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jueves, 26 de enero de 2017

Chile: "El Estado implementa un escenario de guerra contra la Resistencia Mapuche"


26/01/2017 

Chile: "El Estado implementa un escenario de guerra contra la Resistencia Mapuche"
Por Andrés Figueroa Cornejo

Entrevista con Héctor Llaitul, vocero de la Coordinadora Arauco Malleco, uno de las principales organizaciones de lucha contra el Estado chileno

La represión vieja y rabiosa del Estado chileno en contra de la lucha Mapuche reinventa fórmulas para desintegrar a un pueblo entero. Ahora es el turno de la Comisión Asesora Presidencial o "mesa de diálogo" aventurada por la administración de la Nueva Mayoría. Para conocer la opinión al respecto de una de las fuerzas que encara mediante la acción directa y un proyecto político anticapitalista en formación propiamente mapuche, nos entrevistamos con el vocero de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), Héctor Llaitul.

-¿Cuál es la opinión de la CAM respecto de la llamada Comisión Asesora Presidencial o "mesa de diálogo" que levantó la administración de la Nueva Mayoría en el territorio Mapuche?

"Para nosotros se trata de una apuesta más de las autoridades de turno con la intención de enfrentar el conflicto entre nuestro Pueblo Nación y el Estado chileno. Para nosotros es "más de lo mismo" simplemente. Existe una situación que no es nueva. Se realizó un llamado para conformar una mesa asesora presidencial con el fin de establecer algunas medidas para frenar el conflicto, pero a la larga consideramos que no habrá ninguna respuesta concreta a la confrontación."

-¿Por qué?"

Porque pareciera que son las voces más conservadoras del sector empresarial que encabeza el régimen de ocupación colonial en La Araucanía, sobre todo la industria forestal y el latifundio que han usurpado el territorio del Wallmapu, el que tiene mayor preeminencia en esta "mesa de diálogo". En consecuencia, la propuesta y sus resultados fueron previamente definidos en el sentido de mantener el actual estado de cosas y el capitalismo neoliberal a través de la política extractivista que está causando estragos en nuestros territorios. Ella tiene que ver con la depredación y el saqueo de nuestros recursos, principalmente de la tierra y el agua. Por lo tanto, la "mesa de diálogo" sólo le ofrece mayores garantías a este sistema, el cual está erigido sobre el principio fundamental del desarrollo capitalista de salvaguardar a toda costa la propiedad privada."

-¿Por qué estimas que la "mesa de diálogo" emerge ahora y no antes?

"Por el nivel de antagonismo irreconciliable que ha alcanzado la lucha entre las comunidades movilizadas y sus representaciones (entre las cuales nos contamos), y el sistema de propiedad privada usurpador, principalmente de la industria forestal. Este combate se ha ampliado y profundizado. Y lo que existe concretamente es una desestabilización de la reproducción del capital y sus relaciones. Ese es el escenario que marca la confrontación. Y en ello nos cabe una responsabilidad política real. En el wallmapuche, el capital y sus representaciones políticas institucionales ya no pueden gobernar como lo hicieron antes. Hoy hay un conflicto de características estratégicas."

-¿Qué significa esa estrategia?"

Con los resultados del informe que se entregó al ejecutivo se pretende el continuismo y con ello lapidar las aspiraciones de autodeterminación que gran parte del Pueblo Mapuche ha asumido en el último tiempo, más allá de la CAM. El movimiento Mapuche en general, y el autonomista en particular, se han propuesto con mucha fuerza la lucha por la reconstrucción nacional Mapuche."

-¿Cuáles son las características lapidarias para la causa liberadora Mapuche que comporta la "mesa de diálogo"?

"Hay un diagnóstico y hay propuestas que en el fondo preparan al gobierno de turno para que ni siquiera se establezca el reconocimiento constitucional o la posibilidad de un Estado plurinacional dentro de los marcos legales y reformistas de su propia arquitectura política. Por ello, muchos sectores mapuche distintos a nosotros y que están comprometidos con una aspiración autonomista, también critican esa Comisión Asesora Presidencial - "mesa de diálogo"".

-El "caramelo" de la "mesa de diálogo", al menos en el papel, considera cupos parlamentarios para mapuche. Más allá de esa clásica forma de cooptación sistémica que ha empleado el poder históricamente, ¿qué es lo de fondo para ustedes?

"Lo trascendente es que, al no existir un reconocimiento constitucional de nuestra condición de Pueblo Nación, el Estado chileno se niega a declararse plurinacional y con ello coarta toda posibilidad autodeterminista, que es la aspiración y demanda que más nos representa a los mapuche. O sea, aquí la unidad monolítica del Estado de Chile no permite su debate democrático. Ello expresa una posición extraordinariamente conservadora, derechista y hasta fascista. Por tanto, nos encontramos, una vez más en la historia, con una concepción que rechaza de plano el conjunto de derechos que componen y son condición de la reconstrucción de la Nación Mapuche. En el fondo, el Estado chileno y su administración se niegan una vez más a reconocer la diferencia respecto de los sujetos colectivos que presentan formas de vida distintas y que por cierto poseemos demandas propias. ¿Por qué? Porque no se ajustan a sus intereses.

Lo anterior es altamente grave para la Nación Mapuche y explica por qué nuestro proyecto emancipatorio se basa en la realidad incuestionable de que somos un pueblo ocupado, sometido. ¿Cuál es la diferencia con la militarmente criminal "pacificación de La Araucanía" en nuestra contra impuesta por el Estado de Chile hacia la última parte del siglo XIX? Hasta hoy persiste ese mismo régimen de ocupación colonial, de "integración" y chilenización forzada, en donde no tiene cabida nuestra concepción de autodeterminación y soberanía. Y esa opresión no sólo ocurre en contra de nosotros. Está presente en la base de las resistencias de los pueblos palestino, kurdo, saharaui, de los pueblos indígenas de todo el Continente, del pueblo vasco, de los movimientos de liberación africanos, asiáticos, en Norteamérica, en Australia, etc."

-¿Qué ha cambiado respecto de otros momentos históricos para el Pueblo Mapuche que pueda explicar por qué se lanza esta Comisión Asesora Presidencial - "mesa de diálogo"?

"Los múltiples esfuerzos del movimiento Mapuche (con muertos, prisioneros, procesos de lucha, persecución política sistemática) han ido creando una correlación y condiciones de fuerzas distinta con el objetivo de viabilizar un proyecto autonomista. La lectura es que, la lucha mapuche autonomista se ha intensificado y el Estado tiene que hacer algo frente a ello. Y dentro de su repertorio habitual, la respuesta del Estado chileno es utilizar una aparente estrategia de "diálogo". Claro que aquí hubo definiciones políticas y presiones de empresariado. El uso de ese medio no sólo es un "portazo", una clausura unilateral a nuestra causa de autodeterminación, sino que atenta contra todas las causas de autodeterminación de los pueblos y comunidades no Mapuche sojuzgadas por el Estado chileno, y que trasciende con creces el paradigma dominante de lo que territorialmente se denomina "país chileno". Se trata de una bofetada brutal en contra de todos los pueblos del mundo que pugnan por su autodeterminación."

-¿Qué significa "autodeterminación" para el conjunto de la Resistencia Mapuche?

"La existencia etno-política de las condiciones y capacidades de autogobernarnos y definir nuestro propio destino. De seguir siendo mapuche. De reconstruirnos, en el mapuche kimun, el mapuche rakiduam, el ad mapu el itrofil mongen. Todo."

"Siempre hemos sufrido dictadura"

-¿Qué diferencias hay entre el trato de la dictadura pinochetista en relación a los gobiernos civiles, con el mundo Mapuche?

"Para el Pueblo Nación Mapuche no hay variaciones sustantivas al respecto. Siempre hemos sufrido dictadura, independientemente de las formas que ha adoptado el régimen político chileno."

-¿Qué es la dictadura para ustedes?

"Nosotros seguimos padeciendo la dictadura del capital monopólico financiero. Ella es la que ha regido el orden del racismo y la intolerancia hacia nuestros derechos. Por eso, ante la presente contingencia, por arriba, no habrá más que "soluciones" en la línea de la "integración". Integración como asimilación y subordinación a la totalidad del Estado nación chileno. E incluso del intento de aniquilamiento concreto frente a nuestras posiciones de lucha por territorio y autonomía. Ello acrecentará la represión y la persecución política hacia los sectores más consecuentes con estas aspiraciones."

-¿Qué pasa si luego del informe de la Comisión Asesora Presidencial - "mesa de diálogo", como se ha publicado por los medios, la Nueva Mayoría ofrece una bancada parlamentaria mapuche?

"Ciertamente que el gobierno ofrecerá representación política, pero no a los legítimos dirigentes mapuche que sostienen coherentes convicciones autonomistas, sino que a individuos mapuche que son funcionales a sus intereses. Esto es, funcionales al proyecto desarrollista, productivista, consumista y extractivista que está en el ADN de la acumulación capitalista."

-Sin embargo, existen grupos mapuche que no miran con malos ojos esa "oferta"...

"En efecto, existe una cosecha en curso ligada a un quehacer político que es parte de la institucionalización de ciertas franjas de la lucha mapuche. Y se expresa con personas de apellido mapuche que son absolutamente funcionales a los poderes establecidos por arriba. ¿Cuál es el problema principal en este ámbito? Que dadas las actuales condiciones de resistencia, organización y lucha autonomista consecuente de amplios sectores del Pueblo Mapuche, de producirse la institucionalización vía parlamentaria de individuos mapuche, se agudizarán las contradicciones en el movimiento general."

-¿Qué pasaría?

