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jueves, 5 de marzo de 2015

Cancillería rusa: "Varios países importantes están interesados en formar parte de los BRICS"

RIA Novosti / Alexéi Druzhinin

Cancillería rusa: "Varios países importantes están interesados en formar parte de los BRICS"
RT/Actualidad

Publicado: 6 mar 2015 00:31 GMT | Última actualización: 6 mar 2015 01:45 GMT

La presidencia de Moscú en el grupo BRICS llevará a un nuevo nivel la colaboración entre Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Además, ya existe una lista de países que quieren adherirse al bloque, ha declarado Vadim Lúkov, embajador en misión especial del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso y secretario ejecutivo de la comisión interministerial para la participación de Rusia en el G-20 y el BRICS.

BRICS

"A juzgar por la cantidad, la diversidad y la eficacia de los eventos previstos, la presidencia de Rusia conducirá la colaboración entre los miembros del BRICS a un nuevo nivel", afirmó Lúkov en el marco de la conferencia 'BRICS: perspectivas de la cooperación y el desarrollo'. El funcionario recordó que Rusia asume la presidencia del grupo este abril, informa RIA Novosti.

En el ámbito político internacional, los objetivos principales de Moscú se centrarán en aprovechar el potencial de los BRICS para reforzar la estabilidad estratégica de Rusia y del bloque, "fortalecer la no proliferación de armas de destrucción masiva, luchar contra el terrorismo internacional y aumentar la seguridad de la información internacional", ha revelado Lúkov.

Especial atención merecerá el incremento de la cooperación para solucionar los conflictos regionales, en particular en Oriente Medio y en África del Norte. Además, se crearán grupos de trabajo para la cooperación en la lucha contra las drogas y para la resolución de problemas sociales.

Durante la conferencia, Lúkov ha aseverado que debido al potencial de los BRICS varios países han mostrado interés en unirse al grupo. "Por razones obvias no puedo revelarlos, pero créanme, en esta lista hay una serie de importantes Estados y países en desarrollo", concluyó.



lunes, 17 de noviembre de 2014

Los países BRICS no tienen miedo de las sacudidas externas

© RIA Novosti Alexéi Druzhinin

Los países BRICS no tienen miedo de las sacudidas externas

Publicado: 17 nov 2014 | 1:42 GMT Última actualización: 17 nov 2014 | 1:42 GMT

Los líderes de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, junto con los de otros importantes mercados emergentes están bien preparados para cualquier tipo de choque externo, opina el periodista Kenneth Rapoza.

En su artículo en 'Forbes' Rapoza destaca que el BRICS es capaz de enfrentar cualquier problema, ya sean las sanciones contra Rusia, el debilitamiento de Europa o la explosión de la burbuja de materias primas.

"[Los BRICS] y otros grandes mercados emergentes están bien preparados para manejar las sacudidas externas", destaca en su artículo. 

Esto fue confirmado por los líderes del BRICS en el marco de la cumbre del G20 en Australia, donde hicieron hincapié en que "las economías en desarrollo en general están preparadas para las crisis externas". 

Los presidentes de los cinco países se reunieron en el marco de la cumbre que se celebró este fin de semana en Brisbane. Actualmente, se observan ciertos problemas en los mercados de materias primas. Los precios mundiales del crudo han caído en más del 30%, por debajo de los 80 dólares por barril, desde junio pasado, una tendencia que puede deberse a acciones emprendidas por EE.UU. para debilitar en particular a Rusia, opinan algunos expertos. 
Pero la economía rusa tiene una conveniente reserva de oro y divisas, un presupuesto equilibrado y no experimenta problemas serios de déficit presupuestario y será capaz de soportar el impacto de las sanciones occidentales y los bajos precios de los hidrocarburos, opinan los expertos.

Texto completo en:


sábado, 19 de abril de 2014

Los BRICS crearán su propio FMI

El Fondo de Reservas Monetarias cuenta con capital de los cinco miembros del grupo y estará operando en 2015. Fuente: servicio de prensa

Los BRICS crearán su propio FMI
Olga Samofálova

18 de abril de 2014 Olga Samofálova, Vzgliad

El FMI pronto dejará de ser la única organización del mundo con capacidad para proporcionar ayuda financiera a nivel internacional. Los miembros del grupo de los BRICS crearán una institución alternativa.


Los BRICS han avanzado mucho en el proceso de creación de unas estructuras alternativas al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, instituciones lideradas por EE UU y la Unión Europea. El Fondo de Reservas Monetarias (en sustitución del FMI) y el Banco de Desarrollo (en sustitución del Banco Mundial) de los BRICS iniciarán su actividad ya en 2015. Así lo aseguró el embajador especial del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso Vadim Lúkov.

Brasil ya ha desarrollado el acta constitutiva del Banco de Desarrollo, mientras que Rusia se está encargando de la preparación de los acuerdos interestatales para la fundación del banco, según cuenta el diplomático.

