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domingo, 5 de febrero de 2017

miércoles, 19 de octubre de 2016

CAPITALISMO CRIMINAL: ESTOS SON LOS MONOPOLIOS QUE ESTÁN DETRÁS DEL PODER FÁCTICO DE URIBE VÉLEZ Y SU PANDILLA.


SÁBADO, 08 OCTUBRE 2016 04:59

CAPITALISMO CRIMINAL: ESTOS SON LOS MONOPOLIOS QUE ESTÁN DETRÁS DEL PODER FÁCTICO DE URIBE VÉLEZ Y SU PANDILLA.

Estos son los monopolios del "Capitalismo Criminal", promotores y patrociandores del Uribismo y del NO en el Plebiscito, que fueron descubiertos en la la entrevista del Jefe Uribista y exparlamentario "democrático" de Vélez Uribe: 

Son los 5 los monopolios más importantes : Organización Ardila Lülle, Grupo Bolívar, Grupo Uribe, Codiscos, y Corbeta.



http://anncol.eu/colombia/politica-economia/item/5350-agencias

viernes, 7 de octubre de 2016

Premian el inventor de los “FALSOS POSITIVOS” con el Premio Nobel de Paz

Miles de colombianos han sido asesinados en "Falsos Positivos" y ahora premian al inventor.

Premian el inventor de los “FALSOS POSITIVOS” con el Premio Nobel de Paz
Por Dick Emanuelsson, 
Resumen Latinoamericano 

TEGUCIGALPA / 2016-10-07 / El mandatario colombiano esta premiado por el Comité de OTAN en Oslo. Es realmente indignante pero no sorprendente. 

El comité se ha destacado anteriormente de otorgar el premio a reconocidos genocidas como Henry Kissinger, Menachem Begin y para coronar su lista otorgó a Obama el premio manchado de sangre de los pueblos en lucha. 

Cuando el Ejército colombiano tenía el comandante Alfonso Cano ante los fusiles, indefenso y ciego por haber perdido sus lentes, los militares se comunicaron con Santos y le preguntó qué harían. A pesar que las primeras negociaciones secretas entre las FARC y el gobierno de Santos ya habían iniciado para preparar el Proceso de Paz en la Habana, Santos no dudó un segundo; ¡“MÁTALO”! fue la orden de ese señor que, ante el revés del resultado del plebiscito el domingo pasado, revocó el Cese al Fuego Bilateral para la fecha 31 de octubre, año en curso en vez de formalizar jurídicamente el Acuerdo Final de la Paz con las Farc. 

Dos días después el Comité noruego toma la decisión de otorgarle el premio. 

No solo eso. ¿Quién inventó la insólita frase “Falsos Positivos”? Pues el señor Santos, en calidad de Ministro de Guerra del narcopresidente Álvaro Uribe Vélez. “Falsos Positivos” no es otra cosa que “Ejecuciones extrajudiciales”, o en boca del pueblo; Fusilamientos al adversario. 

Pero los “adversarios” eran civiles, no guerrilleros. Jóvenes sin trabajo, discapacitados, y gente inocente. La orden del dúo Uribe&Santos a sus generales era ¡“PRODUCIR EL RESULTADO EN LITROS DE SANGRE”! 

No nos extraña que le den el premio porque el país desde donde recogerá la medalla es miembro de la OTAN, la misma alianza de guerra que ahora se prepara para convertir el conflicto en Siria a una guerra final contra toda la oposición del planeta y de la humanidad a la política de exterminio de las luchas populares. ¡No nos engañemos! 

Los verdaderos luchadores por la paz en Colombia se encuentran en las filas del pueblo, los que nunca dudaron un segundo de poner el pecho y su vida para acabar con una clase de asesinos y explotadores que son capaces de exterminar su propio pueblo para preservar sus privilegios.

Pérez Esquivel, sobre el Nobel a Santos: "La paz no se regala, se construye"

© AFP 2016/ Orlando Sierra


Pérez Esquivel, sobre el Nobel a Santos: "La paz no se regala, se construye" 
Sputnic

ENTREVISTAS 19:30 07.10.2016


"El premio es para todo el pueblo colombiano", dijo Adolfo Pérez Esquivel sobre la decisión de otorgar el Nobel de la Paz al presidente colombiano Juan Manuel Santos. 

"Hubo mucha gente que trabajó por la paz como Piedad Córdoba [exsenadora colombiana], el padre Javier Giraldo y muchísimas organizaciones y movimientos. Espero que se llegue a una solución porque la paz no se regala, se construye y requiere de mucho esfuerzo", dijo a Sputnik el referente de los Derechos Humanos y premio Nobel de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel. 

 "El premio Nobel de la Paz es un instrumento al servicio de los pueblos. Esperamos que esto contribuya a superar muchas dificultades que tiene el Gobierno colombiano. El resultado del referéndum fue prácticamente un empate técnico [50,23% respaldó el 'No' y 49,76% apoyó el 'Sí'], en una población que no vota. Asistió solo el 37% de los habilitados. A eso hay que sumarle que hubo muchas zonas al norte del país que, debido a los temporales e inundaciones, no pudieron acercarse a las urnas", aseguró Pérez Esquivel, quien estuvo en Colombia como observador internacional del proceso electoral. 

"Hubo una fuerte campaña del 'No' basada en el miedo. Se trató de convencer a la gente de que si los guerrilleros llegaban al Congreso el país se encaminaría al comunismo. Todavía están esos fantasmas. Esto es lo que levantaron Álvaro Uribe y Andrés Pastrana [expresidentes colombianos promotores de la campaña contra el acuerdo] para llegar al 'No'", dijo Pérez Esquivel. 

A partir de este momento habrá que ver cuáles son las propuestas de aquellos que apoyaron el 'No'. Lo que no se puede hacer es retroceder en los avances logrados hasta el momento porque esto sería fatal para Colombia pero también para América Latina", consideró el defensor de los Derechos Humanos.

lunes, 3 de octubre de 2016

EL NO EN COLOMBIA, TRIUNFO DE LAS OLIGARQUÍAS.



Latinoamérica sigue llorando sangre, ¿cuántos siglos agonizando? El No en Colombia es el resultado de décadas de manipulación mediática, se ha aplicado al centavo la agenda particular del Plan Cóndor en el país con las modalidades del tiempo y tecnología.

La guerra siempre es más rentable para las oligarquías que la paz. En las guerras los muertos siempre los pone el pueblo vulnerado en sus derechos. Es más rentable para las grandes mafias mundiales, mantener la impunidad estructurada en una falsa lucha contra el narcotráfico; porque son millones de dólares los que se mueven por encima y por debajo de la mesa y van a dar a unas cuantas familias bien instaladas en la política y la oligarquía colombiana y de la región. Y para maquillar las transacciones está el periodismo corporativo, antiético y de doble moral. Los medios de comunicación que se encargan de lavar cerebros y manipularlos. De hacer desaparecer todo rastro de opresión.