"El movimiento se polarizaría. Por un lado, quienes estamos por la autonomía, incluso por la autonomía revolucionaria como lo plantea la CAM; y aquellos que están por institucionalizar la lucha mapuche. Bajo esas circunstancias se provocaría un quiebre. Desde nuestra perspectiva, no deja de resultar un ejercicio doloroso, pero sano. Para nosotros un virtual quiebre representa un desafío y una transparentación de las posiciones. En todo caso, lo cierto es que no existe ninguna garantía de que haya diputaciones o senaturías reservadas para mapuche que no pertenezcan a algún partido de la propia clase política dominante que, por lo demás, se encuentra en medio de una crisis feroz de su democracia representativa que no tiene por donde remontar. Asimismo, "la oferta" de la gobernanza agrega las típicas "ayudas" focalizadas y clientelares que bien conoce el propio pueblo chileno."

La doctrina del enemigo interno y el conflicto de baja intensidad

-¿Cuáles son las condiciones de la resistencia del movimiento autonomista Mapuche?

"Respecto del accionar del Estado chileno, nosotros decimos que los hechos tienen más fuerza que las palabras. Lo que observamos es que la institucionalidad está implementando un verdadero escenario para la guerra, en la lógica de la doctrina del enemigo interno y el conflicto de baja intensidad. Hablamos de una maquinaria política y militar para la guerra por parte del Estado en la zona. Quien quiera ver, ahí está la creciente militarización de última generación (se trata de armamento comprado a Israel), criminalización y represión en el Wallmapu; la prisión política, los montajes, la persecución sistemática, los controles de identidad. O sea, vivimos la violación permanente de los derechos civiles y humanos de nuestra gente.

A ello sumamos que la totalidad del personal militarizado estatal apostado en el territorio está allí para cautelar los intereses empresariales. Operan como la "guardia pretoriana" del capital forestal. Asimismo, enfrentamos la prórroga del Decreto 701 que tiene que ver con la certificación de la expoliación forestal."

-¿Y qué ocurre con las bocas de la denominada "clase política"?

"En ese sentido, nosotros emplazamos no sólo al sistema político dominante, sino que también a las llamadas "izquierdas tradicionales" y a las "izquierdas revolucionarias". ¿Cuál es su posición en relación a nuestra lucha?"

-Ya se conocen las posiciones de la "derecha tradicional" (UDI, RN, etc.) y de otras tiendas sistémicas...

"Que no haya un reconocimiento constitucional de nuestro Pueblo Nación es el resultado de que se impuso la derecha económica en la institucionalidad. Y la Nueva Mayoría se subordinó a esa imposición. Sin embargo, lo que nos llama poderosamente la atención es que sectores de la Nueva Mayoría que se autoproclaman "progresistas", no tengan una posición clara al respecto.Porque, ¿qué hay detrás de la "mesa de diálogo"? Una continuidad a un proceso de explotación de los recursos de basamento capitalista en su forma extractivista, junto al exterminio del Pueblo Nación Mapuche.

¿Qué piensa la izquierda de la resistencia de nuestro pueblo? 

Para nosotros no se trata simplemente de apoyar a una machi o a un lonko en particular. Queremos conocer su pensamiento práctico respecto de la opresión y saqueo total que sufrimos. Necesitamos definiciones concretas respecto del modelo de desarrollo que nos está destruyendo en el territorio. No nos interesan los "saludos a la bandera".

Si nuestra decisión ante la integración forzada y el avasallamiento del Estado y su sistema político es la resistencia organizada y la autodefensa como ejes dinamizadores de nuestras luchas, ¿cuál es la posición que adoptará la izquierda? ¿Qué dirá la izquierda y el progresismo si hacemos el legítimo uso de las armas, fundado en el Derecho a Rebelión de los Pueblos del mundo frente a la tiranía? El Estado ejercita a diario y a discreción el monopolio de la violencia política en nuestra contra. Nosotros ya no lo podemos aguantar. Es la violencia del Estado la que nos violenta y no al revés."

"No transamos con las políticas estatales e institucionales"

-¿Cuál es el proyecto político de la CAM?

"El ejercicio de reconstrucción nacionalitario (que no tiene nada que ver con el nacionalismo patriotero del fascismo), la autonomía sobre la base de la lucha por el territorio ancestral, y la autodefensa. Y la autonomía también es independencia política de los poderes que nos someten, adquieran la forma que adquieran (el capital, el Estado, las religiones, los partidos, las ong's, etc.). Nosotros hablamos de la construcción en proceso de un nuevo proyecto y pensamiento mapuche, desde, con y para el Pueblo Nación Mapuche, UN NUEVO RAKIDUAM. Se trata de definiciones colectivas y desde abajo que hemos encontrado a través del devenir de nuestra propia lucha y que tienen las categorías del anticapitalismo, antioligarquía, antiimperialismo. No provienen de la academia ni de las elites.

Ahora bien, nosotros estamos empeñados en construir nuevas condiciones, superando las actuales, mediante la lucha misma. Nuevas condiciones políticas, culturales, cosmovisionarias, y, sobre todo, valóricas y éticas propias mapuche. Nosotros hablamos mucho de la ética de la acción política, no sólo respecto de la acción directa, sino de la conducta y actitud en la lucha. Por eso no transamos con las políticas estatales e institucionales. Y el control territorial se vuelve nuestra plataforma concreta para hacer frente a todo el andamiaje de poder que persigue que perezcamos."

-¿Cuál es la diferencia entre el "nacionalismo" y lo "nacionalitario"?

"Aquí nosotros combinamos dos modos mundialmente conocidos respecto de lo que entendemos por liberación. Por un lado, está la emancipación de las clases oprimidas por las clases opresoras, y por otra parte, está la liberación de un pueblo cuando es sojuzgado por otro pueblo. Ambas luchas son absolutamente legítimas. Nuestra resistencia conjuga ambos momentos en un solo movimiento liberador. Nosotros hacemos converger la lucha anticapitalista con la lucha de liberación nacional."

-¿A qué sociedad aspiran?

"Postulamos la liberación de la humanidad de toda opresión. Y en particular, por nuestro lugar en el mundo, la liberación como mapuche. Nuestro pueblo conformó históricamente una concepción colectiva de pueblo y de nación. Con autogobierno, autodeterminación, autonomía. Los mapuche somos una formación histórica y cultural común, con un idioma propio, con una concepción del mundo y una espiritualidad propias; con un sentido de pertenencia e identidad distintivo. En este contexto reivindicamos el concepto de nación. La nación y las relaciones sociales y materiales que buscamos recuperar de nuestros antepasados, de su legado, es un tipo de sociedad que entra inmediatamente en contradicción con la sociedad capitalista. Estamos en contra de la ideología de la modernidad capitalista, del desarrollismo productivista, del falso progreso infinito a costa de acabar autodestructivamente con la propia naturaleza de la que hacemos parte; estamos en contra del beneficio individual y privado por sobre el bien común y colectivo. Los mapuche siempre fuimos de mirada comunitaria y de reciprocidad con la naturaleza.

Entonces ahí queda clarísimo el choque entre dos modos concretos y culturales irreconciliables. El desenvolvimiento de la reconstrucción del mundo mapuche se torna anticapitalista. Y esta contradicción insalvable entre el proyecto de desarrollo capitalista y la cosmovisión mapuche, la conocen muy bien los dueños del capital y de ahí su objetivo de destruirnos. Aquí debería existir una reflexión profunda de aquellos que se dicen cercanos a la causa mapuche o pro-causa mapuche, en el sentido de entendernos a nosotros como sujetos revolucionarios."

-Algunos los acusan de "nacionalistas y sectarios"

"Eso debe ser aclarado y que no haya equívoco. La viabilidad de la liberación mapuche tiene que ver también con la liberación de la sociedad chilena de la totalidad capitalista predominante. Por eso le pedimos a esos sectores comprensión y autocrítica. No somos "proletariado rural, ni campesinado". Buscamos el acompañamiento y la solidaridad de las izquierdas."


Texto completo en:

http://www.lahaine.org/chile-el-estado-implementa-un

jueves, 22 de septiembre de 2016

ÉRASE UNA VEZ LA IZQUIERDA…

Luis Casado

20/09/2016

En la primera mitad del siglo XX… ¿a quién se le hubiese ocurrido preguntar ¿Qué es la izquierda?

La respuesta parecía evidente y venía asociada a las luchas por la descolonización, a los derechos de las mayorías ignoradas, al combate contra la discriminación, la explotación y la guerra –Jean Jaurès fue asesinado en razón de su oposición a la Primera Guerra Mundial–, al naciente socialismo, a la utopía de un mundo mejor en el que el reconocimiento del Hombre le pondría fin a siglos de sufrimientos y arbitrariedades.

Nombres hoy ilustres –Mandela, Ben Barka, Lumumba, Ho Chi Minh, Luis Emilio Recabarren, Jaurès, Allende y tantos otros– iluminaron la práctica política que mereció ser identificada como la izquierda.

En el siglo XXI por contra, la misma pregunta, ¿Qué es la izquierda?, tropieza con respuestas retorcidas, acomodaticias, incluso vergonzantes.

La utopía –exigencia mayor en la reflexión filosófica– es tildada de elucubración aberrante. La desaparición poco gloriosa del “socialismo real”, ahogado por dictaduras con pretensiones monolíticas, la corrupción y diferentes formas de Restauración capitalista, eliminó de una plumada las referencias que le permitieron a millones de ciudadanos elegir vereda.

Desde que a comienzos de la década de los años 1980 los partidos de ‘izquierda’ empezaron a poner en práctica políticas de derecha, la confusión no hizo sino crecer. Hoy en día es difícil hacer la diferencia entre las políticas económicas de la socialdemocracia europea y las de los ‘partidos populares’, denominación tras la cual se camufla la derecha del viejo continente.

