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domingo, 4 de septiembre de 2016

La caída de la población indígena

La caída  de la población indígena
Pontificia Universidad Católica de Chile

Santiago de Chile, 1996

Los demógrafos carecen de fuentes que les permitan establecer con exactitud el número de aborígenes americanos al momento de la llegada de los españoles y durante el período colonial.

Para conocer dicha población los especialistas generalmente han tenido que trabajar con datos provenientes de fuentes interesadas. Mientras unas minimizaron el descenso demográfico nativo (correspondencia de los conquistadores), otras lo exageraron (Historia de las Indias de fray Bartolomé de las Casas).

Por otra parte, las diferencias culturales que existían entre los pueblos nativos imposibilitan las generalizaciones en el campo de la demografía histórica. Es muy distinto estimar la población de una región donde se desarrolló una activa vida urbana (México o Perú), a una donde imperó la transhumancia (Chaco o Patagonia)


.

El problema más grave ha sido el cálculo de la población indígena existente antes de la irrupción europea, pues todos los especialistas se basan en extrapolaciones de cifras provenientes de los siglos XVI y XVII. La interpretación de las fuentes coloniales ha dividido a los demógrafos, lo cual explica las enormes variaciones que encontramos en sus estudios. Así, mientras para unos la población indígena en 1492 alcanzaba los 13 millones, otros la han estimado en alrededor de 100 millones.


¿Pero cómo se explican estos contrastes en los cálculos? La forma en que se realizaban los censos parece ser la respuesta. En la Europa del siglo XVI, por ejemplo, la población se contaba tomando como base los "fuegos", que no eran otra cosa que la cuantificación de los grupos familiares. La dificultad se presenta cuando el coeficiente asignado a cada "fuego" oscila (entre dos y seis miembros generalmente) y, por tanto, la cifra de la población total varía considerablemente. Sólo a partir del siglo XVIII los censos de la población se pueden considerar confiables, pues el margen de error es menor al del conteo por "fuegos".


En América la fuente más confiable ha sido la contabilidad que realizaban los funcionarios españoles (corregidores y vistadores) de los indios tributarios. Ello implicaba considerar a una masa laboral indígena entre los 15 y los 55 años, omitiendo a niños, mujeres y ancianos. Por tanto, a cada tributario se le asignaba un coeficiente a la manera de los "fuegos" europeos, con los consiguientes problemas ya señalados.

Veamos a continuación un gráfico con los cálculos de los principales autores sobre el tema.

Población Indígena en 1492 (en millones)

Tesis "alcista"Tesis "intermedia"Tesis "bajista"
Dobyns 90 a 112Denevan 57Stewart 15.5
Cook y Borah 100Sapper 40 a 50Rosenblat 13.3
Rivet 40 a 45Kroeber 8.4


Independientemente del número de indígenas que se considere como punto de partida, en la primera mitad del siglo XVII alrededor de un 80% de la población aborigen había desaparecido por distintas razones. En el Virreinato de Nueva España, sin duda la región más estudiada por la demografía histórica americana, el descenso poblacional ha tenido varias interpretaciones. Veamos los dos extremos:


Descenso de la población indígena de México central

según Cook y Borah:1492
1523
1548
1568
1580
1595
1605
25.3 millones
16.8 "
 6.3  "
 2.6  "
 1.9  "
 1.3  "
 1.0  "
según Rosenblat1492
1570
1650
4.5 millones
3.5 "
3.4 "

Fuentes: Nicolás Sánchez Albornoz, et.al., La población de América Latina, Ed.Paidos, Buenos Aires, 1968, pág.36, Angel Rosenblat, La población indígena y el mestizaje en América, tomo 1, Ed.Nova, Buenos Aires, 1954, págs.59, 88 y 102.



A partir de la segunda mitad del siglo XVII comenzó una lenta recuperación demográfica que en algunos lugares se ha mantenido hasta la actualidad. De hecho, en México y Perú, importantes países de nuestra América, el porcentaje de población nativa sigue siendo muy significativo.

Recuperación de la población indígena del Perú

AñoPoblación Indígena
1615728.615
1754343.061
1774455.955
1789611.431
1792608.912
1795648.606
1811725.433


Fuente: Jürgen Golte, Repartos y rebeliones. Túpac Amaru y las contradicciones de la economía colonial, IEP, Lima, 1980, pág.47, citado en Armando de Ramón, et.al., La gestación del mundo hispanoamericano, Ed.Andrés Bello, Santiago, 1992, pág.236.


¿Por qué presentamos todas estas cifras? Primero, para demostrar las carencias que subsisten en la demografía histórica americana y para señalar la falta de estudios a nivel regional. Además, para intentar la comprensión de los problemas indígenas en el mundo de hoy, considerando su historia, sus necesidades y sus sentimientos.

