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domingo, 13 de noviembre de 2016

¿Qué se esconde tras el escándalo global por el triunfo de Trump?

Imagen tomada de Hispantv

En torno a los críticos del triunfo del magnate republicano en las elecciones de EEUU
¿Qué se esconde tras el escándalo global por el triunfo de Trump?
Revista Libre Pensamiento

Lo que plantean diversos medios 

Es por completo racista, misógino y xenófobo referirse a los electores del ganador de la contienda electoral estadounidense, como cero a la izquierda, como masa de ignorantes que, ciegamente, se dejó llevar por simples promesas. Lo mismo podemos decir en torno a los que votaron a favor de Clinton.

Como bien expresa Cristina Kirchner, es erróneo creer que en EEUU ganó el Partido Republicano, sino alguien que simboliza la crisis de representatividad política generada por la imposición de políticas neoliberales, acotando que “… más allá de los estereotipos, […] de los extremos, que nadie piense que el pueblo de los Estados Unidos ha votado, como quieren hacerlo aparecer, [por] una propuesta racista. No. […]”.[1]             

Vicenç Navarro, acusando que en dicha elección no hubo sorpresa alguna, manifiesta que era evidente la acumulación de un enfado, percibido  “en el enorme descrédito de las instituciones […] representativas en aquel país”, “resultado del sistema de financiación, predominantemente privado, del proceso electoral de aquel país, en un sistema bipartidista carente de proporcionalidad y que prácticamente imposibilita la entrada de nuevos partidos.”[2]

Karen Méndez precisa el fenómeno en cuestión en estos términos, referidos al candidato ganador: “Sus propuestas y declaraciones xenófobas, islamófobas, misóginas han hecho que el mundo entero lo rechace y lo señale como un "fascista salvaje", lo que admite como cierto; pero se pregunta si “¿esa no ha sido la política de EE.UU. durante los últimos 200 años? ¿Cuál es el escándalo, que lo diga o que lo haga?”. Y más adelante acusa que el muro del que habla Trump “ya existe y Obama tuvo la "humanitaria idea" de reforzar la frontera sur para evitar que algún latinoamericano se atreviera a pasar.”[3] 

Por su parte, Keiser Report resume todo con este título “onomatopéyico”: “Trump abrió la tapa de la alcantarilla de la corrupción en Washington”. Y en el contenido del programa añade: “"… los medios de Estados Unidos están en manos del gobierno, de los ricos y de los banqueros" y por eso la gente "ha optado por deshacerse de este oligopolio y esta cleptocracia tan arraigados".”[4]

Atilio Boron, yendo más allá de lo que el magnate republicano pretende hacer, aporta una idea digna de tomarse en consideración: “… se vienen "tiempos interesantes" porque, para salvar al imperio, Trump abandonará el credo económico-político que tanto daño hizo al mundo desde finales de los años setentas del siglo pasado. Habrá que saber aprovechar esta inédita oportunidad.”[5] 

Sin recovecos y sin sabor edulcorado, sin tampoco hacer una defensa de Trump, Jean Valgean increpa muchas verdades a los que lo acusan, devolviéndole el mandado a sus detractores: “Trump es guerrerista: Tal vez en esta categoría me toque defender un poco a Donaldo, puesto que en más de una oportunidad ha dicho que EEUU no debe financiar más nunca una guerra [...] en ninguna latitud".... ”.[6]

¿Acaso no llama la atención el terror que experimenta toda la Europa neoliberal y la OTAN ante el triunfo de Trump? Es tan así, que ya ha entrado en los despachos de los funcionarios comunitarios que se ocupan de las relaciones con Washington”, viendo “que se ha abierto paso una política proteccionista que penalizará las importaciones baratas, aumentará los aranceles comerciales y frenará el libre comercio.” Dicho terror se ha apoderado incluso “del cuartel general de la OTAN”, con sede en Bélgica, dado “que el presidente electo considera a la OTAN una organización "obsoleta" y cara.”[7] 

Más aún: “Además de la retirada de los militares estadounidenses, la oficina de Stoltenberg considera la posibilidad de que Trump se niegue a continuar con el plan de la rotación de las tropas en Europa del Este. […]”[8]

Y reafirmando todo lo anterior, Eduardo Luque Guerrero comenta que Obama “"necesita quedar bien" y desea "dejar el menor número de testigos posibles" de la alianza de su país con determinados colectivos armados que se han desarrollado con su apoyo.”[9] 

Por el contrario, el vencedor de las elecciones: “En relación con la crisis siria, […] argumentó que, de llegar a ser presidente de los Estados Unidos, los únicos grupos a los que admitiría como aliados para combatir a los extremistas de Daesh serían estos tres países: Siria, Rusia e Irán.”[10]  

Algo que no debe pasar desapercibido es que la conspiración de los apoyaron la campaña de Clinton, era extensible contra cualquiera que fuera nominado como candidato a la presidencia en el campo republicano, tal como se expresa en un mensaje de su equipo de campaña, de abril de 2015: 

“Nuestra esperanza es tener un único objetivo para la Campaña de Derechos Humanos y para el Comité Nacional Demócrata: lograr que quienquiera que los republicanos nominen sea intragable para la mayoría del electorado”.[11] 

¿Puede extrañar que ahora haya incluso vaticinios sobre un impeachment o un magnicidio en contra del ganador de las elecciones en EEUU? Debe aclararse que la declaración que hiciera ISIS celebrando el triunfo de Trump, no tiene otro propósito que “exculpar a Obama”.[12]

La hipocresía de ciertos críticos “izquierdistas” de Trump

Pasamos ahora a examinar la hipocresía de afamados articulistas y “pensadores” izquierdistas, en relación con la escandalosa reacción ante el triunfo del magnate republicano.  