Por otra parte, los BRICS ya han acordado la cuantía correspondiente al capital social de estas dos nuevas estructuras, que ascenderá a 100.000 millones de dólares para cada una.

“En este momento se está negociando la distribución de 50.000 millones de dólares de capital social entre los socios, así como el lugar en el que se emplazarán las sedes”, comentó el diplomático. “Todos los miembros de los BRICS han mostrado interés en que estas se establezcan en su territorio”.

Se prevé que China aportará 41.000 millones de dólares al Fondo de Reservas Monetarias, mientras que Brasil, India y Rusia contribuirán con 18.000 millones cada uno, y Sudáfrica con 5.000 millones de dólares. El volumen de estas aportaciones está directamente relacionado con el volumen de la economía de cada país.

En lo que a las reservas se refiere, si lo comparamos con el FMI —el cual se rige por los Derechos Especiales de Giro (SDR por sus siglas en inglés)—, cuyos fondos ascienden actualmente a 238.400 millones de euros o 369.520 millones de dólares, no hay duda de que el Fondo de Reservas Monetarias está muy por detrás de este. Sin embargo, 100.000 millones de dólares son más que suficientes para los cinco países, mientras que el FMI está integrado por 188 países que podrían requerir ayuda financiera en cualquier momento. 

El Banco de Desarrollo de los BRICS

La creación por parte de los BRICS del Banco del Desarrollo como alternativa al Banco Mundial tiene la finalidad de proporcionar crédito a proyectos que no solo beneficien a Estados Unidos o a la Unión Europea, sino principalmente a los países emergentes.

El objetivo principal de este banco será financiar proyectos externos, puesto que los internos pueden desarrollarse dentro del marco nacional. Por ejemplo, Rusia cuenta con un Fondo de Bienestar Social propio para ello.

“Los créditos del Banco de Desarrollo se destinarán no tanto a los propios BRICS, como a la inversión en proyectos de infraestructuras en otros países, incluidos otros países africanos. La concesión de un crédito a un país africano para la puesta en marcha de un programa de desarrollo hidroeléctrico, por ejemplo, beneficiaría a los BRICS, ya que estos se encargarían de suministrar los equipos necesarios o de aportar la mano de obra cualificada”, explica Iliá Prilepski, miembro del Grupo de Expertos en Economía. Si el crédito lo concediera el FMI, esos mismos equipos los suministrarían los países occidentales que están al mando del proyecto.

La creación del Bando de Desarrollo tiene también connotaciones políticas, puesto que permitirá a los BRICS promover sus intereses en el extranjero. “Se trata de un movimiento político que permitirá destacar el fortalecimiento a nivel internacional de aquellos países, cuya opinión es ignorada con frecuencia por sus colegas estadounidenses y europeos. Cuanto más fuerte sea esta alianza y su posición en el escenario internacional, más sencillo resultará defender los intereses particulares de sus miembros”, comenta la directora del departamento analítico del fondo de inversión Golden Hills-Capital AM, Natalia Samoilova.

“Por otra parte, la creación de estas estructuras alternativas no quiere decir que los BRICS vayan a abandonar el Banco Mundial o el FMI, al menos en un primer momento”, añade Prilepski. 

El Fondo de Reservas Monetarias

Por otro lado, el Fondo de Reservas Monetarias de los BRICS constituirá un seguro o garantía en caso de que uno de los miembros de este grupo experimente problemas financieros o déficit presupuestario. En la época soviética esto se conocía como ‘caja mutua de ahorros’, comenta el vicedirector general de la consultora HEADS, Nikita Kulikov. Los países que conforman el fondo se avalan unos a otros.

La necesidad de este tipo de avales se hace evidente ante los acontecimientos más recientes: las divisas de los países emergentes, incluido el rublo ruso, están experimentando una fuerte caída.

El Fondo de Reservas Monetarias permitirá aliviar la falta de liquidez en moneda extranjera de los países miembros cuando estos experimenten problemas en su balanza pagos. En caso de sufrir una devaluación repentina no deseada de la moneda nacional o ante una salida brusca de capital inspirada por una moderación de la política monetaria de la Reserva Federal de los EE UU, los miembros podrán recibir esta ayuda, evitando así problemas internos como una posible crisis de sus sistemas bancarios. El Fondo de Reservas Monetarias permitirá a los bancos que no sean capaces de hacer frente a sus préstamos saldar deudas con sus acreedores extranjeros.

Esta estructura promete convertirse en una buena alternativa al FMI, que tradicionalmente se ha dedicado a apoyar a las economías que se encuentran en una situación presupuestaria grave.

“La mayor parte de los fondos se destina al rescate del euro o de las moneda nacionales de los países desarrollados. Si tenemos en cuenta que la dirección del FMI está en manos de los países occidentales, hay pocas esperanzas de que podamos recibir una ayuda. Por esta razón, la creación del Fondo de Reservas Monetarias no está de más”, explica el embajador del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.

