Portada de antigua versión de Revista Libre Pensamiento
Mostrando entradas con la etiqueta Nuestra América: México. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nuestra América: México. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de agosto de 2016

Vuelven a la rebelión en la tierra donde nació Emiliano Zapata


Emiliano Zapata Salazar Bain News Service / Wikipedia.com

Vuelven a la rebelión en la tierra donde nació Emiliano Zapata
Aldabi Olvera

Publicado: 29 ago 2016 02:45 GMT | Última actualización: 29 ago 2016 02:47 GMT

Inseguridad, arbitrariedades y un escándalo por la aparición de fosas clandestinas han llevado a la población a levantarse una vez más en las tierras donde en 1879 naciera el 'Caudillo del Sur'.

Parecía una foto moderna de la Revolución mexicana. Como lo hiciera en diversas ocasiones a lo largo la historia, la población del lugar donde nació el célebre general Emiliano Zapata, organizada en más de 400 autobuses, partió de Morelos rumbo a la Ciudad de México para denunciar la situación de su estado.

Si bien la larga caravana fue detenida en la caseta del bosque de Tlalpan, una de sus comisiones logró dirigirse a la Secretaría de Gobernación mexicana (su Ministerio del Interior) para exigir que el gobernador Graco Ramírez sea removido de su cargo, afronte un juicio y surja en Morelos "un Gobierno de reconciliación".

Morelos está al sur de la capital de México. Tiene una vocación turística, pero también rural y de defensa de la tierra. Allí no solo nació Zapata, Morelos es el lugar en el que los zapatistas construyeron una comuna y ejercieron la posesión de la tierra.

Pinta contra paso de gaseoducto en comunidades de Morelos.Aldabi Olvera

Un siglo después, Morelos es un polvorín: destrucción del medioambiente; violencia —1.700 homicidios dolosos desde que tiene nuevo Gobierno—; 155 feminicidios, que provocaron que la región fuera la segunda entidad en declarar una 'alerta de género'; y, de acuerdo con el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política Social (Coneval), el estado mexicano donde más creció la pobreza.

Lo que ocurre en Morelos salió a la luz por el caso del poeta Javier Sicilia, quien perdió a su hijo a manos del crimen organizado en marzo de 2011. Después del crimen, una caravana partió de Morelos hasta llegar a la Ciudad de México. En ese momento nació en Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), el cual difundió a gran escala la crisis humanitaria que vive México desde que el expresidente Felipe Calderón declaró la guerra al narcotráfico en 2006.

Entrada de los generales Villa y Zapata a la ciudad.Wikipedia.org

Javier Sicilia cuenta en entrevista a RT que la movilización que lo que hoy vive todo Morelos se debe a dos factores: la violación a los derechos humanos y "la mentira como forma de gobierno" que ejerce Graco Ramírez, el gobernador del estado. 

Por ello, el 16 de agosto aconteció la manifestación más grande en la historia de la entidad, conocida como la Marcha por la seguridad, la justicia y la dignidad de Morelos, explica a RT Roberto Ochoa, director de extensión universitaria de la Universidad Autónoma de Morelos (UAEM). 

Ahí surgió el Frente Amplio Morelense (FAM), para exigir la salida del gobernador.

En el FAM se encuentran las víctimas, que se articulan desde hace cinco años en el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD); la Asamblea Permanente de Pueblos, que se reúne desde hace dos años; trabajadores del servicio público inconformes con la reforma legal del Instituto de Crédito; transportistas en contra del proyecto de transporte metropolitano Morebus; y la UAEM.

Las 'Gracofosas'

En 2015, el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal determinó que, el año anterior, Morelos tuvo el índice de violencia más alto de todo México. La violencia no se detiene desde entonces: el fin de semana pasado fueron asesinadas seis personas en diversos municipios del estado.

Javier Sicilia insiste que en Morelos se cometen crímenes de lesa humanidad, especialmente en las fosas de Tetelcingo, cercanas a la ciudad de Cuautla. En estas fosas había cuerpos identificados que no habían sido entregados a sus familiares, cadáveres sin necropsia y restos de personas reportadas como desaparecidas.

Don Panchito en Cuautla. Un arco triunfal.El Ahuizote, 31 de agosto de 1911, año 1, número 16, página 3.

También en esta semana, la UAEM presentó el informe 'Fosas clandestinas de Tetelcingo: interpretaciones preeliminares', como resultado de su labor de acompañamiento de las víctimas.

La UAEM determinó que había 117 cadáveres —el 93 % no están identificados— y nueve bolsas; 84 de esas personas sufrieron una muerte violenta y fueron enterradas ilegalmente por la Fiscalía del Estado.

Sicilia destaca que el mismo día en que el MPJD conmemoraba su tercer aniversario —fecha en la que se había declarado el día estatal de las víctimas— el Gobierno abrió estas fosas.

Destrucción de la tierra

Morelos sigue siendo un estado agrario. Sicilia cuenta a RT que la modernidad tal cual no entró al estado gracias al zapatismo: "Ahí se realizaba día a día el lema de zapata: tierra y libertad". 

Sin embargo, en el actual gobierno, dice el poeta, la geografía de estos pueblos campesinos es cambiada por proyectos de minería a cielo abierto en la zona de Xochicalco, la ampliación de una autopista por Tepoztlán y por el Proyecto Integral Morelos, que consta de dos centrales termoeléctricas en el pueblo de Huexca, un gasoducto y un acueducto en Cuautla. 

"No son intereses de la gente, destruyen la vida tradicional de las personas", sostiene Sicilia.

El poeta opina que esos territorios no son solo de las poblaciones campesinas de Morelos: "Son de todos, porque permiten la vida y su destrucción de la forma de vida de los pueblos ha permitido que florezca el crimen organizado".

Revocación

La caravana rumbo a la Ciudad de México sucede después de que ya no existen en Morelos vías legales para exigir la renuncia del gobernador. La figura de revocación de mandato contemplada en la Ley de participación ciudadana fue derogada por el Congreso de Morelos.






Ayer se realizaron las primeras marchas para exigir la renuncia del Gob @gracoramirez y la inseguridad #Morelos


Al comenzar el 2016, la sociedad civil y la UAEM buscaron promover una iniciativa de juicio político, pero no prosperó.

El 5 de junio de 2012, todavía como candidato, Graco Ramírez escribió en su cuenta de Twitter: "Cada dos años, como gobernador de Morelos, me someteré a votación para que la gente decida si me quedo o me voy. Habrá revocación de mandato".

Pero este 26 de agosto, el gobernador dijo en una reunión de su partido: "no me limites, no me limites", haciendo referencia a que buscará la presidencia del país. Además, comentó que las fosas de Tetelcingo eran "comunes" y no ilegales. Días antes había dicho que "fuerzas conservadoras" confabulan contra él.


No tengo pleito con el rector, ni con el Obispo, pero ya ha realizado marchas porque en #Morelos reconocimos el matrimonio igualitario.



El 30 de agosto, pobladores de Morelos se reunirán con el subsecretario de Derechos Humanos de la federación, Roberto Campa, para hablar de las fosas de Tetelcingo y presentar pruebas para sustentar su demanda de destitución del gobernador.

Si Graco Ramírez cae, cuenta Sicilia a RT, los pueblos de Morelos podrán promover una mesa para buscar solución a todos sus agravios y, de paso, buscar una nueva constitución para el estado. 

"Podemos poner el ejemplo de lo que sería un nuevo pacto social", asevera.

Aldabi Olvera

https://actualidad.rt.com/actualidad/217346-volver-rebelion-tierra-nacio-emiliano

jueves, 28 de julio de 2016

FOTOS: El camino subterráneo de un rey maya que conduce al 'inframundo' David Ordaz

Una vista general sobre la tumba de un gobernante maya en las ruinas de la ciudad de Palenque, ubicada en las colinas del estado de ChiapasINAHReuters

FOTOS: El camino subterráneo de un rey maya que conduce al 'inframundo'
David Ordaz

Publicado: 28 jul 2016 02:15 GMT | Última actualización: 28 jul 2016 10:29 GMT

El sistema hidráulico recientemente descubierto en una pirámide mexicana reproducía de manera simbólica el sinuoso camino que condujera al monarca K'nich Janaab' Pakal a las aguas del 'inframundo'.

