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domingo, 29 de noviembre de 2015

EL INSÓLITO VIAJE DE EINSTEIN A LA ESPAÑA DE 1923

Domingo, 22 de noviembre de 2015


Le gritaban en la calle: "¡Viva el inventor del automóvil!"
EL INSÓLITO VIAJE DE EINSTEIN A LA ESPAÑA DE 1923

REDACCIÓN CANARIAS-SEMANAL.ORG. 

Como es universalmente sabido, Albert Einstein fue un físico alemán, de origen judío, que por una serie de acontecimientos ajenos a su voluntad, se vio obligado a nacionalizarse en Suiza y luego, en los Estados Unidos. Probablemente, Einstein sea el más conocido científico de todo el siglo XX

Con apenas 25 años, siendo todavía un funcionario de la Oficina de Patentes de Berna, publicó su "teoría de la relatividad especial". Pero sería sólo 10 años más tarde, a la edad de 35 años, cuando presentó públicamente su "Teoría de la Relatividad General", en la que reformulaba totalmente el concepto que hasta entonces se tenía de la gravedad.


Una de las primeras repercusiones de aquél descubrimiento fue la aparición de los estudios científicos sobre el origen y la evolución del Universo, es decir, la rama de la física conocida por Cosmología. Cuando en el año 1919, las observaciones británicas de un eclipse solar confirmaron las predicciones de Einstein acerca de la curvatura de la luz, los medios de comunicación se volcaron sobre la personalidad científica de Einstein, convirtiéndolo en un auténtico mito de la ciencia mundial.


EINSTEIN EN ESPAÑA


A partir de entonces, su celebridad no tuvo fronteras, reforzada además por la concesión del Premio Nobel. Faltó tiempo para que sus colegas españoles le invitáran a impartir una conferencia en la ciudad de Barcelona. Conviene tener en cuenta que el vacío que caracterizaba a la ciencia española era casi absoluto, aunque aun así se daban honrosas excepciones. Y es que en aquellos años todavia resonaban en los atrios de las Universidades españolas, dedicadas aún a la especulación metafisica, el grito unamuniano de que "¡inventen ellos!", tras el que se escondían los complejos provocados por nuestros seculares atrasos.

El anecdotario del paso de Einstein por España resulta, no obstante, muy divertido. Arribó Barcelona en tren, procedente de Francia. Pero nadie fue a recibirle en la estación. En realidad, no fue el descuido o menosprecio de sus colegas españoles, sino que al científico se le había olvidado avisar cuál era el tren en el que iba a llegar. Einstein, ante esta inesperada eventualidad, con toda parsimonia caminó con su esposa hacia una humilde pensión próxima a la estación de ferrocarriles, donde se alojó.


EINSTEIN CON UN GRUPO DE NIÑOS CATALANES EN UN BARRIO POPULAR DE BARCELONA

En Barcelona, Albert Einstein no solo dio conferencias de carácter estrictamente científico. Impartió también una conferencia la sede del sindicato anarquista CNT(Confederación Nacional del Trabajo) respodiendo a una invitación de Ángel Pestaña, líder histórico del anarquismo catalán, con el que estableció una amistosa relación.

La acogida en Madrid,en cambio, fue más calurosa que la que inicialmente había tenido en Barcelona. Insólitamente, una vendedora de castañas lo reconoció un día en plena calle y le gritó ante su sorpresa:“¡Viva el inventor del automóvil!”. Entre febrero y marzo de 1923, Einstein disertó tuvo la oportunidad de disertar sobre temas científicos en Barcelona, Zaragoza y Madrid. Ni que decir tiene que durante el período que permaneció en España fue objeto de una exclusiva atención por parte de la prensa y de las revistas ilustradas, tan en boga en la España de aquellos años.



Ni que decir tiene que Albert Einstein se convirtió a lo largo de dos semanas en el protagonista de la vida social española. Todo el mundo decía saber quién era, aunque sólo un número muy reducido de españoles entendía qué era lo que había descubierto. Su aspecto descuidado e informal hizo decir a un periódico zaragozano, "El Heraldo de Aragón", que "más que un pensador germano parece un artista latino”.



HUIDA DE ALEMANIA


En el año 1932, ante el irresistible ascenso del nazismo en Alemania, Albert Einstein emigró a los Estados Unidos, donde inicialmente se dedicó a la docencia.