Primero que nada, la declaración de que los resultados de las elecciones en EEUU resulta asombrosa y escandalosa viene derivado, cuando menos, de una miopía crasa respecto a los asuntos internacionales o, peor aún, busca disimular que lo que se puede vivir en la era Trump ya se ha vivido por siglos en el orbe. Particularmente de la era Reagan a la era Obama, en connivencia con los Clinton, entre otros. 

Lo expresado por un expresidente sudamericano del que se ha creado una imagen mediática más que sobredimensionada, dice mucho más de lo que aparenta. Porque decir “Qué Dios nos salve de Trump”, sugiere que el demiurgo bendijo al mundo con toda la barbarie que occidente ha practicado siempre contra la humanidad: la llamada conquista y colonización de América; el no menos salvaje dominio neoliberal; el bombardeo atómico sobre Hiroshima y Nagasaki; el dominio yanqui imponiendo dictaduras sanguinarias en muchas partes del orbe; la saliente administración Obama ha creado al estado islámico; financia el genocidio internacional y se financia del mismo; las guerras contra Afganistán, Libia, Somalia, Pakistán, Yemen, Irak y Siria, la persistencia del bloqueo a Cuba; los golpes de estado en Honduras, Paraguay, Brasil; las amenazas contra los países del Alba y, de forma particular, contra Venezuela… Todo ello contando con la complicidad del mundo occidental.

En la misma línea, solo que desenvuelta, un apologista de la OTAN que dijo que eran preferibles los bombardeos de ésta a las atrocidades de Gaddafi en Libia, y que contribuyó con la idealización del personaje arriba aludido, nos dice ahora que con el triunfo de Trump entramos a una nueva era que tiene como esencia “‘lo desconocido’. Ahora todo puede ocurrir”, añade, como si se tratara de fenómenos nuevos. Dice además que por doquier se percibe la formación de organizaciones “de extrema derecha”, mencionado a Francia, Austria y los países nórdicos. ¿Qué, nos preguntamos, aparece “radicalmente  transformado”, en el panorama acusado? ¿Acaso “Su estilo directo, populachero, y su mensaje maniqueo y reduccionista, apelando a los bajos instintos de ciertos sectores de la sociedad, muy distinto del tono habitual de los políticos estadounidenses...”. Y sigue: “Su discurso violentamente anti-Washington y anti-Wall Street sedujo, en particular, a los electores blancos, poco cultos, y empobrecidos por los efectos de la globalización económica.” “En política internacional, Trump quiere establecer una alianza con Rusia para combatir con eficacia a la Organización Estado islámico (…).” Agregando de paso esta canallada anti rusa: “Aunque para ello Washington tenga que reconocer la anexión de Crimea por Moscú.

Por lo que expresa el autor arriba señalado, se puede deducir que lo desconocido a que puede dar lugar la era Trump, el mundo no lo ha vivido desde el Hitlerismo -que fue hechura de Occidente-, hasta las revoluciones naranjas como la orquestada contra Libia que él defendió. Sus palabras denigran a los sectores que votaron por el magnate republicano, al creer que los mismos se dejaron llevar por sus bajos instintos y su incultura y no por su oposición y rechazo a un sistema por entero opresor, guerrerista, genocida, de rapiña al por mayor, etc. Y se lleva de encuentro al país que de forma consecuente y decidida está librando una campaña legal, legítima y necesaria contra el Estado Islámico, sosteniendo, al compás de los media occidentales, que Rusia se anexo Crimea.

Mucho más claro que esos disque izquierdistas, se expresan  los conductores del programa Keiser Report, dando cuenta de esta dramática realidad que parecen obviar los izquierdistas aludidos: “La muerte política de la demócrata Hillary Clinton ha sido igual de espantosa, de la que ella infligió a Muammar Gaddafi cuando era presidente de Libia. 'Llegamos, vimos lo que había y acabamos con él', dijo en el 2011 entre carcajadas la exsecretaria de Estado al celebrar la muerte de Gaddafi", recuerda Stacy, para quien esa reacción ya era suficiente como para poner una cruz en sus aspiraciones presidenciales.” Keiser, por su parte,  “considera que esa terrible época para Libia, pero que divertía a Clinton, es lo que ha asustado a mucha gente, que no ha querido que una persona así sea la que ocupe el despacho oval de la Casa Blanca y la que tenga el control de las armas atómicas, porque da la impresión de ser una mujer perturbada y trastornada.”

Finalmente, hay algo también de mucho peso que así mismo está fuera de la óptica de los izquierdistas que critican a Trump; a saber, que la Clinton tuvo y tiene el apoyo de todo el estado mayor de Occidente, el Club Bilderber y compañía. Como expresa Henry Pinto: “Por ello no es de extrañar que toda la maquinaria se pusiera en marcha: la mayoría de la prensa mundial y en especial los medios 'mainstream' fueron a cuchillo por el magnate, creando el pánico entre los electores y publicando una cascada de denuncias de supuestos casos de acoso sexual [...]. Poniéndole un altavoz cada vez que lanzaba improperios contra los mexicanos o musulmanes. Los grandes editores estaban tan satisfechos y convencidos de su éxito que hasta la revista 'Newsweek' mandó a imprenta su edición llevando en portada la victoria de Hillary Clinton, y que han tenido que mandar a retirar con carácter de urgencia.”[13]

MMF, 13/11/2016

Notas


Lamentablemente, el vínculo original de este artículo se ha esfumado de internet. Sólo queda esto: Internacional, Investigaciones especiales, Opinion. FacebookWhatsAppTelegramGoogle.
[10] Trump: Solo Damasco, Rusia e Irán luchan contra Daesh en Siria.  http://www.hispantv.com/noticias/ee-uu-/300674/trump-rusia-iran-siria-estado-islamico

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