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martes, 30 de julio de 2013

Construir el socialismo es más difícil porque va contra conductas milenarias

Construir el socialismo es más difícil porque va contra conductas milenarias
 Rómulo Pardo Silva



Con la excepción de la pobre sociedad primitiva siempre unos hombres han buscado y logrado acumular bienes personales explotando a otros -los sujetos llamados faraones son un ejemplo antiguo de ambición al precio de trabajos despiadados-, y si las víctimas tienen la oportunidad se las puede ver haciendo lo mismo.

El motor subjetivo del capitalismo, su fuerza, es lucrar, la tendencia a disfrutar materialmente sin límite. La disputa de empresarios por los bienes producto de la explotación de la naturaleza y el trabajo de otros.

“El 1% más rico aumentó sus ingresos en un 60% en los últimos 20 años. Las 300 mayores fortunas del mundo acumulan más riqueza que los más de 3.000 millones de pobres. Así lo afirma el profesor Jason Hickel, de la Escuela de Economía de Londres, asesor del movimiento The Rules, que lucha contra la desigualdad. “Citamos estas cifras porque nos ofrece una comparativa clara e impresionante: las 200 personas más ricas tienen aproximadamente 2,7 trillones de dólares, y eso es mucho más que lo que tienen 3.500 millones de personas, que tienen un total de 2,2 trillones”, explica el economista. Jason Hickel, citando un estudio reciente de la ONG Oxfam, recalca que el 1% de los más ricos aumentó sus ingresos en un 60% en los últimos 20 años con la radicalización de las políticas capitalistas”. [RT]

 “Una forma de corrupción que proliferó durante los días de Mubarak consistió en contentar a segmentos fundamentales de la sociedad como el poder judicial o la policía, mediante la distribución, por ejemplo, de inmensas parcelas de tierra a precios enormemente rebajados que, a su vez, los vendían a la gente a millones de libras egipcias. Por ejemplo, cuando Shafiq estuvo a cargo de la Asociación de Pilotos Militares en la década de los noventa, vendió a los hijos de Mubarak alrededor de 40.000 acres de tierra de primera calidad en el Delta del Nilo a un dólar el acre, cuando el precio del acre estaba en aquel momento en decenas de miles de libras. Esta venta fue consiguientemente denominada, una vez denunciada el año pasado, el “Escándalo de las Tierras de los Pilotos”, siendo Shafiq acusado de malversación de fondos y corrupción política en relación con el mismo. Pero a pesar de las abrumadoras pruebas en sentido contrario, el corrupto sistema judicial había absuelto de cualquier delito a Shafiq a primeros de año. [1]

Un general latinoamericano se hace dictador y enriquece, un pobre pateador de pelota gana fortunas y no contento además hace trabajo de publicidad para aumentarla.
 
Hoy se vive en la crisis del quiebre del sistema de producción y consumo capitalista. La civilización siguiente tendrá que ser sostenible porque lo impone el carácter finito de la naturaleza. Una alternativa es el socialismo solidario que debe declararse contrario a esos deseos dominantes del tener más. Un problema grave es que muchos dirigentes del socialismo lo sienten.

Jefes autodefinidos como revolucionarios se hicieron ricos en los procesos chino, soviético, chileno, mexicano... Eran hombres tradicionales diciendo construir la sociedad inédita de hombres nuevos.

No son pocos los políticos populares que ungidos se ven cambiando de barrio y consumo. Su profesión era una forma de lograr el ascenso.

Con militantes así se puede ganar el poder pero no ascender la cuesta al socialismo.

El Che Guevara tocó el punto y fue criticado: Lo nuevo requiere éticas nuevas desde el comienzo.

“…la ejemplaridad es una avanzada hacia el comunismo; ella registra los sucesivos parámetros que permiten medir al hombre nuevo ‘que va naciendo’, ‘que estamos creando’, no a un mítico hombre nuevo que encontraremos al final de los tiempos. Trata de cambios en la totalidad del individuo, mediante los cuales sus acciones, su intelección y sus afectos y sentimientos se entregan cada vez más a la colectividad y menos al interés individual, y el deber se va tornando paulatinamente en satisfacción y en placer.” [2]
  
Para lograr el cambio se tiene que examinar el tema, actualmente marginal, y exigir desde la base social.

Los camaradas Boris Yeltsin son el histórico animal depredador. Ernesto Guevara es el hombre nuevo.

No se trata solo de una meta ideal de pureza; es que no se puede hacer el socialismo con esa arena. Se ha visto que se derrumba.  

Referencias




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