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sábado, 7 de junio de 2014

POSTALITA: DANIEL Y LOS 60

POSTALITA: DANIEL Y LOS 60

Cuando uno habla de "los 60", suele referirse a la década de amor y paz, y de guerras y represión mundial contra la juventud rebelde. Pero también puede referirse al arribo del barco desvencijado de una vida intensa, a la edad de lo que ahora llaman Adulto Mayor.

Se supone, pues, que se trata de algo muy especial. Y lo es, creo.

Al menos lo ha sido para mí en mi cumpleaños de las seis décadas, y al contrario de lo que algunos puedan pensar de que me pueda sentir triste por ser ya un oficialmente "viejo", he podido renovar fuerzas muy especialmente por los mensajes y presentes de amigos, compañeros y hermanos y hermanas que se desbordaron a darme ánimos de "seguir y seguir la huella" (como decía Atahualpa Yupanqui), en este caso, la huella de Sandino, la huella de la revolución.
No puedo agradecer a cada uno en su caso, porque han sido muchos los amigos que se han acordado de mí.

Pero me veo precisado a referirme especialmente al caso del Comandante Presidente, a mi amigo, compañero y hermano Daniel.

Daniel me llenó de bromas sobre los famosos 60 y luego me dejó ir una ráfaga de elogios y reconocimientos quizás inmerecidos por mí, sobre mis modestos aportes a esta gran lucha de Revolución, de construcción de una Nación. Una lucha que viene de Sandino, pasa por Rigoberto, sigue con Carlos Fonseca y el relevo que permanece hoy: Daniel, precisamente.

Me dio pocas oportunidades de ripostarle o para decirle que quizás su cariño de amigo de tanto tiempo, de compañero y hermano le hacían exagerar sus reconocimientos.


Fue una plática privada, claro, entre hermanos, y no voy aquí a entrarles en detalles. Pero sí quiero compartir con ustedes la única forma que encontré de agradecerle sus palabras a mi hermano, al líder del FSLN.

Las palabras de Daniel para mí fueron como una condecoración en este viejo pecho cansado, pero aún palpitante por la causa de los pobres, la causa de los oprimidos. Una condecoración, como una Orden Sandino.

Insisto en que su cariño personal -como el que igual me tiene Rosario- creo yo que le llevó a exagerar por mis humildes aportes. "Vos sos uno de nosotros, no de ahora, de hace mucho, de siempre, y seguís siéndolo (...) sos parte importante de todo este proyecto desde hace tantos y tantos años".

Le contesté: "y vos, para nosotros, tus compañeros, amigos y hermanos, sos nuestro orgullo..., orgullo sandinista nicaragüense".

Pero ya estoy rompiendo la privacidad sobre el contenido de esta plática, que dije respetaría, como debe ser. Así que mejor termino diciendo que junto con Daniel, quiero agradecer a todos y todas aquellos y aquellas que me han dado ánimos al llegar a los 60.

60...¡y adelante! Haciendo Patria en Victorias. 35/19. Y siempre PLOMO.

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