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martes, 27 de enero de 2015

Lucha global y local no es entre hombres y mujeres, sino entre clases sociales

Lucha  global y local no es entre hombres y mujeres, sino entre clases sociales
Manuel Moncada Fonseca

Al surgir los excedentes en la producción, nació la propiedad privada, el patriarcado (base del machismo), la división de la sociedad en clases, la lucha entre éstas y, como garante de todo ello, el Estado, instrumento de dominio de una clase sobre otras. Surgieron así el opresor y el oprimido.

El patriarcado es parte inseparable de la opresión de clase, representa una contradicción antagónica social y, como tal, debe tratarse. Sus portadores somos hombres y mujeres, aunque no se sufra por igual, recayendo su mayor peso, indiscutiblemente, en éstas. Así las cosas, debe resolverse de manera conjunta, dentro de los marcos trazados por la lucha de clases, un descubrimiento de los teóricos de la burguesía. En relación con esto, el mérito del marxismo consiste en el desarrollo de la teoría de la lucha de clases como motor de la historia, presente desde la época esclavista hasta la actual época capitalista.

Atribuir el machismo exclusivamente al hombre, como suele hacerse, no conduce a otra cosa que a una pretendida guerra entre éste y la mujer, guerra que hoy tanto se promociona por la ideología imperial y sus múltiples medios. Otro tanto se hace con la guerra de generaciones (padres e hijos), la de individuos aislados y, ya no se diga, con la de civilizaciones (moderna y arcaica) con la que EEUU pretende restablecer su hegemonía mundial, cueste lo que cueste;[1] este último asunto va pues más allá de la simple pretensión de enmascarar la confrontación entre las clases sociales. Sin embargo, por encima de todo esto, el problema cardinal que la humanidad enfrenta gira alrededor de la explotación del hombre por el hombre; lo que tiene por base real el predominio de los medios de producción y de vida cada vez en menos manos.[2]

Hablamos de lo que una parte minúscula del ser humano acapara valiéndose del poder del Estado -con todo lo que ello encierra-, apropiándose de lo que produce, con su esfuerzo y sudor, la mayoría aplastante del mismo; jamás del empresario, que no crea absolutamente ningún valor, por más que se le presente como el héroe de nuestro tiempo. Tampoco la naturaleza, en toda su profundidad, escapa a la demencial e ilimitada voracidad del capital transnacional.[3]

La propiedad privada sobre la riqueza natural y social, así como su injusta distribución, constituyen el problema de mayor envergadura para superar los mayores males que agobian a la humanidad. Empero, ello no es posible recurriendo a dogmas ni a decretos, ni ignorando las complejidades propias de cada nación, como las transiciones que tienen lugar en los países del ALBA, por ejemplo. Con todo, sostenemos que el dominio multifacético de una minoría insignificante sobre una aplastante mayoría debe acabar. Sólo así la humanidad podría librarse de los grandes desequilibrios y peligros que hoy la afectan con suma severidad, mismos que podrían llevarla a su total exterminio con facilidad...

Decimos que el machismo debe tratarse no sólo de manera conjunta, sino también clasista, porque el hombre no es un ser indiferenciado, tampoco la mujer. Por esquemático que pueda parecer, existe el hombre opresor y el hombre oprimido; de igual forma, existe la mujer opresora y la mujer oprimida.[4] El hombre y la mujer opresores actúan de forma mancomunada en contra del hombre y la mujer oprimidos. Estos últimos deben hacer lo propio para liquidar el poder de los primeros, por complejo y difícil que este reto sea.

Contra todo pronóstico desestimulante, como admite a disgusto Zbigniew Brzezinski, exconsejero de Seguridad Nacional de EEUU, sólo la resistencia de los pueblos contra el capital puede impedir, y de hecho está impidiendo, los planes de un nuevo orden mundial[5], deseo tenebroso acariciado por la civilización occidental que dicha potencia encabeza. Sólo ella puede convertir en realidad las más caras aspiraciones del ser humano.




[1]Thierry Meyssan. La «guerra de civilizaciones». http://www.voltairenet.org/article123077.html
[2] Con una cuarta parte de  las fortunas que acumulan los cien hombres más ricos del mundo, unos 240 mil millones de dólares, se podría sacar de la pobreza a la población mundial que la sufre. La capacidad para alimentar a esta población la supera casi en el doble. El 40 % de la más castigada, que alcanza unos 3 mil millones de habitantes, apenas posee el 1% de la riqueza mundialmente existente. En países como Estados Unidos, el 1% de los más acomodados, controla más recursos que el 95% de los menos favorecidos. Véase: Javier Barros del villar. “La devastadora desigualdad en la distribución de riqueza”. http://pijamasurf.com/2013/06/la-devastadora-desigualdad-en-la-distribucion-de-riqueza/
[3] En EEUU, el laboratorio de investigación genética Myriad Genetics, pretende patentar secuencias de ADN humano, que usa para desarrollar tratamientos contra el cáncer. BBC MUNDO“¿Se puede patentar el ADN?”. http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/04/130415_salud_ciencia_eeuu_adn_patente_wbm.  BWNARGENTINA.COM “Nestlé quiere patentar la naturaleza: Flor de hinojo en la mira” “Nestlé quiere patentar la flor de hinojo y otros alimentos medicinales, que usted sólo podría comprar mediante Nestlé. Nigella sativa - más comúnmente conocida como flor de hinojo - fue utilizada para curar durante más de mil años. Es buena para todo, el cáncer, los problemas inmunológicos, vómitos, fiebres y hasta enfermedades de la piel. Siempre fue accesible y gratis para las comunidades pobres de Oriente Medio y Asia. Pero ahora Nestlé proclama ser su dueño, y está haciendo reclamaciones de patentes en todo el mundo. El objetivo: Controlar esta planta curativa natural convirtiéndola en una droga privada costosa, pero por sobre todas las cosas: Transgénica. http://bwnargentina.blogspot.com/2013/04/nestle-quiere-patentar-la-naturaleza.html#sthash.mF04bG7S.dpuf. En “Europa, la Oficina Europea de Patentes (EPO) lleva varios años registrando las patentes de distintas formas de vida vegetal. Esta forma de propiedad privada aplicada a los productos de la naturaleza está provocando una creciente contestación por parte de consumidores, agricultores y ecologistas.” “El patentado de organismos y procesos vivos también amenaza con extenderse a los animales de la crianza industrial intensiva, lo que ya está provocando un amplio debate y críticas de carácter ético, ecológico y científico en la Unión Europea.” Empresas y laboratorios se están apropiando del conocimiento agrícola. “¿Debemos patentar los tomates y el brócoli?” http://www.davidhammerstein.com/categorie-10601979.html
[4] Compartimos este punto de vista: “No estoy planteando aquí que debamos abrazar, por igual y sin posición crítica, todas las tendencias del feminismo. De hecho hay un ala específica a la que debemos tratar con hostilidad abierta: el feminismo burgués o de clase media. Las mujeres de la clase dominante y de la clase media se enfrentan a la opresión, pero eso no significa que podamos confiar en que puedan seguir una estrategia que las lleve a abordar el sufrimiento de la vasta mayoría de las mujeres que están en la clase obrera.” Sharon Smith. “Marxismo, feminismo y liberación de la mujer”. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5761
[5] RT/Actualidad. “Brzezinski: "La resistencia populista impide un nuevo orden mundial"”.

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