El hallazgo de un complejo sistema de canales bajo la cámara mortuoria del rey Pakal II en el Templo de las Inscripciones de la ciudad mexicana de Palenque (Chiapas) puede cambiar la teoría sobre la construcción de esa pirámide, asegura el arqueólogo Arnoldo González Cruz.

En conferencia de prensa, el titular del Proyecto Arqueológico Palenque (Chiapas) explicó que, por ubicarse bajo el espacio mortuorio más importante de toda Mesoamérica, ese sistema de canales de agua representa un hallazgo que, de confirmarse, supondría un cambio en la historia arqueológica de la zona.

El especialista afirmó que con el reciente hallazgo de un sistema de canales en el subsuelo del Templo de las Inscripciones la interpretación de este edificio será mucho más compleja. El descubrimiento ofrece desde ahora nuevos datos sobre la construcción y el uso de esa gran pirámide.

"El sistema hidráulico tiene dirección norte-sur, lo que permite drenar el Templo de las Inscripciones, a 2,70 metros de profundidad, hacia la plaza que está frente a él, en sentido noroeste. Al sur, bajo el edificio, el canal principal sigue una línea recta que se ensancha hasta llegar a nueve metros. El canal principal se prolonga cinco metros más pero debido a lo estrecho que se vuelve en ese punto fue imposible determinar su origen", aseveró el investigador.

El arqueólogo Arnoldo González en conferencia de prensa donde dio a conocer el hallazgoINAH

El investigador del INAH, que descubrió en 1994 el sarcófago de la reina Roja, explicó que el hallazgo se dio como un hecho fortuito dentro de los trabajos de conservación arquitectónica del mismo, al realizar una serie de pozos de sondeo al pie de su fachada principal para ubicar el desplante de la escalinata y las alfardas que la limitan.

"Al excavar se observó que presenta un corte en su parte central y una serie de rellenos. El primero, al pie de la escalinata, con grandes rocas amarradas con arcilla que aparentaban un piso y luego otro estrato de piedras muy gruesas, asentadas y unidas también con barro", explicó el experto.

Para ampliar la imagen, haga clic sobre ella

El arqueólogo indicó que sistema hidráulico está construido mediante hileras horizontales de grandes piedras talladas, unidas con rajuelas y arcilla plástica. Estas piedras están cubiertas con otras de mayor tamaño dispuestas en forma paralela a modo de techumbre. El conducto es casi cuadrado (50x40 cm), su piso es de roca tallada y tiene una longitud aproximada de 17 metros.

La exploración del sistema hidráulico se hizo con cámaras de video adaptadas a un par de pequeños vehículos con la ayuda del arqueólogo Miguel Angel Vázquez y del trabajador Hernán Peñate.

El sistema hidráulico está construido mediante hileras horizontales de grandes piedras talladas, unidas con rajuelas y arcilla plástica. INAH

Por el momento, "a falta de una tecnología que permita un reconocimiento minucioso, se desconoce el origen del sistema de canales, aunque es posible que el conducto principal desemboque al norte, donde se ubican las estructuras arquitectónicas del denominado Grupo J y que parte de sus aguas alimenten al arroyo Bernasconi", concluyó.

Descripción de Pakal

El arquéologo Arnoldo González Cruz realizó una descripción del rey Pakal II, que vivió hace 1.300 años, a través de un grabado. La tumba del monarca contaba con un ajuar con un par de orejeras con epígrafe el cual narra cómo sería recibido por el dios del inframundo.

Por su cercanía a la cámara funeraria, a 1,70 metros por debajo del umbral de su pared norte, este sistema hidráulico posiblemente reproducía de manera simbólica el sinuoso camino que condujera a K'nich Janaab' Pakal a las aguas del 'inframundo'. El hallazgo modifica la tesis del arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier hasta ahora sostenida como buena.

Proceso de exploración en la zona arqueológica de Palenque. INAH

Esa teoría sostiene que la cámara funeraria de Pakal II, descubierta por Ruz en 1952, sería el punto de partida de los nueve cuerpos que componen el Templo de las Inscripciones. Ahora la evidencia sustenta que su centro debió hallarse en un manantial del que aún queda una compleja red de canales, de acuerdo con el hallazgo.

K'nich Janaab' Pakal fue el sabio que proyectó este plan arquitectónico y fue durante su reinado (615-683 d.C.) cuando comenzó la construcción del Templo de las Inscripciones, una edificación funeraria que concluyó su primogénito, K'nich Kan B'ahlam, en el lapso que estuvo en el trono de Lakamha' (Lugar de las Grandes Aguas), nombre original de la ciudad maya, entre los años 683 y 702.

David Ordaz


https://actualidad.rt.com/actualidad/214439-camino-inframundo-rey-maya-pakal

miércoles, 13 de julio de 2016

La revolución de Morelos e Hidalgo. Revolución de los de abajo


La 13/07/2016 :: MÉXICO


La revolución de Morelos e Hidalgo. Revolución de los de abajo
Revolución de Independencia en México, en su periodo de ascenso popular, fue una auténtica revolución social que la distingue de otros procesos
La lucha por la independencia mexicana fue la eclosión de una serie de contradicciones sociales que, por un lado, fracturaron al bloque oligárquico que dominaba en La Nueva España –bloque encabezado por la aristocracia criolla y una minoría peninsular (gachupines) – y por el otro, abrieron las compuertas a una insurrección popular –protagonizada por las comunidades indígenas, proletarios rurales, mineros, artesanos, rancheros– acaudillados por una pequeña burguesía criolla ilustrada.

Gracias a estas condiciones la insurrección popular –desde 1810 hasta 1815– no fue una simple rebelión campesina aislada. Así la Revolución de Independencia en México, en su periodo de ascenso popular, fue una auténtica revolución social que la distingue de los procesos que simultáneamente protagonizaban solos los aristócratas en Buenos Aires, Quito y Santa Fe de Bogotá. Esta lucha heroica debe ser recordada para sacar las lecciones pertinentes y remembrar a sus verdaderos héroes y protagonistas: el pueblo en armas y sus caudillos ilustrados. Es una historia que sólo puede ser cabalmente comprendida como una lucha de clases.

Esta formidable explosión social fue preparada por el ascenso económico, cultural y demográfico acontecido durante la segunda mitad del siglo XVIII –crecimiento que hizo surgir un incipiente sentido de nacionalidad en algunos sectores–, por las reformas borbónicas que afectaban a los intereses criollos, por una dolorosa disolución de las comunidades indígenas a favor de grandes haciendas y por el ascenso de nuevas aspiraciones burguesas y pequeñoburguesas que chocaban con un orden tributario y feudal. Además esas aspiraciones fueron alimentadas por el ejemplo de la Revolución Francesa, la Independencia de EUA y sus ideales ilustrados. El catalizador inmediato de esta revolución fue la invasión napoleónica a España, pero ésta fue un accidente histórico que abrió las compuertas a lo inevitable.

La segunda mitad del siglo XVIII será el escenario de un desarrollo económico que minaría las bases del dominio colonial de la Nueva España. En los primeros dos siglos de la colonia las formas de explotación se habían basado en el tributo y expoliación de las comunidades indígenas. En esencia la conquista consistió en la sustitución del Tlatoani por los representantes del rey español quienes ahora se encargaban de la extracción del tributo. La encomienda y el repartimiento –base de la explotación colonial– no eran otra cosa que tributo en especie y en trabajo respectivamente. Por eso la administración colonial se preocupó por proteger con leyes especiales la existencia de las comunidades indígenas, blindando a éstas de la esclavitud y eximiendo, como individuos, a los indígenas del diezmo y alcabalas para poderlos explotar mejor desde sus comunidades.

