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lunes, 2 de mayo de 2016

Primero de Mayo y Nicaragua, todo lo que quizás no sepás

el19digital.com
Primero de Mayo y Nicaragua, todo lo que quizás no sepás
Alejandro Guevara

30/04/2016
Mientras en Nicaragua el Día Internacional de los Trabajadores es una fecha para celebrar las victorias de una Revolución que ha revindicado los derechos laborales y las conquistas sociales, en buena parte del mundo la jornada es todavía de lucha

“…salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro… Firmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita: «la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora». Les bajan las capuchas, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantable…”.

Esta es la descripción que hizo el intelectual cubano José Martí, corresponsal en Nueva York del diario argentino La Nación, sobre la ejecución de unos obreros en la ciudad estadounidense de Chicago el 11 de noviembre de 1887.

Ese día culminó un proceso de castigo contra la clase obrera norteamericana, la que se había rebelado un año antes en la búsqueda de una jornada laboral de ocho horas. Para la historia, el día de los sucesos que desencadenaron el terrible castigo se convirtió en fecha simbólica por la reivindicación de los derechos laborales. Hablamos del Primero de Mayo. Pero, qué sucedió en esa fecha.

Es el final del siglo XIX en Estados Unidos, que está envuelto en los albores de la Revolución Industrial. Chicago es la segunda ciudad con más habitantes del país, principalmente miles de campesinos que llegan a diario y se asientan en las faldas de la urbe para tratar de sobrevivir. Habitan en champas destartaladas. Son centenares de miles de personas.

Durante este siglo XIX, la jornada laboral supera con creces las fuerzas de los trabajadores, quienes son explotados a mansalva por el gran capital. Una jornada laboral tiene como promedio de 14 a 18 horas de trabajo. La clase obrera lucha por ocho dignas en sus puestos de trabajo. Esta jornada había sido sancionada como legal por el presidente estadounidense Andrew Johnson desde 1868, pero han transcurrido cerca de 20 años y la prensa, plegada a los intereses empresariales, todavía considera que aquellos que piden ocho horas de trabajo son un movimiento “indignante e irrespetuoso” y “poco patriotas”.

Ante la negativa de las empresas a ceder a los derechos de los trabajadores, el 1 de mayo de 1886 estalla una huelga en Chicago protagonizada por 200 mil obreros. No se rendirían hasta que tuvieran sus ocho horas de trabajo, afirman los precursores del movimiento obrero.

Las protestas continúan los días 2 y 3 de mayo. En riñas tumultuarias con la policía, son varios los muertos del bando de los obreros. El 3 de mayo, el periodista Adolf Fischer, del diario Arbeiter Zeitung, imprime 25 mil octavillas con un llamamiento a rebelarse: “Trabajadores: la guerra de clases ha comenzado. Ayer, frente a la fábrica McCormik, se fusiló a los obreros. ¡Su sangre pide venganza! ¿Quién podrá dudar ya que los chacales que nos gobiernan están ávidos de sangre trabajadora? Pero los trabajadores no son un rebaño de carneros. ¡Al terror blanco respondamos con el terror rojo! Es preferible la muerte que la miseria”, insta el texto.

El 4 se desata la violencia. Durante una concentración de 200 mil personas en la plaza de Haymarket, estalla una bomba mientras 180 policías reprimían a los manifestantes. Los agentes del orden abren fuego a quemarropa contra la multitud. Se desconoce todavía el número de muertos. Se desconoce exactamente quién plantó aquella bomba. No pocos especulan que fue un autoatentado para provocar lo que vendría después: toque de queda en Chicago, y detenciones de centenares de obreros que fueron torturados o asesinados.

La prensa, por su parte, seguía de esclava a los intereses del capital. En los diarios de los días y semanas siguientes se leen textos como este: “Qué mejores sospechosos que la plana mayor de los anarquistas. ¡A la horca los brutos asesinos, rufianes rojos comunistas, monstruos sanguinarios, fabricantes de bombas, gentuza que no son otra cosa que el rezago de Europa que buscó nuestras costas para abusar de nuestra hospitalidad y desafiar a la autoridad de nuestra nación, y que en todos estos años no han hecho otra cosa que proclamar doctrinas sediciosas y peligrosas!”.

Los medios de comunicación reclaman un juicio sumario por parte de la Corte Suprema, y responsabilizan a ocho anarquistas y a todas las figuras prominentes del movimiento obrero.

El 21 de junio de 1886 se inicia la causa contra 31 responsables, que luego fueron reducidos a ocho. Las irregularidades en el juicio son muchas, se violan todas las normas procesales en su forma y fondo. El juicio es una farsa. Así y todo, los juzgados son declarados culpables. Tres de ellos irán a prisión. El resto, morirá en la horca.

Tres años después, por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París, Francia, en 1889, se define al Primero de Mayo como un día de luchas reivindicativas para los obreros, los humildes del mundo.

