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jueves, 1 de agosto de 2013

La clase media: esos imbéciles domados, enemigos de sí mismos y de la liberación; bozaleados por el sistema capitalista

La clase media: esos imbéciles domados, enemigos de sí mismos y de la  liberación; bozaleados por el sistema capitalista
Javier Del Valle Monagas Maita (*)

Cuando se habla de las generalidades, es lógico suponer excepciones.  Pero en términos de masas, la mayoría es referencia. Así la clase media; ese sector de la sociedad fracturada, la que junto a la clase burguesa, es la que posee mayor facilidad y acceso a bienes y servicios, sobre todo a la educación,  es a la vez la más torpe, la  más mediatizada y la más sometida al esclavismo mediático y consumista. La que es alimentada degenerativamente hasta convertirla en una gran masa de acomplejados materialistas e hipócritas explotados por la burguesía, y explotadores de los pobres a la vez.  

Esa clase media es el factor que basando su vida en una vana esperanza de ser igual a sus explotadores manipuladores y pretendiéndose distanciar de sus hermanos del pueblo común, se contrapone a los pobres o la mal llamada clase baja, de la sociedad en sus luchas por la liberación contra el capitalismo y el neo esclavismo.

En Venezuela, esa clase media se olvidó rápidamente de cómo el capitalismo gobernante hasta el año 1999, en una Venezuela regentada por gobiernos de derecha pro yanquis, les estaban arrebatando todas sus comodidades, derechos, ventajas económicas, sociales y políticas. Perdieron la memoria de cómo los dejaron sin patria, sin soberanía, sin sus pequeñas empresas, sin sus negocitos familiares y de cómo los burlaron creándoles una prosperidad ficticia, con base en el endeudamiento ilegal del país, para luego ser embargados y privatizados todos los bienes de la república por capitales foráneos que se apoderaron de las empresas básicas del país, a precios de gallina flaca. 

Mientras esa clase media torpe hubo de pagar por más costos los servicios, empeorados en calidad en manos de las transnacionales imperialistas, trasladando a la vez esos pesados costos e impuestos al sector más débil económicamente: el pueblo. [Mismo]Al cual obligaron a pagar las deudas de los empresarios maulas y estafadores politiqueros, cuando el borracho Jaime Lusinchi decidió por instrucciones yanquis, que el estado asumiera la deuda privada de los ladrones empresarios estafadores.

Se olvidó esa clase media estúpida, entorpecida mentalmente, castrada de raciocinio y ensalzada en transculturización, de cómo el pueblo se vio forzado a reaccionar aquel fatídico 27, 28, 29 de Febrero de 1989 y días subsiguientes, ante el dantesco panorama empobrecedor al que le sometieron y de la cual, también esa clase media enceguecida, obtuvo su cuota de dolor y sacrificio. Fue esa clase media manipulada la que se volvió en los años anteriores, inducida por la maquinaria consumista del capitalismo, hacia los mercados de Miami, Nueva York y Europa a comprar basuras inútiles con dólares prestados, dando origen a aquella frase identificativa del “ta’ barato, dame dos”, con la que la estigmatizaron los que la explotaron.

La desmemoria de hoy, hace que esa clase media se vuelva contra quien la reivindicó.  Yo los veo a cada momento en muchos sitios públicos y privados, a cualquier hora, disfrutado de las bondades y pertenencias que poseen gracias al apoyo e impulso de la revolución bolivariana. Pero aun así, se alían con los que en el pasado los empobrecieron y les quitaron sus logros sociales (cosa de enfermedad siquiátrica).

Si Ud. Logra establecer una conversación con uno de los tantos bobos de la clase media, podrá sentir y escuchar solo banalidades y aspiraciones pre instituidas por medios externos en sus cerebros.  Casi que rezan las cuñas de las bondades inducidas por los medios de des-comunicación; sobre las bondades de emigrar, vivir y copiar el modelo de vida Sion yanqui. Muchos de esos estúpidos programados se van a USA. Pero, pese a los insultos, racismos, discriminaciones, negación de oportunidades de vida digna, dicen estar mejor que en su país, a pesar de ser profesionales universitarios, teniendo que lavar platos, limpiar baños o servir de sirvientes a los gringos o europeos en lugares denigrantes. Incluso, muchos, teniendo un ritmo de vida holgado en Venezuela, roban y estafan para obtener dinero e irse a refugiar luego en USA, para luego ser ciudadanos de segunda o de tercera.  Algunos logran entender el engaño. Pero generalmente lo hacen muy tarde, cuando ya el daño es grande y sus secuelas muy pesadas. Existen familias que se desintegran, al punto que sus hijas e hijos caen en la droga, la prostitución y otros vicios malignos, propios del capitalismo made in USA.

Tengo por vecinos a algunos profesionales de la educación, que antes del proceso Bolivariano, vivian apretados, restringiéndose de muchas cosas necesarias, para poder subsistir, muchos jubilados que llevaban años esperando sus pagos y no les llegaban nunca, a menos que fueran adecos o copeyanos y con padrinos.  Pero al llegar la revolución, en su mayoría fueron reivindicados. Teniendo la oportunidad luego de mejorar sus viviendas, comprar un auto nuevo, vacacionar, vestir y comer mejor. Lastimosamente también veo a esos semi andrajosos de la cuarta república, y bien alimentados hoy, salir a batir las cacerolas compradas con los pagos de la revolución; defendiendo el supuesto triunfo de un inútil burgués mentiroso, drogadicto, pervertido sexual y que es parte de la mafia capitalista que en el pasado los empobreció.

Los veo, los escucho ACUSAR AL GOBIERNO que se ocupa  por primera vez en nuestra historia patria de llevarles el pan a su mesa, de ser culpable de la especulación y robo que sus conclases empresarios y comerciantes estafadores  cometen.  Incluso se ven escenas tan enfermizas, propias de esa clase media; como que un representante del estado intervenga un mercado por especulación y cobro de sobre precios,  y la víctima del estafador se ponga a defender a quien la roba descaradamente, y hasta agreda a quien defiende sus intereses.  He allí el mayor signo de disociación sicótica, a la cual el capitalismo Sion yanqui ha sometido a la clase media.  Es tan así, que estando ellos más cercanos a los intereses de los pobres, se identifican y defienden los de los que les someten y vejan.

Hoy piden y exigen el cese de las divisiones sociales, siendo que son ellos mismos los que inciden y promueven tal cosa, inducidos por factores externos a su idiosincrasia. Esa clase media enferma, es racista, violenta, agresiva, sectarista, discriminatoria. Pero en su disociación, acusa a los que se defienden de su enfermedad, de ser violentos. Para ejemplo están todos los acontecimientos golpistas desde 1998 hasta hoy, en los cuales las víctimas mortales son del pueblo chavista; las marchas convocadas y promovidas por sus líderes pagados desde USA, y cuyos intereses foráneos defienden.  

No hay dudas: la clase media venezolana y la de otros países del área, es una clase social desfasada, disociada, intervenida, manipulada y desquiciada, esclavizada y sometida por la maldad capitalista exterior madre o el imperio Sion yanqui.  Afortunadamente de su seno también salen los elementos humanos que enfrentan esa criminal agresión sicótica, que unidas al pueblo batallan por la verdad y la justicia social…  En toda esta trama renovada a partir del año 1992, la culpa positiva es de Chávez y siempre le agradeceremos  y recordaremos con honor, amor y coraje.

(*) Abogado con patria
Facebook, Javier Monagas Maita

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