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martes, 6 de enero de 2015

Rusia y China se burlan del "divide y vencerás" de EEUU




06/01/2015 

Rusia y China se burlan del "divide y vencerás" de EEUU

La estrategía de EEUU para controlar-dominar a Rusia y China no funciona. El Imperio del Caos está perdiendo el partido

Roma y Pekín. El Imperio Romano lo hizo. El Imperio Británico lo copió con estilo. El Imperio del Caos [—es decir los Etados Unidos—] lo ha hecho siempre. Todos lo hacen. Divide e impera. Divide y vencerás o divide y conquista. Es obsceno, brutal y efectivo. No para siempre, sin embargo, como los diamantes, porque los imperios se desmoronan.

Una habitación con vistas al Panteón puede ser una celebración de Venus, pero también un vistazo a la obra de Marte. Había estado en Roma esencialmente para un simposio –Global WARning– organizado por un grupo muy comprometido, talentoso, dirigido por un exmiembro del Parlamento Europeo, Giuletto Chiesa. Tres días después, cuando se desató la corrida sobre el rublo, Chiesa fue arrestado y expulsado de Estonia como persona non grata, una ilustración gráfica más de la histeria antirrusa que se apodera de las naciones bálticas y del control orwelliano que la OTAN tiene sobre los débiles lazos de Europa [1]. Simplemente no se permite el disenso.

En el simposio, celebrado en un antiguo refectorio dominicano del siglo XV con divinos frescos, que ahora es parte de la biblioteca del Parlamento italiano, Sergey Glazyev, por teléfono desde Moscú, presentó una lúgubre interpretación de la Guerra Fría 2.0. No existe un verdadero «gobierno» en Kiev; el embajador de EE.UU. está a cargo. Una doctrina anti-Rusia se ha urdido en Washington para fomentar la guerra en Europa y los políticos europeos son sus colaboracionistas. Washington quiere una guerra en Europa porque está perdiendo la competición contra China.

Glazyev mencionó la demencia de las sanciones: Rusia trata simultáneamente de reorganizar la política del Fondo Monetario Internacional, combatir la fuga de capitales y minimizar el efecto del cierre de líneas de crédito para muchos hombres de negocios. Sin embargo, el resultado final de las sanciones, dice, es que en Europa estarán los perdedores económicos en última instancia; la burocracia en Europa ha perdido el enfoque económico al hacerse cargo los geopolíticos estadounidenses.

Solo tres días antes de la corrida sobre el rublo pregunté a Mikhail Leontyev de Rosneft (Secretario-director de Prensa del Departamento de Información y Publicidad) sobre los crecientes rumores de que el Gobierno ruso se prepara para aplicar controles de divisas. En esos días nadie sabía que el ataque al rublo sería tan rápido y concebido como un jaque mate para destruir la economía rusa. Después de unos expresos sublimes en la Tazza d’Oro, al lado del Panteón, Leontyev me dijo que los controles de divisas eran ciertamente una posibilidad. Pero no todavía.

Lo que subrayó es que se trata de una guerra financiera propiamente dicha ayudada por una quinta columna en el establishment ruso. El único componente igual en esa guerra asimétrica son las fuerzas nucleares. Y si embargo Rusia no se rendirá. Leontyev no definió a Europa como un sujeto histórico sino como un objeto: “El proyecto europeo es un proyecto estadounidense”. Y la “democracia” se ha convertido en una ficción.

La corrida sobre el rublo llegó y se fue como un devastador huracán económico. Sin embargo, no se amenaza con un jaque mate a un experto jugador de ajedrez a menos que tu poder de fuego sea más fuerte que el relámpago de Júpiter. Moscú sobrevivió. Gazprom hizo caso al pedido del presidente Vladimir Putin y venderá sus reservas de dólares estadounidenses en el mercado local. El ministro de Exteriores alemán Frank-Walter Steinmeier expresó oficialmente su oposición a que la UE aumente la presión con sanciones contraproducentes contra Moscú. Y en su conferencia de prensa anual, Putin destacó que Rusia soportaría con éxito la crisis. Sin embargo, me interesé especialmente por lo que no dijo [2].