Fueron algunos frailes como Alonso de la Veracruz y Vasco de Quiroga quienes impulsaron la protección de los indios de una explotación rapaz; más allá de las posibles buenas intenciones se trataba de proyectos funcionales para el sistema colonial. Se dice que Vasco de Quiroga se inspiró en Tomás Moro para impulsar las comunidades indígenas purépechas en Michoacán pero lo cierto es que los pueblos indígenas vivían en comunidades colectivistas desde muchos siglos atrás, comunidades que, curiosamente, el imperio español estaba interesado en preservar. Era necesario volver productivos a los pueblos indios después de que la conquista y las epidemias hubieran acabado con el 95% de la población.

Sin embargo el siglo XVIII fue escenario del desarrollo comercial y minero más importante de la historia colonial transformando la correlación de fuerzas. La producción minera se triplicó, se desarrolló la producción manufacturera, se dio un crecimiento demográfico notable y se vivió un importante desarrollo de haciendas feudales que se fueron convirtiendo en parte importante de la economía colonial. No es casual que los primeros y principales focos de la insurrección se concentraran en el centro del país y en el Bajío: aquellos lugares que vivieron un notable desarrollo económico y eran centros culturales de ideas ilustradas, sobre todo colegios jesuitas. Como en toda sociedad dividida en clases el desarrollo económico exacerbó las contradicciones de clase, las contradicciones entre la base económica y, por otra parte, la superestructura estatal y jurídica se volvieron intolerables.

El desarrollo económico colonial benefició, sobre todo, al sector comercial parasitario que monopolizaba el comercio de los metales preciosos y de la cochinilla (colorante) principales productos de exportación mientras que el desarrollo de las haciendas, las minas y las manufacturas no se vio reflejado en una relativa expresión jurídica de su influencia. Los invasores se habían encargado de preservar y fijar estas contradicciones mediante la imposición de rígidas divisiones raciales y de casta que no eran otra cosa que la expresión jurídica e ideológica, de raigambre precapitalista, de divisiones de clase y como toda expresión jurídica las divisiones clasistas se expresaban de forma distorsionada.

Con todo, la dominación de castas expresaba con cierta fidelidad la explotación de clases. Sobre una población estimada de unos 6 millones de habitantes, unos 20 mil gachupines –quienes representaban apenas al 1.5% de la población colonial– monopolizaban los puestos en la alta burocracia estatal, en la alta jerarquía eclesiástica – y la Iglesia era el principal banquero de la Colonia– el comercio de ultramar y la pujante industria minera; se trataba sobre todo de burócratas al servicio del imperio español, y de una naciente burguesía compradora y parasitaria que no estaba interesada en el desarrollo comercial y cultural de la Nueva España, sus privilegios dependían del dominio colonial. Alrededor un millón de criollos concentrados en las ciudades, quienes representaban un 18% de la población, estaban divididos en sectores de clase, en la punta social, se trata de algunos cientos, estaba la aristocracia: grandes hacendados y mineros privilegiados que, sin embargo, estaban expropiados de ciertos derechos políticos que eran monopolizados por los gachupines, aquéllos serán los que intentarán una revolución palaciega sin intervención de las masas, cuando éstas entren en escena los aristócratas se pasarán al lado de la reacción colonial.

La mayor parte de los criollos pertenecían (a) la pequeña burguesía: pequeños hacendados, rancheros, pequeños comerciantes, mineros medianos; este sector al no gozar de ninguna prebenda se refugiaba a menudo en las academias como único medio de ascenso social, formando una notable capa intelectual que progresó de la crítica a la escolástica medieval a la crítica del orden social vigente; de este sector surgirán la mayor parte de los caudillos jacobinos de la insurrección popular; no es casualidad que Hidalgo, Morelos, Matamoros y Rayón fueran curas de pueblo surgidos de los colegios jesuitas o franciscanos y que Allende y Aldama fueran pequeños hacendados e industriales. Poco más de un millón y medio de mestizos y mulatos –un 22% de la población colonial–pertenecían a una embrionaria clase trabajadora desprendida de las comunidades indígenas: mineros, peones de hacienda; la figura del Pípila representa fielmente a este sector social.

Finalmente el 64% de la población era, además de una minoría de esclavos negros, el pueblo indígena que vivía expoliado en sus comunidades, azotado por hambrunas periódicas y a cuyas penurias se le agregó el despojo producto del crecimiento de las haciendas, la prohibición de talar madera en los dominios hacendarios, la imposibilidad de acceder a tierras fértiles y alimentar adecuadamente a una población en crecimiento, de los pueblos surgían oleadas de desocupados: los “pelados”, “léperos” y vagabundos. Estos dos últimos sectores –las comunidades indígenas y los trabajadores (incluidos los esclavos)– serán la dinamita que explotará por la chispa causada por la ruptura de las cúpulas y cuya energía será encauzada políticamente por la pequeña burguesía.

La historia de la colonia está marcada por explosiones y rebeliones indígenas y campesinas. “Las luchas de los indios sedentarios por la preservación de sus comunidades, iniciadas desde los primeros años de la Colonia, constituyen el principio embrionario de los movimientos campesinos en México (…) los comuneros sostuvieron una lucha que a través de los siglos fue perdiendo su carácter de enfrentamiento entre conquistados y conquistadores para tomar cada vez más el de explotados contra explotadores”. Así, por ejemplo, en marzo de 1660 doscientos poblados de indígenas en Tehuantepec se alzaron y lograron establecer un gobierno autónomo que duró un año. Incluso la rebelión de los “machetes” de 1799 prefigura el contenido de la rebelión de Hidalgo, los rebeldes –labradores y artesanos–, pretenden abrir las cárceles, matar gachupines y “convocar al pueblo bajo la imagen de la virgen de Guadalupe”. Pero ahora esas explosiones encontrarán un cauce político y cobraran dimensiones desconocidas hasta entonces.

En suma, los alineamientos políticos, los intereses expresados, las etapas de la lucha, el ascenso y caída de los dirigentes en la Revolución de Independencia están condicionados por intereses de clase y de sectores de clase, sólo así podemos comprender cómo el movimiento evolucionará de las moderadas demandas monárquicas por la autonomía de una aristocracia criolla, hasta reivindicaciones radicales y cuasi-socialistas de un Morelos –quien hacía eco de las comunidades campesinas y de un naciente proletariado minero y rural–. Sólo así podemos comprender cómo es posible que Hidalgo –quien además de ilustrado cura de pueblo era un pequeño productor de uvas y ceda– comenzara la insurrección en nombre de Fernando VII para después abolir la esclavitud y las castas feudales; sólo así podemos comprender cómo fue posible que Iturbide, un personaje conservador y corrupto, combatidor voluntario de Hidalgo, Morelos y Guerrero, terminara proclamando la independencia de México. La evolución política del proceso revolucionario se explica por la intervención, influencia, ascenso y descenso del movimiento de las masas populares.

Es así como el 16 de septiembre de 1810 Hidalgo convoca a los feligreses de su curato y lanza el famoso grito de Dolores. De acuerdo con un sermón condenatorio pregonado por Fray Diego de Bringas, aliado del conservador Calleja, lo que Hidalgo gritó a la multitud fue: “¡Americanos oprimidos! Llegó ya el suspirado día de salir del cautiverio y romper las duras cadenas con las que nos hacían gemir los gachupines. La España se ha perdido. Los gachupines por aquél odio con el que nos aborrecen han determinado degollar inhumanamente a los criollos, entregar este floridísmo reino a los franceses e introducir en él las herejías. La patria nos llama a su defensa. Los derechos inviolables de Fernando VII nos piden de justicia que le conservemos estos preciosos dominios. Y la religión santa que profesamos nos pide a gritos que sacrifiquemos la vida antes que ver manchada su pureza. Hemos averiguado estas verdades, hemos hallado e interceptado la correspondencia de los gachupines con Bonaparte. ¡Guerra eterna, pues, contra los gachupines! Y para pública manifestación que defendemos una causa santa y justa, escogemos por nuestra patrona a María Santísima de Guadalupe. ¡Viva América! ¡Viva Fernando XVII! ¡Viva la religión y mueran los gachupines!”

