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sábado, 26 de marzo de 2016

Obama y su descarado mensaje a Latinoamérica: Mejor olviden lo que les hemos hecho

Foto: EFE

Obama y su descarado mensaje a Latinoamérica: Mejor olviden lo que les hemos hecho
Por: Pablo Vivanco


Publicado 25 marzo 2016 (Hace 15 horas 59 minutos)


Le bajó el perfil al apoyo que EE.UU. entregó a las dictaduras en la región y abogó por las mismas políticas que han mantenido a Latinoamérica pobre y endeudada.

De muchas formas, el viaje de Barack Obama a Cuba y Argentina hizo mérito del escándalo que causó.

A partir del 18 de febrero de 2016, cuando anunció su viaje, hubo un torbellino de especulación acerca de lo que diría y haría Obama en la isla. Más de 1.400 periodistas estaban presentes para presenciar el arribo del presidente estadounidense a la Plaza de la Revolución, con la icónica imagen del Che Guevara en el Ministerio del Interior como fondo. Atraído por el significado simbólico de este evento, el mundo los miró con asombro.

Mientras que el aspecto visual de todo fue innegablemente impactante, no lo fue el contenido del discurso del líder estadounidense. Más bien, muchos cubanos quedaron impactados por lo que no dijo Obama: disculpas.

Era de conocimiento amplio que Obama se reuniría con activistas de oposición financiados por EE.UU. y, por lo tanto, a nadie le sorprendió que no hizo mención alguna de poner fin a los intentos desestabilizadores contra el gobierno cubano. Y aunque ha dicho que su administración intentará cerrar el centro de detención de Guantánamo, ha guardado silencio en relación con lo que ha pedido Cuba por más de 50 años, es decir, la devolución de la base.

Así mismo, y a pesar de los compromisos de terminar con el bloqueo económico, aún no se ve un fin a esta política que por medio siglo ha demacrado la economía cubana. Por cierto, nadie esperaba que hiciera algún anuncio importante -aunque lo podría haber hecho- sin embargo, el hecho de que no reconociera la culpa de su país acerca de mantener a Cuba pobre es revelador. Es más, lejos de pedir disculpas por una política que le cuesta miles de millones de dólares al año al país y que incluso hizo pasar hambre a su población para someterlo, siguió promoviendo el mito imperialista de que ¡Cuba arruinó su propia economía!

Unos días después, en Argentina, Obama repitió este mensaje, adaptándolo a la población de ese país.

A su arribo a la Casa Rosada para reunirse con el recién apuntado presidente Mauricio Macri, Obama llenó de halagos al millonario latinoamericano. Afirmó que su administración estaba “impresionada” con el trabajo realizado por Macri en sus primeros 100 días, incluyendo su trabajo por los derechos humanos, y que Argentina constituye un ejemplo para la región. Mientras tanto, Macri ha despedido a más de 100.000 empleados públicos y ha negociado con los prestamistas de los fondos buitre, entregándole una deuda de 10 mil millones al pueblo argentino, además de encarcelar a líderes de la oposición.

Sin embargo, los argentinos están mucho menos entusiasmados que Obama, con el ejemplo que Macri está dando a la región, dada la continua alza de las tasas de inflación, junto con la devaluación de la moneda y la eliminación de programas sociales y subsidios que han impactado de forma dramática y negativa los estándares de vida en el poco tiempo de su gestión. El gobierno de Macri incluso ha llegado al punto de decirle a la población que reduzca el consumo de carne - uno de los alimentos principales de la dieta argentina - luego de que se eliminaron los controles de los precios.

Por cierto, un inicio de gestión bastante impactante.

Nada de esto detuvo a Obama en su afán de hablar acerca de las virtudes del capitalismo que los EE.UU. quiere impulsar en la región, utilizando la Argentina de Macri como modelo. “El mercado libre crea riqueza”, le decía a un multitud de “jóvenes emprendedores”, agregando que Cuba “se ve tal como se veía en los 50” debido a fracaso de su propio pueblo y gobierno. El mensaje a los argentinos: queremos que ustedes adopten políticas pro-mercado, aunque estas mismas provocaron el colapso de la economía en el 2001.

Al igual que el mensaje que le dio a los cubanos, Obama quiere que Argentina olvide su pasado, y esto no solo en relación con economía e ideología.

