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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Inteligencia Estratégica para la Desestabilización Global

Inteligencia Estratégica para la Desestabilización Global
Manuel Espinoza J.

En el mundo académico regional es común encontrar a académicos, que con toda seguridad han leído el trabajo  clásico del científico político  Samuel P. Huntington titulado “Choque de Civilizaciones”. En su gran mayoría, dan por sentado la calidad  de pronóstico de la obra casi a nivel del francés Michel de Nitre-Dame conocido como Mostráramos. Por muchas razones, los colegas se reúsan a creer que este tipo de producción científica académica ayude a  crear las bases del razonamiento global en función de la adaptación a los futuros escenarios de conflicto internacional, creados como bebé de probetas en laboratorios (estructuras) especializadas en este estratégico menester de la hegemonia global.  

Igual sucedió con el absurdo trabajo de Francis Fukuyama, asegurando “El fin de la Historia”, tras el colapso del sistema socialista. A diferencia de Huntington, Fukuyama no corrió largo y su intención de futurología en las relaciones internacionales tuvo que soportar la crítica global ante su premura de enterrar al fascismo y al socialismo como opciones ideológicas. Sin embargo, la creación de fuentes disfrazadas de manera cuasi- científica no deja de tener sus réditos  en la formación académica de miles.

Pero estas obras apenas son un referente minúsculo de una enorme capacidad de producción analítica-investigativa, que está en función de la desinformación, desestabilización y del control global. Lo absurdo de esto es ver cómo muchos especialistas se jactan de conocer estas y otras obras similares y hasta las incluyen en su labor de enseñanza y sus trabajos analíticos.

La obra de Alexander Utkin sobre “Futurologia Norteamericana en las Relaciones Internacionales en el SXX”,  sitúa el caudal de temas y obras producidas en la lógica de la desinformación global en función de la aceptación mundial de las acciones de política exterior a emprenderse a largo plazo en diferentes administraciones de los EE.UU. Dichos trabajos no dejan de ser un producto de inteligencia estratégica.

En Occidente, la elaboración de este tipo de productos de inteligencia no tradicional es parte de  la planeación estratégica y tiene un mercado consumidor muy exclusivo; propiamente, los tomadores de decisiones (dentro y fura del sistema gunernamental), en aras de hacerlos tomar decisiones de corte táctico  en el marco de una perspectiva estratégica global. Esto explica la participación en diversas etapas de su formulación de muchas instituciones académicas, científicas, el sector privado (a nivel trasnacional) y la comunidad de inteligencia estadounidense.

Se realizan Talleres, simposios y conferencias sobre temas de interés global, así como reuniones y paneles entre instituciones específicas sobre temas específicos. Éstos son difíciles de monitorear y de darles el seguimiento y tratamiento analítico estratégico apropiado.

Esta práctica inclusiva de expertos “no gubernamentales” genera una mayor experticia  en la comunidad de inteligencia de EEUU y, por ende, le imprime carácter de complejidad a sus operaciones de futuro. Se trata de obtener la mejor informacion en su carácter cuantitativo y cualitativo, en función de anticiparse a cambios drásticos en el sistema internacional y tener la oportunidad de influir en éstos a su favor y conveniencia. 

En términos de inteligencia, entendida ésta como información importante, a tiempo y comprobable, el susministro de temas trabajados por los expertos no gubernamentales es lo que le genera una parte del valor estratégico. La otra parte se supedita al tiempo que llevará sacarle provecho a la información obtenida.

Sin querer profundizar en la metodologia aplicada al final de dichos ejercicios, la ruta de indicadores para la lógica de  la desestabilización queda trazada y sólo se requiere que las agencias involucradas hagan lo que tengan que hacer en diversas etapas, en función de alcanzar los resultados esperados en el tiempo estipulado.

Lógicamente nos tenemos (ni las hemos querido tener) unidades especializadas de seguimiento analítico a la enorme cantidad de temas en materia de futurología en las RR.II, que en verdad si ejercen influencia en la transformación global o, al final, tienen mayor relación con nuestro país.

