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miércoles, 8 de junio de 2016

Latinoamérica: La misma tormenta, distintos caminos



08/06/2016 :: VENEZUELA, ARGENTINA

Latinoamérica: La misma tormenta, distintos caminos
No hacer nada, aguantar en las peores condiciones, también es una manifestación de la lucha de clases
Una distinción indispensable

Cuando se analiza la cuestión de la coyuntura latinoamericana, caracterizada por una enorme ola reaccionaria y de avance del capital contra la mayor autonomía de los pueblos, los gobiernos y las conquistas populares obtenidas en los últimos quince años en distintos países latinoamericanos, me parece necesario hacer algunas precisiones.

Es verdad que la ofensiva del capital viene para todos, pero "todos" no son lo mismo.

A modo de ejemplo. En los año 60 y 70 una ola revolucionaria recorrió America Latina, y como muy bien lo precisó Ernesto Guevara en "La influencia de la Revolución Cubana en America Latina". (1962), esa influencia se manifestó de forma diferente en los distintos países de acuerdo a las condiciones preexistentes en cada lugar, al desarrollo particular de sus contradicciones internas.

Con respecto a las condiciones preexistentes debemos reconocer que todos los países de Latinoamérica, incluidos los que alineados en la Liga del Pacifico siguieron proyectos neoliberales, disfrutaron de una década excepcional de valorización de sus productos de exportación, que se derramó mejorando salarios y bajando los índices de desocupación.

Quienes se apartaron del neoliberalismo, aquellos países latinoamericanos a los que se los unifica con la denominación de "progresistas", tienen rasgos comunes como son los de promover:

- una mayor participación del Estado

- la ampliación del consumo interno

- una mayor inclusión social y la creación de nuevas clases medias

- una integración política de los países del continente ampliando los márgenes de autonomía frente a los poderes hegemónicos mundiales.

Pero hay una distinción básica que no puede ser obviada, que es la que separa a aquellos proyectos políticos que se propusieron un horizonte socialista, de la de aquellos que no superaron la idea de un capitalismo inclusivo, o "serio".

Esa distinción básica rompe aguas, y permite deslindar territorios diversos de la crítica.

A modo de ejemplo: criticar que en función del objetivo de mantener la adhesión política se descansó mas en la ampliación del consumo que en estimular la formación política revolucionaria de las masas, es una crítica que corresponde a procesos que apostaron a un horizonte socialista.. ¿Desde cuándo el capitalismo va a preocuparse por la formación política revolucionaria de las masas?

Para los procesos como los de Argentina, Chile, Uruguay, Brasil y Paraguay, el punto de partida es que canalizaron condiciones de rechazo popular a las formas de dominación imperantes del capitalismo, el neoliberalismo, hacía otras propuestas que no evaden los límites del sistema, el neodesarrollismo. Los cambios que se propusieron nunca incluyeron como etapa superior un cambio de sistema.

Para los procesos que han apostado a un horizonte socialista: Cuba, Venezuela y Bolivia, el territorio y la preocupación de la crítica debe centrarse en los errores cometidos en avanzar en esos objetivos.

Explicar porqué no se pueden confundir manzanas con melones parece innecesario, pero ha habido intereses diversos para alimentar esa confusión. Al relato nacional populista le resultaba muy agradable afirmar que Chávez era lo mismo que los Kirchner, al gobierno venezolanos le servía la confusión para no tener que admitir que su experimento se desarrollaba en soledad, a un sector de la izquierda totalmente ajeno a la aparición de los nuevos emergentes revolucionarios le era útil para descalificar una experiencia que los había sorprendido, y el imperio a cualquier forma de resistencia la caratula como enemiga.

Retomando al Che (y a Lenin) es imprescindible agudizar el análisis de los procesos históricos y de las contradicciones concretas presentes en un país determinado para hacer determinados diagnósticos.

Resumiendo, podría decirse que viajeros que han emprendidos caminos diferentes son sorprendidos por la misma tormenta. Lo que les va a suceder depende de las características de la tormenta, pero sobre todo del rumbo que llevan esos caminos, y en consecuencia de sus descuidos, pero también de las provisiones y reservas que fueron acumulando.

