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viernes, 1 de julio de 2011

¡Por ahora y para siempre viviremos y venceremos!

¡Por ahora y para siempre viviremos y venceremos! 
Por Hugo Chávez Frías 


Cubadebate.cu | 1 julio de 2011
 
 
La Habana. 
 
 
Mensaje al pueblo venezolano:

 
“Yo espero mucho del tiempo. Su inmenso vientre contiene más esperanzas que sucesos pasados y los acontecimientos futuros han de ser superiores a los pretéritos". 
 
Simón Bolívar.

 
El tiempo y sus ritmos, el tiempo y sus mandatos, el tiempo y sus designios, como está señalado en el Eclesiastés, me llevan hoy a leer este comunicado a la nación venezolana y a la opinión pública internacional, muy pendientes como sé han estado de la evolución de mi salud, desde que hace varias semanas comenzó a dar muestras evidentes de deterioro.

 
Después de la excelente gira que hicimos por Brasil y Ecuador entre los días 5 y 7 de junio próximo pasados, llegamos a la Cuba solidaria de siempre para concluir la jornada con la revisión y firma de nuevos acuerdos de cooperación.

 
Confieso que desde el punto de vista de mi salud solo tenía previsto hacerme un chequeo en la rodilla izquierda, ya casi recuperada de aquella lesión de comienzos de mayo.

 
A lo largo de toda mi vida vine cometiendo uno de esos errores que bien pudiera caber perfectamente en aquella categoría a la que algún filósofo llamó “errores fundamentales”: descuidar la salud y, además, ser muy renuente a los chequeos y tratamientos médicos. Sin duda ¡qué error tan fundamental!, y sobre todo en un revolucionario con algunas modestas responsabilidades como las que la revolución me vino imponiendo desde hace más de 30 años.

 
Sin embargo, ya en La Habana, cuando caía la tarde del miércoles 8 de junio, allí estábamos de nuevo con Fidel, con aquel gigante que ya superó todos los tiempos y todos los lugares. Seguramente no fue difícil para Fidel darse cuenta de algunos malestares, que, más allá de mi rodilla izquierda, yo había venido tratando de disimular desde varias semanas atrás. Me interrogó casi como un médico, me confesé casi como un paciente, y esa misma noche todo el inmenso avance médico que la Revolución Cubana ha logrado para su pueblo, y una buena parte del mundo, fue puesto a nuestra plena disposición, iniciándose un conjunto de exámenes, de diagnósticos.

 
Fue así como se detectó una extraña formación en la región pélvica que ameritó una intervención quirúrgica de emergencia ante el inminente riesgo de una infección generalizada. Eso fue el sábado 11 de junio, muy temprano en la mañana, algunas horas antes del anuncio que fue leído al país y al mundo, y que ha desatado tantas manifestaciones de solidaridad que no dejan de emocionarme a cada instante.

 
Luego de aquella operación, que en principio logró el drenaje del absceso, comenzó un tratamiento antibiótico intensivo con una positiva evolución, que trajo una notable mejoría. Sin embargo, y a pesar de la favorable evolución general, a lo largo del proceso de drenajes y de curas, fueron apareciendo algunas sospechas de la presencia de otras formaciones celulares no detectadas hasta entonces.

 
Comenzó, por tanto, y de inmediato, otra serie de estudios especiales citoquímicos, citológicos, microbiológicos y de anatomía patológica que confirmaron la existencia de un tumor abscesado con presencia de células cancerígenas, lo cual hizo necesaria la realización de una segunda intervención quirúrgica que permitió la extracción total de dicho tumor.

 
Se trató de una intervención mayor, realizada sin complicaciones, tras la cual he continuado evolucionando satisfactoriamente, mientras recibo los tratamientos complementarios para combatir los diversos tipos de células encontradas y así continuar por el camino de mi plena recuperación.


Mientras tanto, me he mantenido y me mantengo informado y al mando de las acciones del gobierno bolivariano, en comunicación permanente con el vicepresidente, compañero Elías Jaua y todo mi equipo de gobierno.


Agradezco infinitamente las numerosas y entusiastas demostraciones de solidaridad que he recibido del pueblo venezolano y otros pueblos hermanos, así como de Jefes de Estado y de Gobierno de numerosos países del mundo, desde la convicción de que todo ese amor, de que toda esa solidaridad constituyen la más sublime energía que impulsa e impulsará mi voluntad de vencer en esta nueva batalla que la vida nos ha puesto por delante, y de manera muy especial al pueblo cubano, a la nación cubana, a Fidel, a Raúl, a toda esta legión médica que se ha puesto al frente de esta batalla de una manera verdaderamente sublime.


