor de la libertad durante la Guerra Fría.” Para colmo, reconoce que dado que “la URSS era el gran enemigo de los estadounidenses, volvimos a tener buenas relaciones con ellos.” (p. 42) Dicho de otro modo, EEUU volvía a consentir el mantenimiento de buenas relaciones con Pakistán pese al brutal régimen dictatorial que en este país existía. 

El premio al gobierno antisoviético paquistaní fue, admite Malala, el haber recibido “miles de millones de dólares de EEUU y otros países occidentales, así como armas, a fin de que el ISI entrenara a los afganos para luchar contra el Ejército Rojo.” Por si fuera poco, el “general Zia fue invitado a reunirse con el presidente Ronald Reagan en la Casa Blanca y con la primera ministra Margaret Thatcher en el 10 de Downing Street. Le llenaron de elogios.” (p. 42) ¿Extraña acaso? 

La historia de Zia no termina aún: el “Hizo de Afganistán una bandera no sólo de Occidente, que quería impedir la expansión del comunismo soviético, sino también para los musulmanes de Sudán y Tayikistán, que lo veían como un país islámico que estaba siendo atacado por los infieles. Llegó dinero a raudales de todo el mundo árabe, particularmente de Arabia Saudita, que igualaba las aportaciones estadounidenses, y también llegaron combatientes voluntarios entre los que estaba un millonario llamado Osama bin Laden” (p. 42), por cierto una auténtica creación de la CIA. Eso sí justifica su odio ciego: “… nos hervía la sangre a causa de la invasión soviética tanto por razones religiosas como nacionalistas.” (p. 43)

Es sobrancero extenderse en explicaciones, toda vez que, en lo anotado, se revive por completo una concepción y una práctica medieval consistente, precisamente, en perseguir indiscriminadamente a los herejes, llamados también infieles, ateos, etc. Y dado que los soviéticos eran los mayores herejes del mundo contemporáneo, había que atacarlos sin piedad con apoyo de las monarquías árabes y las naciones occidentales, hirviéndoles la sangre a todas esas fuerzas anacrónicas. 

Malala tergiversa los hechos. La URSS no invadió Afganistán. Su presencia en este país obedecía a lo siguiente: “Entre las campañas soviética y estadounidense en Afganistán hay no solo paralelos, sino también muchas diferencias. La más importante es que la Unión Soviética logró su cometido, y EEUU, aún no. La presencia limitada de tropas soviéticas en Afganistán tenía por objeto ayudar al Gobierno afgano a normalizar la situación política interna, primero, y segundo, prevenir la agresión foránea. Ambas tareas se cumplieron completamente.”[7]

Y hasta personas que llaman invasión a la presencia soviética en Afganistán, admiten: “A fin de cuentas, en términos geoestratégicos no se habían producido cambios ya que Afganistán era aliado de la URSS desde hacía casi una década y, posiblemente, lo único que deseaban los soviéticos era evitar trastornos políticos en el seno de un país amigo.”[8] Mas si los soviéticos obraron de buena fe en Afganistán, algo de lo que no dudamos, EEUU, en cambio, invadió a este país por otras razones, que nada tienen que ver con las que aduce Malala. 

He acá las razones de fondo: “Afganistán linda con Irán, Pakistán y las ex repúblicas soviéticas de Turkmenistán, Uzbekistán y Tadjikistán: constituye un enclave ideal para establecer una presencia militar permanente con vistas a futuras operaciones en Eurasia.” Además, “es una puerta de entrada al Asia Central, tan rica en hidrocarburos, que permitiría evitar los ductos de petróleo y de gas natural que pasan por Rusia, Irán y China. Si EE.UU. logra convertir en realidad el viejo empeño de instalar oleoductos que, atravesando Pakistán y Afganistán, transporten al Océano Indico el oro negro de los yacimientos de Turkmenistán y la cuenca del Mar Caspio, habrá conseguido su segunda victoria geoestratégica frente a los intereses energéticos de Rusia, Irán y China. La primera en la región fue la apertura del oleoducto Bakú (Azeibarján)-Tibilisi (Georgia)-Ceyhan (Turquía) que transporta petróleo del Mar Caspio al Mediterráneo sin tocar tierra de rivales. En Afganistán hay más: opio y heroína.”[9] No en vano, en esta nación de Oriente Medio circula muchísima más droga que antes de su invasión por Occidente.