Margaret Thatcher, musa del neoliberalismo a ultranza, a la interrogación de un periodista, “¿Cuál considera que fue su mayor éxito en el gobierno?”, pudo responder orgullosa de sí misma: “¡Tony Blair!”

En la actualidad, personalidades como Jeremy Corbyn (Gran Bretaña) o Bernie Sanders (EEUU), son descritas por la prensa como ‘extremistas’ y ‘radicales’, aún cuando toda su larga trayectoria política demuestra que simplemente son fieles a la forma originaria de la socialdemocracia.

Ni el uno ni el otro son bolcheviques, ni ‘maximalistas’, ni extremistas, ni radicales, y se limitan a reclamar lo que preconiza la Constitución Americana, o lo que pareció legítimo en las políticas de Clement Attlee en la Gran Bretaña de la posguerra.

En Chile, el ex militante de las Juventudes Comunistas Nicolás Eyzaguirre, varias veces ministro, declaró en El Mercurio (05/08/2001): “Un polo de izquierda no tiene nada que ofrecerle a Chile”. A la pregunta “De uno a cien ¿cuánta es su fe en el libre mercado?”, respondió literalmente: “Una fe de un cien por ciento en cuanto a que predominantemente la asignación de recursos debe hacerse a través de un esquema que combine la propiedad privada con el libre mercado”.

Nótese la connotación religiosa de la pregunta y de la respuesta en las cuales es cuestión de “fe”, o sea, según el diccionario: “La creencia en algo sin necesidad de que haya sido confirmado por la experiencia o la razón, o demostrado por la ciencia”.

Nicolás Eyzaguirre ¿es de izquierda?

La pregunta no es ociosa, habida cuenta que milita en el PPD, partido supuestamente “progresista”, y forma parte de un gobierno de “centro-izquierda” presidido por una “socialista”. Nicolás Eyzaguirre, que profesa una fe del cien por ciento en el libre mercado y la propiedad privada, ¿es de izquierda?

Gonzalo Martner, Osvaldo Andrade, Camilo Escalona, ex presidentes del partido socialista chileno, ¿son de izquierda?

El primero, Gonzalo Martner, escribe sesudas notas en las cuales afirma que la mejor asignación de recursos en la economía es la que hace el mercado. Y para darle peso a tan eminente opinión, firma como “doctor en economía”.

El segundo, Osvaldo Andrade, ex ministro del Trabajo, ofreció su respuesta a la gigantesca crisis llamada de los subprimes, afirmando: “Se requiere mejor mercado…” (Osvaldo Andrade. “La propuesta progresista”. 13/04/2009).

Para vacunarse contra los excesos, los desvaríos, la estafa y el fraude provocados por el libre mercado, es absolutamente indispensable agregarle libre mercado al libre mercado. “Mejor mercado…” como diría Osvaldo Andrade.

En estos años (2007 -2016…), la recesión provocada por la estafa de los créditos subprime sigue afectando al planeta entero, y ha sido descrita como una de las más graves crisis de la historia del capitalismo.

La única referencia comparable en la materia es el crac de 1929 y la Gran Depresión de los años 1930. En Latinoamérica, el país más afectado fue Chile. La respuesta política de Marmaduque Grove, quien más tarde fundaría el partido socialista, fue una revolución (1932) y la instauración de una República Socialista de breve duración.

En nuestros días, la mega crisis de los subprimes encontró en Camilo Escalona, patrón de la corriente Nueva Izquierda en el seno del PS, otro tipo de respuesta: salvar al capitalismo. Para ello propuso crear un “Fondo Mundial Contracíclico” (sic).

Escalona parecía ignorar los acuerdos de Bretton Woods y la existencia del FMI, del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, del Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera, del Banco Europeo de Inversiones, del Banco Interamericano de Desarrollo y otras eminentes estructuras internacionales que, a priori, obran como un “fondo mundial contracíclico” sin lograr evitar las crisis.

Una vez no es costumbre, me permito citar lo que yo mismo escribí hace algunos años (Luis Casado: “QEPD – de la inutilidad del PS y de las razones que aconsejan hacerlo desaparecer”. Ediciones Relief – Colección El Afilador. Santiago, 2009):

“La revolución socialista precedió al PS, lo marcó a fuego, dejándole una impronta imposible de borrar sino al precio de dolorosas mutilaciones, de cirugía mayor, de apostasías vergonzantes. La distancia que separa la respuesta de Grove a la crisis del capitalismo de los años 30, de la respuesta de los socialistas chilenos a la crisis de hoy, es propiamente sideral.

En un acto fundador, Marmaduque Grove y sus compañeros se jugaron la vida en la revolución socialista de junio de 1932, que aun cuando no duró sino 12 días se dio maña, entre otros, para nacionalizar las riquezas básicas, crear los ministerios del Trabajo y de Higiene, fundar el Banco del Estado y lanzar un Plan de Colonización Agrícola que le distribuyó tierras a los cesantes, asegurar la devolución de sus prendas a las familias modestas que las habían empeñado en la Caja de Crédito Popular…

Los revolucionarios distribuyeron volantes para darle a conocer sus propósitos al pueblo de Santiago:

‘La República socialista de Chile asegurará la organización de la economía nacional, bajo el control del Estado, disciplinará las fuerzas productoras y las hará resurgir, mediante una acción enérgica, no para satisfacer la codicia egoísta de la oligarquía corrupta, sino para bienestar y salud del pueblo.’”

La apostasía ¿es de izquierda?

Desde tiempos inmemoriales, el surgimiento de las naciones y los Estados se enfrentó a los intereses contradictorios de otras naciones y otros Estados. La defensa de lo que se consideró con o sin razón como intereses vitales, provocó guerras a lo largo de siglos.

En la inmediata posguerra (1945), Charles de Gaulle estimó que el futuro y la grandeza de Francia exigían el control por parte del Estado de sectores enteros de la economía: toda la banca, la energía, las telecomunicaciones, los transportes, una parte no despreciable de la industria eléctrica y electrónica, parte de la industria siderúrgica y metal-mecánica, la investigación agroindustrial, la investigación oceánica, la industria aeroespacial, la industria militar, etc. El Programa de la Resistencia a la ocupación nazi, puesta en obra por de Gaulle, protegió la Salud, la Educación y la previsión de una eventual mercantilización hasta el día de hoy.

Tal política era, para Charles de Gaulle, una condición indispensable de la pervivencia de Francia como potencia planetaria, garantía de su independencia, elemento insustituible de su defensa y el zócalo de una sociedad en la que el progreso llegase a todos los franceses.

Ahora bien, Charles de Gaulle no era de izquierda. Hoy en día, sus pretendidos herederos se cuentan entre lo más granado de la derecha dura, aún cuando “mon général” decía de sí mismo: “No estoy ni a la derecha ni a la izquierda, sino por encima”.

Charles de Gaulle, el hombre de la descolonización, encarnó una suerte de nacionalismo –o patriotismo– económico, que hoy es descrito por los neoliberales como un puro arcaísmo.

No hace medio siglo, un breve lapso de tiempo a la escala de la Historia, las fuerzas que defendían los intereses de los sectores más modestos de la población preconizando un cambio sustancial en la conducción del Estado, tenían la nacionalización de las riquezas básicas como un elemento esencial de las políticas progresistas, patrióticas, de izquierda y porqué no decirlo, revolucionarias.

La más grande realización de Salvador Allende, la cristalización de toda una vida dedicada al combate político, –y probablemente el hecho político más importante de la historia de Chile desde la Independencia–, fue la nacionalización del cobre aprobada por la unanimidad del Congreso el 11 de julio de 1971.

Como sabemos, tal osadía le costó la vida.

La Concertación –coalición de “centro-izquierda”– con Patricio Aylwin a la cabeza y ministros socialistas en el gobierno, desnacionalizó subrepticiamente el cobre en el año 1990. En la actualidad, casi el 70% de la producción está en manos privadas, y lo único que le queda a la nación es Codelco.

Nadie acusó nunca a Patricio Aylwin de ser de izquierda, y hay que hacer esfuerzos sobrehumanos para pensarlo como un político de centro.

En el año 1999, Ricardo Lagos, ministro de Aylwin y candidato recurrente a la presidencia de Chile, declaraba:

"Es muy importante introducir capital privado en Codelco para que pueda expandirse. Pero para privatizar Codelco tenemos que suspender la entrega del 10 % de sus ingresos a las fuerzas armadas. No creo que ningún inversionista privado esté interesado en Codelco hasta que superemos este problema”.

Ricardo Lagos ¿es de izquierda?

Segunda Izquierda, Tercera Vía

La mutación de la “izquierda” no se produjo en un día, ni se circunscribió a tal o cual país o región del mundo.

En el Congreso de Épinay del partido socialista francés (1971) François Mitterrand se impuso en la dirección del PSF con un discurso de “ruptura con el capitalismo”.

En el año 1977, en el Congreso de Nantes, Michel Rocard, ex ‘gauchiste’ de regreso de sus desvaríos de juventud, expuso una visión radicalmente opuesta a la tradición ‘marxista’ y jacobina de la izquierda francesa, y la bautizó como la “deuxième gauche”, o sea la “segunda izquierda”.

La característica principal de la “segunda izquierda” se resume a la práctica de políticas aceptables para el mundo de los negocios y los mercados financieros, y a desarrollar una actividad sindical complaciente con los patrones.

Pocos años más tarde (1981) Mitterrand llegó a la presidencia de Francia al frente de una coalición con el partido comunista.

Su gobierno comenzó por satisfacer algunas reivindicaciones sociales. Sin embargo, a poco andar (1983), el llamado “giro del rigor” llevó al gobierno de Mitterrand a superar por la derecha la “segunda izquierda” de Rocard. El mismo Rocard fue entronizado primer ministro por su enconado adversario (1988-1991).

