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lunes, 19 de enero de 2015

Nicaragua: La hora del futuro luminoso

Nicaragua: La hora del futuro luminoso
Jorge Capelán

Enviado por jorge en Jue, 08/01/2015 - 15:35

Jorge Capelán, RLP / TcS.

El 10 de enero celebramos un aniversario más de esta Segunda Etapa de la Revolución Popular Sandinista que arrancó en 2007 con el Gobierno de Reconciliación y Unidad encabezado por el presidente-comandante Daniel Ortega Saavedra. En los ocho años que han pasado desde entonces, el país ha cambiado profundamente.

¿Quién con edad suficiente no recuerda cómo eran las cosas allá por el año 2005? ¿Quién no recuerda los apagones, la falta de agua, los buses haciéndose pedazos por las calles y las carreteras? 

Recuerdo un recorrido que en aquellos días hicimos con los compañeros de la Red de Defensa del Consumidor por los barrios de la zona sur de Managua para conocer la situación del agua potable: Los que tenían el servicio apenas recibían un par de horas de agua al día. Mucha gente no tenía acceso a ella y debía comprarla de pipas o acarrearla desde varias cuadras de distancia. (En 2002, sólo el 20% de la población tenía acceso a saneamiento de aguas residuales. En 2012 ya se había llegado al 49% y el país era el de mayor cobertura en Centroamérica. Hoy debemos andar por el 80% o tal vez más.) (Todos los subrayados a partir de éste son de Rev. LP.)

¿Quién no recuerda las perennes protestas ante estos y muchos otros problemas? ¿Quién no recuerda a los miles de afectados por el pesticida Nemagón, que año tras año acampaban frente a la Asamblea Nacional? (Hoy, muchos de ellos han recibido Casas Para el Pueblo en ese mismo lugar en el que ayer padecían por las enfermedades, el hambre, la sed y el polvo.)

¿Quién no se acuerda de tantos lugares en el país, tanto en la Capital como en los departamentos, en los que era peligroso salir de noche por la delincuencia? ¿Quién no se acuerda de los chavalitos pequeños pidiendo en los semáforos? ¿Quién no se acuerda de los niños que vendían chicles y cigarros en los bares del Malecón de Managua? (Hoy, niños como esos van a la escuela, donde además tienen por lo menos garantizada la merienda, y el Ministerio de la Familia y la Promotoría Social Solidaria realizan planes de acción para que sus familias no tengan que mandarlos a trabajar.)

En el año 2006, Nicaragua era el país de los apagones, de la falta de perspectivas y de la desesperanza. Ocho años más tarde, se ha convertido en el país con futuro y luminosas expectativas: No solamente el Gran Canal Interoceánico, que cambiará profundamente el perfil de la sociedad, sino otras obras actualmente en construcción como la represa de Tumarín, la Refinería Supremo Sueño de Bolívar, que será la  mayor de Centroamérica cuando esté lista en 2017, y el satélite de telecomunicaciones Nicasat 1, que entrará en órbita ese mismo año.

La pobreza en general pasó del 48.3 % en 2005 a un 40.5 % en 2013, mientras que la pobreza extrema pasó de 17.2 % a 9.5 % en esos ocho años, para una disminución de 7.8 y 7.7 por ciento, respectivamente. El Presupuesto General que se destina para reducir la pobreza ha incrementado considerablemente, mientras que el gasto social (salud, educación, vivienda, servicios básicos), pasó de C$4,247.7 millones en 2006 a por lo menos 32.096 millones en 2014. En 2011, el país alcanzó el segundo lugar en disminución de la desigualdad en América Latina, solo detrás de Venezuela.

Los logros del gobierno sandinista en materia de soberanía nacional merecen una mención especial: Durante la mayor parte de su historia, Nicaragua ha visto cómo su territorio se achicaba ante la codicia de sus propios vecinos, a menudo alentados por las potencias coloniales de turno. Con costas en ambos océanos pero arrinconada en el Caribe a causa del expansionismo colombiano, Nicaragua logró bajo el gobierno del Comandante Daniel Ortega, recuperar unos 90.000 kilómetros cuadrados gracias al fallo de la Corte Internacional de La Haya. Asimismo, la decisión de ejercer la soberanía del país sobre el Río San Juan, impulsando su dragado e importantes obras de desarrollo, ha puesto fin a un proceso paulatino de anexión por parte de Costa Rica.

Nunca Nicaragua había sido tan respetada internacionalmente como hoy: Un nicaragüense, el Padre Miguel D'Escoto, fue presidente de la Asamblea General de la ONU, y el país está representado en varios de los órganos de esa organización, como el Comité por la Descolonización, el Foro Permanente de Cuestiones Indígenas, la Comisión de Desarrollo Sostenible y el Comité de Organizaciones No-Gubernamentales - órganos para los que Nicaragua ha resultado electa por los demás estados miembros. 

Como miembro del ALBA y Petrocaribe, Nicaragua es hoy un actor central en la construcción de Nuestra América y un activo promotor de la integración centroamericana. En la era neoliberal, Nicaragua era un país en gran medida tutelado por Washington y alineado a sus caprichos. A partir del año 2007 se comenzó a diversificar las relaciones internacionales al punto tal de que hoy el país tiene relaciones con un número récord de Estados.

