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martes, 5 de julio de 2011

Bicentenario de la Independencia de Venezuela y la integración de nuestros pueblos


Bicentenario de la Independencia de Venezuela y la integración de nuestros pueblos
Por René González Mejía*
 * Presidente de la Sociedad Bolivariana de Nicaragua


¿Qué significa este bicentenario de la independencia para el pueblo de Venezuela? 


El pueblo venezolano celebra hoy el ducentésimo aniversario de los hechos acaecidos a inicios del siglo XIX durante el llamado proceso independentista que se dio en toda esta región del continente Americano. Antes, los hermanos haitianos, fueron pioneros en este proceso, al declarar su independencia en el año 1804.


Fue exactamente el 5 de julio de 1811 cuando los sectores que anteriormente se habían sublevado política y socialmente, sectores pertenecientes a la oligarquía que a través de la conformación de un movimiento constituido por un grupo de patriotas que detentaban el poder económico, terratenientes dueños de los medios de producción, de la fuerza de trabajo y la renta de la tierra; lograron concitar acuerdo en la mayoría de las Provincias Unidas de Venezuela para firmar el Acta de Independencia, la cual fue rubricada por siete de las diez provincias.
 

La razón de ésta celebración no es una mera conmemoración, es la materialización de la concepción histórica de los venezolanos, como la continuidad de los hechos, porque la historia, no se limita a la narración de lo que ocurrió en el pasado, para nosotros, es el pasado, el presente, pero sobre todo es el futuro, por eso prefiero decir que hay que analizarla en "tres tiempos verbales".
 
Celebramos los doscientos años de esos acontecimientos, para ubicarles en el contexto histórico-social de Venezuela y del mundo que marcó la historia de nuestros países.


Pero volviendo a los inicios del Siglo XIX, no podemos olvidar que aún con el avance que significó la independencia política, ese proceso se caracterizó por la ausencia de las voces de quienes constituían la gran mayoría de la población de Venezuela, los pardos, los mestizos, los campesinos, los esclavos. Esas voces presumiblemente desoídas, fueron quizás no pronunciadas, por quienes no percibieron diferencia alguna, entre estar dominados políticamente por los españoles y pasar a ser dominados, en los mismos términos, por los mantuanos (individuos que pertenecían al grupo de criollos poderosos de la Colonia ). Porque su experiencia era de subordinación permanente a éstos últimos, desde el punto de vista de las relaciones de la producción, de la explotación y del trabajo. Tan es así, que los que combatieron contra el proceso de independencia, los representantes de la corona española, contaron en su ejército con venezolanos de estos sectores olvidados que no se identificaron con el proceso independentista.


De allí que resalto la importancia de analizar el proceso independentista venezolano desde el punto de vista de su composición de clase.


Esos sectores que fueron olvidados estarán permanentemente, -históricamente- buscando su redención social, buscando su liberación, buscando su participación, su protagonismo y esa búsqueda histórica es la generadora de recientes acontecimientos en Venezuela.


La visión de Bolívar


Simón Bolívar, el más avanzado y versado de todos los próceres de la independencia, tuvo la visión de la composición clasista de ese proceso, entendiendo que sin la participación de los olvidados, difícilmente pudiera consolidarse. Levantó entonces la bandera de la abolición de la esclavitud, con la consiguiente contradicción y el rechazo de su clase, precisamente por provenir de una familia perteneciente a la oligarquía.


Bolívar, el Libertador de cinco repúblicas, defendió no solamente la participación social haciendo oír las voces de los pueblos, sino también entendiendo el escaso valor de las fronteras, frente al gran sentido de la conformación de la Patria Grande de la cual habló.


Prosiguió su lucha durante toda su existencia y llegó a su muerte a los 47 años, posiblemente con la impresión de haber fracasado en el proyecto de la unión de nuestras repúblicas. Habiendo sido traicionado por esa clase que sentía que Bolívar la trascendía, porque estaba pensando y proponiendo un proyecto con composición social, absolutamente distinto a lo ocurrido anteriormente el 19 de abril de 1810 y el 5 de julio de 1811.


Se desatan las pasiones


Con la desaparición física de Bolívar en 1830, se desataron las pasiones, las contradicciones y las luchas en Venezuela. Se desarrolló la guerra larga, la de los cinco años o la guerra federal entre 1859 y 1863. El máximo exponente de la lucha independentista en ésta etapa fue Ezequiel Zamora, un hombre que reivindicó el pensamiento bolivariano dirigido hacia esos sectores mayoritarios pero olvidados. Pero una vez más los sectores de la oligarquía, interpusieron su poder y truncaron el proceso liderado por Zamora, a través de la ejecución de un pacto de gobernabilidad entre liberales y conservadores que les aseguraba su posición durante todo el siglo XIX y hasta principios del siglo XX: el Pacto de Coche de 1863.