Por último, creemos que la construcción de una América integrada y armónica pasa por el respeto del mundo indígena, de su historia, su cultura y la búsqueda de soluciones frente a las actuales condiciones de marginalidad que sufren en muchos países.




La conquista española provocó la desestructuración del mundo aborigen americano, es decir, se interrumpió para siempre el devenir histórico de grandes civilizaciones e importantes culturas. Trastornadas sus jerarquías sociales, alterada su estructura económica y amenazadas sus creencias religiosas, los indígenas tuvieron que adaptarse a las nuevas circunstancias impuestas por los conquistadores.


Para pueblos guerreros y en proceso de expansión territorial como aztecas e incas, la derrota fue interpretada como el abandono por parte de sus dioses y el fin de un ciclo cósmico. Esto se ha denominado el "trauma de la conquista", que se refleja en los siguientes versos mexicanos de 1524, recogidos por Miguel León-Portilla:

Tal vez a nuestra perdición, tal vez a nuestra destrucción,
es sólo a donde seremos llevados
[más], ¿a dónde deberemos ir aún? Somos gente vulgar,
somos perecederos, somos mortales,
déjennos pues ya morir,
déjennos ya perecer,
puesto que ya nuestros dioses han muerto.


Una de las consecuencias de la derrota de sus dioses fue el desgano vital que se apoderó de muchos nativos. Esto se manifestó en una drástica caída de la fertilidad, abortos e infanticidios y dramáticos suicidios colectivos.

Por otra parte, las guerras entre españoles e indígenas diezmaron a un considerable número de población masculina y alteraron la organización familiar nativa. Los métodos bélicos empleados por los europeos fueron muy eficaces y contribuyeron a la brusca disminución de la población aborigen. Esto a pesar de los esfuerzos de la corona española, que promulgó diversas leyes para frenar los abusos derivados de las guerras.


Muchas muertes fueron consecuencia de las contiendas entre indígenas. Importantes pueblos y cacicazgos colaboraron con el invasor español para sacudir la dominación que sobre ellos ejercían poderosos vecinos. El mérito de los hispanos fue el aprovechamiento de rivalidades históricas entre los indígenas para lograr sus propios objetivos. Surgieron de esta manera los denominados indios amigos, claves para comprender el éxito de los europeos en América.

Por supuesto que los motivos psicológicos y las guerras de conquista no explican por sí solos la caída de la población indígena.


Quizás el factor que más gravitó en la mortandad nativa fueron las enfermedades, ejército invisible que causó el llamado "choque microbiano". En palabras de Nicolás Sánchez Albornoz, "estos morbos -especialmente la viruela, la malaria, el sarampión, el tifus y la gripe- que asolaban a Europa regularmente, saltaron pronto al Nuevo Mundo. Vinieron a la rastra de los invasores y encontraron aquí huéspedes sin inmunidad. Por el contrario, los tres continentes del Viejo Mundo compartían un mismo repertorio de enfermedades. África negra y el extremo oriente intercambiaron agentes patógenos con Europa a lo largo de siglos a través de los corredores que cruzan el Sahara o los desiertos asiáticos, siguiendo las rutas comerciales. (...) América no aportó mal alguno a la panoplia mundial, salvo, según creen algunos, la sífilis, y aun esto se halla en entredicho".

A las guerras y epidemias pronto se agregaron otras razones que igualmente afectaron a la población americana. Las necesidades de mano de obra para la extracción de oro y plata y para las labores agrícolas, acabaron con importantes contingentes indígenas. Los efectos de la mita minera y la consiguiente desnaturalización de muchos indígenas, el uso de los nativos como medio de transporte, la encomienda y los repartimientos también deben ser considerados como factores que incidieron en los problemas demográficos reseñados.


El caso más trágico sin duda se registró en las Antillas. Para terminar presentaremos lo ocurrido con la población taína de La Española a lo largo de la primera mitad del siglo XVI, según el estudio de Frank Moya Pons.

Los cálculos demográficos de este historiador arrojan una cifra de 377 mil 559 habitantes para la isla en 1494. El impacto de la conquista con todos los elementos mencionados redujo este número a 26 mil 334 taínos para 1514, o sea, en apenas veinte años más del 90% de la población taína había dejado de existir. Ni la deportación de naturales procedentes de otras islas antillanas ni la importación de esclavos negros pudieron evitar el desplome total de esta cultura durante el primer siglo colonial.

Esperemos que este triste ejemplo sirva para reflexionar en torno a lo sucedido en el pasado y a lo que ocurre también en el presente en muchas partes de América.

http://www7.uc.cl/sw_educ/historia/america/html/3_1.html

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