Sin embargo, también he estado muy consciente de cierto grado de angustia e incertidumbre que ha estado recorriendo, a lo largo de estos días, de estas noches, el alma y el cuerpo de la nación venezolana. Creo que más allá de los intentos manipuladores de algunos sectores bien conocidos, esos sentimientos eran y son inevitables, y forman parte de la propia naturaleza humana, rodeada esta, además, por las circunstancias que la enmarcan y muchas veces la sacuden, como en este caso ocurre.


Desde el primer momento asumí todas las responsabilidades en cuanto al cuido estricto por la veracidad de las informaciones a ser trasmitidas, fundamentándome en un doble conjunto de razones: la razón médico-científica, en primer término, y, en segundo lugar, y de manera especialmente cuidada desde lo más profundo de mi alma y de mi conciencia, la razón humana, la razón amorosa, para ser más preciso, ¡la razón amorosa!


De la primera, es decir, de la razón médica, ya hemos hablado un poco. Ha sido un proceso lento y cuidadoso de aproximación y diagnóstico, de avances y descubrimientos a lo largo de varias etapas, en las cuales se vino aplicando un riguroso procedimiento científico que no aceptaba ni acepta apresuramientos ni presiones de ningún tipo. La norma suprema que sustenta esta poderosa razón es la plena verificación científica, más allá de los indicios y sospechas que vinieron apareciendo.

 
Y acerca de la razón amorosa, estoy obligado ahora a hablarles desde lo más hondo de mí mismo. En este instante recuerdo el 4 de febrero de aquel estruendoso año 1992. Aquel día no tuve más remedio que hablarle a Venezuela desde mi ocaso, desde un camino que yo sentía me arrastraba hacia un abismo insondable. Como desde una oscura caverna de mi alma brotó el “por ahora” y luego me hundí.

 
También llegan a mi memoria ahora mismo aquellas aciagas horas del 11 de abril de 2002. Entonces también le envié a mi amado pueblo venezolano aquel mensaje, escrito desde la Base Naval de Turiamo, donde estaba prisionero, Presidente derrocado y prisionero. Fue como un canto de dolor, lanzado desde el fondo de otro abismo, que sentía me tragaba en su garganta y me hundía y me hundía.


Ahora, en este nuevo momento de dificultades, y sobre todo desde que el mismo Fidel Castro en persona, el mismo del Cuartel Moncada, el mismo del Granma, el mismito de la Sierra Maestra, el gigante de siempre, vino a anunciarme la dura noticia del hallazgo cancerígeno, comencé a pedirle a mi señor Jesús, al Dios de mis padres, diría Simón Bolívar; al manto de la Virgen, diría mi madre Elena; a los espíritus de la sabana, diría Florentino Coronado; para que me concedieran la posibilidad de hablarles, no desde otro sendero abismal, no desde una oscura caverna o una noche sin estrellas. Ahora quería hablarles desde este camino empinado por donde siento que voy saliendo ya de otro abismo. Ahora quería hablarles con el sol del amanecer que siento me ilumina. Creo que lo hemos logrado. ¡Gracias, Dios mío!


Y, finalmente, mis amados y amadas compatriotas; mis adoradas hijas e hijos; mis queridos compañeros jóvenes, niñas y niños de mi pueblo; mis valientes soldados de siempre; mis aguerridos trabajadores y trabajadoras; mis queridas mujeres patriotas; mi pueblo amado, todo y uno solo en mi corazón, les digo que el querer hablarles hoy desde mi nueva escalada hacia el retorno no tiene nada que ver ya conmigo mismo, sino con ustedes, pueblo patrio, pueblo bueno. Con ustedes no quería ni quiero para nada que me acompañen por senderos que se hundan hacia abismo alguno. Les invito a que sigamos juntos escalando nuevas cumbres, que hay semerucos allá en el cerro y un canto hermoso para cantar nos sigue diciendo desde su eternidad el cantor del pueblo, nuestro querido Alí Primera.


!Vamos pues, vamos, con nuestro padre Bolívar, en vanguardia, a seguir subiendo la cima del Chimborazo!

 
¡Gracias Dios mío! ¡Gracias pueblo mío! ¡Gracias, vida mía!