Para muestra en el país, el Plan Colombia, con el que Estados Unidos financió una guerra letal contra el narcotráfico. Quince años en los que militarizó el país y como daños colaterales cientos de niñas, adolescentes y mujeres fueron violadas por militares estadounidenses y paramilitares colombianos, abusos que quedaron en absoluta impunidad. La misma estrategia se está aplicando en el triángulo norte de Centroamérica con el Plan Alianza para la Prosperidad, y el Plan Mérida en México, sin mencionar el Plan Frontera Sur y el Maya-Chortí, que tienen como eje central: la supuesta lucha contra el narcotráfico. Pero todos sabemos de qué lado masca la iguana.

En Colombia pueblos enteros desplazados, sin comida, sin trabajo, sin techo y sin ropa. Civiles torturados, masacrados y desaparecidos por paramilitares. Colombia está llena de fosas clandestinas, como prueba fiel del genocidio de los últimos 40 años. No sorprende el No, porque en Latinoamérica la clase media siempre ha sido manipulada debido a su falta de identidad y de sentido de pertenencia, a su insensibilidad. A su carencia de humanidad y de sentido común. El No y la abstención es la forma en que la clase media dice: no nos importa el país ni el bienestar de los más violentados por el sistema. Mientras no nos molesten dentro de la burbuja en la que vivimos…

Los capitalinos clase media, burgueses y oligarcas que no sufren de emboscadas paramilitares y que no se ven obligados a salir corriendo de sus casas y buscar salvar sus vidas en otro lugar. Ellos no sufren las carencias de un Estado que mata de hambre a los marginados del sistema. Que les niega educación, salud, seguridad, y el desarrollo integral para una vida sana. Abstenerse en este caso es como haber votado No: es humillar nuevamente, es escupir en el rostro, es apuñalar por la espalda al pueblo que sí ha vivido en carne propia los horrores de la guerra. Es volver a violar niñas, es volver a torturar, a crear fosas clandestinas, es volver a obligar a pueblos enteros a la segregación, es obligar a migrar. Es abrirle las puertas a Estados Unidos para que continúe su injerencia con el pretexto de luchar contra el narcotráfico que la derecha señala como guerrillero.

No hay una sola razón para decirle No a la firma de La Paz en Colombia, porque firmarla es el inicio de un proceso de reconstrucción, si se hace de buena fe y para el bien del pueblo y no de pequeños grupos lucrativos. Solo personas insensibles, inhumanas, ignorantes, manipuladas y perversas pueden votar No en un país que clama un alto a la guerra. Un irresponsabilidad para con la patria es haber votado No o abstenerse. Una deslealtad para con la infancia que tiene derecho a soñar y a vivir en paz. Con los abuelos que tienen todo el derecho a vivir la edad dorada en paz.

El No en Colombia, el Golpe en Brasil, en Honduras, en Paraguay. Los gobiernos neoliberales en el triángulo norte de Centroamérica, Argentina, Perú y México, son el resultado de la excelente aplicación de la agenda del Plan Cóndor en cada región, y su brazo armado es su supuesta lucha contra el narcotráfico (antes era su lucha contra los comunistas guerrilleros). Su as bajo la manga siempre han sido los medios de comunicación de carácter corporativo.

Cualquiera que no tenga los arrestos para hablar de frente y decir que votó No o que se abstuvo porque su inhumanidad es más grande, buscará infinidad de pretextos y entre estos dirá que no iba a dar su voto para que los guerrilleros vivieran libres en impunidad y encima tuvieran derecho político (como les corresponde), porque los muertos… Cuando los muertos a ellos les importan un comino. Los muertos los ha puesto el pueblo. Más de uno mencionará a Fidel, Raúl, Chávez, Maduro, “a esos rojos guerrilleros y dictadores” que tuvieron que ver con la Firma de La Paz. Y escupirán pues, desde el hígado su ignorancia, su mente colonizada y dejarán ver su actuar de monigotes manipulados por un sistema que los utiliza y después los deshecha.

El No en Colombia es el triunfo momentáneo de la oligarquía y de Estados Unidos, pero Latinoamérica sigue resistiendo y el pueblo colombiano no es la excepción, a las puñaladas por la espalda está acostumbrada la Patria Grande, una más no la desvanecerá. La Paz en Colombia será, como también será un día en cada rincón de América Latina. Por nuestros muertos, por nuestro mártires, por la infancia, por los campos verdes que florearán en las aradas y en las laderas.

Un abrazo lleno de amor al pueblo colombiano, a quienes han luchado por esta Paz y a quienes la han llorado y añorado.

Audio:https://cronicasdeunainquilina.com/2016/10/02/el-no-en-colombia-triunfo-de-las-oligarquias/

Blog de la autora:


Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado contacto@cronicasdeunainquilina.com

02 de octubre de 2016, Estados Unidos.

Ilka Oliva Corado.

Blog: Crónicas de una Inquilina

Facebook: Ilka Oliva Corado.

Twitter: @ilkaolivacorado

Telegram: 


Facepopular:Ilka Oliva Corado

Youtube: Ilka Oliva Corado

Flickr: Ilka Oliva Corado

Blog de fotografía: En mi lente choteador.

Radioteca: Ilka Oliva Corado

SoundCloud: Ilka Oliva Corado

Columna Radial: Crónicas de una inquilina.

Poemario: Luz de Faro.

Libro: Historia de una indocumentada, travesía en el desierto de Sonora-Arizona.

Libro: Post Frontera.

Poemario: En la melodía de un fonema

http://www.redaccionpopular.com/articulo/el-no-en-colombia-triunfo-de-las-oligarquias

martes, 27 de septiembre de 2016

De cómo nació la guerrilla en Colombia Carta de Gloria Gaitán al estado colombiano

De cómo nació la guerrilla en Colombia Carta de Gloria Gaitán al estado colombiano

Publicado el 11 de septiembre de 2013 en la categoría: Destacado, Noticias Nacionales

Bogotá, octubre 18 de 2012

Señor Presidente

JUAN MANUEL SANTOS República de Colombia Bogotá

Señor Comandante RODRIGO LONDOÑO ECHEVERRI (Timoleón Jiménez) Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP) A.D.S

Copia: Señor Comandante NICOLAS RODRÍGUEZ BAUTISTA (Gabino) Ejército de Liberación Nacional (ELN) A.D.S

Ref.: DIÁLOGOS DE PAZ: el Estado ha de pedir perdón

Señor Presidente Santos, Señor Comandante Londoño Echeverri,

He visto con preocupación la insistente afirmación por parte de diferentes sectores, tanto nacionales como internacionales, según la cual, como resultado de un posible acuerdo de paz, los comandantes de las FARC-EP deben ser judicializados negándoseles una amnistía integral. Se pretende así que, después de su potencial desmovilización, les sea vedado incorporarse de inmediato y plenamente a la vida política por vías legales y cívicas.

A mi entender, de imponerse esa tesis, será imposible lograr un acuerdo de paz, ya que la guerrilla – pienso yo – no va a dejar las armas con las que ahora busca la toma del poder para lograr una transformación del actual sistema, a cambio de una pena de cárcel que le daría fin a su parábola de lucha.