Natalia Samoilova cree también que el Fondo de Reservas Monetarias ayudará a los BRICS a abandonar gradualmente la intermediación del dólar en sus intercambios; aunque para esto hará falta tiempo.

De momento, el capital social del Banco de Desarrollo y del Fondo de Reservas Monetarias de los BRICS se establecerá en dólares estadounidenses, lo que supone a su vez un apoyo al sistema monetario de EE UU. Sin embargo, no se puede descartar que en un futuro próximo (contando con las amenazas de EE UU y la UE de imponer sanciones económicas a Rusia) el dólar sustituya al rublo y a las otras monedas nacionales de los BRICS. 

CORTESÍA DE HENRY VANEGAS

http://es.rbth.com/economia/2014/04/18/los_brics_crearan_su_propio_fmi_39411.html

domingo, 20 de mayo de 2012

¿Un mundo de confrontación de espectro completo?

Soldados rusos compartiendo con soldados chinos un saludo de camaradería durante las recientes maniobras militares conjuntas Rusia-China.


Dragones neoliberales, sueños húmedos surasiáticos y fantasías de Robocop

¿Un mundo de confrontación de espectro completo?



Es la primera vez en la historia humana que surge un grupo de pueblos emergentes organizados en coalición de países (BRICS) a nivel mundial, disponiendo de los medios necesarios para oponerse pacíficamente o disputar militarmente si es necesario, con países que tradicionalmente han estado acostumbrados a imponer su dominio mediante la fuerza, —como lo han hecho los Estados Unidos en el siglo XX— o como lo hicieron las metrópolis europeas a partir del siglo XVI con la implantación de imperios coloniales. La lucha por una nueva conciencia de igualdad y equidad entre los pueblos esta amaneciendo.


Red Voltaire


Introducción del editor de Tom Dispatch



En diciembre pasado, un súper-secreto RQ-170 Sentinel, parte de un extenso programa [internacional] de vigilancia de drones de la CIA sobre Irán, «descendió» (o fue «derribado», o secuestrado por ordenador y obligado a descender, ver video aquí) y recuperado intacto por los militares iraníes. Esta semana, un general iraní anunció orgullosamente que expertos de su país habían logrado acceder al ordenador del avión –ofreció información que lo prueba– y ahora estaban realizando «ingeniería inversa» del drone para crear uno propio.


La mayoría de, o todas sus afirmaciones, han sido ampliamente puestas en duda, ridiculizadas, o simplemente descartadas en nuestro mundo, y que yo sepa lo que hizo fue ciertamente pura fanfarria y bluf. Pero si fuera así, igual se las arregló para echar mano de un deseo ardiente que subyace desde hace un par de siglos de historia global: adaptar los aspectos más sofisticados de Occidente para resistir a Occidente. Ese deseo ha sido esencial para la forma en que se ha desarrollado nuestro planeta. Después de todo, gran parte de los dos últimos siglos podría llevar el título en términos tecnológicos, económicos, e incluso políticos, de «La historia de la ingeniería inversa».


Desde que en el Siglo XVIII en el Imperio Otomano, en China o en cualquier otra parte los barcos europeos con cañones parecían derribar puertas y conquistar países o someterlos a una voluntad ajena, el tema de la ingeniería inversa siempre estuvo al alcance de la mano. Durante interminables décadas, la cuestión preeminente, lo esencial a discutir, era precisamente lo que se podría adaptar del arsenal occidental de armas, política, tecnología, e ideas, y cómo podía fusionarse con la cultura local, cómo podría acceder a «características» otomanas, indias, chinas, japonesas y lograr que controlara o revirtiera el curso de los eventos. El ascenso de Japón en el Siglo XIX y el más reciente crecimiento espectacular de China son, sin duda alguna, casos de historia de ingeniería inversa.


Sean cuales sean los éxitos y fracasos de ese proceso, la pregunta actual –mientras EEUU decae, Europa se estanca, y los explosivos países del BRICS van de camino al centro del escenario– es probablemente la siguiente: ¿Puede realmente llevarnos más lejos la ingeniería inversa, o simplemente terminará por derribarnos? ¿No es hora de que haya algo nuevo en el universo de la ingeniería o tal vez para la llegada de la ingeniería inversa-inversa a este planeta nuestro de clima abominable y puesto a prueba?



¿Quién puede ofrecernos mejor una pequeña visión de ese planeta, de un extremo al otro, integral, en este momento de estrés global que el propio autor peripatético de Asia Times y TomDispatch, Pepe Escobar? Él lo ha visto todo. Ahora, también lo verán Ustedes.

Tom.




Un oficial ruso con una oficial china durante las festividades de las maniobras militares conjuntas Rusia-China



Goldman Sachs –por medio del economista Jim O’Neill– inventó el concepto de un ascendiente nuevo bloque en el planeta: los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica).


