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miércoles, 22 de marzo de 2017

Educación y cambio ecosocial. Entrevista a Rafael Díaz-Salazar (I)


21-03-2017


Educación y cambio ecosocial. Entrevista a Rafael Díaz-Salazar (I)

“Aprender a ser, aprender a vivir juntos, aprender a conocer y aprender a hacer son los cuatro grandes objetivos de la educación”

Nuestro entrevistado es profesor de Sociología y Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense. Realizó con Francisco Fernández Buey su tesis doctoral sobre Antonio Gramsci. Ha publicado libros sobre la persistencia de la clase obrera, los trabajadores precarios, el pensamiento político de Gramsci, la izquierda y el cristianismo, los movimientos sociales altermundistas, la laicidad, las desigualdades internacionales. En los últimos años está investigando sobre ciudadanía democrática y educación. 

Salvador López Arnal: Mi felicitación más sincera por tu nuevo libro Educación y cambio ecosocial. Está lleno de sugerencias, excelentes argumentaciones y sentimientos admirables. ¿Qué está para ti la educación?

Rafael Díaz-Salazar: La enseñanza y el autoaprendizaje de una vida con sentido, lo que requiere una formación de todas las dimensiones de la personalidad: mente, sentimientos, deseos, comportamientos. La educación socrática que propugno ha de llevar al descubrimiento de nuestra identidad personal y de nuestra misión social en el mundo. Aprender a ser, aprender a vivir juntos, aprender a conocer y aprender a hacer son los cuatro grandes objetivos de la educación. 

SLA: ¿No te gusta el término enseñanza? ¿Por qué hablas de transformar los centros de enseñanza en centros de educación?

RDS: Me opongo a la reducción de la educación a instrucción escolar sobre unos contenidos distribuidos en asignaturas. Educar es mucho más que enseñar Matemáticas, Historia, Lengua etc. No basta con innovar la didáctica, pues lo fundamental es cambiar los contenidos curriculares y relacionarlos con el desarrollo psicológico y con los problemas sociales. La denominada ‘excelencia educativa’ puede estar al servicio de la reproducción de la sociedad capitalista o de la transformación ecosocial.

Hoy existen tres tipos de centros escolares en las escuelas públicas, concertadas y privadas: neoliberales, humanistas liberales y ecosociales. Defiendo una transición a un modelo de centros escolares en los que la ecología crítica configure toda la acción educativa. 

SLA: Cuando hablas de renovación educativa, ¿no exiges demasiado al profesorado? ¿Cómo pueden realizar tareas complementarias con la cantidad de trabajo que ya tienen asignado?

RDS: Estoy en contra de delegar en el profesorado toda la acción educativa que requiere múltiples actores. Ahora bien, esta profesión requiere un alto compromiso moral y social y una vocación especial. Hay dos formas de planteársela: como trabajador de la enseñanza que cumple con el desarrollo del currículo asignado o como educador que conoce los problemas sociales y es activista en los movimientos sociales. La creación de una ciudadanía ecosocial depende en gran medida del tipo de profesorado que tengamos. Las escuelas están hoy organizadas para impedir que las profesoras y profesores puedan ser creativos y críticos, pero los cambios en las instituciones siempre se hacen a contracorriente. En España existe un profesorado alternativo. Recomiendo el blog Escuelas en Red y la lectura de Cuadernos de Pedagogía para conocer sus prácticas y contagiarse con ellas. 

SLA: ¿Por qué crees que es tan importante la familia en la formación de la concepción del mundo de nuestros jóvenes?

RDS: Lo dicen los propios jóvenes en las encuestas. La familia es el principal actor en la socialización de las personas. La mayoría de ellas subcontratan su responsabilidad educativa en los centros escolares y en las actividades extraescolares. Así no hay forma de educar. Uno de los objetivos de mi libro es ayudar a las familias a elaborar un proyecto educativo y estimular la alianza cooperativa con las escuelas y con algo que para mí es muy importante: la incorporación a movimientos educativos infantiles y juveniles. 

SLA: ¿Qué autores en el ámbito de la pedagogía son tus principales referentes?

RDS: Paulo Freire, Lorenzo Milani y Célestin Freinet. Para este libro ha sido Jorge Riechmann el autor en quien más me he inspirado. He intentado incorporar a la educación su pensamiento ético y ecológico. 

SLA: Cuando propugnas un cambio ecosocial, ¿de qué tipo de cambio estás hablando?

RDS: De la superación del modo de producción capitalista que se sustenta en la explotación de la naturaleza, la opresión laboral y el consumismo. Tenemos que transitar a una economía de los bienes comunes y a una regulación ecológica de todas las actividades humanas. 

SLA: ¿La educación es condición necesaria para el cambio ecosocial?

RDS: La educación es la actividad que puede hacer posible la creación de una ciudadanía ecologista. Ella tiene que ayudar a abrir los ojos para conocer la destrucción medioambiental y la explotación laboral que hacen posible el modo de vida de amplios sectores de la población de los países del Norte. Por eso es tan urgente la construcción de un currículo escolar todo él imbuido de ecología. También ha de socializar en una cultura de la autocontención, de la frugalidad, de los cuidados. No podemos aspirar a una sociedad verde sin formar personas que practiquen cotidianamente virtudes ecológicas. 

SLA: El subtítulo tampoco tiene desperdicio: “Del yo interior al activismo ciudadano”. Entiendo lo de activismo ciudadano pero no tengo tan claro lo del yo interior. ¿A qué te estás refiriendo?

RDS: La prioridad en educación es ayudar a la autoconstrucción de la personalidad que tiene múltiples dimensiones. Una de ellas es el mundo de la interioridad que desgraciadamente es poco transitado y en muchas ocasiones es un erial porque nunca se cultiva. El viaje al centro de la tierra personal, retomando el título de la obra de Julio Verne, es fundamental para la formación de personas con buenos fundamentos y con capacidad de desarrollar una vida intensa y creativa. También para prevenir muchos riesgos y desorientaciones que impiden crecer en humanidad. En el fondo de la violencia y de las dificultades para la convivencia en los centros escolares está el inmenso déficit de educación del yo interior.

Considero que este yo está constituido por ocho dimensiones: el conocimiento de sí, la búsqueda del sentido de la vida, la constitución de una moral personal basada en la práctica de virtudes, el amor a la belleza y al arte, la capacidad de contemplar, la meditación laica, la exploración de la experiencia religiosa y el descubrimiento del vínculo personal con el sufrimiento social.

La autoconstrucción del yo interior requiere el aprendizaje del conocimiento psicológico personal, la educación de las emociones y los sentimientos, la instauración de programas de filosofía para niños (3-18), la formación de la conciencia moral, el refuerzo de la educación artística, ejercicios de meditación, silencio y concentración, la educación de la conciencia ecosocial y política a través de la iniciación al activismo desde la infancia.

Este programa educativo es imprescindible para llegar a ser humanos. Requiere cambios sustanciales en las escuelas y en las familias y, especialmente, la extensión de movimientos educativos infantiles y juveniles. Afirmar que lo que planteo es utópico o quimérico es aceptar de antemano que es inevitable la reproducción del tipo de persona que está causando la crisis ecológica y social que atravesamos. 

SLA: ¿Planteas algo así como un viaje del Yo al Nosotros, como diría un antiguo profesor mío, Ramón Valls?

RDS: Propugno un vínculo entre el yo interior y el yo político. Esto es lo que permite tener una vida equilibrada y un activismo enraizado en algo mucho más potente que una ideología. Tenemos que ayudar mediante la educación a que el dolor del mundo y de la naturaleza devastada penetre en la interioridad de los seres humanos, en ese ámbito profundo de las emociones, de los sentimientos, de los deseos, de las pasiones, de los objetivos vitales. Y, además, hemos de aspirar a que el activismo contra el sufrimiento social esté enraizado en un proyecto personal de felicidad.

Sé que en el contexto español lo que te voy a decir suena fatal. Me da lo mismo y en el libro creo que lo fundamento bien acudiendo a personalidades revolucionarias. La mejor forma de actuar contra la indiferencia ante el sufrimiento social y la catástrofe ecológica es la educación del amor social y político. Esta indiferencia y la pérdida de sensibilidad ante el dolor social y ecológico constituyen el cemento del consenso pasivo que hace posible la reproducción del desorden existente.