Como en derecho las cosas se deshacen como se hacen, pienso que en las mesas de diálogo el gobierno colombiano ha de reconocer que el conflicto que vivimos lo inició el Estado colombiano en 1946, [1] al haber desatado en aquel preciso momento el genocidio premeditado, sistemático y generalizado a las huestes gaitanistas, que avanzaban victoriosas hacia la conquista del poder bajo el liderazgo de mi padre Jorge Eliécer Gaitán.

Tengo toda la documentación probatoria, original y extensa, que hace de ese genocidio al Movimiento Gaitanista un delito de lesa humanidad que está al origen del conflicto.

Pongo a disposición del Gobierno Nacional, de las FARC-EP, del ELN y de los gobiernos que, como garantes, colaboran en el proceso, el siguiente material probatorio:

– 1º.- Los varios memoriales de agravios que, a partir de 1947, mi padre le envió al Presidente Ospina Pérez detallando los nombres de las víctimas a manos del Estado, con los lugares, las fechas y los delitos cometidos por las autoridades.

– 2º.- Las denuncias puntuales, con nombre de las víctimas, los lugares, las fechas y delitos cometidos por las autoridades, publicadas en el periódico Jornada, vocero del Movimiento Gaitanista, publicación que desapareció de la Biblioteca Nacional pero que, afortunadamente, mi familia conserva.

– 3º.- El archivo Gaitán, en el que mi familia guarda miles de cartas originales de denuncia, que a mi padre le enviaban sus partidarios indicando los nombres de las víctimas, los lugares, las fechas y el o los delitos cometidos por las autoridades.

– 4º.- Las pruebas de que el Jefe de la Policía de aquel entonces, el Coronel Virgilio Barco, contrató sicarios en la vereda de Chulavita para generar el conflicto; coronel cuyas fechorías también figuran en el expediente del asesinato de mi padre, desaparecido de los archivos oficiales, pero del cual mi familia conserva copia integral autenticada.

Premeditadamente a esos sicarios los enviaban a las veredas y municipios liberales y, al grito de “Viva el Partido Conservador”, sacrificaban liberales indefensos. Luego, los mismos sujetos, viajaban a las veredas y municipios conservadores para, al grito de “Viva el Partido Liberal”, arremeter contra la vida y los bienes de inocentes ciudadanos conservadores.

Mi padre recorrió el territorio nacional denunciando este maquiavélico montaje oficial, que buscaba encender la hoguera del odio entre compatriotas. En la colección del periódico Jornada, que mi familia guarda celosamente, se lee en el ejemplar del día 13 de abril de 1947: “Pueblo de todos los partidos: ¡os están engañando las oligarquías! Ellas crean deliberadamente el odio y el rencor a través de sus agentes, asesinando y persiguiendo a los humildes, mientras la sangre del pueblo les facilita la repartición de los beneficios económicos y políticos que genera tan monstruosa política”.

No habla mi padre, como han pretendido quienes quieren responsabilizar al pueblo de la Violencia de la mitad del siglo XX, que se trató de una guerra partidista. ¡No! En todas sus intervenciones, que pongo a su disposición, insistirá en que es una violencia oficial, desatada en forma premeditada, sistemática y generalizada por el Estado colombiano.

– 5º.- La lectura analítica de la Oración por la Paz, pronunciada por mi padre el 7 de febrero de 1948 en una Plaza de Bolívar desbordada por la multitud, con gentes que llegaron de toda Colombia, no deja duda de que mi padre señala a las autoridades como culpables de la persecución y asesinato de sus seguidores.

Nadie puede negar que, en esa intervención, mi padre sindica al Estado colombiano y al Gobierno presidido por Ospina Pérez, como responsables del derramamiento de sangre que, como bola de nieve, desembocó en el conflicto armado que hoy vivimos. Allí señaló con precisión, entre muchas otras acusaciones, lo siguiente:

“Señor Presidente Mariano Ospina Pérez: os pedimos que cese la persecución de las autoridades, así os lo pide esta inmensa muchedumbre. Os pedimos una pequeña y grande cosa: que las luchas políticas se desarrollen por los cauces de la constitucionalidad”.

– 5º.- Mi familia pone igualmente a disposición del Señor Presidente de la República y de los comandantes de las FARC-EP y del ELN, las centenares de horas de grabación en video y audio que hizo mi hija María Valencia Gaitán, recorriendo en toda su extensión el territorio nacional, donde multitud de víctimas atestiguan que, después del asesinato de mi padre, la persecución violenta contra ellos, por ser sus partidarios, arreció y fue entonces cuando el pueblo se vio obligado a internarse en el monte para salvar sus vidas, armándose inicialmente de machetes y pistolas de fisto, siendo ésta persecución oficial el germen de las futuras guerrillas.

– 6º.- Inicialmente se organizaron guerrillas liberales que, traicionadas por la dirección ahora oligárquica del Partido Liberal – que pactó la desmovilización de la guerrilla para luego asesinar a sus comandantes – hizo que algunos de ellos acudieran al apoyo del Partido Comunista, que les mostró un nuevo camino diferente al de los partidos tradicionales.

– 7º.- El doctor Jorge Leyva es testigo de mi reunión en Casa Verde con los máximos líderes históricos de las FARC-EP. Allí, el líder paradigmático de esa guerrilla, el Comandante Manuel Marulanda Vélez, me contó cómo, al origen de su lucha guerrillera, estuvo el haberse visto obligado, junto con su familia y siendo aún adolescente, a internarse en el monte para proteger su vida, porque sus familiares eran Gaitanista. Es asunto que no se exhibe frecuentemente, por el rechazo que se le tiene, y es comprensible, al hecho de haber tenido como origen político al partido liberal que, una vez asesinado mi padre, los traicionó.

– 8º.- De igual manera el máximo dirigente del ELN, el comandante Gabino, a quien estoy enviando copia de esta carta, me contó personalmente en el campamento del Coce, que sus orígenes guerrilleros se remontan a la época en que tuvo que huir al monte con su familia, que era Gaitanista, para salvarse de la persecución de las autoridades.

Pongo este cuantioso acervo documental al servicio de los diálogos de paz, a fin de que se reconozca que fue el Estado el que desató el conflicto que se prolonga hasta nuestros días, como detalladamente – con pruebas irrefutables al canto – puedo demostrarlo, a fin de que el Estado pida perdón por este genocidio que ha quedado en la impunidad y que a los comandantes guerrilleros se les otorgue una amnistía integral, por ser la guerrilla consecuencia de la violencia y no su origen.

Mi padre no creía que a él lo asesinarían en el marco de ese genocidio. Al respecto decía: “La oligarquía colombiana no me mata, porque sabe que, si lo hace, el país se vuelca y pasarán muchos años antes de que las aguas regresen a su nivel normal”.11

En 1998 traje a cuento esta frase de mi padre diciendo que, ya que en ese año se cumplían 50 años de su magnicidio, era tiempo de que las aguas regresaran a su nivel normal. Los periodistas mezclaron ambas frases y divulgaron una afirmación nunca hecha por mi padre, según la cual las aguas regresarían a su nivel normal pasados 50 años.