Una de las tareas más urgentes del Comandante Daniel Ortega cuando asumió el gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional en enero de 2007, era acabar con los apagones. Una, dos o más veces al día se iba la luz por dos tres o más horas cada vez. En aquel entonces, solo 54.83% de los hogares, apenas poco más de la mitad, tenía acceso al servicio. 

Hoy, ocho años más tarde, la cobertura alcanza el 80.42% y en los próximos años no habrá familia sin luz en su casa. Los apagones son un recuerdo del pasado y las relaciones de los consumidores con la empresa distribuidora de energía se han normalizado. Comunidades pobres en el campo y la ciudad, donde la gente vivía a oscuras, hoy cuentan con servicio de alumbrado, pueden ver televisión o estudiar por la noche y refrigerar sus alimentos.

Pero eso es apenas la punta del iceberg en lo que respecta a la energía: Antes del gobierno sandinista, apenas 25% de la electricidad generada en el país provenía de fuentes limpias. Hoy, la generación de energía de fuentes renovables alcanza a más del 50% y el país está entre los líderes latinoamericanos en esa área. La meta es llegar a un 90% de energía a partir de fuentes renovables para el 2017.

En 2006, la economía de Nicaragua era una de las de menor crecimiento en América Latina, con 3.5%. En estos últimos 8 años de gobierno sandinista, el país ha tenido tasas de entre 4 y 5% (excepto en 2009, el año de la crisis) lo que la ha ubicado encima del promedio latinoamericano y a la cabeza de Centroamérica. Uno de los factores tras este positivo desarrollo ha sido la capacidad del país para atraer inversión externa, que entre 2006 y 2013 aumentaron 431%.

Otra área que ha experimentado un crecimiento explosivo durante estos últimos 8 años son las telecomunicaciones. Antes, las dos grandes empresas Claro y Movistar hacían lo que querían y cobraban las tarifas que querían. Eso ha venido cambiando con la entrada al país de la empresa rusa Yota y la china Xinwei. En 2005 sólo 21% de la gente tenía teléfono celular. En 2014, el número de abonados (de pre y post-pago) era 112% el número de habitantes, es decir, que hay más abonados que gente.

No se pueden lograr estas cosas si el trabajo no fortalece su posición con respecto al capital: Por ejemplo, el empleo formal aumentó en 8% en 2013, el aumento más alto (y por segundo año consecutivo) de América Latina y el Caribe según la OIT y la CEPAL.  Mientras tanto, el salario mínimo real subió un 40.67% desde 2007. Sólo en los primeros cuatro años de gobierno sandinista, el número de sindicatos de primer nivel registrados ante el Ministerio del Trabajo pasó de 400 a 600, es decir, un aumento del 50%. En los primeros cinco años, las cooperativas pasaron de 1,772 a 4,129. El sector asociativo de la economía controla más de la mitad del PIB y como el 70% de la fuerza de trabajo.

Estos datos no son casualidad, sino producto de un pueblo, una sociedad y una dirigencia políticas que han sacado sus lecciones de la historia. ¿Qué dicen las últimas encuestas de opinión acerca de lo que piensan los nicaragüenses? Trátese de M&R, Gallup u otra, todas coinciden en que una sólida mayoría de la población aprueba el rumbo que toma el país. Tomemos por ejemplo el caso del Canal Interoceánico: Según M&R, más de 7 de cada tres nicaragüenses lo apoya, mientras que solo uno de cada 10 se le opone de plano. Más o menos esas son las cifras de aprobación para el presidente Daniel Ortega y para la compañera Rosario Murillo.

Si fuésemos a hacer un recuento de todo lo que se ha hecho en estos ocho años necesitaríamos cientos de páginas: si fuésemos a hablar acerca de cómo ha bajado la mortalidad materno-infantil, del poder que han conquistado las compañeras mujeres a todos los niveles, si fuésemos a hablar acerca de la reconquista de la Seguridad Social por el pueblo, de los avances en materia de Defensa Civil, de los parques infantiles que florecen a lo largo y ancho de nuestra geografía, y de tantas otras cosas, podríamos pasarnos horas y días. 

Lo cierto es que se trata de un proceso en el que no transcurre semana sin que algo cambie para mejor. Podrá ser algo pequeño, incluso insignificante, pero cuando uno mira para atrás y ve el conjunto de los pequeños (y a veces grandes) cambios a lo largo de los años se da cuenta de lo mucho que se ha transformado Nicaragua.

El presidente-comandante Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo han logrado escuchar a todos los sectores de la sociedad nicaragüense y a partir de ese contacto con la realidad nacional, así como de un enorme compromiso, de una gran atención a la realidad regional y global, y de una inquebrantable fidelidad a los principios históricos de la lucha sandinista, han logrado ir conduciendo el país a algo con lo que ni siquiera los más optimistas soñaban hace ocho años: Un país con una alternativa clara y concreta, en vías de realización, para salir de la pobreza.

En sus casi 200 años de vida independiente, el pueblo nicaragüense ha pasado por guerras civiles, intervenciones militares, dictaduras sanguinarias, guerras genocidas de "baja" intensidad, bloqueos, así como gobiernos entreguistas y cleptómanos, etcétera, sin mencionar los diversos tipos de desastres naturales propios de esta porción de la geografía nuestroamericana pero cuyos efectos son agravados por el saqueo y la rapiña de los poderosos... era hora ya de que le tocase el momento del futuro luminoso, que es el momento en el que entramos ahora.



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