Es más, aun cuando en el mismo afán de moldear y adaptar nuestra comprensión sobre el futuro global, se  nos brindan trabajos casi acabados (de cierta utilidad), a los que nosotros no le damos el tratamiento necesario; nos hemos reducido a la crítica defensiva y a la aceptación del análisis estratégico de unos pocos al punto de sólo reaccionar y no anticipar.

¿Analizamos y visualizamos o, por lo menos, nos enteramos en su momento del asunto planteado desde hace  unos quince años atrás? ¿Qué producto analítico sobre  los escenarios futuros globales alternativos a suceder en el periodo 2000-2015, produjeron los paneles de debate del Buro de Investigación e Inteligencia del Departamento de Estado y el Proyecto de Futuro Global de la CIA? ¿O los que produjo la Universidad de Defensa  Nacional en temas sobre la influencia que tendrían los medios de información, las tecnologías de la información y el internet en el Medio Oriente; o las guerras y conflictos alternativos futuros que visualizaron la Agencia de Inteligencia de Defensa del Pentágono, El Colegio de Guerra Naval y la CIA? ¿Y qué decir del tema de las tendencias de democratización debatido con saciedad entre expertos académicos y la CIA?

Hoy sólo nos toca sorprendernos de conque rapidez los Gobiernos sucumben, los gobernantes son asesinados y los Estados se mantienen en completo caos. Al final, la obra de Gene Sharp resultó ser más efectiva que la biblia y sus diez mandamientos y, castigados como Sodoma y Gomorra, cayeron en ese esquema desestabilizante sobre Egipto, Libia, Siria y Ucrania. En el resultado del derrocamiento, el caos y la destrucción no sólo se debe medir el accionar de los servicios secretos de EEUU y el Departamento de Estado y sus agencias apéndices. Si no también en el ejercicio de dimensionamiento del mundo hace unos quince años atrás, lo que debía de hacerse en tiempo y forma para fríamente  convertirlo tal y como esta hoy día, en funcion de sus intereses y estrategias a un plazo mayor. Entiéndase un siglo XXI a lo estadounidense.

Un ejemplo asociado de ruta para la desestabilización, por cierto relacionado mucho con nuestro país, lleva ya más de dos décadas de ejecución. Son los temas sobre gobernabilidad (gobernanza nacional e internacional) y democracia. El documento del Consejo Nacional de Inteligencia elaborado en 1999, revisa estos temas y aquellos factores de entorno que influirían para el 2015 en su situación.

“Grupos comunitarios tradicionales (de lengua o religión) serán de gran reto para la governanza. Al usar las oportunidades de la globalización y la apertura de la sociedad civil, los grupos comunitarios estarán mejor posicionados para movilizar a sus correligionarios o de afinidad étnica para reclamar sus intereses o defenderlos en contra de lo que perciban como descriminacion economica o politica. Las diásporas étnicas en el exterior, tendrán la capacidad y la voluntad de proveer a sus grupos fraternos apoyo político y financiamiento.” 

Más adelante, se afirma que en Centroamérica y en unas cuantas regiones más, los conflictos internos sin duda estallarán.  Sobre todo “si el crecimiento economico es lento, el poder ejecutivo está concentrado en una exclusiva elite de poder y los derechos civiles de las minorías y la ejecución de la  ley son débiles y se inclinen a discriminar a las minorías étnicas”

Los temas  se tornan más complejos aún si se les asocia con  ejercicios analíticos que contemplen otros factores, tales como la tipología de los futuros conflictos, los actores no estatales, las redes de organizaciones criminales, las diversos grupos de identidad cultural, el crecimiento deigual y la desigualdad de distribucion interna y, ya ni se diga, los intereses de EE.UU sobre cada región y país del planeta.  

La verdad es que falta muy poco para entrar en el 2015 y llegar al 2016. Serán años cruciales en el devenir político y económico del país. Pudimos apreciar cómo, en menos de un mes, se dieron acciones a lo interno del mismo por parte de grupos originarios protestando por el Canal y la expansion de colonos en su territorio autónomo. Por otro lado, Costa Rica reinició su histeria política, desde su congreso, alrededor del tema fronterizo con el Río San Juan de Nicaragua. Colombia, a su vez, abre el tema en torno a las islas de San Andrés y Providencia. Muy pronto hasta la ONU demostrará preocupación y los medios de comunicación global de la nada harán su trabajo de inflar toda situación por muy pequeña que sea. 