Para esta acción hay que acudir a las sabidurías y enraizar la educación en ellas. ¡Demasiado para la modernidad líquida en la que nos encontramos! Pero, amigo, nuestro dilema es contribuir a la transición a otra civilización o volvernos ciegos y cínicos. Abrirnos a las sabidurías ecológicas presentes en tradiciones, culturas morales, religiones y filosofías es un requisito para hacer viable una educación al servicio del cambio ecosocial.

Los neoliberales llevan décadas disputando la hegemonía en la educación y, por ahora, han ganado la batalla por la falta de ambición y de orientación de los que nos oponemos a ellos. Lo repito de nuevo: identificar renovación educativa con innovación didáctica es una gran trampa. Claro que tenemos que innovar radicalmente las formas de enseñar y de aprender, pero lo decisivo se juega en otro campo: qué se enseña, qué se aprende, para qué y al servicio de quiénes.

Considero que la iniciación al activismo ecosocial es un objetivo educativo imprescindible. Este activismo se aprende mediante prácticas ecosociales que se pueden realizar desde la infancia en los centros escolares, en las familias, en los pueblos y ciudades. Se empieza, por ejemplo, con prácticas ecológicas muy concretas que los niños y niñas pueden realizar y que sirven para implicar a las escuelas y a las familias en esa dinámica. 

SLA: Las TIC, ¿no quedan un poco orilladas en tus propuestas? Nos gusten o no están aquí y han venido para quedarse.

RDS: Ya hay bastantes personas que afirman que el cambio educativo consiste en aumentar las competencias tecnológicas. Prefiero destacar las dimensiones negativas que tienen sin olvidar sus contribuciones. También alerto de un culto inconsciente a la tecnología y a la ciencia, como si estas fueran neutrales y todas sus contribuciones constituyeran avances para todos los seres humanos. Nuestras TIC se basan en la explotación de recursos naturales que está destruyendo África central y la nueva revolución de la robótica condenará a más personas al desempleo. La investigación científica y tecnológica responde a intereses económicos, empodera a unos y empobrece a otros.

En este mundo del enjambre digital prefiero centrarme en proponer una pedagogía del silencio, de la desconexión y del rescate de las sabidurías. El uso intensivo de las TIC está creando una alienación muy fuerte. Como muestra Jon Illescas en La dictadura del videoclip, existe una industria digital para consumo juvenil que no es otra cosa que suministro de toneladas de opio capitalista. Un sector de padres y madres de mi generación luchamos contra el uso excesivo de televisión. Ahora toca la lucha contra un estilo de vida que está casi permanentemente applicado y entontecido en las redes digitales. Ante tanta obesidad audiovisual, propugno la práctica frecuente del ayuno digital. 

SLA: Se recoge la propuesta. Las cuatro citas iniciales marcan mucho el contenido de tu libro. Vamos a comentarlas. La primera es de Octavio Paz. “Toda educación entraña una imagen del mundo y reclama un programa de vida”. Una educación justa, ¿qué imagen o imágenes del mundo conlleva? ¿Qué programas de vida reclama?

RDS: Una imagen ecológica del mundo y un programa de vida basado en la triple reconciliación: la del hombre consigo mismo, con los demás y con la naturaleza. La educación tiene que ser contracultural. La competitividad para abrirse paso en la selva social y triunfar profesionalmente a toda costa está destruyendo la finalidad de la educación. Sólo si disponemos de una visión del mundo basada en esta triple reconciliación podremos rebelarnos contra lo intolerable y aprender a construirnos como seres humanos y no como actores pasivos en el neoesclavismo que se va imponiendo. 

SLA. Te pregunto a continuación por la segunda.

RDS. Cuando quieras. 

Fuente: Papeles de relaciones ecosociales y cambio global nº 134, invierno de 2016.

miércoles, 15 de marzo de 2017

“Para poder criticar a Marx y a Hegel honestamente es preciso haber comprendido y entendido cabalmente lo que querían decir”



13-03-2017

Entrevista a Joaquín Miras Albarrán sobre Praxis política y Estado republicano. Crítica del republicanismo liberal
“Para poder criticar a Marx y a Hegel honestamente es preciso haber comprendido y entendido cabalmente lo que querían decir”


Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones aquí publicadas, Joaquín Miras Albarrán, ex profesor, es miembro-fundador de Espai Marx y autor de Repensar la política y Praxis política y Estado republicano.

***

Decías que te "gustaría traer aquí a consideración otros muchos pasajes de la misma obra". Hablamos de El Capital. Pues adelante, lo que pienses oportuno.

El deslumbrante paso en que Marx nos explica el paso de la "subsunción formal a la subsunción real del trabajo al capital, en el capítulo XlV, por ejemplo. Una transformación/subsunción que nunca aparece en los libros de economía, ni tan siquiera en los que trabajan la sociología y la historia de la materialidad económica, o los cambios tecnológicos. Una explicación que parte de la noción de aufhebung –"subsunción"- y que pone por delante las relaciones sociales. Una vez unas las nuevas relaciones sociales interhumanas se instauran, éstas, desde esta nueva realidad, retroaccionan sobre todo el legado pasado y lo retransforman. Las relaciones sociales, no las fuerzas productivas y sus "evolucionismos seculares" a partir de instituciones ahistóricas por ser transhistóricas –el "mercado"-, es lo que explica la historia del capitalismo. Y Marx suele ser acusado por esta argumentación de argumentar post hoc, ergo propter hoc, y de ser culposo de hegelianismo. Cierto, y de aristotelismo: la polis, que es lo que nos permite vivir como seres humanos, es "anterior" a la aldea y la familia. Pero solo "lógicamente", esto es, y según el significado que adquiere aquí "lógico", en la realidad operativa actual, en la medida en que el proyecto polis, su producción y reproducción, es el que orienta o dirige la actividad de la totalidad de los miembros de esa comunidad; porque Aristóteles sabe y declara que, en el tiempo, éstas fueron anteriores. Y también: "el acto es anterior a la potencia" y también "nos hacemos citaristas tocando la cítara y constructores de casas, construyendo casas". Una vez llegamos a este último caso, que revela, al poner dos ejemplos, que estamos hablando de ontología no de relaciones analíticas entre predicados de x -para todo x del que se predica ser círculo, es un x del que se predica ser redondo, o se predica ser no cuadrado-, el razonamiento se nos hace de sentido común y vemos que no cae en absoluto en la auto contradicción eso de que el post hoc retroaccione y se ponga como fundamento, como propter hoc, de la nueva realidad emergente. Pero es que desde la lógica analítica que relaciona predicados entre sí, no sujetos, no entidades, es imposible explicar la historicidad humana.

Y por supuesto, este paso de Marx es también filosófico.

Remarco lo que acabas de señalar: "desde la lógica analítica que relaciona predicados entre sí, no sujetos, no entidades, es imposible explicar la historicidad humana". Me esperaba lo del Marx filósofo.

Y lo es también el estudio sobre los verdaderos orígenes del capital, que no tiene nada de económico… O esa admirable definición, que nunca veremos en ningún trabajo de ciencia económica, pero que es la que explica la verdadera fundamentación extraeconómica del mundo económico capitalista, según la cual el plusvalor es una creación ¡ex nihilo!... ex nihilo del capital: la fuerza de trabajo "Genera plusvalor , que le sonríe al capitalista con todo el encanto cautivante de algo creado de la nada "frase que está en el capítulo Vlll, y cuyo subrayado pongo yo. La disciplina económica no puede trabajar intelectualmente en los fundamentos anteriores, más allá, de la realidad entitativa objeto de su estudio. Etcétera.

En la obra de Marx hay mucha, mucha ciencia, y hay muchas ciencias. Su articulación unitaria es la de un tratado de filosofía crítica, praxeológica, de inspiración hegeliana, tal como Marx, convicto, él mismo confiesa.

Vale, de acuerdo. "Mucha ciencia y muchas ciencias", un buen lema. Pero, ¿y Althusser? Estaba la obra y su mala interpretación, ese era el tema.

Bueno, una vez me he explicado sobre esto, creo que lo que puedo decir respecto de Althusser, y de todos los reduccionismos cientifistas de la obra filosófica de Marx, incluidos los que consideran a Marx un discípulo aventajado de Ricardo, lo dijo en su día mucho mejor que yo Edward Palmer Thompson.

¡Nada menos!