Desde entonces son millones en el planeta los que salen a la calles para conmemorar la fecha, aunque no todos lo hagan en la misma forma: mientras unos celebramos, como acá en Nicaragua, en la mayoría del mundo los obreros continúan con sus reclamos ante el capitalismo brutal.

Y todavía hay más: en Estados Unidos, aterrorizados por el avance del socialismo, se inventaron el Labor Day, o día del trabajo, el cual se celebra el primer lunes de cada septiembre. El Primero de Mayo, como fecha de lucha, para ellos no existe.

Un intelectual cubano, Julio Antonio Mella, calificó la actitud de Estados Unidos como el “día de la sumisión del trabajador”.

En Nicaragua, la historia es de redención obrera

Recuerda el historiador Rafael Casanova Fuentes que Nicaragua comenzó a celebrar el Primero de Mayo en 1924. Las clases populares mostraron sus primeros pasos organizativos y combativos en el país.

Fue en esa década, recuerda el historiador, que comenzó a surgir la necesidad de crear organismos sindicales de lucha para confrontar a los patronos y al sistema opresor capitalista.

En este afán, los obreros, artesanos y otros sectores progresistas de la sociedad, constituyeron dos partidos de origen popular antes del surgimiento del Frente Sandinista de Liberación Nacional, llamados el Partido Trabajador Nicaragüense (brutalmente reprimido y perseguido tras el asesinado de Sandino hasta su disolución en 1938), y el Partido Socialista Nicaragüense, fundado en 1944.

Este partido, creó, distintos organismos de lucha, como los sindicatos, federaciones y confederaciones de obreros, entre los que destacaron la Unión General de Trabajadores, la Federación de Trabajadores de Managua y las centrales y federaciones departamentales obreras, esfuerzos que culminaron finalmente al constituirse la Confederación General de Trabajadores independientes CGT(i) en 1961.

“Estos partidos y organizaciones, en circunstancias tan difíciles de atraso cultural y político, no solo organizaron a los sectores desposeídos, contra la clase terrateniente y empresarial capitalista, sino que al enarbolar y divulgar las ideas redentoras del socialismo, las tornaron atractivas para un amplio sector de la juventud. De esta manera puede ser comprensible, que, desde mediados de los años cincuenta se empezaron a destacar, entre sus filas, jóvenes dirigentes, que como Carlos Fonseca Amador, fueron parte esencial de la nueva generación de revolucionarios, que fundaría entre 1961 y 1963 el Frente Sandinista de Liberación Nacional”, explica Casanova Fuentes.

“Desde entonces paralelo al trabajo político organizativo de los trabajadores y el sindicalismo revolucionario, las células clandestinas y núcleos guerrilleros del FSLN, confrontaban al aparato armado del sistema explotador, por medio de la violencia armada revolucionaria. Algunos de los máximos dirigentes del FSLN, como José Benito Escobar, surgieron al calor de movimientos sindicales combativos como el gremio de los constructores. El FSLN, aunque no surgió como un partido obrero, aglutinó a las clases populares en sus filas y reivindicó en su programa, las demandas históricas del pueblo trabajador y demás sectores desposeídos del país”, subraya el investigador.

Contra la dictadura somocista el Primero de Mayo se continuó celebrando en todas las ciudades del país. El más represivo de todos fue el de 1979, cuando la infame Guardia Nacional abrió fuego contra los manifestantes en Managua. Se repetía la tragedia de Chicago casi un siglo antes.

No obstante, la tiranía demostró su eficacia para reprimir y esto impulsó todavía más las ansias libertarias del pueblo, que bajo la conducción del FSLN hicieron triunfar la Revolución Popular Sandinista en julio de ese año.

En 1979, los organismos obreros de las distintas tendencias del FSLN y la CGT (i) socialista revolucionaria, crearon la Central Sandinista de Trabajadores (CST), soporte de la naciente Revolución.

Los trabajadores organizados convirtieron el Primero de Mayo en marchas combativas de apoyo al proceso revolucionario, asediado entonces por la guerra y la agresión de Estados Unidos.

En los años que siguieron a 1990, la clase obrera se unió más que nunca en el Frente Nacional de los Trabajadores. “La fuerza organizada de los trabajadores, aunque sufrió duros golpes, no sucumbió al acoso y persecución de la derecha neoliberal hasta el triunfo electoral del FSLN en 2006”, recuerda Casanova Fuertes.

Así, llegamos a este Primero de Mayo con una Nicaragua que celebra el trabajo y la paz, apoyando la gestión Cristiana, Socialista y Solidaria del Gobierno Sandinista, segura de que las rutas de prosperidad no se volverán a torcer por engaños populistas.

Y es que hoy en Nicaragua no se persigue a los sindicatos, ni se tortura ni se asesina a los sindicalistas, como en los demás países dominados por el imperialismo despiadado y brutal.

mem/ale

http://www.lavozdelsandinismo.com/nicaragua/2016-04-30/primero-de-mayo-y-nicaragua-todo-lo-que-quizas-no-sepas/

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