Cuando Marte se hizo cargo, en una aceleración frenética de la historia, me retiré a mi habitación del Panteón tratando de sintonizar a Séneca; de eutimia –serenidad interior– a ese estado de imperturbabilidad que los estoicos definían como aponía. A pesar de todo, cuesta cultivar la eutimia cuando se desata la Guerra Fría 2.0.

Muéstrame tu misil imperturbable

Rusia podría siempre desplegar una opción económica “nuclear”, declarando una moratoria de su deuda externa. Entonces, si los bancos occidentales se apoderaban de los activos rusos, Moscú podría apoderarse de todas las inversiones occidentales en Rusia. En todo caso, el objetivo del Pentágono y la OTAN de un conflicto armado en el teatro europeo no tendría lugar. A menos que Washington fuera lo bastante insensato como para comenzarla.

A pesar de todo, sigue siendo una posibilidad seria, si el Imperio del Caos acusa a Rusia de violar el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF), incluso mientras se prepara para forzar a Europa en 2015 a aceptar el despliegue de misiles crucero nucleares estadounidenses.

Rusia podría ser más hábil que los mercados financieros occidentales al separarlos de su riqueza de petróleo y gas natural. Los mercados colapsarían inevitablemente, caos descontrolado para el Imperio del Caos (o “caos controlado”, según las propias palabras de Putin.) Imaginad el derrumbe de más de 1.000 billones de dólares de derivados. “Occidente” necesitaría años para reemplazar el petróleo y el gas natural ruso, pero la economía de la UE sería instantáneamente devastada.

Precisamente cuando este vertiginoso ataque occidental contra el rublo –y los precios del petróleo– utilizando el aplastante poder de firmas de Wall Street ya había estremecido a bancos europeos expuestos hasta la médula, sus permutas de cobertura por impago se dispararon. Imaginad a esos bancos colapsando en un estilo de castillo de naipes de Lehman Brothers si Rusia declarara el default provocando así una reacción en cadena. Pensad en una Destrucción Mutuamente Asegurada (MAD) sin una guerra. A pesar de todo, Rusia es autosuficiente en todos los tipos de energía, rica en minerales y agricultura. Europa no. Este podría ser el resultado letal de una guerra impuesta por las sanciones.

Esencialmente el Imperio del Caos va de farol y utiliza a Europa de peón. El Imperio del Caos es tan débil en ajedrez como en historia. Sobresale en el aumento de las apuestas para obligar a Rusia a ceder. Rusia no cederá.

La oscuridad aparece al comenzar el caos

Parafraseando a Bob Dylan en When I Paint My Masterpiece, abandoné Roma y aterricé en Pekín. Los "marcos polos" de nuestros días viajan en Air China. En 10 años, lo harán en sentido inverso tomando el tren de alta velocidad de Shanghái a Berlín [3].

Desde una habitación en la Roma imperial a otra en un pacífico hutong, una reminiscencia lateral de la China imperial. En Roma, los bárbaros se apiñan dentro de las puertas, saqueando suavemente las migas de un patrimonio muy rico, y eso incluye a la Mafia local. En Pekín, se mantiene a los bárbaros bajo estricta vigilancia; por supuesto esto contiene un elemento panóptico, esencial para asegurar la paz social interna. La dirigencia del Partido Comunista Chino -desde las reformas trascendentales del Pequeño Timonel Deng Xiaoping– perfectamente consciente de que su Mandato Celestial está directamente condicionado por la perfecta sintonización fina de nacionalismo y de lo que podríamos llamar “neoliberalismo con características chinas”.

En una línea diferente de los “suaves lechos de Oriente” que sedujeron a Marco Aurelio, los esplendores sedosos del Pekín moderno ofrecen una idea de una potencia emergente extremadamente segura de sí misma. Después de todo, Europa no es nada más que un catálogo de esclerosis múltiple y Japón se encuentra en su sexta recesión en 20 años.