El mismo libreto anterior, tras el 11S

La historia se repitió en forma casi idéntica tras el 11S: “En Afganistán –prosigue la presunta Malala- seguíamos viviendo bajo una dictadura pero los estadounidenses necesitaban nuestra ayuda, lo mismo que en los años ochenta, para combatir a los soviéticos en Afganistán. Y lo mismo que la invasión soviética de Afganistán había cambiado todo para el general Zia, el 11-S hizo presentable al general Mushanav en la escena internacional. De repente W. Bush lo invitó a la Casa Blanca y Tony Blair al 10 de Downing Street.” 

La conversión de Malala en heroína



Y acá llegó la oportunidad para que la nada inocente BBC hiciera lo suyo con la supuesta heroína: “Fue en uno de aquellos sombrías días cuando mi padre recibió una llamada de su amigo Abdul Hai Kakar, que trabajaba en Peshawar como corresponsal radiofónico de la BBC. Estaba buscando una maestra o una niña que escribiera sobre la vida bajo los talibanes.” (p. 173) ¿No es extraño que un corresponsal de la BBC buscara a una niña y que esa niña fuera justo Malala, hija de su amigo? La pregunta deviene del hecho que los medios occidentales son expertos en montajes de todo tipo para encontrar héroes o heroínas de la nada. 

Ahora repárese en cómo las puertas se le abrieron de par en par a Malala y su padre, al grado que pudieron colarse sin obstáculo alguno en una recepción en la que estaría un embajador estadounidense: “Mientras estábamos allí oímos que el embajador Richard Holbrooke, el enviado estadounidense para Pakistán y Afganistán, iba a celebrar una reunión en el hotel Serena [en Islamabad] sobre el conflicto y mi padre y yo conseguimos asistir.” Pero cómo, no lo explica. Y prosigue: “la gente decía que [Holbrooke] había contribuido a llevar la paz a Bosnia. Me senté, a su lado y me preguntó mi edad. (Vuelve acá a evitar cómo logró eso). “Tengo doce años, le respondí […]. “Respetable embajador, le pido que nos apoye a las niñas para que podamos educarnos”, le dije. “Él se rio: “Tenéis muchos problemas y estados haciendo mucho por vosotros -repuso-. Hemos destinado miles de millones de dólares a la ayuda económica y estamos trabajando con vuestro gobierno para proporcionaros electricidad, gas… pero vuestro país se enfrenta a muchos problemas”. (p. 205)

Obsérvese la nada cándida mención de dicho embajador como figura que había contribuido a llevar la “paz” a Bosnia.[10] ¿Acaso la fragmentación de la antigua Yugoslavia, de la cual formaba parte Bosnia, no fue perpetrada con el objetivo de iniciar toda una serie de destrucciones y fragmentaciones de territorios que iniciara el falsamente sonriente y bonachón Bill Clinton en 1999, por aquello del divide y vencerás?

Trivialización del genocidio yanqui en Afganistán 


Obsérvese cómo Malala se refiere a “un ataque de drones a un consejo tribal en Waziristán del Norte”, Afganistán, que “mató a unas cuarenta personas. El ataque parecía transmitir el mensaje de que la CIA podía hacer en nuestro país lo que quisiera.” (p. 231). Deliberadamente deja ir un “parecía”, como para sugerir que se trataba sólo de eso, de una presunción y nada más. ¿No le hirvió la sangre a Malala o a su padre ese atentado criminal que no era ni el único ni el primero en Paquistán? Por lo visto, no. Por lo demás, matar a 48 personas al mismo tiempo no puede tratarse como asunto de poca importancia. Y lo más importante, sin estar en guerra directa con este país surasiático, EEUU perpetró sobre el territorio del mismo, más de 120 ataques con aviones no pilotados desde 2002 al 2012, según informe de la ONU.[11]

Tras hablar en los términos planteados, viene un aparente reclamo por otro hecho perpetrado por estadounidenses en Paquistán, cuando supuestamente mataron a Osama bin Laden, actuando “por su cuenta. Esto no le sentó bien a nuestra gente. Se suponía que éramos aliados y nosotros habíamos perdido más soldados en la Guerra contra el Terror que ellos.” (p. 232).