Hoy, pasados 65 años, todos los colombianos esperamos que ese regreso a la normalidad pueda alcanzarse ahora. El Estado, mediante genocidio, rompió el normal proceso democrático. Será necesario que la opinión pública comprenda que el conflicto se inició cuando el Estado pretendió abortar el triunfo popular, que ya era inevitable, con la elección de mi padre como Presidente de Colombia para las siguientes elecciones presidenciales de 1950, lo que representaba la llegada del pueblo al poder.

Estoy dispuesta, en el momento en que me lo indiquen, a aportar el extenso material probatorio ofrecido, que desde hace años mi familia guarda sigilosamente por haber sido perseguido por el Estado para su destrucción, como puedo demostrarlo, pruebas al canto. Primero fue por acción del entonces Ministro de Educación Rodrigo Lloreda, que logró que un agente suyo incinerara la mitad del Archivo Gaitán. Luego, por conjura protagonizada por el propio doctor Andrés Pastrana, en ese entonces Presidente de la República, por sentirse afectado directamente con las pruebas sobre el genocidio que contiene dicho archivo, ya que su padre, el doctor Misael Pastrana, fungía entonces como Secretario Privado del Presidente Mariano Ospina Pérez, bajo cuyo gobierno se dio inicio al genocidio. Por último, bajo la presidencia del doctor Álvaro Uribe, cuando las autoridades allanaron un depósito privado esperando encontrar el Archivo, logrando posteriormente confiscarme decenas de cartas que culpan al Estado del genocidio al Movimiento Gaitanista y que hoy están en manos del Ministerio de Educación.

La marcha victoriosa que adelantaba el pueblo en 1948, bajo la conducción de mi padre, debe retomarse por las vías cívicas en manos de los descendientes de los héroes que cayeron en aquella batalla por una Colombia equitativa y justa, proceso civilista que el Estado truncó y que generó, a la fuerza, el surgimiento de la lucha guerrillera. Es por ello que los comandantes guerrilleros no pueden ser judicializados, sino que deben ser acreedores a una amnistía general.

Quedo, entonces, a la espera de cualquier manifestación que se me haga, por cualquiera de las partes, para aportar las pruebas relacionadas. Atentamente,

GLORIA GAITÁN JARAMILLO
c.c. 20’144.757 de Bogotá


Bogotá, D.C.
COLOMBIA

(1) Algunos cronistas señalan el 9 de abril de 1948 como la fecha de inicio de la Violencia. Están mal informados. El genocidio gestado por el Estado se originó en forma premeditada, sistemática y generalizada desde el año de 1946.


http://radiomacondo.fm/2013/09/11/de-como-nacio-la-guerrilla-en-colombia-carta-de-gloria-gaitan-al-estado-colombiano/

miércoles, 21 de septiembre de 2016

COMUNICADO. La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad ante el fin del conflicto armado en Colombia.


COMUNICADO
La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad ante el fin del conflicto armado en Colombia.

Todo aquel – hombres y mujeres – que en Nuestra América ha dedicado su vida y sus esfuerzos a intentar poner fin a la secular injusticia, explotación, violencia y marginación a la que, generaciones tras generaciones, ha sido sometido el bravo pueblo nuestroamericano por una rancia oligarquía que ha logrado controlar a su entero beneficio el curso de nuestra historia, no puede sino apoyar con todas sus fuerzas la solución definitiva de uno de los conflictos de mayor duración y más graves consecuencias, como lo ha sido el que se ha mantenido entre los sucesivos Gobiernos de Colombia y los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP).

Muchos han sido los intentos de lograr el cese de los enfrentamientos y sentar las bases para una paz duradera; intentos que han sido liderados tanto por la propia FARC-EP como por hombres y mujeres que desde una posición de compromiso con la justicia y de salvaguarda de los derechos humanos, han intentado sin éxito acercar a las partes. En esta oportunidad lo ha podido lograr un gran humanista y defensor a ultranza de la unidad de los pueblos de Nuestra América y de su conservación como zona de paz. Se trata del Comandante Hugo Chávez, quien se empeñó en hacer posible la paz en Colombia, como lo reconocen ambas partes, y cuyo ejemplo queda como compromiso de todos y de todas ahora que los Acuerdos de Paz discutidos por ambas partes en La Habana, llegan a su definitiva resolución y abren las puertas para que el pueblo colombiano se reencuentre consigo mismo en paz y con justicia.

Vale destacar que tanto para la conclusión del Acuerdo General, como para el desarrollo de las posteriores conversaciones en La Habana ha sido determinante el solidario papel jugado por el gobierno de la Cuba revolucionaria, quién acogió los diálogos casi desde el inicio, así como la disposición y colaboración de los gobiernos de la República Bolivariana de Venezuela, del Reino de Noruega y de la República de Chile; Cuba y Noruega actúan como garantes, mientras Venezuela y Chile son acompañantes.

La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad (REDH), en reafirmación de su compromiso con la defensa de la paz, la justicia, la solidaridad entre los pueblos y la verdad, atendió una invitación que le fuera formulada por el equipo negociador de la FARC-EP en los Diálogos de Paz en La Habana, para una reunión informativa sobre los avances logrados y sus expectativas en la consecución de la tan anhelada Paz en Colombia, que es también la Paz en Nuestra América. 

En tal sentido, la REDH desea expresar su apreciación y compromiso con este Diálogo de Paz que debe ser hoy motivo de regocijo para todo el pueblo nuestroamericano, y en consecuencia:

Nos sumamos a dicho compromiso y expresamos nuestro deseo de trabajar con denuedo para que se afirmen las condiciones que aseguren la participación de toda la sociedad colombiana en la construcción de una paz mediada por una cultura de reconciliación, convivencia, tolerancia y no estigmatización, y que asegure el reencuentro, sin venganzas ni violencias, del pueblo que se fue a las armas con el pueblo que ha resistido en silencio una situación de opresión y de negación de sus más elementales derechos. 

Abogamos porque el fin del conflicto y la implementación de las reformas surgidas del Acuerdo Final, constituyan la principal garantía de la no repetición de hechos semejantes, así como una vía expedita para asegurar que no surjan nuevas generaciones de víctimas. 

Apoyamos todas las medidas que ambas partes han acordado para un reconocimiento mutuo verdadero y la voluntad de resarcir los daños producidos directa o indirectamente por un enfrentamiento que ha causado por más de 50 años víctimas inocentes, separación de las familias, migraciones internas, desplazamientos obligados, mutilaciones, violaciones, desapariciones, muertes y profundas heridas en el alma social. 