Althusser es la miseria de la teoría.

El título de su obra. Un poco fuerte en mi opinión.

También el gran Román Rosdolsky escribió cosas muy valiosas en este mismo sentido contra el cientifismo marxista anglosajón, en especial el de Joan Robinson. Puede verse el apéndice dedicado a ella, dentro de la última parte, "Ensayos críticos" al final de la célebre, extraordinaria, obra de Rosdolsky, Génesis y estructura de El Capital de Marx.

He hecho referencia a la noción hegeliana de Wirlichkeit, que procede de Hegel, que se traduce como "realidad efectiva", y que procede de "wirken", en castellano, "acto"… y que es la denominación técnica que Hegel da a la sociedad, al "espíritu", intersubjetividad social organizada en actividad común, intersubjetividad auto productora o auto creadora de sí misma mediante su praxis elaborada en común. Esta palabra tiene, además, sus trastienda, claro: prioridad ontológica de la realidad social, del nivel relacional de la realidad social, como generadora de la antropogénesis y de la consciencia y la autoconsciencia. El "espíritu" solo emerge y nos auto constituye, nos auto genera como seres humanos, cuando estamos en comunidad, y surge, se genera, como resultado de la interacción en comunidad… pero lo vamos a dejar aquí.

La terminología hegeliana está empleada constantemente en toda la obra de Marx –"abstracto", "concreto", "Realidad efectiva"…- y no se puede entender la misma sin conocer el significado de tales términos.

No hay duda sobre eso.

No hay duda. Por eso, para concluir con ello, deseo proponer al lector un pequeño ejercicio de búsqueda como ejemplo empírico de esto que digo, y de cómo, sin tener en cuenta el sentido de las palabras empleadas, los textos de Marx no nos son accesibles por entero. El lector puede repasar las Tesis sobre Feuerbach, que es un escrito muy breve de Marx, y contabilizar las veces que Marx usa la expresión que, en las buenas traducciones –algunas-, aparece como "realidad efectiva", esa voz tan sumamente cargada de sentido específico. Esta voz, y, en un caso, un derivado de la misma, aparece siete veces en tan breve texto.

El lector puede contar a continuación, si lo desea, las veces que aparece en ese mismo breve texto la voz "abstracta/o/ión", que posee, tanto en esta obra como en El Capital, etc., un sentido hegeliano, muy diferente del habitual –dejamos ahora cuál sea aquel-. Y podemos pensar, ahora, si estamos aferrando cabalmente lo que Marx expresa en ese texto tan exiguo sin manejarnos con un utillaje que nos de explicación – a lo menos- del lenguaje hegeliano.

Dos preguntas sobre esta última reflexión. ¿Dónde está la grandeza de Rosdolsky en tu opinión? Antes aludías a ella. ¿Por qué su obra es tan extraordinaria, un ensayo, importante en su momento, que ahora apenas es citado?

Roman Rosdolsky es quizá el primer estudioso de El Capital de Karl Marx, que integra la parte del libro publicada por él y los borradores que Engels utiliza para publicar la segunda y tercera partes, como elementos que no son sino una parte dentro de una masa integral de trabajos que comienza con los manuscritos del 57 y 58, los que nosotros hoy día conocemos por Grundrisse.

Aquí fueron traducidos por Pérez Royo, si mi memoria no me falla, para las OME que dirigía Sacristán.

Sí, efectivamente. Una masa de borradores que constituyen una sola obra. Explica que Marx llega a escribir hasta cuatro veces la obra y que reformula el esquema de la misma en otras tantas ocasiones si mal no recuerdo. El Capital se nos presenta como un "ciclo" u obra compuesta de miles de páginas, todas las escritas desde el 57, hasta las notas tomadas en vísperas de su muerte. Habitualmente, para el primer volumen, el único publicado por el mismo Marx, manejamos la segunda edición, muy revisada y reescrita por el mismo Marx. Pero hay, por tanto, dos versiones del primer libro de El Capital. También hay una versión francesa de esta obra, en la que Marx introdujo elementos nuevos. Todo ese cúmulo de borradores escritos desde el 57 al 82, más estas ediciones, hoy día se publican, en la nueva edición de obras completas bajo el rótulo de El capital, en 15 volúmenes dobles.

Pues como introducción no está mal. Apenas cinco o seis años de estudio. ¡Al alcance todos y todas!

No es una edición de introducción. Bueno, es Rosdolsky el primero, según creo, que postula todo esto. Además para Rosdolsky esta obra de Marx es un libro de filosofía, en el que Marx integra ciertamente mucha investigación de ciencia económica propia así como historiografía etc. Y es una obra de filosofía, según Rosdolsky, empapada de filosofía hegeliana. Rosdolsky señala las influencias.

Estas ideas se han hecho de curso común, al menos entre la minoría de marxólogos estudiosos de la obra de Marx. Pero es Rosdolsky quien lo explica por vez primera, y explica cuál es el papel de la ciencia económica en la obra capital de Marx. Una obra que es de crítica del capitalismo y en primer lugar de la escuela burguesa de economía que la estudia, la "economía política"

Deseo evitar reiteraciones, pero sí quiero añadir que esta obra no es un libro al uso de los de economía, que pretenden ayudar a pensar técnicas económicas de intervención en la realidad económica a través de los técnicos especializados. Es una obra que trata de ayudar al público a desnaturalizar su visión del mundo material, económico social, burgués, y a comprender que eso que parece naturaleza, cosa, no es sino actividad intersubjetivamente producida, que puede ser transformada intersubjetivamente

Robinson, si no ando errado, antes hablabas de ella, no se presenta propiamente como marxista, sino como inspirada en la obra de Piero Sraffa, el gran amigo de Gramsci, el que, según dicen, fue causa de un giro copernicano en la filosofía del lenguaje del autor del Tractatus. Por lo demás, ¿cuáles serían las principales críticas a su obra según Rosdolsky?

Es cierto, Robinson es una economista keynesiana; pertenece a lo que se ha dado en denominar una "keynesianismo de izquierdas". Tiene publicada, sin embargo, una interpretación sobre la obra de Marx, que ha sido difundida y uno de sus libros, al menos, se presenta como una obra de acceso al pensamiento marxista.

Sacristán habló de ella en una conferencia de la que ya hemos hablado: "El trabajo científico de Marx y su noción de ciencia".

La crítica de Rosdolsky a Robinson, la que está traducida al castellano, y que yo conozco, es un artículo de unas veintitantas páginas, publicado en la parte séptima de su gran obra, Génesis y estructura de El Capital, de Marx, Ed Siglo XXl, México, 2004 (7ª edición. Primera edición en alemán, 1968) pp. 580-603. Esta parte es un apéndice, y se compilan en él ensayos de Rosdolsky que tratan sobre diversos debates habidos en relación con la obra económica de Marx, los neomarxismos, etc.

La crítica de Rosdolsky se centra en el intento de Joan Robinson de desmontar la teoría del valor trabajo de Marx. Rosdolsky muestra mediante citas que Robinson parte de un error de interpretación: Robinson cree que mediante la teoría del valor trabajo Marx trata de encontrar un patrón inalterable, ahistórico que le permita medir las magnitudes económicas: "una medida de valor inalterable" intrínseca a alguna realidad física. Es fácil de comprobar que Marx no trata de buscar nada semejante, sino que, según Marx, el propio valor, es una resultante de unas determinadas relaciones sociales, es, por ello mismo, una realidad relacional o social e histórica; inexistente en otras relaciones sociales previas e inexistente en otras posibles, posteriores. Y de ahí parte también la crítica de Rosdolsky contra la que Robinson trata de elaborar sobre la explicación de Marx, sobre conversión del valor en precios.

Un punto siempre citado.

Rosdolsky subraya que la liquidación de la teoría del valor sirve para convertir a Marx en un economista técnico, "fabianizado y keynesificado". Por el contrario, sostener la teoría del valor trabajo implica que éste es consecuencia de un orden sociohistórico que cosifica las relaciones sociales entre personas, y que la solución al mismo no está en la introducción de medidas técnicas en el orden o serie económica de actividades humanas, sino en que los agentes sociales explotados descubran que lo que parece relaciones entre cosas no son sino las relaciones sociales entre ellos, que asuman que este orden es histórico, y que ellos mismos, los que dan soporte a este orden, lo cambien, pues son los que pueden cambiarlo.