Para rematar, en 2014 el presidente Xi Jinping ha desplegado un frenesí diplomático/geoestratégico sin precedentes, vinculado en última instancia con el proyecto a largo plazo de seguir borrando de forma lenta pero segura la supremacía estadounidense en Asia y reorganizar el tablero global. Lo que Xi dijo en Shanghái en mayo encapsula el proyecto: “Es hora de que los asiáticos dirijan los asuntos de Asia”. En la reunión de APEC en noviembre, hizo un doble, promoviendo un “sueño de Asia-Pacífico”.

Mientras tanto, el frenesí es la norma. Aparte de dos inmensos acuerdos para el gas de 725.000 millones de dólares –el gasoducto Poder de Siberia y Altai– y una reciente ofensiva relacionada con la Nueva Ruta de la Seda en Europa Oriente [4], virtualmente nadie en Occidente recuerda que en septiembre el Primer Ministro chino Li Keiqiang firmó no menos de 38 acuerdos comerciales con los rusos, incluyendo un acuerdo de intercambio y un acuerdo fiscal, que implican una interacción económica total.

Se puede afirmar que el giro geopolítico hacia la integración Rusia-China es la mayor maniobra estratégica de los últimos 100 años. El máximo plan maestro de Xi no es ambiguo: una alianza comercial Rusia-China-Alemania. Los empresarios y los industriales alemanes lo desean ardientemente, aunque los políticos alemanes todavía no se dan cuenta. Xi –y Putin– están construyendo una nueva realidad económica en el campo eurasiático, llena de ramificaciones políticas, económicas y estratégicas cruciales.

Por cierto, será un camino extremadamente accidentado. Todavía no se ha filtrado a los medios corporativos occidentales, pero académicos de mente independiente en Europa (sí, existen, casi como una sociedad secreta) están crecientemente alarmados de que no exista un modelo alternativo al timo caótico del entrópico timo duro de neoliberalismo/capitalismo de casino promovido por los Amos del Universo.

Incluso si la integración eurasiática prevalece con el paso del tiempo y Wall Street se convierte en una especie de bolsa de valores local, China y el mundo emergente multipolar todavía parecen estar trabados en el modelo neoliberal existente.

Y a pesar de todo, tal como Lao Tzu, ya octogenario, dio al joven Confucio una bofetada intelectual, a “Occidente” le haría falta que lo despierten. ¿Divide e impera? No funciona. Y probablemente fracasará miserablemente.

Tal como están las cosas, lo que sabemos es que 2015 será un año espeluznante en una miríada de aspectos. Porque de Europa a Asia, de las ruinas del imperio romano al reemergente Reino del Medio, todos continuamos todavía bajo el signo de un temible, peligroso y desenfrenadamente irracional Imperio del Caos.
________________
Notas
[1] Ver aquí:Arrestato a Tallinn il giornalista Giulietto Chiesa.
[2] Ver: “What Putin is not telling us”, Russia Today, 18 de diciembre de 2014.
[3] Leer: “Eurasian Integration vs. the Empire of Chaos”, TomDispatch, 16 de diciembre de 2014.
[4] Ver: “China set to make tracks for Europe”, China Daily, 18 de diciembre de 2014; y al artículo: “China’s Li cements new export corridor into Europe”, Channel News Asia, 16 de diciembre de 2014.

Asia Times Online. Traducido del inglés por Germán Leyens. Red Voltaire


domingo, 3 de agosto de 2014

Ucrania: Un tablero de ajedrez empapado en sangre


3/8/2014

Ucrania: Un tablero de ajedrez empapado en sangre
x Pepe Escobar

La tragedia de MH17 -convertida en arma de destrucción masiva- puede ser vista como una retorcida repetición deformada de la política imperial en Irak

«Los datos de inteligencia y los hechos están ajustados a la política». Todo el mundo recuerda el Memorando de Downing Street, que reveló la «política» de Bush/Blair en el período que llevó al bombardeo / invasión / ocupación de Irak en 2003. La «política» era deshacerse de Saddam Hussein a través de una guerra relámpago. La justificación era el «terrorismo» y (las inexistentes) armas de destrucción masiva (ADM), que han «desaparecido», montadas en camiones, profundamente en Siria. Olvidemos los datos de inteligencia y los hechos.