Nosotros no nos podemos permitir lo que sucedió en Libia, Siria o Ucraina. Mientras jugaban con sus servicios de seguridad e inteligencia de una manera tradicional, sus operaciones de inteligencia estratégica marcharon por la senda invisible. Este es el reto principal hoy día.  

jueves, 30 de octubre de 2014

Política Internacional de los países del ALBA en la ONU

Política Internacional de los países del  ALBA en la ONU
Manuel Espinoza J.

Solemos preguntarnos qué tipo de intereses nos mueven alrededor del proyecto regional del ALBA. Es más muchos lo validan solo por el tema energético del petróleo proveniente de Venezuela, o como un simple grupo de pequeños países, que no simpatizan con los EE.UU. Desde luego, el simplismo y los simplistas no profundizan  en ejercicios analíticos que les permitan entender con mayor acierto los verdaderos intereses alrededor de muchos temas que nos unen.

Es más en las universidades nos empreñamos en seguir enseñando el mundo de las teorías de las relaciones internacionales con manuales españoles o estadounidenses ejemplificándolas en términos de conveniencia a la cultura occidental y no a la nuestra; aquella que proviene del Sur. Seguimos enseñando relaciones internacionales en términos de Poder, del realismo y la interdependencia y no en términos apropiados a nuestro enfoque anti-dependentista que viene del Norte.

Según reza el paradigma de la dependencia en las relaciones internacionales, las
naciones pobres del sur proveen a las naciones ricas de sus recursos naturales, su mano de obra barata y un destino ideal para la tecnología obsoleta. Las naciones ricas buscan perpetuar el estado de dependencia por múltiples razones. Las naciones ricas buscan eliminar cualquier intento de las naciones dependientes de resistir su influencia, mediante sanciones económicas o el uso de fuerza militar. Pero esa teoría debe de analizarse con la corriente de pensamiento actual desde el SUR.

La reciente Asamblea General de la ONU, de septiembre, arrojó el criterio analizar una serie de temas, de enorme complejidad internacional y regional, a la luz de los discursos de los diferentes representantes de los países que conforma el ALBA.

Entre los temas que unen a nuestros países de manera unánime están:

La unidad política latinoamericana y del Caribe; el fin del Bloqueo a Cuba; la Reinvención de la ONU (propuesta surgida de Nicaragua desde hace años); el cumplimiento a los Retos del Milenio (Nicaragua ha cumplido exitosamente y ha sido felicitada por todas las agencias de la ONU); el cambio Climático; la situación en el Medio Oriente (sobresaliendo la condena a Israel y el reconocimiento del Estado Palestino de una vez, por todas.

Están de igual forma:

La situación en Siria y Ucraina en función de las guerras injustas realizadas por Occidente y su brazo armado la OTAN; el respeto al Derecho internacional y una paz justa.

Otros temas principales que, en su gran mayoría, invitan al consenso son:

La necesidad de nuevos pilares de la estructura financiera global en la cara de los BRICS; el rechazo a las políticas empobrecedoras y de saqueo total, por ejemplo, con los famosos fondos buitres en contra de Argentina. Así como políticas colonialistas como el arrebato de las islas Malvinas a Argentina por parte de Gran Bretaña.

La descolonización de Puerto Rico.

La privatización del Agua, los emporios mediáticos, que promueven la desestabilización interna  y otros que van desde la lucha por el progreso y en contra de la extrema pobreza, hasta la esclavitud.

Esta es la realidad internacional que nos mueve y nos une como naciones latinoamericanas aliadas por los ideales de Bolívar y Sandino y aplicados a la política internacional de los países del ALBA.

lunes, 13 de octubre de 2014

Rusia en el 2015 según la Inteligencia Norteamericana (I Parte)

Rusia en el 2015 según la Inteligencia Norteamericana (I Parte)
Manuel Espinoza J.