Algunas características de la tormenta

Habiendo identificado que sí es importante la tormenta, lo externo, es mucho más importante lo interno de cada país, los proyectos en juego, la acumulación de fuerzas y el desarrollo de sus contradicciones; quisiera hacer algunos comentarios sobre esta ofensiva mundial reaccionaria del capital (sobre las características de la tormenta).

El gran protagonista de la ofensiva reaccionaria en Latinoamérica es EEUU y sus burguesías locales asociadas. Es indiscutible que EEUU esta ejerciendo una enorme presión para dominar totalmente a Latinoamérica, a quien considera su patio trasero. Pero también es indiscutible que EEUU se está replegando en Latinoamérica porque esta siendo desplazado de otros territorios. Es un imperio en su ocaso. Las propuestas de los dos candidatos a suceder a Obama, la Demócrata Hillary Clinton y el Republicano Donald Trump, expresan esa crisis. Mientras Hillary insiste en seguir disparando hacia delante con aventuras militaristas cada vez mas peligrosas, Trump propone un repliegue sobre sí mismo, apuntando a reconstruirse como potencia. Los dos expresan delirios de un imperio en retirada, pero también la conciencia de que algo deben cambiar para evitar seguir perdiendo carreras y batallas, como lo han hecho en la última década.

Las carreras: China se ha consolidada como la primera potencia mundial; el eje económico del mundo se desplaza de Occidente (EEUU y Europa) a Eurasia (Rusia, China y la India); hay un proceso creciente de desdolarización de la economía mundial. Una muy mala noticia para el país que tiene la mayor deuda externa del mundo.

Las batallas: Tratando de acorralar a Rusia con su política de sanciones, no ha hecha otra cosa que fortalecer su alianza con China. Rusia no solo ha sobrevivido sino que ha extendido su influencia política en Medio Oriente. En esa parte del mundo EEUU se propuso aniquilar a Siria y acorralar a Irán. No ha conseguido sus objetivos y en su retroceso ha sido criticado duramente por Israel que los acusa de abandonarlos.

La última guerra que han empezado a perder es la batalla del petróleo donde impulsó la baja de precios junto a su aliada Arabia Saudita, para tratar de arruinar a Rusia, Irán y Venezuela. Hasta el momento lo único que han arruinado han sido las compañías petroleras de EEUU que hacen 'fracking' y a Arabia Saudita que ha perdido su posición de principal abastecedor de China.

En ese escenario mundial los tres países que han manifestado su vocación de enfilar su rumbo hacia el socialismo: Cuba, Venezuela y Bolivia, tienen recursos que los valorizan para el imperio que se repliega. En particular Venezuela que posee las mayores reservas de petróleo del mundo y las segundas reservas de oro (recordar que China y Rusia promueven una vuelta al patrón oro).

Esa competencia intercapitalista por la hegemonía mundial, pone algunos límites a las agresiones externas (invasión militar directa, bloqueo financiero, sanciones en las Naciones Unidas), y abre una fisura que mejora las posibilidades de sobrevivencia de los proyectos populares más avanzados.

Distintos proyectos, distintas resistencias

Hay un dato poco reconocido por los movimientos populares y analistas de izquierda que se han expresado y opinado sobre la crisis brasileña, que es el hecho de que Dilma, antes de perder su cargo en el parlamento, había perdido la calle. Dicho en palabras mas precisas: la resistencia en la calle fue muy débil e incluso algunos aseguran que las manifestaciones de la oposición eran más masivas que las oficialistas.

Algunas explicaciones sobre este asunto hacen recaer esta responsabilidad en la escasa conciencia del pueblo brasileño. "Faltó formación".

Lo que no dicen es que en el momento del golpe contra Dilma el pueblo estaba movilizado, no había ausencia de lucha de clases. Como lo han consignado muchos analistas, en Brasil en los últimos dos años se ha producido un reverdecimiento de la lucha de clases, llegando a niveles solo comparables con los de 1968. El pueblo brasileño estaba luchando, había numerosas huelgas de trabajadores, movilizaciones territoriales, ocupaciones de escuelas por parte de los estudiantes secundarios. Estaban movilizados, pero no para defender a Dilma.