 
¡Hasta la victoria siempre!

 
¡Nosotros venceremos!

 
La Habana, esta querida y heroica Habana, 30 de junio de 2011.

 
Desde la patria grande, les digo, desde mi corazón, desde mi alma toda, desde mi esperanza suprema, que es la de un pueblo: ¡Por ahora y para siempre viviremos y venceremos!


¡Muchas gracias! ¡Hasta el retorno! 
 
 
http://www.radiolaprimerisima.com/noticias/general/101505/por-ahora-para-siempre-viviremos-venceremos
 

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Carta de Chávez a Fidel: “Saldremos adelante”

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 Carta de Chávez a Fidel: “Saldremos adelante”

  Hugo Chávez Frías
15 Septiembre 2010 


Querido Fidel.


Camarada:


En verdad que estamos pasando por una ola de adversidades.


Al amanecer de hoy martes, un helicóptero de la Armada Bolivariana que participaba en el rescate exitoso de 21 compatriotas de dos pequeñas embarcaciones perdidas desde hacía 48 horas (faltando todavía una tercera embarcación), se estrelló y a esta hora (10:00 hrs.) acabo de hablar con el Vicealmirante que comanda las operaciones. Están rescatando algunos cuerpos sin vida. ¡Otra tragedia!


Como tú sabes, sin embargo, somos los hijos de la tormenta, los hijos de Bolívar, “el hombre de las dificultades”.


¡Y saldremos adelante! A nombre de nuestro Pueblo, de los familiares de los caídos, del Gobierno Revolucionario y por la memoria de nuestros mártires, te hago llegar el más profundo agradecimiento por tus notas de pesar y tus palabras de solidaridad.


Tú lo sabes, Maestro que has sido ante la adversidad, que los revolucionarios nos crecemos ante ella, o como lo dijera el Padre Simón Bolívar “.. .lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”.


¡Hasta la victoria siempre, Fidel!
¡¡Venceremos!!
Hugo Chávez
14SEPT2010 10:25 HRS.

http://www.cubadebate.cu/hugo-chavez-frias/2010/09/15/carta-de-chavez-a-fidel-saldremos-adelante/

Carta de Fidel a Chávez: “Mis más profundos sentimientos de solidaridad”

Fidel Castro Ruz

14 Septiembre 2010
 

Querido Hugo:


Deseo transmitirte el profundo dolor que me causó la muerte de Willian Lara, gobernador del estado Guárico, siempre amigo y defensor de la amistad entre nuestros dos pueblos.


Cayó desafiando el peligro y cumpliendo el deber con la Patria y la Revolución. No vaciló un segundo en cruzar el puente, ya bajo las aguas del creciente y amplio río, como suelen serlo en Venezuela; le preocupaban los que estaban al otro lado de la corriente. Nada más justo que concederle la Orden del Libertador y las sentidas palabras que pronunciaste al pie de su féretro.


Mas, quiso el azar que, el mismo día, falleciera otro fiel luchador por la Revolución Bolivariana: Guillermo García Ponce.


Cuando se produjo, a la vez, el desdichado accidente aéreo en el estado venezolano de Bolívar, algo propio de nuestra agitada época, el mundo tuvo una prueba de lo que esa Revolución significa para el pueblo; en cuestión de minutos, todos los recursos disponibles fueron puestos a disposición de las decenas de personas sobrevivientes.


A los familiares que perdieron seres queridos, los de aquellos en que algún miembro lucha por sobrevivir,  al pueblo de Venezuela, y a ti, deseo transmitirles mis más profundos sentimientos de solidaridad.


¡Ánimo y adelante!


Fidel Castro Ruz


Septiembre 13 de 2010


9 y 11 p.m.



http://www.cubadebate.cu/fidel-castro-ruz/2010/09/14/carta-de-fidel-a-chavez-mis-mas-profundos-sentimientos-de-solidaridad/

lunes, 26 de julio de 2010

Grande Bolívar!

Hugo Chávez rinde homenaje a Bolívar

 Grande Bolívar!

Hugo Chávez Frías

25 Julio 2010  

 

I


Productivas, y por demás copiosas, fueron las actividades de esta semana que termina y harto difícil será referirme a todas con la atención debida que merecen. Haré el máximo esfuerzo de síntesis.

