Jueves,
17 de abril de 2014
Entrevista
al periodista y escritor venezolano
LUIS
BRITTO: "LAS GUARIMBAS SE DESINFLARON Y LA OPOSICIÓN SE DIVIDIÓ"
Por:
Juan Manuel Karg
"La
oposición está declaradamente dividida, pero yo creo que en relación a la
táctica coyuntural y a los nombres de los líderes: en uno u otro momento, todos
ellos recurren sin escrúpulos al golpismo, el terrorismo y la violencia"
El
reconocido periodista y escritor venezolano Luis Britto García accede
a esta entrevista luego de escribir un reciente artículo sobre los medios de
comunicación privados y su tergiversación sobre los hechos que suceden en el
país caribeño, a dos meses de iniciadas las protestas –que Britto caracteriza
como “minoritarias”- contra el gobierno de Nicolás Maduro. Durante
la charla, observa una creciente división dentro de la propia oposición
venezolana y analiza la obra de Gene Sharp –politólogo
estadounidense- en relación a su teoría sobre los “golpes suaves”.
A
dos meses de iniciados los hechos de desestabilización en Venezuela, ¿Cuál es
su evaluación del momento actual que vive el país? ¿Cómo cree que han influido
las convocatorias al diálogo que impulsó tanto Maduro como los cancilleres de
Unasur, quienes se encuentran en Caracas por segunda vez en las últimas tres
semanas?
Luis
Britto García (LBG).-
La ola de violencias se ha desinflado.
Es oportuno aclarar, para el público
internacional, que en la mayoría de los casos no se trató de manifestaciones,
sino de cortes viales que sólo ocurrieron en unos pocos municipios con alcaldes
y policías opositoras, que protegían a los violentos en su operación de
secuestrar a los vecinos. Dirigiendo o apoyando estas operaciones se ha
detenido a narcotraficantes buscados por Interpol y a paramilitares. Venezuela tiene 335 municipios; los
atentados ocurrieron al principio sólo en 19, luego se redujeron a 3, y hoy
en día hay a veces cortes viales esporádicos, siempre protegidos por las
policías opositoras locales.
¿Cuál
cree que es el papel que los medios masivos privados venezolanos, aún
mayoritarios, tienen en este momento de inestabilidad política que vive el
país? ¿Qué papel cree que cumplen, asimismo, los medios masivos internacionales
en la construcción de una imagen distorsionada de Venezuela?
LBG.- Los sucesos de Venezuela han dado
lugar para una antología de violaciones de la ética y de la veracidad
informativas por parte de los medios, que en efecto en nuestro país son
mayoritariamente privados y mayoritariamente opositores, como los anunciantes
que los mantienen. Los medios nacionales
e internacionales han hecho circular imágenes de represión ocurridas en Egipto, Grecia, Libia, Siria, España y
otros países, afirmando falsamente que ocurrían en nuestro país. Han
falsificado movilizaciones de un sector muy minoritario dentro de la misma
oposición, presentándolas como representación de “los estudiantes”, de “la
juventud” o “del país”. Creo indispensable insistir en que en Venezuela la
juventud representa más del 60% de la población; que uno de cada tres
venezolanos estudia, uno de cada diez en instituciones de educación superior,
casi todas gratuitas. Si un sector de tal magnitud estuviera contra el
bolivarianismo, éste jamás hubiera ganado elecciones, ni se podría mantener en
el poder.
Los
medios también han representado las protestas como “pacíficas”, cuando en ellas
más de la mitad de los heridos corresponden a la fuerza pública. Los medios
privados también disimulan u omiten que los procedimientos de los terroristas
comprenden el asesinato selectivo con armas con mirilla láser, la destrucción
sistemática de más de un centenar de unidades del transporte público y de
estaciones del Metro, la quema de centrales eléctricas y de 15 universidades y
de un preescolar con casi un centenar de niños adentro, los cuales por cierto
fueron rescatados de milagro.
Se han construido varias suposiciones de “sentido
común” sobre la realidad venezolana, a partir de la visión simplista de algunos
multimedios comunicacionales: que estaríamos frente a un gobierno “tiránico” –a
pesar de que el oficialismo haya ganado 18 de 19 elecciones-, que supuestamente
este gobierno censura a los medios –a pesar de tener a gran parte de los medios
masivos privados en su contra-, etc. ¿Qué observaciones tiene usted para hacer
sobre estos temas?
LBG.- Los medios acompañan sus
tergiversaciones con afirmaciones de que el gobierno sería una “dictadura”, que
ninguna dictadura permitiría divulgar, y de protestas contras “la censura”, que
ningún censor dejaría pasar. Sobre la legitimidad del gobierno venezolano hay
que repetir hechos muy conocidos: el ex
presidente estadounidense Jimmy Carter declaró que el nuestro era el sistema
electoral más perfecto o uno de los más perfectos del mundo.