Goldman espera ahora que los países del BRICS representen casi un 40% del producto interno bruto global (PIB) en el año 2050, y que incluyan a cuatro de las cinco principales economías del mundo.


Dentro de poco, de hecho, es posible que haya que expandir ese acrónimo para incluir a Turquía, Indonesia, Corea del Sur y, sí, Irán nuclear: ¿BRIIICTSS? A pesar de sus bien conocidos problemas como nación bajo bloqueo económico, Irán también avanza como parte de los N-11, otro concepto embriagador. (Simboliza las próximas 11 economías emergentes).


La pregunta multibillonaria global sigue siendo: ¿es la emergencia de los BRICS una señal de que hemos entrado verdaderamente a un nuevo mundo multipolar?



El sagaz historiador de Yale Paul Kennedy (famoso por la expresión «sobre-estrés imperial») está convencido de que estamos a punto de cruzar o de que ya hemos cruzado un «punto clave histórico» que nos lleva lejos, más allá del mundo unipolar post Guerra Fría de «la única superpotencia».


Existen, argumenta Kennedy, cuatro razones principales para eso: la lenta erosión del dólar de EEUU (antes representaba un 85% de las reservas globales, ahora menos de un 60%), la «parálisis del proyecto europeo», el ascenso de Asia (el fin de 500 años de hegemonía occidental) y la decrepitud de las Naciones Unidas.



El Grupo de Ocho (G-8) es cada vez más irrelevante. El G-20, que incluye a los BRICS, podría, sin embargo, ser lo que se necesita. Pero hay mucho que hacer para cruzar ese punto clave en lugar de ser simplemente arrastrado de grado o por fuerza: la reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y sobre todo la reforma del sistema de Bretton Woods, especialmente esas dos instituciones cruciales, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.


Por otra parte, puede que este sea, de grado o por fuerza, el rumbo del mundo. Después de todo, como celebridades emergentes, los BRICS tienen una tonelada de problemas. Es verdad, en solo siete años Brasil ha agregado 40 millones de personas como consumidores de clase media; en 2016, habrá invertido otros 900,000 millones de dólares –más de un tercio de su PIB– en energía e infraestructura; y no está tan expuesto como algunos miembros del BRICS a los imponderables del comercio mundial, ya que sus exportaciones representan solo un 11% del PIB, incluso menos que EE.UU.


A pesar de todo, el problema clave sigue siendo el mismo: falta de buena administración, para no mencionar un cenagal de corrupción. La descarada nueva clase adinerada resulta que no es menos corrupta que las antiguas, arrogantes, elites compradoras que solían dirigir el país.


En India, la alternativa parece estar entre un caos manejable y otro inmanejable. La corrupción de la elite política del país podría enorgullecer a Shiva. El abuso del poder estatal, el control nepotista de contratos relacionados con la infraestructura, el saqueo de recursos minerales, los escándalos con la propiedad de bienes raíces, lo tiene todo, incluso si India no es un Pakistán hindú. Todavía no, en todo caso.


Desde 1991, «reforma» en India ha significado solo una cosa: comercio desenfrenado y sacar al Estado de la economía. No es sorprendente, por lo tanto, que no se haga nada por reformar las instituciones públicas, que son un escándalo por sí solas. ¿Administración pública eficiente? Más vale olvidarlo. En resumen, India es una dinamo económica caótica y sin embargo, en cierto sentido, no es ni siquiera una potencia emergente, y ni hablar de una superpotencia.


Rusia, también, todavía sigue tratando de hallar la mezcla mágica, incluida una política estatal competente para explotar los abundantes recursos naturales del país, su extraordinario espacio e impresionante talento social. Tiene que modernizarse rápido ya que, fuera de Moscú y San Petersburgo, sigue prevaleciendo un relativo atraso social. Sus dirigentes siguen intranquilos ante la vecina China (conscientes de que cualquier alianza chino-rusa dejaría a Rusia como un evidente socio menor). No confían en Washington, están inquietos por la despoblación de sus territorios orientales, y preocupados por la alienación cultural y religiosa de su población musulmana.


Y luego «Putinator» vuelve como presidente con su fórmula mágica para la modernización: una cooperación estratégica alemana-rusa que beneficiará a la elite del poder y a la oligarquía empresarial, pero no necesariamente a la mayoría de los rusos.



Muerte de Bretton Woods



El sistema de Bretton Woods, posterior a la Segunda Guerra Mundial, está ahora legítimamente muerto, es totalmente ilegítimo, ¿pero que planean los BRICS al respecto?


En su cumbre en Nueva Delhi a fines de marzo, presionaron por la creación de un banco de desarrollo de los BRICS que pueda invertir en infraestructura y suministrarles crédito de respaldo para cualesquiera crisis financieras que se encuentren por el camino. Los BRICS saben perfectamente que Washington y la Unión Europea (UE) jamás renunciarán al control del FMI y del Banco Mundial. No obstante, el comercio entre esos países llegará a impresionantes 500,000 millones de dólares en 2015, sobre todo en sus propias monedas.