La causa fundamental de los errores de interpretación que Rosdolsky encuentra en Robinson –así lo declara desde el mismo comienzo de su texto- se fundan, precisamente en el desconocimiento del pensamiento de Hegel, sin cuyo conocimiento no es posible interpretar a Marx y por tanto, en la incapacidad de comprender el fundamento constitutivo de la obra de Marx.

Una de las tesis en que más insistes.

Sí. Me permito extraer un fragmento de la página 581 de la obra de Rosdolsky:

La razón [de la incomprensión de la obra de Marx por parte de Robinson] (...) radica en la propia manera en que [ella] encara su tarea. Pues un crítico de Marx que confiesa no apreciar en absoluto la metodología marxiana, desdeñándola de antemano como "tonterías y disparates hegelianos", también debe malentender forzosamente y malinterpretar incluso sus principios elementales. Comprenderá (quizá) lo que Marx dijera textualmente, pero jamás "lo que quiso decir en realidad".

Resulta, a mi juicio, mucha, la osadía de una Joan Robsinson que declara chatarra el hegelianismo de Marx, pero que se encontraría en graves dificultades si se le preguntara por el sentido preciso de las ideas y de las palabras que constituyen ese discurso; me remito al ejemplo puesto arriba sobre las Tesis sobre Feuerbach. Y es que, hasta para poder criticar a Marx, y también a Hegel, -"honestamente", habría que añadir- es preciso haber comprendido y entendido cabalmente lo que querían decir, sin lo cual no se puede ejercer crítica… y, antes, desde luego, es necesario haberlos leído. Claro.

Sí, sí, claro. Lo dejamos por ahora. ¿Te parece? Por hoy, seguro que los lectores me dan la razón, ya es bastante.

De acuerdo.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=223981

viernes, 10 de marzo de 2017

“Althusser equivoca por entero el estatuto epistemológico de la obra de Marx”



10-03-2017

Entrevista a Joaquín Miras Albarrán sobre Praxis política y Estado republicano. Crítica del republicanismo liberal
“Althusser equivoca por entero el estatuto epistemológico de la obra de Marx”


Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones aquí publicadas, Joaquín Miras Albarrán, ex profesor, es miembro-fundador de Espai Marx y autor de Repensar la política y Praxis política y estado republicano.

Nos habíamos quedado en este punto. Antes te has referido muy críticamente a Althusser y a althusserismo, por decirlo. ¿No eres un pelín injusto? ¿Nada tiene interés de su obra? Te podía preguntar lo mismo respecto a Della Volpe.

Te refieres a dos pensadores que interpretan el marxismo como ciencia. No son solo ellos, ni mucho menos, pero ellos son los que hacen caballo de batalla al respecto. Me ciño por tanto a este asunto y lo hago teniendo en cuenta más bien la obra de Althusser, que es la que tengo presente.

De acuerdo. Nos centramos en Althusser.

Creo que Althusser equivoca por entero el estatuto epistemológico de la obra de Marx, y por tanto su sentido, su interpretación. No es que en Marx no haga trabajo de investigación científica, económica, desde luego, e historiográfica, sociológica, de historia de las ideas –de historia de las ideas económicas, por ejemplo- , etc. A la vista está en su gran obra. Es que Marx escribe una obra de crítica filosófica contra el capital y el mundo burgués, en la que la ciencia, todas las ciencias, y en primer lugar la economía, desempeña una tarea crítica, de combate contra las ideologías que oscurecen la lucha ideológica, la opinión pública. Una totalidad de ciencias que solo puede ser integrada en un discurso desde una plataforma filosófica que las une, las interpreta, etc.

El capítulo uno de El Capital tiene mucho interés; Marx lo escribe dos veces. La primera, para la edición de 1867. La segunda para la segunda edición del 73.

¿Por qué lo reescribe?

Lo reescribe porque cree que su obra no está siendo interpretada adecuadamente. También reescribe, por esa misma razón, otras muchas partes de su obra, entre ellas, el magnífico capítulo veinticuatro, sobre “La llamada acumulación originaria” del capital, que pasa a ocupar esa nueva disposición de cierre de la obra, junto con el breve capítulo veinticinco, último. El capítulo primero, por tanto, es un intento de explicar el sentido de su obra.

Pues adelante con él.

Me voy a permitir citar la primera frase del texto, la primera de su gran obra: “La riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción capitalista se presenta como un enorme cúmulo de mercancías”. Como creemos estar leyendo una obra de economía, las palabras que nos llaman la atención son: “riqueza”, “capitalismo” y “mercancías”. Poco después aparecen los términos “valor de uso” y “valor de cambio”, justo los mismos con los que da comienzo el libro de David Ricardo Principios de economía política y de tributación. Esto nos refuerza en la creencia de que estamos leyendo un libro de ciencia económica, y seguimos en esa lectura y creencia… hasta llegar al último apartado del capítulo.

¿Y qué pasa en él?

El capítulo primero tenía 71 páginas en la edición de 1867 –está editado como apéndice en la edición de Pedro Scaron. En la edición definitiva pasa a tener, como he dicho, solo 59 páginas, pero además, y a pesar de la quita de páginas, sorprendentemente, lleva un añadido: una nueva sección final de cierre o conclusión, antes inexistente, donde se explicita todo el sentido del capítulo. Ese nuevo apartado del texto de 59 páginas, tiene nada menos que 16 páginas y se titula “El carácter fetichista de la mercancía y su secreto”. En la edición anterior, el asunto del fetichismo era despachado por Marx, en diversos párrafos breves, separados entre sí, redactados a lo largo del texto, en unas siete breves ocasiones, en siete páginas distintas, a lo largo de las 71 que componen el texto, un texto que repite dos veces el mismo esquema, cuyo final está dedicado a la forma valor, y cuyo último apartado trata sobre el dinero como referente general para el cambio de valor. Temas claramente económicos.

Y entonces...

Gracias al nuevo orden expositivo, a la nueva, muy profusa, extensión que cobra el asunto y a su disposición como conclusión o cierre del capítulo, el lector que llega a este apartado, cobra consciencia del mismo, de su importancia, y queda asombrado por su deslumbrante potencia explicativa; el texto te cambia la mente. Pero también por lo inesperado del mismo para un lector que cree estar leyendo economía. Por lo disruptivo que resulta en relación con lo que se llevaba leído, que era sobre el valor de uso, el valor de cambio, la forma general del valor…el lector se percata de ello, de lo específico de lo que se está tratando. No existe ningún tratado de economía –salvo los de escritores marxistas, pocos- que incluya como teoría económica explicaciones de esta índole.

¿Qué explicaciones?

Que sostenga la hipótesis de que la mercancía se comporte como un fetiche, y que se ponga a explicar qué es lo que produce eso y qué consecuencia tiene eso para la propia inteligibilidad humana sobre lo que el ser humano hace. Que explique que los productos de la actividad humana, una vez pasan a relacionarse entre sí como mercancías, adquieren autonomía respecto de sus productores; se imponen y dominan a éstos, como si fueran fuerzas ajenas a ellos mismos. Y que, precisamente por esa experiencia, los productores generan la percepción gnoseológica de que las mercancías por ellos hechas son realidades naturales, ajenas y extrañas a ellos etc. Recordemos: “lo misterioso de la forma mercantil consiste sencillamente, pues, en que la misma refleja ante los hombres el carácter social de su propio trabajo como propiedades sociales naturales de dichas cosas, y, (.) refleja la relación social que media entre los productores y el trabajo global como una relación social entre los objetos”. Y sobre esta relación de ajenidad, de enajenación que se produce entre los objetos producidos por los trabajadores, y entre ellos mismos, dice Marx: “ a esto llamo el fetichismo que se adhiere a los productos de trabajo no bien se convierten en mercancías”. Bien, Marx nos explica, de forma asombrosa, fulgurante, dos cosas.

¿Qué cosas?

Las siguientes: qué es lo que hace que estemos dominados objetivamente por la dinámica generada por los productos de nuestra actividad. Y, además, qué experiencia nos causa esta relación y cómo percibimos, cómo experimentamos y percibimos intelectualmente desde nuestro sentido común, desde el Entendimiento, esa actividad, que es nuestra propia actividad intersubjetiva. Que es nuestra propia realidad social intersubjetiva activa –lo que por cierto, Hegel denomina Wirklichkeit.