En el año 2000, el Consejo de Inteligencia Nacional Estadounidense (CIN) con el fin de identificar conductores claves y valorar su impacto global, elaboró  un documento titulado “Tendencias Globales 2015: Un Dialogo sobre el Futuro con los Expertos No Gubernamentales”. En su introducción, se detalla que no se trata de valoraciones tradicionales de inteligencia, provenientes de fuentes y métodos clasificados. Más bien refleja a una comunidad de inteligencia plenamente integrada con la participación de expertos independientes de instituciones académicas, Think Tanks, empresas privadas y corporativas. Al final, tras dirigir ese esfuerzo de pronóstico durante el año 1999-2000 con la ayuda de otras agencias de la inteligencia estadounidense, el CIN se hace responsable por  las conclusiones del documento señalado.

Dentro de los temas principales que integran el mismo, hay “elementos claves de incertitud” y de alta importancia para la seguridad nacional de EEUU.  Rusia es uno de ellos.

El choque de variables como Liderazgo Mundial,  Recursos Económicos, Gobernabilidad y Políticas Económicas de Rusia para el 2000 produjo este criterio:

1) “Desde el 2000 al 2015, Moscú tendrá un reto mucho mayor que ajustará sus expectativas de un líder mundial a sus dramáticos y reducidos recursos”.

2) “Que tanto el país puede ajustar sus fines a sus medios se mantiene como una cuestión abierta y crítica, de acuerdo con la mayoría de expertos en cuanto al carácter  y la calidad de la gobernabilidad rusa y las políticas económicas”.

3) El resultado más posible es una Rusia, que se mantiene internacionalmente débil e institucionalmente atada al sistema internacional, primeramente, a su asiento permanente  en el Consejo de Seguridad de la ONU.

4) En este aspecto, qué tanto Rusia se puede ajustar a este diminuto estatus de una manera lógica y no que busque alterar la estabilidad regional que la preserve, lo cual es también muy incierto.

5) Las apuestas (de Rusia) a favor de la Unión Europea y EE.UU serán altas, pero ninguna tendrá la habilidad de determinar a Rusia en el 2015. La gobernabilidad de Rusia será determinante.

Qué tanto la Rusia de hoy presenta ese cuadro, es un asunto a revisar a partir de la llegada de Vladimir Putin al poder, su respuesta en Georgia, al escudo anti-misil estadounidense en Europa, en Siria y ante la situación alrededor de Ucrania. El lector del documento puede tener su propia conclusión.  

Otro aspecto que pronostica el documento es su débil capacidad militar para el próximo año 2015.
6) Rusia será incapaz de mantener fuerzas convencionales que sean  considerables y modernas; que proyecten un poder militar significante con medios convencionales.

7) Militarmente, Rusia de manera creciente se basará en su estrategia de encogimiento (reducción) y demostrará su arsenal nuclear para disuadir o, si la disuasión falla, para responder a larga escala a ataques de fuerzas convencionales en el territorio ruso.

8) Invertirá recursos escasos en programas selectos de alta tecnología militar secreta, especialmente en Armamento de Destrucción Masiva (ADM),  con la esperanza de enfrentar  la superioridad convencional y estratégica occidental en aéreas tales como la defensa de misiles balísticos. 

No podemos asegurar que el pronóstico sea lo más acertado pero, en  todo caso, no se acerca a la Rusia que existe hoy a tres meses de alcanzar el 2015 en términos de presencia política mundial o capacidad militar.  El liderazgo interno de Putin, así como el orden al desorden y caos dejados por Gorbachov y Yeltsin sigue su curso. Las políticas económicas demuestran, por lo menos, dos momentos culminantes. No sucumbió ante la crisis financiera del 2008 y tiene la capacidad de responder a las sanciones económicas de occidente incluyendo a Japón.

La segunda parte del documento examina el nivel de influencia de Rusia en Asia y los países cercanos que antes integraban la URSS. Pero eso lo abordaremos en la segunda parte  de este escrito.