De 1983 en adelante, las políticas económicas del gobierno de Mitterrand, y por vía de consecuencia del PSF, se enrumbaron hacia un liberalismo desenfadado, dejando el capítulo social para las calendas grecas.

François Mitterrand, ¿era de izquierda?

Por su parte, el laborista británico Tony Blair, Primer Ministro de su Majestad entre los años 1997-2007, desarrolló la tesis de la Tercera Vía, una forma de socialdemocracia que asumió sin sonrojarse el legado de Margaret Thatcher. A tal punto que Thatcher pudo considerar a Tony Blair como su heredero. A juicio de la “Dama de Hierro”, para su gran alegría, de ese modo el laborismo británico firmaba su propio certificado de defunción.

Tony Blair ¿es de izquierda?

La Tercera Vía desapareció como vino. Sin hacer ruido. Algunos sucedáneos de Tony Blair, –entretanto reciclado como millonario agente de negocios de un par de multinacionales–, siguieron su ejemplo hasta que en una reacción improbable Jeremy Corbyn se impuso como leader del laborismo inglés.

Curiosamente, los peores enemigos de Corbyn –el ‘izquierdista radical’– no están en el partido conservador, sino en la derecha de su propio partido laborista que ha intentado, sin éxito hasta ahora, desalojarlo de la dirección.

Gerhard Schröder, canciller alemán socialdemócrata (1998-2005), ‘modernizó’ brutalmente las relaciones laborales de su país imponiendo las tristemente célebres leyes Hartz. Conquistas sociales logradas en siglos de luchas sociales desaparecieron de la noche a la mañana, sacrificadas en el altar de la “necesaria flexibilidad del mercado del trabajo”. El inspirador de tal crimen no fue otro que Peter Hartz, director de recursos humanos de Volkswagen.

Gerhard Schröder ¿es de izquierda?

En España, Felipe González, ese “guitarrista guapito” al decir de Enrique Tierno Galván –gran figura histórica del socialismo español–, fue presidente de gobierno entre los años 1982 y 1996. Nadie como él sintetiza mejor la apostasía de la socialdemocracia. La gran empresa de modernización de la España de Franco fue llevada a cabo entrando con un paso ágil y decidido en el modelo neoliberal. Y en la OTAN.

Después de ejercer el poder durante 14 años, desacreditado por una larga serie de escándalos de corrupción, Felipe González tuvo que cederle la plaza a la derecha dura de José María Aznar.

Hoy en día Felipe González, extremadamente bien remunerado, ejerce de portamaletas de Carlos Slim, primera, segunda o tercera fortuna planetaria – ¡qué importa! – mientras hace lo imposible para facilitarle otro período de gobierno al muy derechista Mariano Rajoy, conspirando contra el propio secretario general del mal llamado partido socialista obrero español.

Felipe González, promotor desde la presidencia del gobierno español de los GAL, grupo parapolicial ilegal dedicado a asesinar militantes de ETA, nunca dijo una palabra a propósito del crimen de Ayotzinapa, ni sobre el golpe de Estado en Honduras, ni sobre el ‘golpe blando’ en Paraguay, –o aún el de Brasil contra Dilma Roussef–, pero posa de defensor de las libertades públicas en… Venezuela.

Felipe González, que junto a Carlos Slim y Ricardo Lagos fue recibido por los estudiantes de la Universidad de Alicante a los gritos de “Fuera, mafiosos, de la Universidad…” ¿es de izquierda?

La ‘izquierda de la izquierda’

En la confusión reinante, en una realidad en la que las palabras pierden su sentido y la lengua fue pervertida para transformarla en una herramienta de dominación, ‘socialismo’ o ‘izquierda’ designan cualquier organización, cualquier charlatán, cualquier lobo revestido de piel de oveja que posa de ‘progresista’ mientras ejerce de mano de obra de los peores intereses de la derecha.

La prensa, controlada por los poderes financieros, pergeñó una forma para referirse a quienes, al menos nominalmente, siguen siendo leales a los intereses de los miserables, acuñando la denominación “izquierda de la izquierda”.

Hubiese sido más corto, y más acorde a la realidad, llamarla simplemente “izquierda de izquierda”, en oposición a la izquierda de derecha que hemos descrito más arriba.

En Chile, hasta el año 2009, se la llamó falazmente “izquierda extraparlamentaria”, como si los “progresistas” y socialdemócratas autoproclamados que obraron durante veinte años a la consolidación de la institucionalidad de la dictadura en el Parlamento pudiesen merecer el calificativo de “izquierda” parlamentaria.

La entrada de diputados del partido comunista en la Cámara de Diputados, gracias a un pacto con los herederos asumidos del legado de la dictadura, le puso un piadoso término al uso de la expresión “izquierda extraparlamentaria”.

Poniendo el pillaje del cobre entre paréntesis (“el tema del cobre no está en el programa, por lo tanto no se toca” G. Tellier), aprobando y apoyando el programa neoliberal de la Concertación para votar por Frei Ruiz-Tagle, entrando luego en la coalición llamada Nueva Mayoría que se empecina en mantener el lucro en la Educación privatizada, en destruir Codelco, en mantener salarios de miseria, en proteger el sistema privado de previsión, las Isapres, la privatización del mar, la desprotección de los asalariados… el partido comunista ¿es de izquierda?

Hay quién –auto erigido en juez de la cosa, en prescriptor del debate público, en propietario del timbre que estampado en un certificado de dudosa legitimidad establece la cualidad,– distribuye la mención de izquierda. “Sí, tal o cual partido es de izquierda”. ¿Por qué no? Decenas de universidades truchas distribuyen diplomas a granel con la misma, sino más autoridad.

La lucidez ordena comprender que de cara a los ciudadanos, perdón, los consumidores, simples receptores de lo que ahora llaman una “oferta política”, la calificación “izquierda” se transformó gradualmente en una etiqueta a la cual no le falta ni el código-barras ni el precio.

Lamentablemente, como sucede con los productos agroindustriales, la etiqueta oculta más de lo que revela.

De ahí que convenga redefinir lo que es la izquierda, lo que significa ser de izquierda, tomando conciencia de que la simple necesidad de hacerlo señala la dimensión de la derrota ideológica.

¿Qué es la izquierda?

Institucionalidad y soberanía

Si nos interesamos a sus raíces históricas, el origen de la utilización de los términos ‘izquierda’ y ‘derecha’ en política lo encontramos en la Revolución Francesa.

El 28 de agosto de 1789 la Asamblea Constituyente debatió del eventual derecho a veto del Rey Louis XVI a lo que ella aprobase. Dicho de otro modo, la Asamblea Constituyente debía decidir quién personificaba la Soberanía: el rey o el pueblo de Francia. Quién presidía la sesión, con el fin de facilitar el recuento de los votos, sugirió que aquellos que se oponían al derecho a veto se agrupasen a su izquierda, y quienes apoyaban el derecho a veto del Rey se situasen a su derecha.

Desde ese punto de vista, es de izquierda aquel que reconoce la soberanía popular como la única fuente legítima del poder, y sostiene que nada ni nadie puede arrogarse ningún derecho, ningún poder, que no emane de la voluntad popular.

Para quién se reconoce como de ‘izquierda’ en política no existe poder constituyente al margen, o por encima, del pueblo. Ningún ciudadano, o grupo de ciudadanos, por eminente que se pretenda, puede imponerle su propia voluntad al pueblo.

Quienes se acomodaron a la Constitución de la dictadura, y se prestaron para consolidar la institucionalidad espuria construida sobre tales cimientos con un pretexto falaz (“las instituciones funcionan”), ¿pueden reclamar para sí mismos ser de izquierda?

Quienes le niegan al pueblo de Chile el derecho inalienable de determinar libre y soberanamente el marco legal que debe regular la vida en sociedad, pretendiendo transferirle la soberanía a un grupo de “expertos”, a un selecto ramillete de parlamentarios o a un almácigo de ex magistrados, ¿pueden reclamar para sí mismos el calificativo de izquierda?

Transigir permanentemente con una institucionalidad espuria en sus orígenes y antidemocrática en sus fundamentos, aceptar los privilegios que le ofrece a quienes se pliegan a sus tramposas reglas del juego ¿es coherente con lo que debiese ser una posición de izquierda?

Hacerse elegir, ya presidente de la república, ya parlamentario, en ese marco antidemocrático, sin –una vez elegido– denunciarlo y sin hacer nada para derogarlo, eliminarlo, aniquilarlo ¿es coherente con ser de izquierda?

Como quiera que sea tenemos una pista: la raíz histórica de la ‘izquierda’ en política, la sitúa entre quienes rechazan y combaten cualquier poder que intentase situarse por encima de la voluntad del pueblo.

El simple hecho de pretender reducir, limitar o someter la soberanía popular determina el carácter ilegítimo de la acción, y la posición ‘derechista’ de quién la comete.

Monarcas, mercados, oligarquías, elites, “expertos”, parlamentos, iglesias, todo debe someterse a las reglas que imponen el interés general y la voluntad general. Esa voluntad general se expresó, desde el siglo XVIII, en las asambleas constituyentes que libremente se reunieron a debatir de las reglas que debían presidir la vida en común.

De ese modo fueron garantizadas las libertades públicas: libertad de opinión, libertad de comercio, libertad de profesar y practicar una religión, libertad de prensa, libertad de conciencia, así como el derecho de propiedad.

Todas las libertades tienen límites –el de no perjudicar o dañar el interés general–, excepto la libertad de conciencia: cualquiera puede pensar lo que le dé la gana, opinar como estime conveniente, adoptar tal o cual visión filosófica, creer o no creer en las deidades, sin que nadie pueda pretender limitar o reprimir ese derecho.