Bien lo decía el Padre Bolívar: “El mejor sistema de Gobierno será aquel que le proporcione a su pueblo la mayor suma de seguridad social, la mayor suma de estabilidad política, y la mayor suma de felicidad posible”. Seguridad social, tal es nuestro cometido, porque son sagrados mandatos que Bolívar nos legara. En tal sentido, en un acto especial este lunes 19 de julio, honramos tal compromiso entregando sus libretas a nuevos pensionados y pensionadas del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, atendiendo a lo dispuesto en el decreto 7.401. Hemos planteado la incorporación al beneficio de pensiones de todas aquellas personas que no completaron el requisito de 750 cotizaciones.


El martes 20 asistí a la graduación de la II Promoción de la Policía Nacional Bolivariana: son 1 mil 474 oficiales de policía al servicio del pueblo y cuya guía es la ética socialista. Organización para la seguridad, la lucha contra la impunidad, la prevención de las conductas desviadas y un cotidiano ejercicio fundado en la razón y el sentimiento y, por supuesto, en el respeto a la dignidad humana a la hora de usar la fuerza, son las características que, desde ya, constituyen el blindaje de nuestro novísimo cuerpo policial.


Durante la fraterna visita que nos brindara este miércoles 21 de julio el Presidente de la República Cooperativa de Guyana, ese buen amigo llamado Bharrat Jagdeo. Guyana se está integrando con nosotros al continente suramericano, y no solo ya a la fachada caribeña. Lejos debe quedar aquella visión que le tenía asignada a Guyana un rol extracontinental, extra suramericano, como si nunca hubiese estado enclavada en la espesura norte de nuestra Amazonía. Este es un compromiso que adquirimos para, precisamente, fortalecer nuestra UNASUR y alcanzar una verdadera integración regional. En este preciso sentido, pronto Guyana recibirá la secretaría pro témpore de Unasur de manos del Ecuador.


El jueves 22 recibí la grata visita de ese gran amigo nuestroamericano, el gran Diego Armando Maradona. Aquí vino con la frente en alto, como siempre, el hombre que le ha dado las más grandes satisfacciones y alegrías a su amada Argentina. Así lo reconoció la presidenta Cristina Fernández de Kirchner recientemente cuando la selección regresó de Sudáfrica y recibía los ataques de la canalla mediática, apátrida en todos los sentidos. Igualmente, ha llenado de gloria a nuestro continente, haciéndolo respetar en todos los escenarios, porque Maradona es Argentina en la misma medida en que es América.


Junto a ese gran astro de nuestro fútbol, asistimos a la graduación de los 326 egresados de la Universidad Deportiva del Sur en San Carlos, Cojedes, quienes recibieron el título que los acredita como licenciados especialistas en Deporte para convertirse en luz del mundo y sal de la tierra. Luz para iluminar de conocimiento a los pueblos y sal para luchar contra la corrupción de los valores. Lo reitero: estos muchachos y muchachas, son y tienen que ser los forjadores de la nueva patria, del humanismo, de los valores del socialismo y, por supuesto, de la Revolución deportiva que está en marcha en Venezuela.


También junto a Maradona, esa mañana del jueves, quiero recordarlo, ante tantas provocaciones y tantas agresiones por parte de quien es el administrador de los intereses estadounidenses en Colombia, no nos quedó más alternativa, por dignidad, que romper totalmente las relaciones diplomáticas con su gobierno. Fue un anuncio que hice con una lágrima cruzándome en el corazón. Confío en que la Colombia bolivariana, la Colombia que piensa y ama, la Colombia profunda que encarna su pueblo, la Colombia de sus grandes intelectuales y sus verdaderos líderes políticos, haga sentir la fuerza de su voz contra quienes quieren convertirla en la plataforma de una intervención militar estadounidense en Venezuela.


Tenemos que recibir señales claras e inequívocas de que hay una voluntad política real en el nuevo gobierno de Colombia, para reemprender el camino del diálogo, sin trampas, y sin obviar que Uribe deja tierra arrasada detrás de sí y todos los puentes rotos. Esperaremos.


Bandera venezolana confeccionada en honor al Libertador de América, Simón Bolivar. Foto: Prensa Miraflores

 

II


Quiero recordar contigo, compatriota que me lees, a un gran historiador colombiano, Indalecio Liévano Aguirre, cuando en su formidable obra Bolivarismo y Monroísmo expresaba: “Nunca como en la primera mitad del siglo XIX americano fue tan verdad para el liderazgo político estadounidense la máxima aquella de “divide y reinarás”. La preocupación de Estados Unidos era visible en relación a la consolidación o la constitución del cuerpo anfictiónico o Asamblea de Plenipotenciarios, y fueron giradas instrucciones a los agentes diplomáticos en Hispanoamérica para que a toda costa lo impidieran y evitaran se consumaran los ideales bolivarianos. Para su juego utilizaron la difamación política, y como víctima al hombre que impulsaba con mayor fuerza la causa unionista hispanoamericana: Simón Bolívar.”