Hay muchas fuentes que nos pueden ayudar a desarrollar nuestra visión sobre el mundo a corto y largo plazo. En este caso, el CIN ya ha publicado cuatro documentos más que examinan al mundo de aquí al 2020, 2025 y el 2030. La metodología empleada, al incluir tantos temas e indicadores, puede servirnos para nuestros propios requerimientos analíticos  y, no necesariamente, significa aceptar las conclusiones que en ellos se vierten. 

lunes, 22 de septiembre de 2014

USA y el Terrorismo antes y después del 9/11

USA y el Terrorismo antes y después del  9/11
Manuel S. Espinoza J.

Para  inicio de los años 80, el gobierno estadounidense practicó una política exterior centrada en el uso de fuerzas militares irregulares en función de desestabilizar regímenes comunistas existentes, a su entender, en Nicaragua, Angola y Afganistán. Los contras, la UNITA y los dushmanes dirigidos por Al-Qaeda, respectivamente, eran su brazo desestabilizador. Estas fuerzas alcanzaron un nivel combativo que, presuntamente, en menor tiempo, debía lograr sus fines desestabilizadores, en comparación con las décadas que a las clásicas guerrillas de izquierda, conocidas hasta ese momento, les había llevado para derrocar el sistema de dictaduras militares que EEUU había establecido en el planeta. La CIA fue la encargada de dirigir a todas estas fuerzas.

Cuando, en 1985, dentro de las estructuras de la CIA se fundó el Centro Antiterrorista, toda la experiencia de dirección de fuerzas irregulares aprendida por Duane Clarridge -mismo que dirigiera las operaciones de la misma contra el gobierno sandinista hasta 1984-, fue puesta en función de proyectos globales a futuro de la política estadounidense.

La vinculación de la CIA en operaciones desestabilizadoras está más que documentada en las memorias de sus propios oficiales operativos. Milt Bearden, en su obra Main Enemy, explica cómo desde  Pakistán se dirigía la guerra contra los soviéticos. Con la ayuda de Arabia Saudita y Pakistán se convirtió a Al-Qaeda en una fuerza fundamentalista antisoviética con tremendos resultados. Corolario, los talibanes finalmente tomaron el poder.

Más tarde, el derrumbe de la Unión Soviética dejó un vacío para el Complejo Militar Industrial estadounidense que busca siempre un enemigo a quien combatir para preservar sus intereses. La invasión de Irak a Kuwait vino, aunque en menor nivel, a  subsanar esa “carencia”. Y cuando EE.UU, en 2001, forjó una alianza internacional contra Afganistán, Al-Qaeda se rebeló contra el mismo, convirtiéndose en su enemigo mortal,  al grado de llevar la “guerra” a EE.UU con el ataque terrorista del 9/11 que, en verdad, no fue más que un acción perpetrada por la misma administración del segundo de los Bush en la presidencia de este país.

Por esa y otras razones, es más que erróneo afirmar que el 9/11  tomó por sorpresa a la inteligencia estadounidense. Nadie, salvo esta fuerza genocida, podría dimensionar qué ocurriría en el mundo trece años después. De esta suerte, sobre un terreno que previamente había preparado, EEUU actuó bajo la mampara de su nueva política global “antiterrorista”. Condoleezza Rice, en sus memorias (No Higher Honor), expresa lo difícil que fue para su país encontrar aliados internacionales para “combatir” al “terrorismo”.

No es de extrañar que Richard Clark,  ex funcionario del Consejo de Seguridad Nacional en su obra Against all “Enemies”, detalle con qué facilidad Cofer Black, funcionario de la CIA que participó en el análisis post ataque del 9/11, presentó un plan de retaliación contra los talibanes en Afganistán, tras achacarles lo que había sido obra de gatos caseros, el atentado contra las Torres Gemelas y el Pentágono el 11 de septiembre de 2001.

Dos años más tarde, en 2003, la mentira siguió apareciendo con profusión, cuando en función de los intereses económicos del Vicepresidente Dick Cheney, se afirmó sin fundamento alguno de por medio, la existencia de un programa nuclear iraquí. Sin embargo, aun cuando fue demostrada la falta de argumentos para justificar la guerra contra Iraq, este país sigue soportando una realidad en la que los ríos de sangre sobre su territorio siguen su curso indetenible. Poco o nada importa, así, que un ex diplomático estadounidense de apellido Wilson, desmintiera la compra de material para centrífugas por parte de Iraq, desencantándose cuando, en el discurso de la Nación, el presidente George W. Bush hiciera referencia a esa falsamente endilgada compra como prueba contra Saddam Hussein.  