A cada elección asisten centenares de
observadores internacionales, que jamás han encontrado un defecto significativo. Como cosa de rutina, concluida la
elección se hace una revisión sobre la mitad de los centros de votación, y a
pedido de la oposición se han realizado revisiones totales, sin mostrar nunca
errores ni fraudes. Pero para la
oposición sólo son legítimas las elecciones que ellos ganan, y según ellos el
perder elecciones les da derecho a gobernar.
A
raíz de los hechos en Venezuela, se ha vuelto a escribir y a estudiar sobre la
obra de Gene Sharp, sobre todo en relación a su “manual” de cinco pasos para
generar un “golpe suave”. ¿Cree que hay relación entre la obra de Sharp y los
hechos que se están dando en su país? ¿Opina que la modalidad de “golpe suave”
se ha extendido en nuestro continente luego de lo sucedido en Honduras (2009) y
Paraguay (2012)?
LBG.- Pues sí, se han cumplido paso por
paso las recomendaciones de Gene Sharp, hasta un extremo cómico: la copia de
signos y emblemas de las “revoluciones de colores”, las consignas en inglés, la
escenificación de disturbios focalizados que los medios presentan como
conmoción nacional. En forma más trágica, ha habido casos de manifestantes
asesinados con tiros por la espalda desde sus propias filas, para presentar
víctimas. También hay ciudadanos asesinados por el simple hecho de tratar de
remover unos obstáculos, y motociclistas degollados con trampas de alambre.
Habría
que dejar de llamar “golpe suave” a estas inmolaciones
premeditadas de ciudadanos para crear el pretexto de un genocidio en la forma
de golpe militar o intervención extranjera. Por cierto que ninguna de estas dos
metas finales del método de Sharp se han materializado hasta el presente en
Venezuela. La oposición hizo de nuevo cálculos equivocados sobre la lealtad del
ejército y sobre las disposiciones de potencias extranjeras de colocarla en el
poder por la intervención militar.
La
oposición conservadora venezolana parece estar dividida entre dos tendencias:
una que quiere seguir en las calles a toda costa, buscando “la salida”, y que
se reconoce en las figuras de López y Machado; y otra que, sin perder de vista
una crítica fuerte al gobierno de Maduro, intenta deslindarse de los hechos de
violencia en las calles, más ligada al “caprilismo”. ¿Por qué cree que esto es
así? ¿Cuál es su evaluación sobre una “división” en la oposición conservadora
venezolana?
LBG.-
Los sucesos violentos evidenciaron más que nunca una división de la oposición
venezolana, cuya sustancia es una riña de celos por el liderazgo entre Capriles
y López. En el acto en el cual éste se entregó, todas las camisetas eran
blancas, color del minoritario partido Voluntad Popular, que ni siquiera
presentó candidato propio para las primarias de la oposición. En ese acto no
había ni una camiseta amarilla de Primero Justicia, de Capriles. Por su parte
Capriles, al ser derrotado en las elecciones presidenciales de 2013 llamó a sus
partidarios a salir a la calle, a “drenar su arrechera”: en las horas
inmediatas asesinaron a una docena de bolivarianos, lesionaron a unos ochenta,
y destruyeron centros médicos y emisoras comunitarias. Todo con premeditación,
alevosía y ventaja: no hubo ni un herido entre las escuadras terroristas.
Tras
esta hazaña, a principio de año Capriles contradijo a López
diciendo que con el calentamiento de calle no se llegaba al poder, y luego ha
mantenido una actitud ambigua. Es un
hecho: las guarimbas se desinflaron; sólo muy de cuando en cuando recurre un
episodio violento aislado, siempre bajo la protección de policías y autoridades
locales opositoras. A veces esto llega a lo cómico. Hace unos días hubo un
corte de vía en el sector donde vivo: las autoridades instalaron sanitarios
portátiles para comodidad de los encapuchados protestatarios. Lo cual desmiente
que los vecinos los apoyen o fraternicen con ellos.
Una
encuesta de Hinterlaces reveló que 87% de los consultados rechaza los
cortes viales o “guarimbas”; prácticamente
toda la oposición ha acudido a la Mesa de Diálogo por la Paz que convocó
Maduro. Entre ellos, empresarios del gremio patronal Fedecámaras, que
quieren aprovechar el río revuelto para imponer su programa. Otros opositores
han tildado de vendidos a quienes concurrieron al diálogo. La oposición está
declaradamente dividida, pero yo creo que en relación a la táctica coyuntural y
a los nombres de los líderes: en uno u otro momento, todos ellos recurren sin
escrúpulos al golpismo, el terrorismo y la violencia. En el presente caso,
además, hubo pronunciamientos secesionistas en los estados fronterizos, y una
evidente participación de narcotraficantes y paramilitares en las acciones
violentas. Ello reabre una inquietante perspectiva para la política venezolana.
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