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domingo, 16 de abril de 2017

“DIEZ DÍAS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO” OBRA DEL PERIODISTA ESTADOUNIDENSE JOHN REED


“DIEZ DÍAS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO” OBRA DEL PERIODISTA ESTADOUNIDENSE JOHN REED
Humberto Vargas Carbonell

Copio unas líneas de la obra del periodista estadounidense, John Reed quien escribió un libro de un extraordinario valor político y científico. Lo publicó con el nombre “LOS DIEZ DÍAS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO”. Esos diez días son la historia de todo el complejo movimiento de fuerzas políticas que, enfrentadas y en lucha permanente, dieron lugar al triunfo de la Revolución Socialista en Rusia.

Este libro lo leí por primera vez hace muchos años, tantos que para entonces podía considerarme joven. Me pareció en aquella ocasión un libro fascinante, ahora en la relectura me dejó la convicción de que estaba gozando una genial obra de periodismo político. 

Recomiendo su lectura sobre todos los jóvenes que aspiran a una vida mejor para todo el pueblo, es decir, a los muchachos revolucionarios.

Este libro rompe los esquemas y por eso es una maravillosa lección de la dialéctica de la lucha de clases. En los días de su relato no hubo quietud en ningún sentido, hasta los segundos resultaron decisivos para la solución final, la victoria del proletariado revolucionario. Esos segundos están en sus páginas.

Copio este párrafo porque no ha existido ni existirá un movimiento revolucionario que no sea combatido por los explotadores.

Desde la Comuna de París a nuestros días esto ha sido así. No hay excepciones. Posiblemente el caso más brutal de la historia ha sido el bloqueo a Cuba y en este momento la agresión de la burguesía vendida y sus compradores yanquis contra la Revolución Bolivariana.

Uno de sus métodos ha sido la “guerra económica” que es el sabotaje contra las condiciones de vida del pueblo.

Copio unas líneas sobre lo que ocurrió cuando aún los comunistas no tenían el poder y que es lo ocurre ahora en la Venezuela Bolivariana.

A continuación lo escrito por John Reed:

“Muchos autores han justificado su hostilidad al Gobierno soviético pretextando que la última fase de la revolución no fue otra cosa que una lucha defensiva de los elementos civilizados de la sociedad contra la brutalidad de los ataques de los bolcheviques. Ahora bien, fueron precisamente esos elementos, las clases poseedoras, quienes, viendo crecer el poderío de las organizaciones revolucionarías de la masa, decidieron destruirlas, costase lo que costase, y poner una barrera a la revolución. Dispuestos a alcanzar sus objetivos, recurrieron a maniobras desesperadas. Para derribar el ministerio Kerenski y aniquilar a los Soviets, desorganizaron los transportes y provocaron perturbaciones interiores; para reducir a los Comités de fábrica, cerraron las fábricas e hicieron desaparecer el combustible y las materias primas; para acabar con los Comités del ejército restablecieron la pena de muerte y trataron de provocar la derrota militar. Esto era, evidentemente, arrojar aceite, y del mejor, al fuego bolchevique. Los bolcheviques respondieron predicando la guerra de clases y proclamando la supremacía de los Soviets. Entre estos dos extremos, más o menos ardorosamente apoyados por grupos diversos, se encontraban los llamados socialistas "moderados", que incluían a los mencheviques, a los socialrevolucionarios y algunas fracciones de menor importancia. Todos estos partidos estaban igualmente expuestos a los ataques de las clases poseedoras, pero su fuerza de resistencia se hallaba quebrantada por sus mismas teorías. Los mencheviques y los socialrevolucionarios consideraban que Rusia no estaba madura…

Los revolucionarios vencieron y demostraron que Rusia estaba madura.
s reacciones

viernes, 23 de septiembre de 2016

SOLIS ACERTÓ AL NEGARSE A ESCUCHAR AL GOLPISTA TEMER

SOLIS ACERTÓ AL NEGARSE A ESCUCHAR AL GOLPISTA TEMER
Humberto Vargas Carbonell

El Presidente Solís no escuchó, al parecer porque no quiso, el discurso del golpista Temer, ahora “presidente golpista” de Brasil.