La arenga de Hidalgo se orientaba en contra de los gachupines y a favor de Fernando XVII pero, como señala Enrique Semo, hay que tener cuidado de ver detrás de la consigna reaccionaria el contenido revolucionario. Aunque Hidalgo pudo haber arengado contra las “herejías jacobinas” no existen dudas que él mismo era seguidor de la Revolución Francesa, traductor de herejes como Moliere, lector de Diderot, Voltaire y Rousseau; un hombre con ideas y actitudes muy avanzadas para su tiempo, todo un hereje. Será un caudillo que sabe siete idiomas incluidas tres lenguas indígenas: “Hablaba francés, italiano, español y latín, lenguas que le permiten entrar en contacto con la Ilustración europea y con las ideas revolucionarias francesas. Pero, al mismo tiempo, también hablaba purépecha, otomí y náhuatl, destreza que le permitió conectarse con las comunidades indígenas; esto da una imagen del personaje muchísimo más sólida que cualquier otra característica”; un cura que tenía dos hijas con dos mujeres diferentes, que enseñaba en sus seminarios a desconfiar de la escolástica y los dogmas medievales, a leer racionalmente la biblia.

Hidalgo había sido hasta entonces un personaje secundario en la conspiración de Querétaro, útil por sus contactos tanto con la aristocracia criolla como con el pueblo. Su arenga no hizo sino recoger las consignas de sus predecesores sin añadirles nada más, pero al hacerlo añadió todo y lo transformó todo: la intervención de las masas populares que hasta entonces se habían mantenido marginadas. E Hidalgo demostró con sus actos que era un revolucionario que estaba muy por encima de los que habían levantado la bandera autonomista con anterioridad. Es necesario, además, comprender que las consignas iniciales reflejaban aún de una manera confusa los verdaderos intereses de clase de la pequeña burguesía criolla y, sobre todo, de las incultas y confusas masas populares que apenas se empezaban a sacudir un letargo de cientos de años. Seguramente Hidalgo tuvo que arengar algo que fuera comprensible para las masas indígenas a las que quería levantar, por ello apeló al arraigado sentido religioso de los indígenas. Las masas sabían lo que no querían –la opresión– pero no sabían claramente aún lo que querían.

Más allá de la efectividad retórica de su arenga Hidalgo ha desencadenado y convocado al vendaval de una revolución imparable. A su llamado a misa –que se convierte en un llamado a la revolución– acuden algunos cientos o algunas decenas de indios; conforme la “bola” avance, liberando cárceles y haciéndose justicia por su propia mano, se sumarán pueblos, peones, mineros, rancheros; armados con dagas, palos, hondas y piedras –pero sobre todo con su determinación para llegar hasta donde ningún criollo había querido llegar–; rebasando en su cauce a los soldados profesionales de las legiones criollas. Nunca antes una insurrección popular había cobrado tales dimensiones. Para las masas insurrectas los ricos y gachupines son la encarnación del mal que los ha subyugado durante generaciones. Taibo relata una anécdota muy reveladora de cómo las masas concebían la lucha de clases:

“[…] después de la toma de Guanajuato por los insurgentes, andaban por las calles algunos indios de las huestes de Hidalgo bajándole los pantalones a los realistas muertos. El sentido de tal investigación no era robar a los gachupines difuntos, sino averiguar si era cierto lo que se decía, que los defensores de Guanajuato eran demonios, porque sólo los diablos podían querer defender tanto abuso e injusticia y maldad pura, y la cosa era comprobable porque deberían tener rabo. Todavía estamos los mexicanos en esta danza macabra, buscando el rabo a los demonios y todavía es mucha nuestra decepción y desconcierto, al igual que la de los indígenas del ejército insurgente, al encontrar tantas nalgas rosadas sin rabo”.

Sin duda Hidalgo intentó moldear a esa masa de acuerdo a sus perspectivas y evitar excesos, pero en realidad fue Hidalgo el que fue moldeado por las masas de las que ahora era el caudillo y portavoz. En ese vendaval la figura de Fernando VII caerá a segundo plano y su lugar será ocupado por consignas revolucionarias. Por primera vez en América la consiga de la abolición de las castas y la esclavitud será levantada, por primera vez los indígenas tendrán a un caudillo que les promete devolverles sus tierras arrebatadas por las grandes haciendas, eliminar el tributo que los ha tenido sometidos por siglos, por primera vez en su vida los indios comerán la carne de las reses u ovejas expropiadas a los latifundistas y grandes rancheros. La lucha de clases se expresa simbólicamente, también, en la morena Virgen de Guadalupe estandarte de las masas frente a la rubia Virgen de los Remedios enarbolada por la reacción.

Las primeras proclamas de Hidalgo pretenden ganar a la insurrección a los criollos medianos y grandes, pretenden ganar a los soldados criollos que le combaten, señalan que su único objetivo es derribar del poder a los gachupines para instaurar un gobierno criollo e, incluso, ofrecen respetar sus haciendas; no se pretende, según Hidalgo, ninguna revolución: “si queréis ser felices, desertaos de las tropas de los europeos y venid a uniros con nosotros, dejad que se defiendan solos los ultramarinos y veréis esto acabado en un día sin perjuicio de ellos ni vuestro, y sin que perezca ni un solo individuo; pues nuestro ánimo es sólo despojarlos del mando, sin ultrajar sus personas y haciendas. ”

Al mismo tiempo que trata de convencer y evitar excesos, no se detiene para cumplir con las aspiraciones de su base plebeya aunque ello vaya en contra de los hacendados criollos, en Guadalajara emite un decreto para devolver la tierra a los indios entregándolas a “los referidos naturales las tierras para su cultivo; sin que para lo sucesivo, puedan arrendarse, pues es mi voluntad que su goce sea únicamente de los naturales en sus respectivos pueblos”. Y emite uno de los decretos más progresistas de su tiempo, la primera vez que se prohíbe la esclavitud en el continente, el tributo y las castas quedan abolidos:

“1.- Que todos los dueños de esclavos deberán darles libertad, dentro del término de diez días, so pena de muerte, la que se les aplicará por trasgresión de este artículo.

2.- Que cese para lo sucesivo, la contribución de tributos, respecto de las castas que lo pagan y toda exacción que a los indios se les exija. […]”

Las limitaciones de los caudillos, especialmente Hidalgo, quien se encontraba bajo la fuerte presión de las masas y, al mismo tiempo, bajo la influencia de hacendados como Allende quien no supo asimilar el radicalismo de las masas y las nuevas consignas que de éstas surgían. El caso es que Hidalgo y Allende se dividen; Hidalgo es destituido del mando por Allende y Aldama e incluso se habla de que Allende intenta envenenar a Hidalgo. Las contradicciones de clase se hacen evidentes. A pesar de que estallan levantamientos populares en Zacatecas y en el sur con Morelos a la cabeza, el grueso de la masa que sigue a Hidalgo disminuye, quizá por las derrotas militares, quizá desmotivada por las indecisiones; mientras que las fuerzas realistas se rearman, los caudillos escapan pero son detenidos en Monclova (Coahuila).

Para sepultar su ejemplo y, sobre todo, a la revolución que convocó, la reacción realista –encabezada por el ex amigo de Hidalgo, execrable traidor quien dictó la excomunión: el Obispo Diego José Abad– no se conformó con torturar horriblemente a Hidalgo –raspándole el cuero cabelludo y arrancándole las yemas de los dedos, martirio que Hidalgo enfrentó con suma dignidad– sino que antes de fusilarlo condenaron, literalmente, sus entrañas, su alma y denigraron su figura de forma tan inaudita y grotesca que sólo enaltece la memoria de ese gran revolucionario y constituye, más bien, una condena a los reaccionarios, potentados y traidores de todos los tiempos, sin olvidar a la maldita jerarquía eclesiástica.