Después de décadas de búsqueda de nuevos derroteros, de ensayarse distintas experiencias políticas, en un ambiente de permanente inestabilidad, las fuerzas  liberales y conservadores se agruparon bajo la forma de partidos políticos. Los dos más destacables, Acción Democrática y COPEI, dirigieron Venezuela entre 1959 y 1998, también bajo otro pacto, el llamado Pacto de Punto Fijo, firmado el 31 de octubre de 1958.


Ante los resultados de las gestiones de gobierno en ese período, el pueblo venezolano, que había cifrado esperanzas en los adecos y copeyanos, comenzó a tomar conciencia. En el año 1988, producto de los fracasos de esas políticas, ese mismo pueblo deja de votar en un porcentaje del 18%, lo que era un claro síntoma de malestar, en un país que se colocaba hasta entonces, como ejemplo de participación electoral, por sus bajos índices de abstención.


Luego vino "El Caracazo" en 1989, una explosión social que se expresó en Caracas y en varios lugares del país, donde el pueblo dejó claro su descontento con los gobiernos que lo dirigían hasta ese momento.


En 1992 se produce la explosión militar, el intento de golpe de Estado del entonces Tte. Coronel Hugo Chávez Frías, desconocido hasta el momento en Venezuela, que se catapulta como consecuencia de este hecho y se posiciona como referente de ese pueblo que se encontraba en la búsqueda de un líder. Los dirigentes políticos de ese momento encarcelaron a Hugo Chávez durante dos años. Cuando Chávez sale de la cárcel se dedica a recorrer el país consolidando el liderazgo logrado en la acción de 1992, para finalmente y en contra de todas las maniobras de la clase dirigente, constituirse candidato a la presidencia.


Ese pueblo venezolano, decidido a buscar un nuevo derrotero, manifiesta su voluntad en las elecciones de 1998, eligiendo Presidente al Tte. Coronel Hugo Chávez Frías, con más del 56% de los votos.

La refundación de la República


En estos últimos años se ha logrado en Venezuela lo que no se había logrado antes y cuando dije anteriormente que la historia es el pasado, el presente y el futuro, estoy diciendo que en este presente se está construyendo una nueva República. En 1999, mediante consulta y producto del trabajo de una Asamblea Nacional Constituyente, el pueblo se pronunció sobre la necesidad de aprobar una nueva Constitución, con la cual se ha venido refundando la nación venezolana.


Hemos rescatado el pensamiento de Bolívar, lo bajamos de las estatuas, de los cuadros, pusimos su ideario al alcance de los venezolanos y sus proyectos en desarrollo, no solamente en Venezuela, porque Bolívar tenía un proyecto que trascendía las fronteras. Este accionar es el marco de la refundación de Venezuela.


La Integración de nuestros pueblos


Inspirada en el ideario bolivariano y en el contexto del desarrollo de sus proyectos, surge la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América, ALBA. Este esquema, otrora utopía, es hoy una realidad que trasciende lo económico comercial, agregando valor a lo experimentado hasta la actualidad en los esquemas de integración existentes.


En este sentido, el mismo 11 de enero del 2007, fecha en que asume la presidencia el Comandante Daniel Ortega, Nicaragua decide adherirse dentro de los acuerdos de integración ALBA, convirtiéndose en ese entonces en el cuarto país con membresía plena.



Desde la adhesión de Nicaragua al ALBA y al acuerdo Petrocaribe, la cooperación venezolana ha tenido una significativa participación en diversas áreas.


Entre los primeros impactos positivos puede señalarse la superación de los racionamientos de energía eléctrica heredados de anteriores administraciones y que condenaban al pueblo nicaragüense a condiciones impensables en la actualidad.


En el sector agro productivo, la cooperación venezolana ha apoyado la rehabilitación de silos, bodegas y equipamiento agrícola a nivel nacional, la mecanización del sector agroindustrial, el otorgamiento de créditos a pequeños y medianos productores, cooperativas, la instalación de plantas productoras, etc.


