ESCARAMUZAS POLÍTICAS: Prosigue el conflicto Cuba-Estados
Unidos
Por Gloria Analco*
Barack Obama ha tenido que valerse de
Cuba para entrar en la historia por la puerta grande. No había otra forma de
poder hacerlo. Su Premio Nobel de la Paz se hizo añicos frente a su postura
guerrerista; sus promesas de un nuevo Wall Street -apartado de la usura- quedó
en historia muerta, y su debilidad política frente al Congreso estadounidense
se hizo evidente en las últimas elecciones intermedias.
Su único legado, a fin de cuentas, será
el acercamiento de Estados Unidos con Cuba, pero eso no significa que ese país
haya quitado el dedo del renglón para poner fin a la Revolución Cubana. De
hecho, Obama lo dejó ver claramente
cuando en su discurso de restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba
dijo textualmente: “… estos 50 años han demostrado que el aislamiento no
funcionó. Es hora de un nuevo enfoque”, lo cual significa que va sobre lo mismo
pero de manera diferente. Además, Obama subrayó que su gobierno seguirá
planteando frente a Cuba sus diferencias “con la democracia y los derechos
humanos”.
Ello prevé una continuada política de
desacuerdos entre ambos países que postergará, indefinidamente, el
levantamiento del embargo comercial, económico y financiero que Estados Unidos
decretó contra Cuba, en octubre de 1960, incluso antes de que rompiera relaciones
diplomáticas con la isla, en 1961. Lo verdaderamente importante y trascendente
es que Estados Unidos ponga fin a ese embargo, que además también ha sido
político, y que, según cifras del gobierno cubano, desde que se instauró ha
costado a la isla la pérdida de ingresos por la voluminosa cifra de 116 mil 800
millones de dólares, según el informe 2014 que contiene el impacto económico en
Cuba por el bloqueo de Estados Unidos, dado a conocer por el
vicecanciller de Cuba, Abelardo Moreno.
Además, desde 2004 hasta la fecha, las
multas impuestas por Estados Unidos a entidades por mantener relaciones
comerciales y financieras con Cuba ascienden a 11 mil 500 millones de dólares.
El embargo a Cuba ha sido un gran negocio para Estados Unidos, y lo seguirá siendo.
Pero el éxito para ese país no ha sido solamente económico, sino también
político. Trabando la economía cubana ha impedido que los líderes cubanos
puedan demostrar que el socialismo, con buenas intenciones, contribuye al
verdadero bienestar de los pueblos, no como el capitalismo que cada vez
empobrece a más personas. El trasfondo ideológico está en el centro del embargo
a Cuba.
Pero los líderes cubanos no se chupan
el dedo. Fidel Castro aún vive y está lúcido. Históricamente ha demostrado con
creces de lo que es capaz, lo mismo que Raúl Castro. Fidel dijo a John F. Kennedy, el
13 de marzo de 1961-ante la inminente invasión a Bahía de Cochinos que el
mandatario estadounidense se disponía a realizar-, que “primero
verá una revolución victoriosa en Estados Unidos, que una contrarrevolución
victoriosa en Cuba”.
Estados Unidos sigue en lo mismo, no
quiere que la sentencia de Fidel llegue a cumplirse, bajo ninguna
circunstancia. La cuestión es que el diferendo histórico Cuba-Estados Unidos
prosigue, sólo que ahora con nuevas reglas.
*Reportera mexicana, publica en Uno más
uno y otros órganos de prensa. Colaboradora habitual de Cuba coraje. Trabajo
enviado por su autora
Lic. Rosa Cristina Báez Valdés "La
Polilla Cubana"
Moderadora Lista Cuba coraje, miembro de Red Social
Hermes<http://auto-hermes.ning.com/>y miembro fundador de la Red de
Trincheras Amigas
Moderadora Lista Cuba coraje, miembro de Red Social
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Trincheras Amigas
Twitter @LaPolillaCubana
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