Durante su último día en el Cono Sur, Obama visitó el monumento a las víctimas de la brutal dictadura argentina, que hizo asesinar y desaparecer a 30.000 argentinos y que, además, colaboró con una operación regional para detener y desaparecer a militantes de izquierda. Nuevamente, Obama no sólo no pidió perdón por el rol que jugó su país en la masacre sino que, además, le bajó el perfil al papel “contraproducente” de EE.UU. en la historia argentina.

Así también como le dijo a la audiencia en el Gran Teatro de la Habana que “es hora de que dejemos el pasado atrás”, Obama pretende que Argentina olvide sus muertos y desaparecidos, y el colapso económico. Pero este mensaje no es solo para Cuba y Argentina. Queda más que claro que el último viaje de Obama a Latinoamérica no fue para generar más confianza con una región que rechaza la injerencia gringa. Mientras que se negocia el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (o TPP, por su sigla en inglés), Obama estaba en la región para promover justamente el capitalismo neoliberal que los latinoamericanos rechazaron durante la última década.

Dado eso, tiene perfecto sentido que el presidente de los Estados Unidos quiere que los pueblos de la región se concentren en el béisbol y el mate. Una buena memoria es mala para los negocios.


miércoles, 18 de junio de 2014

Carta abierta sobre Cuba

Carta abierta sobre Cuba
Por: Pablo González Casanova

Publicado en: Cinco luchadores antiterroristas cubanos

A Mr. John D. Rockefeler, director honorario de la Sociedad de las Américas y distinguidos individuos del sector privado y de las organizaciones gubernamentales o de las fundaciones, que enviaron una carta al Presidente Obama para apoyar a la sociedad civil en Cuba:

Hemos leído con mucho cuidado su solicitud al presidente Obama. En ella nos sorprende a la vez su indiscutible cambio de política hacia la pequeña Isla y su gran pueblo. Durante más de cincuenta años habéis realizado todas las medidas abiertas y encubiertas para que fracasara su proyecto de Independencia y Libertad. Hoy veis la posibilidad de lograr, con distintas políticas los mismos objetivos que antes, y argumentáis por aplicarlos, con la misma emoción que ponéis, en “defensa de vuestros valores e intereses”…

Las medidas que exaltáis revelan, sin embargo, muchos errores y autoengaños al creer (y algunos creéis) que vais a impulsar “la independencia económica de Cuba”, sus “derechos individuales” y sus “derechos humanos”, cuando en realidad se trata de un país al que no habéis podido vencer, a pesar de las tremendas presiones y acciones abiertas y encubiertas en su contra, y del incalificable bloqueo de más de medio siglo que le habéis infligido.

¿Tenéis ojos y no veis?, ¿oídos y no oís? Es bien sabido. En Cuba todos los niños y jóvenes en edad de aprender tienen escuelas, universidades e institutos, todos los enfermos médicos, medicinas y hospitales, todos los trabajadores empleo, y los ancianos asistencia… Es cierto que uso aquí la palabra “todos” como la definió García Márquez, como el 80% o más de la población, o mucho más, con limitaciones de que se encargarían los cubanos si en la práctica los hubierais dejado cumplir con vuestros buenos deseos. Pero ya, en medio de presiones y bloqueos, muchísimo es lo que han logrado y, hasta centros de investigación científica de punta tienen, a nivel mundial, así como servicios hospitalarios tan buenos y tan amigos del pueblo norteamericano que curaron a los bomberos heridos el “11 de septiembre”, a quienes vuestros hospitales no habían atendido y a quienes Michael Moore se encargó de llevar a los hospitales públicos de Cuba.

