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viernes, 18 de noviembre de 2016

Elecciones en Nicaragua, victoria popular

Elecciones en Nicaragua, victoria popular
17/11/2016

A las 6 de la tarde del día domingo 6 de noviembre, los medios de mi país, Honduras, ya anunciaban un abstencionismo escandaloso de 70% en las elecciones de la vecina Nicaragua. Pero esto no era un hecho casual, toda la derecha continental ponía en marcha una maquinaria propagandística organizada mucho antes de que este proceso democrático se llevara a cabo.

El mismo Departamento de Estado, cumpliendo su auto otorgada función de Santa Inquisición Moderna, cuestionó en un comunicado todo el proceso, aun antes de conocerse los resultados del Consejo Supremo Electoral. Sin embargo, el proceso resultó ser una lección que tiene mil razones y muchísimas explicaciones en los hechos, que ponen a Nicaragua como un ejemplo continental.

El proceso nicaragüense no puede verse de forma aislada; debe tenerse en cuenta el antecedente revolucionario y la subsecuente agresión imperial que duró diez años en la década de los ochenta. A aquella joven revolución no le dieron ni un tan solo día de paz; asesinaron miles de jóvenes que defendían lo ganado en una heroica guerra de liberación, bloquearon la economía e incluso llegaron a usar el narcotráfico para armar las fuerzas agresoras del imperio.

Ahora, después de diez años de gobierno del FSLN, las cosas son diferentes. El pueblo nicaragüense ha podido cosechar los frutos que deja una estructura revolucionaria que funciona en un ambiente de paz, en el que se trabaja a diario para el desarrollo del país y la felicidad de la población. En un clima de seguridad excepcional, Nicaragua se encuentra hoy construyendo paradigmas hacia el futuro. No es extraño que la población se incline abrumadoramente por mantener la ruta sandinista.

Tampoco deben olvidarse los 16 años de pesadilla neoliberal, que dejaron al país postrado, ubicado como el segundo país más pobre del continente. Hoy, a base de grandes esfuerzos, aquellos nubarrones han ido quedando atrás, aunque aún hay mucho por hacer. La situación llega hasta tal punto que el sistema público de salud de esta nación atiende a miles de hondureños que cruzan todos los días la frontera para encontrar la asistencia médica y los medicamentos que en su propia tierra le están prohibidos por un sistema descarnado de mercado y especulación.

Aunque a los medios corporativos (y otros anti sandinistas simplemente) intentan de mil maneras pintar la imagen de una oposición mártir, víctima de una dictadura, la verdad es que las condiciones económicas, sociales y políticas prevalecientes en Nicaragua, explican de sobra la debilidad orgánica de una oposición de derecha cuya una [¿única?] propuesta es destruir lo que existe y entregar privilegios a unos pocos, como sucede en los países vecinos.

Con extrema vileza, los medios han tratado de minimizar la independencia del poder judicial nicaragüense, por su fallo en el caso del Partido Liberal Independiente. Nunca han mencionado hechos concretos, como el secuestro de dicho partido por el grupo de Eduardo Montealegre, ni se molestan en decir que la facción afectada planteó su recurso de amparo ante la Corte de Justicia en el año 2011. Y es que Montealegre nunca fue militante del PLI, por esa razón, el fallo de la Sala Constitucional no solo fue en estricto apego a derecho, sino dentro del más completo marco de justicia y sentido común.

De hecho, el mismo Montealegre, aceptó conforme el fallo mencionado. Sabedores de la realidad política local, en un fenómeno inusual, la derecha tuvo muchas dificultades para encontrar un candidato que se enfrentara al Comandante Daniel Ortega. La crisis es tal, que un pequeño grupo, muy bien financiado desde el exterior, decidió hacer campaña por la abstención en lugar de impulsar un proyecto neoliberal (al menos de momento).

De este modo concluimos que todo el cieno que se ha estado arrojando contra Nicaragua, proviene desde el exterior, orquestado por el enemigo de siempre que se encuentra en una ofensiva general en América Latina, contra el surgimiento de una corriente de pensamiento soberana de raíz profundamente anti imperialista y que tiene en la revolución sandinista uno de sus bastiones más fuertes.

Después del abultado y, más que lógico, resultado a favor de las planillas del FSLN, debemos anticipar que la agresión foránea seguirá escalando. Ya está sembrada una “semilla” de ponzoña con la CICIG que opera en Guatemala que ha dado ya algunos avisos, tratando de involucrar al gobierno de Managua en actos de corrupción. Esa campaña anti corrupción, lleva como propósito principal desfigurar la imagen del ALBA, y hacer ver sus proyectos como actos deleznables, lo que sirve tanto para desestabilizar Centroamérica, como para agudizar la guerra económica contra la bolivariana Venezuela.

Desde Honduras se ha querido también mostrar al Estado nicaragüense como una dictadura semejante al régimen de Juan Orlando Hernández (difícil decirle dictador (a) este señor que no es más que un peón a tiempo completo de Estados Unidos). Y esto sucede desde algunos medios de una supuesta oposición, que han tomado la figura de la reelección como un crimen. Con mucha doblez igualan “reelección de Juan Orlando” con reelección, obviando que este último es un derecho de las mayorías a decidir sobre la continuidad o no de las políticas que desarrolla.

Y no es extraño que esto se produzca en Honduras de esa manera. El “conductor” de la orquesta anti nicaragüense, es Carlos Roberto Flores Facusse, ex presidente de Honduras, hombre (de) Washington en el país, que cuenta con un séquito de medios y periodistas que dedican su tarea cotidiana a desarticular la lucha de nuestros pueblos por su integración y liberación definitivas.

La historia es una gran maestra; Flores Facusse era el Secretario Privado del Presidente Liberal Roberto Suazo Córdova en 1982, justo el responsable de la proliferación de tropas contra revolucionarias financiadas, entrenadas y dirigidas por el pentágono en Honduras. Flores Facusse, es también uno de los principales conspiradores del Golpe de Estado de junio de 2009, y maneja literalmente el bipartidismo golpista hondureño.

Nicaragua es el ejemplo de que los pueblos revolucionarios pueden avanzar mucho viviendo en paz; por eso el imperio invierte tantos recursos en mantener guerras abiertas en todas partes del mundo. El triunfo popular en Nicaragua el pasado 6 de noviembre es un gran ejemplo para nuestros pueblos; no en balde nos aíslan para que no sepamos nada el uno del otro aunque vivamos en la casa de al lado.


Tomado de: 

http://www.tercerainformacion.es/opinion/opinion/2016/11/17/elecciones-en-nicaragua-victoria-popula

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