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jueves, 10 de marzo de 2011

Cómo explicar la derrota diplomática de Costa Rica contra Nicaragua

Cómo explicar la derrota diplomática de Costa Rica contra Nicaragua
Manuel Salvador Espinoza J.*


La actividad diplomática de cada Estado es parte de las estrategias que cada gobierno implementa en función de asegurar sus intereses nacionales. Aunque suene muy duro, la realidad es que, cuando los intereses nacionales chocan en el plano internacional, la labor diplomática es parte muy importante de una batalla ilustrada.


Si no se entiende así, tampoco se podría entender porqué en más de 230 encuentros que los diplomáticos costarricenses de diferentes rangos (como cónsules, primeros, segundos y tercer secretarios, incluyendo ministros consejeros y embajadores, sin excluir las reuniones sostenidas por sus ministros y vice ministros hasta los encuentros presidenciales) han estado poniendo, desde el segundo semestre del 2010 hasta el día de hoy, como puntos de agenda principales en sus entrevistas, denunciar a Nicaragua como estado agresor y la peligrosidad para la región que, al parecer de los gobernantes de Costa Rica, caracteriza al gobierno de nuestro país.


Desde luego, que la labor de nuestra diplomacia no es menos titánica en tratar de revertir en el exterior toda una estrategia de desacreditación contra Nicaragua y su mandatario. Eso explica porqué nuestro país salió muy bien de lo dictaminado por la Corte Internacional de Justicia. Y aunque jurídicamente se ha hecho prevalecer nuestro imperio soberano sobre nuestras acciones en el río San Juan, aún hay mucha labor diplomática por hacer. Pues en la estrategia costarricense y los elementos que integraran a su labor de desacreditación internacional contra Nicaragua, tan solo sufrirán modificaciones, pero sus ejes serán iguales.


El primer eje de ataque consistirá en provocar algún tipo de tensión fronteriza incluyendo el militar (como ya antes se ha advertido) con el objetivo de mantener su estrategia de presentar a Nicaragua ya no como un estado agresor de facto, sino como un Estado gestor de amenazas a la paz en la región.


El segundo eje es aún más abierto y ha alcanzado dimensiones ya intangibles. Este ha estado dirigido por más de tres años contra el presidente de Nicaragua. Si darle seguimiento a la agenda diplomática tica también con la ayuda de google ha sido complejo, más no imposible; el revertir la guerra mediática en este frente es mucho más difícil. Pues aunque la mayoría de los nicaragüenses crea que este ataque permanente en contra del Comandante Ortega solo le afecta al partido y a los sandinistas y que no tiene algún alcance negativo para Nicaragua, la realidad es otra y eso es lo que persigue la estrategia costarricense. Me refiero a la afectación de posibilidades alternas de inversión, cooperación y asistencia para Nicaragua. Este escenario ya se ha vivido de manera tangible en los últimos tres años con mayor intensidad.


Si lo anterior es difícil de creer, entonces respondamos algunas preguntas. ¿Le interesa a Costa Rica nuestro avance y desarrollo económico? ¿Y si lo está, por qué oponerse al dragado en el San Juan, que tiene por objetivo hacer de éste una verdadera pista comercial para la región? ¿Por qué los ticos tanto caldearon la situación hasta llevarla a un estado xenofóbico? ¿Después de lo ordenado por la CIJ, bajara el gobierno costarricense el tono hacia Nicaragua, su ejército y su presidente?


Todo nos dice que no. El canciller de ese vecino país ya opina sobre el ALBA, ALBANISA y nuestras relaciones con Venezuela y le solicita a EE.UU que las revise. Este último ejemplo DEFINE CLARAMENTE CÓMO EXPLICAR LA DERROTA ACTUAL DE LA DIPLOMACIA COSTARICENSE CONTRA NICARAGUA. Su única explicación se basa en sus fundamentos anti regionales, anti integracionistas y aunque muchos países en Europa y Latino América les han escuchado, no significa que les hayan creído y sobre todo que compartan sus valores monroistas, que le aseguren a EE.UU una América para los norteamericanos.
 
*Msc. Manuel Salvador Espinoza J.

Decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas

UNICIT.

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