La tragedia de MH17 -convertida incidentalmente en un ADM- puede ser vista como una retorcida repetición deformada de la política imperial en Irak. Esta vez no hay necesidad de un memo. La «política» del Imperio del Caos es clara, y multifacética; diversificar el «pivote hacia Asia», estableciendo una cabeza de playa en Ucrania para sabotear el comercio entre Europa y Rusia; expandir la Organización del Tratado del Atlántico Norte a Ucrania; romper la asociación estratégica entre Rusia y China; evitar por todos los medios la integración económica y comercial de Eurasia, desde la asociación entre Rusia y Alemania para la Nueva Ruta de la Seda convergiendo desde China hasta (la cuenca del) Ruhr; mantener a Europa bajo la hegemonía de EE.UU.

La razón clave por la que el presidente ruso, Vladimir Putin no «invadió» el Este de Ucrania -tanto como él fue tentado por Washington / OTAN- para detener un facilitado asesoramiento militar de EE.UU. que va hacia la matanza de civiles es que él no quiere antagonizar con la Unión Europea, el principal socio comercial de Rusia.

De manera crucial la intervención de Washington en Kosovo invocando R2P -Responsabilidad de Proteger- se justificaba en su momento exactamente por las mismas razones que una intervención rusa en Donetsk y Lugansk pueden justificarse totalmente ahora. Salvo que Moscú no va a hacerlo -ya que el Kremlin está jugando un juego de muy largo alcance.

La tragedia MH17 quizás ha sido un error terrible. Pero puede también haber sido una maniobra desesperada de los esbirros de Kiev al servicio del Imperio del Caos. Por ahora, los datos de inteligencia rusos ya han quizás dominado los hechos claves. El predecible modus operandi de Washington era disparar desde la cadera, encendiendo y en teoría ganando la guerra de cómo presentar los hechos, y doblando la apuesta mediante la presentación del proverbial ejército de «altos funcionarios» rebosantes de pruebas de los medios sociales. Moscú tomará su tiempo para constituir un meticuloso expediente, y sólo entonces lo presentará en detalles.

La hegemonía perdida

La «gran imagen» nos muestra a las elites del Imperio del Caos como extremadamente incómodas. Tomemos al Dr. Zbigniew «El Gran Tablero de Ajedrez» Brzezinski, quien como ex mentor de la política exterior tiene los oídos del cada vez más abatido repartidor de periódicos de la Casa Blanca. Este domingo el Dr. Zbig estaba en CNN desafiando a los líderes europeos para que «hagan frente a Putin». Se preguntó si «Europa quiere convertirse en un satélite» y se preocupa por «el momento de importancia decisiva para el futuro del sistema -del sistema mundial».

Y todo es culpa de Putin, por supuesto:... «No estamos comenzando la Guerra Fría. Él [Putin] la ha comenzado. Pero él mismo se ha metido en un atasco terrible. Yo tengo la firme sospecha de que una gran cantidad de personas en Rusia, incluso cercanas a él están preocupadas de que el estatus de Rusia en el mundo está siendo socavado de manera dramática, que desde el punto de vista económico está comenzando a caer, que Rusia está amenazada por la perspectiva de convertirse en un satélite de China, que Rusia está aislándose y desacreditándose».

Obviamente el Dr. Zbig es dichosamente ignorante de los puntos más finos de la asociación estratégica entre Rusia y China, así como de sus voces concertadas dentro de los BRICS, el G-20 y una miríada de otros mecanismos. Al final su conocida rusofobia siempre saca lo mejor de él. ¡Y pensar que en su último libro, Strategic Vision (2012), el Dr. Zbig estaba a favor de un «Occidente» ampliado que anexaría Turquía y Rusia, con el Imperio del Caos actuando como «promotor» y «garante» de la unidad más amplia en el Occidente, y actuando como «equilibrador» y «conciliador» entre las grandes potencias en el Este. Una mirada rápida en el registro desde 2012 -Libia, Siria, Ucrania, el encerclamiento de China- revela el Imperio del Caos sólo como fomentador de, qué otra cosa, el caos.