Es más, si echáis cuentas veréis que en ese país de Nuestra América los habitantes que reciben beneficios gratuitos alcanzan proporciones mucho mayores que en Estados Unidos, Canadá, Inglaterra y la Unión Europea. Los logros se realizan con modestos recursos pero buscando, tesoneramente, que alcance para todos en lo que se pueda, y se puede mucho.
Las ofertas que proponéis de “ayuda humanitaria”, “seguridad nacional”, “prohibición de drogas y medio ambiente”, muy bien sabéis de los inhumanos fracasos que han tenido cuando las aplicasteis y aplicáis en países enteros como Afganistán, Irak, Haití, Sudán del Sur, Nigeria, Libia entre otros, o en Continentes enteros como la propia África, el Medio Oriente, la América Latina, cuyas poblaciones –en una gran mayoría o en su totalidad– se encuentran envueltas en las llamadas “guerras de espectro completo” que vuestros estrategas diseñan, y que acrecientan los odios, enfrentamientos y pesares de inmensas poblaciones que no tienen derechos humanos, viven y mueren peor que animales, hambreados y enfermos, flacos y hasta tan esqueléticos que sorprende verlos con los ojos hundidos, la mirada de los niños perdida, sin brillo, y su pielecita arrugada que se les pega a los huesos. Duele verlos hasta en la tele, e imaginar cómo viven día a día y minuto a minuto y cómo crecen en medio del hambre y el terror, sin agua ni techo, sin forma de trabajar que no sea servil o esclava, agotadora, riesgosa, o insalubre, entre ofensivas generalizadas de los capataces, de los guardias blancos, de militares y paramilitares que con otros bandidos, asesinos y sádicos fanáticos todos muy bien armados y aprovisionados, para gloria de la industria armamentista, son espanto de niños, adultos y viejos, víctimas y candidatos a las políticas de etnocidio y genocidio crecientes, cada vez más preconizadas o patrocinadas por los “neoconservadores”, y por la ”extrema derecha” enardecida por la xenofobia, el asco visual y el racismo del mundo global que encabezáis.

En medio de tan inhumanos hechos, confirmados por los “medios” y hasta por las íntimas miradas de vuestros propios hijos –con unos que se preparan para sucederos con la misma saña y otros que cada vez más protestan y se rebelan con admirable fortaleza– vosotros añadís el error de creer que en la Cuba invencible tras más de cincuenta años de asecho se puede separar y aun enfrentar a la “sociedad civil” contra “su gobierno”. No os cabe imaginar gobiernos que no sean de las corporaciones y de los burócratas. Pero en Cuba, pueblo y gobierno están fusionados y soldados tan estrechamente –y en una proporción tan alta– que no hay grupo de “contras” aventureros que haya podido tener éxito, en tan largo tiempo, con sus acciones terroristas y subversivas.

El “pueblo gobierno” de Cuba es un fenómeno “democrático” que si lo entendierais os causaría horror, pues de hecho –como ha escrito David Brooks– la democracia es a lo que más teméis, en tanto encierra el verdadero sentido de la etimología griega y corresponda a la definición de una práctica del pueblo como hacedor de las grandes decisiones, en que para ser efectivo en el logro de sus fines se organiza como pueblo-gobierno, con los más variados colectivos y las más variadas estructuras, unas coordinadas y otras jerárquicas, todas para lograr, en cada tarea, los objetivos a alcanzar.

La organización de las prácticas democráticas en Cuba es muy distinta a la de los gobiernos de las corporaciones, pues tanto en las grandes como en las pequeñas estructuras los valores e intereses dominantes engarzan con los de la Independencia y la Libertad, todo, por supuesto, en medio de contradicciones, errores y flaquezas –menores o mayores– que los enemigos del proceso cubano buscan acrecentar fingiendo consternación por las fallas que ellos mismos o sus patrocinadores atizan.

Pensad bien y entenderéis con suma claridad, que vuestros grandes triunfos en el mundo, por algo no se han dado en Cuba. Veréis, en lo íntimo de vuestra conciencia política, que los cubanos han logrado subsistir en su proyecto emancipador precisamente por la clase de democracia que los habitantes de Cuba han redefinido, tanto en la creación como en la práctica de sus organizaciones. Creación y práctica abarcan a una inmensa población con cientos de miles de cuadros, cuya conciencia, voluntad y valentía incluyen la disciplina que por convicción tienen quienes ni se rinden ni se venden.

Tamaño esfuerzo del pequeño gran país no deja de padecer y enfrentar –como hemos dicho– esas contradicciones que a ustedes tanto les interesan y, también, las que recientemente reconoció con precisión y claridad admirables. Mr. Warren Buffet, el tercer millonario de los Estados Unidos de Norteamérica, cuando dijo hace poco: “Sin duda hay guerra de clases, y es mi clase, la mía –la de los ricos–, la que está ganando”…

La lucha sigue y ustedes –como signatarios de la carta al presidente Obama sobre Cuba… (Por cierto, permítanme que les cambie de trato y les hable de “usted” pues me resulta más fácil)… Repito: la lucha de clases sigue, y confieso que la están dando muy bien en lo que les es posible, pues ahora la quieren cambiar para ganar la guerra por las buenas ya que no la ganaron por las malas.