En el caso específico de Chile, ser de izquierda pasa pues por ser el enemigo irreductible de una viciosa institucionalidad impuesta en dictadura, maquillada luego por la “centro-izquierda”, asociada en ese propósito con la “centro-derecha” en un panorámico contubernio protector de intereses creados.

Nadie en su sano juicio podría argüir que tal izquierda –portadora de una ambición tan legítima como democrática– es ‘extremista’ o ‘radical’: ella se limita a exigir para el país los derechos consagrados por la propia Organización de las Naciones Unidas de la que Chile forma parte.

La izquierda que no tolera el secuestro de la soberanía y de los más elementales derechos humanos es simplemente la ‘izquierda’. O la ‘izquierda de izquierda’ si se prefiere.

La economía

En su libro “La falsificación – Moneda europea y soberanía económica” (La Malfaçon – Monnaie européenne et souveraineté économique. Ed. LLL, Paris 2014), Frédéric Lordon propone un modo extremadamente sencillo para determinar lo que separa la izquierda de la derecha en materia económica.

“Izquierda y derecha, escribe Lordon, es un asunto de marco y de relación a ese marco. ¿Quién quiere quedarse en el marco, quién quiere salir? ¿Quién lo admite tal cual, quién quiere rehacerlo?”

Nótese que la necesidad de determinar la identidad y el posicionamiento político concierne sólo a quienes se reclaman de la ‘izquierda’. ¿A quién se le ocurriría que Sebastián Piñera, o Joaquín Lavín, necesitan confirmar su identidad y posicionamiento en la derecha?

Los ya citados Bernie Sanders y Jeremy Corbyn, en dos realidades muy distintas, no necesitan insistir para convencer de que sus proposiciones políticas y económicas encarnan la izquierda. Les basta con exponer su pensamiento, su trayectoria, su acción y sus programas.

El pensamiento único, la prensa al servicio de los poderes financieros, los numerosos ‘think-tanks’ que sustituyeron la reflexión ciudadana, el FMI, los adalides de lo “políticamente correcto”, quienes se abstienen de ‘fumar opio’ mientras succionan recursos públicos y quienes no ven la eficiencia sino en la acción privada, han construido durante más de tres décadas el corral en los límites del cual es posible pensar, imaginar y expresar lo que consideran ‘diferencias aceptables’.

Quienes se sitúan fuera de ese marco, fuera de ese corral, “fuman opio”, son arcaicos, no comprenden que el mundo ha cambiado, ni que el modelo de los Chicago boys es el súmmum de lo posible. En otras palabras, no comprenden lo felices que son.

En una reciente comparecencia en la TV francesa, Julian Dray, ex trotskista reciclado en la derecha de la socialdemocracia del PSF, aficionado a los relojes caros pagados con dinero de las mutuales universitarias, escupió sobre lo que adoró y sobre quienes siguen fieles a una cierta idea de la democracia, o sea sobre lo que llama los “arcaicos”.

Su peor reproche tiene que ver con la renuencia de los ‘arcaicos’ a esfumarse en el aire facilitando así la permanencia de François Hollande en el poder. Del mismo Hollande que destruye día a día la legislación laboral, y cuyas políticas consisten mayormente en mejorar la competitividad de la economía francesa transfiriendo cientos de miles de millones de euros de dinero público a la empresa privada. ¿Parece cuento conocido?

Alain Duhamel, eminente periodista al servicio del establishment, sostiene el brillante razonamiento de Dray: Los políticos arcaicos son “los profetas de las ideas desaparecidas”, que se quedaron con las ideas obsoletas del siglo XIX. Entiéndase las ideas de Karl Marx, a quién la intelligentsia gala mata –regular y recurrentemente– cada año: “Marx ha muerto”, como si la cosa no fuese evidente y temiesen verle aparecer de improviso.

Se trata de la elite que piensa dentro del marco, dentro del corral, dentro de los límites autoerigidos en frontera de lo pensable, de lo imaginable, de lo permisible, de lo políticamente correcto, y fuera del cual sólo se expresan “quienes no toman cuenta de la realidad”.

La realidad, esa que muestra cada día el brillante resultado del pensamiento único: la crisis permanente. Y cuyo desafío más extraordinario consiste precisamente en abandonar los dogmas para pensar ya no el mundo como es, sino como debiese ser.

El marco –el corral– que limita el horizonte intelectual de la elite tiene como muros estructurales:

• La intangibilidad de las instituciones impuestas en las condiciones ya descritas

• La primacía de la finanza accionarial

• El libre mercado

• La ortodoxia de las políticas económicas bajo la vigilancia de los mercados financieros

La intangibilidad de las instituciones señala que quién plantea la sustitución de la Constitución espuria por una Constitución democrática es un ente peligroso y desestabilizador, que no sólo infiltra la duda en los ciudadanos –sería lo de menos– sino que tiende a disuadir a los inversionistas, lo que es mortal.

La primacía de los intereses de los accionistas impone los objetivos de rentabilidad que transforma a los asalariados en simple variable de ajuste y a los pequeños empresarios –que sueñan con devenir grandes– en un banco de sardinas.

El libre mercado sin trabas y sin distorsiones, impone la ausencia de competencia y la proliferación de los carteles, la dominación de las transnacionales, la colusión de los productores para someter a los consumidores a la ley del más fuerte, y genera las peores distorsiones generándole trabas a quién no se somete al cartel.

La ortodoxia de las políticas económicas garantiza la preeminencia de los intereses financieros y la inversión privada en todos los ámbitos, incluyendo una rentabilidad asegurada que, en el caso frecuente que una mala gestión la malogre, tiene la intervención financiera pública –los ‘subsidios’– como chaleco salvavidas.

Todo, desde las políticas monetarias del banco central al régimen impositivo y el gasto público, pasando por la ausencia o la insuficiencia de las reglamentaciones sanitarias, la destrucción de la legislación que protege a los trabajadores, la estructuración de los presupuestos generales del Estado, la subsidiariedad de ese mismo Estado bueno únicamente para transferirle recursos públicos al sector privado, todo, digo, ha sido pensado para satisfacer los criterios del Consenso de Washington, otorgarle patente de corso al gran capital, y coincidir hasta en detalles caricaturales con el ‘pensamiento único’ fuera del cual no hay salvación.

Margaret Thatcher tenía razón: TINA. There Is No Alternative. No Hay Alternativa. Siempre y cuando se reflexione y se decida dentro del corral, dentro del marco, dentro de los estrechos límites que impone la gente razonable, los que mandan, los que mangan (son los mismos), los que utilizan el poder acumulado gracias al corral para defender el corral.

Pero, habida cuenta de las consecuencias que trae para las grandes mayorías un modelo económico depredador de la Naturaleza y del Hombre, queda la solución de salir del corral, salir del marco, fugarse de la prisión intelectual que impone la verdad como un dogma religioso, como una verdad revelada.

El deseo y la voluntad de salir del corral define, de manera irredargüible, lo que significa ser de izquierda en nuestros días.

Es curioso. En mi primer libro –El modelo neoliberal y los 40 ladrones– escrito a mi regreso a Chile a fines del año 1989, expuse aquello que me había impactado más profundamente en las conversaciones políticas que sostenían quienes había conocido como jóvenes –y menos jóvenes– de un izquierdismo radical, frecuentemente partidarios de la ‘lucha armada’, admiradores de los guerrilleros y del uso del fusil para las más elementales tareas de la actividad política: su mística fe en el libre mercado, en la libre competencia, en la mano invisible del mercado y en toda una retahíla de dogmas pedestres que adquirieron en Chile el carácter de religión.

Mientras escribo estas líneas, miro la última nota de un consultor financiero estadounidense que leo regularmente: John Mauldin. En su newsletter Mauldin escribe literalmente lo que sigue:

“…Nuestros banqueros centrales se han situado a sí mismos como los altos sacerdotes de una religión económica. Abrazan ciertas doctrinas sobre la fe, y nada hará temblar esa fe. Es el mismo impulso que llevó a los líderes religiosos de la antigüedad a ‘decisiones políticas’ como los sacrificios humanos. Los dioses los exigen, por lo tanto hay que hacerlos. Tanto peor para las víctimas.”

Entre diciembre de 1989 y septiembre del 2016 han pasado casi 27 años. Los financial experts comienzan a despertar de un prolongado letargo idiotizante, y no queda sino alegrarse.

Pero allí donde cunde la alarma entre los ahora despiertos agentes de los mercados financieros, los actores de la “renovación”, los ex ‘izquierdistas’ devenidos partidarios del libre mercado y del ‘social-liberalismo’ –que nunca durmieron– siguen apegados a la teta que les nutre mientras sirven los intereses del gran capital.

Con ello hacen difícil establecer las diferencias abismales que siguen existiendo entre ‘izquierda’ y ‘derecha’, porque ya ni siquiera se presentan como lobos con piel de oveja: ahora son lobos con piel de lobo, pero siguen pretendiendo ser de ‘izquierda’.



Tomado de: 

miércoles, 27 de julio de 2016

La liberación nacional mapuche, la utopía a construir


Jose Luis SaavedraReuters

La liberación nacional mapuche, la utopía a construir
Santiago Mayor



Publicado: 27 jul 2016 16:15 GMT

El representante mapuche Héctor Llaitul llamó a una "tregua" con las autoridades y un "diálogo de alto nivel". ¿Es esto posible?

El líder de la (CAM), que reúne a distintas comunidades mapuches del sur de Chile, Héctor Llaitul, convocó al Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet a dialogar y buscar la paz siguiendo el ejemplo de Colombia con las FARC. En ese sentido puso de relieve que Chile fue garante de las negociaciones entre ambas partes en La Habana.