Ahora comparemos el temeroso Dr. Zbig con Immanuel Wallerstein -quien fue de una gran influencia en mi combado libro de viaje geopolítico Globalistan, en el 2007. En esta obra (en español) Wallerstein sostiene que el Imperio del Caos simplemente no puede aceptar su decadencia geopolítica -y que es por eso que se ha vuelto tan peligroso. Restaurar su hegemonía en el sistema-mundo se ha convertido en la obsesión suprema; y ahí es donde toda la «política» que es el trasfondo esencial para la tragedia MH17 revela a Ucrania como el campo de batalla definitivo.

En Europa, todo gira en torno a Alemania. Sobre todo después de que el escándalo de la Agencia de Seguridad Nacional y sus ramificaciones, el debate clave que hace estragos en Berlín es cómo posicionarse geopolíticamente pasando por alto a EE.UU. Y la respuesta, como presionan amplios sectores del gran capital alemán, se encuentra en una asociación estratégica con Rusia.

Muéstrame el misil

Poco a poco, sin exageraciones y sin sesgar, los militares rusos están empezando a entregar las mercancías. Aquí, por cortesía del blog Vineyard of The Saker, es su presentación clave hasta este momento. Como lo pone The Saker, Rusia tenía -y tiene- una «visión radar 20/20», o vigilancia de espectro completo, sobre todo lo que sucede en Ucrania. Y así, sin duda, lo hace la OTAN. Lo que el Ministerio de Defensa ruso está diciendo es tan importante como las pistas que está presentando para que las sigan los expertos.

El dañado motor a reacción de estribor del MH17 sugiere deformaciones por la explosión de un misil aire-aire -y no un Buk; eso es consistente con la presentación gráfica del Ministerio de Defensa de Rusia, que destacó un SU-25 ucraniano siguiendo el vuelo MH17. Cada vez más, el escenario Buk -histéricamente pregonado por el Imperio del Caos- está siendo descartado. Por no hablar, de nuevo, que ni un solo testigo ocular vio el muy gráfico grueso trazo de un misil, que habría sido claramente visible de haberse utilizado un Buk.

Mucho más allá del hecho establecido de un SU-25 ucraniano seguía el MH17, hay un montón de preguntas sin respuesta, algunas sobre un turbio procedimiento de seguridad en el aeropuerto de Ámsterdam Schiphol -donde la seguridad es operada por ICTS, una empresa israelí con sede en los Países Bajos y fundada por ex oficiales de la agencia de inteligencia israelí Shin Bet. Y luego está la presencia inexplicable de asesores «extranjeros» en la torre de control de Kiev.

Por mucho que Bashar al-Assad en Siria no tenía absolutamente ningún motivo para «gasear a su propio pueblo» -como afirmaba la histérica narrativa del momento- los federalistas del Este de Ucrania no tienen motivo alguno para derribar un avión civil. Y de la misma manera que a Washington le importa un comino la masacre actual de civiles en Gaza, también le importa un comino las muertes de civiles del MH17; la única y sola obsesión es forzar a los europeos a sancionar a Rusia a la muerte. Traducción: romper la integración comercial y geopolítica de Europa y Rusia.
Una semana antes de la tragedia MH17, el Instituto Ruso de Estudios Estratégicos ya estaba sonando la alarma en relación con la «política» del Imperio del Caos y su negativa a «adherirse a los principios y normas del derecho internacional y a las normas y el espíritu del sistema existente de las relaciones internacionales».

Moscú, al constituir su caso sobre la tragedia del MH17, aguardará el momento propicio para desacreditar las afirmaciones de Kiev y maximizar su propia credibilidad. El juego ahora se traslada a las cajas negras y el registrador de voz de cabina. Pero Ucrania seguirá siendo el campo de batalla de vida o muerte -un tablero de ajedrez empapado en sangre.

Asia Times Online. Traducido del inglés para El Correo por Alberto Rabilotta

http://www.lahaine.org/index.php?p=79274

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