Reconocemos como un gran aporte al fortalecimiento del sistema de Justicia y a la consolidación de la Paz, el acuerdo de establecer una Jurisdicción Especial para la Paz, que hará parte del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición (SIVJRNR); el cual permitirá que el Estado colombiano, acompañado de una sociedad en reconciliación, cumpla con el deber de investigar, esclarecer, perseguir, juzgar y sancionar las graves violaciones a los derechos humanos y las graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario (DIH) que tuvieron lugar en el contexto y en razón del conflicto armado. 

Confiamos en que la paz alcanzada permita un tratamiento justo y una plena garantía en la seguridad de la vida y los derechos humanos de todas y de todos los insurgentes que no incursos en los delitos de violación de los derechos humanos, decidan incorporarse plenamente a la vida política de la nación colombiana. Que no vuelva repetirse jamás la masacre cometida contra los integrantes de la Unión Patriótica que optaron honestamente por la incorporación pacífica a la sociedad de su tiempo. 

Instamos a rechazar y condenar toda manifestación que vaya en contra de este anhelo de paz y a mantenernos vigilantes contra toda acción destinada a entorpecer o desviar los acuerdos alcanzados. En particular, exhortamos a que se tomen acciones contundentes que permitan desmontar las criminales estructuras paramilitares, organizadas y alentadas por la extrema derecha colombiana, que siguen funcionando, que controlan partes importantes del territorio colombiano y que se han extendido con graves consecuencias sobre los países vecinos de Colombia, como Venezuela y Ecuador, amenazando con ello la estabilidad de la región. 

Reconocemos que la reconciliación que la sociedad colombiana y el mundo esperan no puede implicar impunidad en los crímenes cometidos por las partes, pero sí debe sellarse con una acción humanitaria como lo es la amnistía y el perdón para todos aquellos, hombres y mujeres, presos en cárceles del Estado como consecuencia del estado de guerra, así como el perdón para civiles acusados de complicidad sólo por el delito de haber apoyado lo que creían justo. 

Esperamos que este proceso de paz en Colombia se complemente con la instalación de una mesa de negociaciones similar con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) que asegure de manera definitiva el cierre de una era de confrontación violenta y que abra para siempre una de diálogo, convivencia, confrontación pacífica de las divergencias y de participación plena de todas y todos los ciudadanos en la conducción de los asuntos públicos y en la justa distribución de las ingentes riquezas que caracterizan ese bello país. 

Apoyamos la propuesta hecha por el Gobierno de Juan Manuel Santos de consultar mediante un plebiscito la opinión y el respaldo de la sociedad colombiana a los actuales Acuerdos de Paz, y esperamos que el contundente SI que resulte de dicha consulta sea la base para que se abra una nueva realidad política y social en Colombia a través de la posterior convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente. 

Llamamos a todos los intelectuales, artistas y movimientos sociales de Nuestra América y del mundo a acompañar de manera decidida este proceso de paz que vive el pueblo de Colombia, en la creencia de que el mismo habrá de contribuir a frenar al mismo tiempo las agresiones de potencias extranjeras sobre el territorio nuestroamericano y constituirá, al mismo tiempo que un ejemplo a seguir, un paso muy importante en la construcción de un mundo de paz con justicia. 

En Nuestra América, a los 25 días del mes de septiembre de 2016.

martes, 30 de agosto de 2016

La guerrillera holandesa Tanja ahora es cantante

Foto

La guerrillera holandesa Tanja ahora es cantante
Nación.com 

Aparece en un video de las FARC para celebrar los 50 años de la organización insurgente.

La guerrilla de las FARC celebró sus 50 años de historia con un video en el que, entre otras imágenes, cocinan en la olla a la revista SEMANA. En el videoclip canta la guerrillera holandesa Tanja junto al grupo cubano de rap “Cuentas Claras”. Aquí está la canción.
http://www.semana.com/nacion/articulo/la-guerrillera-holandesa-tanja-ahora-es-cantante/387223-3P

martes, 19 de julio de 2016

Las vías para la revolución y el socialismo aún siguen siendo exploradas


Las vías para la revolución y el socialismo aún siguen siendo exploradas
Gabriel Angel

En un intento extremadamente sintético, dadas las limitaciones de este espacio, podríamos reunir en fórmulas sencillas las principales críticas que desde la izquierda más radical se lanzan contra el proceso de paz de La Habana y contra las mismas FARC, en la idea de ubicar su grado de validez y pertinencia. Al parecer, para algunos sectores, hemos pasado de ser los adalides de la insurgencia armada y la revolución violenta, a simples socialdemócratas reformistas y traidores.

Empecemos por su apreciación general del mundo y la lucha de clases. En su criterio aquél se halla dividido en dos grandes bandos claramente distinguibles, el imperialismo y sus lacayos por un lado, y por el otro los pueblos en pie de lucha por la materialización de la revolución y el socialismo. Si estos últimos no han sido capaces de triunfar, ha sido fundamentalmente porque no han aplicado la línea correcta trazada por el marxismo leninismo.

O porque se han desviado de ella luego de haber coronado la toma del poder. La línea es clara, la revolución es un choque violento promovido por una vanguardia obrero campesina que arrebata el poder a la clase capitalista mediante una insurrección armada. Esta última es producto de la maduración de condiciones objetivas y subjetivas. Las primeras son un hecho tangible en todas las sociedades actuales, las segundas patrimonio de los más fieles seguidores del marxismo.

Este último se halla revelado en las obras de Carlos Marx, Federico Engels y Vladimir Lenin, y comprende un conjunto de principios inmutables que deben ser aplicados sin variación alguna. El capitalismo es un sistema decadente que está a punto de derrumbarse y por lo tanto su caída depende tan solo de la audacia y consecuencia del partido de vanguardia. La revolución ha estado siempre a la vuelta de la esquina y sólo la han impedido las direcciones vacilantes.

Estas son las que dudan de la disposición permanente de las masas para lanzarse a la batalla definitiva, las que neciamente conciben vías distintas al alzamiento armado, las que inventan diversas etapas para acceder al socialismo, las que imaginan que pueden conquistarse espacios democráticos en el mundo del capital, las que confían ingenuamente en que el imperialismo y la burguesía van a compartir de algún modo su Estado con las clases explotadas.

Las que en lugar de ponerse al frente de la insurrección por la que claman en coro los oprimidos, se inclinan por conversar y pactar fórmulas de convivencia con las clases dominantes. Las que se atreven a concebir absurdas reconciliaciones entre explotadores y explotados, las que incluso en aras de esa alucinación son capaces de disolver un ejército revolucionario a punto de triunfar, las que firman acuerdos de paz en lugar de llevar la guerra hasta las últimas consecuencias.

El ejemplo perfecto, la guía que todo movimiento revolucionario debe seguir, se halla en la revolución bolchevique de 1917. Fue mediante un levantamiento armado que el pueblo ruso sepultó al zarismo en febrero de ese año, imponiendo un breve período republicano en el que los soviets compartieron el poder con la burguesía, para hacerse definitivamente a todo el poder por medio de otra insurrección en el mes de octubre. Aprendan cómo se hace, pontifican los críticos.

