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domingo, 19 de junio de 2016

Atilio Borón: “Hay que refundar la Ciencia Política”

Imagen tomada de http://contrahegemoniaweb.com.ar/vigencia-de-jose-carlos-mariategui/

Atilio Borón: “Hay que refundar la Ciencia Política”

Publicado por POLITIKON on MAYO 25, 2016


Entre fotos y saludos, y a minutos de su charla que clausuraría las 3° Jornadas de Ciencia Política del Litoral, Atilio Borón* accedió a conversar con un grupo de estudiantes acerca de la Ciencia Política de hoy en día. El politólogo elaboró un breve diagnóstico acerca de los desafíos y obstáculos de nuestra disciplina en la región, y ensayó una serie de propuestas para superarlos.

¿Cuál considerás que fue tu aporte más novedoso durante tu gestión como Secretario General de CLACSO?

Si tuviera que elegir uno, fue la promoción de enfoques heterodoxos, no convencionales, en las Ciencias Sociales. Eso es lo que encuentro más importante. Más allá de otros avances, la expansión en el número de centros miembro o tener nuevos criterios en el fomento de becas para aumentar la participación de jóvenes investigadores fueron también importantes. En síntesis: apoyar temas novedosos, no tradicionales para romper con la inercia que tenían las instituciones de Ciencias Sociales de Latinoamérica. Yo asumo en CLACSO a finales de 1997 en un contexto en que todavía el auge del modelo neoliberal era muy fuerte, y justamente nosotros tratamos de romper ese monopolio. Entonces, si tuviera que elegir la contribución que más me satisface y gratifica, es esa. Haber promovido nuevas formas de pensar, formas críticas. En un marco de unas Ciencias Sociales que estaban muy dominadas por los saberes establecidos.

“LA CIENCIA POLÍTICA SE HA CONVERTIDO EN UN SABER CONSERVADOR”.

En lo que respecta a la Ciencia Política en nuestro país, ¿cuál es la valoración que hace de ella?

– Yo creo que la Ciencia Política argentina tiene que tener la osadía de romper lo que son los cánones más convencionales. Estamos demasiado influenciados por el modelo dominante de la Ciencia Política estadounidense, y eso a la larga te lleva a callejones sin salida. Me parece a mí que para entender los procesos políticos contemporáneos tenés que tener un enfoque transdisciplinario. No sólo multidisciplinario, sino transdisciplinario, que deje de lado la división burocrática de disciplinas, de carreras, etc. Tener un bagaje de pensamiento crítico, porque en general la Ciencia Política se ha convertido en un saber conservador. En Estados Unidos y en los países europeos, cuando nos referimos a las Ciencias Sociales, se alude a una técnica de gestión de la cosa pública. De allí que la investigación pasa a ser básicamente eso. Además, en la Argentina, los problemas de financiamiento de las universidades públicas conspiran contra una labor de investigación más crítica. Lo mismo que los criterios de evaluación que se manejan en el campo de las Ciencias Sociales: son criterios muy vinculados o dependientes del saber establecido. En ese sentido yo creo que los juicios de pares, que aparecen siempre como una gran innovación, son dispositivos de carácter muy conservador. Porque un juicio de pares significa que vos vas a ser aceptado como un investigador serio en la medida que reproduzcas el pensamiento hegemónico dominante, el paradigma dominante como dice Thomas Kuhn. Y si eso hubiera ocurrido en el pasado nunca hubiéramos escuchado a Copérnico, a Marx, a Einstein, a ninguno. Los grandes pensadores de nuestra época fueron gente que se apartó del saber dominante y ahí está el progreso de la ciencia.

Una ciencia muy formal…

– Creo que hoy estamos muy entrampados con eso, yo noto un énfasis demasiado formal. La Ciencia Política argentina es muy formalista. No todos, pero el paradigma dominante sigue siendo el norteamericano y el paradigma norteamericano tiene muchas limitaciones. Hay que refundar la Ciencia Política. Y en este sentido, resultan fundamentales los aportes de toda la tradición marxista. Y no digo sólo Marx; con él arranca toda una corriente que llega hasta nuestros días. Por mencionar sólo a uno, gente como Poulantzas, un autor reciente y que casi no se lo estudia. Ni hablar de los autores de Latinoamérica como Mariátegui, como Bolívar, que no solamente fue un héroe militar, sino que tiene unas reflexiones filosóficas políticas muy importantes. Un pensador de fuste que no se lo estudia.