No puedo dejar de recordar lo sucedido en la Argentina en el período 74-75, que comprende los últimos días de Perón, que fallece el 1 de julio de 1974 y el gobierno de su mujer "Isabelita". El pueblo argentino estaba movilizado. Por esos años protagonizó el pico de luchas obreras más importante de la historia argentina, estableciendo récords mundiales en cantidad de trabajadores en conflicto sobre el total de ocupados. Pero esos trabajadores no estaban dispuestos a defender a "Isabelita", que compensaba sus debilidades haciéndoles crecientes concesiones a la derecha y homenajes a los mandos militares.

Me parece necesario distinguir la sana costumbre de repudiar todos los golpes, sean duros o blandos, protagonizados por militares o civiles, de la actitud de hacernos cargo de gobiernos que con su accionar pavimentaron el regreso de las derechas.

Incorporando en nuestra análisis una perspectiva de lucha de clases debemos observar y preguntar "qué hicieron los trabajadores", o en tiempo presente "qué están haciendo los trabajadores", como un componente imprescindible para sacar conclusiones.

Tuve el privilegio de estar en Cuba en 1993, en pleno período especial. Faltaba casi todo. Y recuerdo la rabia de un gusano de la oposición que se quejaba amargamente: "Este es un pueblo de indolentes, de serviles", "Fidel les ha quitado todo y nadie protesta, nadie prende una candela". No hacer nada, aguantar en las peores condiciones, también es una manifestación de la lucha de clases.

No sé exactamente a cuanto se compra un Kg. de pollo en Venezuela, pero teniendo en cuenta los 850 bolívares establecido por Sundee he hecho las cuentas, y considerando un salario mínimo de 33.000 bolívares calculo que alcanza para comprar 39 Kg. de pollo. En Argentina, el salario mínimo alcanza para comprar 150 Kg. de pollo.

En Argentina el pueblo esta movilizado. Se suceden las movilizaciones de la oposición. En los últimos tres meses, tres movilizaciones han superado las 150.000 personas. Hay miles de conflictos, cortes de rutas, protestas, contra los despidos y el hambre que trae Macri.

¿Porqué en Venezuela un pueblo que padece la escasez y precios muy elevados, no se insurrecciona? ¿Porqué no se produce un Caracazo como desde hace tiempo lo viene fogoneando la oposición? ¿Porqué si en cada cola hay uno o más opositores agitando para armar una guarimba, el pueblo no los acompaña?

¿Esto sucede porque se trata de un pueblo de indolentes y de serviles?

Es difícil asegurarlo, porque precisamente el pueblo venezolano protagonizó la hazaña de derrotar un golpe de Estado.

No hacer nada, aguantar en las peores condiciones, también es una manifestación de la lucha de clases. Agregaría que, aún menguada, la movilización chavista sigue en la calle. Lo suficiente para superar por mucho a las "escuálidas" manifestaciones opositoras.

A veces me pregunto si será consciente el propio gobierno bolivariano, de que la única explicación de su sobrevivencia es el aguante popular, que la lucha de clases sigue jugando a su favor.

Hay algunas señales positivas, por ejemplo que se haya asignado que la distribución de la comida se haga con intervención de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, los CLAP, que se constituyen aparte de los Consejos Comunales, de las organizaciones populares de base. Es un punto de partida, seguramente habrá que ampliar y diversificar los canales de distribución para garantizar llegar a todo el territorio.

La furia de la oposición porque el pueblo organizado se ocupe de distribuir comida -las municiones en plena guerra- es explicable.

Al fin de cuentas se trata de dónde depositar la confianza, y confiar en el pueblo es el principal rasgo distintivo que distingue a los proyectos de horizonte socialista

Para concluir: la tormenta es la misma, pero los caminos son diferentes. Sobrevivirla, depende de las opciones que cada proceso nacional ha elegido, de contenidos que tendrá que reafirmar o descartar y de reservas que pueden o no ser convocadas.


Texto completo en: 

http://www.lahaine.org/latinoamerica-la-misma-tormenta-distintos

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