Una hipótesis pertinente es que no quiso avalar con su presencia, la vía francamente golpista que llevó a la Presidencia de Brasil al orador de turno.

Nadie medianamente informado puede dudar de que en Brasil se consumó un golpe de Estado contra la Presidenta Dilma Rousseff quien fue elegida por más de 54 millones de electores.

Un golpe de Estado es la interrupción del ejercicio de sus funciones a un Jefe de Estado y de gobierno, por vías ilegales. Esto es lo que ocurrió en Brasil. Aquí lo principal no fue el procedimiento sino la clarísima ausencia de un acto capaz de legitimar el proceso. A la Presidenta Roussef no se le comprobó la comisión de un delito ni una conducta impropia

El procedimiento es vicioso puesto que permite que una mayoría parlamentaria ponga fin al ejercicio de las funciones propias de Presidente de la República a quien le fueron señaladas por la voluntad mayoritaria del pueblo.

El principal promotor de la destitución de la Presidenta ya fue destituido de su función porque le fueron comprobados múltiples actos de corrupción. Este corrupto oficiaba de Presidente del congreso brasileño.

La Presidenta Dilma Roussef fue víctima de una coalición de políticos corruptos. Esta entente es la que actualmente gobierna en ese enorme país. Evidentemente esa mafia incluye al golpista Michel Temer.

La indiferencia política y, en general, sobre los demás procesos sociales, es hoy la fuente principal de las desgracias humanas provocadas por la explotación capitalista-imperialista. Cuando alguien rompe esa indiferencia es razón suficiente para sentirse optimista, aunque sea solo por unos minutos. Eso hizo el Presidente Solís cuando abandonó la silla de las Naciones Unidas para protestar por la presencia de un gobernante espurio. Si así fue, en buena hora.

El mismo camino anduvieron los representantes de Cuba, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Venezuela.

Las razones pueden ser diversas, pero el efecto el mismo. Eso es lo importante.

Los asustadizos diputados y periodistas pegaron el grito al cielo: ¿Qué pensarán los yanquis? Esta es una preocupación vergonzosa e indigna. Suman así la dependencia espiritual a la económica. Tienen miedo porque saben que la “ética” yanqui aplica una dicotomía muy sencilla, eres mi sirviente o mi enemigo. Son daltónicos políticos, incapaces de ver los medios tonos, por un lado están los rojos y por el otro los incoloros.

Para cualquier país es una desgracia ser gobernado por corruptos pero la desgracia es mayor cuando es gobernado por cobardes. El summum de los males es tener en la cúspide política a los que reúnen ambas condiciones: son corruptos y cobardes. He ahí a los vende patrias.

Especial atención merecen las “angustias” de los liberacionistas, puesto que su fundador, José Figueres Ferrer, se negó a participar en la X Conferencia Interamericana (OEA) como protesta contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Es cierto que protestó pero también lo es que volvió al redil.

Esa X conferencia se realizó en Caracas, en 1954, cuando ya Pérez Jiménez había sido declarado por una Asamblea Constituyente Presidente Constitucional para el periodo 1953-1958. No obstante haberse cumplido el formalismo jurídico, Figueres mantuvo su opinión, seguramente solicitada por su amigo Rómulo Betancourt.

Me parece oportuno señalar que en esa X Conferencia se diseñó el golpe de Estado contra el Gobierno Democrático de Jacobo Arbenz.

John Foster Dulles era entonces Secretario de Estado de los Estados Unidos y socio de la United Fruit Co.

Llegó a Caracas, pronunció un discurso de apenas 10 minutos y el Ministerio de Colonias, decidió el derrocamiento del Gobierno Democrático de Guatemala.

Solamente el Canciller de la Dignidad, el guatemalteco Guillermo Torriello, votó contra las infames resoluciones de esa conferencia.

Se abrió para el pueblo guatemalteco un periodo trágico que no ha terminado.

Estarían los diputados liberacionista de hoy dispuesto a condenar a Figueres por su no asistencia a la X Conferencia Interamericana.

Revisen la historia.

Seguramente el señor Solís, como antes Figueres volverá al redil. Esta perspectiva no impide reconocer un acto valiente contra el dictador brasileño.

http://www.revistacalufa.com/2016/09/solis-acerto-al-negarse-escuchar-al.html

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