Así que soberanamente avergonzados y agradecidos, las FARC debemos mandar la Mesa de Conversaciones y los acuerdos firmados al diablo, para pasar a hacer un llamado al levantamiento general de la población, al tiempo que regresamos al combate con la disposición total de cumplir de una vez por todas con nuestro plan estratégico. La gente está lista en Colombia para salir a bloquear carreteras y ciudades, para asaltar el poder local, para el triunfo revolucionario.

Y si por una desgracia o por obra de algún albur llegásemos a ser vencidos en el intento, habríamos perecido como los grandes, en el campo de batalla, convertidos en los héroes de las generaciones futuras, y por tanto en los inspiradores del triunfo final que se producirá inevitablemente, como consecuencia de las enseñanzas que nuestro sacrifico deparará para quienes se lanzarán entusiasmados a recoger nuestras banderas.

Eso sí sería comportarse como auténticos revolucionarios, la prueba irrefutable de nuestra fidelidad a la línea, la reafirmación con nuestra sangre de su justeza y validez absoluta. Los que ahora nos critican serían los primeros en salir a proclamarlo en sus columnas por la web, los encargados de levantar los monumentos en nuestra memoria, los que se pondrían firmes y lívidos cada vez que consagren antes de sus reuniones el minuto de silencio en nuestro honor.

Con todo el respeto que puedan merecer esos críticos tenemos que decirles que están profundamente equivocados. La revolución, al igual que cualquier otra actividad humana vinculada a la disputa por del poder del Estado, es fundamentalmente y antes que nada un hecho político. Y la política no consiste en otra cosa que en ganar el respaldo de otros para la propia propuesta. Político victorioso es aquel que consigue un número aplastante de seguidores.

Por ende sólo será triunfante una revolución, cuando las grandes masas no figuren en la mente de los elaboradores de sueños sino en la realidad de la lucha. Podrá decirse todo cuanto se quiera del odiado imperialismo y la malvada burguesía, pero mientras cuenten con la aquiescencia de unas mayorías que, por la razón que sea, prefieran acogerse a su sombra en lugar de combatirlos, por fuerte que griten los rebeldes o por ruidosos que sean sus disparos, será imposible vencerlos.

Porque además, y sólo un fanático podría negarlo, cuentan con enormes aparatos militares y represivos que no vacilan en usar, sujetan las riendas de la educación formal y son dueños de los grandes medios de comunicación dedicados a moldear la opinión de la gente. Como si fuera poco, son propietarios del conocimiento científico y tecnológico, y en virtud de todo lo anterior son capaces de imponer una hegemonía cultural que atrapa y manosea las conciencias.

Consideramos superado el viejo debate sobre el dogma marxista. Para todos es claro que como valiosa fuente del conocimiento económico y social, su invalorable herencia dialéctica impone considerarlo como una guía y no como un decálogo de mandamientos. Abraham Lincoln gustaba de repetir que una brújula nos señalaba donde estaba el norte y la dirección que queríamos seguir, pero no nos mostraba los abismos, los desiertos, ni los lodazales del camino.

Es el análisis concreto de la realidad concreta el que nos indica cuándo debemos dar un rodeo, cuando es conveniente elevar un puente primero, cuando es mejor esperar que pase la creciente antes de lanzarse al río. Seguir invariablemente en línea recta hacia adelante, por muy correcto que sea el azimut, muy fácilmente conduce a perecer en el intento. Con el perdón de nuestros críticos, más de medio siglo como guerrilleros nos ha enseñado algo de eso.

En política nunca será suficiente considerar que la razón está del lado propio, por más que sea eso lo que nos impulsa a seguir adelante. Siempre se necesitará el apoyo masivo de otros y ese no se produce por generación espontánea. Menos en las desiguales condiciones en que el movimiento popular enfrenta el poder de las clases dominantes. Ganar éste impone crear las condiciones que permitan llegar a la gente, hablarle, crearle conciencia, organizarla y movilizarla.

En 1917, salvo la trágica experiencia de la Comuna de París, ni las clases dominantes ni las oprimidas tenían un conocimiento cierto de cómo se realizaba una revolución. Pero a partir de la llegada al poder de los bolcheviques y la difusión mundial de sus ideas y planteamientos, la cuestión adquirió incluso un talante científico. Mientras los de abajo obtuvieron un ejemplo formidable a seguir, los de arriba tuvieron claro qué debían hacer para aplastarla.

Las condiciones específicas de la Rusia zarista fueron juiciosamente estudiadas por Lenin para concebir su táctica, basándose en experiencias pasadas, como la de la revolución francesa, pero diseñando su propia línea de acción, creándola, no copiando mecánicamente otras. Todas las revoluciones socialistas que triunfaron después tendrían ese referente, pero ninguna fue su repetición o calco. Sólo lograrían sostenerse con el tiempo las verdaderamente auténticas.

Es decir, las sostenidas por la fuerza de las masas populares conscientes y organizadas. Si la revolución cubana no se vino al suelo tras el desastre que implicó para su economía y su nivel social la desaparición de la Unión Soviética, fue por el extraordinario apoyo que consiguió Fidel de la inmensa mayoría del pueblo cubano. Y sólo este impresionante apoyo explica por qué ni siquiera Reagan o Bush se atrevieron a ensayar una invasión a la isla que odiaban.

Seguimos viviendo en el mismo sistema capitalista de 1917, pero resulta desacertado considerar que las situaciones de un siglo después, deben ser examinadas con el mismo criterio que Lenin empleó para su época y país. El sistema se ha desarrollado muchísimo más, el mundo actual es a todas luces más complejo que entonces, las clases dominantes también poseen su propia experiencia contrarrevolucionaria, hasta el proletariado es cualitativamente distinto.

Lenin no conoció el fascismo ni la doctrina de la seguridad nacional, no pudo teorizar sobre la crisis económica de 1929 ni la capacidad del capital para reproducirse y concentrarse aún más como consecuencia de ella. En el año 2008 tuvo lugar la más reciente crisis mundial del capital, pero pese a su profundidad y alcance, al contrario de lo previsto por los clásicos, estuvo aún muy lejos de representar el quiebre del sistema. El viejo edificio todavía parece firme.

Y eso no puede llamarse derrotismo. Los revolucionarios estamos obligados a reconocer la realidad para trazar nuestra línea de acuerdo con ella. No estamos viviendo una época de auge del movimiento revolucionario, como la producida en el planeta después de la segunda guerra mundial y el apogeo de la Unión Soviética tras su victoria. Éste significó una oleada de luchas por la independencia de los pueblos, por su democratización, por la revolución y el socialismo.

Vivimos en el período histórico que siguió al derrumbe de la URSS y el socialismo en Europa del Este, que abrió las puertas a la mundialización del capital y a sus políticas neoliberales. Vivimos en un momento de arrogancia absoluta del imperialismo. La capacidad y la rapacidad que éste ha demostrado para sojuzgar a los pueblos no pueden ser ignoradas. Estamos obligados a reconocer la desbandada, el reflujo del movimiento revolucionario en que nos ha tocado actuar.