Pero la cruel represión no pudo apagar las llamas de la insurrección cuya flama pervive y se vuelve más amenazante en el sur, con Morelos como caudillo. Morelos era cura en el pueblo de Cuarácuaro Michoacán, producto de un enlace extraño y atípico: hijo de un carpintero de ascendencia india y una mujer criolla. Matrimonio extraño porque la mayor parte de los mestizos en la Nueva España eran literalmente producto de violaciones –por ello todos somos “hijos de la chingada” – o hijos “ilegítimos” de españoles o criollos con sus criadas indias. El joven Morelos trabajó como campesino y arriero en la hacienda de un tío, aprendió letras de su abuelo materno quien era maestro de escuela; con la esperanza de ascender en la escala social se matricula en el Colegio de San Nicolás en Valladolid para prepararse como cura en un momento en que Hidalgo era rector del colegio; logra graduarse como bachiller y obtener el curato en el marginal pueblo de Churumuco y luego el de Carácuaro. Aunque logró hacerse de un negocio de ganado, Morelos es el símbolo de mestizo trabajador, cura de pueblo que apenas y logra arañar la clase media gracias a la herencia de su madre criolla.

Aunque no es tan docto como Hidalgo su biografía lo convierte en un personaje mucho más receptivo y susceptible de expresar el sentimiento popular y la opresión racial que él mismo había sufrido. Inicialmente las aspiraciones revolucionarias de Morelos no superan el trillado cliché de guardarle el trono a Fernando VII, pero eso cambiará. Cuando las huestes de Hidalgo se dirigen a la Ciudad de México Morelos se entrevista con Hidalgo y este le comisiona, nada menos, que levantar el sur en armas y tomar el importante puerto de Acapulco que Morelos conocía muy bien, ya que como arriero había visitado el puerto en innumerables ocasiones.

Morelos se dedica a levantar un cuerpo de tropas populares que alcanzó una mejor organización político-militar que la del ejército de Hidalgo. Su ejército comienza con unos 25 hombres, armados con lanzas y algunas escopetas, convocados en su curato de Caracuaro; para cuando toma Tecpan sumará 2000 hombres. Se trata de partidas guerrilleras bien organizadas que no se enfrentan –como lo hizo la “masa” de Hidalgo– en suelo abierto. Su base social es la misma: campesinos, negros y mulatos, peones de hacienda a los que se suman los esclavos de Veracruz al mando de Hermenegildo Galeana y una caballería de rancheros formada en Jantetelco al mando del cura Mariano Matamoros, mientras que el cura Ignacio López Rayón –secretario de Hidalgo– se levanta en Zacatecas y Zitácuaro con indios flecheros. Galeana y Matamoros serán –de acuerdo a Villoro– “los brazos izquierdo y derecho” de Morelos. Logra grandes éxitos militares: “En mayo de 1811 ocupa Chilpancingo y Tixtla, sube por Taxco y Tehuacán y para diciembre toma Cuahutla. En febrero del siguiente año, Calleja trata de dar el golpe definitivo y la revolución y emprende el sitio de Cuautla. La batalla dura tres meses. Los insurgentes no pueden triunfar, pero logran agotar a las tropas realistas, cosa que les permite evacuar ordenadamente la ciudad. El sitio de Cuautla aumenta considerablemente el prestigio de Morelos, quien controla y gobierna gran parte del sur”.

Los campesinos retoman sus tierras y, siguiendo la estela de Hidalgo, Morelos decreta la abolición de las castas, la esclavitud y el tributo, se plantea la futura eliminación de los estancos y las alcabalas feudales. Entre sus primeros decretos podemos leer lo siguiente: “[…] hago público y notorio a todos los moradores de esta América el establecimiento de un nuevo gobierno por el cual, a excepción de los europeos todos los demás avisamos, no se nombran en calidad de indios, mulatos, ni castas, sino todos generalmente americanos. Nadie pagará tributo, ni habrá esclavos en lo sucesivo, y todos los que los tengan sus amos serán castigados. No hay cajas de comunidad, y los indios percibirán las rentas de las tierras como las suyas propias en lo que son las tierras. Todo americano que deba cualquier cantidad a los europeos no está obligado a pagársela; pero si al contrario debe el europeo, pagará con todo rigor lo que debe al americano […]”.

En esta ocasión Morelos logra imponer –a diferencia de Hidalgo quien no tuvo mucho tiempo para aplicar sus decretos– algunas de estas medidas en los territorios que controla, incluso va más allá que Hidalgo y sus predecesores: por primera vez, de manera franca, declara que el objetivo de la revolución es la total independencia de Anáhuac desechando de una vez por todas el espantajo anticuado de Fernando VII, para instaurar en su lugar una república tomando como ejemplo la Revolución Francesa. Sumamente interesante es el hecho de que Morelos intentara borrar las diferencias de casta que separaban al pueblo y a sus aliados, intuyendo que la revolución se establecía entre clases y no entre castas o razas.

En un temprano decreto publicado en octubre de 1811 –donde todavía se enarbolaba la consigna fernandista– se lee: “[…] se sigue […] que no hay motivo para que las que se llaman castas quieran destruirse unos contra otros, los blancos contra los negros, o éstos contra los naturales, pues sería el yerro mayor que podrían cometer los hombres […] Que siendo los blancos los primeros representantes del reino y los que primero tomaron las armas en defensa de los naturales de los pueblos y demás castas, uniformándonos con ellos, deben ser los blancos, por este mérito, el objeto de nuestra gratitud y no del odio que se quiere formar contra ellos”.

En contraste con Morelos otros líderes como López Rayón y como José Maria Liceaga no son tan radicales y en su afán por ganar a la aristocracia criolla a la causa independentista –cosa que nunca logran– moderan el discurso dando pasos atrás con respecto al nivel de consciencia logrado por el movimiento. Rayón –junto con una serie de intelectuales liberales– sigue insistiendo en la pertinencia de sostener la consigna de resguardarle el trono a Fernando VII, u sobre todo pretenden dejar intacto el poder económico de la aristocracia criolla.

Morelos en un intento correcto por unificar a los insurgentes y dotarlos de un programa político acabado, y también para debatir las diferencias, convoca a un Congreso en Chilpancingo. La idea es correcta pero naufragará por la composición social de los congresistas, por las limitaciones de éstos y su intento de arrebatar la hegemonía a las masas para concentrarla en un Congreso inoperante de la clase media. Si bien Morelos expone sus ideas –y estas son aprobadas por la mayoría– el grueso de los congresistas eran intelectuales liberales que sabían escribir y hablar bien pero estaban alejados de las masas quienes eran el verdadero sostén de su radicalismo y de la revolución. Es verdad que este congreso logra concretar en el papel la primera Constitución republicana de Anáhuac –recordemos que en estas fechas México era llamado América o Anáhuac– conocida como Constitución de Apatzingán, cosa nada desdeñable; sin embargo, el Congreso ata las manos a Morelos –quien se proclama Siervo de la Nación– haciendo recaer decisiones políticas y militares en un grupo de intelectuales inocuos, paralizando, así, al caudillo en un momento crítico de enfrentamiento militar. Se dedica a establecer decretos impracticables mientras Morelos recibe derrotas decisivas. Además el Congreso no retoma las medidas agrarias que eran necesarias para sostener el ánimo de los campesinos insurrectos –pues muchos de los congresistas estaban ligados a hacendados medianos– trágicamente Morelos será apresado el 5 de noviembre de 1815.

Al ser capturado Morelos envía una carta a su hijo Juan Nepomuceno –el mismo que traicionará la causa de su padre y se unirá a los conservadores que buscaban rey en Europa–.

“Tepecuacuilco, noviembre 13, 1815.

Mi querido hijo Juan:

Tal vez en los momentos que ésta escribo, muy distante estarás de mi muerte próxima. El día 5 de este mes de los muertos he sido tomado prisionero por los gachupines y marcho para ser juzgado por el caribe de Calleja.

Morir es nada, cuando por la patria se muere, y yo he cumplido como debo con mi conciencia y como americano. Dios salve a mi patria, cuya esperanza va conmigo a la tumba.