Veamos cómo Malala brinda una relevancia mayúscula a ese hecho supuesto (porque nada prueba que fuera a Osama bin Laden al que la CIA ultimara en Afganistán en mayo de 2011, por el contrario, convenía al presidente Barak Obama garantizarse la reelección con una acción sensacionalista.[12] “Mi padre -escribe- dijo que era un día vergonzoso. “Cómo es posible que un notorio terrorista se escondiera en Pakistán durante tantos años sin despertar sospechas”, preguntó.” (p 222). Y contraponiéndose al sentir de sus compatriotas Malala acota: “A la gente le intrigaban los detalles [¡¿?!] que se revelaban cada día, pero parecía más indignada por la incursión estadounidense que por el hecho de que el mayor terrorista del mundo hubiera estado viviendo en nuestro suelo.” (p. 233) En otros términos, 48 muertos podían trivializarse, estimarse un detalle más, pero un solo muerto no, únicamente porque en este caso un terrorista, catalogado como el mayor del mundo, se hubiera escondido en suelo paquistaní sin que pretendidamente nadie lo supiera. Los datos que refutan esta versión de los hechos abundan.[13] Ello ocurrió pese a que el servicio secreto de Afganistán (ISI), había creado a los talibanes, como reconoce Malala. (pp. 98-99)

Véase ahora cómo Malala insulta a todos sus compatriotas y a todas las fuerzas antimperialistas del mundo, transmitiendo lo que dijo un amigo de su padre sin objetarlo para nada; a saber que los talibanes son “una mentalidad”. La misma “está por doquier en Pakistán. Alguien que está contra Estados Unidos, contra el establishment pakistaní, contra la ley inglesa, se ha contagiado de los talibanes.” (p. 245)

Por si lo dicho no bastara, conozcamos ahora esto otro: “Cuando gané el Premio Nacional de la paz, el año anterior estuve en muchas entrevistas televisadas y en una de ellas me habían preguntado quiénes eran mis políticos favoritos. Elegí a Khan Abdul Ghaffar Khan, Benazir Bhutto y el presidente Obama […]. Pero la imagen de Estados Unidos en Pakistán era la de los drones, los ataques secretos en nuestro territorio y Raymond Davis.”[14] (pp. 280-281)

Un documental de National Geografic, señala que en el mismo no se ocultan “las críticas que muchos de sus compatriotas le hacen en Pakistán, donde le afean que se haya ido a «vivir al extranjero y no esté aquí con nosotros», o la acusan de estar manipulada y utilizada por su padre”. Mas lejos de admitirlos el medio se queja: “Son reproches lastimosos hacia una persona que se jugó la vida solo por defender su derecho y el de todas las mujeres a estudiar.”[15]

Cerramos esta parte del presente escrito con algo relativo a lo arriba apuntado: “Aunque mi padre había tratado de ocultármelo, yo sabía que alguna gente estaba diciendo que era él quien me había disparado, o que nadie me había disparado y que todo era un montaje para mandarnos a vivir al extranjero.” p. 323. En efecto ella, vive ahora, con toda su familia, en Inglaterra.

Recompensa al malinchismo 


Viviendo ya en Inglaterra, después del supuesto o cierto atentado contra su vida, Malala cuenta con satisfacción plena lo que para ella es este mundo, sin preguntarse para nada las razones del desarrollo del mismo: “Cuando miro por la ventana, veo edificios altos, largas carreteras llenas de vehículos que se mueven ordenadamente, cuidados setos y praderas de césped, y pavimentos limpios en los que caminar”. (p. 12) “Entonces recuerdo, estoy en Birmingham, Inglaterra.” Prólogo. (p. 14)

Y no faltaba más, a la par de alabar ese mundo para ella idílico, manifiesta menosprecio por los suyos, observando un malinchismo, a todas luces, aborrecible:

“Describo a Moniba la vida en Inglaterra. Le hablo de las calles con hileras de casas idénticas, al contrario que en casa, donde todo es distinto y desordenado, y una choza de barro y piedra puede estar junto a una tan grande como un castillo. […] Le digo que me gusta Inglaterra porque la gente sigue las normas, respeta a la policía y todo ocurre con puntualidad: El gobierno cumple con su función y nadie necesita saber sobre el nombre del jefe del ejército.” (p. 336) Los gobernantes ingleses podrán tener un supuesto, y sólo supuesto, orden ejemplar en casa, pero a costa del caos, saqueo, ocupación y destrucción de pueblos enteros.