Sin embargo, la cohesión de los BRICS, en la medida en que exista, se concentra en frustraciones compartidas con la especulación financiera al estilo de los Amos del Universo que casi precipitó la economía global por un despeñadero en 2008. Es verdad, la gente de los BRICS también muestran una notable convergencia de política y opinión cuando se trata del acosado Irán, un Medio Oriente de la Primavera Árabe y el Norte de África. A pesar de todo, el problema que enfrentan por el momento es el siguiente: no tienen una alternativa ideológica o institucional al neoliberalismo y al dominio de la finanza global.


Como ha señalado Vijay Prashad, el Norte Global ha hecho todo lo posible por impedir toda discusión seria de cómo reformar el casino financiero global (Vea «The G-77 awakes», Asia Times Online , 17 de abril de 2012, texto en inglés). No es sorprendente que el jefe del grupo G-77 de naciones en desarrollo (ahora G-132 en los hechos), el embajador tailandés Pisnau Chanvitan, haya advertido contra la «conducta que indica el deseo de un nuevo amanecer de otro neocolonialismo».


Mientras tanto, las cosas se desarrollan en todo caso, desordenadamente. China, por ejemplo, sigue promoviendo informalmente el yuan como moneda globalizadora, si no global. Ya está comerciando en yuan con Rusia y Australia, para no mencionar toda Latinoamérica y Medio Oriente. Los BRICS apuestan cada vez más por el yuan como su alternativa monetaria a un desvalorizado dólar estadounidense.


Japón utiliza tanto el yen como el yuan en su comercio bilateral con su inmenso vecino asiático. En realidad ya se está formando una zona de libre comercio asiática no reconocida, en la que participan China, Japón y Corea del Sur.
Lo que nos espera, aún si incluye un futuro brillante de los BRICS, indudablemente será muy complicado. Casi todo es posible (rayando en probable), desde otra Gran Recesión en EEUU hasta un estancamiento europeo o incluso el colapso de la eurozona, a una ralentización en todos los BRICS, una tempestad en los mercados de divisas, el colapso de instituciones financieras, y un crash global.


Y hablando de complicado, quién podría olvidar lo que dijo Dick Cheney en el Instituto del Petróleo en Londres en 1999, cuando todavía era director ejecutivo de Halliburton: «Medio Oriente, con dos tercios del petróleo del mundo y el menor coste, es donde se encuentra en última instancia la recompensa». No es sorprendente que, cuando llegó al poder en 2001, su asunto de primer orden fuera «liberar» el petróleo de Iraq. Evidentemente, ¿quién no recuerda cómo terminó el asunto?



Ahora (otro gobierno pero la misma línea) tiene lugar un embargo del petróleo junto con una guerra económica contra Irán. Los dirigentes de Pekín ven todo el psicodrama iraní de Washington como un complot de cambio de régimen, lisa y llanamente, que no tiene nada que ver con armas nucleares.


Una vez más, el ganador hasta ahora en el embrollo iraní es China. Con el sistema bancario de Irán en crisis y el embargo de EEUU causando estragos en la economía de ese país, Pekín puede esencialmente dictar sus condiciones para la compra de petróleo iraní.



Los chinos están expandiendo la flota de buques tanque petroleros de Irán, un acuerdo por un valor de más de 1,000 millones de dólares, y ese otro gigante de los BRICS, India, compra ahora más petróleo iraní que China. Sin embargo, Washington no aplicará sus sanciones a los BRICS porque estos días, desde el punto de vista económico, EEUU los necesita más de lo que ellos necesitan a EEUU.



El mundo a través de ojos chinos


Lo que nos lleva al dragón en el asunto: China.


¿Cuál es la máxima obsesión china? Estabilidad, estabilidad, estabilidad.


La habitual autodescripción del sistema de ese país como «socialismo con características chinas» es, claro está, tan mítica como una Gorgona. En realidad, hay que pensar en un liberalismo de la línea dura con características chinas, dirigido por hombres que tienen la firme intención de salvar el capitalismo global.


Por el momento, China está de lleno en medio de un cambio tectónico, estructural, de un modelo de exportación/inversión a un modelo dirigido por los servicios y el consumo. En términos de su explosivo crecimiento económico, las últimas décadas han sido casi inimaginables para la mayoría de los chinos (y el resto del mundo), pero según el diario Financial Times , también han llevado al 1% más rico del país a controlar entre 40 y 60% de toda la riqueza. ¿Cómo encontrar un camino para superar un daño colateral tan impresionante? ¿Cómo hacer que un sistema con tan tremendos problemas internos funcione para 1,300 millones de personas?