Esta explicación que da razón del efecto de las relaciones sociales de producción bajo el capitalismo sobre la totalidad de la vida social, es formidable. Pero no es economía, se sale del marco de la disciplina por entero. No trata sobre la riqueza, ni el plusvalor, ni las relaciones dinámicas entre los diversos sectores capitalistas, ni la renta de la tierra, ni cómo surge el valor, ni si éste es trabajo más escasez, como dice Ricardo o solo fuerza de trabajo; ni si el valor es ahistórico o una relación mercantil-capitalista, ni cómo surge y qué es el precio, ni qué es el dinero. Ni sobre las crisis económicas, ni ninguna de esas cuestiones verdaderamente económicas.

La explicación de la percepción gnoseológica, de la interpretación que el Entendimiento o sentido común interioriza, es, también, fulgurante, soberbia. Pero es, en todo caso, una gnoseología. Todo esto es filosofía, no economía.

Esto es lo que intentas señalar, remarcar.

Es un saber que parte, desde luego de investigaciones económicas, y en ese sentido sí se puede decir, que es un saber científicamente fundamentado. Pero no es saber científico económico; excede toda economía, toda ciencia económica.

Pero, si, a la luz de la sorpresa que nos produce este formidable apartado último del primer capítulo, volvemos a las dos primeras líneas del capítulo, precisamente aquellas que interpretamos, a partir de David Ricardo, y que entendimos que iniciaban un texto cuyo propósito iba a ser matizar críticamente y reformular la teoría ricardiana del valor, tal como hicimos porque así se nos había dicho o tal como hicimos espontáneamente al recordar la obra de Ricardo; si volvemos a ellas, digo, quizás ahora nos llame la atención alguna otra palabra distinta, que en esta ocasión me voy a atrever a subrayar en bastardilla.

Adelante con el subrayado.

“La riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción capitalista se presenta como un enorme cúmulo de mercancías”.

Presenta es aquí la palabra clase.

Que la mercancía sea una “forma de presentación” de algo -de la riqueza-, tampoco es objeto de tematización económica dentro de los tratados de economía. Lo mismo que la economía no se plantea si el hierro de un automóvil es la “forma de presentación” de átomos en cuya estructura se producen determinadas relaciones concretas. No solo eso, sino que, si ahora tratamos de recordar términos análogos, resulta que sí podemos encontrarlos: pero no en la economía, sino en la filosofía.

A qué filosofía concretamente.

Se aproxima a ideas de Kant: la mercancía sería la forma apariencial o “fenoménica” en que se nos “presenta” la realidad o “noúmeno”. Se aproxima a la filosofía fenomenológica de Husserl. Y desde luego, a Hegel, cuya obra La Ciencia de la Lógica declara Marx seguir aquí –lo dice en su prólogo, en sus cartas…-. Desde luego, Marx conoce también al dedillo la Fenomenología del Espíritu de Hegel, en la que también se tematizan estas nociones.

Un poco más de Hegel

¿Todavía más? Adelante, adelante

El término “presentar” y el término “representar”, “representación”, junto con “aparece” y “parecer”, etcétera, son palabras reiteradas múltiples veces, –“múltiples” como “muchísimas- a lo largo de su obra. Esta terminología hace referencia a la forma de interpretación de la realidad que elabora un tipo de pensamiento que Hegel denomina “Entendimiento” –“Verstand”, en alemán, según el glosario que Ramón Valls incluye en su Enciclopedia de las ciencias filosóficas de Hegel-, y que es el del Sentido Común, y, también, el planteamiento o enfoque de la ciencia respecto de su objeto de estudio: analíticamente recortado y puesto como objeto ante el estudioso que rechaza que entre él y su objeto de estudio haya relación alguna salvo la que interpone el “método” científico con el que se aproxima al objeto.

El Entendimiento piensa lo existente como realidad externa, ajena al observador, como entidad objetual separada y distinta del observador, cósica. Eventualmente, como naturaleza. La piensa como Realidad objetiva y autónoma de nosotros, o, en alemán, y según Hegel, Realität, con diéresis. Esta Realität se “presenta”, hace su “presentación”, se nos pone delante como “representación”, ante quienes la percibimos, como en un escenario de teatro –el ejemplo le gusta a Hegel. Se nos “aparece” delante, “parece”…etc. Esa esa realidad-Realität que, ante nosotros, “aparece como” –recordemos la frase de Marx-, tiene la apariencia de… “cosa” –Ding. Cosa objetual, natural. Y todo esto nos va recordando lo que Marx nos escribe en esas páginas.

Esta realidad cosa, como toda entidad cosa que no tiene que ver con nosotros, posee una dinámica ajena, no controlada por quien la contempla, una dinámica en la que no se reconoce quien la percibe, y que, en todo caso, es “a desentrañar”, a explicar por quien la contempla o estudia. Este individuo considera que la explicación está, en todo caso, en alguna dinámica interior a la cosa misma, que debe ser descubierta, o en alguna fuerza exterior a la misma cosa, que la produce, que la determina causalmente, pero que está “del otro lado” del escenario. Una causalidad que no procede de él, solo observador, sino del lado de las bambalinas para seguir con el ejemplo de Hegel. Leyes científicas. Esta interpretación es criticada por Hegel como cosificadora.

Y frente a este tipo de pensamiento...

Frente a este tipo de pensamiento denominado “Entendimiento”, nos explica Hegel que está la Razón –“Vernunft”. La Razón, que sabe ser toda realidad, que sabe que toda realidad –social, apostillemos nosotros- no es más que el mismo sujeto intersubjetivo humano y nuestro hacer en común. La Razón interpreta la realidad como Wirklichkeit, traducido como “realidad efectiva”. “Realidad efectiva” es la denominación que explica la realidad como intersubjetividad humana activa, y como resultante de esa actividad en proceso constante. Como totalidad intersubjetiva de seres humanos que se interrelacionan para generar actividad y la generan solo en la medida en que y mientras que actúan o generan actividad. O sea, que eso que parece “cosa”, no es sino intersubjetividad humana, comunidad intersubjetiva organizada, en acción, en actividad; en su proceso de generar actividad. Eso que parece “sustancia” –cosa natural ahí dada- no es sino “Sujeto”. La sustancia es sujeto comunitario intersubjetivo activo. Los elementos constituyentes de la “realidad efectiva” no son “cosa”, Ding, sino el proceso objetivo de hacer, de generar actividad. Hacer en proceso de generación, hacer objetivo, real: si un individuo, o un conjunto de individuos, hace algo con sus manos, al servicio de un fin práctico, pues mejor no poner la cara por medio. Ese hacer, es un hacer que se objetiva. Hacer concreto, emprendido, en su empresa en acto: es objeto como proceso ordenado efectivo de hacer, es cosa como “Sache”, no como “Ding” o naturaleza.

Todo esto, que está elaborado en la Ciencia de la Lógica

Un libro nada fácil

No lo es. Y reitero, también desde luego, en la Fenomenología del Espíritu, se nos revela ahora como la matriz intelectual de la que tira Marx en estas asombrosas y luminosas páginas iniciales, páginas de esas que convierten a un pensador en un genio y en un clásico. Pero esto no es ciencia, esto es filosofía.

Lo has remarcado antes también.

Si, lo he hecho. Por supuesto, la consecuencia de este discurso de Marx es inmediatamente política; eso que parecía realidad ajena, solo desentrañable y, eventualmente, modificable a partir de un saber esotérico, la ciencia, poseído por unos especialistas, mediante técnicas de ingeniaría social, no es tal cosa, sino nuestra propia actividad intersubjetiva. En consecuencia, una vez se nos pone en claro esta cuestión y se nos explica qué es lo que nos lo oscurecía, queda explicitada otra alternativa de intervención: si somos nosotros los que producimos eso debido a nuestra forma de organizarnos socialmente, podemos ser nosotros mismos, todos, todos quienes nos encontramos explotados, y no los técnicos, quienes, mediante la práctica política dirigida a auto cambiar nuestra organización, protagonicemos la transformación de esa realidad –Wirklichkeit que somos nosotros mismos.

Me gustaría traer aquí a consideración otros muchos pasajes de la misma obra.

Lo que pienses oportuno. Pero descansemos un momento si te parece.