Con extraordinaria precisión, Einstein explicó qué era lo que se escondía tras la encarnizada persecución de los judíos en Alemania.

"Para la camarilla nazi, los judíos no son sólo un medio que desvía el resentimiento que el pueblo experimenta contra sus opresores; ven también en los judíos un elemento inadaptable que no puede ser llevado a aceptar un dogma sin crítica, y que en consecuencia amenaza su autoridad – por el tiempo que tal dogma exista – con motivo de su empeño en esclarecer a las masas. La prueba de que este problema toca el fondo de la cuestión la proporciona la solemne ceremonia de la quema de libros, ofrecida como espectáculo por el régimen nazi poco tiempo después de adueñarse del poder.

En efecto, los nazis intentaban ocultar tras la persecución de los judíos, quiénes eran realmente los auténticos y poderosos responsables de los siete millones de parados y de las penurias de la clase obrera germana. Con extraordinaria habilidad, los nazis encendieron los focos de la persecución sobre los judíos, exhibiendo a algunos de ellos, que desempeñaban el papel de banqueros y prestamistas, como el auténtico enemigo del pueblo alemán. Sin embargo, realmente las clases sociales que dominaban la economía y la propiedad en ese país tenían históricos, aristocráticos y sonoros apellidos alemanes.

EEUU: BAJO LA LUPA DEL FBI

En el año 1940, cuando todavía no había estallado la guerra entre Estados Unidos y Alemania, Einstein adquirió la nacionalidad estadounidense. Algunos años después de su llegada a los Estados Unidos, Einstein refuerza su compromiso político y social. En el año 1939 dirige una carta al presidente Roosevelt para que promueva el proyecto atómico, impidiendo de esa forma que los "enemigos de la humanidad" tomen la iniciativa, 

"... puesto que dada la mentalidad de los nazis, habrían consumado la destrucción y la esclavitud del resto del mundo."

Sin embargo, Albert Einstein no participó nunca en el "proyecto Manhattan", el célebre grupo de científicos que se encargó de desarrollar la bomba atómica que sería lanzada sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945. Nunca lo invitaron a participar en aquel proyecto. Tampoco sabemos cuál hubiera sido su contestación si le hubieran preguntado.


Pero el que no invitaran a Albert Einstein a integrarse en el proyecto Manhattan no tuvo nada de extraño. El científico era considerado por los Servicios de Inteligencia de los EEUU y por el propio FBI, como un grave riesgo para la seguridad nacional. Durante años, el FBI lo estuvo sometiendo a una intensa y minuciosa investigación, que se alargó, incluso, hasta después de su muerte. El FBI recopiló nada menos que más de 1.400 páginas de investigación sobre sus actividades, sus artículos y sus contactos . Los resultados de esa inquisitiva investigación todavía puede consultarse en la propia web del FBI. A la cabeza de ese acoso estuvo siempre el siniestro y furibundo anticomunista jefe del FBI, Edgar Hoover.


El motivo que tenían Hoover y los macartistas norteamericanos estaba claro para observar con lupa al genial científico era evidente. Einstein era un hombre de ideas de izquierda, muy próximas a las concepciones marxistas. Por otra parte, Einstein fue a lo largo de toda su vida un extraordinario activista de los Derechos Humanos y firme combatiente contra del racismo y el fascismo . En los Estados Unidos de aquellos años - y hoy también si hubiera vivido - ser comunista o estar simplemente ubicado en posiciones afines a la izquierda ideológica, era más que suficiente no sólo para ser sometido a una escrutadora persecución por parte del aparato policial estadounidense, sino también para sufrir todo tipo de boicots y campañas contra su vida profesional o personal



Albert Einstein murió en 1955, a los 76 años, cuando la furia anticomunista no había cesado aún en los EEUU. Sufrió una hemorragia interna provocada por un aneurisma. Años atrás había rechazado someterse a una cirugía correctora. "Quiero irme cuando quiero. Es de mal gusto prolongar artificialmente la vida. He hecho mi parte, es hora de irse. Y yo lo haré con elegancia ", dijo.



http://canarias-semanal.org/not/17280/el-insolito-viaje-de-einstein-a-la-espana-de-1923/

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