Al-Qaeda se trasladó a la parte musulmana de la ex Yugoslavia, apoyando su cercenamiento territorial. Esta misma fuerza intervino en Kosovo, Chechenia, Libia, Siria e Irak. Y más allá de la por completo falsa historia sobre la ejecución de su líder Osama Bin Laden (que murió de un severo problema renal en 2001), la  presencia de esta organización se hace sentir, hoy en día, incluso en Ucrania. Y prácticamente ha adquirido la bandera del “internacionalismo” árabe fundamentalista. 

Hoy en día, con trece años de presencia militar estadounidense en Afganistán y diez en Iraq, Al-Qaeda aparece proliferada en el radar del terrorismo internacional que el mismo Occidente genera. Otros grupos como ISIS y el llamado EL, han obtenido mucha fuerza militar al norte de Iraq y una  capacidad desestabilizadora a nivel regional, lo que demuestra que la guerra contra el “terrorismo” es pura mampara y sólo brinda frutos a EEUU, al Pentágono y a la Unión Europea.

De esta suerte, el modelo asimilado y remodelado de utilización de enormes fuerzas irregulares, estrenado en los 80 y 90, sigue siendo una herramienta eficaz en la política occidental de balance y distribución de poder en Medio Oriente.

Existe un nuevo movimiento fundamentalista también islámico (ISIS), que reclama enormes territorios árabes con miras a convertirlo en un sólo califato. Cruel y atrozmente ejecuta a centenares de cristianos y los entierra vivos en fosas comunes. Y, por eso de las apariencias que conviene guardar, declara llevar  nuevamente a la guerra a EEUU, como supuestamente lo hizo Al-Qaeda el 9 de septiembre del 2001. Para reforzar las apariencias, decapitó, de verdad o de mentira, a periodistas estadounidenses e ingleses, justo días antes de que se conmemorara otro año más de las víctimas del 9/11.

Precisamente esa patraña de la guerra contra los grupos terroristas que actúan bajo mandato imperial y bajo una falsa bandera antioccidental, sirve de pábulo a la administración Obama para justificar que la aviación de su país pueda, nuevamente, bombardear Iraq y, de paso, Siria, en contra del gobierno de Bashar Al- Assad.

Naturalmente, Assad no tiene el propósito de permitir que los aviones estadounidenses violen el espacio aéreo de Siria. Tampoco piensa cruzarse de brazos ante la posibilidad de que Arabia Saudita, aliada incondicional de EEUU en Medio Oriente, amenace a su país entrenando y financiando a todos los grupos fundamentalistas que han sido creados y promovidos por Occidente, precisamente con el objetivo de apoderarse del territorio de esta nación árabe que resiste al imperio. Pero tampoco Rusia está dispuesta a permitir que EEUU y sus selectos terroristas se salgan con la suya…

Para concluir, hay patrones que se deben señalar como indicadores de las estrategias ejecutadas por EEUU y las fuerzas terroristas que le siguen su juego geoestratégico.

1) Formación de Al-Qaeda para desestabilizar el Afganistán de los 80.

2) El falso deslindamiento de esta organización respecto a su dirección por parte de EEUU.

3) La falsa metamorfosis antiestadounidense de la misma.

4) Los también fingidos ataques psicológicos a blancos estadounidenses, aunque puedan haber de por medio víctimas reales.

5) El incremento de las capacidades militares regionales de desestabilización de estas fuerzas, lo que no ha surgido del aire sino del propósito estadounidense de apoderarse de todo Medio Oriente, haciendo uso de ellas en función de sus intereses geoestratégicos, aunque Obama diga combatirlas.

Al igual que contra el Afganistán del 2001 o el Iraq de Sadam Hussein del 2003, EEUU está formando una coalición internacional pretendidamente contra ISIS, en realidad contra Siria. Igual lo hicieron con Al-Qaeda en su momento...