Sálvate tú y espero serás de los que contribuyan con los que quedan aún a terminar la obra que el inmortal Hidalgo comenzó […]”

Morelos es fusilado el 22 de diciembre de 1815 en san Cristóbal Ecatepec. Con su muerte la fase popular del movimiento independentista termina, en adelante la reacción secuestrará el movimiento revolucionario e impondrá una independencia controlada por arriba y totalmente despojada de sus reivindicaciones sociales.

Cuando un cura de pueblo, Miguel Hidalgo y Costilla, llamó a los de abajo a “coger gachupines”, se abrió una caja de Pandora que no se ha cerrado hasta el día de hoy. Los agravios acumulados por años se expresaron y se organizaron en un ejército insurgente que marcó la revolución de la independencia; tremendamente radical, pero fundamentalmente extendida abajo, donde se dio la confluencia de indios, negros, mulatos y mestizos; niños y adultos; campesinos, mineros y artesanos; se trató de un verdadero alzamiento popular.

Lo que expresaba la radicalidad de la acción del ejército insurgente era la ira y el rencor en contra de los dominadores españoles y los golpeaban donde más les dolía: en la propiedad. Desde entonces, el problema de la propiedad ronda siempre las acciones de los de abajo en México.

Marcha

Texto completo en: 

http://www.lahaine.org/la-revolucion-de-morelos-e

martes, 21 de junio de 2016

"Tiren a matar", fue la orden contra lxs maestrxs en Oaxaca

21/06/2016 

"Tiren a matar", fue la orden contra lxs maestrxs en Oaxaca

Represión policial deja al menos 12 muertos, 25 desaparecidos y más de 100 heridos. La tensión sigue, los maestros pidieron refuerzos de las comunidades

Una auténtica guerra del Estado mexicano contra la población, es lo que se vivió en esa entidad sureña, quien continúa resistiendo la embestida militar y de otras fuerzas de seguridad federal, en apoyo a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

El preludio se dio a partir de las 8 de la mañana de este domingo 19 de junio en el bloqueo que sostienen contingentes de maestros en Nochixtlán, en la carretera federal y autopista a la ciudad de Oaxaca.

A las 8:30 horas, la Policía Federal, arremetió contra los manifestantes, disparando con armas de alto poder y lanzando gases lacrimógenos.

La orden fue contundente, “tiren a matar”.

En un principio, los uniformados tomaron por sorpresa a los paristas, replegándolos para abrir la supercarretera (Autopista), cerrada por más de seis días.

La represión fue brutal, narran los pobladores de municipios circunvecinos a Nochixtlán, como San Andrés Sinaxtla, Yanhuitlán, Suchixtlahuaca, Tilantongo.

Las fuerzas de seguridad federal arremetieron contra mujeres y hombres, niños, visitantes, nadie estuvo a salvo.

El Hospital Civil de Nochixtlán fue tomado por la gendarmería, quien impidió la atención de los heridos civiles en la conflagración. Éstos tuvieron que ser atendidos en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Nochixtlán, con paramédicos y voluntarios.

Los atropellos contra los mentores se viene incrementando a raíz de la denominada Reforma Educativa de México, que a vista de expertos es más una reforma laboral, que reduce los derechos del magisterio mexicano.

En la masacre cayeron, Antonio Pérez García, estudiante de secundaria, Andrés Aguilar Sanabria, profesor de Educación Indígena, Yalid Jiménez Santiago originario del municipio de Santa María Apazco, Anselmo Cruz Aquino del muncipio de Santiago Amatlán, Oscar Nicolás Santiago de las Flores Tilantongo y Jesús Cadena de 19 años, estudiante de Asunción Nochixtlán.


El enfrentamiento continúa y las columnas de humo se alcanzan a ver en el valle de Nochixtlán, donde la población se concentró y evitó el avance de las fuerzas federales.

La tensión sigue porque los maestros pidieron refuerzos de las comunidades de la Mixteca y los federales también.

La Radio Tu un Ñuu Savi, (Palabra del Pueblo de la Lluvia), reportaba la resistencia de Asunción Nochixtlán, reportaba muchos heridos, llama a médicos y enfermeras a asistir a Nochixtlán, y llama a la población a donar materiales de curación. http://radiocomunitariasavi.radiostream123.com/

Un auténtico Estado de sitio se impuso en la entidad. Al cierre de esta nota, se reporta que las fuerzas federales fueron desalojadas de la autopista de nueva cuenta por los maestros.

La Asamblea Nacional de Enfermeras y Enfermeros de México (ANEM), exige al Doctor José Narro, Secretario de Salud, intervenir para que cese el cerco policíaco y repudian las acciones policíacas contra la población mixteca.

Parte del contingente de efectivos policíacos que se abrieron paso a fuego de metralla en Nochixtlán, está enfrentando la resistencia de pobladores y maestros de Etla y Huitzo.

En Hacienda Blanca, poblado a la entrada de la ciudad de Oaxaca, se reportaba que por tierra y aire, bombardeaban con balas y gases lacrimógenos a la población.

Los pobladores impedían el paso de los gendarmes, quienes mataron a otro ciudadano oaxaqueño.

Maestro, aguanta, el pueblo se levanta

Fue el grito que se escuchó repetidamente en Asunción Nochixtlán, San Pablo Huitzo y en la capital del estado, donde pobladores de varias localidades acudieron al llamado de auxilio de los profesores de la sección 22 de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), grito de socorro que ni los disparos efectuados por elementos policiacos pudieron acallar.

Desde temprana hora, policías estatales y federales se dirigieron a Asunción Nochixtlán, municipio ubicado a una hora de la ciudad de Oaxaca, con el objetivo de desalojar el bloqueo que los profesores mantenían en la autopista Oaxaca-México, pero los manifestantes se retiraron, lo que desconcertó a los uniformados.

Minutos después los maestros regresaron, y alrededor de las 10:30 horas comenzó la represión, en la que hubo disparos de arma de fuego de manera intermitente y en la que los docentes lograron replegar hasta en tres ocasiones a los agentes. El enfrentamiento se prolongó hasta después de las 15 horas.

Los gendarmes se parapetaron en una vulcanizadora para accionar sus pistolas y rifles de asalto; aunque cayeron heridas varias personas, los docentes y pobladores que los apoyaban no cedieron un ápice de terreno a los represores.

Los gendarmes se mantuvieron formando una línea en el acceso principal de Nochixtlán portando escudos antimotín.

Los maestros y sus simpatizantes denunciaron la existencia de un grupo de infiltrados, quienes disparaban desde las filas populares. Un taxista que se sumó a la resistencia de los maestros aseguró: Si nosotros les disparáramos, ¿creen que mantendrían formada a su gente con simples escudos? ¿De verdad expondrían a sus elementos a que les disparáramos y sólo se protegieran con escudos?

Los manifestantes tuvieron que quemar varias vehículos, tanto de pasajeros como de empresas o particulares, para hacer frente a la represión que se prolongó hasta después de las 15 horas, cuando los pobladores lograron hacer retroceder a los uniformados, quienes optaron por retirarse hacia la capital del estado y fue declarada la victoria al impedir el ingreso de la policía.

Durante un recorrido por el centro de Nochixtlán se constató la atención médica que recibían los heridos de parte de cuerpos de rescate independientes, así como médicos de la comunidad y estudiantes, quienes prestaron sus servicios.

También se pudo observar a personas que repartían agua y refrescos entre los manifestantes, compresas con vinagre para quienes sufrían los efectos del gas lacrimógeno, además de gente en busca de sus familiares.

Mientras esto ocurría, otro convoy de la Policía Federal (PF) pretendía avanzar por la autopista Oaxaca-México, a la altura de San Pablo Huitzo, con la finalidad de llegar a Nochixtlán para ayudar a sus compañeros.

Sin embargo, no contaban con que habitantes de la ciudad de Oaxaca alertaron a los profesores de la intención de los uniformados, por lo que pobladores de Huitzo y Telixtlahuaca levantaron una barricada en el lugar, y un nuevo enfrentamiento se produjo en este sitio.