Como quieras.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=223899

lunes, 8 de agosto de 2016

Entrevista a Alfredo Caro-Maldonado «La situación de la ciencia en el mundo está lejos de ser buena, no digamos idílica.


Entrevista a Alfredo Caro-Maldonado «La situación de la ciencia en el mundo está lejos de ser buena, no digamos idílica. 
Salvador López Arnal 

Alfredo Caro-Maldonado es investigador postdoctoral Marie Curie, actualmente trabaja en el CICbioGUNE, organismo de investigación en el área de la biomedicina, del País Vasco. Su carrera investigadora se ha centrado en el papel del metabolismo en muerte celular, inmunología y cáncer. Hizo su tesis en el IDIBELL en Barcelona, después pasó unos años en la Universidad de Duke, EE UU. En la actualidad desarrolla sus investigaciones en biología del cáncer.

¿Por qué la ciencia se iba a salvar de la crisis sistémica de valores y económica?» 

Salvador López Arnal (SLA): Me han llegado noticias estos últimos días un poco alarmantes. Hablan de ciencia y corrupción, de prácticas científicas asociadas a la invención o alteración de resultados. ¿Conoces algún caso de este tipo? No hace falta que sea reciente. 

Alfredo Caro Maldonado (ACM): Si entendemos corrupción como el uso de recursos públicos de manera fraudulenta en interés propio, sí. Opino que en ese sentido la corrupción no tiene por qué ser ilegal. Por ejemplo, utilizar recursos públicos para, en un congreso, irte a un hotel de lujo, comidas, etc., también para mí es una forma de corrupción, como el hecho de que las empresas pongan precios desorbitantes a productos necesarios en la investigación pagados con dinero público. O que una empresa que está cobrando 30.000 euros por un aparato sepa que está funcionando mal, no ponga remedio y lo mantenga en secreto. Y así un largo etcétera. Pero imagino que a lo que te refieres es al caso de la doctora Sonia Melo1 que está siendo investigada por EMBO. 

SLA: Sí, efectivamente, me refiero a eso que señalas. Háblanos de ello. 

ACM: La Dra. Melo hizo, como yo, la tesis en el Institut d’Investigació Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), y en 2009 publicó un artículo de investigación en la prestigiosa Nature Genetics. El pasado 27 de enero Nature retractó el artículo porque tenía unas figuras duplicadas. Aunque es un hecho bastante grave, por la investigación interna que llevó a cabo la revista y el IDIBELL, las conclusiones del trabajo son todavía válidas. Yo me pregunto cómo se pueden tardar 7 años en detectar un error tan burdo. 

SLA: Lo mismo me pregunto yo, ¡cómo es posible! ¿Nos aclaras qué significa retractar un artículo para los legos en la materia? 

ACM: Pues que la revista retira ese artículo no lo considera válido. Es como cuando le quitaron los tours de Francia a Lance Armstrong. Normalmente se hace por errores, plagio o fraude. En el primer caso se suele dar la oportunidad de volver a mandar el artículo corregido. 

SLA: ¿Y qué es eso de figuras duplicadas? ¿Dónde está el problema en duplicar figuras? 

ACM: Imagina que estás probando varios tratamientos antitumorales y solo uno funciona bien, entonces en los que no funcionan pones duplicada la imagen del que funciona, pero girada de manera que no se vea a simple vista. Esto último es lo que parece que hizo la Dra. Melo, aunque no se sabe si a propósito. 

SLA: En todo caso, si las conclusiones son todavía válidas, ¿qué problema sustantivo hay? ¿No es una cuestión marginal lo que señalas? 

ACM: Para nada, la confianza es un pilar fundamental en ciencia. Para que yo continúe por ese camino de investigación, tengo que confiar en la integridad de esos investigadores y sus resultados. La revista ha actuado correctamente, aunque muy tarde. ¡Piensa que yo comparto autoría en un artículo con Manel Esteller! 

SLA: Pues no sabía nada. No sé qué decirte en este caso. Continúa, continúa, te he interrumpido antes. 

ACM: Para mí, lo más importante es que esa publicación (y otras) le permitió a Malo (y a su supervisor Manel Esteller) ganarse un prestigio. En concreto Malo continuó su carrera investigadora en la Universidad de Texas donde publicó al menos otros cinco artículos con claros signos de “fallos” en las imágenes: manipulación, duplicación, etc. Lo más importante de este culebrón es que su jefe de Texas, la universidad y Malo recibieron por el descubrimiento de esa publicación, una inversión de 80 millones de dólares de una empresa. Por ello, según el blog, la universidad no está investigando a Malo, ya que dañaría esa inversión. 

Varios artículos de Malo con Esteller, y de Esteller sin Malo son sospechosos de manipulación según blogs especializados en Nº 133 2016, pp. 141-150 de relaciones ecosociales y cambio global Entrevista 142 Todos en revistas de mucho prestigio. Sin embargo parece que nadie está investigando los artículos sospechosos de manipulación llevados a cabo por Malo y Esteller, y el IDIBELL solo estaría investigando aquellos sin Malo. 

SLA: Parece que nadie, acabas de decir, está investigando los artículos sospechosos de manipulación llevados a cabo por Malo y Esteller, y el IDIBELL solo estaría investigando aquellos sin Malo. ¿Y eso cómo se come? ¿Por qué? 

ACM: A continuación te transcribo la traducción del correo que el nuevo director del IDIBELL, Jaume Reventós, envió al periodista: 

«Como sabes, desde hace años, Sonia Melo no es parte de nuestra institución y sigue su carrera en otro sitio. Con respecto a las publicaciones en las cuales la Dra. Melo no es autora, quiero que sepas que procederemos nuestra investigación siguiendo los procedimientos estándar para esos asuntos. Nosotros apoyamos una ciencia limpia y justa de nuestros científicos y creemos que el fraude no tiene cabida en nuestra institución». 

Yo no estoy de acuerdo con lo que dice Reventós. Opino que Manel Esteller es el responsable primero y último, por ser jefe de grupo, investigador principal y especialmente porque era el director de tesis de Melo. Es sorprendente que tuviéramos que denunciar repetidamente (con éxito) al IDIBELL frente a inspección de trabajo por no reconocer a los investigadores predoctorales como trabajadores, sino como becarios, y que años más tarde le den la categoría de investigadora a una “becaria” cuando de lo que se trata es de encasquetarle responsabilidades ante un posible fraude. Yo mismo tuve alguna conversación con Esteller al respecto de la situación de los entonces llamados becarios. La lentitud en descubrirse esto tiene consecuencias. 

SLA: Por ejemplo… 

ACM: Por ejemplo, la EMBO, una organización para la investigación europea que aboga por la excelencia científica, le concedió hace poco a Melo un proyecto de 50 mil euros al año por cinco años. Todo por sus excelentes publicaciones científicas. Ahora mismo EMBO la está investigando. Y opino que es probable que le retire la financiación al igual que otros recientes casos de manipulación de resultados que recibieron premios de EMBO. 

SLA: ¿Otros recientes casos de manipulación de resultados que recibieron premios de EMBO? ¿Algún ejemplo? Entonces no son casos muy infrecuentes... 

ACM: Por ejemplo un investigador de la Universidad de Zúrich que había recibido la medalla de oro de la EMBO, un premio muy prestigioso, poco después reconoció que había manipulado decenas de artículos,2 por lo que le retiraron el premio, obviamente. No creo que sean frecuentes. Son escandalosos y perjudiciales pero no vamos falsificando datos. Especial 143 Entrevista a Alfredo Caro-Maldonado sobre prácticas científicas y corrupción2. 

SLA: ¿Ciencia y corrupción/falsificación de resultados no son términos antagónicos? ¿Cómo un científico que se precie de serlo puede inventarse los resultados que dice obtener? 

ACM: Lo son, por supuesto. Pero solo si asumimos que lo que ahora llamamos investigación científica es realmente Ciencia con mayúsculas, y no una fábrica de publicaciones. Los investigadores que se inventan los resultados no son científicos. 

SLA: No son científicos pero durante mucho tiempo han pasado por tales… ¿Para qué esas invenciones por otra parte? ¿Para darse prestigio? ¿Para salir en la prensa y en los medio en general? ¿Para obtener más reconocimiento y también más financiación? ¿No son conscientes que un día u otro, más pronto que tarde, pueden ser descubiertos? 

ACM: Es todo una locura, pero yo le encuentro una explicación. 