Es la hora de la «manía de la estabilidad». En 2007, el primer ministro Wen Jiabao advirtió de que la economía china devendría «unstable, unbalanced, uncoordinated, and unsustainable (inestable, desequilibrada, descoordinada e insostenible)». Los famosos «cuatro uns».


En la actualidad los dirigentes, incluido el próximo primer ministro Li Leqiang, han dado un nervioso paso adelante, purgando «inestable» del léxico del Partido. Para todos los propósitos prácticos, ya ha llegado la próxima fase del desarrollo del país.


Será interesante observarlo en el futuro.


¿Cómo conducirán a China más allá de las «Cuatro Modernizaciones» los principitos, nominalmente «comunistas», los hijos e hijas de altos dirigentes del Partido revolucionario, todos inmensamente ricos gracias, en parte, a sus cómodos arreglos con corporaciones occidentales, más los sobornos, las alianzas con gángsteres, todas esas «concesiones» al mejor postor y toda la oligarquía de compinches ligada a Occidente? Especialmente con toda esa fabulosa riqueza que saquear.


El gobierno de Obama, expresando su propia ansiedad, ha reaccionado ante la evidente aparición de China como potencia con la que hay que contar a través de un «pivote estratégico», de sus desastrosas guerras en Gran Medio Oriente a Asia. Al Pentágono le gusta llamarlo «reajuste» (aunque las cosas están lejos de estar reajustadas o terminadas para EEUU en Medio Oriente).


Antes del 11-S, el gobierno de Bush se había concentrado en China como su futuro enemigo global número uno. Entonces el 11-S lo reorientó a lo que el Pentágono llamó «el arco de inestabilidad», las principales zonas petroleras del planeta desde Medio Oriente hasta Asia Central. En vista de la distracción de Washington, Pekín calculó que podría gozar de una ventaja de unas dos décadas en la cual la presión habría desaparecido en gran parte. En esos años podría concentrarse en una versión precipitada de desarrollo interior, mientras EEUU desperdiciaba montañas de dinero en su insensata «Guerra global contra el terror».


Diez años después, esa ventaja se borró de un golpe ya que desde India, Australia y las Filipinas hasta Corea del Sur y Japón, EE.UU. declara que ha vuelto al negocio de la hegemonía en Asia. Cualquier duda de que ese era el nuevo camino estadounidense fue disipada en noviembre de 2011 por el manifiesto de la Secretaria de Estado Hillary Clinton en la revista Foreign Policy, titulado de un modo no demasiado sutil «El siglo del Pacífico de EEUU» (¡Y hablaba de este siglo, no del pasado!)


El mantra estadounidense es siempre el mismo: «Seguridad de EEUU», cuya definición es: cualquier cosa que pase en el planeta. Sea en el Golfo Pérsico rico en petróleo donde Washington «ayuda» a sus aliados Israel y Arabia Saudí porque se sienten amenazados por Irán, o Asia, donde una ayuda semejante se ofrece a un grupo creciente de países de los que se dice que se sienten amenazados por China, siempre es en nombre de la seguridad de EEUU. En ambos casos, en casi cualquier caso, es lo que supera todo lo demás.


Como resultado, si hay una Muralla de Desconfianza de 33 años entre EEUU e Irán, hay una nueva, creciente, Gran Muralla de Desconfianza entre EEUU y China. Recientemente, Wang Jisi, decano de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Peking y un importante analista estratégico chino, presentó la perspectiva de los dirigentes de Pekín sobre ese «Siglo del Pacífico» en un ensayo influyente del que fue coautor.


China, escribe con su coautor, espera ser tratada actualmente como potencia de primera clase. Después de todo «superó exitosamente… la crisis financiera global de 1997-98» causada, desde el punto de vista de Pekín, por «profundas deficiencias en la economía y política de EEUU China ha sobrepasado a Japón, la segunda economía del mundo, y también parece ser número dos en la política mundial… los dirigentes chinos no acreditan esos éxitos a EEUU o al orden mundial dirigido por EEUU.»


EEUU, agrega Wang, «es visto generalmente por China como una potencia decadente a largo plazo… Ahora es cuestión de cuántos años, más que cuántas décadas, tardará antes que China reemplace a EEUU como la mayor economía del mundo… parte de una nueva estructura emergente». (Pensad en: los BRICS.)


Resumiendo, como lo presentan Wang y su coautor, los chinos influyentes ven que el modelo de desarrollo de su país provee «una alternativa a la democracia occidental y experiencias para que aprendan de ellas otros países en desarrollo, mientras que muchos países en desarrollo que han introducido valores y sistemas políticos occidentales padecen desorden y caos».


En resumidas cuentas se tiene una visión china de un mundo en el cual un EEUU que pierde efectividad sigue sediento de hegemonía global y sigue siendo suficientemente poderoso para bloquear a potencias emergentes –China y los otros BRICS– de su destino en el Siglo XXI.