Hoy 24 de julio al celebrar su natalicio-y conmemorando, también, la Batalla Naval del Lago de Maracaibo y Día de nuestra Armada Bolivariana-no he dejado de pensar en el Padre Libertador y en esa llamarada que se ha desprendido y disparado de sus huesos gloriosos: cuántas pasiones se han desbordado en todos estos días.


Por un lado, cuánto odio y egoísmo, cuánta burla rastrera y envidia realenga en ese sector que es heredero de la oligarquía paecista y santanderista en Colombia y en Venezuela. Es como si el espíritu de Bolívar les estuviera hurgando en la llaga apátrida: los herederos de Santander, secundados por los herederos de Páez, reactivaron con mal de rabia y espumarajos en sus bocas, su contumaz antagonismo contra la anfictionía y unión americana propuesta por Bolívar; a ambos no los guía sino la difamación contra nuestro Libertador y contra todo lo que rezuma su espíritu y gloria; su solo nombre los perturba.


Pero, por otro lado, cuánto amor desatado, cuánto alegría, cuántos rostros iluminados de todas esas mujeres y niñas, hombres y muchachos, quienes al compás de las puntadas de sus corazones fueron zurciendo el pabellón patrio; el tricolor que hoy va a cubrir sus huesos como expresión de lo que él siempre quiso merecer y merece: las bendiciones de nuestro Pueblo y de todos los Pueblos que lo siguen amando.


Año 1783: “En ese año mismo el rey Carlos IV de España, unido por el pacto de familia con el soberano de Francia, obligó a Inglaterra a reconocer la independencia de las colonias de Norteamérica. Acababa de nacer el que habría de arrebatarle también las suyas”, nos dice magistralmente Felipe Larrazábal en su obra Simón Bolívar. Vida y escritos del Libertador. Y es que, sin duda, Bolívar nace dentro de un contexto histórico que dejaría una profunda impronta en él: la independencia de los Estados Unidos, la Revolución industrial, la Revolución francesa y la independencia de Haití.

Este 24 de julio le hemos entregado a Su Excelencia El Libertador en el Panteón Nacional, la bandera que, desde siempre, merecía: una bandera que es hechura popular; que ha salido de las manos mismas del Pueblo -en especial de las manos de las mujeres que lo encarnan- con el más grande amor, con la mayor devoción. Es una bandera que es expresión genuina del sentimiento colectivo, de la conciencia colectiva para la que el bolivarianismo se ha convertido en cimiento de nuestra identidad, de nuestra dignidad y de nuestra decisión de luchar hasta vencer: hasta conquistar nuestra Independencia definitiva.


Nunca, como en este 24 de julio de 2010, el Panteón se ha iluminado con tal fervor patrio y tal devoción popular. Así lo sentí con el mayor de los estremecimientos. Bolívar ha regresado definitivamente en el amor del pueblo y vive, como fuego sagrado, en él.


Quiero volver a evocar las hermosas palabras con las que el gran pensador uruguayo José Enrique Rodó abre su ensayo sobre nuestro Padre de la Patria: Grande en el pensamiento, grande en la acción, grande en la gloria, grande en el infortunio, grande para magnificar la parte impura que cabe en el alma de los grandes, y grande para sobrellevar, en el abandono y en la muerte, la trágica expiación de la grandeza. Muchas vidas humanas hay que componen más perfecta armonía, orden moral o estético más puro; pocas ofrecen tan constante carácter de grandeza y fuerza; pocas subyugan con tan violento imperio las simpatías de la imaginación heroica.


Sigámoslo, entonces, por el camino de la grandeza. Seamos dignos del Libertador dando nuestro mayor esfuerzo para hacernos, cada día, un pueblo grande por su heroísmo, por su sabiduría y por su amor.


¡¡Que Viva Bolívar!!


¡Patria, Socialista o Muerte!


¡Venceremos!

http://www.cubadebate.cu/hugo-chavez-frias/2010/07/25/grande-bolivar/

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