"Yo invito al Gobierno a dialogar antes de que el conflicto escale aún más en confrontación", dijo Llaitul y añadió que en Wallmapu ('nación mapuche' en lengua mapudungún) se extraña "la vocación de paz que Chile manifiesta como garante del conflicto interno en Colombia".

Reuters

El vocero de la CAM fue claro: "Queremos un diálogo político de alto nivel, con el Estado, con los tres poderes del Estado, y que tenga características de acuerdo político. Estamos disponibles para una tregua con el Estado".

Finalmente aclaró, ante distintas versiones, que "el accionar político-militar" de la CAM "tiene como blanco exclusivo la industria forestal y las hidroeléctricas. No atacamos iglesias".

La reivindicación territorial mapuche

Reuters

Héctor Llaitul también planteó que si bien la CAM defiende la violencia política como método, no son ellos sus "promotores" ya que "la violencia es constitutiva de la formación del Estado en Wallmapu, el conflicto es y ha sido muchas veces violento".

El dirigente indígena añadió quienes más sufren la violencia son "las comunidades y familias víctimas por décadas del despojo y el racismo". "Tal vez lo novedoso es que hoy existe una respuesta mapuche a esas agresiones", declaró.

"Nuestro objetivo, el sueño, es la liberación nacional mapuche, esa es la utopía a construir", subrayó Llaitul. En ese sentido analizó: "Somos una nación, contamos con todos los elementos para definirnos así: historia, lengua, cultura, un territorio, la conciencia de ser mapuche". Por eso dan "la lucha por el territorio y la autonomía", sus dos principales banderas.

El doble discurso del Estado chileno

Reuters

Fernando Vicente Prieto, periodista e integrante del área de comunicación del espacio Alba Movimientos —que reúne a movimientos populares de toda América Latina— dialogó con RT y analizó que existe una "contradicción" de parte de las autoridades de Chile. "Grandes empresas y el Estado chileno se apropiaron de las tierras de los pueblos originarios por la fuerza y ahora denuncian que estos pueblos las están recuperando de la misma manera", explicó Vicente Prieto.

Para el periodista los procesos de Chile y Colombia "son diferentes" pero "lo que busca la organización mapuche" con este planteo es "poner de relieve el doble discurso que tiene el Estado chileno, que, por un lado, propicia el proceso de paz colombiano pero al mismo tiempo considera terrorista al pueblo que reclama por su tierra y lo reprime". "En realidad los pueblos originarios fueron despojados a través de la fuerza", enfatizó el integrante de Alba Movimientos.

Reuters

Finalmente cuestionó que no se reconociera "la reivindicación histórica de estos pueblos, que es el derecho a su propio territorio". Si el pueblo mapuche está planteando un proceso de diálogo, "el Estado como mínimo tendría que sumarse para discutir los reclamos que tienen los mapuches hace siglos", concluyó.

La posibilidad del diálogo

Reuters

Por su parte el periodista chileno José Robredo comentó a RT que la situación en el territorio mapuche "es compleja", ya que todo está supeditado "al quehacer de los grupos terratenientes que por dos siglos se han hecho de dicho territorio con el total aval del Estado chileno". Esto genera que "cualquier diálogo" deba pasar "por y con aquellos que tengan relación con estos terratenientes, muy vinculados a la derecha económica y política del país", añadió.

En Chile "hay una política de Estado en materia de pueblos originarios y que en este caso para el tema mapuche es aplicada por cualquiera de los gobiernos del binominalismo (derecha o Nueva Mayoría), donde el reconocimiento de los pueblos originarios no existe". Robredo explicó que todo proceso de "integración" se da "desde la lógica chilena".

Reuters

Para el periodista "es muy difícil" que el Gobierno acepte este llamado de la CAM, "puesto que no tiene las herramientas, ni tampoco la voluntad política, para entenderse con estos representantes del pueblo mapuche, cuyo piso es ser reconocido como nación, lo que para la actual conformación del Estado chileno es un imposible".


https://actualidad.rt.com/actualidad/214402-mapuches-llaman-dialogo-paz-chileno

miércoles, 25 de mayo de 2016

Mónica Echeverría: “Eugenio Tironi y Enrique Correa son peligrosos”

Mónica Echeverría: “Eugenio Tironi y Enrique Correa son peligrosos”

Gonzalo Castillo y Patricio López 


Jueves 19 de mayo 2016 10:42 hrs.



En entrevista con Patricio López, la profesora y dramatuga Mónica Echeverría habla sobre su reciente libro "¡Háganme callar!", en el que recuerda a políticos que frecuentaban su casa durante la resistencia a la dictadura, muchos de los cuales hoy son serviles al sistema. "Hay ciertas cosas sobre nuestra historia con las cuales no podemos transar", afirma.


En la primera edición de Radioanálisis, Mónica Echeverría conversó con Patricio López sobre su último libro “¡Háganme callar!”, que será presentado hoy a las 19 horas en el Salón de Honor de la Casa Central de la Universidad de Chile por nuestro director, Juan Pablo Cárdenas; el ex ministro de gobierno de Salvador Allende, Jacques Chonchol, y el profesor del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, Carlos Hunneus.

Al hurgar en sus recuerdos, Mónica Echeverría recuerda la época en que se volcó definitivamente hacia la causa de los desposeídos, a pesar de provenir de la oligarquía: el tiempo en que su marido, Fernando Castillo Velasco, ejerció la rectoría de la Universidad Católica y llevó a cabo la reforma universitaria en esa casa de estudios. Tiempos en que fue influenciada por los jóvenes que lideraron la toma, todos muy cercanos a la familia y que frecuentaban la casa: José Joaquín Brunner, Enrique Correa, Jaime Estévez, Fernando Flores, Óscar Guillermo Garretón e Eugenio Tironi. A esa lista sumó a Max Marambio y Marcelo Schilling, para preguntarse por qué años después cambiaron sus ideales de juventud, por qué decidieron pasar de la revolución a favorecer a los más poderosos. Ella les llama “conversos”, aunque reconoce que la palabra “traidores” les sentaría bien a algunos.

¿Por qué te obsesionó este tema y cómo te sobrepusiste a las recomendaciones para no escribir sobre estos personeros políticos?

Yo creo que fue porque tuve muchas ilusiones respecto a toda la gente que rodeó a Fernando (Castillo Velasco), porque la mayoría de ellos son los que se tomaron la Universidad Católica. Lo que trato de explicar en el libro es que, hasta ese momento que vino la toma de la Universidad Católica, nosotros éramos personajes que vivíamos prescindiendo de la política. Teníamos cada uno ciertas obsesiones, yo tenía la obsesión del teatro, de hacer mis clases de literatura; Fernando de la arquitectura, de ser un buen arquitecto, pero no habíamos estado motivados por lo que estaba sucediendo políticamente en el país. Miguel Ángel Solar llegó con el grupo que se había tomado la Universidad Católica para saber cómo era este personaje que el cardenal Silva Henríquez había asignado en una lista como posible sucesor del llamado “Pomposo”, que en ese momento regía la Universidad Católica y del cual los alumnos no querían saber nunca más. El Cardenal aceptó que se fuera el denominado “Pomposo” y necesitaban otra persona que hiciera de rector de esta universidad que ellos sentían que tenía que cambiar diametralmente, porque hasta ese momento había sido la formadora de todo el Partido Conservador chileno.

De estos personajes ¿quiénes eran los cercanos, no solamente a Fernando Castillo Velasco, sino al hogar de ustedes?

Posiblemente, el más cercano de todos era José Joaquín Brunner.

¿Y qué recuerdos tienes de él en su juventud?

En el momento en que aparecen estos jóvenes, traen una ráfaga distinta a este hogar, que era muy metido cada uno en su tema. Llega un sentir el país, un sentir la vida de otra manera. En ese momento la parte política de nosotros se empezó a estremecer y a darnos cuenta que, en realidad, habíamos vivido marginados de lo que estaba realmente sucediendo políticamente en Chile. Y ellos nos traen eso, el deseo de cambiar la universidad que era muy tradicional, muy pacata, muy de apellidos conservadores.

Este libro tiene como trasfondo el peso, a veces imposible de superar, del origen de clase, y por eso Mónica Echeverría hace un viaje a la infancia y también hacia la infancia de los personajes mencionados en el libro. En el caso de todas estas personas, salvo Brunner que había tenido una infancia más bien acomodada, todos habían tenido una infancia o de clase media baja, o definitivamente con privaciones, como en el caso de Tironi ¿Por qué es importante explorar en ese antecedente biográfico, para después explicarse cómo fue que se “cambiaron de bando”?

Para mí, Gabriela Mistral es un personaje muy importante, y ella dice -y lo mismo vuelve a asegurar Nicanor Parra- que si uno no toma las raíces de dónde salió, por lo cual uno es lo que es, no se sabe realmente. Eso pesa. Por eso yo me volqué también no sólo a narrar un poco el momento actual que viven los personajes principales de mi libro, sino que también en sus infancias. Y de ahí después van creciendo, surgiendo y terminan, y eso es lo que todavía no logro comprender totalmente, en el cambio de ellos.

Usted dice que le duele.

Es muy doloroso. Muchos de nosotros estuvimos junto a Salvador Allende no siendo al comienzo tan partidarios de él, pero nos fue entusiasmando después. Lo que fue sucediendo durante la Unidad Popular, y sobre todo la imagen de Allende y lo que él pretendía hacer, esa utopía nos comenzó a embaucar.