El sueño húmedo del Dr. Zbig



Ahora bien, ¿cómo ve el mundo la elite política de EEUU? Prácticamente nadie está mejor cualificado para tratar el tema que el ex consejero nacional de seguridad, promotor del oleoducto BTC, y brevemente consejero fantasma de Obama, Dr. Zbigniew («Zbig») Brzezinski. Y no duda en hacerlo en su último de libro: Strategic Vision: America and the Crisis of Global Power (Visión estratégica: EEUU y la crisis del poder global).


Si los chinos tienen sus ojos estratégicos fijos en los demás BRICS, Dr. Zbig sigue aferrado al Viejo Mundo, nuevamente configurado. Ahora argumenta que EEUU, para mantener alguna forma de hegemonía global, debe apostar a un «Occidente expandido». Eso significaría fortalecer a los europeos (especialmente en términos energéticos), mientras acoge a Turquía, que imagina como un modelo de nuevas democracias árabes, e involucra a Rusia, política y económicamente, de una «manera estratégicamente sobria y prudente».


Turquía, a propósito, no es un modelo semejante porque para el futuro previsible, a pesar de la Primavera Árabe, no existen nuevas democracias árabes. A pesar de todo, Zbig cree que Turquía puede ayudar a Europa, y por lo tanto a EEUU, de maneras mucho más prácticas, a resolver ciertos problemas energéticos globales facilitando su «acceso sin impedimentos al petróleo y el gas de Asia Central a través del Mar Caspio».


En las actuales circunstancias, sin embargo, esto también sigue siendo una especie de fantasía. Después de todo, Turquía solo puede convertirse en un país de tránsito crucial en el gran juego energético en el tablero de ajedrez eurasiático que he llamado «Ductistán» si los europeos actúan conjuntamente. Tendrían que convencer a la «república» autocrática de Turkmenistán, rica en energía, para que ignore a su poderoso vecino ruso y les venda todo el gas que necesitan. Y luego existe otro asunto energético que parece poco probable por el momento: Washington y Bruselas tendrían que abandonar sanciones y embargos contraproducentes contra Irán (y los juegos de guerra que los acompañan) y comenzar a trabajar seriamente con ese país.


Dr. Zbig propone, a pesar de todo, la noción de una Europa a dos velocidades como clave para el futuro poder estadounidense en el planeta. Hay que verlo como una versión optimista de un escenario en el cual la actual Eurozona semi-colapsa. Mantendría el papel dirigente de los ineptos peces gordos burocráticos en Bruselas que dirigen actualmente la Unión Europea, y apoyaría otra «Europa» (sobre todo los países meridionales del «Club Med») fuera del euro, con un movimiento nominalmente libre de personas y bienes entre las dos. Su apuesta –y esta refleja una línea clave de pensamiento en Washington– es que una Europa a dos velocidades, un Big Mac eurasiático, todavía estrechamente unida a EEUU podría ser un protagonista clave para el resto del Siglo XXI.


Y luego, claro está, Dr. Zbig muestra todos sus colores de la Guerra Fría, ensalzando una futura «estabilidad en Lejano Oriente» estadounidense inspirada por «el papel que Gran Bretaña jugó en el Siglo XIX como estabilizador y balanceador de Europa». Estamos hablando, en otras palabras, del diplomático de la cañonera número uno de este siglo. Concede gentilmente que una «exhaustiva cooperación global estadounidense-china» todavía podría ser posible, pero solo si Washington retiene una presencia geopolítica significativa en lo que sigue llamando «Lejano Oriente» – «con o sin la aprobación de China».


La respuesta será «no».


En cierto modo, todo esto es algo familiar, como es gran parte de la verdadera política actual de Washington. En su caso, es realmente un remix de su magnum opus de 1997


The Grand Chessboard (El gran tablero mundial) en el cual, vuelve una vez más a certificar que «el inmenso continente trans-eurasiático es la arena central de los asuntos mundiales». Solo que ahora la realidad le ha enseñado que Eurasia no se puede conquistar y que la mejor opción para EEUU es tratar de admitir a Turquía y Rusia en el grupo.



Robocop manda



Sin embargo, Brzezinski parece positivamente benigno si se comparan sus ideas con los recientes pronunciamientos de Hillary Clinton, como en su discurso en la Conferencia de Asuntos Mundiales del Consejo de la OTAN 2012. Allí, como hace regularmente el gobierno de Obama, destacó «la perdurable relación de la OTAN con Afganistán» y elogió las negociaciones entre EEUU y Kabul sobre «una cooperación estratégica a largo plazo entre nuestras dos naciones».


Traducción: a pesar de haber perdido durante años la partida frente a una insurgencia minoritaria pastuna, ni el Pentágono ni la OTAN tienen la menor intención de reajustarse para salir de sus posesiones en Gran Medio Oriente. Mientras ya negocia con el gobierno del presidente Hamid Karzai en Kabul los derechos de quedarse después de 2024, EEUU tiene toda la intención de conservar tres importantes bases estratégicas afganas: Bagram, Shindand (cerca de la frontera iraní) y Kandahar (cerca de la frontera con Pakistán). Solo los ingenuos terminales podrían creen que el Pentágono es capaz de abandonar voluntariamente semejantes puestos avanzados para el monitoreo de Asia Central y de los competidores estratégicos Rusia y China.


