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miércoles, 10 de diciembre de 2014

DANTE CASTRO CON “GORDAS AL AMANECER”

DANTE CASTRO CON “GORDAS  AL  AMANECER”
Por WINSTON ORRILLO
           
El colorado decía que una porción de ciudad se reconstruye en cada silencio
               y  en cada recuerdo, que se colectivizan y se alteran en el relato de sus  protagonistas.
               Y el negro Wilder agregaba que las cosas son como son, compadre, nada más”.
                                                                                              D.C.
                                                                      
El epígrafe revela dos características evidentes de este nuevo libro de Dante Castro: su vena poética, y, asimismo, el coloquialismo que hace, de su literatura, fácilmente inteligible, fácilmente  asimilable.

Por otra parte, la onomástica del volumen: “Gordas al amanecer”(Editorial San Marcos, 2014), ofrece una madurez en su autor como para haber hallado un nombre marquetero para su más reciente producción, pues, en realidad, si hablamos de gordas, solo el relato que da título a la colección, y “La gorda que vino de Europa”, contienen este atractivo adicional del volumen femenino. Pues los otros cuentos abordan una serie de situaciones, siempre expectantes, y de raigambre variada: encuentros amorosos de alto voltaje, arquetipos de crueldad –donde puede hallarse la huella de un Clemente Palma, v.gr. en “Amor filial”-, manejo de un contexto político en el que el autor siempre discurre con pleno conocimiento de causa y habilidad estilística, que se transparentan en una prosa de singular penetración, y, sobre todo, en el tratamiento del suspenso, presente, en especial, en “Peste rosa”, así como su habilidad para los “remates”, lo que nos entrega a un autor con alto dominio del oficio.

Otro aspecto que nos conduce a la madurez del estilo de Dante Castro, es la inserción de un lenguaje figurado que complementa, cabalmente, la fuerza de sus descripciones. V.gr.: 

“Pero ahora que lo meditaba, el sujeto que vio en el juzgado lo devolvía a un ambiente sórdido que podía desempolvar de las telarañas del olvido…” “El pastor rió mirándolo con ojos ofídicos…” “Entonces, rió. Su risa se hizo patéticamente larga, irrefrenable, contagiosa, demencial. El negro también reía, descontrolado. Y se abrazaron en medio de carcajadas, como si ambos hubieran descubierto un yacimiento de minerales preciosos. Era una alegría veraniega que conspiraba contra el cielo invernal color cemento.”

Un punto polémico es la forma como Dante aborda el mundo de la mujer. Imagino la cimitarra de alguna feminista ante expresiones como las siguientes, pero perfectamente inteligibles en el contexto de su narración:

“Las poses eran del dominio de todas, incluso de las que decían no haberlas practicado o que un nunca vieron pornografía. Todas eran pornógrafas, fornicarias, erotómanas. El resto es hipocresía, Gordon. Hoy en día ninguna es santa. Por eso Domínguez sabía llegar a la pose adecuada, ella en posición de bestia cuadrúpeda  y él gozando de su vagina totalmente expuesta”.

Un lenguaje desenfadado, coloquial, le da el particular encanto a estos relatos de un neorrealismo urbano y, aun, de un cierto naturalismo. Veamos más ejemplos:

“-Somos barrio, negro. Le sacamos la mierda… Pero somos barrio, un solo corazón. ¡Vamos Boys!, gritó alguien…-Manuel Vicente Nolasco, ya no me reconoces por lo viejo que estoy… Soy Marco Landa, tu causa de Letras…¿te acuerdas?... Kanebo no laboraba con chatarra”.

Y he aquí una de las estupendas descripciones, en las que Dante combina el lenguaje figurado con el realismo más audaz:

“-Manolo, he venido a proponerte mis esfuerzos. ¿Sirvo de profesor aquí?//El quelonio parecía tragarse todo el aire de la habitación en un suspiro interminable. Sus ojillos de animal de sangre fría merodearon por los diplomas, por los trofeos y por las estanterías de los libros, hasta que se serenó de pronto”.

Opinamos que este libro que, por las noticias, está obteniendo merecida resonancia, revela la plena madurez de su autor quien, por así decirlo, se desenvuelve en una temática plural: el relato político, el de incursión en el ambiente de barrio –especialmente su bienamado Callao-, la deliciosa visita a la relación de pareja –aunque sea casi siempre dispareja- y el análisis de los resultados de la incursión –dilacerada- en la temática social, la cual se ve en el que, a juicio del suscrito, es el mejor relato del libro: “Libertad restringida”.

Obra para gozar y pensar, texto que nos conduce, a pesar de aparentes incursiones en desaforadas situaciones, al centro de la aventura humana, especialmente de ese ser que somos y que padecemos.


Dante Castro Arrasco (Callao, 1959), nombre completo del autor, es un escritor con formación universitaria sanmarquina y de la PUC, así como de la Universidad de La Habana. Si nos ponemos a enumerar su dilatado curriculum, empleamos demasiado espacio: basta señalar que es ganador del más importante Premio Literario en Español, el de la Casa de las Américas, de la Patria de Martí y de innúmeros certámenes nacionales de cuento. Es autor de seis volúmenes de relatos y su obra Cuentero de Monte Adentro  forma parte del Plan Lector para estudiantes de secundaria del Perú, así como dos títulos más: Demonio de monte y Libertad restringida.

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