Lo cual no puede interpretarse como el reconocimiento de estar vencidos, como piensan muchos de los que avizoran para ya una revolución anticapitalista mundial. Por fortuna, en todas partes del mundo sobreviven gentes y organizaciones dispuestas a no dejar morir la esperanza, empeñadas en sostener la vigencia de las causas de la revolución y el socialismo. Pero que por su propia experiencia entienden la necesidad de encontrar caminos distintos a los empleados.

Nos reconocemos como parte de esta ola que requiere fortalecerse y avanzar. En el mismo momento del desmadre revolucionario que siguió a la caída de la Unión Soviética, la Octava Conferencia Nacional de las FARC-EP lanzó al país su propuesta de reconciliación y reconstrucción nacional, que presentaba en forma más elaborada nuestro viejo planteamiento de solución política al conflicto, en el marco de unas propuestas democráticas y antineoliberales.

A sabiendas de que los nuestros no serían los planteamientos inmediatos de revolución y socialismo, en un momento en el que tales palabras eran convertidas por las clases dominantes del mundo entero, y en gran medida asimiladas así por los pueblos, como experiencias dolorosas y fracasadas de las que era mejor olvidarse para siempre. Los revolucionarios estábamos obligados a sobrevivir y para ello era indispensable encontrar un discurso que tuviera eco en las masas.

La gente veía la caída del socialismo de esa manera, pero lo que vivía en sus propios países capitalistas era el fin del modelo de bienestar social, el cierre de una fábrica tras otra y su traslado al lejano oriente, la marea de despidos, la privatización de los servicios básicos antes en manos del Estado, la precarización de sus condiciones de trabajo, la quiebra de sus empresas ante la competencia extranjera liberalizada, su descenso social, una inseguridad abrumadora.

Para no hablar de Colombia, en donde además de esas nefastas consecuencias del modelo, los agentes de la economía subterránea del narcotráfico se apoderaban velozmente del Estado, e iniciaban en alianza con importantes sectores de los partidos tradicionales, una violenta arremetida contra quien se opusiera a sus planes. El propio Estado no tardaría en aliarse con ellos para combatir la insurgencia, otorgando estatus legal y social al paramilitarismo.

Éste, a su vez, resultaría más que funcional para los proyecto de inversión financiera trasnacional en materia de obras de infraestructura, mega minería y agricultura para la exportación, convirtiéndose en ejecutor de la más salvaje contra reforma agraria, despojando de la tierra mediante el crimen atroz a millones de campesinos bajo el plausible pretexto de que se trataban de colaboradores de las guerrillas antediluvianas que se negaban a rendirse.

Una organización revolucionaria tan experimentada y responsable como las FARC-EP comprendió que lo que correspondía al momento, era formular propuestas acordes con la trágica realidad que vivían los colombianos, antes que enzarzarse en acalorados debates acerca de la vigencia de la revolución y el socialismo. Aquí se percibió que lo que llenaría de pueblo la lucha por las más hondas transformaciones era la interpretación adecuada de sus más profundos anhelos.

Un pueblo asediado por la violencia estatal y paramilitar, víctima de los atentados terroristas ejecutados por las mafias narcotraficantes, amenazado a diario en las calles de pueblos y ciudades por los sicarios, acosado por las incidencias de una larga guerra interna de las que muchas veces resultaba afectado, y de remate actor pasivo de las crueldades de un modelo económico antisocial, tenía que aspirar hondamente a la paz y a un cambio a su favor en el país.

Las FARC tuvimos claro que esas eran las banderas a levantar en la Colombia azotada por el terrorismo estatal, paz, democracia y justicia social. Debíamos imprimir un enorme dinamismo a los clamores del pueblo colombiano por detener el terror de Estado, por abrir espacios que permitieran el ejercicio político a los de abajo, privados de sus garantías desde siempre por causa de la violencia oficial. Generar una conciencia general contra el neoliberalismo y su injusticia.

No eran propiamente las consignas de la revolución y el socialismo, pero estuvo claro para nosotros que de lograrse materializar, ellas generarían un inmenso protagonismo político y social a las víctimas del capital, les abrirían la posibilidad de organizarse y avanzar, de conquistar derechos y profundizar la lucha por ampliarlos. Las consignas de la vida, la tranquilidad, las libertades políticas, la tierra, el apoyo del Estado y demás, terminarían por convertirse en un huracán.

Pero no lo dijimos solamente en proclamas y conferencias. Lo defendimos con la fuerza de las armas. En el momento histórico en que todas las voces del Establecimiento y de sectores significativos de izquierda se empeñaron en convencernos de la de necesidad de desmovilizarnos, las FARC asumimos en su grado más intenso la confrontación militar, combatimos sin vacilaciones al Estado y el paramilitarismo, derramamos nuestra sangre y entregamos muchas vidas valiosas.

Fue ese heroico accionar el que consiguió arrancar al Establecimiento las conversaciones de paz del Caguán. Las mismas que el imperialismo y la oligarquía colombiana emplearon como un compás de espera para su rearme y cualificación militar, a objeto de lanzar la más impresionante ofensiva de aniquilamiento contra nosotros. Y así lo hicieron, aprovechándose del anhelo de paz de un pueblo victimizado hasta el límite. Una tenaz campaña de difamación acompañó sus planes.

Entonces se sobrevinieron los diez años más incruentos de la guerra interna en Colombia. Norteamericanos, israelíes y británicos asesoraron y apoyaron con recursos, tecnología y ayuda militar al Estado colombiano. El paramilitarismo se convirtió en un monstruo despiadado con igual propósito. Nunca antes llovieron sobre las FARC tantas bombas y fuego, tanta sindicación venenosa, tanta manipulación internacional. Sin conseguir vencernos pese a los golpes recibidos.

En abierta coincidencia con nuestra lucha, se produjo el despertar de buena parte del pueblo de Latinoamérica y el Caribe. Sorpresivos y entusiastas movimientos de masas se fueron agrupando y conquistando gobiernos en países del vecindario. Chávez, Evo, Correa, los Kirchner, Lula, Lugo, Ortega, Zelaya, Funes simbolizaron y encarnaron la respuesta de los pueblos del continente a las políticas neoliberales y a las imposiciones por la fuerza del imperio.

Unos más radicales que otros, unos más comprometidos que otros con los sectores desvalidos, todos ellos conformarían una ola sorprendente en medio de la soberbia imperialista del gran capital que invadía y destruía países y culturas enteras para garantizar sus recursos y ganancias. Consignas y tácticas nuevas, fundadas en el accionar multitudinario de las masas, nos ayudaron a ratificar que estábamos en lo cierto, las revoluciones no volverían a tener los moldes clásicos.

El golpe del 11 de abril, fraguado en oficinas del imperio y planificado hasta en su más mínima perversidad en conjunción con los sectores reaccionarios de Venezuela, apoyado de inmediato por toda la derecha continental, se hundió ante los ojos de sus hacedores por obra de una espontánea y aplastante actuación popular que regresó al poder al Presidente Chávez. Si se lo mira bien esa fue una revolución que llevó al pueblo al poder, más que las elecciones de unos años atrás.