Todas estas personas adquirieron, ya en el gobierno de Allende, importantes responsabilidades políticas. Algunos, como Fernando Flores, incluso llegaron a ser ministros de Estado y estuvieron con Allende el 11 de septiembre en La Moneda. Usted hace mención a algo que puede parecer duro pero que es un hecho de la causa, que es que en Chile hubo miles de personas que siguieron los liderazgos o las instrucciones políticas de este grupo de personas y que por ello padecieron la cárcel, la persecución, la tortura, el exilio y, en algunos casos, murieron. Aunque recordar esto sea duro, ¿por qué le parece importante hacer esta mención respecto a esta responsabilidad sobre un gran colectivo que en un momento de la historia de Chile se movilizó?

Hay cosas que no se pueden olvidar, que no se deben olvidar jamás en Chile y en el mundo también, que es toda la gente que fue torturada, que fue vilipendiada y que murió en situaciones de extrema angustia y horror. Los “mártires” que llamo yo, comenzando por Salvador Allende, tienen que pesar en la historia de Chile. Son nuestros mártires y héroes, pero son también nuestros símbolos y esos símbolos no pueden descartarse porque sí no más. Eso es lo que yo he sentido que ha sucedido con todos estos nuevos ricos; desertores, vendidos y conversos, y algunos podrían también llamarse traidores, simplemente.

Una de las cosas que intenta explicar en el libro es cómo vive cada una de estas personas con este pasado; para ello cuenta cómo fue el proceso de tratar de contactarlos. El inubicable por definición es Fernando Flores, es como si se hubiera trasladado a otra galaxia, pero hay casos que hay que mencionar, por ejemplo Eugenio Tironi y Enrique Correa, a los cuales usted se refiere en el libro como los seductores e incluso dice que “son tan convincentes que hasta me hicieron pensar si era yo la equivocada”. Hablemos de ellos y de este perfil de personas encantadoras, que tienen explicaciones aparentemente convincentes para este viaje que han hecho a través de sus vidas.

Y las tienen, por lo tanto para mí que siento que la vida de ellos, o la elección que han hecho de la vida, de lo que debe ser el destino de los seres humanos está equivocado. Son los más peligrosos, por supuesto, y son tan atrayentes, tan especialmente convincentes que tienen mucha gente que los sigue.

La trataron maravillosamente a usted, dice en el libro.

Sí, por supuesto. Es difícil no dejarse seducir, es costoso. Pero de ahí viene el peligro, es decir cuando Satanás o el diablo se convierte en algo muy atrayente y empieza a seducir estamos perdiéndonos. Es ahí donde yo siento que puede embaucar, pueden seducir a tal cantidad de gente que vamos entonces, poco a poco -y gente importante, gente que en el futuro nosotros esperamos mucho de ellos. Es ahí donde hay que tener cierto cuidado y saber que hay ciertas cosas con las cuales no podemos transar, que no podemos olvidar sobre nuestra historia.

Hubo otro grupo que no la trató tan bien: Marcelo Schilling le cortó el teléfono, Óscar Guillermo Garretón le mandó un mail donde la trata pésimo y Jaime Estévez se contrarió en un encuentro cara a cara.

Yo diría que esos son, dentro de todos, los menos peligrosos, porque justamente la reacción que tuvieron, especialmente conmigo fue de personas que son débiles. Son menos peligrosos que los otros. Los otros son los finalmente peligrosos, pero también están haciendo mal, también son un ejemplo, una seducción para muchos jóvenes que están pensando ‘qué va a ser de mí’. Hoy día todos los ideales que fueron nuestros -yo soy ya vieja- están como marchitos, están como acabados. Se acabó la Unión Soviética, Cuba está fracasando. Qué les damos, cómo les insinuamos que el mundo no puede ser lo que ellos están proponiendo. De ahí viene mi esperanza, ojalá, en que los jóvenes no se dejen seducir por ellos.

Hay que advertirlo: este es un camino que perfectamente podría repetirse con aquellos jóvenes que nos producen admiración hoy día. Es por eso que quiero hacer mención a la persona a quien dedicas el libro, que era el máximo líder estudiantil de la época y, sin embargo, es el único que no llegó a posiciones políticas de relevancia en el país: Miguel Ángel Solar. ¿Por qué a él?

Creo que Miguel Ángel Solar es una excepción increíble a toda esta mierda que existe en este momento en Chile. Sobre todo que no se dejó seducir, les hizo frente. A él le ofrecieron de todo. Sobre todo con el famoso letrero ‘El Mercurio miente’, pasó a ser un héroe chileno. Le ofrecieron de todo y él ahí, ahí es cuando viene el peligro para los demás, para los jóvenes de hoy, él dijo no, ‘mi misión es otra, mi misión es la medicina en los lugares en que más se necesita’. Ahora está trabajando, sobre todo con los mapuche, con la gente más mísera. Y lo mismo hizo cuando estuvo exiliado en Venezuela, en los lugares más inhóspitos, esa imagen de él que es la imagen que yo quisiera que tuvieran los jóvenes y que no la olvidaran. Ya nadie habla de él, pero para toda esa época y ese momento que se vivió, y para todas las tentaciones que vinieron después para ser otra cosa, él es un símbolo, un ejemplo.

http://radio.uchile.cl/2016/05/19/monica-echeverria-todos-los-ideales-que-fueron-nuestros-estan-marchitos

jueves, 11 de febrero de 2016

Ser niño pobre y judicializado en Chile: La responsabilidad del SENAME y el rol de las Ocas


Reportaje

Por Cristian Allendes

A inicios de 2000 el Servicio Nacional de Menores generó un proceso de licitaciones para ejecutar programas de intervención. El juego estaba armado y los competidores también. Todos querían un pedazo de la torta, mientras que en la población, los mecanismos de control ya llenaban sus listas con nombres de niños pobres.

CRISTIAN ALLENDES 

HOY 11:02 

Desde su creación en el año 1979 bajo decreto de Ley nº 2.465, el Servicio Nacional de Menores (SENAME) es el organismo estatal, dependiente del Ministerio de Justicia, encargado de proteger y promover la restitución de los derechos vulnerados y violentados de niños, niñas y adolescente (NNA) del país que se encuentran en situación de pobreza o extrema pobreza. Esto, con la idea de reinsertarlos en el ámbito socio político cultural, mediante programas que son ejecutados de manera directa por el organismo estatal o por organizaciones sociales, corporaciones o fundaciones bajo la calidad jurídica de colaboradores acreditados del servicio (Ocas).

El SENAME opera de acuerdo a los requerimientos provenientes de los distintos tribunales de familia del país, quienes reciben denuncias por maltrato leve o grave, por negligencia parental o deserción escolar realizadas por instituciones de la comunidad como escuela o consultorio. De igual modo, reciben denuncias por demanda espontánea realizada por los propios padres o adultos al momento en que las capacidades y mecanismos de control y cuidado no dan resultados. Por ende, todo NNA que es ingresado a algún programa del SENAME viene derivado desde el Tribunal de Familia y a pesar de sus cortas edades ya cargan sobre sus hombros con un proceso judicial. Por lo tanto, será necesario que sus vidas se judicialicen para optar a los “beneficios” que entrega el Estado.

Las Ocas y su rol en la promoción y protección de los derechos del niño

Luego de iniciadas las primeras protestas nacionales contra de la dictadura cívico-militar (1983-84) comienzan a aparecer en el entorno comunitario, agrupaciones de jóvenes organizados con el objetivo de crear centros escolares comunitarios, centros demostrativos de huertas orgánicas, instalación de comedores populares y espacios de contención espiritual y emocional. Muchas de estas agrupaciones y organizaciones no gubernamentales (ONG’s), se mantuvieron gracias al apoyo económico provenientes del extranjero o por la autogestión de sus miembros. Dado que eran pilares de lucha y resistencia contra la dictadura, no recibieron ningún tipo de financiamiento estatal. Pero este escenario, comienza a sufrir grandes transformaciones a partir de los primeros años de la década de los 90. Para el mundo, Chile había logrado la tan anhelada democracia, se había derrotado diplomáticamente al dictador, el pueblo volvía a ser libre. ¿Libre?

Con este nuevo escenario, el aporte extranjero disminuyó considerablemente, teniendo las organizaciones sociales que buscar nuevos recursos que permitieran seguir financiando los proyectos y trabajos ya implementados con arraigo en el ADN de la comunidad. Es aquí, a mediados de los años 90 (96-97) donde surgen los primeros organismos colaboradores acreditados del Sename. Al principio, y dado que no existían en demasía, el financiamiento estatal era expedito y con la ratificación de la Convención de los Derechos de Infancia por parte de Chile, el SENAME comienza a visualizar la necesidad de abordar la situación-problema de la infancia desde un enfoque con mayor énfasis en lo comunitario y territorial, centrándose en la participación y protagonismo infanto-adolescente. Así, todo se veía bien y tenía sentido. Pero en el camino algo sucedió y todo cambió, con la salvedad de que el niño seguía siendo pobre.


El SENAME y su juego de las licitaciones. 

¿Quién se hace cargo?

A inicios del año 2000, y dado que el número de organizaciones sociales, ONG, fundaciones y corporaciones que querían postular al financiamiento estatal para el trabajo con NNA se había incrementado, el SENAME generó un proceso de licitaciones, una especie de concurso donde todas las organizaciones debían presentar sus proyectos y esperar a ser los elegidos por el servicio para poder ejecutar un programa de intervención. Producto de esto, muchas de las organizaciones que nacieron en la década de los 80 fueron desapareciendo paulatinamente, dado que sus miembros se negaron a ser financiados por el Estado, disolviéndose por falta de recursos. Otras se fueron transformando en grandes corporaciones y fundaciones. También se abrió la puerta a corporaciones internacionales. El juego estaba armado y los competidores también. Todos querían un pedazo de la torta, mientras que en la población, los mecanismos de control ya llenaban sus listas con nombres de niños pobres. La cosa sería más o menos así: el Estado a través del SENAME ponía los fondos (millonarios), las organizaciones sociales ofertan sus capacidades y competencias, mientras que en las instituciones territoriales (escuela, consultorio u otro) se expandía el discurso de la protección, del interés superior del niño, de denunciar cualquier anomalía, inclusive la mugre, el piñil o los piojos. Todo servía para elaborar la denuncia a los Tribunales y su derivación a las Ocas. Nuevamente, ser pobre se transformó en un elemento a sancionar y judicializar.