La OTAN, agregó ominosamente Clinton, «expandirá sus capacidades de defensa para el Siglo XXI», incluyendo el sistema de defensa de misiles que la Alianza aprobó en su última reunión en Lisboa en 2010.


Será fascinante ver lo que podría significar la posible elección del socialista François Hollande como presidente francés. Interesado en una cooperación estratégica más profunda con los BRICS, está comprometido con el fin del dólar como moneda de reserva del mundo. La pregunta es: ¿Estropeará su victoria los planes de la OTAN, después de estos años bajo el Gran Liberador de Libia, el neo-napoleónico creador de imagen, Nicolas Sarkozy, (para quien Francia no es más que mostaza en el steak tartar de Washington)?



No importa lo que piensen Dr. Zbig o Hillary, la mayoría de los países europeos, hartos de sus aventuras de agujero negro en Afganistán y Libia, y con el modo en que la OTAN sirve ahora los intereses globales de EEUU, apoya a Hollande al respecto. Pero, a pesar de todo, será una batalla difícil.


La destrucción y derrocamiento del régimen libio de Muamar Gadafi fue el clímax de la reciente agenda de cambio de régimen de la OTAN en MENA (Medio Oriente – Norte de África). Y la OTAN sigue siendo el plan B de Washington para el futuro, por si la red usual de think tanks, fondos de donación, fondos, fundaciones, ONG, e incluso la ONU, no logran provocar lo que podría ser descrito como «cambio de régimen YouTube».



En pocas palabras: después de ir a la guerra en tres continentes (en Yugoslavia, Afganistán y Libia), de convertir prácticamente el Mediterráneo en un lago de la OTAN, y de patrullar ininterrumpidamente el Mar Arábigo, la OTAN se basará, según Hillary, en «una apuesta al liderazgo y a la fuerza de EE.UU., como hicimos en el Siglo XX, durante este siglo y más allá». Por lo tanto, 21 años después del fin de la Unión Soviética –la razón de ser original de la OTAN– podría ser la forma en que termina el mundo; no con un estruendo, sino con la OTAN, gimoteando, pero cumpliendo todavía su papel de perpetuo Robocop global.


Y volvamos al Dr. Zbig y la idea de EE.UU. como «promotor y garantía de la unidad» en Occidente, y como «equilibrio y conciliador» en Oriente (para lo cual necesita bases desde el Golfo Pérsico hasta Japón, incluyendo las afganas). Y no olvidemos que el Pentágono nunca ha renunciado a la idea de lograr la Dominación de Espectro Completo.


A pesar de toda esa fuerza militar, sin embargo, vale la pena recordar que estamos claramente ante un Nuevo Mundo (y tampoco será en Norteamérica). Contra los cañones y las cañoneras, los misiles y los drones, está la potencia económica. Ahora se libran guerras monetarias. Los BRICS, China y Rusia, tienen montañas de dinero. Suramérica se une rápidamente. «Putinator» ha ofrecido a Corea del Sur un oleoducto. Irán planifica vender todo su petróleo y gas en un canasto de monedas, ninguna de ellas dólares. China está pagando para expandir su Armada y su armamento de misiles contra barcos. Puede llegar el día en que Tokio llegue a comprender que mientras siga ocupado por Wall Street y el Pentágono, vivirá en eterna recesión. Incluso Australia puede llegar a negarse a ser forzada a una guerra comercial contraproducente con China.


Por lo tanto este nuestro Siglo XXI, se está conformando ahora mismo como una confrontación entre EEUU/OTAN y los BRICS, con todos los defectos de cada lado. El peligro: que en algún momento se convierta en una Confrontación de Espectro Completo. Porque no hay que equivocarse, a diferencia de Sadam Hussein o Muamar Gadafi, los BRICS serán realmente capaces de defenderse.







Traducido del inglés por Germán Leyens.

[1] Full Spectrum Dominance (frase que se puede traducir como Dominio de Espectro Completo) es un concepto militar estadounidense elaborado por el Pentágono por el cual una estructura militar conjunta logra el control sobre todos los elementos en una futura batalla, sean estos tanto el espacio terrestre, aéreo, marítimo y de los elementos situados en el espacio. Full Spectrum Dominance incluye pues el campo de batalla físicamente, el aire, la superficie, el subsuelo, así como el espectro electromagnético [control de las ondas electromagnéticas] y el espacio de la información [propaganda]. Este control total implica que la libertad o capacidad de defensa del adversario queda totalmente restringida e inoperante.

http://www.voltairenet.org/Un-mundo-de-confrontacion-de

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