SLA: ¿Cuál? 

ACM: La investigación en cualquier ámbito está impulsada por el desarrollo de las fuerzas productivas. No deja de ser algo impulsado por el sistema capitalista. Además está dentro de la competencia interimperialista: UE, EE UU y China. El sistema mide esa productividad por publicaciones y “calidad” de esas publicaciones. Esa calidad se mide mediante el índice de impacto que depende de varios factores. Pero para que nos entendamos, si se parte de una buena idea (una buena pregunta) la velocidad con la que tú publiques esa idea (la demuestres) depende de los recursos que le dediques (que tengas). Al final el valor de un artículo viene dado por el número de horas sociales necesarias para su publicación, no sé si me sigues. 

SLA: Creo que sí, la teoría marxiana del valor-trabajo me es útil para seguirte. 

ACM: Y como no espabile ese artículo lo producirán en China o EE UU en menos tiempo, e igual que la camorra napolitana con la ropa, me dejarán sin mi premio, no podré publicarlo bien, no tendrá valor y mi carrera se irá al traste. Yo, literalmente, tengo dos años de financiación, en un año se me termina el contrato y me voy a la calle. 

SLA: A la calle es a la calle… Sin trabajo y con lo que llevas puesto. 

ACM: Exacto, exacto. 

SLA: Sigue por favor. 

ACM: Podría optar por un proyecto EMBO para jóvenes investigadores si he publicado bien. Pero mis recursos son limitados, solo mis dos manos. El diablo está en todas partes y nos pone la tentación delante. Después está tu carrera, tu prestigio como investigador, el querer ser el Ronaldo de la ciencia (un premio Nobel)… Otro factor es que existe en mi opinión un grado alto de desequilibrio mental y social en nuestra profesión. Por desequilibrio no quiero decir locura ni nada de eso. Hablo de gente muy joven cuya única vida es el laboratorio, jornadas semanales de 50-60 horas, acoso, sin vacaciones, gente que trabaja sin cobrar en las universidades… He visto laboratorios en EE UU donde se come, cocina e incluso duerme dentro. No sé lo que pasa por la cabeza de alguien para falsificar un resultado, sí sé las  condiciones objetivas que llevan a un gran aumento en las falsificaciones y retracciones en publicaciones: la precariedad, la competitividad y la locura que es la evaluación por publicaciones. 

SLA: Luego, por tanto, las condiciones objetivas en que se realiza la investigación en muchos países del mundo, no sé si en todos, posibilita explotaciones, desequilibrios y falsificaciones. 

ACM: Posibilita no, las fomenta. Mira si todo esto es loco que en la investigación se da hasta deslocalización de la producción. Se ha puesto de moda en los últimos años que investigadores europeos tengan dos laboratorios, uno aquí y otro en Rusia. Viajan una vez al mes a Rusia, donde el gobierno financia la producción y el investigador europeo tiene mano de obra barata y recursos. Entonces hablamos de que un solo investigador principal puede tener 30 personas a su cargo en dos países distintos. No hay mente humana que pueda controlar bien toda esa producción de datos. 

SLA: ¿Conoces algún país en el que la investigación no transite por esos senderos de locura que has descrito? 

ACM: Pues de lo que conozco sectores en EE UU, aunque con los recortes que se están dando allí imagino que menos. Existen ramas en la investigación básica que reciben suficiente dinero para probar nuevas cosas, para seguir haciendo Ciencia con mayúsculas. 

SLA: La falsificación de resultados ¿no es contraria a cualquier consideración de la ciencia asociada al rigor, a la verdad, al control de resultados? ¿No es eso lo que “se vende” desde las instituciones científicas y filosóficas? 

ACM: Sí, claro. Pero lo que no se puede es pretender que haya ética mientras que la vida de las personas depende de una publicación, de unos resultados que cuadren con tu hipótesis. Imagina una chica de 30 años y pico, que haya hecho la tesis tarde, que se le haya complicado la cosa y no haya podido publicar antes de defender la tesis. Desde la revista le piden un experimento para aceptarlo. Ella tiene a la pareja esperando para irse a vivir a otro sitio y tener el niño deseado. Le quedan dos semanas de contrato y tiene que terminar esos experimentos, que se resisten a salir… Esto no es un cuento, esta es la realidad de miles de investigadores todos los días. 

SLA: ¿Y por qué las comunidades científicas permiten, permitís, este grado de explotación y maltrato? ¿Por qué no luchar por unas condiciones dignas que os permitan desarrollar vuestra tarea? Tal como lo describes parece que estuviéramos hablando de las condiciones laborales de los compañeros y compañeras de la construcción o de los supermercados. 

ACM: Esto da para otra entrevista. Existe la mentalidad del artesano. Ideológicamente ha calado el cuento de la vocación, la pasión, el hago lo que me gusta y no me importa trabajar diez horas diarias. Se llega a decir que para ser un buen investigador hay que sufrir durante la tesis. Eso lo he oído yo de gente haciendo la tesis recientemente. Hay también narcisismo (estamos salvando a la humanidad). Y después represión, si te revelas olvídate de la carta de recomendación. En ese sentido recomiendo leer esta noticia sobre el acoso sexual en la ciencia.3 

SLA: Por lo demás, vuelvo al tema inicial, ¿no puede tratarse de errores, de errores humanos, y no de intentos de engaño propiamente hablando? Euclides erró en la primera demostración de los Elementos pero nadie afirmaría que nos quiso engañar. 

ACM: Yo me equivoco todos los días, Salvador. Nuestro trabajo es bastante complejo intelectual y técnicamente, hay muchísima presión y tenemos que controlar muchas variables. Pero para eso tenemos una metodología de trabajo que reduce mucho la posibilidad de error continuado. Por supuesto que podemos estar equivocados en las conclusiones que sacamos, pero para eso está la revisión y la reproducción de resultados, eso forma parte del juego. Duplicar o manipular imágenes en una publicación, con toda la cautela en el caso del que hablamos, no es un error. Y si lo es, es porque no se han tomado las medidas adecuadas: el autor principal al montar las imágenes y no repasarlas; el autor jefe por no repasar o hacer que se repasen todas las imágenes; los editores de la revista; los revisores independientes... El sistema actual de cosas lleva necesariamente al caos, es imposible que hagamos Ciencia en estas condiciones, lo que se hace es producción científica, que es diferente. 

SLA: La EMBO, una organización científica europea que conoces muy bien, ¿no controla este tipo de prácticas? ¿No es esa su función precisamente? 

ACM: Se publican miles de artículos todos los meses. Es literalmente imposible controlar semejante producción “literaria”. No hay investigador que se pueda leer todo lo que se publica cada mes solo en su campo. Y a la revista Nature llegan miles de borradores todas las semanas, y rechazan gran parte de ellos. 

SLA: Entonces, si no es posible controlar esa producción literaria, ¿qué hacemos, qué se puede hacer? ¿Marcamos límites en la producción? ¿Nos dotamos de más medios de control? 

ACM: La publicación tiene que ser el medio por el que un descubrimiento se transmite a la comunidad científica. Por tanto no se tendría que publicar hasta que se produzca ese descubrimiento. Se publica mucho y mal, antes de que se esté del todo seguro del descubrimiento. Y para la financiación se evalúa no el descubrimiento sino la publicación. No hay que poner límites, hay que cambiar los estándares de evaluación. 

SLA: Por cierto, ¿cómo se llegan a descubrir estas malas prácticas? ¿Quiénes las descubren? 

ACM: Por suerte hay páginas como forbetterscience, retractionswatch, PubPeer y otras que recogen las alertas de los lectores de los artículos y ponen a los autores, las revistas, las instituciones, etc., sobre aviso. Básicamente la comunidad científica es la que está en alerta y tiene esas herramientas.

SLA: Insisto en un punto. Las revistas donde los grandes científicos publican sus papers (Nature, Science, por ejemplo, dos ejemplos muy conocidos) ¿no deberían controlar los artículos publicados? ¿No lo hacen? ¿Y los revisores? ¿Están también confabulados? 

ACM: Un investigador experimentado necesita unas cuantas horas para revisar el borrador de un artículo, dependiendo de su complejidad. Ese trabajo, voluntario, no reconocido curricularmente y no pagado, se lo llevan los investigadores a casa. Y lo hacen mientras juegan con los hijos, ven la tele, etc. Puede parecer broma, pero es una tarea que penaliza al investigador que la hace, cuanto más tiempo le dedicas a eso menos a lo tuyo, y menos posibilidades de financiación tendrás el año que viene. 

