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jueves, 15 de enero de 2015

La razón palestina

La razón palestina
Por Maximiliano Pedranzini *

Se cerró un año triste para el pueblo palestino. Un 2014 que se suma al trágico inventario de muerte y devastación que acumula su historia y que, desde hace décadas, se ha constituido en una cultura del exterminio que hace del palestino un vector de resistencia frente al lúgubre rostro de la muerte. La paz es un sueño eterno para Palestina y un deseo que vemos transitar todos los años.

Ergo, que el Medio Oriente sea un territorio de paz es una utopía que cada año se transforma en una quimera para los pueblos de esa región atravesada por el conflicto. Un conflicto perpetrado por las naciones imperialistas y que persiste activo por los intereses hacia sus recursos energéticos, claves en la estrategia de dominación occidental. No hablamos sólo de Palestina, sino de la desgajada Irak con la presencia del nefasto Estado Islámico, artífice de su balcanización y que es financiada por EE.UU. e Israel; de Siria que sufre los embates y la ocupación del ISIS y del imperio norteamericano que regentea sus alrededores como polizón en la noche. En fin, de todos los países que duermen con un ojo abierto y otro cerrado alertados por el estallido de una nueva contienda bélica. El eterno polvorín que amenaza con convertir a la región en el epicentro de la próxima guerra mundial.

En las arenas del tiempo han quedado enterradas aquellas ideas esbozadas por Immanuel Kant en “La paz perpetua” de 1795 que bregaban por la paz eterna entre todos los países del mundo, la desaparición de los ejércitos permanentes y el fin de la guerra. En el olvido de la historia quedó esa frase notable e imperativa que abría el comienzo de esta obra fundamental para la humanidad: “No debe considerarse válido ningún tratado de paz que se haya celebrado con la reserva secreta sobre alguna causa de guerra en el futuro”. Kant lo anticipó hace más de 200 años. Y es que no era difícil afirmar tal deducción en un contexto histórico signado por disputas entre Estados imperiales que veían en la guerra la única respuesta para conquistar el planeta y todo lo que está en él. Lógica que se repite en esta era del capitalismo. El planteo kantiano solo sirve para alimentar esta utopía de la paz en Medio Oriente como quien busca un oasis en el infinito desierto.

Entonces, ¿cuál es la razón palestina? Que el Estado genocida de Israel cese con los incesantes bombardeos y la destrucción de la poca soberanía que le queda y que se ha llevado centenares de vidas, que abandone la ocupación colonial y, por sobre todas las cosas, que respete ante la comunidad internacional su legitimidad como Estado independiente. Todo esto queda como un deseo para este año que llegó como un relámpago y que es una cuestión que el pueblo palestino viene exigiendo desde hace más de medio siglo.

* Ensayista. Integrante del Centro de Estudios Históricos, Políticos y Sociales “Felipe Varela”, de Argentina.

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