“HAY QUE DIFUNDIR NUEVAS IDEAS, ORGANIZARSE, LOGRAR MODIFICACIONES EN LOS PLANES DE ESTUDIO.”

Y en ese sentido, ¿cómo hacer para construir una alternativa?

– Lo que hacen ustedes ahora, hay que difundir nuevas ideas, organizarse, lograr modificaciones en los planes de estudio. Es incomprensible que tengamos muchachos que se gradúan en Ciencia Política y no hayan pasado, por ejemplo, por Esteban Echeverría, por Sarmiento. Y no estoy haciendo apología a Sarmiento, pero él es el Tocqueville latinoamericano. Y leemos a Alexis de Tocqueville para estudiar la democracia en América y no a Sarmiento que, con todos sus errores era un pensador de una categoría extraordinaria. Lo mismo Martí, otro pensador fundamental, no es sólo un poeta, es un hombre que ha hecho aportes muy importantes desde el ángulo humanista. Son muchos los autores de América Latina, como el chileno Francisco Bilbao o Simón Rodríguez, para mencionar otros. El siglo XIX es un siglo muy cargado, y esos autores no se estudian. Más contemporáneos son Leopoldo Zea, el peruano Augusto Salazar Bondy. El discurso de Fidel en “La historia me absolverá” es un retrato sociológico formidable de América Latina, ¿quién lo estudia? O quién estudia a un tipo como Mao, que tiene textos que son impresionantemente útiles para el análisis de la coyuntura. Si nos quedamos con la cosa electoral, y con el marco institucional, cuando querés entender qué pasa no entendés nada, porque el mundo es mucho más complejo.

¿De qué manera podríamos aportar a nuestra disciplina desde la carrera de una institución como la Universidad Nacional del Litoral?

– Creo que lo decisivo de cualquier aporte es que sean preocupaciones de investigación y reflexión teóricas volcadas a la realidad nacional. ¿Qué pasa con Santa Fe? ¿Qué pasa con el clivaje regional entre el norte y el sur de esta provincia? ¿Cuáles son las coaliciones políticas y su génesis? ¿Cuáles son las problemáticas sociales de fondo? ¿Cómo se explica lo que pasa en Rosario con el narcotráfico y las vinculaciones con dirigencias? ¿Qué pasa con la fragmentación de los partidos? ¿Qué tienen ustedes que decir acerca de que se vote a un tipo como Del Sel como gobernador? Entre nosotros -y más allá de que no se pueda comprobar-, a la elección la ganó él. Explicar todo eso, desafiando lo que es el saber convencional, que es un saber que hay que conocerlo pero para dejarlo de lado y poder pensar lo opuesto. Pensá incorrectamente y vas a hacer un buen análisis.

¿Qué papel debe jugar la Ciencia Política en el marco de las problemáticas actuales de América Latina?

– ¡Ayudar a pensar críticamente! Pensemos lo siguiente: ¿qué pasa con estos gobiernos que se caen? ¿Por qué es posible una estafa gigante como la que hicieron en Brasil? ¿Por qué en Argentina, cuando todo iba para un lado, se fue todo para el otro? Y tratar de hacer preguntas molestas y punzantes para forzar una autocrítica, que no hay. Lula no hizo una autocrítica, Cristina no hizo una autocrítica, nadie hace una autocrítica. Y los politólogos tienen la obligación de hacerla. Chomsky lo sintetiza muy bien en lo que yo llamo juramento hipocrático: hay que decir la verdad y denunciar las falsedades y las manipulaciones, con hacer eso ya hay un camino a seguir.

* Politólogo y sociólogo argentino, doctorado en Ciencia Política por la Universidad de Harvard. Es profesor en la Universidad de Buenos Aires desde 1986, investigador superior del CONICET y autor de numerosos libros, artículos y trabajos de investigación.

http://www.revistapolitikon.com.ar/2016/05/25/72/

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