En realidad, aunque parte del mundo espere otra cosa, los  resultados de la lucha contra el "terrorismo" de parte de EEUU son los mismos que esta potencia imperialista se ha trazado a lo largo de un siglo de planificación estratégica.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¡Cuánta falta hace Libia!

¡Cuánta falta hace  Libia!
Manuel S. Espinoza Jarquín*

Abordaba con un grupo de colegas, especialistas en Relaciones Internacionales, el tema del holocausto del pueblo palestino por parte de Israel y la posición cómplice de EE.UU y Occidente en general; y en el marco del análisis regresamos a las ya mal afamadas “revoluciones de primavera”. Sobre todo, nos  esforzamos mucho por entender el tema de la Libia de hoy. En relación con Túnez, primer país donde este ciclo de revueltas  se inició, no teníamos mayores relaciones bilaterales. En cambio, con Egipto y Libia, que fueron el segundo y tercer país afectados respectivamente, con esas revueltas, sí las teníamos.

Túnez fue todo un golpe de Estado que su ministro de defensa le montó al presidente. Le infló la situación de manifestantes muertos por la supuesta represión empleada para poder contener la revuelta y lo convenció de que huyera del país. Hoy día, varios dirigentes políticos han sido asesinados y la lucha entre los partidos está a la orden del día,  sin forma que haya visos de salir del conflicto interno. Con Túnez teníamos relaciones desde el plano de la diplomacia multilateral y en función del grupo de los no-alineados.

En Egipto el presidente Mubarak fue derrocado del poder tras intentar poner a su hijo al frente del país, cosa que el ejército no permitió, dándole  un golpe de Estado, disfrazado de revuelta popular, cuando en verdad se llevó a los Hermanos Musulmanes al gobierno. Y aún cuando éstos eligieron posteriormente a un nuevo presidente bajo el modelo de elecciones occidentales, el ejército lo encarceló y una nueva ola de desestabilización se apoderó de Egipto. Hasta hoy día, este país norafricano está bajo el marco de la desestabilización interna. La lucha entre islamistas, el ejército y otras corrientes culturales y políticas están en choque por el poder.

Lo interesante de todo lo sucedido en Egipto es que, desde el encarcelamiento del primer presidente electo bajo el “modelo democrático Occidental”, la hermandad musulmana que lo llevó al poder y mantiene un peso político fuerte en el mundo árabe y en Turquía y hasta gobierna (buscando siempre cómo insertarse a Occidente), no fue reconocido a lo interno. ¿Por qué incentivar el proceso desestabilizador en ese país aun después de extirpado el cáncer dictatorial de Mubarak?

Hoy día, Egipto no irradia al resto de la región el Panarabismo de Nassar como hace décadas atrás. Ni mucho menos representa un peligro para Israel. Además de estar bajo las posibilidades de un enorme nivel de proyectos de inversión y comercio con Israel, es parte de un mecanismo muy raro y casi difuso en el conflicto actual entre palestinos e Israelíes en estos días.

A mediados del ataque indiscriminado de Israel a Gaza, para negociar un cese al fuego entre Hamas e Israel, este último traslada sus propuestas a EE.UU. Los estadounidenses a Egipto y Egipto al gobierno Palestino. Este lo transmite al enlace de Qatar y, este último, se comunica finalmente con Hamás. Si bien es cierto que, ahora en la parte  final del conflicto (por marcar un periodo de esta nueva agresión contra los palestinos), Egipto ha ocupado un mejor lugar, genera sus dudas en torno a cómo ha recuperado este papel.

Lo anterior dice mucho. Más bien, Egipto, ahora, en mucho depende de Oligarquías como la de Arabia Saudita, que corrió a hacerle un desembolso billonario para que no se fuera a la ruina y se convirtiera en Estado fallido. De hecho Arabia Saudita también apoya a los grupos fundamentalistas islámicos, con base en acuerdos oscuros. Al-Queada ha sido un guion muy bien ejecutado y repetido en varios escenarios hasta hoy día.