Solamente con el uso de uno de los helicópteros de la Policía Federal fue que lograron dispersar por un corto lapso a los manifestantes; el tiempo fue suficiente para que policías provenientes de Nochixtlán se les unieran y retornaran juntos a la capital del estado para intentar un tercer desalojo. Tras retirarse los agentes, los maestros tomaron nuevamente la autopista Oaxaca-México.

Cerca de las 17 horas los policías federales y estatales comenzaron a avanzar hacia la carretera federal 190 Oaxaca-México con la intención de retirar las barricadas; profesores y padres de familia resistieron los embates de los agentes, que lanzaron decenas de cartuchos de gas lacrimógeno. Dos helicópteros de la PF sobrevolaban la zona. En respuesta, los profesores quemaron algunas unidades policiales retenidas y se defendieron con el uso de fuegos artificiales, arma que también fue utilizada por los uniformados.

Un grupo de manifestantes prendió fuego a las instalaciones de la delegación estatal de Caminos y Puentes Federales de Ingresos y Servicios Conexos (Capufe), ademas de que a su paso fueron instalando barricadas para impedir el avance de los elementos policíacos.

En tanto, los uniformados fueron destrozando los cristales de los vehículos que se encontraban estacionados sobre la carretera federal 190 y realizaron dos detenciones.

Los federales lograron replegar a los manifestantes hasta el crucero de Viguera; sin embargo, a partir de ahí tomaron otro camino para avanzar hacia el centro de la capital, lo que permitió que quedaran instaladas por lo menos una decena de barricadas en la zona de la agencia municipal de Pueblo Nuevo, sobre la carretera federal 190.

La violencia policial no tuvo límites ayer, ya que el saldo fue de seis muertos, 94 heridos y 21 detenidos, en un solo día de la administración de Gabino Cué, quien el primero de diciembre de 2010, cuando tomó posesión, aseguró que nunca más la fuerza pública se utilizaría contra el pueblo de Oaxaca.

Asesinan a reportero

Elidio Ramos Zárate, reportero del diario regional El Sur, que se edita en la región del Istmo de Tehuantepec, fue ejecutado a balazos la tarde de ayer en el crucero de la ciudad de Juchitán, junto con otra persona; una tercera resultó herida.

El periodista, que cubría los desmanes policiales, recibió disparos en la cabeza que de inmediato ocasionaron su muerte, mientras que la otra persona falleció cuando la trasladaban al Hospital Civil de Juchitán.

Los comunicadores del Istmo de Tehuantepec, a través de las redes sociales, condenaron el crimen y exigieron a las autoridades esclarecer los hechos.

Texto completo en:

http://www.lahaine.org/tiren-a-matar-fue-la

sábado, 18 de junio de 2016

Reaparece el Subcomandante Marcos para defender a los maestros de México


En México

18 junio, 2016
Ciudad de México, 18 jun (Sputnik) .- El rebelde Subcomandante Marcos que encabezó al llamado Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que se levantó en armas en los años noventa del Siglo XX, ha reaparecido este viernes con su nuevo pseudónimo de "Galeano" para defender al magisterio rebelde en México.

En la disputa en las calles contra una reforma educativa que suprime conquistas sindicales, que ha llevado a la cárcel a líderes sindicales, acusados de malversar fondos del magisterio sindicalizado, al menos en Chiapas, estado sureño fronterizo con Guatemala, empobrecido e indígena, donde surgió el EZLN, “los de arriba están perdiendo la guerra mediática”, dijo el encapuchado Marcos en un comunicado.

“Hemos visto a familias enteras, en el medio rural y el urbano, apoyar al magisterio” que desde el 15 de mayo está en huelga para exigir al gobierno federal la derogación de la reforma educativa y un diálogo nacional con la rebelde Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

Marcos ha vuelto con su sarcasmo a animar a una sociedad muy conservadora en sus estilos de comunicación y engolada retórica política institucional, para compartir con ironía su llamado “Apunte sobre la guerra contra el magisterio en resistencia: (La Hora del Policía 3), Del cuaderno de apuntes del Gato-Perro, que firma como Miau-Guau”.

Marcos, que surgió al frente de una precaria guerrilla indígena en Chiapas, y recogió el apoyo de cientos de miles en memorables caravanas para negociar la autonomía para las comunidades indígenas, afirma que “la descomunal campaña mediática en contra del magisterio que resiste, ha fracasado”.

La misma tarde del viernes, cuando miles de maestros marchan en la lluviosa capital mexicana para exigirla libertad de su dirigentes, el movimiento de resistencia contra la reforma educativa “se ha convertido en un espejo para cada vez más gente-gente (es decir, no la de organizaciones sociales y políticas, sino gente común)”, dijo el veterano líder rebelde conocido por sus veleidades literarias e irreverencia, que anunció una insólita jubilación como Marcos, y dio paso al personaje de “Galeano”.

El gobierno “todavía no puede presentar algún argumento educativo, así sea mínimo, a favor de su programa de ajuste de personal”, como llama a la reforma, a varios meses de aprobada por el Congreso.

Los argumentos del gobierno de Enrique Peña “han sido, hasta ahora, los mismos de cualquier capataz de la época porfirista (dictadura de hace un siglo en México): gritos histéricos, golpes, amenazas, despidos, encarcelamientos. Los mismos que emplearía cualquier triste y gris aspirante a policía posmoderno”.

Marcos o Galeano, interrogó: “¿Por qué, si son “vándalos”, “holgazanes, “terroristas”, “corruptos”, “opositores-al-progreso”, mucha gente de abajo, no poca de en medio, y hasta alguna de arriba, saluda, así sea a veces en silencio, al magisterio que defiende lo que cualquier persona defendería?”.

Al final interroga: “¿Van suplir los plantones magisteriales con plantones policíacos y militares? ¿Los bloqueos de protesta por bloqueos con tanques y bayonetas?”. (Sputnik)

https://diario-octubre.com/?p=59750

martes, 22 de marzo de 2016

La historia no contada del principal accionista del 'NY Times', el mexicano Calos Slim

2/03/2016 

La historia no contada del principal accionista del 'NY Times', el mexicano Calos Slim

No hace falta examinar en profundidad los cables de Wikileaks de abril de 2011 para encontrar unos correos que sugieren su implicación en el tráfico de drogas
Aunque esté bien elaborada, la realidad siempre resulta ser más obscena de lo que idean las tramas de sexo e intriga. La serie “Billions” no logra superar la burda ironía de la vida real de que su creador Andrew Ross Sorkin sea columnista financiero del New York Times. También es fundador y director de Deal Book, un servicio de noticias financieras publicado por el New York Times, cuyo principal accionista es el magnate mexicano Carlos Slim desde enero de 2015.

Carlos Slim también marca su territorio justo enfrente del Metropolitan Museum of Art al comprar el único edificio de la Quinta Avenida que todavía se utiliza como vivienda, pero nunca tuvo que enfrentarse a la justicia o siquiera temerla debido a cómo llegó a ser tres veces el hombre más rico del mundo, según la revista Forbes. Y cuando Donald Trump ataca al pueblo mexicano no se refiere a él.

No hace falta examinar en profundidad los cables de Wikileaks de abril de 2011 para encontrar unos correos que sugieren su implicación en el tráfico de drogas según la DEA [siglas en inglés de Agencia Estadounidense contra la Droga, que resultó estar también implicada en ese tráfico]. Lo único que hay que hacer es buscar la información más evidente y visible sobre un hombre que empezó con una fortuna de solo 5.000 millones de pesos que rápidamente ascendió a más de 77.000 millones de dólares en un país con 50 millones de personas que viven y mueren muy por debajo del umbral de pobreza.