Producto de este juego de licitaciones, los programas fueron perdiendo presencia en lo territorial, alejándose de lo comunitario y del contexto cotidiano del niño. Se confundió protección con sanción. De igual manera, los tiempos de intervención disminuyeron drásticamente en programas como los PPF (Programas de Prevención Focalizada) y los PIE (Programas de Intervención Especializada) no superando los 18 meses de proceso, a diferencia de los 3 años o más que duraban los CIJ (Centros Infanto Juveniles), previos al proceso de licitación. Con la disminución de los plazos, se comenzaron a apurar las intervenciones con los niños, incentivando la atención de box y no territorial, con la idea de lograr una reparación a la situación de vulneración presente. Al término de este plazo se visualizaba la necesidad de egresar o derivar. Cabe destacar que la autorización para egresar o derivar al niño proviene de los Tribunales de Familia, quienes deciden el término o no del proceso interventivo.

Y aquí me quiero detener. Uno de los principales problemas que genera la licitación, es la poca estabilidad de los programas ejecutados y por ende la inestabilidad en la situación de los trabajadores y de los procesos interventivos de los niños atendidos, dado que dependen de si la institución u organización se adjudica el mismo proyecto en la siguiente licitación. Si no es así, los casos y la información de los niños debe ser derivada a la institución ganadora, traspasando a los niños como si fuesen mercancía, no respetando sentimientos ni opiniones, no respetando los vínculos terapéuticos que se generan entre los NNA y los trabajadores, teniendo el niño que enfrentar a un nuevo profesional, abrir nuevamente su situación y la causal por la cual fue derivado, es decir, volver a contar su historia de maltrato, de abuso, de violencia, de pobreza. Si eso es protección, no me puedo imaginar lo antagónico. Por lo general, estos niños mantienen una trayectoria institucionalizada desde temprana edad.

La transformación de las Ocas en empresas sociales

Con las licitaciones, las que alguna vez fueron pilares de lucha y solidaridad, se fueron convirtiendo en empresas sociales. El objetivo era lograr a toda costa el financiamiento estatal. Para ello, muchas se profesionalizaron en la elaboración de proyectos contratando profesionales especializados, mientras que las más chicas rezaban para no perder la certificación de organismos colaboradores. Algunas simplemente utilizaron contactos o información privilegiada, como fue el caso de la Corporación Cercap, que en la licitación del año 2013, logró adjudicarse 13 de los 14 proyectos presentados al SENAME. Claro que dentro de su directorio, figuraba un antiguo supervisor técnico del propio SENAME. Cuando los mismos trabajadores de las Ocas comenzaron a cuestionar el proceso de licitación y a identificar irregularidades al interior de estas, la relación se quebró. El cuestionamiento hacia el proceso de licitación tenía que ver exclusivamente con la poca estabilidad laboral que esta ofrecía, debido a que los proyectos no duraban más de un año, teniendo que estar cada 15 meses con la incertidumbre de mantenerse o no con empleabilidad. Pero también y tal vez mucho más importante, fue cuestionar la poca seriedad que se estaría ofreciendo a los niños ingresados a las Ocas, debido al poco tiempo con que se cuenta para llevar adelante un proceso exitoso de intervención y a la constante derivación y traspaso de casos hacia las Ocas que se adjudicaban los proyectos.


Pero estos cuestionamientos no cayeron bien entre las directivas de las Ocas, no siendo capaces de levantar una queja hacia el servicio por lo antes señalado, acogiéndose sin mayor complicación, a lo dictaminado desde el SENAME, es decir, se aceptan las condiciones o simplemente quedas afuera. El escenario actual hizo competir a las distintas Ocas para obtener fondos públicos y ejecutar las políticas públicas en infancia, que debiese ser responsabilidad del Estado. Si bien se presentaban como organizaciones sin fines de lucro, sus nuevas prácticas y los constantes quiebres con los trabajadores, hace pensar que tan sólo es una declaración escrita en papel. Las nuevas organizaciones se han alzado como “expertos garantes en derechos”, sometiendo la protección de los derechos de infancia a la especulación del mercado y al mejor postor.

El negocio es redondo. El niño pobre se convirtió en un codiciado sujeto. A nivel económico, el SENAME paga una subvención promedio de 100 mil pesos por niño atendido y el promedio de ingresos por institución es de 80 plazas. En varias de estas Ocas, los trabajadores decidieron organizarse en sindicatos con la idea de resguardar sus intereses laborales, optar por mejores condiciones en el trabajo y denunciar las constantes malas prácticas en que han incurrido ciertas organizaciones.

Uno de los casos con mayor repercusión en el ámbito, fue lo sucedido en la Corporación SEDEJ durante el año 2015, donde los trabajadores del PIE Entrecerros de la Serena, denunciaron al SENAME las prácticas realizadas por la coordinadora del programa, quien además era miembro del Directorio, de subir información falsa a la plataforma web del SENAME (Senainfo.cl), configurándose en grave abandono de deberes, mal uso de instrumento público y malversación de fondos públicos. Se elaboró una comisión investigadora dirigida por la Representante Legal de la Corporación, cuyo resultado fue desestimar la denuncia, no aceptando las declaraciones juradas de las adultas responsables que afirmaron no haber recibido ningún tipo de atención desde la corporación durante los meses denunciados, contradiciendo las intervenciones subidas a la plataforma web. La investigación de la comisión concluyó que existían roces personales entre la coordinadora del programa y el trabajador que realizó la denuncia, apuntándolo como un pésimo trabajador, siendo posteriormente despedido. La denuncia fue acogida por el SENAME el 27 de mayo del 2015.

Otro caso a señalar, ocurrió durante el mes de enero de este año en la ciudad de Valparaíso. Por solicitud de la Directiva de la OCF Centro Juvenil el Puerto, realizada en octubre del 2015, argumentando serios problemas con los trabajadores sindicalizados y por resolución del SENAME, se define el cierre del programa para el día 31 de enero, siendo que este tenía fecha de término para el 30 de abril, dejando tan solo 12 días hábiles para realizar el proceso de cierre con los cerca de 80 niños que hasta ese momento estaban siendo atendidos en el centro. La situación es compleja, dado que para la directiva del centro y para el SENAME regional, poco importó el abrupto cierre de los procesos con los niños, quienes en su mayoría debieron ser traspasados al otro PIE de la ciudad. Con estas acciones, acogidas por el organismo estatal que vela por la protección de los derechos humanos de los niños, queda la interrogante de que si las cosas se están haciendo bien o si llegamos a la instancia donde los niños pobres en verdad a nadie les importa y son meramente un producto de intercambio quedando a la deriva a la espera de que los tribunales decidan sus vidas. O, si realmente las Ocas apuestan por restituir los derechos de los niños o los agudizan aún más.

¿Protección o criminalización del niño pobre? 

¿Por qué para proteger hay que judicializar?


Cuando se habla de niño pobre, se hace para diferenciar la realidad existente entre las dos clases de niños que habitan en el país. Además se habla de niños pobres para referirse a los niños que viven en condiciones de exclusión, a los que son juzgados por estar desescolarizados, a los que son perseguidos desde los 14 años para enfrentar a la justicia y los juzgados de Garantía por algún delito menor cometido. También se hace para señalar que la protección, desde la mirada estatal, es solo para los niños en condiciones de pobreza o extrema pobreza o para aquellos cuyos padres no poseen las condiciones mínimas (económicas y de afecto) para cuidarlos como corresponde. Entonces hablamos de niño pobre cuando nos referimos a aquel que para el Estado no es sinónimo de inversión, sino más bien de aquel que para el Estado significa un gasto dentro del presupuesto nacional.

Desde mi experiencia en el territorio puedo decir además, que el niño pobre viene judicializado desde su “cuna”, debido a que forma parte de un grupo de sujetos que ya están sancionados socialmente. Estos niños provienen de las familias de “flaytes”, “delincuentes”, trabajadores sin estudios ni profesión, de familias que optan a cualquier bono o programa social para recibir el dinero extra para lograr sobrevivir, mientras las instituciones y el SENAME señalan, mediante estadísticas, los logros de tener en algún tipo de programa de “protección” un gran porcentaje de estos niños pobres que ni siquiera figuran en los estudios del Instituto de Derechos Humanos, porque no son mapuche.

Es decir, con esto el SENAME considera como éxito los mecanismos utilizados para brindar la protección judicializada a los niños, con estudios elaborados desde la oficina nacional. ¿Por qué entonces se judicializa a estos niños para brindarles protección? ¿Por qué en algunos casos la protección significa alejarlos de sus familias, sentenciando a los niños a vivir en hogares del SENAME? ¿Por qué ser pobre significa que presentas limitaciones para cuidar a tu hijo? Basta con participar directamente en una audiencia en el Tribunal de Familia para entender que en estos casos, poco y nada importa la relación de afecto que puedan tener estos niños con sus padres, ya que es la autoridad del juez o la jueza quien determina el futuro de los niños que participan en programas del SENAME.

http://www.elciudadano.cl/2016/02/10/255364/ser-nino-pobre-y-judicializado-en-chile-la-responsabilidad-del-sename-y-el-rol-de-las-ocas/

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