Si hay lugar en Afganistán al que Malala parece rescatar, ese lugar es Swats, del que según ella con frecuencia se dice que “es la Suiza de Oriente…” (p. 24)

Acaso se pasó de exagerada “la diputada Raheela Oazi, del partido Jamaat-e-Islami”[16], al llamarla “marioneta [norte] americana”, quien para fundamentar su afirmación mostró la fotografía de Malala con Richard Holbrook.[17] (p. 289)

A tono con su apego a Occidente, Malala se inserta en la costumbre occidental de engrandecer a Alejandro Magno.[18] (pp. 35 y 197)

Un detalle que no carece de importancia es que ninguna ilustración de las que aparecen de Malala en su libro resulta convincente como para verla hablar en público, salvo la de su comparecencia en la ONU cuando se le otorgó el premio nobel de la paz compartido con su padre. Tampoco resultan convincentes aquellas que, al menos en el libro, presuntamente sirven para demostrar que ella fuera herida y que sólo por milagro logró sobrevivir. La versión sobre su gravedad no resulta clara. Si fue realmente herida, es de lamentar, pero si ello fue también parte del montaje entero del libro que se le atribuye, es de despreciar.

No obstante, nos parece pertinente este criterio: aun aceptando que Malala, la real, fue herida, se responsabiliza por ello a la BBC: “Su aparición en escena, en la escena pública de los medios de comunicación occidentales, vino de la BBC, que en vez de preocuparse por relatar lo que realmente ocurría en Pakistán, utilizó a una niña para por medio de la manipulación emocional conmover al público”.[19]