En el sector salud, se ha dotado al país de equipos de alta tecnología, así como de una cantidad importante de clínicas móviles, que han beneficiado con servicios de diagnósticos y odontológicos a la ciudadanía, contribuyendo en los programas de servicios de salud emprendidos por el gobierno nicaragüense para garantizar su gratuidad a nivel nacional. Esto, sin dejar de lado el suministro de medicamentos gratuitos para enfermos de VIH (SIDA) y Cáncer, el apoyo al desarrollo de Misión Milagro en el país.


En el área educativa sobresale el programa de Becas, con el que se han beneficiado centenares de jóvenes estudiantes, quienes se formarán en carreras como medicina integral comunitaria, ingeniería, agricultura, turismo, entrenamiento deportivo, administración, entre otras. De igual forma, jóvenes venezolanos terminaron sus estudios de maestría en Nicaragua, aportando a profesionales venezolanos conocimientos, específicamente, en las áreas de producción alimenticia.


Destaca en el área social, el apoyo a programas insignes emprendidos por el Gobierno de Reconstrucción y Unidad Nacional, con un importante impacto en los sectores más vulnerables, como lo son los programas Hambre Cero, Usura Cero, Una Casa Mejor, Cocinas y Cilindros de gas para el pueblo.


Bajos las premisas de complementariedad planteadas desde el ALBA, Venezuela se ha convertido rápidamente en el segundo socio comercial de Nicaragua, favoreciendo principalmente en el acceso al mercado venezolano y el financiamiento a pequeños y medianos productores, beneficiando con ello a las economías locales. A su vez, Venezuela ha encontrado en Nicaragua un suplidor seguro de alimentos, lo que ha posibilitado incrementar su soberanía agroalimentaria.


En términos de infraestructura, la cooperación venezolana ha apoyado proyectos para el adoquinado de calles y el mejoramiento de instalaciones deportivas en todo el país, así como en la construcción de nuevos Centros de Desarrollo Infantil (CDI), mejoras al sistema de acueductos y alcantarillados de Managua y construcción de pozos rurales, así como también rehabilitación de viviendas, carreteras, acondicionamiento de aulas de clase y construcción de muelles en zonas costeras desbastados por el Huracán Félix en el año 2007.


Caracas y Managua han dado ejemplo de la nueva integración que se levanta en la región, regida bajo los principios de complementariedad, autodeterminación, independencia y respeto mutuo. Una integración que, cada vez más, busca romper las cadenas que nos han atado a complejos esquema de dependencia y que permiten garantizar la mayor suma de felicidad posible para nuestros pueblos.


En definitiva, venezolanos y nicaragüenses, nicaragüenses y venezolanos estamos construyendo un modelo que se traduce en términos sociales, como la distribución justa de la riqueza, el acceso a la salud, a la vivienda, a la educación primaria, media y superior en forma gratuita, a la posibilidad de la ciudadanía de ser protagonista de su propio proceso a través de consejos comunales y los preceptos constitucionales.


Todo ello conllevará a la realización de lo que llamamos la refundación ética y moral de la Patria Grande , basada precisamente en la fusión de los principios enunciados, que son los valores más avanzados de las corrientes humanistas y en el pensamiento de El Libertador Simón Bolívar.


En términos sintéticos se viene logrando que los históricamente excluidos, sean incluidos con plena justicia social para todos.
 

Para finalizar, quisiera subrayar que la relación entre los pueblos de Nicaragua y Venezuela antecede, incluso, el nacimiento de ambos Estados nacionales. La constante en esta relación ha sido la cooperación y ayuda mutua, destinada a incrementar los niveles de independencia y satisfacción social de los mismos.
 

Estudios recientes han comprobado la existencia de intercambios entre los pueblos originarios de la etnia arawako, que habitaron la costa norte venezolana con los pueblos originarios de la etnia náhuatl. Siglos después, durante la guerra de liberación emprendida por el General de Hombres Libres, Augusto C. Sandino, ilustres venezolanos como Gustavo Machado, acompañaron al pueblo nicaragüense durante su lucha contra las tropas invasoras. En tiempos más recientes, un contingente de internacionalistas venezolanos integró el Frente Sur en la gesta que acabó con una de las dictaduras más cruentas que se ha dado en este continente. 

En cada uno de estos momentos cruciales, representantes del pueblo venezolano se han hecho presentes, acompañando los procesos de cambio emprendidos desde Nicaragua. En estos nuevos tiempos, la presencia venezolana se ha intensificado, buscando como siempre, consolidar el camino que permita concretar el proyecto unionista de Simón Bolívar.

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