Ningún fiscal mexicano se atrevería a entablar un procedimiento judicial contra Carlos Slim. Y una cosa que ni el columnista del New York Times ni el creador de “Billions” les dirán es que su hermano Julián Slim fue comandante de la policía política mexicana y trabajó con el conocido torturador (tal como lo describieron sus víctimas) y ex agente de la CIA Miguel Nazar Haro durante los años de la “guerra contra el comunismo” en la década de 1970. Según el biógrafo más reciente del magnate, Diego Enrique Osorno, [1] el compañero de universidad y amigo íntimo de Julian Slim fue el ex Secretario del Gobernación Mario Moya Palencia, el cerebro que estaba detrás de los muchos asesinatos y crímenes impunes cometidos en México contra los oponentes al gobierno en la década de 1970. De hecho, el 22 de enero de 1975 el profesor de matemáticas Manuel López Mateos presentó una denuncia por secuestro y tortura contra Miguel Nazar Haro y Julián Slim, comandantes de la temible Dirección Federal de Seguridad. La denuncia nunca se investigó.

Aduciendo razones de “seguridad nacional”, el sistema judicial de la DGS no se diferenciaba mucho de una vendetta del cártel de la droga. Salvador Corral García, uno de los líderes principales de un grupo de guerrilla, fue detenido en Sinaloa y después enviado en secreto a la ciudad de México, donde el hermano del principal accionista del New York Times, Julián Slim Helú, lo interrogó [2] el 1 de febrero de 1974. Cinco días después se encontró muerto a Corral con claros indicios de haber sufrido una tortura brutal en el mismo barrio de una de sus víctimas, un poderoso hombre de negocios, como “regalo” del gobierno mexicano al poder corporativo en la ciudad de Monterrey (situada a unas 226 milla de la ciudad de México).

El New York Times tampoco les dirá que la carrera de Julián Slim desaparece cuando el gobierno mexicano concede a su hermano el contrato que hizo crecer su fortuna, Teléfonos de México. Era una compañía paraestatal que el gobierno privatizó tras seguir el procedimiento estándar para las privatizaciones consistente en aplastar al sindicato independiente, sobornar a todos los demás, difamar a los trabajadores sindicados, hacer que la empresa no sea en absoluto eficaz, conseguir que el público la odie y repudie a los trabajadores en vez de a la empresa, y entonces venderla.

No resulta difícil imaginar por qué el agente político secreto adquirió un perfil bajo desde el mismo momento de la compra. Su hermano poseía la única empresa telefónica del país, una pieza clave de las estrategias de seguridad nacional y de inteligencia en un momento en que no había teléfonos móviles, con un contrato de adquisición que incluía una cláusula anticonstitucional especial.

Los equipos de relaciones públicas de Slim dedicaron una enorme cantidad de tiempo, dinero y esfuerzos para ocultar esta información, pero la licitación por medio de la cual Slim compró Telmex al 30 % de su valor [3] incluía una provisión que le concedía el monopolio del servicio telefónico durante siete años. Esta cláusula le dio toda la ventaja que necesitaba sobre cualquier competidor potencial. Tanto los publicistas de Slim como el gobierno siguen diciéndonos que la licitación fue “completamente legal”, aunque según la Constitución mexicana los monopolios sean ilegales. Además, en la era predigital resulta difícil ignorar la relación entre el agente de la policía política y dirigir durante siete años consecutivos todas las telecomunicaciones.

Aún así, Carlos Slim da conferencias sobre cómo ser un hombre de negocios de éxito. No sería exagerado compararlo con Hearst. Reacciona muy mal ante las críticas y protestas. Esa es la razón por la que invirtió dinero y recursos tanto en todos los partidos políticos, incluido el partido electoral de [centro]izquierda de López Obrador, como en medios de comunicación y periódicos, incluido La Jornada. En EEUU presentó una demanda ante la Comisión de Prácticas Políticas Justas de California contra unos activistas que osaron burlarse de él cuando hablaba filantropía.

Slim comparte proyectos filantrópicos con el ex-presidente Bill Clinton, así que hay una información que ocultará cualquier medio en el que él haya puesto dinero. Ni el New York Times ni el socio de Slim, Larry King, les dirán que el sacerdote que celebró su boda multitudinaria era el tristemente célebre pedófilo Marcial Maciel, fundador de la Legión de Cristo y un amigo muy querido del papa Juan Pablo II. Empañaría su imagen. Maciel fue condenado por abusos sexuales, consumo de drogas y engendrar seis hijos. Maciel tenía muchos benefactores ricos. Su amigo el papa Juan Pablo II también era un buen aliado del presidente [mexicano] Carlos Salinas de Gortari, que no solo privatizó la empresa telefónica paraestatal y concedió el contrato a Slim, sino que también promovió y firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés). Su hermano Raúl Salinas de Gortari fue acusado y condenado (y después liberado cuando Peña Nieto fue nombrado presidente) por operaciones de blanqueo de dinero.

Hacer invisible lo más visible

La zona de la ciudad de México City conocida como el “Centro Histórico” era, literalmente, el centro del mundo prehispánico, cuando Moctezuma dirigía el imperio Azteca. Ahora pertenece a Carlos Slim.

No se necesita a un experto detective para investigar cómo persuadió Slim al supuestamente progresista alcalde Andres Manuel López Obrador para que echara a todos los vendedores callejeros y a la mayoría de las familias pobres, de trabajadores con salarios bajos y negocios locales.

Su administración creó una Fundación y un Consejo para “revitalizar” el barrio sin ninguna presencia de representares de la comunidad (ni siguiera líderes falsos y sobornados) ni portavoces de los pequeños negocios. Entre los miembros de la Junta del Consejo, presidido por Carlos Slim que además era su dueño, se incluía un presentador de noticias de TV que apoyó la masacre de estudiantes cometida en ese mismo lugar en 1968, Jacobo Zabludowsky (mágicamente perdonado y recuperado políticamente por el partido de López Obrador) y académicos que no viven ahí pero que dicen sí cuando se lo mandan. La única residente “verdadera” era la hija de un Gobernador del Estado que vive en una mansión que es un tesoro histórico.

El ex-alcalde de la ciudad de Nueva York Rudolph Giuliani fue contratado para “luchar contra el crimen”, esto es, echar a las personas sin hogar de la zona, instalar cámaras de seguridad y permitir que Starbucks se hiciera con ella [lo mismo que hizo en Nueva York]. Tampoco es un secreto que el sobrino del señor Slim, el hijo del agente de la policía política Julián Slim, ahora es el Director Ejecutivo de la compañía de teléfonos.

No hace falta ser Sherlock Holmes para saber que el yerno del magnate mexicano, el arquitecto Fernando Romero, ha obtenido, junto con el arquitecto británico Norman Foster, el contrato para construir un aeropuerto en Atenco, Estado de México, a pesar de la inflexible oposición de los campesinos que poseen la tierra en cooperativa.

La realidad resulta ser más obscena y menos divertida que “Billions” porque 28 mujeres de la ciudad rural de Atenco que se oponían a la construcción del aeropuerto fueron torturadas sexualmente por el Cuerpo de Policía Federal en mayo de 2006, con la autorización del entonces gobernador Enrique Peña Nieto. Los tres líderes principales del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, Ignacio del Valle, Felipe Álvarez y Héctor Galindo, fueron condenados a cumplir 112 años de cárcel el primero y 67 y medio los otros dos. Fueron absueltos cinco años después debido a la presión pública en todo el mundo, especialmente por parte de la comunidad emigrante mexicana en la ciudad de Nueva York encabezada por Movement for Justice in El Barrio [Movimiento por la Justicia en El Barrio], cuyos miembros protestaron dentro del consulado mexicano y obligaron a los funcionarios a cerrar las oficinas el 4 de mayo de 2009.

Las mujeres violadas de Atenco siguieron luchando y movilizándose hasta la fecha.
________________
Notas:

[1] Slim: Biografía política del mexicano más rico del mundo, México, 2015, Debate.
[2] DFS File #11-235-L6, páginas 163-167, según el libro de Diego Enrique Osorno.
[3] “Our Report to Occupy Wall Street: Slim’s Paradox”, del periodista Óscar E. Ornelas.

Counterpunch. Traducido del inglés para Rrebelión por Beatriz Morales Bastos. Extractado por La Haine

Texto completo en:

http://www.lahaine.org/la-historia-no-contada-del

Seguidores

Vistas de página en total