[1]  Abel Prieto. Notas sobre la crisis cultural de hoy: una mirada desde Cuba. Fuente Red En Defensa de la Humanidad Cuba. http://cubaendefensadelahumanidad.blogspot.gr/2016/02/notas-sobre-la-crisis-cultural-de-hoy.html
[2] Malala Yousafzai. Con Christina Lamb. “Yo soy Malala. La joven que defendió el derecho a la educación y fue tiroteada por los talibanes”. Impreso En España. Alianza Editorial 2013
[3] Según Wikipedia, “Bollywood es el nombre informal popularmente usado para la industria cinematográfica en idioma hindi, ubicada en Bombay, Maharashtra, India. Este término, acuñado en la década de 1970, proviene de un juego de palabras entre Bombay y Hollywood, el centro de la industria cinematográfica de los Estados Unidos” Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Bollywood
[5] Malala Yousafzai, el silencio cobarde de la izquierda. Escrito por  Antonieto. http://2014.kaosenlared.net/secciones/33962-malala-yousafzai-el-silencio-cobarde-de-la-izquierda
[6] Wikipedia. Muhammad Zia-ul-Haq. “El general Muhammad Zia-ul-Haq (12 de agosto de 1924 - 17 de agosto de 1988) fue un militar y dictador de Pakistán, presidente de la República Islámica de Pakistán entre el 16 de septiembre de 1978 hasta su muerte en 1988 en un accidente de avión. Había sido general en jefe del ejército de Pakistán dos años antes de ser el autor del golpe de estado que llevó al poder./A su llegada al poder en 1977, el General Zia-ul-Haq hizo condenar a muerte por ahorcamiento al antiguo Primer Ministro Zulfikar Ali Bhutto (padre de la posterior primera ministra Benazir Bhutto), por una vaga historia de asesinato./El General Zia desempeñó un importante papel en la Guerra de Afganistán (1979-1989), proporcionando ayuda financiera y militar a los muyahidín, ayuda que fue fuertemente apoyada por los Estados Unidos, que habían prometido a Zia territorios en el noroeste para compensar la pérdida de Bangladés.” https://es.wikipedia.org/wiki/Muhammad_Zia-ul-Haq
[7] “El director de la revista Defensa nacional, Ígor Korótchenko, señala: –La campaña de Afganistán era prácticamente inevitable desde el punto de vista de los intereses nacionales y la necesidad de defenderlos. Pero los afganos recuerdan hoy con nostalgia a los shuraví (soviéticos, en afgano). Incluso los excomandantes de campo hablan con afecto de la antigua Unión Soviética y sus militares. No éramos invasores, queríamos edificar un nuevo Afganistán. Abríamos túneles, manteníamos el suministro de agua, plantábamos árboles y construíamos escuelas, hospitales y fábricas. De hecho, estábamos cumpliendo con nuestro deber internacional. Fue una gran proeza. Nos fuimos dejando a Najibullah con un fuerte ejército propio. Durante un año o año y medio logró controlar la situación en el país. Solo al quedarse sin la ayuda técnico-material soviética, perdió el poder. El actual régimen de Karzai es mucho más vulnerable y no duraría tanto. Es un fantasma. Y no creo que EEUU se vaya de Afganistán con la cabeza en alto y tan airoso como nosotros.” http://mundo.sputniknews.com/spanish_ruvr_ru/2014_02_14/Experiencia-sovietica-en-Afganistan-las-armas-no-solucionan-problemas-politicos-2175/
[8] César Vidal. ¿Entrenó la CIA a Ben Laden? http://www.libertaddigital.com/otros/revista/articulos/57383273.htm
[9] Juan Gelman. Hay de todo. Página 12. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=45873
[10] “En una amarga ironía que el llamado Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) de La Haya esté controlado por los criminales de guerra. No fue el presidente Milosevic sino la OTAN quién comenzó la guerra en Yugoslavia. "Según los jueces en Núremberg, el crimen de guerra primordial es antes todo empezar una guerra. Todos los demás crímenes de guerra parten de ahí"./ Según William Rockler, ex-fiscal del Tribunal de Crímenes de Guerra de Núremberg:/ "Los bombardeos [Guerra de Kosovo, 1999] violan y hacen jirones las disposiciones fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas y otras convenciones y tratados; el ataque a Yugoslavia constituye la agresión internacional más descarada desde que los nazis atacaron Polonia para "evitar las atrocidades polacas" contra los alemanes. Los Estados Unidos han descartado toda pretensión de legalidad y decencia internacional, y se han embarcado en una carrera de imperialismo crudo fuera de control".” Noticiasayr. Desmantelando Yugoslavia, colonizando Bosnia. http://noticiasayr.blogspot.com/2014/03/desmantelando-yugoslavia-colonizando.html
[11] El País.com. Más de 120 ataques con aviones no pilotados estadounidenses se han efectuado en el país desde 2002 según un informe de Naciones Unidas. http://internacional.elpais.com/internacional/2011/05/04/actualidad/1304460009_850215.html
[12]  Manuel Freytas se pregunta con toda razón: “Si los halcones militares lo tenían bajo control y monitoreado desde su fuga de Afganistán en el 2001, y si lo habían utilizado durante veinte años como la imagen del "cuco" para imponer un "nuevo orden internacional" con la "guerra contraterrorista" ¿Para qué matar a la gallina de los huevos de oro? Véase su artículo: “Seguimiento contrainformativo de la muerte de Bin Laden”. http://www.iarnoticias.com/2011/reporte_en_vivo/0001_2seguimiento_binladen_04may11.html