En su propuesta al presidente Obama le piden que cambie la política de bloqueo, de sanciones y prohibiciones que Estados Unidos ha aplicado contra Cuba durante cincuenta años. Afirman que “Estados Unidos puede ayudar al pueblo cubano a determinar su propio destino…”; puede “empoderar” (como ya se dice en mal castellano) al pueblo; puede “fortalecer a un amplio espectro de la sociedad civil independiente”, y “a las organizaciones creadas para impulsar la economía individual, y las necesidades sociales, al margen de su orientación política…”

En su carta abierta al presidente Obama le proponen sin ambages “un cambio radical,” en vista de que la política seguida por Estados Unidos en sus relaciones con Cuba ha dejado a Estados Unidos cada vez más sólo en términos internacionales. “Es la oportunidad de cambiar, –le dicen–, ….de ayudar al pueblo de Cuba, a la sociedad civil de Cuba; la oportunidad de ampliar el comercio con “las empresas independientes”, eso sí, la “de facilitar y legalizar el uso de tarjetas de crédito”, de promover “la importación y exportación de artículos y servicios”, y de que las ONG’s, (las Organizaciones no Gubernamentales), “apoyen a los pequeños propietarios agrícolas”, y “que también apoyen, por supuesto, a las pequeñas empresas y hasta a las micro-empresas…”

En varias ocasiones –no sé por qué tantas– ustedes insisten en la necesidad de promover varios proyectos de telecomunicaciones, y se refieren a diversas formas de cooperación de las ONGs con instituciones académicas cubanas mediante fondos para la educación, becas para estudiantes distinguidos y para gastos de viaje, y que en ese terreno se dé la necesaria autorización para que quienes viajen a Cuba, o tengan familiares en Cuba, puedan usar, junto con las tarjetas de crédito, otros servicios bancarios norteamericanos, así como abrir cuentas en los bancos de Estados Unidos, o enviar remesas a sus familiares, o prestar servicios profesionales a “empresarios independientes”…

Por supuesto, al mismo tiempo, insisten ustedes en que “el gobierno de Estados Unidos se comprometa cada vez más con el pueblo de Cuba, y que simultáneamente cumpla con el deber de seguir presionando al gobierno de Cuba en el terreno de los derechos humanos. “El gobierno debe dar prioridad” –terminan diciendo al presidente Obama– a concertar compromisos en áreas “de interés mutuo y a realizar discusiones serias con sus contrapartes cubanos en asuntos de seguridad mutua y deberes humanitarios”. En éstos destacan la liberación de un preso al que estiman.

Para cualquier lector bien enterado, como Mr. Warren Buffet, todo el mensaje a que nos hemos referido busca seguir ganando la lucha de clases en Cuba. Su innegable sagacidad consiste en privilegiar los intereses individuales, de grupo, ideología o clase frente a los intereses de la comunidad nacional de un país donde el pueblo-gobierno de las grandes mayorías está construyendo la transición a un mundo viable, pues en el que vivimos se encuentra en proceso la destrucción por ese 1% al que parte de ustedes pertenece, un proceso que la juventud americana, con la del mundo entero, va a sufrir y a enfrentar, amenazada como está en su futuro inmediato por el enfermizo y hegemónico proyecto de acumulación de poder y riquezas que practicáis a costa de la miseria de la inmensa mayoría de la humanidad y del creciente peligro para la vida de toda la humanidad, situación y peligro confirmados por los propios “think tanks” de Harvard, MIT, Instituto de Santa Fe, y por numerosos organismos científicos del mundo, entre los que destacan los principales de Naciones Unidas, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, y muchos más que con todo rigor y responsabilidad científica registran, a más del cambio climático; del crecimiento del hoyo de ozono, –que sólo por un momento pareció contenerse–, y de muchos otros peligros más, que abarcan la polución de los mares y de las aguas dulces; la destrucción de los suelos, y subsuelos; de los bosques, vegetales y faunas de mar y tierra, y hasta de la biosfera entera.

