CUBA:
Un triunfo colosal
Iroel
Sánchez
18
de diciembre 2014
Enviado
por tortilla en Jue, 12/18/2014 - 20:08
Si
entre dos gobiernos, uno lleva cincuenta y cinco años reiterando su disposición
a sostener un diálogo respetuoso, basado en la igualdad y el respeto a la
soberanía y el otro se ha empeñado en ignorar ese reclamo, ha empleado el
terrorismo, el cerco económico y gastado miles de millones de dólares en
fabricar una oposición que defienda sus interesesy derroque al gobierno que
propone el diálogo, y un buen día ambos gobiernos acuerdan un intercambio
de prisioneros al que el bloqueador decía hasta ayer oponerse, ¿de quién es la
victoria?
Si
el gobierno agredido, sin renunciar a uno solo de sus principios, logra
ser tratado en una mesa negociadora como un igual por el agresor y este
último reconoce que su política es un fracaso, que está aislada y que debe
cambiarse, ¿quién ha vencido?
Si
el país que ha decidido reconocer al gobierno que lleva más de cinco décadas
intentando derrocar y establecer relaciones diplomáticas con este último,
supera en treinta veces la población del otro, es la principal potencia
económica, tecnológica, mediática y militar del planeta, el pueblo de la nación
pequeña y pobre que no ha podido ser doblegada, ¿tiene derecho a estallar de
alegría?
A
pesar de que los grandes medios de comunicación internacionales no se han hecho
estas preguntas, en Cuba nos
sentimos con derecho a festejar. En todo el país la alegría ha sido inmensa por
el regreso de quienes la absoluta mayoría de los cubanos consideramos héroes
y una maquinaria jurídico-mediática condenó a larguísimo encarcelamiento
por prevenir las actividades terroristas que hasta hace muy poco se han venido
organizando contra nuestro país desde Estados
Unidos.
Las
expresiones callejeras de alegría por el regreso de quienes estaban prisioneros
en EE.UU. han sido absolutamente espontáneas y muy emotivas, sin embargo,
no se han visto escenas similares en las ciudades estadounidenses por la
llegada a ese territorio de los dos agentes del gobierno norteamericano que
Cuba liberó. Las más recientes manifestaciones de que tenemos noticias allí han
sido brutalmente reprimidas y saldadas con cientos de detenidos por denunciar
la actuación racista e impune de la policía contra ciudadanos negros inocentes
que han sido asesinados por agentes del orden.
El
presidente negro, llevado a la máxima magistratura por el trauma racial que
destapó el huracán Katrina, nada ha podido hacer excepto lamentarse pero
ha decidido ser presidente después de la derrota electoral en las elecciones de
medio término y ha tomado acciones ejecutivas para impulsar la reforma
migratoria y el cambio de política hacia Cuba.
En
una prueba de lo cerca que están del pueblo cubano, los congresistas
cubanoamericanos que tienen su base en Miami o New Jersey han expresado su
frustración y una de las personas que Washington ha fabricado dentro de la Isla
en su guerra mediática contra Cuba ha escrito “el castrismo ha
ganado”. Lamentablemente, los portadores de opiniones como esa son la sociedad
civil que el presidente Barack Obama ha dicho
“continuaremos apoyando” en Cuba, según declaraciones que -sin dejar de
reconocer el fracaso del bloqueo- no han dejado de ser injerencistas. En una
joya de su discurso, el líder del país donde el 89% de los trabajadores no está
sindicalizado ha llamado a los cubanos a sindicalizarse.
Por
otra parte, el llamado reiterado por el presidente cubano Raúl
Castro a EE.UU. para que facilite las telecomunicaciones, el
correo postal y los viajes entre ambos países prueba cuánto temor tiene el
gobierno de La Habana al libre flujo de información y personas a través del
estrecho de la Florida.
Al
dar a conocer el cambio de política hacia Cuba, el presidente de Estados Unidos
aceptó la presencia del gobierno cubano en la próxima Cumbre de las Américas
que se efectuará en abril de 2015 en Panamá, un espacio del que Washington ha
excluido a la Isla históricamente pero que en otra de sus derrotas se ha visto
obligado a asumir. Barack Obama dijo sobre la postura de EE.UU.
en el evento: “insistiremos en que la sociedad civil se nos una para que sean los
ciudadanos, y no sólo los líderes, los que conformen nuestro futuro”. Es
de esperar entonces que los manifestantes antirracistas, víctimas de los
disparos con pelotas de goma y los palos de la policía en varias ciudades
estadounidenses, o los abogados de los prisioneros torturados por la CIA en
la base que EE.UU. gestiona en la bahía cubana de Guantánamo asistan a Panamá.
En
su alocución, Obama ha calificado a Miami como
“la capital de América Latina”, algo que no creo agrade mucho a la mayoría de
los líderes latinoamericanos que acudirán a Panamá. Pero es comprensible un
poco de solidaridad con la minoría recalcitrante que desde esa ciudad del Sur
de Estados Unidos ha hecho de la Revolución cubana una obsesión que hay que
destruir, y de la lucha contra ella un buen negocio financiado por los
impuestos de los ciudadanos estadounidenses. Algunos en Miami deben estar
viviendo un trauma muy profundo.
Las
construcciones antiguas tienen en sus arcos una piedra o ladrillo llamado
“clave”, si ella es retirada toda la construcción se derrumba. Creo que
somos muchos los que percibimos que este 17 de diciembre de 2014 el edificio
del bloqueo ha comenzado a derrumbarse y hay a quienes ya le están cayendo los
ladrillos en la cabeza. (Publicado en CubAhora)
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