Nicaragua mantiene su representación diplomática, y ha ampliado su presencia en Irán y  Qatar tras la visita de alto nivel que representantes de estos países realizaron al nuestro país. A eso se le denomina agilidad diplomática en función de la búsqueda de mejores posibilidades de inversión para el país.
 
Con Libia, nuestras relaciones históricas eran aún más fuertes, pues cuando dos mandatarios son amigos, las dificultades burocráticas y protocolarias no tienen mayor peso. Libia nos acompañó decididamente en los tiempos difíciles de los 80s, cuando estábamos siendo 0gredidos por EE.UU. Prácticamente, los libios nunca dejaron de ser amigos.

Lamentablemente, Libia cayó en esa trampa mortal de Occidente: las malintencionadas y mal llamadas primavera árabes la llevaron a que su situación interna se vuelto caótica. Once meses de guerra y destrucción dejó al país en ruinas y dividido tribalmente. La Libia próspera, competitiva (según la jerga occidental en boga), sin igual en su estado de bienestar para sus ciudadanos y en función de ayudar a toda África y Medio Oriente, fue destruida.

Hoy Libia enfrenta un camino muy difícil hacia la transición democrática. Las tribus que residen en la parte petrolífera, no desean que sea Trípoli, el que la administre. Hay más milicianos rebeldes aún armados por todo el país, a los que el nuevo ejército y los órganos de seguridad del Estado no pueden controlar. Evitan el enfrentamiento, para buscar una salida a la situación de pos guerra. El gobierno de esta sufridísima nación africana se fundamenta en el parlamento y tratan de llevar a cabo una elección que escoja a un presidente, según el modelo occidental.

Nicaragua a pesar de tener excelentes relaciones con Libia, no tenía embajada en Trípoli, pero los libios si y aun la mantienen.

Tras Túnez, Egipto y Libia, la destrucción fue traslada a Siria. La situación en este país es, en parte de su territorio, caótica. Más de 200 mil muertos y más de 3 millones de refugiados. Todo el planeta sabe que de no ser por el firme apoyo de Rusia, en primer lugar, e Irán, la receta en de desestabilización de los EE.UU hubiera sido todo un éxito y que sin ello, hoy Siria estaría convertido en otro estado fallido. 
Para frenar a Rusia, el escenario de destrucción y amenaza de guerra fue trasladado a la frontera cercana con este gigantesco país, propiamente a Ucrania. Con Irán existe un tema pendiente muy serio sobre su programa nuclear. Tema que se uso contra Sadam Hussein y Libia en su momento.

Con países de menor peso en la región, como los destruidos hasta hoy, se analiza mucho mejor lo que implican las manos sueltas de Israel en contra del pueblo de Palestina. Inmediatamente se viene a la mente la falta que hacen líderes y países en la región que los puedan detener política y militarmente, e insistir en que las Naciones Unidas se transformen en algo mejor, que evite y prevenga barbaries como la que hoy estamos viviendo en el sector de Gaza.

Ahora toma mucho más forma la insistencia injustificada de la administración Bush de atacar sin prueba alguna a Iraq a raíz del 11 de septiembre del 2001.  Hoy Iraq sigue siendo un infierno, sobre todo con el ya famoso Estado Islámico y Levante que, con su repentina capacidad militar, la matanza y exterminio de cristianos y la decapitación de un periodista estadounidense, casi ha opacado la barbarie sionista realizada en estos dos últimos meses; y hasta ha servido para limpiarle la imagen a EE.UU y para que Barack Obama retome el tema Iraquí y Sirio con derecho de bombardear el territorio de estos dos estados.

Ahora resultan más comprensibles los planes de occidente de desestabilizar a Iraq, Túnez, Libia, Egipto y Siria entre otros. Lástima que la historia no tiene marcha atrás y el sistema internacional está a favor del uso de la fuerza de los más fuertes. Lástima que las capacidades del análisis estratégico de los Estados ya destruidos no dieron a luz la unidad regional que los planes occidentales ameritaban.

*Manuel s. Espinoza Jarquín

Presidente del Centro regional de estudios Internacionales.
CREI






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