Como nos dicen los expertos, muchos de esos daños y peligros son irreversibles, y nos aseguran que cada día se aceleran más, y que conforme pasa el tiempo se vuelve más difícil contenerlos. Las más prestigiosas revistas científicas de Estados Unidos y el mundo sostienen estas afirmaciones que para nada tienen que ver con meras creencias apocalípticas ni con supuestos errores u opiniones de algunos especialistas, ni menos con manipulaciones de los datos por científicos tramposos de que llegaron a acusar, sin la menor base un grupo de científicos ingleses por el hecho de haber señalado el carácter “antropogénico” del cambio climático que amenaza al planeta. Tan temeraria acusación fue desmentida por las grandes revistas científicas de vuestro propio país y del mundo. Ese peligro y otros que amenazan a la Tierra son antropogénicos. Por primera vez en la historia del sistema solar el hombre es capaz de destruir a la tierra. Piénsese nada más en el perfeccionamiento y la excedente cantidad de bombas nucleares y e sistemas de lanzamiento, que a su capacidad letal, precisión y alcance añaden la irresponsabilidad con que las grandes potencias juegan a las amenazas de guerra.

Bueno…, es posible que ganéis la lucha de clases, pero vuestra victoria será una victoria pírrica si destruís a los movimientos que están luchando por la construcción de la vida, como el gobierno-pueblo de Cuba, y muchos otros que desde las comunidades agrícolas y las ciudades perdidas están construyendo la transición a otro mundo posible y autosostenible.

Con mis mejores deseos y buenas maneras os digo. Dejaos de “descalificaciones” y “negaciones” freudianas. Alentad a los hombres de ciencia que han confirmado la verdad, atended su verdad, y pensad por vuestra propia cuenta que la democracia de las corporaciones y complejos ya es insostenible, que la organización del mundo por los complejos empresariales-militares-políticos y mediáticos, cuyo más poderoso “atractor” es la “maximización de utilidades y riquezas”, ya ha entrado a una “fase de transición” terminal, “entrópica”, y que es necesario impulsar la transición a un sistema cuyo atractor principal sea la libertad y la vida.

En ese camino veréis que es pionero el pueblo-gobierno de Cuba y también el ciberespacio en el que desde Wall Street y hasta Washington D.C. luchan muchos de vuestros propios hijos. Todos ellos, absolutamente todos, buscan caminos pacíficos, y continúan, bajo nuevas formas, la vieja lucha de los rebeldes por la paz y por la vida para transitar a un mundo viable, realmente humano…

Conocerlos y reconocerlos consiste en respetarlos, y en empezar por honrar vuestra palabra, un acto para el que también apelamos a la Señora Hilary Clinton, que ha empezado a organizar su campaña por la presidencia del gobierno de Estados Unidos y que podría empezar por honrar su palabra y la del gobierno al que aspira, así como la de su esposo, demandando la inmediata liberación de los tres jóvenes aún encarcelados –Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero– quienes formaron parte de un grupo cubano-norteamericano encargado de poner al descubierto a los terroristas que desde Miami estaban cometiendo atentados sin cuento.

La lucha de clases sigue, la lucha por la independencia y la autonomía de los pueblos sigue, así como la lucha por la redefinición en los hechos de la libertad, la justicia y la democracia: Ninguna se detendrá. Sólo que en el mundo actual los seres humanos tienen que empezar por recuperar el uso de la palabra para la transición a la paz y la vida.

Haced vivir la palabra que se honra con actos… Haced –para empezar– algo que os parecerá muy pequeño y que será muy grande. Pidan al presidente Obama la libertad de los tres héroes cubanos encarcelados. Inicien una nueva historia de su palabra con actos como éste a que nos obligan los cambios de un mundo en que no sólo existe la lucha de clases sino la lucha por la vida, por la vida del 99% y también del 1% de la humanidad y de nuestros descendientes.

Pensad que otra vez en el principio del mundo estará la palabra.

Viva la vida y la libertad.

Viva el pueblo de Estados Unidos y el pueblo de Cuba.

Viva la Humanidad y la transición a otro mundo viable, posible y necesario.

Gracias por su atención.

Sinceramente

Pablo González Casanova

Profesor de la Universidad

(Tomado de La Jornada)



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