Ha sido nuestra resistencia armada, unida al clamor de millones de colombianos por la paz y el fin de las políticas neoliberales que amenazan hasta la existencia misma de la especie humana, la que conquistó el espacio de la Mesa de Conversaciones de La Habana. Y en ella hemos librado una batalla política de dimensiones históricas en aras de hacer valer nuestra idea de paz con justicia social y democracia. Los acuerdos firmados dan cuenta de ello.

Desde el comienzo del gobierno de Belisario Betancur las FARC-EP hemos trabajado de modo incansable por la consecución de una salida política al conflicto armado interno, a fin de democratizar la vida nacional, derrotar el terrorismo de Estado y enrumbar nuestro país hacia un destino distinto al impuesto por el capitalismo salvaje. Han sido 34 años de intensa confrontación militar y política, en prueba incontrastable de nuestra condición de revolucionarios consecuentes.

Dicha solución política requiere una dosis suficiente de realismo político. De marxismo aplicado a las condiciones colombianas en el momento presente. Formalizadas las garantías para el ejercicio político pleno, no sólo para nosotros sino para los movimientos políticos y sociales de oposición, comprometido el Estado a una campaña a fondo para la erradicación del paramilitarismo y sus inspiradores en la economía y la política, acordada una reforma rural integral, ¿qué sigue?

Ya se alcanzó un importantísimo acuerdo también en materia de víctimas, con un original sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición, incluida una Jurisdicción Especial para la Paz elogiada por toda clase de expertos en el plano internacional. La ONU, su Consejo de Seguridad, la Unión Europea, UNASUR, la CELAC, el Vaticano y en general la comunidad internacional apoyan lo pactado y están dispuestos a colaborar para garantizar su cumplimiento.

Las FARC nos transformaremos en un movimiento político legal, conservando nuestra cohesión y unidad históricas, con todo el propósito de trabajar de manera amplia con las masas de inconformes en Colombia, por el cumplimiento de todo lo acordado en la Mesa de Conversaciones y al mismo tiempo por su profundización. No hemos abandonado ni abandonaremos nuestras convicciones ideológicas y políticas por la revolución y el socialismo.

Sólo que trabajaremos por estos últimos de manera acorde con el contexto del mundo contemporáneo, extendiendo nuestro abrazo solidario a todos los partidos y movimientos revolucionarios del mundo. Resulta imposible, dada la objetiva correlación de fuerzas, pensar en seguir sosteniendo nuestra lucha armada en las nuevas condiciones de legalidad y garantías. La dejación de armas es la conclusión final de todo lo conquistado por ellas y la fuerza de masas.

Entendemos la inconformidad expresada por algunos sectores radicales, pero no la compartimos. No somos de los que pensamos que la revolución cubana ha entregado sus banderas y su modelo socialista en aras de la normalización de las relaciones con los Estados Unidos. Confiamos en ella, en su pueblo y en su historia. Los tiempos y las condiciones cambian y es necesario actuar en consonancia con ellos y los pueblos. Como buenos comunistas, Cuba y nosotros lo sabemos.

Las vías para la revolución y el socialismo siguen aún siendo exploradas por los revolucionarios de hoy. La historia no se detiene porque la lucha de clases late en su interior con más fuerza que nunca. Es cierto que David logró vencer a Goliat con una simple honda, pero no puede olvidarse que aquello no es más que un mito religioso, que detrás de cada uno de ellos había grandes pueblos y que sólo el movimiento correcto de ellos pudo haber originado la victoria.

Gabriel Angel

La Habana, 5 de julio de 2016.

Fuente: abpnoticias


Tomado de: 


https://www.boltxe.eus/las-vias-la-revolucion-socialismo-aun-siguen-siendo-exploradas/

martes, 3 de mayo de 2016

Tener una semilla es un delito: la nueva dictadura alimentaria

Imagen tomada de http://mbigua.org.ar/wp/?p=320

Tener una semilla es un delito: la nueva dictadura alimentaria
Por: Ignacio Zuleta
Hace ya décadas estaba pronosticado que llegaría el momento en que tener una semilla sería un crimen. Parecía ciencia ficción imaginar que un campesino no podría guardar semillas para la próxima cosecha, como lo había venido haciendo por milenios. Sin embargo, es un hecho.
Después de la firma del TLC con los Estados Unidos y de la expedición de normas como la Resolución 970 del ICA, la Policía Nacional, siguiendo las instrucciones de los funcionarios del ramo azuzados por las multinacionales dueñas de las semillas, ha comenzado a maltratar a campesinos y agricultores, a arrojar toneladas de comida al basurero y a penalizar a quienes no sirvan los intereses de los nuevos dictadores de la alimentación. El documental de Victoria Solano en youtube, que me impulsó a escribir esta columna, es una denuncia aterradora. Si el campesino enfrenta el monopolio de las corporaciones y guarda sus semillas «patentadas», se va para la cárcel o paga enormes multas. Estamos en las manos de las multinacionales y de lo que quieran meternos a la boca, a los precios que quieran.

Nuestros dirigentes, ciegos codiciosos, optaron por proteger una docena de semillas extranjeras genéticamente modificadas antes que proteger el patrimonio de miles de semillas que habían sido descubiertas o adaptadas y amadas por siglos en América. Y nunca les contaron a los campesinos que esto les sucedería a menos de un año de la firma del TLC, ni los prepararon para la catástrofe.

Y después pretendemos que haya paz en un país que deja a sus cultivadores en la inopia. Un exembajador con rabo de paja se atreve a decir que «Hay actores que sueñan con una Colombia sujeta a un modelo económico arcaico que impondría restricciones que limitarían severamente el desarrollo agropecuario». Ese modelo “arcaico”, sin embargo, ha logrado en la historia de la agricultura cientos de miles de semillas que los neoliberales querrían convertir en tres o cuatro: maíz de los matones de Monsanto, arroz, algodón y soya de Syngenta o Dupont. Con estas simientes y sus inseparables agrotóxicos, quisieran sembrar sus tierras de la altillanura, como le está pasando a la «República Unida de la Soja» en el Cono Sur. Nunca la humanidad había arrojado al agua y a las tierras tantos venenos juntos, ni deforestado así las selvas en nombre del “desarrollo agropecuario”.

Y esta sacrílega manera de patentar la vida se escuda en la mentira que nos venden de la seguridad alimentaria. Los medios se encargan de seguir diciendo que las nuevas semillas «mejoradas» dan más rendimiento y podrán alimentar a la creciente población del mundo. Pero estudiando la revolución verde vemos que la aseveración es falsa y hay granjas de agroecología que demuestran que rinden más las semillas colectivas logradas a pulso por los conocedores de la tierra y sus frutos en milenios de trabajo con la tierra, que las semillas privadas de los nuevos dictadores. ¡Hay que pelear de nuevo por las semillas libres!


http://www.elespectador.com/opinion/tener-una-semilla-un-delito-nueva-dictadura-alimentaria-columna-439703

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