SLA: Pero parece absurdo esto que dices, rompe en mil pedazos cualquier imagen idílica de la ciencia. 

ACM: A lo mejor es que nadie pregunta a los investigadores jóvenes sobre su situación personal y laboral. La situación de la ciencia en el mundo está lejos de ser buena, no digamos idílica. ¿Por qué la Ciencia se iba a salvar de la crisis sistémica de valores y económica? 

SLA: ¿Cómo actúan las comunidades científicas cuando se descubre un caso así? ¿Se cierran todas las puertas? ¿Qué pasa en estos casos? 

ACM: Pues como dice la noticia, depende. Si hay conflicto de intereses como en el caso de la Universidad de Texas, se intenta esconder para no perder la inversión. En general lo que veo es que es un tema tabú y cuando se habla se hace lo mismo que en el PP: son manzanas podridas, que actúe la justicia, no sabía nada, seamos prudentes que nos salpica… 

SLA: Las instituciones de investigación de los diferentes países ¿cumplen su tarea adecuadamente? 

ACM: ¿Y cuál es su tarea? Es que la ciudadanía piensa que la tarea de las instituciones científicas es mejorar la calidad de vida de las personas a través del conocimiento científico, cuando en realidad son entes de producción sujetos a la cadena imperialista. Y ya, si eso, las consecuencias del conocimiento producido podrán revertir en la sociedad. Pero lo importante es que las instituciones (universidades incluidas) se comportan como empresas. A nosotros nuestro director nos dice todos los años cuál es nuestro objetivo único y principal: publicar más y “mejor” (sustituye mejor por más valor). El resto, como una mano invisible, vendrá solo. Es una perversión absoluta de la Ciencia. 

SLA: Exacto, perversión absoluta. ¿Todas las instituciones universitarias, públicas no excluidas, se comportan como empresas? Insisto de nuevo: ¿y por qué lo permitimos? 

ACM: Claro, viene del informe Bricall contra el que muchos luchamos, o antes. Lo permitimos por lo mismo que permitimos que la educación de idiomas sea privada, o que ir al dentista sea un privilegio y no un derecho. Tenemos el liberalismo hasta en la médula. 

SLA: Este mecanismo, esta especie de ley (impuesta) universal del comportamiento humano, este alocado mantra de competitividad, competitividad y más competitividad ¿no tiene efectos más que perversos también en ciencia? 

ACM: Sí, sobre la ciencia y sobre los resultados aplicados en la sociedad. Pues como comentaba, el científico tendría que tener como único objetivo la búsqueda de la verdad y el conocimiento. Para ello hacen falta recursos, tiempo y tranquilidad. Las publicaciones deberían ser la forma en la que nos comunicamos con la comunidad, no un fin en sí mismo. La competitividad y la ciencia son totalmente antagónicas. La competitividad le pone la minúscula a la palabra Ciencia. Muchos colegas no estarán de acuerdo conmigo aquí. 

SLA: De todos modos se podría argüir: la ciencia, como tal, sigue estando bien situada, éticamente hablando. Son los propios científicos quienes han descubierto estas falsedades y a esos farsantes. No de todas las prácticas humanas se puede decir lo mismo, que nunca rectifican. ¿Te parece un buen razonamiento o es hybris de la ciencia y los científicos que se quieren considerar intocables? 

ACM: Pienso que el sistema está en grave peligro pero que todavía no está muerto. A pesar de las tentaciones, un investigador no se hace rico por mucho que mienta a diferencia de un empresario del Ibex 35 o un periodista. Y sí, la mayoría de mis colegas son íntegros. Todos los supervisores que he tenido lo hacen por verdadera vocación y podrían estar trabajando en otra cosa donde ganaran mucho más. Otra cosa es que no nos dejen hacer buena ciencia y nos presionen para hacerlo mal, como poco. 

SLA: «No nos dejen hacer buena ciencia»: ¿Quiénes? ¿Los jefes, el sistema, el capital, los caraduras…? 

ACM: El sistema. ¿Por qué no puedo tener yo un trabajo estable que me permita tener tiempo y tranquilidad para estudiar el papel de las estatinas en el cáncer? Tengo entre manos algo interesante que tendré que cerrar antes de tiempo para poder publicar y así seguir con la carrera de relevos. 

SLA: ¡Una barbaridad desde luego! Por cierto, ¿y qué sería buena ciencia para ti? 

ACM: Aquella que únicamente persigue el conocimiento, la búsqueda de la verdad, y que mejore la vida de este planeta. En la que serían los investigadores los que evaluarían la valía de otros científicos. 

SLA: Voy finalizando. ¿No son situaciones o prácticas muy infrecuentes? ¿En qué campos, en qué ámbitos de investigación suelen darse con más frecuencia? Yo no recuerdo ningún matemático ni ningún lógico que haya engañado en sus demostraciones conscientemente. 

ACM: Un matemático con un sueldo fijo no tiene por qué mentir, no tiene ningún aliciente, al contrario. Sin embargo, en mi centro de investigación se echa a los investigadores si no siguen la línea, o si no son “productivos”. De nuevo, hacer las cosas bien se penaliza, en este caso con el destierro. Conozco casos de investigadores experimentados y buenos en situaciones familiares y económicas desesperantes. La mayoría abandona. El matemático o el físico teórico tienen que demostrar mediante la razón. Nosotros mediante el resultado, es más empírico, y por tanto fácilmente manipulable (conscientemente o no). 

SLA: ¿Qué debería hacerse, en tu opinión, para corregir o, mejor, para evitar este tipo de prácticas? ¿Son inevitables y solo podemos estar alerta? 

ACM: No dejar que los jóvenes investigadores vean el telediario y estén tentados de copiar a los políticos. 

SLA: Y a grandes y a veces medianos empresarios… ACM: Bromas aparte: lo principal es reducir la precariedad, aumentar los recursos destinados a personal, cambiar el método de evaluación a otro más continuo, reconocer la actividad como revisor en esas evaluaciones, ética, que no se premie al mentiroso. Lo más importante es no considerar la investigación científica como una mercancía más. Pero eso será en otro sistema político/económico. 

SLA: ¿Qué sistema es ese? ¿El socialismo? 

¿No pasaba igual, no pasa lo mismo en países que se siguen denominando socialistas? 

ACM: Llámalo como quieras. Un sistema que ponga a las personas por delante de las mercancías. No tengo criterio para evaluar lo que pasaba en la URSS. China es una economía de mercado. Y Cuba, que fue referente mundial en investigación inmunológica (vacunas), se centra mucho en el desarrollo tecnológico. Pero qué les podemos pedir, pobrecillos. 

SLA: ¿Qué papel puede jugar la ciudadanía en todos estos asuntos? 

ACM: Se está malversando dinero público y se está dando la sensación de que se generan avances en la cura de enfermedades importantes, cuando no es cierto (o no del todo). Es necesario que la ciudadanía se preocupe más por lo que se hace con sus impuestos, incluida la investigación. 

SLA: No se está generando avances en enfermedades como el cáncer por ejemplo, ¿estás diciendo eso? 

ACM: Sí, menos de lo que se cree, pero sí. Aunque creo que con los mismos recursos y menos malversación por parte de la industria de la investigación, no solo las farmacéuticas, se avanzaría más y mejor. 

SLA: Y, por último, estas prácticas ¿pueden ocasionar males en las sociedades más allá del mal en sí, por engaño, que representan? 

ACM: Claro, dan alas a todos aquellos charlatanes que reniegan de la Ciencia y su método, y contaminan las conciencias con creencias y supersticiones muy peligrosas. 

SLA: ¿Quieres añadir algo más? 

ACM: Quiero insistir en que la mayoría de los investigadores son íntegros, si no el sistema colapsaría. Pero que el grado de manipulación es muy amplio y en muchos casos inconsciente. Y que el sistema penaliza el buen hacer. 

SLA: Luego por tanto… 

ACM: Necesitamos un movimiento de científicos progresistas que plante cara a todo esto. Hace poco que formo parte de un grupito de personas, que se llama Ciencia para el pueblo,donde hablamos de estas cosas.

http://www.revistapapeles.es/detalle.aspx?content=153

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