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domingo, 6 de marzo de 2011

Juventud y Revolución

Juventud y Revolución
Amaru Ramírez

 
Revolución es sentido del momento histórico.
Fidel Castro Ruz.


Augusto C. Sandino fue asesinado a los 39 años.


Leonel Rugama fue asesinado a los 20.

 
Julio Buitrago, el padre de la resistencia urbana, cayó combatiendo a los 25 anos, solo, contra 300 guardias de Somoza.

 
Carlos Fonseca, comandante en jefe de la Revolución, quien fundó juntos a otros jóvenes del Frente Sandinista de Liberación Nacional, a los 25 años de edad.

 
Los dirigentes de la revolución de los sesentas y setentas eran prácticamente niños cuando se incorporaron a la lucha contra el Somocismo.

 
Al triunfo de la Revolución en 1979, nuestros dirigentes seguían siendo jóvenes y la primera gran tarea encomendada a los jóvenes de toda Nicaragua fue la Cruzada Nacional de Alfabetización, gesta que incluyó de alguna manera a todo el pueblo de Nicaragua en las distintas facetas, pero el papel fundamental de esta bella tarea de enseñar a leer y escribir a nuestro pueblo recayó sobre la juventud organizada.

 
Hubo también tareas de educación política y productiva como eran los cortes de café y los cortes  de algodón. Tareas de Educación de Adultos, Jornadas de Salud que fueron asumidas por los jóvenes nicaragüenses con decisión y alegría.
 

Vino entonces, la tarea más dura que la juventud asumió con toda madurez y fortaleza: la defensa con las armas en la mano de nuestra patria.
 

Ya para 1981, la Guardia Nacional de Somoza se había reorganizado en Honduras para conformar la Contrarrevolución. Los ex guardias, entrenados, armados y financiados por el Gobierno de Estados Unidos se aprestaban a incursionar a nuestro país asesinando a nuestro pueblo con el fin de derrocar al gobierno encabezado por nuestro Comandante Daniel.
 

En 1982 y 1983 la ofensiva contrarrevolucionaria se intensificó y el 27 de febrero de 1983, 23 jóvenes de la Juventud Sandinista pertenecientes al batallón 30-62 caen combatiendo heroicamente a las fuerzas mercenarias de la Contra, en San José de las Mulas.
 

Las tareas más duras y difíciles en todos los momentos de la Revolución han recaído sobre los
jóvenes.


La dura derrota electoral del Frente Sandinista, no solamente dispersó a algunos de los dirigentes de la Revolución. También dispersó a los jóvenes organizados y formados en el proceso revolucionario de la década del ochenta.

 
La Derecha casi logró desmontar la Juventud Sandinista. Prácticamente en los primeros años de la década del 90, la Federación de Estudiantes de Secundaria fue borrada de los colegios por el gobierno chamorrista.


Durante los 16 años de neoliberalismo, la derecha no solamente privatizó la salud y la educación. No solamente vendieron a “guate mojado” las empresas de los trabajadores, no solamente saquearon el Estado para enriquecerse y no solamente le quitaron derechos a nuestro pueblo. También destruyeron a nuestra juventud.

 
El Movimiento Estudiantil de las Universidades logró dar la batalla con temas de interés propio como la lucha por el 6% que la Constitución otorga a las universidades, la lucha en apoyo al mantenimiento de la tarifa del Transporte Urbano Colectivo, los buses.
 

También el movimiento estudiantil puso sus muertos, como el joven Roberto González estudiante de la Facultad de Derecho de la UNAN-Managua.
 

El papel de la Juventud nicaragüense pues, ha sido beligerante y necesaria en todas las etapas de la Revolución Sandinista.


La Juventud puja por fuerza propia, se crea y toma espacios que le corresponden. La Juventud es la fuerza de la Revolución y esto no es un simple eslogan, es la constante en todas las tareas del Frente Sandinista.

 
Por eso la resolución propuesta por la compañera Rosario y aprobada el pasado 26 de febrero por el Congreso Sandinista, que otorga mayores espacios de dirección a la Juventud, lejos de atemorizar a los sandinistas de mayor edad, debe verse como la oportunidad de crecer como revolucionarios, como socialistas, como solidarios.

 
No hay nada más hermoso que enseñar, que la trasmisión de experiencias, que dar la bienvenida a compañeras y compañeros jóvenes que están dispuestos a sumir las tareas que la Revolución demanda en esta etapa, como la de Integrar la Promotoría Solidaria, la de asistir en las emergencias a la población, a integrarse a trabajar en los albergues, en el parque de La Niñez Feliz. Tareas como la del estudio, para ser buenos profesionales y servir a nuestro pueblo.


Revolución es cambio y los revolucionarios sandinistas debemos ser los primeros en estar listos para estos cambios. Debemos tener sentido del momento histórico para dar paso a las nuevas generaciones, recibirlas, formarlas y luchar junto con ellos.

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