[13] Al respecto consúltense los siguientes portales: RT. “Conozca 5 esclarecedores datos sobre la 'mentira' de la muerte de Bin Laden”. https://actualidad.rt.com/actualidad/174637-impactantes-hechos-mentira-muerte-laden
Diario26. “Bin Laden está vivo y reside en las Bahamas”, afirma Snowden. http://www.diario26.com/bin-laden-esta-vivo-y-reside-en-las-bahamas-afirma-snowden-212753.html
 Hispan tv. ‘EEUU permitió avance talibán para permanecer en Afganistán’. https://www.youtube.com/watch?v=GH1Dm_JCtSo
[14] Wikipedia en inglés con traducción al español por google: Raymond Allen Davis es un ex soldado de ejército de Estados Unidos, empleado empresa de seguridad privada y (…) contratista con la Agencia Central de Inteligencia ( CIA ) . El 27 de enero de 2011, Davis mató a dos hombres armados según los informes, en Lahore, Punjab, Pakistán. Aunque el gobierno de EE.UU. afirmó que estaba protegido por la inmunidad diplomática a causa de su empleo con los EE.UU. Wikipedia. “Raymond Allen Davis incident”. https://en.wikipedia.org/wiki/Raymond_Allen_Davis_incident
[15]  ABC.es. “Malala abre su intimidad familiar a National Geographic”. http://laguiatv.abc.es/noticias/20160212/abci-malala-documental-national-geographic-201602112119.html
[16] Según Wikipedia, “Jamaat-e-Islami (Urdu: جماعتِ اسلامی, JI) es una organización islamista fundada en 1941 en la India Británica por Abul Ala Maududi.1 Tras la partición de la India en 1947 se dividió en dos, siendo la más importante la de Pakistán —en 1971 se separó la organización de Bangladés tras la independencia de este territorio—./ Junto con los Hermanos Musulmanes, Jamaat-e-Islami es una de las más influyentes y originales organizaciones islamistas del mundo musulmán, y la primera en desarrollar «una ideología basada en la moderna concepción revolucionaria del Islam».” https://es.wikipedia.org/wiki/Jamaat-e-Islami_(Pakist%C3%A1n)
[17] Según Wikipedia, Richard Holbrooke fue nombrado el 22 de enero de 2009, “asesor especial para Pakistán y Afganistán, trabajando bajo la presidencia de Barack Obama y la secretaria de Estado Hillary Clinton, cargo que desempeñaría hasta su muerte el 13 de diciembre de 2010”. https://es.wikipedia.org/wiki/Richard_Holbrooke
[18] Al respecto de este personaje, Javier Adler acusa cómo Occidente se ha encargado de ensalzarlo: "emprendió una de las acciones más sorprendentes de la historia: la conquista del mundo (...) Después de pacificar Grecia, se lanzó hacia el Oriente (...) llevando la cultura helénica allí donde llegaba" (5), cosa que sin duda agradecerían los campesinos analfabetos que mayoritariamente poblaban las sociedades de esa época./ Igualmente, se habla de "la expedición de Alejandro -la expedición en que consistió su reinado- ...", de "las campañas de conquista", del "impresionante periplo" que realizó "el más grande de los reyes", "el joven conquistador de un inmenso imperio". La enciclopedia de Historia.  / En una popular enciclopedia de historia como la Salvat,  se limita, prosigue el autor, a reproducir deforma “acrítica, los panegíricos de la época: "Era alto, bien formado, casi un prototipo de belleza. Su resistencia física superaba a la de todos los soldados y generales de su ejército. En las batallas se le veía siempre en primera fila y recibió heridas muy graves, de las que sanó sin dificultad. (...) Siendo aún niño, fue capaz de domar al potro Bucentauro, que nadie había podido montar. (...) [los persas] carecían de aquella fuerza, entusiasmo y pasión que llevaba a los macedonios a conquistar el Asia (...) tampoco hubo ejemplos de heroísmo entre los persas (...) Otra nueva hazaña fue la toma de Tiro (...) la victoria [Gaugamela] se debió a la furia con que Alejandro cargó sobre ellos (...) Ante el itinerario de Alejandro por Asia quedamos pasmados de la magnitud de su empresa (...) Hay en Alejandro un deseo de conocer y de vencer dificultades que casi no volvemos a encontrar en ningún hombre de estado." Véase su artículo “Alejandro Magno y la Magna Propaganda”. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=10141
[19] La niña Malala: otro ejemplo de la utilización política de los Premios Nobeles de la Paz y de los derechos humanos. http://miguel-esposiblelapaz.blogspot.com/2014/10/la-nina-malala-otro-ejemplo-de-la.html

1 comentario:

  1. Interesante comentario. Hace algún tiempo leí el libro y ciertamente estuve intrigada por el nivel de información que revela, y como una niña tan joven podía tener acceso a ella. Me pareció que no era realmente ella quien lo escribió, incluso pensé que el padre lo había hecho. Sin embrago, con todo lo mediático que puede ser, creo que es rescatable visibilizar el tema de la situación de las mujeres en Paquistán y sobre todo de las niñas. Es una lástima que se haga sobre la manipulación de la opinión pública y sobre todo de la niñez y juventud.

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